Trat. en Bioneuroemocion - Desconocido

February 6, 2018 | Author: Anonymous | Category: Documents
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La insuficiencia de la válvula tricúspide permite el reflujo desde el ventrículo a la aurícula derecha: «mi madre n...

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TRATADO EN BIONEUROEMOCIÓN Bases biológicas para el cambio de conciencia Enric Corbera y Montserrat Batlló

Tratado en BioNeuroEmoción Bases biológicas para el cambio de conciencia Autores: Enric Corbera y Montserrat Batlló Primera edición en España Noviembre de 2014 © 2014 para la edición en España Ediciones El Grano de Mostaza Portada: Rafael Soria Impreso en España Depósito Legal B 27.293-2014 ISBN 978-84-942796-6-9 EDICIONES EL GRANO DE MOSTAZA, S. L. C/ Balmes, 394, Principal primera 08022 Barcelona «Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de est a obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepc ión prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (‹www.conlicencia.com›; 91 702 19 70 / 93 272 04 45)».

Quiero dedicar este Tratado al auténtico y único padre de la Desprogramación Biológica, Claude Sabbah. Muchos se han alimentado de sus enseñanzas, olvidándolo u obviándolo, y otros agradecemos sus estudios, sus reflexiones y sus pensamientos, que nos han servido de inspiración para seguir evolucionando y transformando el proceso de co

nocimiento de las causas emocionales que hay dentro de cada síntoma y enfermedad. Enric Corbera Director del ieBNE

AGRADECIMIENTOS Agradecer a todos los profesores del ieBNE su colaboración y aportación en la creación de este Tratado en BioNeuroEmoción: • José Ignacio Caldera, doctor en Medicina. • Carme Colomer, licenciada en Psicología. • Montserrat Codina, licenciada en Psicología. • Nuria Amorós, licenciada en Enfermería. • Rosa Rubio, licenciada en Farmacia. • María Jesús Solavera, profesora didacta de la Asociación Española de PNL. • Y al especialista Alfonso Ortega. Vaya un agradecimiento especial a la licenciada en Biología Iraida Gil, cuyo traba jo de colaboración, supervisión y corrección de esta obra ha sido fundamental para que al fin salga a la luz. Mi agradecimiento personal a todos aquellos que han confiado en nuestro trabajo y dedicación para hacer evolucionar este método. Gracias a todo mi equipo de técnicos, tutores y delegados en el mundo que permiten homogeneizar el método de BNE. A todas las personas que han asistido y asisten a nuestros cursos de formación, pu es todos y cada uno de ellos son la fuente de inspiración para alcanzar la excelen cia. Enric Corbera

PRÓLOGO Hacia el reconocimiento universitario Nuestra filosofía Han pasado más de catorce años desde que decidí enseñar un camino de curación con una mira da específica hacia el interior de cada uno. Este camino consiste en la toma de co nciencia, en darse cuenta de que la enfermedad y la curación se encuentran en el m

ismo lugar: la mente. En un principio, era una idea simple, alimentada por la fi losofía y la metafísica de un libro que cambió mi vida: Un curso de milagros. Al inici o, el título de este libro me provocaba escozor y muchas de sus palabras me molest aban, hasta que comprendí que este rechazo tenía que ver con problemas, y sobretodo con juicios, que se ocultaban en mi inconsciente. Sin embargo, en este libro enc ontré postulados que hacían vibrar mi corazón y abrían mi mente a la comprensión de que to do está unido, y que este todo forma parte intrínseca de cada uno. Me atrevería a deci r que es el paso intermedio entre la metafísica y la física cuántica. Desde entonces y hasta el día de hoy, la filosofía de este libro marca mi vida, mis charlas, mis cla ses y, por supuesto, también la BioNeuroEmoción. Alguien dijo que toda metodología sin una filosofía que la sustente está condenada al fracaso. Aquí expreso de memoria algunas de sus frases. Lo que importa es su significado de fondo. • «El problema y la solución se encuentran en el mismo lugar, la mente». • «El cuerpo no se puede poner enfermo, porque viniste sin él». • «Creer que el cuerpo puede enfermar es creer que la materia tiene alguna capacidad de de­cidir». • «Para que un pensamiento se convierta en materia, es necesario que haya una creenc ia». • «Todas las creencias convergen en el cuerpo». • «Es imposible que a alguien le ocurra algo en contra de su voluntad», «todo lo que te ocurre lo has pedido tú». • «Todos los problemas que crees tener, sean económicos, de relaciones, enfermedades, etcétera se encuentran en tu mente». • «Estás tan atrapado en la creencia de que el cuerpo se puede poner enfermo que neces itas utilizar principios mágicos». Te recomienda que los utilices hasta que tu mente sea libre. • «Nada externo a ti te puede amar ni hacerte temer, porque no hay nada externo a ti». • «Tu hermano sostiene el espejo en el que ves tus propios juicios». • «La percepción es la creencia de que aquello que ves es la verdad». Para que la mente sane, necesitas curar tu percepción de lo que ocurre. «Una mente sana no puede sufri r y el cuerpo no puede enfermar». Además, nos habla del perdón y nos dice: «Quien perdona se cura». Se entiende que quien necesita perdonarse es cada uno a sí mismo, porque todo lo que nos sucede viene de nosotros y es para no­sotros. Podría seguir indefinidamente extrayendo más y más «perlas de sabiduría». Cuando se empiezan a aplicar en la vida diaria y cotidiana, la transforman. El Curso nos habla pro fundamente de la proyección y de sus mecanismos, y en algunos aspectos es un libro muy freudiano y muy junguiano. Parafraseando a Einstein, «si no te gusta el mundo que ves, quiero que sepas que n o lo puedes cambiar, mas si cambias uno de tus pensamientos sobre él, cambiará tú univ erso». Todo esto y mucho más entró en mi vida como un volcán, y empecé a enseñarlo para poder apr enderlo. Vi la necesidad de darle una forma más concreta y empecé a desarrollar semi

narios a los que llamé «Curación Emocional o Curación Biológica». Me di cuenta de que los pr ogramas que intoxican nuestras vidas están en el inconsciente. Entonces me puse a estudiar las técnicas de programación neurolingüistica (PNL) y de hipnosis ericksonian a, para acompañar a mis clientes en su viaje al inconsciente. Desde allí podríamos cam biar creencias y valores, pues son ellos los que determinan nuestra forma de ver y entender el mundo.

La influencia de Ryke Geerd Hamer En esta época conocí la Nueva Medicina Germánica del doctor Hamer, y en ella vi una ex presión de lo que yo ya iba descubriendo e integrando. También conocí y trabajé durante un año con el doctor Vicens Herrera Adell. Él, junto con el doctor Lozano (en Biología ), me ayudaron a curarme de unos graves problemas de salud que tuve en esa época. En este proceso pude comprobar personalmente los postulados del doctor Hamer. Debemos reconocer la bral y los relés que ales responsables de lló una lectura casi n ellos.

visión de Hamer, su trabajo sobre el desarrollo del mapa cere descubrió en él. Él realizó una topografía perfecta de las zonas cerebr la gestión neurológica según el tipo de conflicto biológico. de­sarro exacta de estos relés y de las señales que los conflictos dejan e

Lo cierto es que su metodología requiere un gran aprendizaje y muy poca gente pued e hacer lo que él hacía y, supongo, sigue haciendo. Sus enseñanzas son maravillosas pa ra diagnosticar un conflicto. Sin embargo, las dificultades residían en su aplicac ión en el momento de ponerlas en práctica en psicoterapia. Para mí (y me consta que muchos descodificadores y desprogramadores piensan igual) , el problema radica en que el doctor Hamer parte de una premisa errónea. Según él, to dos los conflictos son coyunturales, es decir, que las circunstancias medioambie ntales que los provocan siempre son actuales. No tiene en consideración las progra maciones pasadas ni las recibidas en el seno materno. Es más: cuando se refiere a los problemas de los recién nacidos, afirma que el conflicto lo tiene el niño y no l a madre, y ataca duramente a todos los que creemos en los programas heredados de nuestros ancestros. El doctor Hamer arremete contra grandes investigadores como los doctores Joe Dis penza o Bruce H. Lipton, a pesar de estar de acuerdo con ellos en que «un pensamie nto negativo puede enfermarte» (Lipton) o que «los pensamientos generan enfermedades» (Dispenza). Sin embargo, ninguno de ellos ex­plica por qué una mujer desarrolla un cán cer de mama.1 Asimismo, el doctor alemán arremete contra Bert Hellinger. Pero lo que es más chocan te para mí es que también arremete contra Anne Ancelin Schützenberger, la doctora que puso en el mapa el análisis transgeneracional y los programas heredados de nuestro s ancestros (temas que se abordarán en los capítulos del libro). Hamer afirma: «La con cepción de que una enfermedad corriente tenga su origen en la angustiosa experienc ia de vida de un ancestro no puede ser confirmada. Esto relega el concepto de qu e las enfermedades tienen causas transgeneracionales al dominio de los mitos».2 Por nuestra parte, y a partir de nuestra experiencia clínica, podemos afirmar que los programas ancestrales guardan una estrecha relación con las futuras desarmonías tanto físicas como mentales de las personas. El camino de sanación que proponemos pa rte del estudio del transgeneracional y del Proyecto Sentido (que estudia los co nflictos emocionales que tuvo la madre durante la gestación del hijo).3

De la biodescodificación a la BioNeuroEmoción

Entre el 2007 y 2008 conocí diversas escuelas francesas que habían recogido las enseña nzas del Dr. Claude Sabbah, auténtico padre de la desprogramación biológica. A partir de esta surgieron una multitud de disciplinas con diversos nombres, co­mo biodecod age, descodificación biológica, psicosomática clínica, decodificación biológica, etcétera, qu con más o menos fortuna reconocen u obvian la fuente original. Entre todas ellas está, por su­pues­to, la que yo creé: la biodescodificación. En este prólogo quiero dar el j usto reconocimiento a la única fuente que todas comparten. Con la fundación del Instituto Español de Biodescodificación y la asociación correspondi ente empezamos un camino hacia el reconocimiento de este método en el ámbito univers itario, sin olvidar que esta enseñanza debía estar disponible para todo tipo de pers onas, el público en general. Nuestra mente estaba fijada en llevar este conocimien to al mundo para que quien quisiera ponerlo en práctica en su vida diaria pudiera obtener los beneficios de ponerse en coherencia con los principios que enseñamos. Esto ocurre tanto a nivel biológico, al que yo llamo la mente biológica o inconscien te, como a nivel metafísico, desarrollando una mente cuántica que tiene plena concie ncia de que todo lo que uno experimenta está en relación directa con lo que proyecta al campo cuántico. Con esta nueva perspectiva cuántica de sabernos parte del todo que nos rodea, nos vimos en la necesidad de ampliar nuestro paradigma y, en consecuencia, decidimos cambiar el nombre de biodescodificación por el de BioNeuroEmoción (BNE). La mente b iológica está conectada e interrelacionada con el campo cuántico o «mente cuántica», lugar d onde se halla toda la información en forma de ondas. La comprensión de que nuestros síntomas físicos y nuestras circunstancias diarias están en relación directa con nuestra s creencias, con nuestros programas incons­cientes, se ha convertido en una enseñanz a fundamental para desarrollar plenamente el método de la BioNeuroEmoción. Su aplica ción se rige por los preceptos establecidos por la Asociación Médica Mundial en la Dec laración de Helsinki y otros pronunciamientos relacionados con la bioética, como la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos aprobada por la Unesco en 20 05, que incluye «el respeto a la autonomía de las personas, lo que implica que ellas sean capaces de deliberar sobre sus decisiones y que estas sean respetadas en f unción de su capacidad de autodeterminación». Hemos querido sustentar que nuestro método es demostrable científicamente, y por ello redactamos La Fundamentación Teórica de la BioNeuroEmoción. En este periodo intermedio emprendí el proyecto de llevar este método a Cuba, gracia s a una invitación que tenía el humilde propósito de informar. En aquel momento un org anismo gubernamental cubano se interesó por el método y se abrió a recibir la enseñanza y a desarrollar esta metodología. En este país recibí una buena acogida y, durante cas i seis años fuimos formando a un gran número de profesionales procedentes de diverso s campos: médicos, psicólogos, educadores, ingenieros, etcétera. En este periodo, el I nstituto Español de BioNeuroEmoción (ieBNE) aportó tiempo, conocimiento y dinero al de sarrollo de este proyecto en Cuba, hasta que de forma unilateral el mencionado o rganismo gubernamental decidió seguir su propio camino. El asesoramiento del ieBNE ha sido fundamental para los estudios y proyectos científicos que se han desarrol lado o se estén desarrollando en la actualidad, e incluso para los que se de­sarroll arán en un futuro. Nuestra aportación a este organismo, y en definitiva al país, ha si do clave para que ellos sigan hoy su propio camino. El ieBNE se siente partícipe d e todos sus proyectos y de los que puedan llevar a cabo el día de mañana, porque hem os sido su fuente de conocimiento y desarrollo. Durante el curso 2013-2014 hemos recibido el apoyo de dos universidades: la Univ

ersidad Iberoamericana de Torreón (México), de carácter privado, y la Universidad de C iencias Médicas de Rosario (Argentina), de carácter público. Esta última se ha convertid o en el soporte universitario del ieBNE, pues su compromiso se está extendiendo no solamente al reconocimiento de la BioNeuroEmoción como materia lectiva dentro de sus aulas, sino a la creación de un curso de posgrado o maestría. He de decir con gr an orgullo que actualmente, y por primera vez en el mundo, la BioNeuroEmoción se e stá impartiendo como asignatura optativa en la Universidad de Ciencias Médicas de Ro sario.

Las mentes inquietas Para mi equipo y para mí es necesario mencionar las aportaciones de una serie de p ioneros sin cuya experiencia, estudios y divulgación no habríamos llegado hasta dond e nos encontramos. Se trata de personas como Ryke Geerd Hamer, Claude Sabbah, Cl aude Bouvier, Enrique Bouron, Christian Beyer (odontólogo especializado en descodi ficacion dental) y Eduard van den Bogaert. Muchos de los conflictos emocionales descubiertos por Hamer y más tarde complementados y desarrollados por sus alumnos han podido ser asociados con síntomas determinados. En nuestra práctica diaria hemos constatado un gran número de ellos. Además queremos hacer mención de Anne Ancelin Schützenberger, Marc Fréchet, Françoise Dolt o, Bruce H. Lipton, Milton H. Erickson, Joséphine Hilgard, G. H. Pollock y tantos otros, todos ellos precursores de nuevas generaciones de investigadores, entre l os cuales nos encontramos. Todos hemos sido y somos espíritus inquietos y mentes a biertas, capaces de cuestionar la enseñanza ortodoxa de la ciencia y de buscar la solución a nuestros males allí donde otros ni siquiera habían pensado mirar. No obstante, hay que añadir que la obra de estos pioneros suele ser difícil de refer enciar, puesto que muchos no tienen libros publicados, por haber transmiti­do sus conocimientos y experiencias a través de cursos.

El Tratado en BioNeuroEmoción Después de años de trabajo y meses de correcciones, hoy ponemos en sus manos —en un le nguaje llano y asequible, y con un alto grado de profesionalidad— este nuevo Trata do en BioNeuroEmoción, que acerca los conocimientos, experiencias, resultados y pr oyecciones de este método a todos los públicos, desde el ama de casa hasta los inves tigadores de las ciencias médicas, sociales y humanistas. Por ello sugerimos a quien lea o estudie este tratado que utilice la mente biológi ca bajo la visión de la mente cuántica, una mente que comprende que «la parte está en el todo y que este se encuentra en cada parte». Este principio, que hasta ahora había sido metafísico, ha sido aceptado por la ciencia gracias al premio Nobel otorgado en 1971 a Denis Gabor por el desarrollo del principio holográfico u holograma. Deseo profundamente que este libro sea de gran utilidad para todo aquel que esté d ispuesto a cuestionarse su vida, a superar el miedo a «lo que me pueda ocurrir» y a comprender que cada cual puede tomar el timón de su existencia entendiendo que tod o tiene un sentido, que se manifiesta en la biología a un nivel y en las circunsta ncias diarias a otro nivel. Por eso, la salud no es solo la ausencia de enfermed

ad, sino un bienestar holístico en el que se unifican todos los factores que lo in tegran. Gracias. Enric Corbera Director del ieBNE

Referencias bibliográficas 1. Markolin, C., «Genética y el poder de un dogma médico», en «Entendiendo las “enfermedades genéticas”», en el contexto del sitio web «Nueva medicina germánica», . 2. Ibídem. 3. Corbera, E. y Marañón, R., Tratado de biodescodificación, Índigo, Barcelona, 2011.

Introducción a la BioNeuroEmoción La BioNeuroEmoción integra nuevas metodologías que permiten que el cliente o consult ante sea capaz de trabajar con sus propios programas, con los que funcionan en s u vida cotidiana, para transformarlos. Es muy importante dejar claro que desde nuestro método no se trabaja con pacientes , sino con clientes o consultantes. Un paciente es pasivo por definición y está a me rced de lo que ocurre fuera de él. Al pasar a ser cliente, se mantiene activo, tom a decisiones y las lleva a cabo. Asimismo, es capaz de reconocer sus propios rec ursos, los cuales le permiten interpretar y reinterpretar lo que ocurre en el ex terior, y por lo tanto vivir todas sus experiencias de una manera diferente. Por lo tanto, nunca más hablaremos de pacientes pasivos, pues este concepto se contra pone totalmente al hecho de que toda persona actúa activamente en la realidad que está viviendo y que está creando. Los programas que dirigen nuestra existencia pueden haber sido aprendidos a lo l argo de nuestra vida cronológica gracias a un entorno determinado, y también pueden haber sido codificados dentro del útero materno, o incluso heredados de nuestros a ncestros. Hacemos profundo hincapié en el desarrollo y el estudio del árbol genealógic o, también conocido como el transgeneracional. Nuestra experiencia clínica de estos úl timos años nos ha enseñado que nuestras vidas son en tal medida la manifestación de es tos programas, que venimos a ser marionetas de ellos. Por tanto, mi interés y el d e todos los miembros que formamos el Instituto Español de BioNeuroEmoción es desarro llar y despertar la conciencia. De esta manera podemos cambiar estos programas, obteniendo la libertad necesaria para ser fieles a nosotros mismos y hacer lo qu e realmente queremos. Esto también se expresará en la desa­parición de nuestros síntomas fís icos y de las circunstancias problemáticas de nuestra vida. Una manera óptima, rápida y eficaz de desactivar rápidamente los programas es desarrol lar un pensamiento y una mente cuántica. También es ne­cesario desarrollar la coherenc ia emocional, fundamental para que el campo cuántico reciba esta información y la ma

nifieste en nuestras vidas. Todo este proceso se expondrá en el libro El arte de d esaprender, que publicará próximamente la editorial El Grano de Mostaza. Por consiguiente, el método de la BNE considera que la enfermedad es un mecanismo de adaptación biológica que afecta al individuo, a su familia y al contexto social, y que se sustenta en programas que están en nuestro inconsciente, algunos de los c uales se transmiten transgeneracionalmente (inconsciente colectivo), o ( de form a consciente) a partir de los canales de socialización, como la familia, la educac ión, los medios de difusión, la religión, etcétera. De esta manera, las actitudes, las c reencias y los valores que favorecen el modo de pensar, sentir y actuar de las p ersonas se perpetúan de generación en generación. Asimismo, proponemos vías para la toma de conciencia y el cambio de emociones. Ell o contribuye a la disminución o remisión del síntoma o desajuste que se presenta, con la consiguiente mejora de la calidad de vida y del bienestar social, los cuales, a su vez, potencian el resultado de otras intervenciones de carácter socioeducati vo, cultural y sanitario. La BioNeuroEmoción plantea una nueva forma de entender la vida: el abandono del pa radigma newtoniano, el del victimismo —al que llamamos adolescencia emocional— para adentrarnos en la madurez emocional, en el paradigma holístico, donde se desarroll a la conciencia de que somos los autores conscientes e inconscientes de nuestras vidas. Esta conciencia permite que la persona sienta que su salud está en sus pro pias manos y que, al margen de cualquier terapia, puede participar activamente e n su recuperación física y mental tomando conciencia de sus emociones y de cómo gestio narlas. La BNE no es una terapia, sino un método integrador y holístico. Emplea diversas técni cas humanistas para acompañar a la persona en la detección y resolución de sus conflic tos emocionales. Es un método que estimula el «desaprendizaje» posibilitado por la pla sticidad neuronal, tan fundamental en el ser humano. Este desaprendizaje nos per mite liberarnos de los programas limitantes de cualquier tipo: familiares, genétic os o simplemente heredados. De esta manera conseguimos escribir, y reescribir, u n nuevo guión para nuestra vida, con conductas y percepciones integradas como un t odo —es decir, de principio a fin— y más coherentes con nuestras emociones. El proceso consiste, entre otros aspectos, en reaprender e integrar nuevas creencias y val ores. Se trata, en definitiva, de tomar conciencia para poder vivir en coherenci a y mirar todo lo que nos rodea como una proyección de nuestra propia mente, sabie ndo que lo que percibimos es un producto de nuevos programas. La coherencia emocional es la regla de oro para el especialista en BioNeuroEmoción . Buscamos las emociones ocultas que activan esos programas inconscientes y fome ntamos una reeducación emocional para que el cliente afronte las dificultades de l a vida con otro tipo de percepción y otros recursos emocionales. Una vez que el cl iente ha desaprendido, el especialista le propondrá adoptar nuevas conductas y emp lear esos nuevos recursos para poder realizar cambios fundamentales en su vida. Sabemos que la toma de conciencia conlleva un cambio de conducta que implica pas ar a la acción: tomar decisiones, separarnos de ambientes y personas tóxicas, poner límites. Si este cambio no se produce y el cliente sigue manteniendo relaciones no civas y hábitos disfuncionales, el especialista debe señalarle el peligro que esto e ntraña para su salud física y mental. El inconsciente no entiende un cambio emociona l si no viene reforzado por un cambio conductual. Se trata de un cambio que es f ruto de una nueva percepción de la realidad, que puede transformarse. Más adelante, el lector encontrará el desarrollo de este concepto en «la cuarentena», un período de co nvalecencia necesario para que las nuevas conexiones neuronales se estabilicen y refuercen. De esta manera el nuevo aprendizaje queda consolidado.

El método de la BioNeuroEmoción Con la BNE se rompen protocolos del planteamiento terapéutico que hasta ahora eran intocables, como el propuesto durante décadas por el psicoanálisis. Nuestro trabajo se fundamenta preferentemente en la aplicación de nuestro método para buscar el con flicto emocional, entendido co­mo una necesidad biológica insatisfecha. Para ello ut ilizamos una metodología ecléctica, en la cual el especialista aplica conocimientos de hipnosis, sofrología y técnicas de programación neurolingüística (PNL), entre otras, pa ra acceder al inconsciente y poder reaprender la emoción y la percepción de un acont ecimiento conflictivo que ha tenido un gran impacto emocional. Nuestra disciplina no permite que el cliente explique su historia hasta el final del tratamiento o, mejor dicho, hasta el final de la toma de conciencia. Una fr ase que ya se está haciendo popular en este ámbito es: «debemos buscar la historia que hay detrás de la historia» (Enric Corbera). El cliente viene a vernos con «su historia», la que emplea para explicar sus problem as. Varios estudios científicos, sobre todo del campo de la neurociencia, explican este fenómeno: «En nuestra conciencia dominan las creencias y estas elaboran una in terpretación de las vivencias».1 En su libro La biología de la transformación, Bruce H. Lipton ofrece otra pauta que refuerza nuestra determinación de seguir esta línea para tratar los casos de las per sonas que vienen a consulta: «Las emociones que mantienen la historia en su lugar deben tratarse antes de poder dejarla atrás».2 Sin duda una premisa nada convenciona l y ajena a la ortodoxia de la psicología y del psicoanálisis. Al aplicar el método de la BNE consideramos que las situaciones que se perciben co mo problemas, sean del ámbito que sean, responden a unos patrones subyacentes, y e l objetivo fundamental de nuestro trabajo debe ser tomar conciencia de ellos. Uno de los principales beneficios que obtiene la persona que se trata con este mét odo es una sensación de máxima liberación y bienestar emocional como consecuencia de l a desaparición del sentimiento de culpabilidad que la atenazaba en su quehacer dia rio. Después del tratamiento, el sujeto sabe, en el pleno sentido de la palabra, q ue los verdaderos responsables del comportamiento repetitivo son los patrones he redados. Este es un tema elaborado con precisión en el libro Fundamentación teórica de la BioNeuroEmoción. «En el campo de la información mental existen comportamientos programados que nos at an y nos inmovilizan como si fueran esposas o cadenas».3 Esta fundamentación permite a las personas que se encuentran atadas a estos programas liberarse de la vergüen za y de la culpa. Dentro del método de la BNE, el principal campo de estudio para liberarse de estos programas es el análisis transgeneracional. El lector verá que el estudio del árbol genealógico o transgeneracional ha ido evolucionando desde una vi sión más newtoniana hasta otra plenamente cuántica. Otro avance científico que de alguna forma respalda nuestro trabajo es el descubri miento de las neuronas espejo por parte de Giacomo Rizzolatti, de la Universidad de Parma (Italia). El equipo del doctor Rizzolatti estaba estudiando el cerebro de los monos cuando descubrió un curioso grupo de neuronas. Estas células cerebrale s no solo se encendían cuando el animal ejecutaba ciertos movimientos, también se ac tivaban simplemente al contemplar a otros hacerlo. A estas células se las llamó «neuro nas espejo» o «especulares».4 Este descubrimiento confirma las leyes del inconsciente que más adelante expondremos y explicaremos.

Los objetivos de la BioNeuroEmoción Uno de los objetivos fundamentales de la aplicación del método consiste en desaprend er conductas o patrones de conducta inconscientes que condicionan nuestras vidas . Se ha descubierto que la base biológica que permite el «desaprendizaje» es la oxitoc ina.5 Esta hormona se libera en grandes cantidades cuando un grupo de personas e stá socializando. Vendría a ser la base biológica que explica los «lavados de cerebro». La expresión «lavado de cerebro» tiene muchas connotaciones negativas, pero las cosas nunca son como pensábamos. Hay que entender el «lavado de cerebro» desde el punto de v ista de la cooperación. Cuando un grupo de personas tiene como objetivo un bien co mún, como liberarse de ataduras emocionales y alcanzar un sentimiento de bienestar y paz interior, esta hormona actúa a nivel fisiológico para que esto sea posible. P ara ello hay que liberarse de las creencias limitantes, de los tabús y de los prej uicios que condicionan nuestras vidas; es decir, hay que hacerse, en el mejor se ntido de la expresión, un «lavado cerebral». En este punto la BNE entra en juego para conseguir que el individuo «desaprenda», desprogramando las emociones que lo mantenían atado a las conductas nocivas y destructoras de su vida y de su salud física y me ntal. Se trata de un descubrimiento científico que confirma la importancia esencial de l a desprogramación en nuestras vidas. Actualmente ya no se ve al cerebro como una máq uina, sino como un órgano en constante cambio, que se programa y desprograma para adaptarse al ambiente y a sus percepciones.

El «desaprendizaje» El doctor Walter Freeman, que describió la plasticidad del cerebro, descubrió también que a este órgano no le afectan directamente las informaciones del exterior.6 Las conexiones neuronales cambian de forma dinámica, pero este cambio se realiza en fu nción de los patrones del propio cerebro, es decir, de las interpretaciones que da mos a los factores externos que activan las neuronas cerebrales. Así pues, queda r efutada la idea de la invariancia mental basada en la relación estímulo-respuesta qu e proponen algunos autores. Estos descubrimientos, como se ha comentado, ofrecen la base y el fundamento teóri co para nuestro trabajo de desaprender los conflictos emocionales enquistados en las profundidades de nuestra psique, lo que nosotros llamamos el «inconsciente bi ológico». Freeman descubrió la plasticidad neuronal mientras estudiaba el bulbo olfatorio de l gato: «es de destacar el papel del olfato en el surgimiento de la conciencia. El olfato fue clave en el desarrollo de los mecanismos neuronales de la intenciona lidad».7 Este doctor estadounidense afirmó: «Cuando el animal se hace mayor y ha lleva do a cabo repetidas experiencias de aprendizaje, hasta el punto de haber perdido el interés, hay una rigidez de su estructura intelectual, o de su intencionalidad , que le hace estar en discordancia con el entorno. Eso refuerza mi punto de vis ta de que la intencionalidad no consiste en tomar lo que está ahí fuera, lo externo, sino en un reflejo de los constructos internos».8 Nosotros, de alguna forma, extrapolamos esta idea y buscamos estos constructos i nternos para poder modificarlos. A esta desprogramación la llamamos «desaprendizaje».

El bienestar que produce esta desprogramación se explica desde el punto de vista f isiológico por la liberación de oxitocina en el torrente sanguíneo. Esta hormona produ ce sensaciones de placer y se libera en el parto, durante los orgasmos o cuando se está enamorado. Y, como ya hemos dicho, es la responsable del «desaprendizaje». Estudios realizados por la Universidad de Bonn9 demuestran que la oxitocina hace más fieles a los hombres que están en pareja y no produce ningún efecto en los solter os. El estudio se pregunta cuál es el Sentido Biológico de esta hormona. Nuestra res puesta, basada en nuestra experiencia de campo de la comprensión del Sentido Biológi co del síntoma o enfermedad, es que guarda relación con la im­portancia del vínculo de p areja y su papel en el mantenimiento de la unión del clan familiar, que apunta a f avorecer la evolución de la especie y evitar que el macho se desentienda de la pro tección de su familia. Walter Freeman hace unas observaciones muy sugerentes y estimulantes para seguir investigan­do en el campo de la desprogramación. En cuanto a los cambios que se pue den realizar dentro de la estructura del significado, Freeman dice que este sign ificado ocupa una localización determinada, y que esta puede ser modificada. El cambio de localización de cualquier significado supone un cambio del significad o en sí mismo. Free­man nos dice: «Creo que los aspectos más interesantes aparecen con l a consideración de las conversiones religiosas y el lavado de cerebro, porque aquí t enemos unas estructuras de creencias antiguas que dejan la puerta abierta a otra s nuevas. Este es un fenómeno muy característico de los seres humanos. Y parece que las computadoras son diferentes porque tienen la posibilidad de ser reprogramada s. Los cerebros no pueden formar una estructura de creencias por reprogramación, p ero cuentan con oportunidades abiertas para hacerlo mediante mecanismos neuroquími cos distintos. Las computadoras pueden ser reprogramadas por otras computadoras, pero los cerebros necesitan sexo».10 Como se ve en esta declaración, Freeman sugiere que la hormona oxitocina es clave para la desprogramación. Poder liberar de alguna manera esta hormona durante la ap licación de nuestra metodología permite desaprender las conductas alimentadas por la s creencias que sustentan los conflictos causantes de los problemas físicos y ment ales. Todo ello nos alienta a seguir estudiando y desa­rrollando el Sentido Biológico de c ualquier comportamiento, que tiene como razón fundamental la adaptación al ambiente mediante la liberación de sustancias fisiológicas. Cuando este Sentido Biológico no es tá en coherencia con los sentimientos y acciones que se deberían producir, aparece e l síntoma o la enfermedad. Uno de los puntos que nosotros consideramos fundamentales para el desarrollo de la BNE es el estudio y la comprensión más amplia posible del Sentido Biológico de las enfermedades y/o de los síntomas, que seguidamente desarrollaremos en este tratado . Este Sentido Biológico nos llevará a entender el de­sa­rrollo de las capas embrionarias, así como a qué capa pertenece cada uno de los órganos y, más adelante, a estudiar los c onflictos emocionales que se presentan en cada una de estas capas y a la posteri or comprensión de los mismos durante el proceso de desaprendizaje. Estudiaremos las enfermedades del cerebro, así como las afecciones crónicas, para te rminar con el estudio de las programaciones inconscientes a través del Proyecto Se ntido y del análisis transgeneracional, y con la evolución de este último mediante el estudio del árbol genealógico. Al final, realizaremos una exposición bien desarrollada y estructurada de los tras tornos de conducta para que nuestros estudiantes se inspiren, desa­rrollen este ca mpo de estudio y puedan aplicarlo con la máxima seguridad a sus clientes, teniendo

siempre presente que las enfermedades psiquiátricas de orden superior deben ser a tendidas por un médico psiquiatra. Por último, cabe añadir que la BNE se abre a todos los campos de aplicación, potenciando, por encima de todo su aplicación al ámbito educ ativo en edades tempranas. De esta forma nuestra sociedad podrá ir integrando esto s nuevos conceptos de aprendizaje emocional, y establecerá de esta manera unos mag níficos cimientos para que se desarrolle una sociedad más sana y equilibrada. Por es o presentamos la BNE como un método innovador e integrador que se puede aplicar a todos los ámbitos de la sociedad, y no estrictamente a la salud física. La BNE es un método que podemos calificar de humanista, porque busca el bienestar surgido de l a paz interior, un método que nos permite conocernos mejor a nosotros mismos y a t odo lo que nos rodea.

Resumiendo... La BioNeuroEmoción es un método integrador y holístico que estudia la correlación entre: a) Las emociones inconscientes (provocadas por situaciones que el individuo ha v ivenciado como impactantes) y su expresión y localización en el sistema nervioso. b) Las modificaciones que estas emociones provocan en la biología. Estas modificaciones se manifiestan a través de un síntoma, dolencia o desajuste orgán ico, mental o conductual. Dicho desajuste opera como un mecanismo de adaptación bi ológica que incluye los comportamientos inconscientes transmitidos de generación en generación. Asimismo, la BNE propone vías para tomar conciencia y cambiar estas emociones, y d e esta forma contribuye a la disminución o remisión del desa­juste observado (con la c onsiguiente mejora de la calidad de vida y del bienestar social), lo que a su ve z potencia el resultado de otras intervenciones de carácter socioeducativo y sanit ario. En resumen, la BNE es el cambio neurológico que produce un cambio biológico a través d e la emoción. Su objetivo fundamental es encontrar el equilibrio bioemocional que contribuye al incremento de la calidad de vida del individuo y de la sociedad.

Referencias bibliográficas 1. El cerebro ante el espejo, documental del canal Odisea, Arte France/Productio ns Informaction inc./La Compagnie des Taxi-Brousse, 2008. 2. Lipton, B. H. y Baerman, S., La biología de la transformación: cómo apoyar la evolu ción espontánea de nuestra especie, La Esfera de los Libros, Madrid, 2010, p. 408. 3. Ibídem, p. 413. 4. Rizzolatti, G., «Las neuronas espejo te ponen en el lugar del otro», (consulta: 20 de diciemb re de 2011).

5. El cerebro ante el espejo, documental del canal Odisea, Arte France/Productio ns Informaction inc./La Compagnie des Taxi-Brousse, 2008. 6. Ibídem. 7. Cela, C. J. y Marty, G., «Caos y consciencia. Una introducción al pensamiento de Walter J. Freeman», Psicothema, 1995, , vo l. 7, n.o 3, pp. 679-684. 8. Ibídem. 9. Scheele, Dirk; Hurlemann, Rene et al., «Oxytocin Modulates Social Distance betw een Males and Females», The Journal of Neuroscience, 14 de noviembre de 2012•32(46): 16074 –16079. Mencionado por: De Jorge, J., «La hormona de la fidelidad masculina», , 14 de noviembre de 2012 (consul ta: 20 de diciembre de 2012). 10. Cela, C. J. y Marty, G., op. cit.

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Las emociones Introducción Las emociones son el vehículo que une el consciente con el inconsciente. Como ya s e ha dicho, el inconsciente no se aviene a razones, sino que se limita a sentir la emoción que el sistema cognitivo vive, y se expresa en el sistema límbico, que es el centro de la inteligencia emocional. Los principales centros del sistema límbi co son la amígdala, el hipocampo, el hipotálamo y el tálamo (Figura 1).

Fig. 1. Esquema del sistema límbico. En el ser humano, estos son los centros de la afectividad que procesan las disti ntas emociones que permiten experimentar al hombre y a la mujer penas, angustias y alegrías intensas. El sistema límbico está en constante interacción con la corteza cerebral. Gracias a un a transmisión de señales de alta velocidad que permite al sistema límbico y al neocórtex trabajar juntos, podemos controlar nuestras emociones. Märtin y Boeck cuentan que «los investigadores J. F. Fulton y D. F. Jacobson, de la Universidad de Yale (Estados Unidos), aportaron pruebas de que la capacidad de a prendizaje y la memoria requieren una amígdala intacta. Pusieron a unos chimpancés d elante de dos cuencos de comida. En uno de ellos había un apetitoso bocado; el otr o estaba vacío. Luego taparon los cuencos. Al cabo de unos segundos se permitió a lo

s animales tomar uno de los recipientes cerrados. Los animales sanos tomaron sin dudarlo el cuenco que contenía el apetitoso bocado, mientras que los chimpancés con la amígdala lesionada eligieron al azar: el bocado apetitoso no había despertado en ellos ninguna excitación de la amígdala, y por eso no lo recordaban».1 El neocórtex puede controlar algunas emociones, pues actúa como una especie de filtr o que deja pasar unas emociones y bloquea otras. En consecuencia, las emociones rechazadas buscan su expresión en el inconsciente, y allí quedan guardadas a la espe ra de poder manifestarse en el futuro. Los estudios científicos revelan que la amígdala funciona de una forma muy distinta en el hombre que en la mujer. Como centro de las reacciones emocionales y princi pal regulador del miedo y el pánico, la amígdala desempeña un papel fundamental en las relaciones sexuales. En el hombre, el orgasmo solo bloquea algunas partes del s istema límbico, entre ellas, la amígdala, mientras que otras se activan. La reacción d el cerebro femenino es totalmente distinta, pues se colapsa y la mujer puede lle gar a perder el conocimiento. Ello tiene un Sentido Biológico: hay que estar alert a, y de eso se ocupa el macho.2 Otra estructura fundamental del sistema límbico es el hipocampo. Su función principa l es recordar, pues se encarga de fijar la situación estresante en el espacio-tiem po. La emoción que el individuo experimentó en ese momento es el vínculo que lo mantie ne unido al neocórtex. Esta emoción es la clave de todo el proceso, ya que es la que permite recordar. Esto está referenciado en nuestra Funda­mentación teórica de la BioNe uroEmoción: Sloman (1981) se plantea que el procesamiento emocional puede producir se en ausencia de conocimiento consciente. Podemos clasificar las emociones en dos grandes grupos: las primarias y las secu ndarias. Sin em­bargo, no existe un listado para cada grupo, ya que, mientras para un individuo una emoción puede ser primaria, para otro puede ser secundaria. A la emoción secundaria la llamamos emoción social. Es la políticamente correcta, la q ue enmascara a la emoción primaria u oculta. Esta es reprimida por la conciencia y se queda guardada en el inconsciente biológico. La llamamos oculta en analogía con el término sombra empleado por Carl Gustav Jung. En la Fundamentación teórica de la Bi oNeuroEmoción ambas quedan perfectamente explicadas. Existe otra emoción muy importante para desprogramar o desaprender. Se trata de la emoción transgeneracional, la que nace con nosotros, la que heredamos de nuestros ancestros. Es el tipo de emoción predominante en aquellas personas que, al ser pr eguntadas sobre su estado anímico, contestan: «Desde siempre estoy triste». Por último, la emoción sublime, la más importante, la que manifiesta nuestro estado re al de desa­pren­dizaje, es la emoción del ser, aquella que el individuo experimenta cu ando toma conciencia de la emoción primaria u oculta, que no le permitía realizarse en congruencia con su vida habitual. Cuando la persona se libera de la emoción ocu lta, siente en su interior una gran coherencia interna y un estado de paz, que l e permiten adaptarse a cualquier situación de forma saludable.

El camino que sigue la emoción oculta La emoción oculta o primaria, la no expresada, la reprimida, queda grabada en nues tro inconsciente y sigue un proceso biológico que vamos a tratar de explicar de un a manera sencilla y comprensible (Figura 2).

Fig. 2. Esquema del camino que sigue la emoción oculta. Imaginemos una situación impactante: somos testigos presenciales de un accidente g rave en la carretera en el que se ve implicado el coche que va delante, en cuyo interior viajan unos seres queridos. Este estímulo provoca en nuestros cerebros un a reac­ción de estrés y de máxima atención, y automáticamente todos nuestros sentidos se pon en en marcha. Esta información (visual, auditiva y cenestésica) es procesada por los sentidos en paquetes de ondas de información que son enviadas al hipocampo. Este fija el accidente en el espacio-tiempo, con la correspondiente emoción proyectada por la amígdala. Toda esta reacción en cadena se envía hacia al córtex, y el córtex motor da una respuest a a lo que acontece en el exterior, es decir, al estímulo aversivo (la situación imp actante). Si esta respuesta es reprimida y bloqueada por el mismo córtex debido a creencias, tabús, prejuicios o aprendizajes, la emoción queda ocultada, reprimida.

Noción de umbral Todos tenemos un nivel de tolerancia a los estímulos exteriores que nos impactan e mocionalmente. La gestión de las situaciones emocionales, que llamamos conflictos emocionales, es muy diferente para cada persona y está sometida a programas aprend idos, que muchas veces son ancestrales o se gestaron en el útero materno o a edade s muy tempranas (desarrollaremos estos temas más adelante). Lo que debe quedar claro es que para que un estímulo dispare todas las alarmas del inconsciente biológico, debe ser impactante, al menos lo suficiente como para que este impacto emocional súbito sobrepase el umbral de tolerancia psíquica del sujeto . Entonces este pasa de un estado de normotonía, con los ciclos diurnos y nocturno s normales, a un estado de estrés. Para que esto suceda, el estímulo debe cumplir un os criterios:3 1. Es imprevisto e inesperado. Sobreviene de golpe, en un momento preciso, lo qu e deja una huella neuronal. Se trata de una situación muy concreta, un instante en el que todo nuestro mundo se desmorona. 2. Es muy dramático. Se produce una fuerte obnubilación, cuesta pensar y tomar decis iones. El cerebro, especialmente el córtex, queda colapsado. 3. Se vive en aislamiento. No se puede comunicar, porque uno así lo cree o porque es totalmente imposible. 4. No hay solución. No hay salida, no sabemos qué hacer. Solamente nos queda sufrir la situación. Hay otra manera de sobrepasar este umbral de tolerancia psíquica. Se trata de un p roceso más lento al que llamamos impacto emocional acumulativo, en el que cada imp acto por sí mismo no tiene la capacidad de superar esta barrera psíquica de la perso na, pero las experiencias repetitivas se acumulan hasta que llega un momento en que el sistema psíquico de protección cede, revienta de alguna forma, y se entra en un estado de estrés crónico. En estas situaciones están presentes los mismos criterios que hemos mencionado antes.

Para poder entender bien la noción de umbral y los criterios que determinan el imp acto emocional, hay que comprender lo que denominamos la tribiología. Se trata de una idea que en su momento enunció Aristóteles: «El cuerpo no está separado de la mente ni de las emociones de la persona». El ser humano es un todo integrado. Sin embarg o, muy a menudo sufre una falta de equilibrio entre la mente, las emociones y el cuerpo. Dicha teoría afirma también que el cuerpo tiene un lenguaje que no se expresa con pa labras (las palabras son propias de la mente). Si un cuerpo está sano, sin dolenci as, nos está diciendo que nuestro equilibrio es el correcto. Por el contrario, la aparición de algún síntoma, por pequeño que sea, indica una ligera desarmonía entre las di ferentes parcelas de nuestro ser. Esta manera de ver las cosas ha conducido a ob servar, estudiar y buscar la relación entre ese posible conflicto y la dolencia qu e nos afecta. Seguramente, y dependiendo de la fuente, encontraremos diferentes relaciones entre el órgano o tejido afectado y la causa.4 Como podemos ver, este pensamiento holístico no es moderno. No hemos descubierto n ada. Se trata más bien de poner las cosas en su justo lugar y realzar los méritos de quien realmente los tiene.

La tribiología La tribiología representa una manera de expresar este pensamiento aristotélico, según el cual la mente (psique), el cuerpo y el cerebro registran al unísono este impact o emocional antes explicado. Este gran maestro y pensador nos inspira a aproxima rnos a la noción de coherencia emocional y entender que todo desequilibrio se mani fiesta en el cuerpo como un dolor físico o una enfermedad. Cuando recibimos un impacto emocional súbito o acumulativo, todo nuestro sistema s e resiente, tanto a nivel psíquico, como a nivel cerebral y orgánico. A nivel psíquico nos sentimos alterados, estamos estresados, nos cuesta dormir, no tenemos hambre, nos asaltan pensamientos obsesivos o repetitivos. A nivel orgánico sentimos dolores o molestias en ciertas partes del cuerpo, y much as veces se nos manifiesta una enfermedad que está en relación directa con la forma en que procesamos el impacto emocional. A nivel cerebral ciertas partes del cerebro, llamadas focos de Hamer (FH), recib en este impacto emocional y se conforman los famosos anillos concéntricos que pued en ser observados mediante la técnica del tac (Figura 3).5

Fig. 3. Foco de Hamer. Anillos concéntricos visibles en un tac. Al final, el impacto emocional súbito o acumulativo se puede manifestar en su plen itud tanto en la mente (con una enfermedad mental), como en el cerebro (con tumo res o gliomas) o en el cuerpo (en la afección de un órgano). Este impacto emocional se refleja en un área específica del cerebro, provocando una lesión que es visible en un escáner cerebral.

El sentido del impacto emocional se comunica al órgano correspondiente. Según cuál sea la parte del cerebro afectada, el órgano responderá al shock del conflicto con un c recimiento (tumor), un deterioro de tejido (necrosis, ulceración) o una pérdida func ional (diabetes, disminución de la audición, esclerosis múltiple, etcétera). Cada área cerebral ha sido programada en el curso de la evolución para responder ant e conflictos que puedan poner en peligro la supervivencia del grupo o de la espe cie. Todo esto lo veremos más adelante y de una forma más desarrollada. Lo que interesa d e momento es comprender que todo impacto emocional, ya sea súbito o acumulativo, s e manifiesta de forma simultánea en la esfera psíquica, en el cerebro y en el órgano c orrespondiente al área cerebral que ha recibido el impacto. El cerebro es la zona de comunicación o la interfase entre los tres.

Liberar la emoción oculta Cada vez que recibimos un impacto del tipo descrito anteriormente, una emoción que da enquistada, secuestrada, ocultada. Expresa lo que la persona realmente piensa y siente. Y se reprime a nivel inconsciente porque no está socialmente aceptado m ostrarse de esa manera, o porque la persona no se permite a sí misma expresarla po rque «está mal». Liberar esta emoción es la principal finalidad del especialista en BNE. Cuando esta emoción se expresa, la persona se siente liberada, su cara cambia y a dquiere otro color; muchas veces se puede apreciar una lágrima en cada ojo. La emo ción oculta se libera mediante la expresión verbal. Se trata de un momento en el que lo no dicho se puede, por fin, decir al mundo. Cuando una persona es capaz de sacar a relucir la emoción oculta, dice cosas como: • «Siento cólera... Ya no cargaré más con esta situación». • «Me quedé paralizado... del miedo que pasé». • «Tengo ganas de expresar toda mi ira contra...». • «Estoy harto de doblar el espinazo». • «Odio a mi padre/madre... me ahoga y quiero liberarme de esta situación». • «Esta mierda no me la como más, todos me dais asco». • «Siento mucha ira contra mi padre... ¡Me pone la cabeza como un bombo!». • «Verlo me provoca mucho asco. ¡No quiero ni verlo!». • «¡Qué rabia me da! Se me revuelve el estómago cuando...». Como podemos ver, la emoción oculta se expresa como una necesidad biológica no satis fecha. Cuando la persona asume esta emoción, entonces se puede replantear una deci sión. Esta toma de conciencia debe conducir directamente a pasar a la acción. De no hacerlo así, si nos perdemos en justificaciones, la psique no comprende, sigue est resada y el problema se puede agravar. El impacto emocional afecta a las tres partes a la vez, y el conflicto emocional afectará a una de ellas en función de la propia idiosincrasia del sujeto. Las perso

nas mentales pueden vivir este impacto en forma de dolor de cabeza o de tumor, m ientas que en las personas viscerales se manifestará como un problema orgánico y en quienes estén totalmente sobrepasados puede dar lugar a síntomas de en­fermedad mental . El especialista en BNE que acompaña a su cliente en el proceso de desaprender debe considerar otro aspecto que aborda la PNL (programación neurolingüística): el concept o de raíl,* también llamado anclaje; es decir, la huella neuronal que queda impresa en el sistema emocional y que puede ser retomada por los sistemas sensitivos (gu sto, oído, tacto, olor, vista) como consecuencia de cualquier acontecimiento con p oca carga emocional o problemática. El raíl o anclaje se dispara de una forma inconsciente y hace revivir una situación anterior, aprendizajes traumáticos a los que llamamos programas.

El camino al inconsciente: en busca de la historia que hay detrás de la historia Se ha desarrollado un modelo de actuación para que el especialista en BNE pueda ac ompañar al cliente de manera eficaz. Este modelo pretende conducir al cliente hast a el momento en el cual tuvo un impacto emocional lo suficientemente estresante como para dejar una huella neurológica en su cerebro. Una de las condiciones esenciales para llegar con rapidez a este punto es no per mitir que el cliente se extienda en explicaciones. Hay que dejarle muy claro que sus respuestas deben ser breves y concisas, y que debe desechar sus explicacion es del porqué. A pesar de nuestra tendencia natural a buscar explicaciones de los acontecimientos que nos suceden y que de alguna forma nos causan dolor o desasos iego, estas explicaciones en el contexto de la consulta no nos llevan a ninguna parte. Hasta ahora estamos hablando de «la historia de nuestro cliente», que no es l a que nos interesa. Buscaremos siempre la historia que hay detrás de la historia. Al especialista en BNE le importa, por encima de todo, encontrar el momento prec iso en el cual se produjo la huella neuronal o programación del evento. Como espec ialista, hemos de procurar que el cliente esté lo más asociado posible a la situación crucial y, por esto mismo, siempre debe contestar en presente. Para encontrar este momento primordial, la primera pregunta que hará el especialis ta será: «¿Desde cuándo?». Esta pregunta es fundamental, porque, si no situamos el acontec imiento en el espacio-tiempo, nos dirigiremos hacia un lugar al que no queremos ir. Por eso es crucial situar el punto de salida, y este debe ser preciso. Al co­m ienzo, toda nuestra atención debe centrarse en encontrar este punto. Cuando el cliente sepa «desde cuándo», el siguiente paso es situarlo en el contexto y observar cuáles son sus reacciones corporales. Si el cliente se encuentra en la si tuación, notaremos que los ojos le brillan, o le cambia el color de la cara, o mod ifica su postura corporal, o le varía el ritmo respiratorio, por ejemplo. Entonces ya podemos proceder con las preguntas concretas: 1. ¿Cuál es tu pensamiento? ¿Cuál es ese pensamiento repetitivo con el que te acuestas y te levantas? ¿Estás viviendo una situación incómoda? ¿Estresante? ¿Dónde hay problemas?

2. ¿Qué sentimiento te produce este pensamiento? Los sentimientos pueden describirse de muchas mane­ras: «Me siento atrapada». «Me siento sola». «Me sien­to abandonado». «Me sie raicionado». «Me siento impotente». «Me siento frustrada», etcétera.

Los sentimientos son pensamientos con emoción, pero todavía nos encontramos en un ni vel mental. Son explicaciones emocionales de una situación concreta. Después hay que preguntar: 3. ¿Cuál es la emoción que te produce este sentimiento? Aquí las emociones ya son más conc retas. En este punto del viaje al inconsciente (Figura 4), las emociones siguen siendo mentales. Las llamamos emo­ciones sociales.

Fig. 4. Representación simbólica del camino hacia nuestro interior, al inconsciente representado por la cueva. La persona se encuentra en el camino correcto: es con sciente de que la situación problemática parte de él. Él es la situación, y lo que ve en s u exterior es la proyección de esta. (Dibujo realizado por David Corbera, 2011) La siguiente pregunta resulta lógica, ya que, cuando una persona expresa una emoción , sea del calibre que sea, esta se expresa y se manifiesta en el cuerpo. 4. ¿Cuál es la sensación física y en qué parte del cuerpo la sientes? Aquí el cliente tiene que prestar atención a su corporalidad. Ciertas personas, sobre todo las mentales, tienen dificultad para identificar su propia expresión corporal y para poder expr esarla. Es interesante que el cliente cierre los ojos, se sienta presente en la situación de partida y escuche a su cuerpo. Una vez que el cliente esté centrado en sus sensaciones físicas exclusivamente, se l e pregunta:

5. ¿Cuál es tu emoción oculta? ¿Cuál es la acción que reprimes? ¿Qué es aquello que te gustar cer o decir, lo que no te atreves a expresar? Esta emoción saldrá a la luz por prime ra vez. Hay que dejar que el cliente explore su interior. En este punto se pueden encontrar problemas. El cliente se puede sentir bloquead o. Si es una persona muy mental, tal vez diga: «No lo sé». «Yo no puedo decir estas cosa s». O «Yo no soy así». Hay que insistir y, a veces, hay que provocar al cliente siendo incluso desagrad able, o bien ponerlo en una situación límite. Como más adelante se explicará, existen re cursos para sacar al cliente de esta posición de bloqueo. De todas maneras, solame nte la práctica hace al maestro, y el futuro especialista debe ejercitar constante mente este protocolo, al que yo llamo protocolo de bolsillo, porque es una de la s herramientas más eficaces para encontrar la emoción oculta y poder desprogramarla o desaprenderla. No olvidemos que la emoción oculta se fundamenta en una necesidad biológica insatisf echa. Es el grito biológico que nuestro inconsciente ha aprendido a través de miles de años de evolución, tal como se explicó al abordar el Sentido Biológico del síntoma y el concepto de tribiología. Como ejemplo pondré una historia personal. Me encontraba en Mazatlán (México). Eran la s seis y media de la mañana y estábamos en una sala de espera del aeropuerto. Me enc ontré por casualidad con un alumno que había tenido en el seminario de días anteriores y este se acercó a mí: —¿Se acuerda de mí? —me preguntó—. —Sí, y me acuerdo de que me hiciste una pregunta que en aquel momento no se pudo con testar. Estaba relacionada con tu problema de diabetes, ¿es así? —le dije—.

—Así es. Cuando nos dirigíamos hacia la escalerilla del avión, le hice el cuestionario que he comentado. —¿Desde cuándo? —Hace unos siete años. —¿Cuál es la situación? Su cara cambió y me dijo: —Me acabo de separar de mi esposa. Ella no me deja ver a mi hija y me causa muchos problemas.

A continuación le hice todas las preguntas necesarias: «¿Qué piensas?». «¿Qué sientes?». «¿Cu oción?». «¿Y tú sensación física?». Llegamos a la pregunta fundamental: «¿Cuál es la emoción oculta, la que no expresas, qué q uieres hacer y no haces?». En ese momento se le humedecieron ligeramente los ojos, su respiración cambió y me soltó aquello que nunca había dicho: «Odio a esta mujer, me ha quitado a mi hija, me siento separado de mi vida. Si pudiera, la mataría». Cuando t erminó, le pregunté: —¿Cómo te sientes ahora? —Liberado, tremendamente liberado, es como si me hubiera quitado un enorme peso de encima —contestó—. —¿Cómo es la situación actualmente? —Han pasado siete años. Mi hija ha crecido y me viene a ver muy a menudo. —Toma este sentimiento y esta emoción actual y libérala en la situación de hace siete años —le respondí—. Él sintió un escalofrío. Su piel y sus pelos se erizaron, y experimentó una enorme sensa ción de paz. —Gracias, ahora sí me siento aliviado y curado. Algo ha cambiado en mi interior; sie nto un ligero mareo y me siento algo cansado. En este ejemplo se pone de manifiesto un aspecto muy importante al que llamamos recurso. Se trata de la solución, la nueva percepción, el nuevo sentimiento, la nuev a emoción que, al ser aplicada en el momento en el que se produjo el conflicto, es te se ve reinterpretado y las neuronas desaprenden lo que se les enseñó (en este cas o, hace siete años). Cuando el recurso se integra, se produce una liberación de ener gía y la persona experimenta bie­nestar y paz interior. Nosotros llamamos a este est ado la emoción del ser. Más adelante se explicará el planteamiento terapéutico para hacer frente a posibles co nflictos que podrían bloquear el buen desarrollo y evolución de un acompañamiento en B NE. El camino al inconsciente es esencial y se puede aplicar sin ningún tipo de proble ma en cualquier momento durante el acompañamiento. Se puede utilizar en hipnosis, para explorar conflictos originados en cualquier momento de nuestra edad cronológi ca a partir de la madurez sexual. Durante la infancia en general hay que tratar directamente con los padres. El especialista en BNE tiene que tenerlo siempre pr

esente. También hay que tener en cuenta que cuando el conflicto es cien por cien e structural no es necesario hacer el camino al inconsciente, puesto que es más apro piado abordar directamente el transgeneracional y el Proyecto Sentido. Una de las cosas más importantes que el especialista debe saber diferenciar es el momento en que nuestro cliente está en la emoción oculta o en la emoción social, graci as a las manifestaciones y sensaciones físicas y emocionales del mismo. Cuando se trata de la emoción social, el especialista en BNE puede llegar a sentir malestar y mal humor: su inconsciente nota que su cliente está excusándose a través de esta emo ción social y se entra en un bucle del que no hay salida. Otra situación que nos aleja de una buena resolución durante la consulta se produce cuando el cliente quiere hablar y hablar. El hecho de que la persona busque refu giarse en explicaciones constantes solo la alejan la sensación física, huyendo de la experiencia en cuestión. El objetivo del especialista es llevar al cliente a la e xperiencia y, sobre todo, a la experiencia física, porque es ahí donde el inconscien te biológico se expresa. Todo lo demás será perder el tiempo. Cuando tengamos al cliente con la emoción del ser, entonces le podemos dejar expli car su historia desde esta nueva percepción, y comprobaremos si el desaprendizaje está bien hecho: el cliente ya no puede explicarla tal como la tenía preparada; se a cuerda de ello, por supuesto, pero ya no es su realidad. En este punto sabremos que el trabajo está bien hecho. No está terminado, pero sí bien comenzado, lo que perm ite proseguir con la indagación en busca de conflictos asociados, siempre en función de la gravedad del síntoma.

La realidad del camino al inconsciente Nosotros enseñamos un camino para acceder a esta parte oculta, el inconsciente, en el cual se hallan los programas guardados, las experiencias cotidianas, los con dicionamientos aprendidos, los arquetipos heredados del inconsciente colectivo, etcétera; y lo hacemos a partir de un síntoma, de una situación repetitiva, de circuns tancias reiterativas, de vivencias parecidas a un deja vu. Hacemos el camino al revés de como es en realidad. El asunto no empieza por lo que nos ocurre, sino por cómo lo interpretamos y lo vivimos. La reacción no es de nuest ra mente consciente, de nuestro razonamiento, no pertenece a las estructuras cor ticales, sino a las estructuras subcorticales, las que están reguladas por el inco nsciente biológico. En realidad, el camino que se sigue es el siguiente: 1 Vivo una experiencia traumática y/o de fuerte impacto emocional 2 El sistema límbico procesa este impacto y da órdenes al cuerpo sin pensar, la rapid ez es vital; entonces damos un salto, nos escondemos, nos agachamos, corremos, d emostramos ira frente a un competidor, se producen todo un abanico de cambios y sensaciones corporales. 3 El área somatosensorial recibe todas estas sensaciones corporales y las racionali za, gracias al área prefrontal, generando otro tipo de movimientos corporales. 4 El área prefrontal racionaliza las sensaciones físicas y se hace consciente de emoc iones (emoción social) y sentimientos. 5 Las emociones reprimidas (emoción oculta), las viscerales, pueden manifestarse en síntomas físicos o enfermedades.

Para la BNE, las emociones primarias o emociones ocultas responden a las conexio nes del sistema límbico, siendo los principales actores la amígdala y la cingulada. Las emociones secundarias o emociones sociales tienen lugar cuando hemos experim entado sentimientos que forman conexiones entre categorías de objetos y situacione s. Para ello se requiere de las cortezas prefrontales y somatosensoriales. Como nos diría Antonio R. Damasio: «La naturaleza no seleccionó mecanismos independien tes para expresar emociones secundarias y primarias».6

El inconsciente biológico Cuando hablamos del inconsciente, es como hacer un viaje a un mar ignoto en el c ual podemos encontrar de todo: desde monstruos marinos hasta sirenas con sus dul ces cantos. También podemos sumergirnos en sus profundidades y sentirnos perdidos en fisuras abisales donde nada parece tener fin. El inconsciente lo controla y graba todo. Procesa entre un noventa y cinco y un noventa y siete por ciento de los estímulos sensoriales percibidos. El inconscient e tiene una prioridad: protegernos de todo mal. No atiende a razones, no se deti ene para preguntarse si una cosa está bien o no, ni siquiera se cuestiona la verda d de las cosas, es inocente. El inconsciente simplemente actúa, y su respuesta deb e ser rápida y lo más precisa posible. Además, almacena todos los recuerdos a través de las ventanas sensoriales del organismo. Cuando un recuerdo es doloroso, queda guardado en el inconsciente con todos los matices. Estos matices se relacionan con precisión, contienen todos los detalles q ue envuelven una situación dolorosa, como, por ejemplo, un determinado olor, un ru ido, una música, una calle oscura, unas voces, una comida, un ambiente o determina da temperatura. Estos funcionan como raíles que se disparan cuando el inconsciente los detecta de nuevo, para avisarnos del peligro y evitar que la situación doloro sa se repita. Por ejemplo, podemos estar viendo una película en la que aparece una escena dramátic a que nos evoca un recuerdo doloroso personal, nuestra fisiología se agita y somos capaces de sentir lo que llamamos ansiedad: la respiración se altera, las manos s udan, el corazón cambia su ritmo y no sabemos muy bien qué nos pasa. El inconsciente no puede razonar ni comprender que estamos tranquilamente en el cine con la per sona amada. Mediante la experimentación científica se ha analizado cómo responde el cerebro ante c iertos estímulos, y se ha podido apreciar que el inconsciente reacciona a los dosc ientos milisegundos, mientras que el consciente lo hace a los cuatrocientos. Est o implica que, cuando hay una novedad, el inconsciente previene al consciente.7 La neurociencia estudia lo que ocurre en el cerebro cuando una persona debe toma r una decisión en situaciones que implican carga emocional, sobre todo en aquellas que afectan a la economía o la salud. ¿Qué ocurre un instante antes de tomar una deci sión? Se ha observado actividad en las neuronas relacionadas con la decisión que se va a tomar, antes de que la persona sea consciente de ello. Para poder decidir correctamente, hay que emplear el inconsciente biológico en tod a su magnitud y posibilidades. Las personas que son capaces de mantenerse impasi bles mientras toman decisiones, que pueden ser rechazadas legal o moralmente por la sociedad a la que pertenecen, pueden hacerlo porque viven de forma coherente

consigo mismas y con sus intereses. El inconsciente biológico lleva evolucionando miles o millones de años. Por ello ha aprendido a responder de una determinada ma nera frente a situaciones estresantes y perjudiciales para el individuo. Hace mi les de años cazar un animal era una cuestión de vida o muerte. Hoy en día cazar un bue n sueldo puede determinar el futuro de los hijos. El inconsciente reacciona biológicamente, ya sea frente a la caza de un animal o f rente a la caza de una posición social. Las reacciones son siempre biológicas, ya qu e, tal como se explica al tratar el Sentido Biológico, llevan incorporados program as evolutivos preparados para entrar en acción ante cualquier dificultad que se pr esente. A continuación exponemos algunos ejemplos: • ¿Por qué una hembra de mono entra en celo si un macho secundario mata a su prole? • ¿Por qué una mariposa cambia de color si está embarazada, enferma o rabiosa? • ¿Qué o quién hace que un animal se mimetice? • ¿Por qué el treinta por ciento de los elefantes de África nunca llegan a desarrollar c olmillos? • ¿Cómo se explica que una leona, en un territorio en el que escasea la comida, tenga menos crías de lo habitual? Estas reflexiones nos servirán para explicar más adelante por qué cuando recibimos una mala noticia se nos quita el apetito, por ejemplo; o que de repente tengamos di arrea o ganas de vomitar. También podemos plantearnos estas preguntas: ¿qué ocurre en nuestro inconsciente biológico para que nos aparezca un tumor de hígado?, ¿qué programas se activan en nuestro inconsciente cuando se nos escapa la presa una y otra vez ? La respuesta a todas estas preguntas, y a muchas más, es tan simple que asusta a m uchas personas: se trata de adaptaciones biológicas ante situaciones estresantes y de urgencia. Como ya se ha dicho, el síntoma es siempre una adaptación biológica. No escuchar el mensaje biológico nos puede llevar a enfermar y morir. Lo más importante es aprender a interpretar nuestros síntomas como mensajes de nuestro inconsciente biológico.

Características del inconsciente Primera Una característica muy importante del inconsciente es su incapacidad para diferenc iar un acto simbólico de uno real. Nuestro inconsciente no puede diferenciar algo real de algo virtual. Cuántas veces nos hemos preocupado por nuestros hijos cuando nos despertamos a las cinco de la madrugada y ellos no están en casa. Pensamos qu e les puede haber ocurrido algo, y nuestro cuerpo experimenta toda una serie de sensaciones. Estamos viviendo algo virtual, pero nuestras psiques no pueden ver que no es real. Como cuando una película nos emociona y lloramos, el consciente sa be que se trata de ficción, pero el inconsciente no.

Segunda El inconsciente es inocente. No puede juzgar si algo está mal o bien: esta capacid ad pertenece al ámbito de la conciencia y del lóbulo frontal del cerebro. Son las em ociones que procesamos de forma inconsciente las que activan su respuesta cuando las ahogamos con razonamiento y justificaciones. El consciente siempre tiene un a historia que explica la falta de coherencia de nuestros actos. Todos in­ventamos , de alguna manera, nuestras propias historias, nuestra propia película, para expl icarnos a nosotros mismos y justificar nuestros actos. Antes de abordar la tercera característica, hablemos de las neuronas espejo. Al pr incipio se creía que las neuronas espejo solo servían para llevar a cabo aprendizaje s, para adquirir conocimientos o destrezas a partir de la observación, como cuando las crías de los animales aprenden mediante la imitación. Los recientes estudios y los múltiples trabajos que se han realizado desde su descubrimiento, algunos de el los publicados en la revista Science, indican que sus implicaciones trascienden, y mucho, el campo de la neurofisiología pura, pues el sistema de espejo permite h acer propias las acciones, sensaciones y emociones de los demás. Resumiendo: «Las ne uronas espejo te ponen en el lugar del otro».8 Estas neuronas confirman que somos seres sociales. La sociedad, la familia y la comunidad son valores real­mente innatos. La imitación está muy mal vista hoy en día, ya que se nos dice: «No imites, tienes que ser original». Es un error: primero tienes que imitar, y después puedes ser original. Para comprenderlo, no hay más que fijarse en los grandes pintores como Picasso.9 Giacomo Rizzolatti, el neurocientífico de la Universidad de Parma (Italia) que des cubrió las neuronas espejo, sostiene que estas neuronas se activan aunque no veamo s la acción, solo se requiere una representación mental. Esta afirmación refuerza la p rimera característica del inconsciente que hemos señalado: para él, real y virtual es lo mismo. Podemos deducir de todo esto que las neuronas espejo son la prueba física de que s omos seres sociales y de que la sociedad tiene un papel muy importante en la sal ud de cada uno de sus miembros. Cuando alguien se siente excluido de la sociedad , ya sea porque no tiene trabajo, porque siente que no se le comprende o porque no se le dan las oportunidades para realizarse, se produce un conflicto emociona l que activa respuestas fisiológicas. Estas pueden afectar tanto en el plano menta l como en el físico. Aquí es donde la BNE toma el relevo y se hace eco de estos conf lictos, buscando una reeducación mental para que el individuo encuentre su lugar e n la sociedad y tenga la salud necesaria para serle útil. Giacomo Rizzolatti también afirma: «La visión proporciona el vínculo para comprender a l os demás». Se han hecho estudios con ciegos de nacimiento que demuestran que en ello s las neuronas espejo se activan al estudiar en Braille.

Tercera Otra característica del inconsciente es que, para él, el otro no existe. Para el inc onsciente, todo es uno. La empatía es la clave de esta característica y las neuronas explican su funcionamiento. Podemos hacer nuestros, los problemas de los demás, s ufrirlos y que nos pongan enfermos. Hay una frase muy conocida que dice: «Me pones enfermo». Podríamos sustituirla por: «Me pongo enfermo viviendo un problema que no es

mío, mientras tú estás tan feliz». Recuerdo el caso de una amiga que murió de cáncer de pulmón. A las pocas semanas, una amiga suya muy íntima desarrolló el mismo tipo de cáncer en el mismo sitio, y el resul tado fue idéntico. No se trata de casualidad o azar. La explicación biológica radica e n las neuronas espejo: esta amiga de mi amiga hizo suyo el problema, y ello la c ondujo a la muerte. Convendría prestar atención a lo explicado y reflexionar sobre e llo.

Cuarta Para explicar la cuarta característica del inconsciente biológico, pondremos un ejem plo basado en la física cuántica. Mucha gente ya ha oído hablar del experimento de la doble ranura. Una película que lo ha hecho famoso es ¿¡Y tú qué sabes!?: Dentro de la madr iguera, donde el profesor Quantum lo explica de una manera magistral. Un electrón puede comportarse como partícula o como onda. Su comportamiento puede deducirse a partir del patrón de interferencia que es registrado, tal y como muestra la figura 5.

Fig. 5. Esquema del experimento de la doble ranura. Este experimento es fundamental para demostrar la dualidad onda-partícula, una car acterística de la mecánica cuántica. Demuestra que, cuando hay un observador, un elect rón se comporta como una partícula, mientras que, cuando no lo hay, se comporta como una onda. Una prolongación de este experimento consistió en colocar dos focos de observación det rás de la placa con las dos ranuras: uno para la función partícula y el otro para la f unción onda.10 El observador de la izquierda es el que mira las partículas y el de la derecha, la s ondas. De nuevo, el electrón tuvo un comportamiento diferenciado dependiendo de cuál de los dos observadores estaba mirando en ese momento concreto. La conclusión e s que el conocimiento de que el electrón tiene dos caminos alternativos para segui r está en la mente del observador, y que la conciencia de este determina el rumbo del electrón y su manifestación como onda o partícula. De ello se deduce que el campo de conciencia universal sabe lo que el observador va a hacer antes de que este t ome la decisión. Muchos estudios científicos demuestran que el cerebro toma decisiones antes de que estas sean conscientes. En un artículo para el diario español ABC, Manuel de Vega, catedrático de Psicología básica de la Universidad de La Laguna, afirma: «Cuando una per sona cree que ha tomado una decisión, en realidad su cerebro lo ha hecho antes de que haya podido darse cuenta. La materia gris dispara el mecanismo de respuesta, para tomar una determinación, entre doscientos y trescientos milisegundos antes d e que seamos conscientes de ello».11 Lo expuesto hasta ahora nos conduce a otra característica del inconsciente biológico : es atemporal, es decir, el inconsciente interpreta la información siempre en tie mpo presente. Esta es una cualidad muy útil para poder acceder al recuerdo inconsc iente con el fin de tratarlo y desprogramarlo. Los recuerdos —y, en nuestro caso,

los traumas— están siempre congelados en el tiempo, de tal ma­nera que podemos acceder a ese acontecimiento en concreto y revivirlo para cambiar la emoción subyacente. De este modo, se desprograma el conflicto, la nueva interpretación del suceso libe ra las causas emocionales y permite la sanación. Voy a contar una historia preciosa que ejemplifica esta cualidad del inconscient e. Durante el trabajo con una cliente que tiene esclerosis múltiple, en su árbol genealóg ico vemos que uno de los factores importantes en su enfermedad es la relación con su madre, de quien es doble. El concepto de doble se explicará más adelante, pero co nviene adelantar que, cuando se es doble de un ancestro, de alguna manera se int enta reparar su historia. La madre de mi cliente había tenido una historia de inmovilidad pues, a causa de l a guerra, no había podido ir a reunirse con su marido. Nos disponíamos a hacer el du elo con ella. Lo sorprendente fue que, cuando le pregunté la fecha de la muerte de su madre, nos dimos cuenta de que había fallecido en la misma fecha en que nosotr os íbamos a hacer el duelo pendiente. Fue una magnífica sincronía de fechas. En resumen, las características más importantes del inconsciente biológico son: la no distinción entre lo real y lo virtual, la inocencia, el hecho de que el otro no ex iste y la atemporalidad.

Referencias bibliográficas 1. Märtin, D. y Boeck, K., E. Q. Qué es la inteligencia emocional, Edaf, Madrid, 200 4, p. 42. 2. El cerebro, capítulo 1, D. C. Smithson Productions, A&Television Networks, Cana l Historia, 2005, minuto 41. 3. Markolin, C., «La primera ley biológica», , sección «Introducción a las cinco leyes biológicas» (consulta: 22 de d iciembre de 2012).

4. «La mente inteligente», capítulo 5: «Emociones y sentimientos», 5.2: «Mente y cuerpo; razó y pasión. Un apunte histórico», Universidad Complutense de Madrid, . 5. Tomografía axial computarizada. Imagen cedida por OIPS (Cuba, marzo de 2012). 6. Damasio, Antonio R., El error de Descartes, Ed. Drakontos, Barcelona, 2011, p . 135. 7. La Compagnie des Taxi Brousse, 2008, El cerebro ante el espejo (documental), Arte France, Productions InformAction Inc., Canal Odisea. 8. Rizzolatti, G., «Las neuronas espejos te ponen en el lugar del otro», 2005, (consulta: 27 de diciembre de 2012). 9. Ibídem. 10. Braden, G., La matriz divina, Sirio, Málaga, 2006, p. 92.

11. Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información, . * El concepto de raíl proviene de la PNL. Indica que, cuando una situación ha dejado una huella neuronal, otras situaciones no tan impactantes siguen esta huella y provocan los mismos síntomas.

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Tipos de conflictos Introducción En este capítulo analizaremos los principales conflictos que debemos conocer para poder realizar nuestro trabajo de acompañamiento en el proceso de desprogramar la emoción oculta tras todo síntoma físico. Antes de adentrarnos en todos ellos, se hace imprescindible tener claro cuál es nu estro ámbito de actuación. Podemos dividirlo en tres partes. Cada una de ellas tiene su importancia, y esta es relativa en función de la persona y del síntoma que padez ca.

Campos de actuación Transgeneracional. Para poder realizar un acompañamiento con éxito, es imprescindibl e estudiar este campo. El árbol genea­lógico es un tesoro donde se encuentran las perl as más preciosas de nuestro inconsciente. Estas perlas pueden ser secretos, silenc ios, «pecados», incestos, adulterios, robos, muertes, etcétera; y todas ellas influyen en nuestras vidas y las condicionan de muchas maneras: por esto es tan importan te hacer un análisis del árbol genealógico. En el capítulo 13 desarrollaremos este campo para que el lector pueda hacer sus propias indagaciones. Hay que tener en cuent a que la lectura de un árbol genealógico requiere práctica y puede tener varias lectur as según el síntoma. Debemos buscar en el árbol del cliente las efemérides o fechas relacionadas con sus ancestros que coincidan con su fecha de nacimiento o de concepción, los nombres, e nfermedades, muertes inesperadas, duelos no hechos, muertes escondidas, abortos, hijos ilegítimos, etcétera. Todo ello conforma un mapa de influencia en la vida del cliente que es recomendable que un experto analice. Se trata de una tarea que p roponemos en nuestra formación. Proyecto Sentido (PS). Por PS entendemos el tiempo que transcurre desde los nuev e meses antes de la concepción hasta los tres años de edad.

Para nosotros, el PS es el pivote donde se conjuga todo, el prisma de proyección, la rampa de salida hacia el mundo exterior. El PS puede matizar, a través de las e mociones y sentimientos de nuestra madre, el transgeneracional que llevamos. En este período de tiempo, el niño es madre: vive todas sus experiencias y emociones como si fueran propias. La madre y el niño forman un todo, y los conflictos que t iene la madre, los refleja el niño. En nuestro trabajo de acompañamiento, es muy importante que el cliente descubra qué pasaba por la cabeza de sus padres y, sobre todo, de su madre: Como siempre deci mos en la consulta, «las madres son todas mentirosas, no así las mujeres». ¿Fue un hijo deseado?, ¿los padres no lo esperaban?, ¿quisieron abortar?, ¿fue fruto de un desamor? , ¿esperaban un varón y resultó ser una hembra? Por ello, se ha de indagar en la reali dad de la situación. Cuando hablamos de no ser deseado, no nos referimos a no ser querido. Aunque lue go sea querido, quien no fue deseado lleva esa impronta como un sello indeleble que lo conduce a vivir en un vacío emocional que puede traducirse, por ejemplo, en un vacío existencial y una sensación permanente de no ser amado. El desarrollo del Proyecto Sentido también se verá en detalle en el capítulo correspondiente de esta obr a. Edad cronológica. Como el título indica, dentro de este campo se estudian los confli ctos que hemos vivido desde el nacimiento hasta la edad actual, sin perder de vi sta que dichos conflictos sufren una influencia directa de los programas o apren dizajes inconscientes del PS y del transgeneracional. Nuestras vidas tienen un sentido, y este viene marcado por programas y aprendiza jes procedentes de nuestros padres y demás ancestros.

Conflictos coyunturales y estructurales Los conflictos pueden ser coyunturales o estructurales. Cuando son coyunturales, el impacto emocional vivido es una experiencia única y primeriza, es decir, no ha y nada que de alguna forma condicione el síntoma manifestado en el cuerpo. Por el contrario, cuando el conflicto tiene programas previos de sensibilización neurológic a, entonces decimos que hay programas estructurados. Aunque hasta hace poco la experiencia clínica parecía indicar que el porcentaje de c onflictos coyunturales no superaba el treinta por ciento, hoy en día hemos comprob ado que la mayoría de los problemas que presentan los clientes llevan una carga de programas de los ancestros. Por ello se hace imprescindible estudiar los PS y l os árboles genealógicos.

Conflicto desencadenante Como su nombre indica, es el que desencadena la enfermedad o síntoma. Buscar el co nflicto desencadenante es un proceso obligatorio en la consulta, porque ese mo­men­t o emocional contiene mucha información que nos orientará en la búsqueda de los otros c onflictos.

¿Desde cuándo? Por lo tanto, cuando un cliente viene a consultarnos, es muy importante hacer la pregunta: ¿desde cuándo?. Hay que fijar muy bien este instante de manifestación física, ya que solo ese momento o situación concreta nos llevara al punto indicado para e mpezar a trabajar en la consulta. A modo de analogía, vendría a ser como cuando queremos tomar un tren para viajar a u na ciudad determinada: una vez que estemos en la estación, debemos asegurarnos bie n de qué tren te­nemos que tomar, a qué hora sale y buscarlo en el andén correspondiente . De no hacerlo así, terminaremos en otro destino muy distinto. Lo mismo ocurre du rante un acompañamiento, si no se fija el punto de partida, el inconsciente nos pu ede llevar a situaciones muy diferentes al conflicto que buscamos, desencadenant e del síntoma. Podemos explicarlo con otro ejemplo, una experiencia vivida por uno de los autor es, Enric Corbera. Durante una cena con amigos, el tema de conversación giraba en torno a los hijos y sus problemas. Al cabo de un rato, la mujer de Enric se vio sobresaltada por un ataque de hipo muy fuerte y exagerado. Enric le preguntó: «Cuando estábamos hablando de los hijos, ¿qué ha venido a tu pensamiento?». Ella se quedó pensativa y se le humedec ieron los ojos, pues tomó conciencia de que su mente se había ido a un conflicto viv ido con su hija. No dijo nada, pero cambió la emoción y, de súbito, dejó de tener hipo. Este ejemplo refleja la forma de vivir que enseñamos en nuestra formación. Cuando al go nos duele, cuando algo nos molesta, nuestra mente debe estar dispuesta a obse rvar qué pensamientos y sentimientos surgen al vivir una determinada situación o exp eriencia. La mayoría de los conflictos desencadenantes se mueven en este contexto. Es muy fácil confundirse mpeño en que quede claro primeras. La mente nunca no —o unos pocos— activa

en la búsqueda del conflicto desencadenante. De ahí nuestro e y no se tome la salida hacia el inconsciente de buenas a para: en ella hay multitud de pensamientos, pero solo u el conflicto.

Por eso insistimos en la necesidad de mantenernos alerta a nuestros pensamientos y sentimientos ante un acontecimiento inesperado. Por eso decimos que nuestra f ormación es «una forma de vivir», y por eso hay varias entidades que así lo comprenden y ven en este método el camino hacia un cambio de mentalidad, un cambio que enseñe a nuestros hijos a controlar y gestionar las emociones para que estas no hipoteque n sus vidas con trastornos de todo tipo. De todos modos, debemos tener en cuenta que, aunque no ocurre muchas veces, pued e suceder que un síntoma no tenga un conflicto desencadenante definido, sino que s ea el resultado de un cúmulo de situaciones repetitivas que al final provocan dich o síntoma. «Tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe», dice el refrán popula r.

Conflicto programante

Vivimos experiencias que nos alteran emocionalmente, pero estas no necesariament e se manifiestan en síntomas ni desajustes orgánicos, o senci­llamente estas pueden li mitarse a una molestia simple o pasajera. Sin embargo, este impacto queda grabad o neurológicamente y, si se repite, puede llegar a manifestarse en un síntoma. Al abordar el esquema del camino al inconsciente, en búsqueda de la emoción oculta, explicamos cómo el impacto emocional queda grabado en el hipocampo (sistema límbico) y este fija el acontecimiento en el espacio-tiempo. También queda grabado emocion almente en la amígdala, mediante diferentes anclajes,** en nuestros sentidos. Cuan do repetimos la experiencia (y no hace falta que sea de la misma intensidad), se desencadena el síntoma físico o malestar. Este síntoma estaba programado, pues, por c ircunstancias anteriores al conflicto desencadenante. El conflicto programante no tiene que ser uno; pueden ser varios. En cualquier c aso, estos son los que producen o alimentan el conflicto desencadenante. Dicho d e otro modo: el conflicto desencadenante puede tener varios conflictos programan tes. Y a su vez, un conflicto desencadenante puede alimentar a otros varios dese ncadenantes. Nos programamos normalmente a edades tempranas, alrededor de la adolescencia e i nfancia, pero esto no quiere decir que no podamos programarnos en la edad adulta . Al final, todo es un aprendizaje y un desaprendizaje: nuestro cerebro está const antemente aprendiendo y desaprendiendo en función de lo que se manifieste en nuest ro am­biente. La plasticidad cerebral1 es enorme. El cerebro mantiene un equilibri o dinámico con el exterior: se adapta variando las conexiones neuronales y fijándola s cuando hay acontecimientos muy estresantes vividos según los criterios del impac to emocional. Se trata de una reacción biológica para evitar males mayores: cuando hay una novedad , el inconsciente previene al consciente, por ejemplo, con una taquicardia, una sudoración de manos, una gastritis o cualquier ligero malestar. Como ejemplo, veam os el caso clínico de un cliente con esclerosis en placas. Carlos es un joven español que se enamora de una chica sudamericana. Él lo prepara t odo para la boda, pero, unos días antes de viajar a España, ella se echa atrás. Unos año s más tarde, Carlos se enamora de Rosa y le diagnostican esclerosis en placas. ¿Qué ocurre en este caso? Carlos está muy enamorado de Rosa, quien también es sudamerica na. Como con la primera chica, él está muy entusiasmado. Curiosamente, la esclerosis en placas le afecta a la pierna derecha, es decir, una parte del cuerpo que per mite desplazarse hacia un lugar. En este caso el desplazamiento consistiría en irs e con Rosa. El inconsciente le provoca el síntoma: hay un programa muy doloroso y el inconsciente lo ha grabado todo. El Sentido Biológico de ello es evitarle un gr an sufrimiento como el que tuvo antes. Es como si el inconsciente le dijera: «No v ayas, Carlos». La esclerosis en placas implica, entre otros, un conflicto de indecisión. Siempre que se tenga un cliente con esta patología, hay que ir más allá.

Conflicto programante estructurante Todos tenemos unas estructuras, estamos educados de una manera, vivimos en lugar es determi­nados y, sobre todo, los programas de nuestros padres inciden directame nte en nosotros. Se trata de programas estructurados: podemos tener unos padres

muy mentales, con mensajes negativos, que no expresan sus sentimientos, que no a brazan, y podemos vivir en lugares calurosos o muy fríos, y todo ello nos condicio na. Nos estructuramos en el útero materno. Un ejemplo es el de un cliente que dice «tene r una tristeza muy grande desde que nació» y, en la consulta, toma conciencia de que , cuando estaba en el vientre de su madre, a esta se le murió la suya. Estos son d iferentes de los programas estructurantes transgeneracionales, que tienen que ve r con nuestros ancestros. Como ejemplo de estos últimos, podemos citar a alguien q ue dijo estar «estructurado para no tomar nada de alcohol», y luego descubrió que su a buelo había sido alcohólico. Muchas patologías se estructuran en el PS y el transgeneracional. Por eso es tan i mportante buscar estos programas que de alguna manera condicionan la vida. Hay q ue tener en cuenta que una misma patología en una persona puede estar compuesta po r un veinte por ciento de programación transgeneracional, un sesenta por ciento de PS y un veinte de edad cronológica; mientras que en otra puede ser totalmente dif erente: un setenta por ciento de transgeneracional y un treinta de PS, por ejemp lo. Los programas estructurados no se pueden cambiar, pero sí desactivar: podemos reba jar su influencia, matizarlos. Un ejemplo sería el que nos da Carme Colomer (Figur a 1): el de un edifico que se rehabilita y se moderniza, aunque su estructura si ga siendo la misma. Para rehabilitar un edificio hay que cuidar su estructura or iginal, pero podemos cambiar muchas cosas, de tal manera que la construcción se re cupere y mejore. Lo mismo ocurre con algunas estructuras muy importantes del ent ramado neurológico, que de momento no po­demos tocar en profundidad.

Fig. 1. Restauración de un edificio de la Plaza Vieja manteniendo su estructura or iginal. Fotos tomadas por Carme Colomer, La Habana, Cuba, 2012.

Conflictos bloqueantes En la consulta muchas veces se presentan situaciones en que el cliente se queda bloqueado, y tenemos la sensación de estar en un callejón sin salida. Como si se ent rara en un bucle, la consulta va bien, pero el cliente no avanza. Uno o varios c onflictos están bloqueando el proceso de desaprendizaje. Algunas veces este bloque o está en el cliente, pero otras está en nosotros mismos.

Conflicto de Procusto La mitología griega es una fuente de sabiduría para toda persona dispuesta a ir más al lá de las leyendas y los mitos. Los griegos, con sus mitos, nos enseñan a adentrarno s en el inconsciente y nos hacen ver comportamientos de muy difícil acceso. A cont

inuación presentamos a Procusto: «Era un gran molestador. Tenía una estatura y fuerza prodigiosas. Atraía a su oscura m ansión a los caminantes para robarles y, al mismo tiempo, ha­cerles sufrir atroces s uplicios. Procusto acostaba a sus víctimas en un lecho de hierro y las sujetaba co n firmeza. Si las piernas de sus prisioneros excedían los límites de la cama, cortab a de un hachazo la parte sobrante. Si, por el contrario, las piernas eran menore s que la extensión del lecho fatal, las extendía hasta que dieran la longitud exacta del perverso tálamo. Este cruel uniformador social reducía a cualquiera que se anim ase a tener una altura diferente de sus dimensiones preferidas y exactas. Es el famoso salteador de la mitología griega (hijo de Poseidón) que atacaba indiscriminad amente a todos los peregrinos desprevenidos, mutilaba tanto a altos como a pequeño s, simplemente porque no daban cabal cumplimiento a un modelo sin compasión ni cri terio diferenciador».2 Procusto representa la intolerancia hacia lo que no se ajusta a la propia idea d e cómo deben ser las cosas. Es la fuente del autoritarismo, de la uniformidad, de la intolerancia frente a las ideas nuevas, al cambio, el no cuestionarse nunca, la creencia de que la propia verdad está por encima de las verdades de los demás. A Procusto lo encontramos por todas partes, como por ejemplo en la difamación que su fren los científicos que descubren nuevas maneras de pensar, como el pensamiento h olístico, la realidad cuántica o nuestro paradigma basado en la célebre frase de Carl Gustav Jung: «La enfermedad es el esfuerzo que hace la naturaleza para curarnos». Debemos entender que la enfermedad es multifactorial, y que uno de estos factore s se encuentra dentro de nosotros, en nuestros programas, pensamientos y sentimi entos. Ante esta manera de ver las cosas, muchas veces la respuesta es: «esto no e s ciencia». Pero quien lo dice no se da cuenta de que, para que algo algún día sea cie ncia, alguien debe proponerlo y, sobre todo, pensarlo. Estamos ante un gran cambio paradigmático: Po­demos seguir con el pensamiento determ inista y cartesiano basado en las cuatro falsedades del materialismo científico:3 a. Solo importa la materia. b. La supervivencia del más fuerte. c. Somos víctimas de nuestros genes. d. La evolución es aleatoria. O podemos cambiar hacia un pensamiento más holístico e integrador, según el cual todo forma parte de algo mucho mayor y existe algún tipo de energía inteligente que respo nde a los mandatos de nuestra forma de sentir y de pensar. En el trabajo de acompañar a nuestros clientes en este proceso de desprogramación pa ra que puedan empezar a reprogramar, debemos evitar cuestionar otras opciones médi cas, ya sean alternativas u ortodoxas. Tenemos que ser plenamente conscientes de que, incluso dentro de nuestro método, hay mucho que estudiar y modificar. Un eje mplo es este nuevo tratado: en estos últimos años estamos modificando la enseñanza y l a formación, así como la manera de abordar el desaprendizaje. En la consulta hay que tener presente que un síntoma no solo responde a los confli ctos emocionales que ya conocemos, sino que podemos descubrir otros nuevos. Como ejemplo, veamos un caso que vivimos con Rafael Marañón en Cuba. Visitamos a dos mujeres, ambas con el mismo tipo de cáncer de mama: un adenocarcin oma. Sabíamos que este tipo de cáncer pertenece a la primera capa embrionaria (endod ermo), que su función es arcaica (de supervivencia) y que es consecuencia de un co nflicto de protección en el nido relacionado con el miedo por la salud del hijo.

Realizamos la anamnesis correspondiente y no encontramos nada: no había ningún hijo enfermo ni nada parecido. Entonces les preguntamos: «¿Cuál era su mayor preocupación uno s meses antes de la aparición del cáncer en relación con sus hijos?». La respuesta no se hizo esperar y, además, la dieron al unísono: «El miedo a que mi hijo no estudie». Comprendimos que cada cultura tiene sus propios programas o creencias y que, en Cuba, concretamen­te, se lleva en la sangre que el estudio es el alimento superior y que no estudiar es no alimentarse. Am­bas mujeres, madres, sufrían. Una porque su hijo no estudiaba, y la otra por miedo a que su hijo de­jara de hacerlo. Aquí obser vamos una de las leyes del inconsciente: lo real no se diferencia de lo virtual. El inconsciente no distingue entre algo que está ocurriendo, algo que imaginamos que pueda ocurrir o algo que tememos que ocurra. Este caso encierra una enseñanza muy importante: no debemos dar por sentada a solución al conflicto. Puede existir otro tipo de conflicto, ya que en él icados otros tipos de tejidos, u otras creencias, que desconocemos. Por eso mos que todavía queda mucho por estudiar y que no debemos comportarnos como to, como ocurrió en el caso que exponemos a continuación.

ningun están impl deci Procus

En 1995 una revista especializada en medicina publicó un estudio sobre la relación e ntre la lactancia materna y los eccemas. Se demostraba que los niños destetados an tes del año sufrían eccemas con más frecuencia que aquellos que habían mamado más tiempo. Los autores de esta investigación dedujeron que en la leche materna debía haber un a nticuerpo que protegía a los niños contra las manifestaciones cutáneas. En internet encontramos afirmaciones de todo tipo: «La lactancia materna protegería contra alergias, eccemas y asma».4 Pero también: «La lactancia prolongada no protege c ontra los eccemas». 5 ¿En qué quedamos? Para nosotros, este hecho tiene otra lectura todavía más biológica: el eccema es un co nflicto de separación, de falta de contacto. En este caso, lo biológico y natural es que al niño se le dé de mamar como mínimo un año. La madre siente esta falta de contact o y el sistema del inconsciente del niño lo manifiesta en un síntoma. Debemos record ar que el niño y la madre son una unidad emocional. Como se puede ver, el de Procusto es un conflicto del terapeuta y, en nuestro ca so, del especialista.

Conflicto de diagnóstico El diagnóstico médico es un juicio clínico sobre el estado psicofísico de una persona. B usca revelar la manifestación de una enfermedad a partir de la ob­servación y el análisi s de sus síntomas. Muchas veces en terapia nos quedamos bloqueados porque este conflicto está muy pre sente en el inconsciente del cliente. Es un conflicto que siempre está relacionado con la persona a quien damos el poder. Hay personas que dan el poder a su mé­dico; otras, a su vidente; otras, a especialistas en otras disciplinas de salud, y alg unas, a su gurú. En cada caso, lo que el médico, vidente o gurú dice controla sus pens amientos y sus creencias. Encontramos casos de personas a quienes les dieron tre s meses de vida y a los tres meses fallecieron, mientras que otras, que no se lo creyeron, buscaron alternativas y vivieron años. En este punto tendríamos que tener muy presentes los efectos nocebo y placebo que

ampliaremos en el tema 10. Bruce H. Lipton deja muy claro el poder del efecto pl acebo: «Hoy en día los estudiantes de medicina aprenden que una tercera parte de to­da s las enfermedades se curan gracias al efecto placebo».6 El efecto nocebo es todo lo contrario: uno puede empeorar si cree en los efectos dañinos de algo que está tom ando o en los comentarios de alguien importante. Se trata de efectos muy relacio nados con el conflicto de diagnóstico. Una de las cosas que hay que hacer en la consulta es analizar el momento en que le fue dado el diagnóstico médico al cliente, para luego estudiar el posible conflic to emocional aplicando el protocolo de buscar el momento en el que se produce el anclaje emocional. Para el enfermo no existe un diagnóstico. Para él, un diagnóstico es un pronóstico. Este conflicto genera el noventa por ciento de las enfermedades, según Claude Sabbah.* ** El cliente interpreta que tiene una enfermedad maligna, como un pronóstico de m uerte segura. Así, el diagnóstico imprime una creencia en el enfermo. Hay personas q ue no van al médico por miedo al diagnóstico. En cualquier caso, lo viven como una s entencia.

Otros conflictos bloqueantes 1. La fidelidad familiar. Este es, según nuestra opinión, uno de los conflictos más im portantes. Se expresa, la mayoría de las veces, a través del árbol genealógico. El clien te no sabe por qué no puede cortar una relación. «Hay algo dentro de mí —dice— que me impide dejarlo». Durante la indagación se puede descubrir, por ejemplo, que esta pareja es el doble de un abuelo suyo que abandonó a la familia o desapareció en la guerra. La fidelidad familiar bloquea al cliente y no le permite tomar decisiones. Es co mo si tomar el camino deseado significara traicionar a su familia. Por eso algun as personas no se casan, para poder cuidar a sus padres, u otras están dispuestas a soportar todo tipo de maltratos y vejaciones por parte de miembros de sus fami lias. La mayor parte de las veces hay que buscar en el Proyecto Sentido y en el transg eneracional. Nuestra experiencia clínica indica que en estos casos domina el Proye cto Sentido: no ser querido o de­sea­do, ser del sexo opuesto al que querían los padre s, nacer fuera de un matrimonio, ser una madre con un marido ausente o no ser ac eptado por la familia del cónyuge, entre otros. 2. La identificación. Ya hemos hablado de la capacidad del ser humano de sentir em patía por las situaciones de otras personas, sobre todo si se mantienen lazos emoc ionales con ellas. Hacemos nuestros los problemas de los demás, y esto impide supe rar los síntomas, porque seguimos im­plicados emocionalmente en los conflictos de al gún ser querido. Ya hemos comentado las funciones que de­sempeñan las neuronas espejo, 7 entre las que destaca la capacidad de ponerse en el sitio del otro. Otro tipo de identificación está relacionada con la enfermedad que se tiene, como al guna enfermedad rara y, en consecuencia, permite convertirse en el centro de ate nción. Esto puede llevar al sujeto a confundir su identidad con la enfermedad y, p or lo tanto, a crear un bloqueo que no le permite avanzar. 3. El juicio crítico. Hay personas que viven en el control por el control. El órgano afectado es el tá­lamo. El tálamo pertenece a la estructura del sistema límbico, y una de sus principales funciones es la de control. Según Cobeña, «estudios recientes recog en investigaciones de amplio calado digital: los núcleos grises del cerebro, entre

los que se encuentra el tálamo, son formaciones de sustancia gris situadas en la proximidad de la base del cerebro que repre­sen­­tan relevos en el curso de las vías que van a la cor­te­za cerebral y de las que, desde la corteza, descienden a otros segm entos del eje neuronal del sistema nervioso central. Es una nueva tarjeta neuron al, de importancia digital extrema. Si utilizáramos el símil ciclista, el tálamo juega el papel de control de avituallamiento para los sentidos, a excepción del olfato, como central especializada en repartir juego».8 Las personas que tienen este bloqueo lo critican todo, su criterio es el único válid o, temen los juicios de los demás, lo quieren controlar todo: es el conflicto del control por el control. Sus juicios son ácidos, llenos de intolerancia hacia los d emás y hacia sí mismos. En terapia, la justificación y los razonamientos son sus mayores directrices. Inte ntan agradar para que se les dé la razón y no tener que cambiar. 4. Beneficios secundarios. Se trata de un bloqueo que tiene su importancia, ya q ue proporciona beneficios al cliente, quien puede expresarlo con frases como: «Aho ra me prestan atención», «si me curo, la Seguridad Social me retira la paga» o «siempre pu edo hablar de mis enfermedades». 5. Referentes externos. Hay personas que viven pensando en los demás. Es más, pensan do en lo que los demás piensan sobre ellas. Es un bloqueo muy común en terapia, sobr e todo entre clientes con problemas osteoarticulares. Se trata de personas con g raves problemas de autodevaluación. Sus conductas suelen estar relacionadas con lo que hacen los demás, siempre quieren agradar y viven la vida de los otros en vez de vivir la propia. No hace falta decir que se trata de sujetos muy mentales y c ontroladores. 6. Relación con la madre. Es un bloqueo que afecta más a las mujeres que a los hombr es, al menos según nuestra experiencia clínica. La madre, simbólicamente, es el alimen to. De aquí derivan patologías como la anorexia y la bulimia. Se trata de una relación amor-odio con la madre. Es un bloqueo frecuente en clientes con madres castrado ras, que someten a los hijos a su control: el hijo adopta una actitud sumisa y s iempre está dispuesto a dejarlo todo para atender cualquier petición o capricho de s u madre. Son personas que pierden la realidad de su propia vida, pues toda su ex istencia orbita al­rededor del centro del universo familiar: la madre. 7. El victimismo. Este bloqueo también es muy importante y frecuente en la consult a. Normalmente es la mujer la que representa este rol. Se trata de mujeres que e speran que los demás cambien y viven una vida de sumisión. Llevan programas de autod evaluación muy importantes desde el útero materno. 8. El placer prohibido. Existen personas que no se permiten salir de sus guetos particulares. Cuando se les brinda reconocimiento, afirman con energía que no se l o merecen y se autosabotean. Si consiguen algo que anhelan o tienen la oportunid ad de obtenerlo a través de personas o instituciones, les falta tiempo para atacar las y así poder seguir alimentando su creencia en su falta de merecimiento. Cuando reclaman sus derechos, lo hacen con acritud, con enfado. Necesitan justificar s us propios razonamientos: el mundo está allí y ellos no son merecedores de sus biene s. Por descontado, se trata de un mecanismo inconsciente. 9. El perfeccionismo. Este bloqueo lo padecen personas que son inflexibles en su s argumentos. No se permiten cambiar ni volver atrás a la encrucijada que dejaron, para tomar otra dirección. La fluidez, la posibilidad de dejar que las cosas sean por sí mismas es algo impensable para ellos. Su perfección es una manera de control ar a los demás, una ma­nera de demostrar al mundo que ellos no comenten errores, tod o ello fruto de una profunda autodevaluación. 10. Procesos verbales bloqueantes. Es importante comprender que el ser humano co

mparte sus experiencias a través del lenguaje y que puede asociar un concepto a un sonido sin pasar por el sistema límbico, es decir, sin tener en cuenta la emoción. Esto le permite expresar situaciones que no se experimentan, porque, aunque la n egación existe en el leguaje, no existe como experiencia. Por ejemplo, no existe l a experiencia de «no comer un plátano» ni es posible «no pensar» en un elefante sin evocar la imagen mental de un elefante. Puedo decir que no he visto a alguien, pero te ngo en la mente la imagen de su cara. El inconsciente siempre tiene presente aqu ello a lo que se le presta atención, aunque el lenguaje exprese su ausencia. Cuando una persona sufre un impacto emocional, su sistema neurovegetativo entra en simpaticotonía, un estado de emergencia interior que se dispara para encontrar una solución al conflicto. Este estado se experimenta como negativo y se puede exp resar con frases como «soy nulo», «no valgo para nada» o «tengo miedo». Cuando la persona ntensidad—, entra nula», «ya no me , desvalorización

encuentra una solución al conflicto —o una forma de disminuir su i en otro estado que puede expresar como «ya no tengo miedo», «ya no soy desvalorizo». Pero la experiencia inconsciente sigue siendo de miedo o nulidad.

Para desaprender es importante que la persona experimente aquello que desea, aqu ella emoción que va a ser el antídoto de la emoción oculta, que va a funcionar como un recurso. Si en una sesión de BioNeuroEmoción el cliente expresa este recurso como «no tener miedo...» o «no desvalorizarme...», el especialista siempre preguntará: «¿Y cuándo no ienes miedo?», «¿cuándo no te desvalorizas?» o «¿cuándo no eres nulo?», «¿qué es lo que sí ti e se enfoque en la sensación que sí quiere experimentar. Así puede aprender a sentir c onfianza, seguridad y a sentirse valioso. Se trata de buscar la experiencia que puede utilizar como antídoto para cambiar la experiencia conflictiva. Es importante valorar la diferencia entre decir «ya no tengo miedo» y «me siento segur o», o entre «ya no me desvalorizo» y «yo valgo», porque es lo que nos conduce a la desapar ición del síntoma. Si la persona se queda en la primera parte, puede recaer en el co nflicto, porque su inconsciente se orienta al miedo, a la desvalorización, a la nu lidad, etcétera. Cuando el conflicto se ha solucionado definitivamente, al recordar lo ocurrido l a persona puede utilizar una frase más neutra, diferente de miedo-seguridad, desva lorización-valor, por ejemplo. Esto ocurre porque esta dualidad habrá sido superada y ya no tendrán ningún sentido los conceptos anteriores, porque la experiencia habrá d ejado de ser conflictiva.

Conflictos autoprogramantes Un conflicto autoprogramante,9 como su nombre indica, se produce sin necesidad d e un evento exterior, depende del propio individuo. Este, a partir de sus creenc ias, crea su propia realidad. De esta manera se autogenera un conflicto que se a limenta a sí mismo, como si fuera una secuencia que se repite. Así pues, es el síntoma de la persona lo que causa el conflicto, lo que crea un segu ndo impacto vivido como una agresión del propio cuerpo. La persona está en un ciclo de pensamiento que causa una separación entre el cuerpo y la mente. Muchos de los conflictos autoprogramantes pueden ser causados por los síntomas de la fase curativa de la afección. Si la persona no está informada, el síntoma causa un impacto que fomenta un nuevo síntoma o mantiene la enfermedad.

Pongamos un ejemplo: una secretaria se autodevalúa porque cree que no escribe en e l ordenador a la misma velocidad que sus compañeras, lo que le causa reumatismo en las manos. Cuando supera esta autodevaluación, entra en la fase curativa, lo que provoca una inflamación en las articulaciones de la mano que otra vez le impide es cribir con la velocidad necesaria. Esto le causa una nueva autodevaluación, y la p ersona no pasa a la fase cicatricial de la enfermedad. Hay dos tipos de conflictos autoprogramantes muy frecuentes. Uno es el acné, que p rincipalmente se manifiesta en la cara y es muy frecuente en la adolescencia. El acné representa un conflicto de rechazo hacia uno mismo, de autodevaluación frente a los demás. La fase curativa consiste en una inflamación del folículo piloso y la glánd ula sebácea, que causa lesiones visibles principalmente en la cara, el pecho, la e spalda o los hombros. Las lesiones visibles reprograman el conflicto de rechazo hacia uno mismo, lo que impide llegar a la fase cicatricial. Otro autoprogramante frecuente es el conflicto de silueta. Hay varios conflictos que causan el sobrepeso o la obesidad, y uno de los que lo retroalimentan parti cularmente es el conflicto de silueta: autodevaluarse por el aspecto estético de u na figura que no está dentro de los cánones sociales. Una persona se mira al espejo y no se gusta o se da asco y se rechaza. Siente que, por su aspecto, no va a ser amada, porque no es atractiva. Entonces entra en una espiral de conflicto que s e alimenta a sí mismo. El rechazo o el asco hacia algo, aunque sea hacia uno mismo (como veremos en los conflictos del ectodermo), es una emoción que se refleja en la función endocrina de l páncreas. Un pequeño aumento de insulina disminuye la concentración de glucosa en sa ngre y, como consecuencia, la persona se siente asaltada por la necesidad de com er, justamente para contrarrestar esta disminución de azúcar. Así que, cuando alguien se mira al espejo con asco o rechazo por su aspecto y decide no comer, se encuen tra asaltando el frigorífico con un apetito que no comprende, y se siente culpable por no ser capaz de controlarse. Para evitar los conflictos autoprogramantes, es muy importante que el especialis ta informe al consultante de los síntomas de la fase curativa, porque pueden ser m olestos e incluso peligrosos. Es crucial que la persona tome conciencia para com prometerse y responsabilizarse de su sanación.

Referencias bibliográficas 1. Cela, C. y Marty, G., «Caos y consciencia. Una introducción al pensamiento de Wal ter J. Freeman», en Psicothema, 1995, vol. 7, n.o 3, 1995, pp. 679-684. Obtenido e n . 2. Mariscal, E., «Procusto o la intolerancia a lo diferente», (consulta: 5 de enero de 2013). 3. Lipton, B. y Bhaerman, S., La biología de la transformación: cómo apoyar la evolución espontánea de nuestra especie, La Esfera de los Libros, Madrid, 2009, p. 125. 4. Informe de la American Academy of Pediatrics (AAP), (co nsulta: 5 de enero de 2013). 5. Reino Unido, , editado por : . (consulta: 5 de enero de 2013). 6. Lipton, B. y Bhaerman, S., op. cit., p. 36. 7. Boto, A., «Las neuronas espejo te ponen en el lugar del otro». Entrevista a Giaco mo Rizzolatti, 19 de octubre de 2005, (consulta: 5 de enero de 2013). 8. Cobeña, J. A., «El Tálamo. Estructuras cerebrales», 6 de abril de 2007, (consulta: 5 de enero de 2013). 9. Corbera, E. y Marañón, R., Tratado de biodescodificación, Índigo, Barcelona, 2011, p. 59. ** Anclaje es un término empleado en programación neurolingüística. Indica una huella ne ural que predispone a que cualquier acontecimiento similar provoque un síntoma ya vivido con anterioridad.

*** Claude Sabbah estudió las teorías del doctor Hamer, fundador de la Nueva Medicin a Germánica, y les aplicó otra óptica, conocida como la Biología Total, que busca la des programación biológica de las enfermedades. Fue enérgicamente atacado por Hamer, pero sus teorías resultaron inspiradoras para otros investigadores.

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El Sentido Biológico Introducción El análisis de un síntoma o enfermedad desde una perspectiva evolutiva con Sentido B iológico es una va­liosa aportación del doctor Ryke Geerd Hamer.1 Sus investigaciones empezaron en 1979, después de la trágica pérdida de su hijo. Las dificultades de la in vestigación judicial que se llevó a cabo y el desarrollo de un complicado proceso po sterior afectaron profundamente a la familia Hamer. A los cuatro meses de la mue rte de su hijo se le diagnosticó un cáncer testicular. Su esposa falleció unos años desp ués, tras recaer consecutivamente de varias enfermedades cancerígenas. Hamer asumió que el desarrollo tanto de su cáncer como los de su esposa podía estar re lacionado con la pérdida inesperada de su hijo. Esto lo llevó a investigar el origen del cáncer desde una nueva perspectiva. En aquel tiempo era internista jefe de un a clínica oncológica en la Universidad de Múnich, Alemania. Allí empezó a preguntar a sus pacientes de una forma sistemática si habían sufrido un shock traumático o problema em ocional. La totalidad de los pacientes manifestaron haber vivido una situación imp actante. El siguiente paso fue relacionar el tipo de impacto con el órgano afectad o, y descubrió que los pacientes que tenían afectado el mismo órgano habían sufrido un p roblema emocional de la misma tipología. Por ejemplo, una afección de las glándulas ma marias siempre tiene que ver con lo que la mujer considera su nido (su hogar, su

familia, sus hijos). Todo esto lo llevó a reflexionar sobre cómo se producía la comunicación entre un suceso inesperado que afectaba al psiquismo y el órgano dañado. Bajo la hipótesis de que todo s los procesos corporales son controlados por el cerebro, analizó los escáneres de s us pacientes y encontró marcas en forma anular en el cerebro que guardaban una cla ra correlación con ciertos impactos conflictivos que se manifestaban en un órgano. D etectó una relación evidente entre la zona donde se sitúa esta marca, el tipo de impac to conflictivo sufrido por el paciente y el órgano afectado. Así pues, el contenido de un conflicto y la forma en que lo vive un individuo dete rminan el área del cerebro que se ve afectada. Esto ocurre simultánea­mente en tres ni veles: psique, cerebro y cuerpo. Cada zona del cerebro controla un tejido o un ór­ga no en particular. Después de este hallazgo, el doctor Hamer fue capaz de hacer un mapa del cerebro y fijar conflictos claramente definidos en áreas muy específicas del mismo. A través de la filogénesis, descubrió que, en el curso de la evolución, cada área cerebral había sido programada con ciertas respuestas biológicas para afrontar conflictos que pudiera n poner en riesgo la supervivencia del individuo o del grupo. Así pues, definió la e nfermedad como un «programa biológico especial, creado para ayudar a un organismo (h umano o animal) a resolver un conflicto biológico».2 Hasta ese momento ninguna investigación sobre el origen de la enfermedad había tenid o en cuenta el papel del cerebro como mediador entre la psique y el órgano enfermo . De hecho, las cinco leyes de la Nueva Medicina Germánica, definidas por Hamer y verificadas por diversos médicos y asociaciones, no son aceptadas por la medicina ortodoxa. Se sigue creyendo que el cáncer comienza en una célula3 y que la transformación de una célula normal en una tumoral es el resultado de un proceso en el que intervienen factores hereditarios y factores externos, como radiaciones, productos químicos o agentes infecciosos (virus, bacterias o parásitos); y que la interacción de estos fa ctores pro­­duce anormalidades en el material genético de las células. Los científicos han relacionado muchos genes con enfermedades, pero raras veces ha n encontrado que un único gen sea el causante de un mal. Hay genes específicos vincu lados a determinados comportamientos, pero no se activan a menos que algo los ha ga reaccionar. En realidad, las células que forman nuestro cuerpo, microscópicas y d e apariencia simple, utilizan tecnologías que los científicos no han acertado a imag inar, y poseen membranas formadas por varios tipos de lípidos, proteínas e hidratos de carbono con funciones tan complejas y calibradas con tanta precisión que aún están lejos de nuestra comprensión. Cuando J. D. Watson y F. Crick4 descubrieron la es­tructura del ADN y su importanc ia en la transferencia de información en la materia viva, se creyó que el ADN contro laba su propia replicación. Pero la actividad de un gen depende de la interacción co ordinada de un considerable número de factores que han de actuar de forma sincroni zada. No debe extrañarnos que las células sean tan inteligentes. La vida unicelular, 5 en forma de bacterias, fue la primera en poblar la Tierra primitiva. Los organismos son sistemas formados por células que constituyen órganos6 cuyo funci onamiento coordinado incluye mecanismos de transformación de energía, redes de infor mación y regulación, etcétera. Los seres vivos solo pueden existir mediante el interca mbio con el entorno, que, a su vez, está organizado como un ecosistema dinámico y co mplejamente interrelacionado. Toda la biosfera constituye un gran ecosistema dinám ico y autorregulado. Nuestro cuerpo se expresa biológicamente. Los procesos biológicos están constituidos p or distintos niveles que se han integrado a lo largo de la evolución, de manera qu

e en el ser humano coexisten lo más arcaico y lo más reciente. Como en todo ser vivo , nuestro organismo es producto de la evo­lución.

El origen de la vida Podemos definir el Sentido Biológico como la adaptación del ser vivo a los cambios d el entorno. Esta adaptación es un tipo de inteligencia memorizada en las células. La s células vivas se dividen en dos grandes clases: procariotas (las bacterias), que no tienen núcleo ni estructuras internas mem­brano­sas; y eucariotas, que tienen un núc leo definido y orgánulos intracelulares rodeados de membrana.5, 6, 7, 8 Los fósiles más antiguos encontrados en el planeta son una prueba evidente de que lo s organismos procariontes, las bacterias (Figura 1), fueron las primeras formas de vida, quinientos millones de años después de que se formaran las primeras rocas.

Fig. 1. Estructura de la célula procariota. Para comprender la inteligencia de nuestras células, nos remontaremos al origen de la vida en la Tierra hace unos tres mil ochocientos millones de años, cuando se f ormó la primera célula. La química de la que se compone toda forma de vida es básicament e la de compuestos de carbono reducido: átomos de carbono rodeados de átomos de hidróg eno. En las condiciones de la Tierra primitiva, solo co­nocidas en parte, los átomos de oxígeno, carbono, hidróge­no, nitrógeno, azufre y fósforo se combinaron, se dispersaro n y se volvieron a combinar, generando una enorme variedad de sustancias. Estos seis elementos son actualmente el denominador común químico de toda forma de v ida, y la proporción de cada uno de ellos es semejante en todos los organismos, lo que nos lleva a la conclusión de que partimos de un origen común. A partir de cierto momento, algunas de estas moléculas quedaron encerradas dentro de una membrana de fosfolípidos. Fueron las primeras barreras semipermeables que d istinguían entre lo propio y lo distinto, las primeras bacterias, que durante dos mil millones de años fueron los únicos habitantes de la Tierra.

Durante este tiempo, las bacterias transformaron continuamente la superficie de la Tierra y la atmósfera. Se expandieron primero en el agua, donde modificaron el líquido y produjeron gases. Fueron las inventoras a escala reducida de todos los s istemas químicos esenciales para la vida, como el desa­rrollo de la fermentación, la f otosíntesis, la utili­zación del oxígeno en la respiración y la fijación del nitrógeno atmosf co. Todo esto fue posible gracias a varios mecanismos de evolución descubiertos recien temente. Primero, la capacidad del ADN de duplicarse, lo que permite a una célula hacer una copia de sí misma manteniendo su identidad. Una segunda vía evolutiva se d erivó de la capacidad de todas las bacterias de transferirse genes de unas a otras , aunque procedan de cepas muy distintas. Este mecanismo, mucho más rápido que la mu tación, convirtió al planeta en un entorno fértil y habitable para formas de vida de m ayor tamaño. Las primeras bacterias eran anaeróbicas. Respiraban en una atmósfera que contenía comp uestos energéticos como el sulfuro de hidrógeno y el metano, y eliminaban el oxígeno c

omo producto residual. Durante los primeros dos millones de años, el exceso de oxíge no fue neutralizado por compuestos metálicos, gases atmosféricos y minerales de las rocas. Pero, cuando el oxígeno empezó a aumentar rápidamente en la atmósfera, muchos tip os de microorganismos fueron aniquilados. La letal combinación de oxígeno y luz condujo a una nueva organización. Las cianobacte rias fueron las inventoras de la respiración aeróbica, que consume oxígeno, y de la fo tosíntesis, que lo genera. La estabilización del oxígeno atmosférico en una concentración del veintiuno por ciento mantiene el equilibrio entre riesgo y beneficio. Si la concentración baja, una considerable cantidad de organismos aeróbicos se asfixia. Si la proporción de oxígeno fuera solo un poco más alta, los seres vivos arderían de forma espontánea. Esta proporción se ha mantenido estable hasta ahora; lo sabemos porque, si se hubiera alterado, el registro fósil lo revelaría.

Las células eucariotas Con la aparición de la respiración basada en la utilización del oxígeno, las bacterias d ieron con una fuente de energía que sobrepasaba su capacidad y se formaron las célul as eucariotas, con una estructura clave —el núcleo— y las partes de la célula conocidas como mitocondrias. Las primeras células nuevas aparecen en el registro fósil hace un os mil seiscientos millones de años. 5, 6, 7, 8, 9 Cuando las cantidades de oxígeno atmosférico fueron significativas, se formó la capa d e ozono en la estratosfera, que detiene los rayos ultravioletas. Hace unos mil q uinientos millones de años, la atmósfera quedó fijada en gran parte como la conocemos ahora. La producción de nutrientes y oxígeno a partir de la luz iban a convertir a l os microorganismos en la base de un ciclo de alimentación global que alcanza a nue stra especie en la actualidad. La rápida transición entre bacterias y células eucariotas, dio paso a una nueva era de mecanismos evolutivos: la teoría endosimbiótica, donde la agrupación y cooperación de d istintos tipos de células (diferentes cianobacterias y bacterias aeróbicas) dio orig en a estructuras celulares como los cloroplastos, las mitocondrias y los microtúbu los. Estos últimos provenientes de las espiroquetas. Las células eucariotas (Figura 2) están compartimentadas con un sistema de membranas intracelulares que delimitan los espacios de reacción. Las mitocondrias y los clo roplastos (en las células vegetales) son estructuras que proporcionan a las células toda la energía para sus funciones vitales. Los microtúbulos tienen un papel organiz ador interno formando parte del citoesqueleto celular, participan en el desplaza miento de distintos orgánulos y vesículas de secreción, en el transporte intracelular de sustancias, son imprescindibles para la división celular y a algunas células les permiten moverse (por ejemplo, a los espermatozoides). En el núcleo se encuen­tra el ADN, en una cantidad cien veces mayor que en las células bacterianas. La función de l ADN es una de las mayores incógnitas de la biología molecular.

Fig. 2. Estructura de una célula eucariota animal. La membrana plasmática marca la frontera entre la célula individual y el citoplasma del mundo ex­tracelular, y determina el tamaño, la forma y la individualidad de cada célula. Esta membrana es el verdadero cerebro de la célula gracias a las proteínas in

tegrales receptoras, capaces de captar las señales del medio extracelular, tanto s i son señales físicas (moléculas) como campos de energía ondulatoria (como la luz o las frecuencias de radio). Estas señales ocasionan un cambio en la forma de la proteína receptora, que a su vez las transmiten a proteínas integrales efectoras, generando una cascada de señalización intracelular que terminarán por convertirlas en en compor tamientos que permiten la supervivencia. Un ejemplo de ello es el comportamiento de una ameba llamada Dictyostelium disco ideum,10 un organismo eucariota unicelular que vive en el suelo, se alimenta de bacterias y se reproduce por bipartición. Cuando carecen de comida y no son capace s de reproducirse, se comunican entre sí y cien mil de ellas se agregan para forma r un conglomerado de células. Después de veinticuatro horas, todas estas células origi nariamente iguales empiezan un proceso de diferenciación, en el cual pasan a es­truc­t urarse en un cuerpo con parte anterior y posterior. En una parte del tallo forma n esporas capaces de resistir condiciones ambientales adversas. Estas es­poras ori ginarán nuevas amebas cuando las condiciones cambien, y volverá la vida unicelular. La aparición generalizada de células eucariotas en el registro fósil demuestra el éxito evolutivo basado en la cooperación de diferentes organismos. Las células eucariotas no solamente son más complejas que las procariotas desde un punto de vista estruct ural, sino que también disponen de estrategias de supervivencia más sofisticadas.

La evolución de los organismos pluricelulares Existe un límite práctico para el tamaño de los organismos unicelulares. Las células tie nen que interaccionar con su ambiente, del que toman mate­riales y al que excretan residuos. Un organismo unicelular se enfrenta a limitaciones físicas importantes: a medida que crece, disminuye la pro­porción de citoplasma en contacto con la membr ana externa y con el medio que la rodea. En las células pequeñas, la relación entre su perficie y volumen es mayor, por lo que generalmente son más eficientes en sus int eracciones.9, 11 Los organismos compensan el problema del tamaño y la eficiencia modificando su for ma. Un gran número de microorganismos evolucionaron hacia la pluricelularidad, muc hos de ellos de ma­nera independiente, desarrollando los linajes de hongos, animal es y plantas (Figura 3). Los grupos de células del organismo pluricelular se difer enciaron durante el desarrollo para asumir funciones especializadas.

Fig. 3. Tipos de organismos pluricelulares. Los fósiles más antiguos de organismos multicelulares son de algas (mil millones de años) que surgieron de las células eucariotas que contenían cloroplastos. Los primeros animales aparecen en el registro fósil hace unos quinientos setenta millones de año s. Se trata de invertebrados marinos, como esponjas, medusas, gusanos, moluscos y artrópodos. Cincuenta millones de años más tarde aparecieron diversidad de grupos de animales en lo que se conoce como la «explosión cámbrica». Los peces desa­rrollaron una n ueva forma de sostener el cuerpo: un esqueleto interior. Con el paso del tiempo, se convirtieron en los depredadores dominantes.12 La aparición del sistema nervioso se produjo en paralelo a la organización multicelu lar. El tejido nervioso surgió a partir de ciertas modificaciones del tejido epite

lial: determinadas células asumieron el papel de neuronas. En los animales más antig uos, como los celentéreos (anémonas, pólipos y medusas), el sistema nervioso consta de dos redes situadas bajo una capa externa o ectodermo y por encima de una capa i nterna o endodermo. Estas células están conectadas entre sí por uniones sinápticas, aunq ue su sistema nervioso no tiene una concentración de neuronas bien delimitada.13, 14 A lo largo de la evolución se produjo, en un grado cada vez mayor, la diferenciación entre células especializadas en recibir sensaciones y otras capaces de dar la res puesta adecuada. Las neuronas se agruparon formando ganglios. En los cefalópodos ( pulpos y calamares), estos ganglios se reunieron para formar centros nerviosos d e gran complejidad. Tanto en los invertebrados como en los vertebrados, encontramos esta organización del sistema nervioso, cada vez más perfeccionada a lo largo del curso de la evoluc ión, especialmente en los artrópodos (crustáceos, arácnidos e insectos), que se han mant enido sin mayores modificaciones desde el Cámbrico. El llamado «cerebro» está formado po r tres ganglios situados en la cabeza del animal que comandan la función visual, l a función olfativa y el aparato bucal. Además, dos cadenas de ganglios se extienden a lo largo del eje corporal. Los vertebrados primitivos comparten una misma organización del sistema nervioso. Esta se puede apreciar en estado embrionario en los más evo­lucionados y en estado a dulto en los menos evolucionados. Por ejemplo, si comparamos las cinco vesículas d e un embrión humano con el cerebro de un anfibio, se hace patente la enorme semeja nza de las estructuras que los conforman. En el ser humano, la parte más antigua del cerebro está representada por el tronco c erebral. Allí se encuentra el centro autónomo de regulación del corazón, los pulmones o los órganos digestivos, así como los núcleos de los pares craneales y los nervios sens itivos, motores o mixtos (olfatorio, audi­tivo, óptico) que inervan diferentes estru cturas de la cabeza y el cuello. Regula las funciones vitales del ser vivo: resp irar, beber, comer y reproducirse. Es el sistema nervioso desarrollado inicialme nte en los animales marinos. Después de tres mil millones de años de vida estrictamente acuática, los organismos co lonizaron tierra firme. Para ello tuvieron que vencer muchos obstáculos. En tierra , un organismo tiene que ser capaz de soportar su peso frente a la aplastante fu erza de la gravedad, mientras que en el mar está protegido gracias a la flotación. El mar ofrece un acceso inmediato al agua que proporciona la vida, pero un organ ismo terrestre tiene que abastecerse del agua apropiada. Las plantas y los anima les que viven en el mar se reproducen mediante espermatozoides u óvulos móviles que nadan unos hacia otros. En tierra firme deben proteger sus gametos de la desecac ión.14 Pero las ventajas potenciales de la vida terrestre eran especialmente importante s para las plantas, porque el agua, en gran medida, absorbe la luz. Incluso en a guas transparentes, la fotosíntesis se limita a unos cuantos cientos de metros por debajo de la superficie. En cambio en tierra, el sol permite una rápida fotosíntesi s y los suelos terrestres son ricos en sustancias nutritivas, como el nitrógeno o el fósforo. Además, en el mar abundaban los animales herbívoros, mientras que la tierr a firme carecía de vida animal. Las primeras plantas que colonizaron la tierra fueron pequeñas algas verdes que ap rovecharon la luz solar y las sustancias nutritivas terrestres, y dieron lugar a la vida vegetal en tierra firme. Para afrontar las dificultades que suponía obten er y mantener el agua, y mantenerse erguidas a pesar de la gravedad y del viento , formaron raíces que se adentraban en el suelo en busca de los nutrientes, y se r evistieron de una capa impermeable en sus partes salientes para disminuir la pérdi

da de agua. Poco tiempo después de que las plantas se adaptaran a la vida terrestre, las sigui eron los animales. Los primeros fueron los artrópodos, que ya poseían un exoesquelet o impermeable y resistente a la fuerza de la gravedad. Los anfibios evolucionaron a partir de un grupo de peces que desarrollaron un pu lmón primitivo y vivían en estanques de agua dulce. Constituyen un puente entre la v ida acuática y la terrestre (amphi-bio, ‘ambas vidas’ o ‘ambos medios’). Las extremidades muestran diversos grados de adaptación al movimiento sobre la tierra, desde arrast rarse con el vientre pegado al suelo a poder saltar. Sus pulmones están poco desar rollados y necesitan la piel como órgano respiratorio adicional, por lo que están li mitados a hábitats húmedos. Los reptiles evolucionaron a partir de los anfibios. Adquirieronn tres adaptacio nes importantes para vivir en tierra firme. En primer lugar, desarrollaron huevo s con cascarón impermeable que contenían el suministro de agua y los nutrientes nece sarios para el desarrollo del embrión. En segundo término, se cubrieron de una piel escamosa impermeable para evitar la pérdida de agua corporal. Por último, mejoraron los pulmones para obtener el oxígeno necesario. Cuando el clima se hizo más estable y húmedo, algunos reptiles adquirieron enormes t amaños, como los dinosaurios, que dominaron la tierra durante millones de años y se extinguieron por causas que aún no se conocen con exactitud. El cerebro de todos los vertebrados13, 14, 15 tiene la misma estructura general, con modificaciones importantes según el estilo de vida y la inteligencia. Se divi de en tres partes: anterior, medio y posterior, en relación con cada uno de los tr es sentidos fundamentales: el olfato, la visión y la audición. Parte de la materia g ris tiende a volverse superficial y será la precursora del neocórtex de los mamíferos. Los núcleos se desplazan hacia abajo y se convierten en centros de correlación fund amentales. Los reptiles solo tienen una pequeña zona de córtex asociada únicamente al olfato. La parte media está relacionada con la visión; y la parte posterior, correspondiente al cerebelo, se vincula al equilibrio y al oído. El sistema nervioso del reptil resp onde instintivamente al ambiente con acciones que protegen la supervivencia, sin acceso a niveles superiores de funcionamiento cognitivo. En el hombre esta func ión se refleja en el cerebelo y es clave para coordinar los movimientos del cuerpo . El problema principal de los pequeños reptiles es man­­tener el calor corporal, por lo que muchas especies solo permanecen activas cuando el aire es suficientemente cál ido. Otros grupos evolucionaron adquiriendo plumaje o pelaje: las aves y los mamíf eros. Los primeros mamíferos fueron criaturas pequeñas que coexistieron con los dinosaurio s. Cuando estos se extinguieron, los mamíferos prosperaron y se diversificaron. A diferencia de las aves, que como los reptiles ponen huevos, los mamíferos alumbran a las crías vivas, y desarrollaron la capacidad de alimentarlas con leche gracias a las glándulas mamarias. Para mantener el calor corporal, adquirieron pelaje. En los mamíferos, el cerebro está más desarrollado que en cualquier otro grupo de vert ebrados, lo que les permite alterar su comportamiento a partir de la experiencia , para sobrevivir en un entorno cambiante. En la base del cerebro se sitúa el sist ema límbico, responsable del control emocional como respuesta a estímulos subjetivos básicos. Está formado por un grupo diverso de estructuras, como el hipotálamo, la amígd ala o el hipocampo, que colaboran para producir sentimientos, emociones y respue stas: temor, ira, tranquilidad, hambre, sed, placer y respuestas sexuales.

El hipotálamo mantiene la homeostasis controlando la temperatura corporal, el hamb re, la sed o los ciclos de sueño y vigilia. La amígdala se relaciona con el placer, el castigo y la excitación sexual. Por su lado, el hipocampo se vincula a diversas emociones, además de desempeñar un papel importante en la formación de la memoria a l argo plazo. La aparición del sistema límbico permitió desarrollar la capacidad de afec to hacia las crías y la vinculación con los congéneres.

El comportamiento social de los animales El comportamiento social es una característica generalizada de la vida animal. Alg unas especies han desarrollado sociedades complejas y sumamente estructuradas, b asadas en la cooperación, en la competencia o en ambas. La vida en grupo presenta ventajas y desventajas. Entre las desventajas, es mayor el enfrentamiento debido a los recursos limitados, y también el riesgo de que otros miembros del grupo mat en a la prole. Además, un grupo es más fácilmente detectable por los depredadores. Entre las ventajas, la vida en grupo ofrece mayor capacidad para detectar a los depredadores y defenderse de ellos, mayor eficiencia para cazar o conseguir otro s alimentos, mayor facilidad para encontrar pareja y la posibilidad de repartir las tareas. Para obtener y conservar los recursos y asegurar la reproducción, es frecuente el comportamiento violento en defensa de un territorio. A menudo se trata de exhibi ciones agresivas que terminan sin lesiones. El objetivo es que los competidores puedan evaluarse mutuamente para establecer una jerarquía o rango que regule el ac ceso a los recursos de los distintos miembros del grupo. Una vez establecida la jerarquía, cuando cada uno conoce su lugar, las disputas se vuelven menos frecuent es. El grado de cooperación entre animales de la misma especie varía considerablemente. Algunos son básicamente solitarios o se agrupan con lazos débiles. Otras especies fo rman sociedades complejas muy bien integradas, con un grado de cooperación importa nte entre los individuos para responder a los estímulos del entorno y aumentar su eficacia biológica. Hay un tipo de conducta que parece contradecir este comportami ento: el altruismo, que conlleva una reducción del éxito reproductivo de un individu o en beneficio de otro. El sacrificio individual que favorece a la sociedad se c onoce como «selección de linaje». El aprendizaje supone un cambio de comportamiento como respuesta a experiencias vitales específicas. Es especialmente importante en especies con cerebros grandes y que forman sociedades complejas. Entre los mamíferos, tras el nacimiento, las cría s permanecen bajo el cuidado de los progenitores y aprenden con su guía. El compor tamiento de un individuo cambia en respuesta al aprendizaje: se va asimilando la información del entorno y se responde de diferentes formas.

Evolución humana El origen y la evolución del ser humano encierran un gran interés científico, a pesar de que el registro fósil de los homínidos es incompleto y fragmentado. Además, tanto l a nomenclatura empleada por los paleontólogos como sus interpretaciones aún son cont

rovertidas y se basan en hipótesis.15, 16, 17, 18, 19, 20 Los seres humanos comparten un linaje común con los primates (Figura 4). Los prima tes se distinguen por tener los ojos situados en la parte delantera de la cara, lo que proporciona una percepción mayor de la profundidad. También tienen manos y pi es eficaces para agarrar, y uñas planas en lugar de garras. Sus cerebros son grand es en relación con el tamaño del cuerpo, su comportamiento social es complejo y el c uidado de sus crías requiere un periodo extenso de tiempo.

Fig. 4. Clasificación taxonómica de Homo sapiens. Los fósiles homínidos más antiguos se han encontrado en África, en la zona de la Gran Fa lla Oriental, por lo que se la considera la cuna de los antepasados del hombre. Hay dos factores que destacan en la evolución del ser humano: el tamaño del cerebro y la marcha erguida o bipedismo. La marcha bípeda es una característica exclusiva del género Homo. Nos diferencia de lo s primates, que no pueden mantenerla de forma continuada. El registro fósil muestr a que es anterior al desarrollo del cráneo. La marcha bípeda es una adaptación que per mite caminar, una forma de desplazarse que requiere muy poca energía. Supone una s e­rie de cambios anatómicos (Figura 5) que se reflejan en el esqueleto:

Fig. 5 Esquema del esqueleto de un primate y un Homo sapiens. • La columna vertebral pasa a tener tres curvas para mantener el peso sobre la pel vis. • La planta del pie se arquea para distribuir el peso de modo más uniforme, con un d edo gordo más robusto y paralelo a los demás. El talón también es más robusto, porque actúa como trípode durante la marcha. • El cráneo pasa a tener una inserción inferior del mismo, para sostener la cabeza, lo que conlleva una reducción de la musculatura de la nuca. Este modo de articularse con la columna vertebral, confiere a las cuerdas vocales espacio suficiente par a desarrollar el lenguaje. • Las piernas son más largas y pesadas, con las rodillas adaptadas para la extensión c ompleta. • La pelvis es una de las regiones donde se nota más la adaptación bípeda. La pelvis hum ana es más ba­ja, ancha y redondeada, para disminuir la oscilación durante la marcha, ya que el centro de gravedad se desplaza continuamente y hay fases en las que el cuerpo solo se sostiene sobre un pie. Además, se rodea de un grupo muscular más esp ecífico para contrarrestar el peso de la gravedad durante la marcha y permitir los desplazamientos cuesta arriba o en carrera. Uno de los inconvenientes de los ca mbios morfológicos de la pelvis es que, al ser más estrecha, dificulta el paso de la cabeza del bebé en el momento del parto. Según la hipótesis más aceptada, la adaptación al bipedismo de unos primates, hasta ento nces habituados a moverse entre los árboles, se relaciona con cambios en el ecosis tema. Períodos sucesivos de actividad tectónica y cambios climáticos dieron lugar a un a retirada de los bosques en el este de África que dejó grandes espacios abiertos de

sa­bana. Se formaron enormes llanuras herbáceas de clima tropical, con suelos cubie rtos de pastos altos y grupos de árboles aislados. En un espacio abierto, la marcha erguida facilita la visión de los depredadores po r encima de la hierba, de manera que permite combinar el avance en las llanuras con la capacidad de subir a los árboles para escapar. Asimismo, libera las manos, que se pueden utilizar con otros fines, como transportar alimentos o fabricar in strumentos para cazar y defenderse. Se reduce el esfuerzo energético, con lo que l as necesidades alimenticias son menores. Al cambiar el hábitat, la dieta se vio mo dificada, haciendose más rica en proteínas. Esto permitió una reducción del sistema dige stivo y parte de la energía pudo ser empleada por otros órganos, como el cerebro. De hecho, existe una relación en el registro fósil entre la dieta omnívora y el desa­rroll o del cerebro. La gran ventaja del género Homo es, sin duda, su cerebro, que se desarrolla cuando los homínidos se separan de los primates. El aumento del volumen y de la compleji dad estructural de los hemisferios cerebrales le permitió analizar situaciones, re cordar comportamientos y mejorar la comunicación mediante el lenguaje. El neocórtex es la base estructural de las funciones cognitivas: lenguaje, razonamiento, plan ificación, moralidad, abstracción, toma de decisiones, análisis y resolución de problema s.

El origen evolutivo del comportamiento humano El registro fósil muestra el crecimiento progresivo del cráneo (Figura 6) de los dif erentes homínidos halla­dos. El cráneo del Homo habilis tenía un volumen me­dio de 630 cm3 ; el del Homo erectus era de 900 cm3; el del Homo Neanderthalensis era de 1500 c m3. El del Homo sapiens es de 1450 cm3. Las prime­ras evidencias arqueológicas de la s características que distinguen el comportamiento humano, y que se hicieron posib les gracias al aumento del tamaño del cerebro (el lenguaje, el pensamiento abstrac to y la cultura avanzada), están datadas cien mil años después de la aparición del Homo sapiens moderno.

Fig. 6. Evolución del cráneo según la filogenia homínida. El origen evolutivo del comportamiento humano es especulativo. Pero, si la espec ulación está documentada y formulada razonablemente, puede ser orientadora. Las fuen tes en las que se basa son los fósiles, las culturas prehistóricas y la etología de lo s primates.16, 17, 18, 19, 20, 21 Un aspecto importante de la evolución humana, relacionado con la obstetricia, es l a necesidad progresiva de adelantar el parto. El cerebro humano es más grande que el de los otros primates. Sin embargo su tamaño relativo al nacer es muy pequeño en relación con el que tendrá en la edad adulta.17 Por ejemplo, el tamaño del cerebro del chimpancé recién nacido es el sesenta por ciento del que tendrá de adulto. En el ser humano es solo del veintiséis por ciento. El canal del parto de una pelvis bípeda no es compatible con un aumento progresivo del encéfalo de la cría. Para que el tamaño del cráneo del feto no fuera desproporciona do en relación con la pelvis femenina, la cría debía nacer más inmadura. La reducción del tamaño de la cabeza fetal fue una necesidad evolutiva.

El retraso en el desarrollo de la cría la hace particularmente débil y vulnerable. P ero, a pesar del riesgo que esta adaptación representaba, la especie, lejos de ext inguirse, ha tenido un gran éxito. Debieron darse varios factores para hacer posib le esta adaptación. Uno de ellos es el aumento progresivo de las fases de la vida: el período de gestación, el intervalo entre partos en la hembra, el lapso de depend encia de la cría y el tiempo que se tarda en alcanzar la madurez sexual; todos ell os son mayores en el ser humano que en el resto de los primates. Parece claro que una de las estrategias de los homínidos en la sabana fue la de in corporar al macho al cuidado de una cría cada vez más inmadura, lo que habría dado lug ar a varios factores de refuerzo: • División de tareas: debido a la imposibilidad de transportar a la cría durante la ca za, la supervivencia era mayor si la madre se quedaba junto a ella en un lugar s eguro. Por lo tanto, los machos adultos se convirtieron en cazadores y las mujer es cuidaban a las crías y realizaban labores de recolección. • Apetito sexual casi continuo de la hembra, lo que estimulaba el regreso de los m achos: en la hembra humana actual solo hay una caída de un tercio del nivel de est rógenos durante la menstruación. • Potenciación de la atracción física: la postura erecta y la pérdida de pelaje expusieron los rasgos de atracción sexual, como el pene, las mamas, la vellosidad púbica, etcéte ra. • Intenso cuidado parental, que mejoró la tasa de supervivencia: parece claro que lo s machos no tenían sentido de la paternidad, sino que volvían por la atracción sexual hacia la hembra, que en el macho es continua. Probablemente el linaje humano se expandió por toda la geografía gracias a la cohesión grupal: sus miembros se unían para optimizar la seguridad, la división de tareas y la sexualidad placentera. Esto se refleja en el sistema límbico humano, porque los núcleos de la amígdala relacionados con las experiencias gratificantes y placentera s se han doblado respecto a los del chimpancé. Por el contrario, los núcleos relacio nados con la ira y la agresión muestran un incremento proporcionalmente menor. En los últimos milenios, la evolución humana está dominada por la evolución cultural, qu e ha transmitido las conductas aprendidas de generación en generación. Un aspecto cr ucial del lenguaje es que puede relacionar dos impulsos: el concepto (primer imp ulso) con el sonido (segundo impulso), sin asociarlo a ninguna emoción. Los animal es solo son capaces de asociar un impulso no límbico (información de los sentidos) c on otro límbico, por lo que su conducta siempre es emocional. Esta evolución no se ha generado por nuevas adaptaciones físicas, sino por una serie de revoluciones culturales y tecnológicas. La primera fue la invención de herramien tas, que optimizó la eficiencia para conseguir alimento y refugio y conllevó el cons iguiente aumento de la población de cada ecosistema. La segunda revolución, ocurrida hace unos diez mil años, consistió en la invención de la agricultura y la domesticación de animales. A pesar de que la evolución humana es una teoría, es evidente que nuestro cerebro y nuestro cuerpo presentan comportamientos y reacciones comunes con el resto de lo s seres vivos de este planeta. Aunque las conductas humanas sean extremadamente simbólicas, siguen presentando una resonancia con la evolución. Como dice Ernst Mayr , «la evolución es un hecho tan evidente […] que ya no hemos de demostrarla más. No obst ante, debemos explicar por qué se produjo y cómo se produce».22 El sentido básico de la biología es sobrevivir. Para lograrlo en un entorno en const ante cambio, la especie humana aprendió a protegerse, a moverse para encontrar agu

a y alimentos y a establecer víncu­los entre los individuos. Nuestras células aprendieron a respirar oxígeno hace millones de años, a transformar s ustancias del entorno para obtener energía, a guardar la información de todo lo que asimilaban para legarla a la siguiente generación. Un síntoma o enfermedad indica que se ha vivido un impacto conflictivo al que el i nconsciente responde con un programa de adaptación. Para comprender el sentido del síntoma, hay que tener en cuenta que las células responden a la información que recib en de un ambiente que no experimentan de manera directa, sino a través de un siste ma que se ha especializado en enviar estas señales, el sistema nervioso. Esta info rmación se basa en la interpretación de cómo se vive la experiencia a partir de las em ociones. Debido a que la evolución del ser humano está básicamente marcada por el desarrollo cu ltural y el lenguaje, un impacto conflictivo puede venir tanto de una situación re al, «me asfixio por el humo de un incendio», como de una situación simbólica o figurativ a, «me asfixio por una situación». Todo síntoma tiene una utilidad biológica. Un aumento de células en el estómago responde a la ne­cesidad de digerir un pedazo muy grande que nos hemos tragado. Lo mismo p odríamos decir de un aumento de células en los alveolos pulmonares, zona de intercam bio vital del O2-CO2. Una tendinitis puede impedirnos un movimiento que no desea mos hacer, una verruga nos protege de algo feo, etcétera. Ante la presencia de un síntoma o enfermedad, nos preguntaremos: ¿a qué situación se ha adaptado?, ¿qué me impide hacer?, buscando siempre la coherencia entre el síntoma y la historia de la persona, tanto en la vida personal como en la memoria transgener acional y el Proyecto Sentido.

Las capas embrionarias Las investigaciones del doctor Hamer demostraron que, cuando sufrimos un impacto emocional inesperado, el cerebro acciona un programa de emergencia biológica, par a responder al conflicto, que actúa simultáneamente en los niveles psíquico, ce­rebral y orgánico, lo cual es visible en un escáner cerebral. Cada área del cerebro ha sido pr ogramada en el curso de la evolución para responder a conflictos que pueden hacer peligrar la supervivencia del grupo o de la especie.23, 24, 25, 26 Esta correlación entre el psiquismo, el cerebro y el órgano se explica dentro del de sarrollo embrionario y evolutivo del ser humano, y demuestra que la localización c erebral, la aparición de un tumor o la pérdida de tejido en un órgano forman parte de un sistema biológico inherente a toda especie. La embriología estudia las etapas de crecimiento y diferenciación que tienen lugar d urante las primeras semanas de vida del embrión. Durante el desarrollo embrionario , el feto atraviesa a una velocidad muy acelerada todas las etapas de la evolución , desde el organismo unicelular hasta el ser humano. El óvulo fecundado pasa por v arias fases de división y llega al útero hacia el séptimo día; allí se inicia su implantac ión. A partir de la tercera semana, el disco em­brionario se convierte en una estruc tura de tres capas germinales a partir de las cuales se originarán todos los órganos y tejidos del cuerpo. Estas láminas son: el endodermo, el mesodermo y el ectoderm o. Algunos órganos se derivan exclusivamente de una de estas tres hojas germinales, p

ero la mayoría de los tejidos que forman un órgano derivan de diferentes láminas embri onarias que, por razones funcionales y adaptativas, fueron apareciendo a lo larg o de la evolución. Esto explica por qué un mis­mo órgano puede tener centros de control en el cerebro muy distantes entre sí (Figura 7).

Fig. 7. Correlación entre hojas embrionarias y cerebro. Inspirado en los estudios de R. Hamer. Por ejemplo, casi todo el sistema digestivo deriva del endodermo, pero hay una p equeña porción que tiene su centro de control en el mismo lugar que los tejidos deri vados del ectodermo. Esta parte del sistema digestivo corresponde al tercio infe rior del esófago, el recubrimiento de la curvatura me­nor del estómago y la parte dist al del recto. Recordemos que en el curso de la evolución adquirimos la marcha bípeda y modificamos la dieta, por lo que el esófago se hizo más largo para situarse debaj o del diafragma.

Endodermo El endodermo es la hoja germinal que se formó primero en el curso de la evolución y forma los órganos que están relacionados con las necesidades básicas de todo ser vivo, es decir, las que garantizan la supervivencia: respirar, beber, comer y reprodu cirse. Estos órganos son: • Submucosa de la boca: paladar, lengua, amígdalas, glándulas salivares y parótidas. • Nasofaringe. • Glándula tiroides. • Glándulas lacrimales. • Oído medio. • Tercio inferior del esófago. • Alveolos pulmonares (y células en cáliz en los bronquios). • Hígado. • Páncreas. • Estómago. • Duodeno. • Intestino delgado y colon. • Colon sigmoides. • Recto (tercio proximal).

• Próstata. • Vejiga (el trígono). • Tubos colectores del riñón. • Útero y trompas uterinas. Los órganos y tejidos derivados del endodermo están controlados por la parte más antig ua del cerebro, el tronco cerebral (Figura 8).

Fig. 8. Correspondencia entre tronco cerebral y órganos. Inspirado en los estudios de R. Hamer. Los conflictos biológicos que afectan al endodermo se relacionan con situaciones q ue amenazan la super­vivencia: la respiración, la alimentación y la repro­duc­ción. En gener al, son conflictos de «atrapar el boca­do»: el bocado de alimento (sistema digestivo), impo­si­bilidad de atrapar o querer deshacerse de una infor­mación (oído medio), miedo a morir (pulmón), a ser abandonado (tubos colectores del riñón) o conflictos de procreac ión (útero, trompas uterinas y próstata). En general, en esta capa embrionaria la lateralidad no es importante. El conflic to impacta arbitrariamente a la derecha o a la izquierda, independientemente de si el conflicto se relaciona con un hijo o con la pareja. Todos los órganos y tejidos que derivan del endodermo generan proliferación celular en la fase de conflicto activo. Durante la fase de curación, los tumores dejan de crecer y se degradan gracias a la acción de hongos o micobacterias especializados.

Mesodermo antiguo El mesodermo antiguo es la capa que se desarrolla cuando la vida invade la tierr a firme y se hace necesaria una piel para proteger al organismo de los elementos del clima y de los ataques. Se relaciona con los órganos y tejidos vinculados con la protección. Estos órganos son: • Dermis (piel profunda) • Meninges (envoltura del sistema nervioso central) • Pleura (envoltura de los pulmones) • Peritoneo (envoltura de la cavidad abdominal) • Pericardio (envoltura del corazón) • Glándulas mamarias • Escroto • Trompa de Eustaquio

Los órganos y tejidos derivados del mesodermo del cerebro antiguo son controlados por el cerebelo (Figura 9).

Fig. 9. Correspondencia entre tronco cerebelo y órganos. Inspirado en los estudios de R. Hamer. Los conflictos biológicos que afectan al mesodermo antiguo se relacionan con situa ciones de ataque a la propia integridad (envolturas) o de preocupación en el nido (glándulas mamarias), tanto en sentido real como simbólico. En el mesodermo antiguo existe una correlación cruzada desde el cerebro hacia el órg ano; la lateralidad debe ser tomada en cuenta. Todos los órganos y tejidos que se derivan de esta capa embrionaria generan proliferación celular en la fase de confl icto activo. Cuando el conflicto se soluciona, los tumores dejan de crecer y se degradan con la ayuda de hongos y micobacterias.

Mesodermo nuevo El mesodermo nuevo aparece cuando es necesario variar el comportamiento para ada ptarse a un entorno que se transforma: para ello es imprescindible el desarrollo de las estructuras muscular y esquelética, que permiten el movimiento. Los órganos y tejidos que se derivan del mesodermo nuevo son: • Huesos (incluye la dentina). • Cartílagos. • Tendones y ligamentos. • Tejido conjuntivo. • Tejido graso. • Sistema linfático (vasos y ganglios linfáticos). • Vasos sanguíneos (excepto los vasos coronarios). • Musculatura estriada. • Miocardio (ochenta por ciento de la musculatura cardíaca). • Parénquima renal. • Corteza adrenal. • Bazo. • Ovarios.

• Testículos. Todos los órganos y tejidos derivados del mesodermo del cerebro nuevo están controla dos por la sustancia blanca, la parte interior de la corteza cerebral (Figura 10 ). Esta regula el tejido muscular, mientras que el movimiento muscular está dirigi do por la corteza motora.

Fig. 10. Correspondencia entre sustancia blanca y órganos. Inspirado en los estudi os de R. Hamer. Los conflictos biológicos que afectan al mesodermo nuevo se relacionan con la auto devaluación, es decir, la pérdida de la autoestima o de la propia valía. Que el confli cto involucre a los huesos, al cartílago, a los músculos, a los ligamentos, al tejid o conjuntivo, al tejido graso, etcétera depende de la intensidad y la localización d el impacto emocional, así como de la naturaleza exacta del conflicto de autodevalu ación. En esta capa germinal también existe una correlación cruzada desde el cerebro hacia el órgano, por lo que debe considerarse la lateralidad. Durante la fase de conflic to activo, los órganos y tejidos derivados del mesodermo nuevo ocasionan pérdida de tejido (por ejemplo, osteoporosis). Con la solución del conflicto, esta pérdida desa parece inmediatamente y el tejido es reparado con la ayuda de las bacterias.

Ectodermo El ectodermo corresponde a la etapa de la evolución más orientada al exterior, por l o que representa la organización de la manada, la organización social, las relacione s. Cuando la piel profunda fue insuficiente, se desarrolló una nueva piel para cub rir la dermis. Esta piel se extendió por el interior de la boca y del recto. Cubre , además de ciertos órganos, los conductos de varios de ellos. Los órganos y tejidos que derivan del ectodermo son: • Epidermis. • Boca (mucosa superficial): labios, paladar, encías, lengua y recubrimiento de los conductos de las glándulas salivares. • Recubrimiento de la curvatura menor del es­tómago. • Recubrimiento de los conductos biliares y la vesícula biliar. • Recubrimiento de los conductos pancreáticos. • Mucosa bronquial. • Mucosa laríngea. • Recubrimiento de la pelvis renal, vejiga, uréter y uretra. • Recubrimiento de la parte distal del recto.

• Recubrimiento de los conductos galactóforos mamarios. • Recubrimiento de los conductos de la glándula tiroides. • Recubrimiento de los conductos faríngeos. • Recubrimiento de los vasos del corazón (arterias y venas coronarias). • Esófago (dos tercios superiores). • Periostio. • Membrana nasal y de los senos (paranasales, frontales, etcétera). • Oído interno. • Lentes, córnea, conjuntiva, retina y cuerpo ví­treo de los ojos • Esmalte dental. • Cuello uterino y vagina. • Células nerviosas del sistema nervioso central. Todos los órganos y tejidos derivados del ectodermo están controlados por la sustanc ia gris del cerebro (Figura 11). De acuerdo con el desarrollo evolutivo del orga nismo, los conflictos biológicos de esta capa germinal son de una naturaleza más ava nzada y se relacionan con conflictos territoriales: miedo o pánico dentro del terr itorio (faringe y bronquios), pérdida de territorio (vasos coronarios), ira o cólera en el territorio (estómago, conductos biliares y pancreáticos), incapacidad para ma rcar el territorio (pelvis renal, vejiga, uréter y uretra), conflictos de separación (piel y conductos galactóforos mamarios), conflictos de audición (oído interno).

Fig. 11. Correspondencia entre corteza cerebral y órganos. Inspirado en los estudi os de R. Hamer. En todos los órganos y tejidos derivados del ectodermo se produce pérdida de tejido durante la fase activa del conflicto. Esta pérdida se detiene cuando se soluciona el conflicto, y durante la fase de reparación hay proliferación celular. Las bacteri as ayudan a la formación de tejido cicatricial y aparecen síntomas de una infección ba cteriana. Durante la fase de conflicto activo, ciertos órganos controlados por la corteza ce rebral, como los músculos, el periostio, el oído interno, las retinas y las células de los islotes del páncreas desarrollan alteraciones o pérdidas funcionales, en lugar de ulcera­ciones, como la diabetes, las alteraciones visuales y auditivas o las pa rálisis sensoriales o motoras.

Referencias bibliográficas

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Otros libros de referencia Alberts, B. et al., Introducción a la biología celular, Ed. Panamericana, Madrid, 20 07. Brockman, J. (ed.), Vida, Fronteras del Conocimiento, Barcelona, 2012. Carbonell, E. (coord.) et al., Homínidos: las primeras ocupaciones de los continen tes, Ariel, Barcelona, 2008. Curtis, H. y otros, Biología, Ed. Panamericana, Santiago de Chile, 2008. Damasio A., Y el cerebro creó al hombre, Destino, Barcelona, 2010. Hill, R. W. y Wyse, G. A., Fisiología animal, Editorial Médica Panamericana, Madrid, 2006. Lipton, B. H. y Baherman, S., La biología de la transformación, La Esfera de los Lib ros, Barcelona, 2010. Müller-Esterl, W., Bioquímica: fundamentos para medicina y ciencias de la vida, Reve rté, Barcelona, 2008. Punset, E., Cara a cara con la vida, la mente y el universo, Destino, Barcelona, 2010. Sandín, M., Lamarck y los mensajeros: la función de los virus en la evolución, Istmo, Madrid, 1995. Starr, C. y Taggart, R., Biología. La unidad y diversidad de la vida, Progreso, Méxi co, 2008.

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El sistema nervioso neurovegetativo

Introducción Nuestro sistema nervioso se compone de un sistema nervioso central (SNC), compue sto por el encéfalo y la médula espinal, y un sistema nervioso periférico (SNP), forma do a su vez por el sistema nervioso somático (SNS) y el sistema nervioso neurovege tativo (SNV), cuyas partes se desarrollarán más adelante. La fisiología humana permite desarrollar una respuesta biológica relacionada con el ambiente y con las necesidades corporales a través del SNC y del SNP. Es primordia l que tengamos una visión integral del sistema nervioso. Por lo tanto, no podemos considerar un sistema sin el otro. Solo así podremos entender la reacción fisiológica del cuerpo y la respuesta emocional de la psique, que se desencadenan al recibir un impacto emocional. El sistema nervioso neurovegetativo también se conoce con los nombres de autónomo, v isceral o ganglionar. Se trata de la parte del sistema nervioso que controla las acciones involuntarias, a diferencia del sistema somático, que interviene en las voluntarias.1 En síntesis, el sistema nervioso humano está formado por: • Sistema nervioso central (SNC), compuesto por el encéfalo y la médula espinal. • Sistema nervioso periférico (SNP), integrado por: – Sistema nervioso somático (SNS), donde encon­tramos nervios espinales y nervios cran eales. – Sistema nervioso vegetativo o autónomo (SNV), que se compone a su vez de: * Vías aferentes (sensitivas), estimuladas a través de receptores químicos y receptore s de presión o barorreceptores, que son sensibles a los cambios de presión arterial y se sitúan en las paredes de la arteria carótida interna y del cayado de la arteria aorta. * Vías eferentes (motoras), representadas por los sistemas nerviosos simpático y par asimpático. A diferencia del SNS, el SNV recibe información de las vísceras y del medio interno para actuar sobre los músculos, las glándulas y los vasos sanguíneos. Se activa a part ir de centros nerviosos situados en la médula espinal, el tallo cerebral y el hipo tálamo. También algunas porciones de la corteza cerebral, como la corteza límbica, pue den transmitir impulsos a los centros inferiores y así influir en el control autónom o desde el SNC hacia la periferia.2 Así pues, el SNV es sobre todo un sistema eferente e involuntario que transmite im pulsos desde el SNC hacia órganos periféricos. Estas funciones incluyen el control d e la frecuencia cardíaca y la contracción y dilatación de los vasos sanguíneos, así como l a contracción y relajación de los músculos lisos en varios órganos, la acomodación visual, el tamaño pupilar y la secreción de las glándulas exocrinas y endocrinas. Por tanto, interviene en la regulación de funciones tan importantes como la digestión, la circu lación sanguínea, la respiración y el metabolismo. Este SNV, al recibir un impacto emo cional, que por ejemplo afecte a nuestra homeostasis, alterará nuestra fisiología au mentando la presión arterial, la frecuencia cardíaca, dilatando las pupilas, etcétera. El sistema nervioso autónomo funciona también mediante reflejos viscerales, es decir mediante señales sensoriales que inciden en los ganglios autónomos, la médula espinal

, el tallo cerebral o el hipotálamo. Dichas señales originan respuestas reflejas ade cuadas que son devueltas a los órganos para controlar su actividad.3 Los reflejos simples terminan en los órganos correspondientes, mientras que los reflejos más comp lejos son controlados por centros autónomos superiores en el sistema nervioso cent ral, principalmente el hipotálamo. El sistema nervioso vegetativo (Figura 1) se divide funcionalmente en:

Fig. 1. Sistema nervioso vegetativo. Esquema de las funciones del sistema parasi mpático y simpático. • Sistema simpático: también llamado sistema adrenérgico o noradrenérgico. Está constituido por una cadena de ganglios paravertebrales, situados a ambos lados de la columna vertebral, que forman el llamado tronco simpático, así como por unos ganglios preve rtebrales o preaórticos adosados en la cara anterior de la aorta (ganglios celíacos, aórticorrenales, mesentérico superior y mesentérico inferior). Emplea como neu­rotransm isores la noradrenalina y la adre­nalina. Y la hormona predominante es la cortison a. Interviene en actividades que requieren gasto de energía. Es el que predomina dura nte las actividades diurnas y prepara al cuerpo para reaccionar ante una situación de estrés.4 Cuando se vive un acontecimiento estresante, se pueden producir dos t ipos de respuesta corporal: un ataque o una huida (fight or flight). • Sistema parasimpático: también denominado colinérgico o vago. Está formado por ganglios aislados. Emplea como neurotransmisor la acetilcolina. La hormona que predomina es la melatonina, segregada por la glándula pineal, que favorece la relajación. Es el encargado de almacenar y conservar tuaciones de normalidad una vez superado l simpático: es el sistema reparador, el les y, por lo tanto, es el que se impone

la energía. Además controla el cuerpo en si el estrés. En este sentido, es antagónico a que ralentiza todas las funciones corpora durante la noche.

• Sistema nervioso entérico (SNE): controla el sistema gastrointestinal.5 Está compues to por cien millones de neuronas (una milésima parte del número de neuronas alojadas en el cerebro) que revisten el sistema gastrointestinal. Es un sistema muy comp lejo, una red neuronal que actúa con independencia del encéfalo, y es capaz de recor dar, de aprender, etcétera. Por eso en ocasiones se le denomina «segundo cerebro». Se conecta con el SNC a través del SNS y del SNP. Cuando una situación determinada produce un shock biológico, el nivel de estrés aument a y se entra en un estado de simpaticotonía: la persona está alerta, en pleno funcio namiento para poder sobrevivir, para luchar o huir rápidamente. La simpaticotonía es , pues, un mecanismo adaptativo ante una nueva situación que afecta a todo el orga nismo: el corazón se acelera, la digestión se de­tiene, se siente frío, etcétera. Al encontrar la solución, se pasa al estado de vagotonía: se produce una relajación ge neral, aumenta el apetito, se siente calor, etcétera. Síntomas generales de la simpaticotonía6 • En el plano emocional y psíquico: la persona se siente nerviosa, frágil, obnubilada, asaltada por pensamientos obsesivos. Tiene un ritmo diurno permanente. • En el plano vegetativo: hay pérdida de peso y de apetito, vasoconstricción, manos y pies fríos, insomnio, despertares frecuentes. También puede haber hipertensión arteria

l. • En el cerebro: un escáner revela una imagen muy particular, como si fuera una dian a, localizada en el tronco cerebral si se trata de un conflicto arcaico, en el c erebelo si es un conflicto de protección, en la sustancia blanca si es un conflict o de movimiento y en el córtex en el caso de conflictos de relación. La «diana» revela q ue en esa área hay neuronas que trabajan de forma excepcional. • En el cuerpo: un órgano recibe un estímulo especial de una zona concreta del cerebro . De esta manera se limita el estrés a este único órgano o zona y no a todo el cuerpo en general. Será ese órgano determinado quien se haga cargo del conflicto. Ya hemos señalado que durante la fase de estrés se siente frío. No obstante, algunas p ersonas, cuando están estresadas tienen mucho calor. Esto ocurre porque «tener calor» viene a formar parte de la solución a su conflicto. Un ejemplo es el de un niño cuya madre trabajaba fuera toda la semana. Cuando se i ba, al hijo le subía la fiebre, pero no tenía otros síntomas de gripe. Cuando ella lo llamaba y le decía que llegaría por la tarde, la fiebre desaparecía en media hora: el niño entraba en la fase de reparación. Cuando el conflicto estaba activo, el niño tenía fiebre: «si no recibo calor del exter ior, lo voy a generar yo mismo». El Sentido Biológico guía al nervio vago que, en este caso, haría posible esa sensación de calor.

Síntomas generales de la vagotonía • En el plano psíquico: se siente una mayor tranquilidad, relajación, paz. Se tiene un ritmo nocturno permanente, que se mantiene durante el día. • En el plano vegetativo: hay una fuerte sensación de cansancio, mucho apetito, sens ación de bie­nestar, fiebre. Pueden haber dificultades para dormirse. Vasodilatación p eriférica, o sea, manos y pies calientes. Hipotensión. • En el plano cerebral: primero habrá un edema; cuyo exceso de agua reparará las neuro nas, porque estaban hiperactivas, en hiperfuncionamiento (de una fase funcional se pasa a una fase orgánica) durante el estrés. Después, se produce una acumulación de n euroglia o tejido conjuntivo cerebral. El cerebro en esta zona se vuelve más duro y más rígido. Si este estado se cronifica, se puede formar un quiste. Durante la reparación, las células gliales (las células que alimentan a las neuronas, las reparan, les dan soporte, eliminan sus desechos y les aseguran un riego sang uineo adecuado) se multiplican y se hinchan de agua. Esto puede provocar migrañas, y también tumores de cerebro (solo en el caso en que el conflicto durase años). Est a aparición de tumores forma parte del proceso biológico normal y pueden pasar desap ercibidos. • En el cuerpo: la vagotonía se manifiesta de manera global en el cuerpo. Sus signos generales son la relajación, el hambre, el calor o la mayor afluencia de la sangr e hacia el exterior. El órgano, que estaba en conflicto activo, pasa a la fase de reparación. Esto no qui ere decir que se cure inmediatamente, sino que está convaleciente. Entonces hay sínt omas de recuperación, como inflamaciones, infecciones, algunas veces hemorragias, etcétera.

Si, por ejemplo, alguien está resentido porque le han hecho una «guarrada», la solución es eliminarla. Así, podría tener diarrea, y es el nervio vago el que lo hace posible . Globalmente está en estado de simpaticotonía, pero localmente actúa el nervio vago. Otro ejemplo: un niño al que le falta la madre puede tener estreñimiento, porque qui ere guardar el agua, los referentes, en los intestinos. Muchas veces el agua está asociada a la madre, a lo femenino, y es el nervio simpático el que permite esto. Entonces se está en simpaticotonía, tanto global como localmente. Otro caso es el de la úlcera de estómago. Todos los médicos la asocian con el estrés. El doctor Hamer relaciona la úlcera con una contrariedad en el territorio. En cirugía, para eliminar la úlcera de estómago se corta el nervio vago, justamente el que prov oca la úlcera localmente; en cambio, el estrés continúa, se sigue en estado de simpati cotonía.

¿Cuál es la implicación terapéutica para nosotros? Los síntomas físicos no son suficientes para certificar que alguien está en simpaticot onía o en vagotonía. Los síntomas nos pueden orientar. Así, si la persona está cansada, re cupera el apetito de repente, tiene calor, etcétera, podemos decantarnos por una v agotonía. Pero hay una manera de asegurar que se está realmente en vagotonía. ¿Cuál es? La presencia del apetito sexual. Sin embargo, hay excepciones como el caso de la ninfomanía, que supone un conflict o activo. Y el caso de personas con conflictos de frustración sexual (como un conf licto del ovario, que deriva del mesodermo nuevo). Este último, en fase de conflic to activo produce más estrógenos y aumentará la libido. Entonces, ¿cuál es la manera de saber, ante cualquier tipo de síntoma, si el cliente e stá en vagotonía o no? Conocer el impacto emocional y saber en qué fase se encuentra. La sintomatología solo nos orienta. Por ejemplo, para Hamer, la ascitis (acumulación de líquido en la cavidad peritoneal) se produce siempre en fase vagotónica. Pero la biología puede decidir, por determinadas circunstancias, poner líquido en el vientr e en estado de simpaticotonía para proteger los intestinos. Lo que es importante comprender aquí es que, durante el transcurso de la terapia y en los días siguientes, es posible que los síntomas se agraven y que aparezcan nuev os síntomas própios de la fase de reparación (infección, inflamación, entre otras). Es fun damental que los clientes sean informados de ello, para evitar un segundo impact o emocional. De otra manera, estos nuevos síntomas pueden provocar lo que llamamos un conflicto autoprogramante, pues los propios síntomas y la consecuente percepción del cliente de estar empeorando y no «curando», son los causantes de un nuevo shock emocional. Esto provocaría que el cliente volviera a entrar en simpaticotonía, paralizando el p roceso de reparación, alargando todo el proceso. Como ejemplo, un proceso inflamat orio, gran representante e indicador de la vagotonía y reparación, se vería frenado po r la acción del cortisol, un antiinflamatorio fa­bricado durante la simpaticotonía. Esto se ve muy bien en el caso del acné: el adolescente se siente «ensuciado» y tiene pequeños granos bajo la piel que apenas se ven. Cuando el cliente soluciona el con flicto, su acné se agudiza. La visión de sí mismo lo vuelve a colocar en estado de est rés, y de repente tiene menos acné porque el cuerpo fabrica un poco de cortisona. El

lo provoca que esté más tranquilo, más seguro de su imagen, y vuelve a colocarse en va gotonía… lo que le puede causar más granos. Y puede seguir así durante años. Hay que decir les a las personas que nos consultan: «Atención, que, cuando mejores, vas a empeorar».

Las fases de la enfermedad. La crisis épica Este apartado está basado íntegramente en la segunda ley biológica del doctor Hamer: «To da enfermedad en medicina es un suceso bifásico, siempre y cuando llegue a una sol ución del conflicto».7 Para la medicina ortodoxa, las enfermedades se dividen en frías y calientes. Entre las características de las primeras, destacan: piel y extremidades frías, pérdida de peso, insomnio y sueño alterado; todos síntomas propios de casos de cáncer, esclerosis múltiple, angina de pecho, diabetes, trastornos mentales, etcétera. Por el contrari o, las enfermedades calientes son las infecciosas y reumatoides, en las que el c alor es la principal característica. Para Hamer, las enfermedades frías y calientes son dos aspectos o fases de la mism a dolencia (Figura 2):

Fig. 2. Fases de la enfermedad. Ilustrado en los estudios de R. Hamer. Según Hamer, hay un momento en el que se produ­ce el impacto emocional, un instante en que termina la normotonía y se activa la fase de estrés o de alarma, al que denom ina síndrome de Dick Hamer (DHS) en honor a su hijo, que murió en un accidente. A partir de este momento se entra en una simpaticotonía sostenida en el tiempo, ha sta el momento en que este conflicto se soluciona. A este punto concreto Hamer l o denominó conflictosis (CF), y marca la entrada en la fase caliente o vagotónica. Entendemos por normotonía las fases regulares diurnas (simpaticotonía) y nocturnas ( vagotonía), es decir, el ritmo habitual de cada día. Dentro del ritmo diurno, también rigen estas dos fases: cada hora y media o dos horas nuestro cuerpo entra en fas e vagotónica para recuperarse de la fase de estrés o de atención. Nosotros vemos esto muy claramente cuando damos clase. A las dos horas, como máximo, damos unos minuto s de descanso para que todos podamos atender las necesidades fisiológicas y beber o comer algo. Se trata de funciones reguladas por el sistema nervioso autónomo, ya analizado.

Primera fase, fase de estrés o simpaticotónica (fase de conflicto activo, ca) El ritmo se altera y el impacto emocional afecta de forma simultánea a la psique, al cerebro y al órgano. Esto pone al individuo en una posición más favorable para enco ntrar una solución al conflicto: En el plano psíquico: pensamiento continuo y obsesivo, preocupación constante por el conflicto que el sujeto está viviendo, problemas de sueño. La persona suele despert

arse a las 3 am. En el plano vegetativo: pérdida de apetito y de peso, vasoconstricción, manos y pies fríos, hipertensión arterial. En el plano cerebral: aparición de un foco de Hamer con una imagen diana nítida, con anillos concéntricos, según el tipo de conflicto y el órgano afectado.7 En el plano orgánico: depende de la capa embrionaria originaria del órgano. Habrá crec imiento o proliferación celular en las capas embrionarias del endodermo y del meso dermo antiguo. Habrá necrosis o ulceración, es decir, disminución celular, en los órgano s afectados por el mesodermo nuevo y el ectodermo. En esta fase se pone en marcha el SBS, que significa programa especial con Senti do Biológico.

Segunda fase o vagotónica (fase postconflictosis, pcl) También llamada «fase de curación», es la fase caliente. Es potencialmente peligrosa. En ella sobreviene, por ejemplo, el infarto de corazón. En algunos procesos de la en fermedad, la fase de curación conlleva incluso mucho más peligro que la de conflicto activo. La duración de ambas fases guarda una relación proporcional. Hay que presta r mucha atención y dar los medicamentos necesarios para que esta fase no sea tan e xplosiva y reducir el nivel de vagotonía (esto se verá al analizar las fases de la e nfermedad y la medicación). Esta fase se divide en dos partes separadas por la cri sis épica (CE): Fase pcl-A o exudativa: se activan los procesos fisiológicos de llevar agua y líquid o seroso a las áreas relacionadas del cerebro. Se produce un edema cerebral, causa de los típicos síntomas de curación, como dolores de cabeza, mareos o visión borrosa. Fase pcl-B o cicatricial: una vez que el edema ha sido superado gracias a la cri sis épica, la neuroglia, que es el tejido cerebral conectivo, lleva a cabo la repa ración en el cerebro. La cantidad de glía que se acumula depende del tamaño del edema. En esta fase, el estado de vagotonía se manifiesta: • En el plano psíquico: la curación física llega con una sensación de gran alivio. Se prod ucen despertares a partir de las cinco de la mañana. • En el plano vegetativo: fatiga, apetito, manos calientes, puede haber algo de fi ebre. • En el plano cerebral: hay que distinguir las fases pcl-A de la fase pcl-B, en am bas los típicos anillos, señalados por Hamer en los tacs, son muy difusos. • En el plano orgánico: En las capas embrionarias del endodermo y del mesodermo anti guo se produce reducción o degradación de masa por la ac­ción de hongos o bacterias, has ta alcanzar la nor­malidad. Cuando faltan los microbios, el tumor permanece y qued a enquistado. En las capas del mesodermo nuevo y del ectodermo se verifica una proliferación cel ular, es decir, la reconstrucción de la necrosis y las úlceras con la ayuda de bacte rias o virus.

La crisis épica (CE) La crisis épica o epileptoide es una fase crucial en el proceso de curación. Es como una comprobación que lleva a cabo el inconsciente para asegurarse de que la soluc ión tomada es la adecuada. A excepción de los conflictos biológicos de motricidad, que cursan con crisis epilépti ca típica en la fase de solución (fase pcl), básicamente todas las enfermedades supone n una crisis epileptoide. Epileptoi­de significa «similar a la epilepsia». Aunque esta s crisis no desencadenan convulsiones tónico-clónicas como en los conflictos de motr icidad, cualquier clase de conflicto y de enfermedad tiene una modalidad específic a de crisis epileptoide. En muchos conflictos corticales del cerebro nuevo, la crisis epileptoide es el m omento más peligroso en el transcurso del conflicto biológico. En este punto se pued en producir infartos cardíacos, embolias pulmonares, lisis neumónicas, ausencias tra s un conflicto de separación, etcétera. La CE tiene unas características muy claras: el individuo es llevado hacia atrás, a un estado de actividad o conflicto. Vuelve al estado de estrés o simpaticotonía y se repiten los síntomas vegetativos. Su duración no es muy larga (alrededor de unos tr es días). El cliente tiene sueños recurrentes. Puede te­ner derrames cerebrales, ataqu es al corazón, de asma, de migraña o de epilepsia propiamente dicha. Son solo alguno s ejemplos de esta crisis. Un caso particular es el asma. Esta enfermedad está en constelación,* es decir, afec ta a ambos hemisferios de la corteza, por lo que es uno de los conflictos de mie do por la pérdida de territorio. Hay dos tipos: • El asma motriz: es el asma propiamente dicho, y presenta una crisis épica, tanto s i afecta a un hemisferio como a los dos. • El asma sensorial: es un asma que en la fase pcl presenta una neumonía y va acompaña da de una crisis epileptoide. El Sentido Biológico de esta crisis es eliminar los líquidos cerebrales. Por eso en algunos casos hay convulsiones. Después sigue una fase urinaria en la cual el cuer po elimina el edema retenido en la primera fase de la vagotonía. Según nuestra experiencia clínica, cuando una persona hace un gran cambio de concien cia, pasa directamente a la normotonía, sin CE. Atención: hay que mantenerse atento cuando hay varios conflictos a la vez. No se d ebe desprogramar un conflicto antes de asegurarse de que el primero está en estado neurovegetativo normal. Esto debe tenerse en cuenta a la hora de prescribir fárma cos, aunque esta no es nuestra competencia. Nuestra experiencia clínica nos enseña que, cuando un cliente tiene varios tumores, debemos desprogramarlos uno a uno, empezando por el más antiguo. Esto se debe a qu e, si un conflicto ya ha pasado la crisis épica, el cerebro está agotado. Si de pron to se activan otros conflictos, se puede producir un colapso cerebral, como nos ocurrió una vez. Es verdad que, en ese caso concreto, el cliente llevaba ya unos año s de estrés como consecuencia de la medicación y estaba, según los médicos, en una fase terminal. Como Hamer, creíamos que siempre transcurren unos quince días entre la fas e de conflictolisis y la crisis épica. Pero esa vez no sucedió así: el lapso puede ser

de solo uno o dos días, y el cerebro no alcanza a recuperarse de la CE anterior.

Recidivas por anclajes no resueltos Todas las sensaciones vividas con todos los sentidos que se asocian a una situac ión quedan fijadas en el inconsciente en forma de anclaje o pista. El significado biológico de esta pista es funcionar como una señal de advertencia para evitar exper imentar el mismo «peligro» (DHS) una segunda vez. En la naturaleza, estas señales de a larma son vitales para sobrevivir. Las pistas siempre deben ser tomadas en consideración cuando estamos ante condicio nes repetitivas, como resfriados recurrentes, ataques de asma, migrañas, sarpullid os, ataques epilépticos, hemorroides o infecciones de vejiga. Por supuesto, cualquier recaída de cáncer también debe ser entendida desde esta perspe ctiva. Las pistas también desempeñan un papel en condiciones crónicas, como la arterio sclerosis, la artritis, el párkinson o la esclerosis múltiple. En la consulta, reconstruir el evento del DHS junto con las pistas que lo acompaña n es una medida significativa para completar el proceso de curación. Por eso, cuan do atendemos clientes con cáncer o enfermedades importantes, hay que considerar qu e siempre existen pistas secundarias, y que es conveniente buscarlas y desprogra marlas. Veamos el ejemplo de una clienta que se curó de un cáncer de mama. Después de haber te nido un tumor, durante un año estuvo perfectamente y todos los análisis y revisiones salían bien. Un día volvió, pues se le había reproducido el cáncer en los ganglios de la mama donde había tenido el tumor (no había sufrido mastectomía). La pregunta fue: «¿Cuándo e mpezaste a sentir que algo no iba bien?». Su respuesta fue muy rápida: «Hace diez días, el día de las elecciones al Parlamento. Fui a votar y me encontré con mi ex marido. Me preguntó cómo estaba y empezó a contarme su vida. Resulta que se ha casado y me ens eñó el anillo (cuando él nunca se puso nuestro anillo de bodas durante nuestro matrimo nio). La gota que colmó el vaso fue que me dijera que esperaba un hijo. Noté que se me partía el corazón, se me hizo un nudo en la garganta y sentí ganas de vomitar. ¡Veint icinco años pidiéndole un hijo y siempre me lo negó!». ¡Atención a los anclajes, a las pistas no resueltas: son un peligro potencial, pues pueden desencadenar recidivas!

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Las alergias, ¿un problema de salud? Introducción Las alergias, según la medicina oficial, son enfermedades del sistema inmunológico q ue no tienen curación. Se tratan con cuidados paliativos, o bien evitando las sust ancias que las provocan. Una alergia es una reacción desproporcionada del sistema inmunitario ante una sust ancia que es inofensiva para la mayoría de la gente. Pero, en una persona alérgica, el sistema inmunitario trata esa sustancia (denominada alérgeno) como un invasor y reacciona de manera inapropiada, provocando síntomas que pueden ir desde molestia s leves a problemas que puedan poner en peligro la vida. El sistema inmunitario de una persona alérgica, en un intento de proteger al organ ismo contra algo que percibe como una amenaza, produce anticuerpos denominados i nmunoglobulina E (IgE) para atacar al alérgeno. A su vez, estos anticuerpos estimu lan unas células llamadas mastocitos para que liberen en el torrente sanguíneo ciert as sustancias químicas, entre ellas la histamina, como defensa contra el alérgeno «inv asor». Estas sustancias causan las reacciones alérgicas que afectan a los ojos, la n ariz, la garganta, los pulmones, la piel o el tubo digestivo. Veamos la figura 1 , que resume la fisiopatología explicada anteriormente: el proceso empieza en la f ase de identificación y termina en la de liberación de histamina.

Fig. 1. Esquema de la evolución de una alergia. Para entender con claridad cuál es el motivo del cuerpo para manifestar una alergi a, es importante saber que esta tienen dos fases: una muda y otra ruidosa. Verem os que la alergia tiene un pleno Sentido Biológico, pues, tal como hemos expuesto, su finalidad es proteger al individuo de una amenaza potencial. Mediante la aplicación de nuestro método de la BNE, hemos conseguido curar alergias

y hemos comprobado que estas tienen muy poco que ver con temas hereditarios, tal como sostiene el determinismo genético. La prevalencia de las alergias en el mundo es muy elevada. El coste en horas hos pitalarias y en horas de trabajo perdidas es muy significativo y, por lo tanto, también lo es el coste económico general. En Europa hay más de veinte millones de pers onas alérgicas y en todo el mundo se calcula que son unos cuatrocientos millones, lo que supone un elevado coste para la salud pública. Las reacciones adversas a lo s alimentos son cada vez más frecuentes entre la población, pues ya afectan a entre el uno y el tres por ciento de los adultos, y a entre el cuatro y el seis por ci ento de los niños. La Dra. Grisel Crespo, a la que formé en el método de BNE y que más tarde formó parte de l estudio de protocolos científicos de investigación sobre las alergias y las intole rancias alimentarias, presentó el método junto conmigo en el Hospital Universitario Calixto García de La Habana, acercándolo ya desde una óptica de psicología y freudiana: «L a alergia es, ante todo, una defensa, desplazada desde luego, pero que protege a l individuo adaptando su organismo a la realidad de la vida cotidiana. A menudo está basada en un miedo, una inquietud, un recelo o un temor —todos inconscientes— que se relaciona con el alérgeno». Desde un punto de vista puramente psicológico, esta ma nifestación sugiere un acercamiento a lo que Freud clasificó, dentro de la lógica gene ral del sistema psíquico de protección, «como represión, transferencia asociada al despl azamiento y al mecanismo de proyección».

Las alergias coyunturales y estructurales Hasta hace poco se afirmaba que la mayor parte de las alergias son coyunturales, y que solo un diez por ciento de ellas son estructurales. Nuestra experiencia c línica nos está demostrando que las personas alérgicas tienen predisposiciones o progr amas derivados de su Proyecto Sentido o de sus ancestros y son, por lo tanto, es tructurales. Además, las alergias tienen un alto sentido simbólico y pueden existir en nuestro inconsciente asociaciones directas entre leche-madre o gluten-padre. En otros casos, como los de alergias a medicamentos, hay que tener en cuenta los estudios sobre epigenética conductual, en los que se expone que una alergia a un medicamento podría tener que ver con una memoria de un ancestro que haya muerto a causa de una mala administración del mismo. Lo que mi experiencia clínica me ha enseñado después de todos estos años, sea en mi cons ulta privada, sea en mis seminarios presenciales, es que las alergias tienen tod as un transfondo estructural y que hay que estudiarlas siempre desde el árbol gene alógico. En la segunda parte de este capítulo expongo ejemplos concretos para demost rar lo que estoy diciendo. Por lo tanto, todos somos potencialmente alérgicos y podemos desarrollar una alerg ia ante una situación estresante que desencadene un fuerte impacto emocional capaz de poner en alerta todos los sentidos. Estos lo graban todo y activan anclajes ante todo lo que rodea la situación impactante. Insistimos: nuestros sentidos lo g raban todo para que, de esta manera, cuando se vuelvan a pre­sentar las mismas cir cunstancias (o parecidas), se encienda la alarma y se produzca el síntoma alérgico, es decir, la alergia propiamente dicha. A la primera parte se la llama fase muda o identificativa y la segunda es la fase ruidosa. En la fase muda o de identificación, lo más importante es la situación, el momento, la s circunstancias, y luego todo lo que la rodea: perfumes, alimentos, lugares; y hasta arquetipos como el sol, el agua, la leche y el pan, que tienen un signific

ado simbólico en el inconsciente, es decir, un significa­do que este relaciona con e l entorno. Hay que buscar el origen de las alergias estructurales en el útero materno o en el árbol genealógico mediante el análisis transgeneracional. Normalmente, no se suele en contrar el impacto emocional en la primera sesión: la persona siempre nos dice que cree que es alérgica desde siempre o simplemente que no es consciente. En las ale rgias transgeneracionales, la toma de conciencia del origen de la problemática ya es suficiente para que la alergia desaparezca. No ocurre así con las alergias coyu nturales: en estos casos siempre hay que buscar un recurso para poder cambiar la emoción y, en consecuencia, la percepción. Un ejemplo de alergia estructural que traté fue la de un joven alérgico al pescado d esde que nació. Mediante hipnosis, lo conduje al vientre materno y tomó conciencia d e una gran discusión entre sus padres mientras su madre comía pescado. Media hora de spués de esta toma de conciencia nos fuimos a comer. Él pidió pescado, porque así lo sen tía, y el único síntoma fue un ligero sudor en las manos.

La clave: los síntomas de la alergia Los síntomas concretos que se produzcan en la persona afectada serán las guías que el acompañante utilice para avanzar en la investigación de la situación detonante. Atendi endo al Sentido Biológico del síntoma y del órgano afectado, nos dirigimos di­rec­tamente hacia el punto central de la alergia. El órgano afectado orienta acerca del conflicto del individuo. Si es la piel, la p ersona ha pasado por un conflicto de separación o de contacto; si hay una rinitis, el afectado puede tener un conflicto sexual; si se presentan vómitos, se trata de un conflicto digestivo en relación con algún problema familiar indigesto; si hay tr astornos de laringe, hay que buscar miedos, miedo a expresar algo; si el problem a es de lagrimeo, exploraremos conflictos relacionados con cosas que no se quier en o no se pueden ver. Cada persona tiene su propia manera de estar en el mundo, centrándose de manera di ferenciada en lo visual, gustativo, auditivo, digestivo, respiratorio, etcétera. P or ejemplo, si un chico le dice a su novia que se va a vivir a otra ciudad, ella puede vivirlo en los siguientes términos: • Visuales: «no lo veré más». • Auditivos: «no puedo creerme lo que acabo de escuchar». • Cutáneos: «estoy lejos de él». • Digestivos: «no puedo digerir esta noticia, este cambio».

En la consulta siempre hay que buscar la situación desencadenante, es decir, la pr imera manifestación. Si esto no es posible, se buscará la última, pues los anclajes y las emociones ocultas son los mismos. Las preguntas que se deben hacer son las q ue ya hemos mencionado anteriormente: «¿desde cuándo?», «¿dónde estabas?», «¿con quién?», «¿q uscar un contexto general siempre ayuda a hacer las indagaciones pertinentes.

Marco de vida Un capítulo específico de las alergias da: si, por circunstancias familiares, igado a mudarse a otra región donde no r de origen o de destino. En ese caso, árbol específico de la región, porque n.

tiene que ver con un cambio en el marco de vi personales o de trabajo alguien se ve obl se siente bien, crea raíles o anclas del luga se puede volver alérgico, por ejemplo, a un en el fondo quiere regresar a su lugar de orige

Veamos el ejemplo de una amiga mía cuya hija tenía ataques de alergia cada fin de se mana cuando iban al pueblo. Le pregunté: «¿Desde siempre?». Y ella me contestó que el prob lema de la niña se había de­sencadenado al nacer su hermano. Descubrimos que la hija h abía dejado de sentirse la princesa, pues los familiares y amigos solo le prestaba n atención al pequeño. En realidad, la emoción oculta era de la madre: su resentimient o contra su familia por no prestar atención a su hija. La niña manifestaba una reacc ión alérgica en la piel (un conflicto de contacto): no la tomaban en brazos como ant es, y solamente tomaban en brazos su hermano. Pero era un conflicto de la madre. En este caso, la alergia solo se manifestaba en el pueblo. Se trata, por lo tan to, de un buen ejemplo de alergia a un marco de vida, a un ambiente.

Las alergias alimentarias La leche La leche siempre está relacionada con conflictos con la madre. Veamos un caso coyu ntural: Recuerdo el caso de un señor que vino a una consulta grupal y tenía un problema hepáti co cuando tomaba leche. El hígado se relaciona con un conflicto de supervivencia, como se verá más adelante. Su emoción oculta era una gran ira y cólera contra su madre, y su expresión fue: «¿¡Por qué te has muerto, leches!?». La muerte de su madre cuando era un adolescente fue muy traumática para él, y desde entonces era alérgico a la leche. Cuando el alérgico a la leche es un recién nacido o un niño pequeño, hay que revisar la historia de la madre con su propia madre. Este fue el caso de una señora cuya hija era alérgica a la leche materna. El conflic to se solucionó cuando tomó conciencia de que su madre era una madre ausente. Ella g uardaba una emoción oculta: «odio a mi madre porque nunca me cuidó». En este caso la alergia es estructural: la alergia a los lácteos me permite evitar el contacto con mi madre tóxica.

El gluten El gluten se relaciona con el pan, arquetipo del padre. Los alérgicos al gluten ti enen un conflicto relacionado con el padre, específicamente con un mal ambiente fa

miliar creado o e ausente o con del clan puede so el conflicto

propiciado por el padre. Puede tratarse, por ejemplo, de un padr un problema de adicciones. Hay que tener en cuenta que la cabeza ser una mujer y por lo tanto desempeña la función paterna. En ese ca es el mismo.

Veamos el ejemplo de una chica alérgica al gluten. En su casa eran panaderos y ell a no podía comer pan. La alergia se le había manifestado a los quince años. En aquella época sus padres siempre se peleaban y discutían. Ella lo expresó así: «El ambiente en ca sa es horroroso y todo por culpa de mi padre, porque tontea con otras mujeres. ¡Lo odio!».

Alergias generales Alergia al sol El Sol es el arquetipo universal del padre. Tengo una amiga con alergia al sol d esde hace unos años. Se acuerda muy bien del momento desencadenante: «Estábamos en la playa con amigos y familiares. Es­tuvimos todo el día comiendo y bebien do, y la verdad es que yo bebí más de la cuenta. Al día siguiente volvimos a la playa y tuve la primera manifestación alérgica en la piel». La situación inconsciente es la si guiente: esta amiga mía tenía un padre alcohólico y ella apenas bebía. Al perder el cont rol y beber en exceso, su inconsciente activó una emoción oculta durante mucho tiemp o: el asco que le daba su padre cuando bebía y el deseo de que no la tocara. El in­c ons­ciente activó los arquetipos padre = Sol; y bebida = padre, y desencadenó la alerg ia para que el sol (padre) no la tocase. Así de simple y de inocente es nuestro inconsciente: lo graba todo y, ante el más míni mo indicio de algo peligroso, activa la alerta en forma de síntoma para protegerno s del dolor emocional.

Alergia al polen Todo lo que tiene que ver con el polen siempre está relacionado con temas de relac iones o de sexo. El polen se manifiesta en primavera, la época del año en la que se activan los resortes biológicos de la sexualidad en todas las especies. Esta alerg ia se relaciona con historias de separaciones amorosas. Por eso se manifiesta en los ojos: «no quiero volver a verlo» o «ya no lo veré más»; y en la nariz (oler en sentido sexual). En estos casos, encontrar la fase muda es relativamente sencillo por el simple hecho de que cada año hay primavera. Solamente hay que buscar la fase ruid osa y preguntar qué pasó el año anterior (en la fase muda).

Asma alérgico

Entre los conflictos de los pulmones destacan el miedo a morir y a la pérdida de t erritorio. Como en el caso de un joven de veinticinco años al que el asma alérgica se le había de sencadenado en primavera. Mi pregunta fue obvia: «¿Qué pasó el año anterior en primavera?». La respuesta fue: «Se murió mi hermano». Este hermano era una persona muy querida para él. Había vivido su muerte como una gran pérdida y una separación.

Alergia a los metales Nuestra experiencia clínica nos indica que muchos casos de alergia a los metales e stán asociados con temas transgeneracionales: guerras, muertes por accidente o ase sinatos. Recuerdo el caso de una clienta alérgica a cualquier metal, incluso la plata y el oro. Al estudiar su árbol, vimos que un abuelo suyo había sido fusilado en la Guerra Civil.

Alergia al agua El agua representa el arquetipo de la madre. Una amiga mía era alérgica al agua. Cuando se duchaba, le picaba todo el cuerpo. Exploramos su adolescencia. Ella ha bía estudiado en un colegio de monjas (a las que se acostumbra a llamar madres). U n día, en clase, una monja la había reñido por un trabajo que, según ella, estaba muy ma l. La había humillado con sus gritos y le había echado un vaso de agua a la cara. Mi amiga pudo rescatar su emoción oculta; se dio cuenta de que había establecido un vínc ulo entre la monja y su madre, que no la había cuidado de pequeña porque se había hech o cargo de ella su abuela.

Alergia al pelo de animales El mecanismo es el mismo. Hay que buscar una situación con gran impacto emocional en la que esté presente un animal, sea un perro, un gato o cualquier otro al que s e sea alérgico. También hay que buscar el simbolismo del animal, por ejemplo, la rel ación perro = lealtad, o caballo (semental) = sexo, o gato = independencia, por ci tar algunos de los animales que están más en contacto con las personas. Recuerdo el caso de una señora alérgica al pelo de los perros. Tenían uno en casa. Su marido la había engañado con otra mujer y se separaron. El impacto emocional sobrevi no cuando se enteró de la desleal­tad (fase muda) y se fue de casa con el perro. La alergia se manifestó estando con una amiga suya que tenía un perro.

Alergia a los medicamentos La toma de un medicamento puede poner de manifiesto un impacto emocional. La sin tomatología indicará el tipo de conflicto y cómo ha sido experimentado por el afectado . Muchas veces no se trata de una verdadera alergia al medicamento, sino que est e exacerba un síntoma oculto en el inconsciente. Por ejemplo, si un determinado me dicamento provoca un eccema a una persona, muchas veces este no debe interpretar se como una alergia, sino como un conflicto de separación que estaba oculto y se h a manifestado al ser activado por el medicamento.

La toma de conciencia No debemos confundir nunca la toma de conciencia con la toma de conocimiento. Te ner conocimiento de algo es decir «ya lo sé», pero con esto no se consigue absolutamen te nada: se está en la mente, y el inconsciente no sabe nada de razonamientos. Por el contrario, tener conciencia significa poseer un saber interno: uno siente la transformación en su fisiología, sabe que sabe, y esto se debe a que se ha producid o una integración que impulsa a pasar a la acción. Es imposible tener conciencia y n o actuar. Si hay razonamientos mentales que obstaculizan el pasar a la acción, el peligro es mayor: el inconsciente no entiende nada y buscará otra solución más fuerte. Cuando el sujeto está en el plano mental, se niega a vivir la experiencia misma y se pierde en explicaciones. Cuanto más habla el cliente de sus problemas, cuanto más lo dejamos hablar, más se aleja de la experiencia, que es el lugar a donde debemo s acompañarle para ir en busca de la emoción oculta que revelará la historia que hay d etrás de toda historia.

Cómo abordar un acompañamiento en BioNeuroEmoción En general, todas las alergias funcionan de la misma manera. El esquema siempre es el mismo: empezaremos considerando la situación desencadenante, observando todo lo que la rodea, el am­biente, con quién está la persona, qué ocurre, de qué se habla, et cétera. Este análisis debe ser totalmente objetivo, evitando cualquier comentario de l consultante o cliente. Después se procede a hacer un análisis transgeneracional, p orque en toda alergia siempre encontraremos que el conflicto tiene un porcentaje estructural. Esquemáticamente, los pasos son los siguientes: 1. Hemos de tomar conciencia de la respuesta a la pregunta ¿desde cuándo?; si es pos ible, establecer cuándo fue la primera vez. Fijar en el espacio-tiempo la situación problemática en la cual se vivió el impacto emocional. Analizar profunda y objetivam ente todo lo que rodea la situación. Como siempre digo, hay que tener una mente de detective. 2. Analizamos qué reacción alérgica se tuvo. Esta nos guiará para determinar el tipo de conflicto que se vivió. 3. Conocer cuál es el alérgeno: ¿el polvo?, ¿el polen?, ¿el sol?, ¿el agua? Esto también nos

uiará hacia el conflicto. 4. Buscamos la emoción asociada: primero, la emoción social; luego, la oculta. 5. Una vez que hemos localizado el conflicto y hemos visto cómo revive la situación nuestro cliente, lo disociamos para poder encontrar el recurso, para liberar la emoción. La disociación permite al cliente ver la situación fuera del espacio/tiempo, es decir, de una forma más objetiva. 6. Asociamos de nuevo a la persona con la situación conflictiva, trayendo el nuevo recurso a ese momento exacto. Esto permitirá que cambie la percepción acerca de la situación problemática, con lo que surgirá una nueva emoción. Ocurre en multitud de ocasiones que a nuestro cliente se le hace difícil encontrar el recurso. Por eso, antes de buscarlo es más que recomendable hacer el estudio d e su árbol genealógico. Esto le dará una visión general del problema. Algo en su inconsc iente se moverá y esto le permitirá comprender lo que está ocurriendo en realidad y el programa que está activo en su vida. La simple comprensión ya es suficiente para qu e desaparezca el síntoma o se encuentre el recurso apropiado. 7. Análisis transgeneracional. 8. En la mayoría de los casos se recomienda «la cuarentena», un período ideal de reflexión y aislamiento para encontrar un nuevo rumbo en la vida. En ella se encuentra el recurso definitivo y la curación. Hacia el año 2009 me encontraba en Cuba, concretamente en la Habana, formando a un sinnúmero de doctoras y doctores en el método que por aquel entonces se llamaba «biod escodificación». Empezamos por tratar las alergias, por una simple razón: «los resultado s eran contrastables en pocas horas o en pocos días». Un ejemplo anecdótico de lo que digo es el caso de un joven de unos treinta años con intolerancia alimentaria a los mariscos. Acababa de terminar mi exposición y hacíam os un receso para tomar un almuerzo ligero antes de proseguir por la tarde. Este joven se acercó a mí y me dijo que era alérgico a los mariscos, y concretamente a los camarones. Lo miré y le pregunté: «¿Puedes decirme cuando fue la última vez que tuviste l a reacción alérgica?». El respondió rápidamente que recordaba perfectamente que un día de fi esta estaba en casa de su novia, que a la hora de comer le pusieron un plato que contenía camarones y a los pocos segundos ya estaba ca­mino del hospital con una in tensa reacción alérgica. Mi siguiente pregunta era obvia desde el punto de vista de la BioNeuroEmoción: «¿Hay en tu vida alguna situación, en un día festivo, en el que estés co n una chica, probablemente tu novia, haya camarones y ella te provoca una situac ión de estrés enorme o, mejor dicho, que tú lo vivas así?». Me respondió rápidamente que sí: unos cinco años estaba con su anterior novia, muy enamorado de ella. Se encontrab an en casa de los padres de ella, era un día de fiesta y había camarones para comer. Entonces ella, sin mediar palabra, me dijo: «Oye, no quiero seguir saliendo conti go y menos casarme, porque estoy enamorada de otro chico».

Le pongo en esta situación buscando su emoción oculta, su resentimiento. Lo saca, lo expresa, le caen dos lágrimas y toma conciencia de que eso no está curado. Le disoc io de la situación y le pregunto: «¿Ahora estas casado?». Su respuesta es: «Sí, y además teng una hija maravillosa». «Bien —le respondo—, aquí tienes un recurso espléndido: gracias a qu e tu primera novia cortó contigo, tú pudiste encontrar a otra chica que te ha dado u na hija maravillosa, ¿qué te parece?». Su respuesta es rápida: «Nunca lo había visto así» —to recurso porque se había emocionado y sintió en todo su ser que era una suerte que e lla lo hubiera dejado—. Le digo que se asocie con la situación estresante, que cierr e los ojos, que reviva el recuerdo y que transmita a esa situación esta nueva emoc ión y este recurso. Nos fuimos a almorzar y al cabo de unos minutos noté que me tocaban la espalda: er

a el joven, que estaba comiendo camarones. Sus jefes —él era conductor oficial—dijeron con cara de sorpresa: «Nos cuesta creerlo, porque sabemos que han tenido que llev arlo a urgencias varias veces». Así de rápida puede ser la respuesta después de aplicar el método. Un simple cambio emoc ional, un cambio de percepción, es suficiente para desprogramar un recurso de adap tación biológica como es la alergia.

Casos particulares A partir de ahora comentaré una serie de casos tal y como los abordo en mi consult a particular. Primero de todo pedimos el diagnóstico de la enfermedad que tenga la persona. Luego iremos en la búsqueda del Sentido Biológico que es un programa de ad aptación frente al conflicto determinado. A continuación pasamos a realizar el estud io transgeneracional del árbol en relación al síntoma concreto de esa consulta. Y post eriormente recomendamos hacer un duelo, mediante un proceso hipnótico. En referencia al duelo, cuando hablamos de cortar, desde la BioNeuroEmoción hablam os específicamente de cortar la atadura emocional hacia una persona o personas con cretas, normalmente en relación directa con nosotros en el árbol transgeneracional y con los conflictos relacionados con síntoma. Cortar significa comprender y tomar conciencia del para qué de los procesos y programas que vivimos día a día. Esto nos pe rmite dejar los juicios a un lado. Por lo tanto, no habrá acciones ni buenas ni ma las y podremos comprender que aquel familiar con el que se tiene relación simpleme nte hacía en aquel momento lo mejor que podía hacer. Se trata de aceptar las situaci ones, comportamientos, etcétera y nunca de resignarse. Después del duelo se aconseja el período de aislamiento llamado cuarentena para que su biología se adapte a esta nueva forma de percibir su entorno. Estos términos se ampliarán en los temas 16 y 19 .

Madre de niña con intolerancia al gluten Diagnóstico: Consulta por intolerancia al gluten de la hija menor, que tiene dos años.

Sentido Biológico: El gluten simboliza el padre, y la intolerancia representa el mal ambiente famil iar relacionado con el padre o el cabeza de clan. El Sentido Biológico es simbólico y arquetípico, puesto que «pan» es igual a «padre». —¿Cómo te resuena esto con tu situación antes que apareciera la intolerancia al gluten d e tu hija?

—Yo tengo una hija mayor y mi marido juzga constantemente mi relación con ella. Me s iento mal, y sí que existe mal ambiente en nuestra relación. Fuimos directamente al árbol, puesto que en este caso está claro que se trata de un asunto estructural, en concreto dominado por el Proyecto Sentido, que estudia cómo las emociones y los conflictos de la madre afectan a su hijo.

Árbol:

Observamos que nuestra clienta (22/6) es doble de su padre (18/6). Esto ya nos i ndica que ella tiene que reparar alguna situación de su padre, y como el motivo de la consulta es precisamente el conflicto con el padre o cabeza de clan, le preg unto: —¿Qué relación tenías con él? —Mi padre era una persona agresiva, también había mal ambiente familiar por su agresiv idad. En cualquier momento podía suceder algo y todos teníamos miedo. —Eres doble de la abuela materna (16/6) y heredera universal de la abuela paterna (+24/6). ¿Qué sabes de ellas? —Eran totalmente sumisas, igual que mi madre. Como podemos ver, todas las mujeres heredan por Proyecto Sentido la sumisión frent e a las actitudes agresivas de los hombres. Se vive un mal am­biente en la familia con mucho temor a la posible violencia. El mal ambiente familiar creado por tu marido, al emitir juicios sobre tu relación con tu hija mayor, lo somatiza la pequeña. Esto ocurre porque son gemelas simbólica s entre ellas (9/5 y 8/8). En general, un hijo cuanto más pequeño e inocente, más soma tiza la relación entre los padres. Tus hijas (9/5 y 8/8) son dobles de tu madre (6/5). Ellas reciben el programa di rectamente de su abue­la, y a través de ti por el Proyecto Sentido. Son doblemente s ensibles a las reacciones de violencia y posible agresión, aunque no sean tan inte nsas como las que provocaba tu padre. Tú odias la sumisión de tu abuela que ves en tu madre. Llevas un programa contra las mujeres sumisas, te buscas un hombre que te juzga y te rebelas contra la sumisión , porque para reparar tienes que vivir la experiencia y dar la solución que tus an cestros no supieron o no pudieron dar. Y como no te respetas, aunque te sientes atacada, la niña somatiza el conflicto. La solución pasa por ti. Tienes que respetarte, tienes que valorarte, quizás tengas que replantearte muy seriamente tu relación y, como ya sabes, yo siempre recomiend o una cuarentena, que en este caso sería en relación con tu marido y con tus hijas. Déjalas con su padre, que interaccionen, y da la posibilidad de un cambio de condu cta y de trato. Después de tu cuarentena sabrás muy bien lo que debes hacer y cuáles s on los límites que no vas a permitir que se traspasen, si es que sientes que debes seguir con la relación.

Duelo: Cortar con los programas de las abuelas, del padre y de la madre. Además es necesa rio, ya que las niñas son pequeñas, cortar con ellas (y en este caso con los abortos que hubo entre medio de estas hijas). Pasamos a realizar la hipnosis y la relaj ación correspondiente.

Mujer de treinta y nueve años con síntomas de rinitis y sinusitis Diagnóstico: Alergia con sinusitis y rinitis.

Sentido Biológico: Aumentar la mucosidad para poder captar olores y hormonas. La sinusitis es un co nflicto de miedo en el aire: tengo que oler las posibles señales de peligro. Como hay un tema de rinitis, se puede asociar con un asunto de relación sexual; puede s er un miedo a tener relaciones sexuales. Biológicamente la rinitis es «busco macho», «co nflicto con el macho». —¿Cuándo apareció la primera alergia? —Fue a los doce años. —Esto es de tu madre, porque sabemos que muchos conflictos se manifiestan biológicam ente cuando la persona pasa de la niñez a la adolescencia; es decir, la etapa del desarrollo hormonal. Aquí tiene todo el sentido, porque esta parece ser la problemát ica de partida. —¿Recuerdas el último episodio de alergia? —Sí, se produjo hace un año. —Vamos a analizar la situación desencadenante, pues los detalles son fundamentales p ara indagar en los posibles anclajes o raíles. ¿Cuál es tu situación, objetivamente habl ando, en esa época de tu vida? —Tengo treinta y ocho años y acabo de mudarme. Yo vivo en comunas, y me voy a una en la que está el padre de mi hija. —Después de hacerle varias preguntas concretas, hay algo que resalta: el hecho de qu e su nido familiar es una comuna donde conviven hombres y mujeres con los hijos

de las relaciones que hay entre ellos. Ha destacado que ella va a una donde está e l padre de su hija. Una de las preguntas que uno se hace es: ¿Para qué vas allí sabien do que está el padre de tu hija? Vamos al árbol.

Árbol:

Nuestra cliente (27/2) tuvo una relación de pareja con un hombre (12/11) con el qu e tiene una hija (1/7), y actualmente él está con otra pareja con la que tiene un hi jo. —Eres heredera universal de tu abuelo paterno, ¿Qué sabes de él? —Era muy promiscuo y no reconoció nunca a mi padre. —Esto se ve claramente en el árbol, porque tu herma­na (15/11) y tú (27/2) sois gemelas simbólicas y esto siempre nos indica denuncias relacionadas con hijos fuera del ma trimonio, incestos, violaciones. Además el padre (12/11) de tu hija también es tu do ble, es decir, sois hermanos simbólicos, y una característica de la relación entre her manos simbólicos es que después de un tiempo hay pocas o ninguna relación sexual. —Así es, cuando estaba con él tenía muy pocas relaciones sexuales. —¿Qué me cuentas de tus padres? —Mi madre no quería casarse con mi padre, pero se casó y tuvo hijos igual que yo. Repi to su historia. Estoy con un hombre con el que no quiero estar y mantengo la rel ación porque tengo miedo, porque me siento insegura. Aquí tenemos el programa de miedo asociado a problemas de relación sexual tal como i ndicaba al principio. Además llevas el programa por el Proyecto Sentido de aguanta r al macho sí o sí. Por otra parte, llevas un programa de falta de reconocimiento por parte de los p adres. Por eso vives en una comuna, que es el único lugar donde no te pueden «no rec onocer» y donde, en muchos casos, el cabeza de clan está difuminado. Buscas un macho protector con el que tener relaciones sexuales satisfactorias, pero que te resp ete y te quiera. Tu hija somatiza el conflicto a la edad adecuada, es decir, en la pubertad. Cómo eres la heredera de tu abuelo paterno, el padre de tu padre, vas a reconocer a tu padre, vas a interaccionar más con él. Háblale, escúchale, siéntelo, y de esta manera hay posibilidades de cambiar el programa. Te recomiendo que tu hija esté más con su padre para que pueda tener esta misma experiencia.

Duelo: Cortar con la información del Proyecto Sentido de mamá y con el programa del abuelo

paterno, accediendo al recurso de recibir reconocimiento del padre.

Hombre con alergia al polen y dolor lumbar Diagnóstico: Alergia al polen, lumbago.

Sentido Biológico: El polen tiene el Sentido Biológico simbólico de mantener relaciones sexuales, y las lumbares impiden hacer el gesto, que en este caso se presupone sexual. —¿Desde cuando tienes alergia al polen? —Desde muy joven, más o menos desde la primavera de cuando tenía diecisite años. —¿Cuál era tu situación en la primavera anterior? Tiene que haber una chica, un amor pla tónico o algo así. Tú sientes la necesidad sexual, tienes el impulso sexual, pero no l o puedes realizar, no la tocas, esto es la alergia. Y en la siguiente primavera no la tocas ni la hueles. —Estaba en Córdoba, con mis padres, y sí que había una chica con la cual nunca tuve nada , pero sí pensé que me gustaría tenerlo. —¿Has llegado a tocar alguna chica que te recuerde a ella? —Nunca toque a una chica, soy gay. —Para tu inconsciente, este amor no está solucionado. Durante la hipnosis tienes que ir y darle un recurso a ese chaval de quince o dieciséis años. Que pase olímpicamente de esa chica, que lo que a él le interesan son los chicos, que desconecte de la a tracción de esa chica. Es como un cabo suelto que hay que cortar, es un programa q ue hay que borrar. Vamos al árbol.

Árbol:

Tus padres están en línea maestra, y tu madre es heredera universal de sus padres. ¿Sa bes cuál era la situación de tu madre cuando se quedó embarazada de ti? Padre 14/7, ma dre 19/1. Abuelo materno 3/5 y muere +17/1, abuela materna 20/3, muere el 23/1.

—No me esperaban, fui un accidente. Mi madre tenía cuarenta y tres años y tuvo problem as en el parto. —¿Qué sabes de tu abuela materna? —Mi abuela tuvo ocho hijos. Mi madre era la mayor y estaba harta de cuidar a todos sus hermanos. —Tu madre estaba cansada de tener hijos, aunque no los tuviera, pero tu madre es h eredera universal de sus padres: el abuelo muere en 17/1 y la abuela en 23/1. ¿Qué s abes de la relación entre tus abuelos maternos? —No se llevaban bien, mi abuelo era un borracho y ella lo aguantaba todo. Tu madre repara con el programa de «hacer buenas parejas», se casa con su maestro, t iene cuatro hijos: hombre (7/5), mujer (4/3), hombre (22/10) y nuestro cliente, hombre (19/5). Tú cargas con el conflicto de «no saber si ser hombre o mujer». Cuando nace un niño de una madre con una edad inapropiada para tener bebés y se prod ucen problemas a la hora de nacer, podemos pensar que existe una razón para que vi nieras a este mundo, que tenías que solucionar algo, ¿para qué crees tú que has venido a este mundo? —Para ayudar a solucionar cosas, soy periodista. Los periodistas son los profesionales que más ayudan a este mundo: denunciando las cosas que por algún motivo se quieren ocultar. Son como los notarios del mundo. Tú no fuiste deseado, ni esperado, no recibiste el cariño primordial de tu madre y, en la misma medida en la que quieres ayudar, necesitas ser ayudado. Tu programa es que naciste sin identidad. Al no saber quién eres, hoy decides en la hipnosis s i quieres ser hombre y amar a las mujeres o ser hombre y amar a los hombres. Los dolores lumbares se producen en un contexto sexual, de «no permitirme tener re laciones con mis congéneres porque no está bien». Hay una desvalorización por el conflic to inconsciente de tu identidad sexual. Vemos esto en el árbol, porque tú no estás rel acionado con nadie (19/5), y recibes el programa por Proyecto Sentido de tu madr e, que tiene graves problemas de identidad y de relación sexual. La lógica del árbol es «identidad».

Duelo: Cortar con mamá y con los abuelos maternos. Recomiendo encarecidamente una cuarent ena que te aísle de tu madre porque, si estas mucho con ella, tu inconsciente acti va el programa que pretendemos desprogramar. Después de la cuarentena ya sabrás qué re lación mantener con ella.

Bibliografía recomendada

Corbera, E. et al., Fundamentación teórica de la Bioneuroemoción, Sincronía, Barcelona, 2013. Corbera, E., y R. Rubio, Visión cuántica del transgeneracional, Ed. El Grano de Most aza, Barcelona, 2014.

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El endodermo Introducción En este apartado abordaremos una serie de conflictos, todos ellos analizados a l o largo de los últimos cinco años a través de nuestra experiencia clínica y sometidos a comprobación. Ya hemos hablado de las diferentes capas embrionarias y de cómo cada una de estas se va desarrollando para formar los diversos órganos del cuerpo. El feto pasa a gr an velocidad por todas las etapas de la evolución, desde un organismo unicelular h asta un ser humano completo. El desarrollo ontogénico reproduce el desarrollo filo genético. Por morfogénesis u ontogenia entendemos el desarrollo del indivi­duo desde e l óvulo fertilizado hasta el ser completo. La morfogénesis cumple dos funciones: a. Generar la diversidad celular y organizar los diferentes tipos de tejidos y órg anos. b. Asegurar la continuidad de la vida de una generación a la siguiente mediante la reproducción. La filogénesis humana es un proceso evolutivo que abarca el periodo de tiempo que va desde los primeros organismos hasta la aparición del hombre, dotado de un cereb ro capaz de autogenerar y autorregular su propio pensamiento. Como ya se ha dicho, los órganos formados a partir del endodermo están regulados por el tronco cerebral. Sus funciones son las llamadas «arcaicas», es decir: respiración, gestión de los líquidos, alimentación y reproducción (Figura 1).

Fig. 1. Los órganos y tejidos derivados del endodermo son controlados por el tronc o cerebral. Inspirado en los estudios de R. Hamer. Los conflictos que se programan en el tallo cerebral están relacionados con los te mas de supervivencia más básicos, como respirar, beber, comer y reproducirse.

Por lo tanto, la función principal de esta capa embrionaria es fabricar órganos que aseguren la supervivencia. El contexto general siempre se relaciona con el bocad o: «bocado de información», «bocado de aire», «bocado de alimentación», «bo­cado de eliminaci de agua». Conviene recordar los siguientes conceptos: Fase activa del conflicto: durante esta fase, el tejido endodérmico produce increm entos celulares en forma de adenocarcinomas, tumores, pólipos, quistes, etcétera. Fase de curación: bajo la dirección del tallo cerebral, los tumores se descomponen g racias a la acción de microorganismos y bacterias. En esta fase se producen sudore s nocturnos y aumento en la temperatura. A diferencia de la fase activa, caracte rizada por la proliferación, en la de curación tiene lugar un decremento celular. Si las bacterias necesarias para realizar esta acción no están disponibles, el tumor d etiene su crecimiento, pero permanece en el lugar y es catalogado como un tumor «b e­nigno» o en forma de calcificación. En el tallo cerebral la lateralidad es insignificante. Recordemos la figura (Figura 2) que relaciona distintos relés del tronco cerebral con los órganos que controla respectivamente.

Fig. 2. Correspondencia entre tronco cerebral y órganos derivados del endodermo. Inspirado en los estudios de R. Hamer.

Conflictos del aparato respiratorio En esta capa embrionaria solo se tienen en cuenta los alveolos pulmonares y la f aringe. Los primeros procesan el oxígeno y siempre están ligados a un conflicto de m iedo a morir (que no debemos confundir con el miedo a la muerte). La faringe, po r su lado, se relaciona con conflictos de falsas rutas o caminos equivocados. Tenemos que recordar que los conflictos pueden ser reales o simbólicos, y no debem os olvidar que tenemos capacidad para empatizar: hacer nuestros los conflictos d e otras personas.

Los alveolos pulmonares Como ya hemos comentado, el principal conflicto relacionado con los alveolos pul monares es el «miedo a morir», así como otros vinculados con esta temática: miedo a ahog arse, a vivir una situación asfixiante, a morir por recibir un diagnóstico de enferm edad grave (conflicto de diagnóstico), etcétera.

Estos conflictos deben ser relacionados con «intercambios» (intercambios gaseosos), lo que queda plasmado en frases como «sus palabras son aire para mí», «no puedo expresar mis sentimientos a esta persona tan querida», «se fue y no pude decirle nada de lo que siento», «sus palabras me han dejado sin aliento», «su muerte me ha dejado sin vida». Según la medicina tradicional china, una de las emociones que rigen los pulmones e s la tristeza. En las patologías pulmonares se deben considerar las temáticas de tri steza. En las frases vinculadas a los conflictos de intercambios pulmonares se a precia que la tristeza domina en todas las situaciones. Puesto que esta emoción se hace tan patente, la llamamos «emoción social». Uno de los problemas de los fumadores radicaría precisamente aquí: la persona tiene dificultades para expresarse, se siente ahogada, no tiene espacio, se mueve en a mbientes asfixiantes. Podríamos poner el ejemplo de una chica de veintidós años con problemas de ahogamiento por la noche, que tenía que «refugiarse» en su habitación cuando venía a su casa un amigo de su hermano que antes había sido su novio. Sus pensamientos eran: «No le digo a m i hermano lo que pienso; no expreso la ira que me provoca esta situación; me sient o triste porque no me respeta».

Los bronquios, células mucosas Se trata de conflictos de falta de aire, concretamente de «pedazo» o bocanada de air e, en los que hay mucho miedo. La sensación de que «si no me dice nada, no existo pa ra ella» o «sin sus palabras, estoy muerto», se puede traducir directamente como «si no recibo el aire estoy muerto». Las mucosas siempre indican separación. La patología sie mpre se manifiesta con una gran producción de mucosidad.

Faringe La faringe conecta la nariz y la boca con la laringe y el esófago, respectivamente . Por ella pasan tanto el aire como los alimentos y forma parte tanto del aparat o digestivo como del respiratorio (Figura 3).

Fig. 3. Esquema de un corte transversal del cuello. Una de las funciones de la faringe es la deglución, tanto del bolo alimenticio com o del aire. Por lo tanto, también tiene que ver con la fonación y con la audición. En estos casos tendremos que considerar conflictos de enredo del cordón umbilical alr ededor del cuello: memorias transgeneracionales de ahorcamientos o problemas de comunicación («no puedo hablar», «no puedo explicar lo que he visto», «si hablo, todo se der rumba»), entre otros. Un ejemplo claro es la tartamudez:

Un señor que era tartamudo desde pequeño había tenido que callar la infidelidad de su padre, ya que este lo había amenazado con castigarlo. Otro caso es el de un joven que vino a la consulta con problemas de tartamudez. Aquí el conflicto estaba relacionado con el hecho de guardar silencio para que su padre, un alcohólico que pegaba a su ma­dre, no lo encontrara. Este conflicto también está relacionado con el miedo y el pánico (faringe), problemática que analizaremos en la capa que rige el córtex, el ectodermo. Durante mis años de experiencia clínica he observado que quienes tienen problemas de tartamudez suelen ser zurdos contrariados. Tomé conciencia de ello al ver la pelícu la El discurso del rey. Lo apliqué en mi consulta y encontré varios casos.

Conflictos del aparato renal En las patologías de los riñones debemos tener en cuenta que siempre se trata de con flictos originados por un impacto emocional acumulado, es decir, debidos a circu nstancias reiterativas, que se repiten gota a gota (Figura 4).

Fig. 4. Esquema del aparato urinario. Esta capa embrionaria afecta a los colectores de los riñones y a la vejiga.

Colectores Un conflicto en los colectores representa una situación de amenaza grave para la v ida. Es como estar en una situación, real o simbólica, «como pez fuera del agua». Por un lado, la resolución del conflicto puede dar lugar al espasmo o, por el otro, al cól ico nefrítico. En ambos casos el Sentido Biológico es evitar la pérdida de líquidos. Los conflictos de líquidos casi siempre tienen que ver con los referentes familiar es y con el dinero (liquidez): conflictos de abandono, sentimiento de exclusión y de haber sido dejado atrás. Según la medicina tradicional china, se trata del órgano d el miedo. Por lo tanto, los conflictos importantes que se expresan en esta capa son: • Conflicto del refugiado: «tengo que irme de mi casa porque me he separado y he ten ido que dejar a mi hijo». • Conflicto existencial: «vivo una situación de miedo debido a las amenazas de mi mari do cuando viene a casa de mal humor», «mi vida está en juego por las circunstancias fa miliares», o bien la frase lapidaria «lo he perdido todo». • Conflicto de abandono: una mujer abandonada por su marido empieza a retener líquid

os porque se siente como pez fuera del agua. Piensa: «Sin agua, estoy muerta; voy a durar poco». Las personas que se sienten abandonadas o solas acostumbran a reten er líquidos, sobre todo las mujeres. Es un conflicto muy relacionado con el sobrep eso. • Conflicto de pérdida: pérdida de líquidos. «Esto es muy grave; si pierdo líquido, estoy en peligro». El conflicto por excelencia en este caso es más simbólico que real y está rel acionado con la pérdida de dinero. Aún se utilizan los términos líquido y liquidez para hacer referencia a la falta o la abundancia de dinero. Hay expresiones populares que lo dejan claro: «esto me ha costado un riñón» o «tiene el riñón bien cubierto». Veamos algunos ejemplos:

A una persona se le forman piedras en el riñón desde que se quedó sin trabajo. Tiene u nos ahorros, pero van disminuyendo y tiene que tener mucho cuidado para no queda rse sin liquidez. «¿Qué haré si me quedo sin dinero? ¿Qué será de mi familia? ¿Qué comeremos? o mucho miedo de quedarme sin dinero para poder vivir». Una mujer retiene líquidos en las piernas. Vive un problema con su marido: él se qui ere separar; ella no trabaja y no sabe adónde ir. Expresa su emoción en estos términos : «Yo no me voy de casa; antes muerta». Un señor mayor hipoteca su casa para que su hijo pueda montar un negocio en el pue blo. Este se arruina y el padre pierde la casa. Sus riñones dejan de funcionar y e stá a punto de entrar en diálisis. Su expresión es: «El desgraciado de mi hijo me arruinó y ni tan siquiera se hace cargo de mí». En terapia le hice ver que los otros dos hij os se ocupaban de él y de su mujer, y que podía estar tranquilo porque no le iba a f altar nada, como realmente ocurrió. No necesitó recurrir a la diálisis: a los pocos días sus riñones empezaron a funcionar bien.

La vejiga: síndrome vestibular Los conflictos de la vejiga se relacionan con mantener relaciones sexuales con l a pareja y con el marcaje del territorio íntimo. Y es que las hembras no pueden ma rcar el territorio «externo», sino que marcan el territorio íntimo (como su sexo, la c asa, la cocina o los lugares donde dominan). Muchas mujeres tienen problemas de cistitis tras mantener relaciones sexuales con sus parejas. Veamos un ejemplo: Una mujer de treinta y siete años presenta un cuadro de cistitis repetitivas (síndro me vestibular). Su síntoma se desencadena cuando empieza una segunda relación después de haberse divorciado. Desde entonces, al día siguiente de mantener una relación sex ual sufre una infección. Me comenta que sus relaciones con ambas parejas son de fr aternidad: «Es como si fuéramos hermanos». Es un claro ejemplo de programa transgenera cional, por lo que pasamos a analizar su árbol genealógico. Vemos que su madre se casó con el doble de su padre (5/08) y su marido (9/05). Su madre era hija de unos padres que no se querían y sentía una gran carencia de ellos. Su abuela paterna había sido desheredada por casarse con un gitano, había sido malt ratada por este y sentía un gran resentimiento hacia los hombres. Mi clienta es la heredera de esta abuela, porque su fecha de muerte (17/07) es la fecha de conce pción de mi clienta (23/04). Es como si el «fantasma» de la abuela le susurrara al oído: «No te cases; no tengas relaciones con los hombres».

Conflictos del aparato digestivo El aparato digestivo se ve especialmente afectado por los conflictos de bocado, ya sea en un sentido real o simbólico. En los seres humanos, los «bocados» son más simbóli cos que reales. El bocado podrá ser un aumento de sueldo, un ascenso en el trabajo , una posición social, una herencia, el beso de una mujer muy deseada, una situación que no podemos digerir, etcétera. En cada uno de estos casos, el síntoma aparecerá en un órgano diferente. El concepto de atrapar está relacionado con la boca, la faringe, las amígdalas, las glándulas salivares y las glándulas tiroides y paratiroides. El concepto de tragar s e se refiera al esófago (en su tercio inferior). Los conceptos de digerir y absorb er están relacionados con el estómago, el intestino delgado, el colon, el recto, así c omo el hígado y el páncreas (Figura 5).

Fig. 5. Esquema del aparato digestivo.

La boca La principal función de la boca es atrapar. El conflicto fundamental se expresa co mo «ya no puedo atrapar el bocado», y afecta a la submucosa bucal. La persona se enc uentra en una grave situación, real o simbólica, de «no poder». Un ejemplo es el de los enfermos que no se pueden alimentar. El bo­cado también se manifiesta con la expresión «no consigo hacer mía esta situación».

Las glándulas salivares Llamamos conflicto de hámster a la tendencia a guardar el alimento en la boca para comerlo más tarde. Los conflictos principales son: • Miedo a no poder alimentarse. • Miedo a no poder incorporar el pedazo. • Miedo a la inanición, a no ser capaz de encontrar alimento. Como ejemplo, cabe analizar el siguiente caso: Un hombre de cuarenta años con cáncer de parótida izquierda (en esta capa embrionaria no hay lateralidad) me dijo que llevaba seis años con molestias, desde los treinta y cuatro. A los treinta y nueve su situación es que trabaja haciendo auditorías, ti

ene poco trabajo y alguien de su familia es su cliente principal. Durante unos m eses esta persona no le había ofrecido nada, y el afectado expresaba sus sentimien tos con estas palabras: «Este cabrón no me llama; tengo que guardar para el día de mañan a». Al año apareció el tumor en la glándula parótida. Al estudiar su árbol genealógico, vemos que su madre casi había muerto al nacer él. Su m adre era una mujer muy sumisa que recibía «broncas continuas» de su marido. Él heredó este programa, y en el ámbito laboral esto se manifestaba como una actitud de servilis mo. Siempre estaba pendiente de que le dieran de comer. A los treinta y cuatro año s había tenido un jefe despótico a quien siempre le costaba pagarle su sueldo, por l o que nunca sabía si tendría para mañana. He aquí el conflicto desencadenante y se carac teriza en ser acumulativo.

Las amígdalas Las amígdalas tienen una función de defensa. Controlan lo que vamos a ingerir, detec tan si el boca­do está bueno o hay que escupirlo.

Los conflictos principales se expresan con frases como «no consigo tragar un pedaz o», «me he tragado un trozo que no me conviene», «me hacen tragar ruedas de molino», «vaya m arrón que me he tragado», «ya lo tenía tragado y me lo han quitado». También guardan relación con los «bocados afectivos», como recibir un beso de la novia, entrar en un club soc ial o ser aceptado por el grupo. Veamos algunos ejemplos: Un señor con problemas de amígdalas. Su jefe le había prometido un ascenso; los detall es ya estaban hablados y el pedazo ya estaba en la garganta. Un par de días más tard e, el jefe lo llamó y le dijo: «Muy a pesar mío, no puedo darte el ascenso porque el d irector de zona me ha recomendado a un sobrino suyo para este trabajo». Un joven está enamorado de una chica. Cree que ella va a salir de fiesta con él el p róximo fin de semana. Se sorprende al saber, por mediación de un amigo, que ella irá c on otro chico. Una mujer tiene dos hijos: uno de cinco años y el otro recién nacido. Su primer hijo fue una bendición para ella; nació en un momento muy importante de su vida. Siente que se tiene que ocupar del pequeño, pero en su interior lamenta no poder estar co n el mayor. Esto es muy inconsciente, pero el hijo mayor tiene anginas repetitiv as. Un joven con unas terribles anginas. Siente que la relación con su novia es demasi ado absorbente; tiene abandonados a sus amigos y demás relaciones. Se siente atrap ado y no expresa todo aquello que tiene ganas de decir para poder terminar la re lación, pero se lo calla porque ella no le ha hecho nada. «¡No quiero seguir con esta relación!».

Labio leporino El labio leporino es un defecto congénito de las estructuras que forman la boca: u

na fusión incompleta de los procesos maxilar y nasolateral. Se trata de un conflic to relacionado con el Proyecto Sentido; un conflicto de la madre cuando está embar azada del niño. En este caso los conflictos emocionales están relacionados con algo que la madre y a había atrapado y se lo quitaron cuando ya lo tenía en la boca, así como con la incap acidad de atrapar el bocado: «Mi boca no es lo suficientemente grande para atrapar el bocado». Un ejemplo es el de una mujer embarazada que pensaba y sentía que no era el moment o apropiado para tener un hijo, ya que en casa no entraba suficiente dinero. «Este hijo nos va a complicar la vida aún más», «tendría que buscar trabajo, pero no me siento capaz». Estas eran las frases que ella se repetía una y otra vez.

El esófago Cuando hablamos del esófago, hay que tener en cuenta que la parte del endodermo es la distal, es decir, el tercio inferior. Los dos tercios superiores corresponde n al ectodermo, capa que analizaremos con detenimiento más adelante. Los conflictos del esófago son aquellos que no queremos deglutir: «Es un bocado enor me que no quiero deglutir», «esto es algo muy gordo», «no quie­ro tragarme esta mierda».

El estómago En esta capa embrionaria, los conflictos del estómago afectan a la curvatura mayor . La curvatura menor corresponde a la capa embrionaria ectodérmica. Los conflictos del estómago siempre tienen que ver con la familia, sea real o simbólica. Una patología muy frecuente es la hernia de hiato, se relaciona con un conflicto d e anhelar un bocado afectivo mayor: «Mis hijos no reconocen todo lo que yo hago po r ellos», «mi marido nunca me dice que la comida está buena». Otra patología es la acidez. Cuando tengamos acidez de estómago, preguntémonos qué ha pasado con la familia. Son p roblemas menores, pero muy cotidianos. El Sentido Biológico es: «Necesito más ácido para deshacer este tipo de bocado». Ante estos casos, siempre buscaremos historias de «m arranadas o inmundicias» en un contexto familiar. Una frase que resume los diferentes tipos de pa­tologías del estómago es: «siempre me es toy co­miendo las situaciones desagradables de mi fa­milia». El Sentido Biológico de la aparición de un tumor en el estómago consiste en producir más ácido para poder deshacer y asimilar el pedazo tan enorme que el afectado se ha v isto forzado a tragar y no quiere digerir. Veamos el ejemplo de una señora de unos cuarenta años, directora de un centro educat ivo. Se presentó en consulta con graves problemas digestivos. El colegio era su fa milia simbólica y ella era la madre. Todo pasaba por ella: los problemas con los p rofesores, con los niños y con los padres. Cada día tenía que «comerse» un montón de problem as. Todo se complicó cuando su madre se puso muy enferma y tuvo que ocuparse de el la. Su emoción oculta era que no quería cuidar a su madre, porque nunca se había senti

do querida por ella y no le parecía justo hacerse cargo de ella ahora. «¡Vaya mierda d e familia!», «¡no puedo con esto!», «¡cada día tengo que aguantar sus comentarios de mierda!» odio!», «¡ojalá se muera pronto!».

El intestino delgado La función del intestino delgado es absorber y asimilar. Las patologías del intestin o siempre tienen que ver con este contexto; tal es el caso de la diarrea, manife stación de un conflicto emocional expresado con frases como «no quiero asimilar está s ituación tan asquerosa», «no llevo la asignatura bien asimilada y, cuando tengo el exa men, estoy con diarrea». Cuando es el bebé el que tiene diarrea, hay que preguntarle a la madre qué es lo que no quiere asimilar, qué situación está viviendo en casa o en e l trabajo. No olvidemos que el intestino delgado nunca duele, porque no tiene fi bras sensitivas. Veamos dos patologías: Cáncer de yeyuno (intestino delgado): tiene que ver con situaciones de «morir de ham bre», con «contrariedades indigestas» que no permiten asimilar una situación. Hernia Inguinal: en las personas que tienen conflic­tos sexuales, la hernia permit e que el intestino delgado cubra una parte del sexo. Aquí hay conflictos de vergüenz a ante la necesidad sexual. Lo he visto en personas muy creyentes: viven su sexu alidad de una manera «indigesta», ya que no pueden conciliar sus creencias religiosa s y sus deseos sexuales

El intestino grueso El intestino grueso es un órgano muy importante del sistema digestivo, y cada part e está asociada con conflictos emocionales concretos. El colon sí tiene fibras sensi tivas. Veremos sus patologías más importantes. Cuando contemplamos los conflictos, la temática principal tiene que ver con guarra das o inmundicias, con situaciones de «mierda» en el marco de una familia. • El colon ascendente: tiene que ver con situaciones relacionadas con los ascendie ntes, sean reales o simbólicos. Por ejemplo, el «padre Estado». • El colon transverso: se relaciona con los colaterales, como hermanos, amigos, es posa, esposo, etcétera. • El colon descendente: se vincula con nuestros descendientes, sean hijos o person as sujetas a nuestra autoridad. También puede ser simbólico, como en el caso de que alguien deba hacerse cargo de su madre o su padre, que serían hijos simbólicos para el inconsciente. • El recto: tiene que ver con la identidad en un contexto de relaciones. Estos con flictos están gestionados por la capa ectodérmica. Cuando afecta a la submucosa tamb ién tiene un significado de «marranada». Tanto el colon como el recto están constituidos por varias capas de tejido. La más interna es la mucosa, que se encuentra rodeada de submucosa. El cáncer de sigmoide corresponde al mismo conflicto que el de rect o submucoso. El sigma se halla en la parte superior del recto; por ello los conf

lictos están relacionados. • El ano: se relaciona con la capa embrionaria del ectodermo. Sus patologías van des de hemorroides hasta cáncer, pasando por las fisuras. El conflicto, tal como verem os más adelante, tiene que ver con la posición social, con la propia identidad, el c ontexto en el que «yo soy» en relación con los demás. • El apéndice: está vinculado con el denominado conflicto de hucha o alcancía. El Sentid o Biológico es guardar. Los caballos, por ejemplo, tienen un apéndice enorme que uti lizan como despensa. En los seres humanos tiene un sentido simbólico: guardar dine ro, afecto, reconocimiento. Un cincuenta por ciento de las personas a las que se les ha extirpado el apéndice tienen patologías de amígdalas. Por lo tanto, el conflic to es siempre el mismo: «Perder el pedazo que ya tenía atrapado y a punto de digerir». Veamos ahora diferentes patologías de estos órganos y cuáles son sus respectivos confl ictos: • Apendicitis: el conflicto se expresa como «me han quitado algo que tenía guardado pa ra mí». • Estreñimiento: es una temática de agua y el simbolismo está asociado a conflictos con la madre, con ser madre o con la función materna: la madre ausente, no querer ser madre, guardar rencor a la madre, no querer perdonarla, la muer­te de la madre. Veamos el ejemplo de una persona que tenía estreñimiento desde su nacimiento. El con flicto tenía que ver con el Proyecto Sentido: cuando su madre estaba embarazada de ella, quedó huérfana. La persona enferma tomó conciencia de este episodio, lo habló con su madre y su estreñimiento mejoró muchísimo. También se vincula el estreñimiento con situaciones de «estar fuera del nido», relaciona das con los viajes. En el pasado, la hembra no se movía de una zona y el macho era el que salía de caza y pasaba días fuera de la cueva. Por eso las mujeres tienen más problemas de estreñimiento cuando viajan y están fuera del nido. • Enfermedad de Crohn: es una inflamación del extremo del intestino delgado y el com ienzo del colon, que produce dolor. Según el doctor Hamer, se trata de conflictos en fase de resolución: tumores o grandes excrementos guardados que en muchos casos tienen que ver con el padre. Estas marranadas no se sueltan; se guardan y se va n acumulando hasta que ocurre algo que cambia la situación. Si el cliente no es co nsciente de ello, esta solución se hace crónica, manifestándose como esta enfermedad. • Recto – colitis hemorrágica: los ad de uno mismo en relación con la conflictos se expresan con frases sición», «solamente me llaman para

conflictos son parecidos, pero afectan a la identid familia. Siempre se da vueltas a la ofensa. Los como «no soy nadie en la familia», «no sé cuál es mi po solucionar problemas».

• Colitis ulcerosa: afecta al intestino grueso y siempre hay ira y cólera contra la familia. Se trata de pequeñas marranadas que son continuas y que la persona vive c on mucha cólera. • Colon irritable: el enfermo se siente atrapado en una situación en la que debe asu mir continuamente pequeñas porquerías, una detrás de otra, y las quiere expulsar cuant o antes. • Gases: sirven para mover las inmundicias que el afectado se resiste a soltar. • Divertículos: la persona hace bolsas para guardar las «guarradas» que le hacen los demás . Veamos algunos ejemplos:

Un hombre de unos cincuenta años tiene una patología de diverticulitis de sigma. Tod o empezó cuando cerró la empresa familiar por problemas financieros. La había heredado de su padre y antes había pertenecido a su abuelo. El padre lo vendió todo y se lo quedó para él. Los padres están separados. El cliente depende de su pareja para manten er su estatus social. La pareja le hace una«guarrada» tras otra. Este cliente tiene un programa de «aguantar a la familia a pesar de todo», porque, en su transgeneracio nal, tanto sus padres como sus abuelos se se­pararon. Él ha heredado el conflicto de su padre en relación a la temática familiar de las «marranadas» que hizo el abuelo.

Un hombre de unos cuarenta años tiene un tumor en el colon transverso y en el colo n descendente. Su pareja tiene una hija que hace lo que quiere: no obedece sus órd enes. Él no es el padre de la niña, pero se siente responsable de su educación; la mad re no lo deja intervenir y pone una barrera entre él y su hija. Este hombre tiene una gran emoción oculta contra su mujer y la «niñata»; como él dice: «Se está cargando la rel ción; esta niña me da asco y mi mujer permite que vivamos en esta mierda de relación». Un hombre de setenta años con diagnóstico de cáncer de colon ascendente. Su ira y cólera se dirigen contra el «padre Estado». Con el tema de la crisis, piensa que el Estado le va a quitar la prestación social y vive enfadado contínuamente. La verdad es que no ha dejado de pagar, pero él lo vive de una forma simbólica. Como vemos, el incon sciente no distingue lo real de lo imaginario. Un hombre de cincuenta y cinco años, agricultor, tiene un cáncer de recto. Un amigo lo engañó y estuvo a punto de perder sus tierras. Para él sus tierras son su vida, su identidad. Sin ellas, no es nada. No quiere soltar la gran «marranada» que le han he cho. Un hombre de unos cuarenta y ocho años con hemorroides. El conflicto se relaciona con el deseo de no estar en un sitio determinado: no quiere poner sus posaderas en la empresa donde trabaja como asesor financiero, ya que esta hace cosas ilega les y no sigue sus recomendaciones.

El hígado El hígado es un órgano con una función fundamental en el proceso de la digestión y tiene una gran capacidad de regeneración. El conflicto más importante se relaciona con la s hambrunas, con la falta de alimento, el miedo a morir de hambre, el «miedo a no tener». Por eso está muy vinculado al tema del dinero, porque sin dinero no hay comi da. La vesícula biliar tiene que ver con conflictos de la capa embrionaria ectodérmica. Cuando se trata del hígado, hay que buscar historias de hambrunas, reales o simbólic as. También de dinero, así como historias de la familia relacionadas con él. Un cliente que se había separado de su mujer me dijo: «Esta mujer me come el hígado». También hay conflictos de intoxicación: «Me siento intoxicado por el tratamiento de qu imioterapia». Entre las patologías, se encuentra: • Cáncer de hígado: relacionado con «guardar». Veamos algunos ejemplos: Una clienta viene a visitarse con un cáncer terminal de hígado. Lleva muchos años haci endo terapia. Todo empezó hace diez años con un cáncer de mama, relacionado con el aba

ndono por parte de su pareja. Le hicieron un trasplante de médula y los tumores de saparecieron. Cuando emprendió una nueva relación de pareja, volvieron los tumores. Descubrimos que tenía una poderosa emoción oculta contra los hombres: sentía que siemp re los tenía a su cargo. Además, había heredado un Proyecto Sentido de su madre: «Odio a los hombres». De hecho, su madre había abortado veintidós veces (sí, ¡veintidós veces!) ant es de que ella naciera, por lo que cargaba con una fuerte programación de no exist ir. Una joven con diagnóstico de metástasis en el hígado. Su cáncer empezó en los ganglios lin fáticos. Ella era muy «purista» en la alimentación. Consideraba muy tóxico el tratamiento convencional. Recuerdo que se curó del cáncer linfático y me dijo: «Pero ahora lo tengo en el hígado». Le había explicado que el rechazo al tratamiento le podía perjudicar el híg ado, pero no hizo caso: sus creencias sobre el alimento y la comida «sana» la llevar on a la tumba. Es curioso que falleciera de un cáncer que es menos peligroso que e l de los ganglios linfáticos. Prestemos atención a nuestras creencias, sobre todo a las creencias limitantes, la s que nos impiden cambiar. Otro caso de una persona con metástasis de hígado. Primero tuvo un cáncer intestinal: su conflicto emocional era el miedo a morir de hambre, porque no podía trabajar. S u preocupación máxi­ma era su trabajo y su emoción oculta era un gran miedo a que su fam ilia no tuviera lo necesario para subsistir. • Hepatitis: se trata de conflictos de amenazas en el territorio, amenazas graves para el individuo. Puede haber una intoxicación mental, intelectual. Trataremos el tema al hablar de los microbios.

El páncreas El páncreas tiene la función biológica de degradar grandes trozos de alimentos, para l o que segrega enzimas muy potentes. Los conflictos emocionales tienen que ver co n una «gran ignominia», con la mayor de las porquerías. Con mucha frecuencia se detecta que sus patolo­gías se vinculan con historias de din ero, de herencias, de algo totalmente inesperado: con el «trozo» que ya se estaba di giriendo y de pronto desaparece. • Cáncer de conductos intrapancreáticos: lo explicaremos con un caso real: La historia de un señor que recibe como herencia de su padre un gran terreno agrícol a a repartir en­tre tres hermanos. Al cabo de poco tiempo en­ferma de cáncer de páncreas . Los hermanos intuyen que tiene que ver con la herencia, porque él es el único de l os tres que se dedica a cultivar el campo. Además, tiene grandes deudas y su trozo de tierra no da para pagarlas. Sus hermanos le ceden su herencia y él se cura. Ve nde el terreno para pagar las deudas. Pero, al cabo de pocos meses, muere de un cáncer de hígado. Su conflicto era «ahora no tengo nada para poder vivir». Conozco a la familia y, si no fuera por lo patético del asunto, sería para «morirse de la risa». La verdad es que nos falta sentido común y nos dejamos llevar por la ira y la cólera con demasiada facilidad. Atención a las herencias: no debe darse nada por sentado si no ha sido hablado previamente. Además, tened presente que los testamentos se pueden cambiar en el último momento, como ya he visto varias veces en mi consulta.

Aparato reproductor Siempre digo que las tres funciones arcaicas (respirar, beber y comer) tienen co mo finalidad la reproducción. La vida no tendría sentido (Sentido Biológico) si no con tinuara de alguna manera. La vida tiene como objetivo la vida. La biología se esfu erza en prolongar la vida y ha desarrollado la función reproductiva. Es más: hay esp ecies en las que, después del acto sexual, el macho muere. En otras, el ciclo de v ida termina al desovar, como en el caso del salmón. El resumen de las funciones ar caicas es simple: nacer, respirar, beber y comer para poder reproducirse y morir (en paz, diría yo).

La reproducción contiene una fuerte pulsión natural y muchos de sus conflictos están r elacionados con la supresión de esta pulsión o, de alguna manera, con su represión. Lo s tabús, los prejuicios, la educación, la religión, entre otros aspectos, alimentan la s principales creencias acerca de lo que está bien o mal en el acto sexual. Estas creencias al final se resumen en frases como «no puedo», «no debo», «esto no está bien», «ere n viejo verde», «esto no es para ti», «esto es pecado». Culturizamos este acto fundamental , lo que permite que nuestro inconsciente biológico se vea bombardea­do por una enor me cantidad de emociones que manifiestan la contradicción entre la necesidad biológi ca y la creencia subyacente.

El útero (endometrio) El útero está formado por varios tejidos derivados de distintas capas embrionarias. Ahora nos ocuparemos del endometrio, que es la parte correspondiente al endoderm o. El músculo liso tiene que ver con la capa embrionaria del mesodermo y, dentro d e esta, la del mesodermo moderno (Figura 6).

Fig. 6. Esquema del aparato reproductor femenino. El útero guarda relación con el concepto de casa. Es nuestra primera vivienda, y muc hos de sus conflictos emocionales se relacionan con esta idea, igual que los del endometrio. • Endometriosis: se trata de un conflicto relacionado con no tener casa donde gest ar a un hijo: «Tengo miedo de no ser una buena madre», «no estoy en mi casa», «no tengo es pacio para mi hijo». Pongamos algunos ejemplos: Una mujer con endometriosis tiene muchas ga­nas de tener un hijo, pero vive en cas a de sus suegros. No se siente en su casa y, además, de alguna forma su marido así s e lo da a entender. El conflicto se expresa como «tengo que hacer otra casa», «necesit o más espacio», «no tengo lugar en esta casa». Desde el punto de vista biológico, la hembr a, para parir a sus hijos, debe sentirse protegida por el macho y en su propia c

asa, de una forma real o simbólica. Una mujer que tiene un mioma siempre se ha desvivido por sus padres. Aunque ello s viven en su propia casa, se ocupa de ellos e incluso se los lleva de vacacione s a su pequeño apartamento. Ella hace todo lo posible para que estén bien. Sin embar go, un día su padre le dice: «Nunca nos has cuidado, y tienes que hacerlo». Después del mioma se suma un adenocarcinoma endometrial. Ella reconoce que no soporta cuidar a su padre y tenerlo en casa, y que lo odia por lo mucho que maltrata a su madr e. A la semana de la consulta, la operan y el cirujano le dice que no había cáncer. Una mujer de cincuenta y un años tiene un tumor en el endometrio. Su abuela vivió un a experiencia de sumisión: su marido, que era el hombre más rico del pueblo, había dic ho: «Esta se casará conmigo y cuidará de mi padre y de mí». Vivió una vida de esclava y nunc a sintió que el lugar donde vivía fuera su casa. Mi clienta nació fuera del matrimonio : simbólicamente es una hija ilegítima, no tiene casa. Cuando se hizo mayor, se casó y vivió en casa de su pareja. Siempre sintió que no tenía casa, y de hecho la echaron d e la casa familiar, momento en el que se le manifestó el tumor. • Fibromas y miomas: nacen de los conflictos de una mujer que siente que el hombre con el que está no puede o no debe ser el padre de sus hijos, sobre todo después de una separación o un aborto. El Sentido Biológico de un mioma es evitar tener hijos. Vendría a ser como un diu na tural. Las prostitutas romanas se ponían piedras redon­dea­das y pulidas dentro del úter o para evitar el embarazo. El mioma tiene este mismo sentido: ocupar el espacio uterino. A este tipo de miomas se los llama «submucosos» y crecen hacia el interior del espacio uterino. Hay miomas pedunculados que crecen hacia el exterior y qued an sujetos por un hilo, y miomas intramurales que crecen hacia el interior del c uerpo. Estos últimos siempre tienen que ver con el sentimiento de impotencia para tener o cobijar hijos. Podría citar varios ejemplos, pero todos ellos tienen un factor común que ya hemos m encionado anteriormente: «No quiero que mi marido sea el padre de mis hijos, porque es inmaduro e irrespons able». Una mujer se divorcia y al poco tiempo tiene un mioma: «no quiero tener más relacion es con hombres, todos son iguales». Una mujer tiene un aborto y al poco tiempo le diagnostican un mioma: «no quiero te ner más hijos; traen sufrimiento» o «no quiero tener hijos, pero mi marido sí». • Cáncer de útero: el conflicto es el mismo, pero con una intensidad emocional mucho m ayor y con aspectos de dramatismo y situaciones que la mujer vive como insosteni bles. En este tipo de cánceres hay que analizar el árbol genealógico. El caso real de una mujer embarazada con un tumor cancerígeno en el útero. Su emoción oculta se dirige contra su marido: «siempre se pasa el día en casa de su madre», «ella e s la primera; siempre se sitúa por encima de mí». Su deseo de tener un hijo es superio r al de no tenerlo con su marido. El tumor deja de crecer al quedarse embarazada . Cuando nace su hijo, le extirpan el tumor sin problemas. En este caso tuvimos que trabajar a fondo el conflicto emocional.

La próstata

La próstata es una glándula que fluidifica el líquido seminal y favorece la secreción de semen (Figura 7). Los conflictos relacionados con la próstata se expresan básicamen te como «no puedo» o «no debería». Son conflictos con las normas acerca de lo que está bien o mal. Se pueden manifestar en un hombre mu­cho mayor que su mujer: «¿Podré responder se xualmente? ¿Y cuando sea más mayor?»; o en relación con los nietos, en el sentido de juz gar si al­gún nieto está teniendo un comportamiento «co­rrecto o no», fuera de las normas, e n un contexto sexual: «esto no se debería hacer a estas edades».

Fig. 7. Esquema del aparato reproductor masculino y situación de la próstata. Los problemas de próstata siempre responden al mismo conflicto, aunque varía la carg a emocional. No son todos estrictamente sexuales, ni mucho menos. Hay muchos tabús acerca de las relaciones de pareja. La educación judeocristiana no ve con buenos ojos que los miembros de una pareja se lleven muchos años, pero la biología no ha he cho al hombre andropáusico, sino que puede ser fértil toda su vida. El Sentido Biológico está relacionado con el mantenimiento de la especie, pues son l os jóvenes los que van a la guerra y salen a cazar. Si estos mueren, el clan corre el peligro de desaparecer. La solución es que los mayores puedan continuar con la reproducción. Por eso, decimos que muchos problemas de próstata son contra la norma . También puede darse el caso de un hombre que desee mantener relaciones sexuales de sumisión, consideradas contrarias a la norma. Veamos algunos ejemplos: Un hombre de mediana edad tiene adenoma de próstata. Está casado y su mujer apenas d esea tener relaciones sexuales. Su guapísima secretaria no acepta sus proposicione s sexuales, pero él tiene una amante con la cual mantiene relaciones sexuales de t odo tipo. Expresa su conflicto así: «Con mi mujer no puedo, mi secretaria no me deja y con mi amante no debería porque soy un hombre casado». Como se puede ver, tiene t odo el abanico de posibilidades. Un sacerdote de edad madura aplica terapias naturales y se enamora de una client a. «No debo tener estos sentimientos; mi religión me lo prohíbe; tengo un gran sentimi ento de culpabilidad; me siento sucio».

Tubas uterinas (trompas de Falopio) Las tubas uterinas están relacionadas con problemas y/o programas de no tener hijo s. En estos casos tenemos que hacer un estudio del árbol transgeneracional en busc a de problemáticas vinculadas con los hijos, como por ejemplo hijos ilegítimos. Enco ntraremos conflictos de «suciedad»: relaciones extramatrimoniales, violaciones o me­mo rias de violaciones, o bien relaciones matrimoniales violentas. El embarazo extrauterino está asociado con parejas cuyos padres no aceptan la rela ción: «este niño no debería nacer en esta familia», «no es el mejor momento ni el mejor luga r».

Ovarios y testículos En esta capa germinativa, los ovarios y los testículos se manifiestan en la parte craneal del cerebro medio (es una excepción), zona regida por la sustancia blanca (mesodermo moderno), aunque sus fibras nerviosas están regidas por el tronco cereb ral. El conflicto básico es de pérdida del hijo o de la pare­ja. Como ya se ha dicho, puede ser una pérdida real o simbólica. El hijo puede ser un negocio, una mascota o la mu erte de la madre (cuando se adopta el rol de madre o de padre). La patología corre spondiente es el teratoma de ovario o de testículo, que consiste en su induración. E n la fase activa se produce este endurecimiento del ovario o testículo y en la fas e curativa su degradación o en­capsulamiento. También se los denomina tumores de células germinativas mixtas, pues, como el nombre indica, están formados por células germinativas de uno o varios tipos, en este caso , como mínimo, endodérmicas.

El aparato auditivo Los conflictos del aparato auditivo afectan al oído medio (Figura 8). Se derivan d e no poder «cazar el bocado auditivo», como por ejemplo la voz de un hijo que esté de viaje en el extranjero.

Fig. 8. Esquema del aparato auditivo. En el oído medio se encuentra la membrana timpánica, con los nervios acústicos. Los co nflictos se expresan con frases como «no consigo oír lo que deseo» o «no puedo deshacerm e de este ruido espantoso». Los acúfenos (zumbidos en el oído) tendrían que ver con esta parte del oído: «Quiero mante ner vivas las palabras de mi padre que falleció», «desde que me separé, siento ruidos en los oídos». En este último caso, la afectada solía dormirse encima del pecho de su mari do y, de alguna forma, quería seguir escuchando su corazón. En la fase curativa enco ntramos que podía aparecer una infección.

La hipófisis La hipófisis es una glándula secretora de muchas hormonas que permiten el funcionami ento de otros órganos del cuerpo. Los conflictos tienen que ver con «no estar a la a ltura de las circunstancias». La hipófisis también tiene la función biológica de activar la prolactina, hormona que fa vorece la secreción de leche. Aquí encontramos conflictos de incapacidad para alimen tar a la propia familia. La mujer puede secretar leche en exceso sin estar en un

proceso de lactancia. Tanto en afecciones de la adenohipófisis, como en la acromegalia hay que buscar lo s conflictos de «no estar a la altura» o de «no poder alimentar a la familia». Pondremos el ejemplo de un cliente de treinta y siete años con un nódulo en la hipófis is. Él es quien se ocupa de todos los problemas familiares, tanto de su propia fam ilia como de las de sus padres y hermanos. Su progenitor es el típico padre ausent e: trabaja, pero no lleva dinero a casa. El cliente se hacía cargo de todo, era mu y servicial pero tenía una gran carencia de reconocimiento. Su emoción oculta es: «no me siento capaz de solventar los problemas de la familia», «no me siento a la altura de poder responsabilizarme de todo». • Acromegalia: se trata de una enfermedad que afecta al crecimiento, que puede ser desmesurado. Solamente he tenido un caso y para mí fue asombroso: a una chica joven de unos vei nticinco años se le había desarrollado la acromegalia hacía solamente cinco años, lo que contradecía todos los casos estudiados hasta entonces. Su conflicto era el siguie nte: la acomplejaba su baja estatura (1,55 metros). Quería mucho a su novio y su máx ima preocupación era que la dejara por otra mujer más alta que ella. En un año creció ha sta alcanzar 1,75 metros. Sus dolores eran horrorosos y la querían operar para cor tarle los nervios de la cara con el fin de que sufriera menos. Entonces tomó conci encia y la intensidad de los dolores disminuyeron. El conflicto biológico podría exp resarse así: «Voy a perder la presa por no estar a la altura». El resultado final era inevitable: perdió a su novio. Es increíble lo que puede hacer un pensamiento obsesi vo.

La tiroides y la paratiroides La glándula tiroides es la directora de orquesta de todo el organismo. Dirige su d esarrollo y crecimiento. Su función está relacionada con el tiempo. El conflicto pri ncipal es la falta de tiempo. Si se está en una situación en la que se siente que no se tiene tiempo, pero al final de algún modo se alcanza el objetivo, entonces se tiene un problema de hipertiroidismo. Por el contrario, si percibimos el tiempo como claramente insuficiente para lograr el objetivo y necesitamos que pase más le ntamente, el conflicto es de hipotiroidismo. El conflicto biológico derivado de «no tener tiempo para tragar la presa» se manifiest a cuando los miembros de una camada compiten por conseguir la mejor mama de la q ue succionar la leche. Entonces se activa la glándula tiroides. La tiroides también se vincula a conflictos relacionados con la capa embrionaria d el ectodermo. Está asociada con la sensación de no poder evitar lo que a uno se le v iene encima. Suele haber una sensación de impotencia, pero eso ya lo veremos cuand o tratemos los conflictos del ectodermo. Un ejemplo es el de una mujer de cincuenta y dos años con un diagnóstico de nódulos en la tiroides. Trabaja en una tienda con sus padres. El negocio es de ella y el l ocal de sus padres, y estos lo cierran porque hay que hacer reparaciones muy urg entes. Las obras tardan mucho más de lo previsto y ella tiene mucho miedo de perde r a sus clientes y de que el negocio se derrumbe. Como se ve, hay una necesidad de que pase el tiempo rápido para que acaben las obras, para que no se escape el «bo cado» (el negocio).

Referencias bibliográficas Corbera, E., Fundamentación teórica de la BioNeuroEmoción, Sincronía, Barcelona, 2013. Hamer, R. G., Resumen de la Nueva Medicina Germánica, Amici Di Dirk, Ediciones de la Nueva Medicina S. L., Alhaurín el Grande, Málaga, España, 2005. Markolin, C., «La tercera ley biológica», (en el contexto del sitio web «Nueva Medicina Germánica»). Hamer, R. G., «El testamento de una nueva medicina», .

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El mesodermo antiguo Introducción De acuerdo con la evolución filogenética de las especies y su ontogénesis, cuando las primeras es­pecies animales dejaron el agua perdieron su referente líquido y pasaron a la tierra, donde empezaron a reptar. Este cambio solo fue posible, desde un p unto de vista biológico, desarrollando estructuras de protección ante los peligros d el nuevo ambiente: las inclemencias del tiempo (frío, calor, lluvia) y los depreda dores del nuevo hábitat. Así pues, una vez cubiertas las necesidades básicas, tomadas en cuenta en el capítulo anterior, el imperativo ahora es la protección, tanto individual (de uno mismo) co mo colectiva (de la descendencia, los adultos y los mayores del grupo). Todos lo s tejidos y órganos encargados de llevar a cabo esta función se derivan de mesodermo antiguo. Esta se rige por el cerebelo a nivel cerebral. Dentro de los órganos y e structuras que realizan esta función de protección:1 La protección familiar-colectiva se relaciona con las mamas, senos o pechos. Estos manifiestan los conflictos derivados de la proteccion al hijo o al marido de al gún peligro. La protección individual está representada por diferentes estructuras membranosas co mo las fascias, que envuelven músculos, vasos sanguíneos, vasos linfáticos y nervios; el pericardio, las membranas que rodean el corazón; las pleuras, que descansan sob re los pulmones; el peritoneo, que arropa la mayor parte de los órganos del abdome n; las meninges, que cubren los órganos del SNC (el sistema nervioso central, form ado por el cerebro y la médula espinal); la trompa de Eustaquio, también llamada tub o faringotimpánico, estructura anatómica que une la faringe con el oído medio; la piel , en concreto su segunda capa, la intermedia, dermis o corion, y el escroto o sa

co escrotal, envoltura que cubre los testículos y las vías excretoras en los mamíferos machos.

Conflictos biológicos Los conflictos biológicos de esta capa embrionaria se pueden presentar a nivel tan to individual como colectivo. En el plano individual, se trata de ataques a la i ntegridad de la piel, ya sean reales (una agresión física) o simbólicos (verbal o cont ra la propia integridad como persona). En el plano colectivo, se relacionan con la preocupación por el nido, y los órganos implicados son las mamas. Tenemos que tener en cuenta que, una vez la información llega al cerebro (impacto emocional) y es analizada, se emite una respuesta de tipo nervioso que permitirá o bjetivar a qué nivel se presenta la necesidad biológica no satisfecha (psique, cereb ro u órgano), siempre en un contexto de ataque contra la integridad. Existe una re lación cruzada desde el cerebro hasta el órgano. Por lo tanto, hay que contemplar la lateralidad biológica. Es necesario buscar el Sentido Biológico de esta etapa de protección en la fase acti va del conflicto, donde se da un crecimiento tumoral (llamado mesotelioma si der iva de las envolturas toracoabdominales, meningioma si proviene de las meninges y melanoma o carcinoma si se origina en la dermis) relacionado con la emoción ocul ta.

Pericardio El pericardio es una membrana fibroserosa que envuelve el corazón (Figura 1). Tien e un grosor de en­tre uno y dos milímetros.

Fig. 1. Anatomía del corazón. Se encuentra en el mediastino medio. El mediastino es el compartimento anatómico e xtrapleural situado en el centro del tórax, entre los pulmones, por detrás del ester nón y las uniones condrocostales; y por delante de las vértebras y de la vertiente p osterior de las costillas. Se divide en mediastino superior e inferior, y este, a su vez, en anterior, medio y posterior. El músculo cardíaco está envuelto por dos capas: una fibrosa externa y otra serosa int erna. Ambas capas delimitan la llamada «cavidad pericárdica», que contiene un líquido se roso (en una cantidad de quince a cincuenta mililitros) con función lubricante, pu es evita el roce del corazón con estructuras vecinas. En el embrión, esta cavidad pericárdica se forma a partir de la tercera semana. Hay que tenerlo en cuenta ante patologías de bebés nacidos con hipertrofia, un aumento d e la masa ventricular relacionado con conflictos vividos por la futura madre dur ante la tercera semana de embarazo. Se trata de conflictos vinculados con la pro

tección del territorio en un contexto de impotencia y de ataque a la integridad te rritorial. Veamos el ejemplo de una mujer zurda, madre de un bebé que nació con una insuficienc ia de la válvula aórtica acompañada de hipertrofia ventricular izquierda. Ella tenía un cargo importante en una empresa editorial. Sabía que quedarse embarazada no estaba bien visto por la empresa y menos en el caso de una mujer con un cargo directiv o. Cuando la dirección se enteró de que estaba embarazada (ella lo comunicó en el prim er mes de embarazo), la relegaron a un cargo con menor responsabilidad. Su emoción oculta, dirigida contra la dirección, se relacionaba con una amenaza y pérdida de t erritorio. Su hijo, con su patología, somatizaba el resentimiento de la madre. Est e caso deja clara la importancia de saber cuándo se forman los diferentes órganos y estructuras. El pericardio cumple dos funciones2 muy concretas relacionadas con sus envoltura s. Por una parte, gracias a su función membranosa, permite disminuir las friccione s en el corazón y evitar posibles infecciones originadas por el roce con las estru cturas vecinas, como la pleura (que envuelve los pulmones) u otras estructuras d el mediastino. Por otra parte, su función mecánica limita la dilatación del corazón y lo ayuda a mantenerse en óptima forma, desde un punto de vista tanto anatómico como fu ncional. Los conflictos biológicos que se suelen presentar en relación con el pericardio son: • Ataque directo al corazón (por ejemplo, una intervención quirúrgica). • Ataque a la integridad del territorio (por ejemplo, una pericarditis o inflamación del pericardio). • Conflictos por identificación (por ejemplo, una persona que tiene un vínculo afectiv o muy arraigado con otra, como un hijo con su padre). • Miedo por el corazón propio o de otros (por ejemplo, una persona que tenga el cole sterol elevado, combinado con tensión alta y un aumento de los niveles de glucosa en sangre, puede tener miedo de sufrir un ataque cardíaco. La emoción oculta es: «teng o que proteger mi corazón»). Existen diferentes patologías vinculadas al pericardio. Entre las más significativas se cuentan la pericarditis aguda, la pericarditis constrictiva, el de­rrame pericár dico, el taponamiento cardíaco y el mesotelioma o cáncer de pericardio. • La pericarditis está relacionada con un conflicto de protección en un contexto de cóle ra o ira. • El derrame pericárdico implica un conflicto de protección en relación con una necesida d de te­ner referentes o valores. • El mesotelioma se vincula a un conflicto de protección en un ambiente de cólera o ir a, pero con una carga de conflicto muy importante. El Sentido Biológico es protege r el corazón con un pericardio más grueso, aumentando el líquido o estrechando la cavi dad pericárdica. Veamos el caso de un joven que acudió a la consulta tres meses después de que le dia gnosticaran una pericarditis. Vivía con sus padres, quienes le comunicaron que iba a tener que compartir su habitación por largo tiempo con un amigo de la familia. Él lo vivió como un ataque contra la integridad de su territorio, que era su habitac ión, y de­sa­rrolló la pericarditis para defenderse.

Pleura La pleura es una membrana serosa que recubre los pulmones, el mediastino, el dia fragma y la parte interna de la caja torácica. En los pulmones tenemos dos pleuras (Figura 2).

Fig. 2. Anatomía de las pleuras pulmonares. • Parietal: la externa, en contacto con la caja to­rácica. • Visceral: la interna, en contacto con los pulmones. La pleura visceral es entre tres y cinco veces más gruesa que la parietal.3 Estas dos capas delimitan un espacio denominado cavidad pleural, en ella se aloj a el líquido pleural, que, como veremos más adelante, tiene funciones muy específicas relacionadas con los movimientos de los pulmones.4 En el embrión, el espacio pleural se forma a partir de la tercera semana de embara zo. La pleura visceral se forma a partir del mesodermo que recubre la superficie pul monar, mientras que la pleura parietal proviene de la capa somática del mesodermo que recubre el interior de la caja torácica. De nuevo se hace patente la importanc ia de conocer la embriología. Pongamos un ejemplo: una mujer dio a luz un bebé afectado de derrame pleural. Esta ba casada. Perdidamente enamorada, se dedicaba en cuerpo y alma a su esposo. Dur ante el embarazo, este le dijo que la iba a dejar por otra mujer. El bebé somatizó e l resentimiento de la madre ante el abandono, que constituía para ella la pérdida de un referente que necesitaba. La función principal de las pleuras es facilitar el mo­vimiento de los pulmones para disminuir el gasto energético en los movimientos de expansión y retracción pulmonar. Esto es posible gracias a la existencia de una presión intrapleural negativa y de la fina capa de líquido pleural, que permite el deslizamiento de las pleuras.5 Los conflictos biológicos que presentan las pleuras son: • Protección de los propios pulmones. • Interiorización del drama humano. Por ejemplo, un conflicto de identificación con un ser muy querido muerto a causa de un cáncer de pulmón. La persona sufre por esa pérdi da y desarrolla el mismo tipo de cáncer. • Protección del tórax en su conjunto: – Miedo a un ataque en la cavidad torácica. Por ejemplo, una persona que ha sido vícti ma de un robo a punta de navaja en el tórax. – Miedo a que un cáncer de mama se extienda a los pulmones. Existen diferentes patologías pleurales: derrame pleural (líquido); hidrotórax (líquido

seroso); empiema (líquido infeccioso); quilotórax (grasa); hemotórax (sangre); neumotóra x (aire); pleuritis (inflamación), que puede ser seca, húmeda, purulenta, hemorrágica o tuberculosa; mesotelioma o cáncer pleural. Así, por ejemplo, al acompañar a un cliente con un derrame pleural, se debe tener en cuenta que conlleva un conflicto de protección-agresión. En cuanto a la composición d el derrame: • Si es líquido (hidrotórax), el conflicto biológico es: «necesito mis propios referentes, mis valores». • Si es aire (neumotórax), el conflicto biológico es: «tengo que poner espacio, quiero l ibertad». • Si es sangre (hemotórax), el conflicto biológico es: «me protejo en relación con mi fami lia, me falta mi familia». • Si es grasa (quilotórax), el conflicto biológico es: «necesito protegerme» y está presente la desvalorización. • Si es pus (empiema), se trata de un conflicto biológico de ira o cólera en la fase c urativa del proceso. • Si se trata de un aumento celular incontrolado (mesotelioma, cáncer), es un confli cto biológico de protección. El Sentido Biológico en relación con las pleuras puede expresarse así: «Quiero proteger mis pulmones, así que ensancho las pleuras o interpongo líquido entre ellas para que fluyan las cosas que son vitales para mí». Veamos el ejemplo de un hombre que acudió a la consulta con el diagnóstico médico de d errame pleural del hemitórax derecho (pulmón derecho). Estaba casado con una mujer c astradora, era inmaduro y sentía que no podía respirar. Necesitaba sus propios refer entes, sus valores perdidos. Todo esto lo resiente en forma de derrame pleural. El inconsciente se limitó a manifestar una necesidad biológica no satisfecha.

Peritoneo El peritoneo es una membrana serosa que envuelve la mayor parte de los órganos del abdomen. La superficie peritoneal total es de entre 1,72 y 2,1 metros cuadrados . Está compuesto por una capa de mesotelio que descansa sobre una capa delgada de tejido conectivo. Se estructura en dos capas: una exterior o peritoneo parietal, adherida a la pared abdominal, y otra interior o peritoneo visceral, que envuel ve los órganos abdominales. El espacio entre ambas capas, denominado cavidad peritoneal, contiene una pequeña cantidad de flui­do lubricante (cincuenta mililitros) que permite a ambas capas de slizarse entre sí. La mayoría de los órganos están unidos a la pared abdominal por el me senterio, que forma parte del peritoneo.6 Al final de la tercera semana del desarrollo del embrión se forman las capas doble s del peritoneo, y estas dan lugar al mesenterio. Desde el punto de vista fisiológ ico, el peritoneo cumple diferentes funciones. La que más nos interesa es la de de fensa de protección.

El peritoneo se hace eco de los siguientes conflictos biológicos, que afectan la i ntegridad de la cavidad abdominal: • Miedo, pánico a lo que suceda dentro del vientre. Ejemplo: temor a tener un cáncer o en caso de estar embarazada: «quiero proteger mi vientre», «quiero proteger a mi bebé». • Atentado contra la integridad de lo más recóndito, de nuestro propio ser-vida. • Amenaza ante un mal que corroe por dentro. En el peritoneo pueden darse distintas patolo­gías: peritonitis (inflamación) infeccio sa; peritonitis no infecciosa; tumores peritoneales benignos, como los quistes, o malignos, como los mesoteliomas; ascitis (líquido en la cavidad peritoneal). Los conflictos biológicos de algunas de estas patologías son: • Peritonitis (inflamación) infecciosa: ira o cólera en un contexto de protección (fase curativa de resolución del conflicto). • Mesotelioma (cáncer) peritoneal: conflicto de protección de mayor intensidad. • Ascitis (acúmulo de líquido en la cavidad peritoneal): solución para protegerse de una agresión. El doctor Hamer (fundador de la Nueva Medicina Germánica) consideraba la ascitis c omo la resolución de un conflicto de hígado (en fase curativa). En cambio, el doctor Lagarde (cirujano francés y biodescodificador) apunta que la ascitis también puede responder a un conflicto activo, y no siempre representa una sanación. El Institut o Español de BioNeuroEmoción (ieBNE) se posiciona más a favor del criterio de Lagarde en relación con la ascitis. Cuando se trata del peritoneo, el Sentido Biológico sería: «para proteger mi abdomen a nte la amenaza de un ataque, endureceré sus capas o crearé más líquido intraabdominal». Este fue el caso de una mujer embarazada que acudió a la consulta con un diagnóstico médico de ascitis. Tenía antecedentes de un aborto provocado por una caída. Vivía en un ambiente hostil, con maltrato conyugal. La futura madre sentía que tenía que proteg er al bebé de los ataques de su esposo, por lo que generó una ascitis.

Meninges Las meninges son membranas de tejido fibroso conectivo que cubren los órganos del SNC (encéfalo y médula espinal). Se forman en la cuarta semana de desarrollo embrion ario, a partir de las células de la cresta neural. Se componen de tres capas: • Duramadre o paquimeninge, la más externa, que se divide a su vez en una capa parie tal y otra visceral. • Aracnoides. • Piamadre o leptomeninge, la más interna. Estas capas delimitan los siguientes espacios:7 • Epidural, entre el hueso del cráneo y la duramadre.

• Subdural, entre la duramadre y la aracnoides. • Subaracnoideo, entre la aracnoides y la piamadre. La principal función de las meninges es hacer de barrera selectiva, y la ejercen a dos niveles. Por una parte, realizan una protección química filtrando sustancias no civas para el sistema nervioso central y, por otra, llevan a cabo una protección b iológica a través del líquido cefalorraquídeo que circula por el espacio subaracnoideo. Los conflictos biológicos se relacionan con la necesidad de proteger la cabeza de una agresión: • Agresión física o intelectual. • Miedo a «perder la cabeza», a la locura. • Protección del jefe de la empresa o del cabeza de familia. • Sentir miedo por la propia cabeza y lo que se encuentra en su interior. Las meninges pueden presentar diferentes patologías relacionadas con distintos con flictos biológicos, como por ejemplo: • Meningitis (inflamación de las meninges). Ira o cólera, en fase curativa, dentro de un contexto de protección. • Meningioma (cáncer). Está en relación con la protección, pero son conflictos de mayor in tensidad. • Hemorragia subaracnoidea (sangre entre la aracnoides y la piamadre). Protección en relación con la familia. Se trata de conflictos enquistados. • Hemorragia subdural (sangre entre la duramadre y la aracnoides). Protección en rel ación con la familia. Se trata de conflictos esporádicos. El Sentido Biológico guarda relación con el deseo de proteger la cabeza, para lo que se producen más sustancias que eviten el daño y permitan reconocer las propias capa cidades. Un ejemplo es el de una mujer que acudió a la consulta con diagnóstico médico de hemor ragia subaracnoidea, con un episodio de hacía meses. Era soltera, vivía con su madre y la tenía a su cargo. De repente, se vio forzada a trasladarse de ciudad por tem as de trabajo. Esto le provocó un conflicto relacionado con el deber de proteger a su familia (a su madre): ante la imposibilidad de protegerla, desa­rrolló una hemor ragia subaracnoidea.

Trompa de Eustaquio También denominadas tubos faringotimpánicos, existen dos, una en cada oído. Se trata de una estructura anatómica habitualmente cerrada que va desde la caja de l tímpano hasta la región nasofaríngea. Mide entre 3,5 y 4 centímetros de largo y está tap izada por una capa mucosa. En el embrión se forma en la cuarta semana a partir de la primera bolsa faríngea.

Su función consiste, por una parte, en regular las presiones dentro del oído medio p ara proteger sus estructuras ante cambios bruscos y, por otra, en equilibrar las presiones a ambos lados del tímpano. Estas trompas pueden bloquearse si se presen tan las siguientes afecciones:8 • Resfriado común. • Otitis media crónica (inflamación del oído). • Rinitis (inflamación de las fosas nasales). • Hipertrofia adenoidea (aumento de las vegetaciones rinofaríngeas). • Alteraciones del tabique nasal (desviaciones). Los conflictos biológicos están relacionados con el equilibrio de la presión atmosférica interna y externa: • Dificultad de adaptación a los cambios atmosféricos relacionados con la «atmósfera famil iar».

• Rechazo de los conflictos o disputas: «quiero guardar armonía en mi oído», «no soporto la tormenta», «no quiero que cambie la atmósfera», «mis padres gritan y no quiero oírlos», «me d siempre los mismos consejos», «me están rallando y estoy harto». En el caso de los oídos, se debe tener en cuenta la lateralidad, pues cada oído se v incula a conflictos diferentes. Así, para una persona diestra, el oído derecho está re lacionado al deseo de atrapar la información favorable (la acción contraria sería no p oder oír o no tener permitido oír el bocado). Por ejemplo, una manifestación de amor d e la madre. En cambio, el oído izquierdo se relaciona con captar el peligro, quere r evitar lo que se ha oído (un deseo contrariado, no poder deshacerse del bocado a uditivo). Por ejemplo, estar agobiado por las informaciones que hay que escuchar . Aunque no lo parezca, la trompa de Eustaquio está vinculada con la función de tragar o digerir, ya que se conecta con la faringe, que es una porción del tubo digestiv o. Este canal habitualmente está cerrado, excepto cuando se traga. Por ello, puede aparecer: • Un conflicto relacionado con la función arcaica de comer: «quiero hacerme con el ped azo». • Un conflicto que tenga que ver con el territorio: «no consigo tragar la información vital, nutricional, etcétera». El Sentido Biológico de esta estructura es poner obstáculos para protegerse de una p resión que no se soporta o que no se quiere cambiar. Por ejemplo, un adolescente de quince años acudió a la consulta con el diagnóstico médic o de otitis media izquierda recidivante. Se encontraba agobiado por las discusio nes continuas de sus padres. Tenía un conflicto con las disputas, con una tormenta familiar que no soportaba. Por ello desarrollaba continuas otitis, para protege rse del ambiente que vivía en el seno de su familia.

Piel

La piel es el mayor órgano del cuerpo humano. Ocupa una superficie de dos metros c uadrados y su espesor varía entre el medio milímetro de los párpados y los cuatro milíme tros del talón. Su peso es de cinco quilos. La piel tiene tres capas: • La epidermis, que deriva de la capa embrionaria del ectodermo, es la más superfici al, la que permite el contacto y la relación. Esta capa, a su vez, se compone de c uatro estratos. En el estrato germinativo, el más superficial, están los melanocitos , células que dan pigmentación a la piel. Una de las funciones vitales de la piel es cubrir todo el cuerpo. Este órgano es el encargado de la protección corporal y la r espiración percutánea. Además, permite el paso de la luz e impide el de patógenos (eleme ntos nocivos para el cuerpo). • La dermis es la capa intermedia de la piel y deriva de la capa embrionaria del m esodermo antiguo. En los animales es el cuero. Su función principal es la protección del exterior. La dermis es entre veinte y treinta veces más gruesa que la epiderm is. En ella se encuentran los anexos cutáneos, que son de dos tipos: córneos (pelos y uñas) y glandulares (glándulas sebáceas y sudoríparas). • La hipodermis es la capa más profunda de la piel y deriva del mesodermo nuevo. Es un estrato compuesto de tejido conjuntivo laxo y adiposo, por lo que tiene funci ones de regulación térmica y de movimiento corporal (como el que se ve cuando estira mos la piel de nuestro antebrazo hacia arriba: si no tuviera este tipo de tejido s sería imposible moverla). En ella encontramos diferentes elementos: ligamentos c utáneos, nervios cutáneos, grasa, vasos sanguíneos y linfáticos (Figura 3).

Fig. 3. Las capas de la piel. La dermis, embriológicamente, se forma a partir de las papilas dérmicas, entre el te rcer y cuarto mes de gestación. La capa más superficial (papilar) está constituida por tejido conectivo laxo, mientras que la capa más profunda (reticular) se compone d e tejido conjuntivo con fibras elásticas. Las funciones principales de la dermis s on: • Barrera protectora: aísla el organismo del medio que lo rodea, lo protege de los d epredadores, los traumatismos, etcétera. • Comunicación con el entorno: a través de sus receptores se perciben las inclemencias del tiempo, etcétera. Por lo tanto, los conflictos biológicos guardarán relación con el ataque a la integrid ad en un contexto de protección, por ejemplo: • Ataque a la integridad física: agresión física directa. • Atentado contra la integridad personal: sentimiento de no ser respetado, de ser atacado, difamado, ensuciado, objeto de burlas, etcétera. El Sentido Biológico de la piel podría expresarse como: «Para protegerme de un ataque, genero un mayor grosor de mi piel o aumento la secreción de sustancias». Se present an diferentes patologías que conllevan conflictos distintos. Por ejemplo: • Psoriasis: son placas eritematodescamativas. Fue el caso de un varón que presentaba un cuadro de psoriasis en codos y antebrazo s. Era abogado. Trabajaba en el despacho de su futuro suegro, también abogado, y c

on su novia, de la misma profesión. Su padre biológico estuvo ausente desde su adole scencia. Por otra parte, se había sentido obligado a aceptar el puesto de trabajo que le había ofrecido su suegro, porque así se sentía reconocido y protegido: con más se guridad personal y profesional. Aquí vemos el conflicto que se resiente: por una p arte la separación de su padre biológico y por la otra la imposición del contacto con su nueva familia simbólica y el futuro suegro. En estos casos, es muy importante contemplar la localización exacta de estas placa s y, si por ejemplo están extendidas por varias zonas, dónde aparecieron por primera vez. Este lugar específico nos ayudará a detectar concretamente el tipo de conflict o del cliente. En el caso anterior, al aparecer en los codos, tiene que ver con un contexto de trabajo. El sistema osteoarticular se verá en profundidad en el próxi mo capítulo. • Quistes sebáceos: se presentan como sebo encapsulado. Veamos el ejemplo de una mujer joven con un quiste sebáceo en el maxilar derecho. Era cajera en un supermercado. Casi a diario, su jefe le decía que debía cuidar su i magen, ya que trabajaba de cara al público y la empresa le otorgaba gran importanc ia a la buena presencia de sus empleados. Ella sintió atacada su integridad en rel ación a su imagen y se protegió desarrollando un quiste sebáceo en la cara. • Hiperhidrosis palmo-plantar: exceso de sudor en las manos y los pies. Fue el caso de un joven que acudió a la consulta con el diagnóstico médico de hiperhid rosis plantar. Vivía con su madre, que era sobreprotectora y lo agobiaba de forma constante. El chico tenía un conflicto de ataque a la integridad de su persona, de l que se quería proteger y separar. Por ello desarrolló una hiperhidrosis plantar, c on el fin de escaparse de esa situación y de su madre. La hiperhidrosis palmar se vincula a la función limpiadora y purificadora del agua : al lavarse las manos, se limpia la «mancha», la deshonra, la suciedad. La historia familiar guarda secretos de incestos o violaciones. Se trata de una protección de l mundo exterior. La emoción oculta es haber caído en una trampa y necesitar escapar . Veamos el ejemplo de una mujer con hiperhidrosis palmar, cuyo conflicto le venía d e sus ancestros. A su madre le pasaba lo mismo. Todo había empezado al caer prisio nero el abuelo durante la Guerra Civil española. El sudor en las manos es una solu ción para poder liberarlo. Es irracional e inconsciente, pero es una solución biológic a. Esto es lo que hay que comprender: la solución está en el transgeneracional, como se verá más adelante, y hay que trabajar en él. En la hiperhidrosis plantar existe una relación directa con la madre o con la func ión materna. Se trata de conflictos relacionados con sentirse atrapado y de querer se escapar. Hay un sentimiento de caer en la trampa, de no poder salir de sus ga rras. • Dermatitis simple: como verrugas o lunares. Veamos algunos ejemplos que trató Enri c Corbera en su consulta. A un hombre con verrugas en la planta del pie, el terapeuta le preguntó desde cuándo presentaba esa patología. Contestó que hacía unos tres años. Al preguntarle qué había pasad o por aquella fecha, contestó, como casi todos los clientes, que nada en particula r. Entonces, como suele hacer, Corbera le preguntó: «Y cuando no pasaba nada, ¿qué pasab a?». El cliente recordó que en aquel tiempo se había comprado un perro. Se le preguntó e ntonces qué había pasado con ese perro, y la respuesta volvió a ser que nada. Ante la insistencia del terapeuta, contestó que el animal hacía sus necesidades por todo el jardín. Debemos tener en cuenta que la gente primero solo habla del exterior, de l os actos, y no va al interior de su inconsciente para buscar las causas. En este

caso, Corbera siguió indagando acerca de la naturaleza del problema, y el cliente explicó que, cuando se levantaba por la mañana, le gustaba caminar descalzo por la hierba. Pero ahora caminaba por encima de los excrementos de su perro y se sentía ensuciado por ellos. En este punto el cliente se rio mucho… y ya no tuvo más verruga s. Otro hombre también tenía verrugas en los pies, que, por otra parte, le sudaban much o y le olían muy mal. Su mujer se lo decía siempre. Él se sentía ensuciado por su propio olor. Otra jovencita, con verrugas en sus labios vaginales, se había sentido ensuciada a l enterarse de que su pareja había estado con otras chicas. Para cerrar esta breve exposición de ejemplos, volvamos a las verrugas de los pies . Estos están en contacto con la tierra, por lo tanto, las verrugas plantares pued en surgir a partir de un suceso concreto, como en los casos descritos, pero tamb ién puede tratarse de cuestiones más simbólicas, como del contacto con la madre tierra . Por ejemplo, en Escocia hay una gran incidencia de verrugas en los pies. ¿Cuál es la causa? Muy simple: en el inconsciente de ese país, la madre tierra ha sido ensu ciada por los ingleses. Por lo tanto, con las verrugas hay que tener en cuenta l a necesidad de protegerse de un contacto, de algo sucio. • Melanoma: cáncer de piel. Un hombre de mediana edad presentaba un melanoma en la escápula derecha. Estaba ca sado, tenía dos hijos y trabajaba como comercial en una empresa multinacional de p roductos de limpieza, con un cargo intermedio. Explicó que su rendimiento en la em presa era mediocre, pero le daba para vivir a él y a su familia. Cada vez que tenía una reunión de trabajo, su jefe lo ridiculizaba delante de sus compañeros, diciendo que llevaba muchos años en la empresa y que nunca llegaría a un cargo superior, ya q ue era un incompetente. Mientras decía todo eso, su jefe solía ponerle la mano sobre el hombro derecho, alcanzando con sus dedos su escápula. Se trataba de un resenti miento de sentirse sucio, y desarrolló un melanoma en la zona de contacto con su j efe para protegerse. Las células afectadas son los melanocitos, que producen melanina. El conflicto bio lógico se relaciona con un ataque a la propia integridad (difamación, injurias, insu ltos). «Me siento sucio, manchado, mancillado o desfigurado, física o moralmente». El Sentido Biológico es defender la propia integridad, protegerse de los rayos del so l (padre), de la mirada del padre (real o simbólica). Veamos otro ejemplo obtenido de la consulta de Enric Corbera. Un cliente con un melanoma fa­cial vivía un conflicto de protección de su imagen. Había encontrado un trab ajo que le gustaba mucho, pero implicaba periodos de alejamiento de su familia. Le preocupaba su imagen como padre y lo que pensaran los demás. Al analizar su tra nsgeneracional, él comprendió que todo estaba relacionado con su padre. Este era alc ohólico y no se ocupaba de la casa. La imagen que su padre daba era horrorosa, y él se había prometido a sí mismo no hacer lo mismo. Se sentía ensuciado y atacado en su i ntegridad. • Esclerodermia: enfermedad autoinmune con afectación multiorgánica y un aumento de co lágeno. Presenta piel seca y dura, lo que confiere al enfermo un aspecto de «momia». Veamos el ejemplo de un cliente que acudió a la consulta de Enric Corbera. Se trat aba de un joven con esclerodermia. Corbera ya sabía que el conflicto de esa enferm edad se relaciona con una separación muy dolorosa. Hay un sentimiento de tener que abandonar a alguien en una situación de sufrimiento. Preguntando acerca de lo que le había ocurrido poco antes de que se le presentaran los síntomas, contestó: «Mi herma no murió en un accidente de coche. La noticia se difundió por todo el país, porque mi familia es muy conocida. Salimos en la prensa. Mi hermano murió cuando iba tranqui

lamente a trabajar —trabajaba en unas aerolíneas— a las cinco o seis de la mañana, porqu e un coche se saltó un stop, lo embistió y lo mató. Los tres jóvenes del otro vehículo era n hijos de gente influyente y se encubrió y quitó relevancia a lo ocurrido.

Llegada la noche, vio a sus padres. Su padre se desmayó; su madre parecía no estar a llí. Él tenía un billete de avión para irse a España a los dos días. El joven decía: «Yo quer rcharme a España, he encontrado un trabajo interesante, tengo el billete, me quier o ir y mis padres estan… pero no estan». Se marchó, y a los pocos meses apareció la escl erodermia. Al principio Corbera cayó en la trampa de la historia que el cliente le contaba, p orque todo cuadraba con una estructura de libro. Una vez terminada la consulta, aparentemente todo iba bien, pero no se producía ningún cambio. Teniendo en cuenta q ue la fase curativa de la esclerodermia es muy evidente, algo pasaba. Continuaron con las visitas. En la tercera, Corbera le dijo: «Mira, no quiero sabe r nada de tus padres. A ver si hay otra cosa que hemos olvidado». Y le preguntó algo que nunca se debe olvidar en una consulta, pues, aunque es importante conocer l a situación, lo es más saber cómo está la persona, qué siente en esa situación. Entonces el cliente le contó que su novia, aquella misma noche, había estado con otro. Su estrés n o era por la muerte de su hermano, aunque lo quisiera muchísimo, ni por sus padres . La causa era su dolor porque la mujer a la que amaba había estado con otro la mi sma noche en que su hermano había muerto. La clave está en su visita a su hermano en el tanatorio: entró, con el estrés del engaño de su novia, y le dio un beso en los labios a su hermano. Sintió la rigidez y el frío de la muerte, y se dijo: «Al menos mi hermano no sufre. A mí nunca más nadie me va a hacer daño». La solución biológica fue imitar a un muerto: rigidez y frialdad. Cuando tomó concienc ia de ello, empezaron los cambios fisiológicos. A los quince días se le hinchó la cara , tenía que orinar mucho, engordó y empezó a recuperar grasa. • Vitíligo: enfermedad autoinmune que presenta manchas blancas por destrucción de los melanocitos. En realidad no son manchas, sino ausencia de pigmentación. Como siemp re, hay que preguntarse cuál es el Sentido Biológico de la enfermedad. El vitíligo permite la entrada de más luz al interior. Existe de manera natural en E scandinavia. La gente pelirroja tiene pecas y, entre las pecas, la piel es muy b lanca. Así, en sitios con poco sol en invierno como Escandinavia, la piel aprovech a la escasa luz. En cambio, en verano, cuando hace mucho sol, las pecas crecen p ara proteger la piel. Es una forma de vitíligo muy adaptada. También hay gente con vitíligo en España o en África. El conflicto es: «necesito que entre más luz». Puede estar relacionado un conflicto de suciedad o con el padre o con la función paterna (arcáicamente el padre sol). A veces es la madre quien ocupa la func ión paterna, o un hermano, o un padrino. Cuando hablamos de padre o de madre, nos referimos a la función. Ausencia de melanocitos en una zona determinada del cuerpo. Se trata de un confl icto de deshonra que hay que eliminar. El cuerpo no in­tenta protegerse sino que t rata de limpiar «la mancha», la parte oscura de la persona que tiene adherida a su p iel. Está relacionado con la función paterna (ausente o borrada). El Sentido Biológico es permitir la entrada de más luz en el propio interior para limpiar la deshonra. • Verrugas: son engrosamientos de la piel, miniescudos biológicos para protegerse de los ataques. Se trata de un conflicto de sentirse manchado a raíz de haber sido a gredido o ensuciado. • Acné: inflamación que afecta al folículo piloso y a la glándula sebácea asociada. Suele pr

esentarse en la adolescencia y está relacionado con el aumento de la hormona mascu lina testosterona. Se origina por una infección de tipo bacteriana. Puede aparecer en la cara, en el pecho, la espalda, los hombros y los brazos: – Acné en la cara: conflicto de rechazo de uno mismo, de desvalorización en relación con los demás. «¿Qué puedo hacer para llegar a amarme y aceptarme?». La persona se siente fea , tonta, demasiado gorda o delgada, etcétera. – Acné en la espalda: conflicto de responsabilización de demasiadas obligaciones, comp romisos, etcétera que no le corresponden, por temor a ser rechazado. «¿Me he hecho car go de las responsabilidades de los demás?». – Acné en el pecho: conflicto que se relaciona con el espacio vital. «¿Me rechazo porque soy tímido y no ocupo mi lugar?». • Albinismo: ausencia total de pigmentación provocada por la incapacidad de producir melanina. El conflicto biológico consiste en permitir la en­trada de la luz en el p ropio interior para limpiar la mancha y purificarse. El Sentido Biológico es limpi ar la deshonra de la familia. Es parecido al vitíligo, pero este siempre se trata de un conflicto transgeneracional.

Escroto También denominado saco escrotal, está formado por una serie de envolturas que recub ren los tes­tículos y las vías excretoras en los mamíferos machos. En el embrión, se configura en la décima semana de gestación a partir del mesodermo an tiguo. Se compone de siete capas: la piel, el dartos (lámina muscular), la fascia de Cooper, el músculo cremáster, la túnica fibrosa y las dos hojas de la túnica vaginal del testículo. De todas ellas, prestaremos atención a la capa muscular (dartos), al músculo cremáster y a las dos hojas (parietal y visceral) de la túnica vaginal, porque suelen tener mayor relación con las principales patologías del saco escrotal. La función de las dos capas musculares del escroto (dartos y cremáster) es la regula ción de estímulos variados, como, por ejemplo, el frío, que provoca una contracción. Est a conlleva un movimiento de los testículos en dirección proximal, hacia el abdomen, con el fin de conseguir la temperatura adecuada para la maduración de los espermat ozoides, entre los treinta y dos y los treinta cinco grados centígrados. Los conflictos biológicos se relacionan con la defensa del linaje, con el deseo de proteger a los hijos. Entre las patologías del escroto, destacan las siguientes: • Hidrocele: acumulación de líquido entre las capas de la túnica vaginal. «No puedo tener hijos porque no tengo referentes», «no soy un referente para mi hijo». • Varicocele: dilatación de las venas del cordón espermático que drenan los testículos. «Ten go miedo de no poder cuidar o proteger a mi hijo». • Traumatismo testicular. Intervienen tres capas embrionarias diferentes: endoderm o (edema: líquido), mesodermo antiguo (capas del escroto) y mesodermo nuevo (testícu lo).

El Sentido Biológico está en relación con lo siguiente: «debo proteger mi función de macho , encogiendo y/o dilatando mis estructuras». Este fue el caso de un hombre que acu dió a la consulta con el diagnóstico médico de hidrocele en el testículo derecho. Era huér fano desde niño. Su esposa lo anulaba como persona, como padre y como pareja. Tenía el conflicto de no poder tener hijos porque no había tenido referentes y, para pro teger su función de macho, interpuso líquido a nivel testicular.

Las mamas: tipos de cáncer y sus conflictos

Introducción El cáncer de mama es uno de los más frecuentes: se estima que el treinta y tres por ciento de los cánceres son de mama. Actualmente, un tres por ciento de los cánceres de mama se diagnostican a los hombres, lo que seguramente tiene que ver con el c ambio de roles entre hombres y mujeres. Esto nos enseña que la biología se va adapta ndo a los estados emocionales de las personas. En la última década, los cánceres de ma ma han aumentado en un ochenta y ocho por ciento. Se estima que unas doce mil pe rsonas mueren cada año en España debido a esta enfermedad. Parece que el mundo empieza a darse cuenta de la importancia del psiquismo en es ta dolencia y en las enfermedades en general. Los siguientes casos refuerzan est e argumento: • A partir de sus observaciones de la relación causa-efecto, una abogada suele decir a sus clientas cuando completan los trámites de divorcio: «Ahora no cojas un cáncer d e pecho». • Una psiquiatra dijo en un programa dominical de la emisora Onda Cero: «Empezamos a darnos cuenta de que la gran mayoría de las mujeres que se separan desarrollan un cáncer de pecho». • En Israel, según varios autores, hay una alta incidencia de esta enfermedad. El co nflicto permanente en esta zona del mundo es un sentimiento de peligro y de dram a en el nido. • En Estados Unidos se ha descubierto que las mujeres que han tenido un cáncer de ma ma reducen en un sesenta por ciento la posibilidad de recidivas si dieron de mam ar.

Embriología y anatomía La mama está formada por todas las capas embriológicas. Su regulación cerebral se encu entra en el cerebelo, lo que indica que el conflicto general es de protección. Es muy importante destacar la lateralidad, pues, como veremos más adelante, hay mucha s diferencias entre el cáncer en una mujer diestra y en una zurda.

Las mamas evolucionan a partir de glándulas de la dermis. En algunas especies, est as glándulas segregan sustancias tóxicas, mientras que en los reptiles sirven para h idratar y proteger a los huevos. En los mamíferos, las mamas evolucionan hasta seg regar leche para alimentar a las crías. Cuando nuestros antepasados evolucionan ha cia el bipedismo, las mamas se desarrollaron para llevar a cabo sus funciones (a traer al macho y alimentar a la cría), y la lateralidad empezó a manifestar todo su sentido. En una pareja de homínidos que se desplazaba por la selva o por la sabana, el homb re (diestro) debía colocarse a la derecha de la mujer. Así podía hacer frente a cualqu ier eventualidad con el brazo derecho, fuera lanzando piedras, defendiéndose con p alos o mucho más adelante en la historia, con su lanza o su espada; mientras que c on la mano y el brazo izquierdos la protegía y la colocaba a sus espaldas. Es algo biológico: el macho siempre debe estar presto a proteger a su hembra. La hembra ( diestra) sujetaba a su hijo con el brazo izquierdo, mientras con el brazo derech o cogía a su pareja. El brazo del hombre tocaba la mama derecha de la hembra y la mama izquierda tocaba la cara del bebé. La mama está formada de los siguientes tejidos: • El tejido epitelial escamoso, que corresponde al nivel de relación, ectodérmico. • El tejido conjuntivo o de sostén, perteneciente al mesodermo moderno. • El tejido dérmico, como desarrollo de la dermis, regulado por el mesodermo viejo. • El tejido glandular también pertenece al mesodermo viejo, sin embargo tiene connot aciones arcaicas de supervivencia y guarda cierta relación con el endodermo. La siguiente figura señala las correspondencias con el esquema cerebral (Figura 4) .

Fig. 4. Correspondencia entre el cerebro y los tejidos que forman la mama.

Los conflictos de las mamas El conflicto general de las mamas es de protección del nido, entendiendo «nido» en tod os sus sentidos, desde el literal hasta el simbólico. Lo normal es que la pareja se una y forme el nido, y que cada miembro ejerza su rol. El macho está orientado al exterior, busca el alimento y se ocupa de la prote cción general del nido. La hembra está orientada al interior, a cuidar del nido y su prole. Como vemos en la fig. 5,9 el hombre se coloca a la derecha de la mujer, mientras esta da alimento a su hijo sujetándolo con el brazo izquierdo. Estos dibujos repr esentan la relación normal de protección: el hombre protege a la mujer y esta, al se ntirse segura, puede hacer su labor de protección de los hijos y cuidado del nido familiar.

Fig. 5. Representación del nido a nivel biológico. La mujer zurda tiene una orientación al exterior, esto no impide a la mujer zurda ser muy femenina, pero es una mujer de acción. Su pareja acostumbra a estar orient ada al interior: se ocupa de las labores de casa, cocina, etcétera. Tuve una clien ta sindicalista. Cuando venía a la consulta con su marido, ella iba delante y su m arido iba detrás con el cochecito del bebé en una mano, otro hijo en brazos y un ter cero agarrado a los pantalones. Ella era la protectora, y muchas veces su marido era como un hijo más. Quiero hacer una puntualización en relación con las patologías de las mamas. La experi encia clínica me ha enseñado que, en la inmensa mayoría de los casos, existen problema s de desarmonía en las parejas, relacionados con los conflictos de Edipo y de Elec tra, que veremos en el estudio del transgeneracional (véase cap. 12). En estos conflictos, la madre del marido suele ser doble de la mujer afectada. D e forma inconsciente, el marido se ha casado con su madre (conflicto de Edipo). Otras veces la mujer se casa con un hombre que es doble de su padre (conflicto d e Electra). En el primer caso, el hombre busca a una «madre» que lo cuide, mientras que en el segundo la mujer busca al padre que nunca tuvo porque estaba ausente. Otros conflictos de las mamas son: • Síndrome del nido vacío: mujeres que tienen problemas de mamas cuando sus hijos se v an de casa. Hay que analizar el árbol transgeneracional y el Proyecto Sentido. • Síndrome de parentalización: mujeres que suplen las funciones de la madre y se ocupa n de todos. Hacen de madres de sus madres o de sus padres, de sus hermanos o her manas, etcétera. También es muy importante el análisis del árbol transgeneracional. • Síndrome de vivir sin pareja: mujeres que no consiguen consolidar relaciones estab les; solo establecen relaciones intermitentes que nunca llegan al compromiso. Ha y que estudiar a fondo los síndromes de Edipo y Electra.

Cáncer de mama glandular Para una mujer diestra: • Si la afectada es la mama izquierda, es un conflicto del tipo «no puedo alimentar a mi bebé porque está muy enfermo y tengo miedo de perderlo». • Si es la mama derecha, se trata de un conflicto de «no estoy alimentada por mi par eja». Hablamos de alimento emocional, apoyo, protección. Habría una necesidad de alime ntar a la pareja para poder conservarla. También puede ser que la pareja esté muy en ferma y se tema su muerte. Para una mujer zurda (Figura 6):10

Fig. 6. Representación del nido de la mujer zurda. • Si es la mama izquierda, es un conflicto del tipo: «no quiero o no puedo alimentar a mi pareja. Esta en peligro y no sé que puedo hacer. Tengo miedo de perderla». En muchos casos también tiene que ver con el padre: «no me siento protegida por mi padr e, estoy separada de él». • Si es la mama derecha, se trarará de un conflicto de «no quiero alimentar a mi hijo porque me impide hacer mi trabajo en el exterior. El hijo me molesta y me impide realizarme», o bien «no me siento alimentada por mi familia». Re­cordemos que las mujer es zurdas tiene caracteres viriles y están orientada hacia el exterior. Un prototi po de mujer de esta índole es la amazona.

Cáncer de mama de conducto galactóforo En una mujer diestra: • Si es la mama derecha, hay una sensación de «no me siento protegida por mi pareja, p orque está siempre ausente y tengo que ocuparme de todo» o «estoy separada de mi parej a: ¿dónde está mi marido?». En muchos casos hay un gran problema de comunicación. Muchas v eces he oído esta expresión: «es como si fuera viuda». Con frecuencia se trata de marido s violentos o alcohólicos. • Si es la mama izquierda, el conflicto es: «no puedo proteger a mi hijo, porque no estoy protegida por mi pareja» o «no puedo proteger a mi hijo porque se aleja del ni do: va a un país extranjero a estudiar». En este caso también hay un conflicto de sepa ración. En una mujer zurda: • Si es la mama derecha, se trata de «no puedo proteger a la familia». También puede hab er un conflicto separación: «no puedo dejar a la familia y quiero hacerlo». • Si es la mama izquierda, el conflicto es: «no puedo proteger a la pareja, no puedo separarme de ella, es muy dependiente de mí y no puedo hacer mis cosas». Puede ser el caso de parejas muy dependientes que obstaculizan la realización de las propias actividades.

Melanoma maligno. Cáncer de dermis Es un conflicto de mancillamiento, de deshonra mental en el nido. En algunos cas os he visto este tipo de cánceres en mujeres a quienes se les ha muerto un hijo o el marido, y exclaman: «Me lo han arrancado del pecho». Si el conflicto es de baja i ntensidad, se manifiesta como absceso, mastitis aguda, inflamación o infección de la glándula mamaria.

Terminaciones nerviosas Se trata de conflicto de no querer ser tocada por su pareja o por su ginecólogo. H ay un deseo que puede expresarse como: «Quiero estar separada de mi pareja». Cuando el conflicto está activo, rápidamente aparecen pequeños gránulos muy móviles, como canicas que se escapan de los dedos al palparlas: es el líquido de la envoltura de los ne rvios que circula menos y se vuelve gelatinoso. Si el conflicto no ha durado muc ho, desaparecen. De lo contrario, se enquistan.

Sarcoma Señala una elevadísima actividad conflictiva de falta de apoyo en el nido. La mujer se siente totalmente abandonada a su suerte a la hora de ocuparse del nido. Si e l conflicto es de baja intensidad, se manifiesta como mastosis: cualquier afección inflamatoria y benigna de mama. La relación entre los conflictos y las partes asociadas de las mamas se pueden res umir en la figura 7.

Fig. 7. Relación de los diferentes tejidos de las mamas con los conflictos asociad os a los mismos. Como ya hemos visto anteriormente, no solo es importante a qué capa o tejido afect a una enfermedad, sino también su ubicación corporal precisa. Respecto a esto: • En el centro (pezón): es conflictivo, afecta por completo a la persona, en pleno c entro. • En la mitad interna: son mujeres con conflictos del tipo: «necesito ocuparme de mí m isma», «estoy yo misma en peligro en el nido, sin protección», «necesito alimentos afectiv os». • En la mitad externa (al lado del hombro y del brazo): son mujeres orientadas hac ia el otro, ya sea el hijo, el marido o el padre. • En la parte superior: la afectada siente «yo soy la que me ocupo del otro». • En la parte inferior: la mujer tiene un sentimiento de «yo soy la que necesito a m i madre. Necesito que se ocupen de mí».Veamos algunos ejemplos: Una mujer diestra de cuarenta y dos años con un diagnóstico de carcinoma ductal infi ltrante de mama izquierda. Era un conflicto de protección de un hijo. Tenía un hijo de un año con dificul­tades para comer. Podría parecer que el conflicto era miedo de q ue se muriera su hijo, pero no era así. Descubrimos que albergaba un conflicto pro gramante: un fuerte resentimiento contra su madre con una emoción oculta de odio. Dijo literalmente: «Es una persona agobiante». Como reacción, ella era una madre ausen te. Su emoción oculta era un gran sentimiento de culpabilidad por no cuidar a su h ijo. Encontramos en su Proyecto Sentido que su madre no había querido tener hijos. Una mujer diestra de cuarenta y cuatro años con el mismo diagnóstico: carcinoma duct

al infiltrante de mama izquierda. Dijo que no tenía relaciones sexuales con su par eja. Ella deseaba ser madre. Su emoción oculta era una profunda ira contra su comp añero porque no la protegía, y ella sentía que no podía ser padre de sus hijos. Encontra mos en su Proyecto Sentido que su madre no había querido tener hijos porque había vi vido un abandono por parte de su pareja; se sentía desprotegida. Este Proyecto Sen tido era tan fuerte que ninguno de dos hermanos tenía pareja ni hijos. Una mujer zurda de treinta y seis años con cáncer de mama derecha (carcinoma ductal) e izquierda (adenoma). Vivía con su madre, quien había perdido a su marido y a un h ijo, y ella vivía como propia la historia de su madre. Como era zurda, vivía el conf licto como la imposibilidad de alimentar a su madre, de protegerla de su separac ión. Esto le afectó al pecho izquierdo, porque ella empatizaba con su madre por la pér dida de pareja. Al año y medio murió su hermana, que ya estaba divorciada, y ella ad optó a su hija. Su expresión fue: «Mi hermana era como una hija para mí». Como era zurda, le afectó a la mama derecha por el conflicto de no poder proteger a su hija simbólic a (su hermana) ni evitar su muerte. Su conflicto general era de parentalización: a sumir el rol de los padres. Actualmente vive con su madre y la hija de su herman a fallecida. Ella se ocupa de todo y de todos. Es como la madre de ellas. Mujer diestra de cincuenta y nueve años con diagnóstico de carcinoma ductal infiltra nte en ambas mamas: el primero a los cuarenta y cinco años en la mama izquierda, y el segundo a los cincuenta y cinco años en la mama derecha. A los cuarenta y cinc o años tenía una relación con un sacerdote. Su resentimiento era contra él, porque lo co nsideraba cobarde, infantil y mentiroso: «Es adicto a mí, me da asco y no me protege para nada». Lo vivía como si se tratara de un hijo. A los cincuenta y cinco años repi tió la historia con otro sacerdote. En este caso, lo vivió como pareja, con una emoc ión de cólera contra él y contra la Iglesia, por no poder casarse con él. «Me siento total mente desprotegida», exclamaba. Estaba claro que se trataba de un exceso. Debía habe r algo transgeneracional. Vimos que su madre había muerto cuando ella tenía diez años. Más tarde se había enterado de que su madre estaba profundamente enamorada de su di rector espiritual, un sacerdote que venía mucho por casa. Mejor dicho: ambos estab an enamorados, aunque no tuvieron relaciones sexuales. Por Proyecto Sentido, la clien­ta solamente buscaba sacerdotes para relacionarse sexualmente. Es un ejemplo maravilloso de cómo estos programas marcan nuestras vidas sin que sepamos por qué.

Referencias bibliográficas 1. Hamer, R. G., Nueva medicina germánica, Amici di Dirk, Málaga, 2011, p. 27. 2. Franci, A. et al., «Principios de la medicina interna», en Funciones normales del pericardio, Mc Graw-Hill Interamericana Editores, 2008, parte 9, secc. 4, cap. 252, pp. 652-655. 3. Latarjet, M., Ruiz, A., «Anatomía humana», en Anatomía funcional del aparato respirat orio, Editorial Médica Panamericana, 1995, cap. 102, p. 1219. 4. Fuentes, A., Castiñeiras M. J. y Queraltó, J. M., Bioquímica clínica y patología molecu lar, Reverté, Barcelona, 1998, vol. 2, p. 791. 5. Cruz, E. y Moreno, R., «Fisiología del espacio pleural», en Aparato respiratorio: f isiología y clínica, 2007, cap. 8. Publicación en línea de la Escuela de Medicina de la Universidad Católica de Chile. Obtenido en . 6. Moore, K. L. y Agur, M. R., Fundamentos de anatomía con orientación clínica, Ed. Pa

namericana, Madrid, 2003, pp. 139-147. 7. Bravo, H., Ibarra J. y Larrondo, J., «Neuroanatomía», en «Las meninges, sistema ventr icular e irrigación del encefálo», cap. 15. Curso interactivo de la Escuela de Medicin a de la Universidad Católica de Chile. Obtenido en . 8. Rosenblum, L. B., Disfunción de las trompas de Eustaquio, 2012. Obtenido en (consulta: 14 de abril de 2013). 9. Adell, M., El nido, 2012, dibujo propiedad del ieBNE. 10. Adell, M., El nido de la mujer zurda, 2012, dibujo propiedad del ieBNE.

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El mesodermo nuevo Introducción Los órganos y tejidos que se derivan del mesodermo nuevo forman las estructuras qu e permiten el desplazamiento. El tejido derivado del mesodermo se denomina tejid o conectivo o conjuntivo, y es el más abundante y ampliamente distribuido por el c uerpo, pues forma el cincuenta por ciento de la masa total del organismo.1 Aunque el mesodermo es una sola capa embrionaria, las diferentes estructuras de tejido conjuntivo están controladas por distintas áreas cerebrales. Hemos visto que las estructuras derivadas del mesodermo antiguo tienen relación con la protección y están controladas por el cerebelo. En cambio, los tejidos y órganos derivados del me sodermo nuevo se relacionan con el movimiento. Desde el punto de vista evolutivo , surgieron cuando fueron necesarios tanto el desplazamiento por tierra firme pa ra buscar alimento y agua como el desa­rrollo de estructuras capaces de contrarres tar eficazmente la gravedad. Los tejidos que se derivan del mesodermo nuevo están controlados por la sustancia blanca o médula del cerebro. Dentro de estos tejidos está el muscular, también control ado por la sustancia blanca, mientras que el movimiento en sí es regulado por la c orteza motora (Figura 1).2, 3

Fig. 1. Correspondencia entre sustancia blanca y órganos. Inspirado en estudios de R. Hamer. Debemos recordar que toda enfermedad se manifiesta en dos fases:4 • Fase de conflicto activo: los órganos y tejidos del mesodermo nuevo muestran una d

isminución celular en forma de necrosis, osteólisis o ulceración de los tejidos afecta dos o bien atrofia muscular. • Fase de curación: las ulceraciones y pérdidas de tejido ocurridas durante la fase ac tiva del conflicto son reconstruidas con la ayuda de bacterias o virus especiali zados. El Sentido Biológico de esta capa embrionaria es diferente del resto de capas embr ionarias. En las otras tres el Sentido Biológico se encuentra en la fase de confli cto activo. Por ejemplo: hacer más estómago para digerir un bocado indigesto (endode rmo), fabricar más pleura para proteger el territorio (mesodermo antiguo), ulcerar la epidermis para tener más contacto (ectodermo), etcétera. En cambio en el mesoder mo nuevo el Sentido Biológico se encuentra en la fase de solución del conflicto, al final de la reparación (en la fase cicatricial), ya que el tejido o el órgano es «más sóli do que antes». Ejemplo: el Sentido Biológico de un callo óseo es dejar la estructura más fuerte que antes. Por este motivo el doctor Hamer llama a los tejidos del mesod ermo nuevo el «grupo de lujo». Los tejidos del mesodermo nuevo responden a conflictos de autodevaluación, a la pérd ida de autoestima o de la valía personal. Son conflictos que implican comparación, e s decir, requieren una correcta evaluación de las propias posibilidades en relación con la situación. Si formo parte de un grupo, ¿cuál es mi lugar o mi posición dentro de él ? Si me enfrento a alguien o a una circunstancia debo calcular bien mis aptitude s. También implica el de­sem­peño de una determinada función en el grupo: ser madres o caz adores. Son funciones vitales, y tener éxito en ellas es clave para la supervivenc ia del clan. Cuando la persona no es capaz, cuando no cumple con las expectativa s, se siente impotente. Pero el aspecto más importante de la autodevaluación es el respeto a los propios fun damentos y valores, ya que para que una estructura se mantenga se ha de respetar su equilibrio. Por eso los conflictos biológicos del mesodermo nuevo se relaciona n principalmente con los valores y las creencias. Una creencia que predomina es la de no poder actuar de otro modo que soportando el sufrimiento en un determina do contexto. La autodevaluación supone un rechazo a construirse con nuevos valores , por lo que no es suficiente desprogramar la emoción oculta, sino que además hay qu e encontrar nuevas creencias. Según su intensidad, el conflicto de autodevaluación involucrará a los huesos (me desv alorizo en lo que soy), a los músculos (me desvalorizo en lo que hago, en mis acci ones), a los cartílagos, a los tendones o ligamentos, a la sangre o a los nódulos li nfáticos. Si la autodevaluación tiene que ver con los lazos de sangre (la familia), el síntoma se expresará en la médula ósea. Si en cambio la autodevaluación está relacionada conmigo mismo, los síntomas se manifestarán en el tejido osteoarticular.5 Vamos a analizar por qué los conflictos biológicos de autodevaluación se expresan en e l tejido conjuntivo. Las células de nuestro cuerpo están confor­madas por unas 150.000 proteínas.6, 7, 8 Etimológicamente, proteína significa «primera sustancia» o «sustancia fun damental». Las proteínas son los elementos que construyen nuestro cuerpo y tienen un a característica única: pueden cambiar su forma para responder a una señal de entorno. Las funciones que mantienen la vida se realizan gracias al movimiento de las pr oteínas que responden a la señal del medio en el que viven. Se considera que el tejido conjuntivo o conectivo es el mayor órgano del cuerpo. L a principal característica de este tejido es que sus células fabrican una matriz lla mada matriz extracelular (MEC), una compleja red estructural que rodea y sostien e las células del tejido conjuntivo.9 La mitad de nuestra masa corporal está compues ta por matrices extracelulares que determinan la función y las propiedades de los diferentes tejidos. La matriz extracelular está formada por fibras colágenas y elásticas, compuestas por d

iferentes proteínas estructurales y la sustancia fundamental, un gel muy hidratado que crea un espacio para el transporte de gases, metabolitos, sustancias nutrit ivas, y productos de degradación. Las funciones de la MEC son múltiples y muy importantes: provee sostén mecánico y estr uctural al tejido, así como fuerza tensora. Cada célula del te­jido conjuntivo segrega una proporción diferente de moléculas de la matriz, con lo que se forman estructura s diferentes. Así, la matriz de la sangre es líquida, la del cartílago tiene la consis tencia de una goma firme, la del hueso es dura y rígida y la de los tendones desta ca por su resistencia y flexibilidad. La MEC influye también en la comunicación extracelular. Actúa como barrera bioquímica y regula las funciones metabólicas de las células a las que rodea. La MEC fija las célul as en los tejidos y provee vías para la migración celular, como por ejemplo durante la reparación de heridas. Estudios recientes10 indican que la MEC ejerce una acción reguladora sobre el desarrollo embrionario y la diferenciación celular. También tiene la capacidad de fijar y retener factores de crecimiento, que a su ve z modulan la proliferación celular. Mediante las moléculas de adhesión celular la MEC ejerce un efecto sobre la transmisión de información a través de la membrana plasmática de las células del tejido conjuntivo. La matriz extracelular forma un sistema dinámi co e interactivo que informa a las células sobre los cambios bioquímicos y mecánicos d el entorno. El comportamiento11 de un individuo está marcado principalmente por dos aspectos: un diseño genético, constituido por los cromosomas del padre y la madre que define u na tendencia reactiva a los estímulos, que vienen del exterior; y el aprendizaje,1 2 que modifica el comportamiento a partir de la experiencia. Una de las restricc iones del aprendizaje es lo que se conoce como «impronta», en la que el sistema nerv ioso se programa de forma rígida durante un periodo particularmente sensible del d esarrollo. Bruce H. Lipton,13 biólogo especializado en el estudio de la célula, demostró de forma experimental que la influencia del entorno condiciona a todo organismo vivo. Se dio cuenta de que el verdadero cerebro de una célula es su membrana: cuando se ex trae el núcleo de una célula, esta no muere, pero, si se rompe su membrana, muere in mediatamen­te. Definió la membrana plasmática como «un cristal líquido con entradas y cana les», como el homólogo de un chip de ordenador. Uno de sus primeros experimentos,14 en la década de los sesenta, consistió en clonar células madre, que son genéticamente iguales. Dos semanas después de empezar tenía mile s de ellas y las dividió en tres placas de Petri, cada una con ambientes de crecim iento diferentes. En una placa crecieron células óseas (osteocitos); en otra, células musculares (miocitos), y en la tercera, células grasas (adipocitos). Las células mad re eran idénticas, tenían los mismos genes, el mismo ADN. Lo único que cambió fue el amb iente. Por lo tanto, el entorno en el que un individuo se de­sa­rrolla marca su comportamie nto. El inicio de la formación de la capa embrionaria del mesodermo coincide con l os primeros síntomas de embarazo, cuando la futura madre empieza a sospechar que p uede estar embarazada. Lo que experimente en ese momento —su alegría o disgusto, sus pensamientos acerca de la oportunidad del embarazo y sus posibles repercusiones en su vida y en su entorno— queda grabado en el embrión como impronta. Los estudios muestran que los fetos perciben constantemente los actos, los pensamientos y lo s sentimientos de su madre. El modo en que la madre perciba su embarazo moldea e l cerebro del embrión.15 16. El cerebro en desarrollo del niño adquiere un recuerdo de las cascadas químicas que definen sus experiencias uterinas. Bruce H. Lipton17 escribe: «cuan­do el niño nace, y a ha descargado una “mú­sica emocional de comportamiento”, una melodía que perdurará toda su

infancia... Después del nacimiento, el niño emprende vitales que se conviertan en la letra que encaja con genial si se trata de una melodía basada en el amor, mocional de la madre fue siempre inestable durante el

la tarea de crear experiencias la música emocional. Esto es pero no tanto si el estado e embarazo».

Los diferentes tipos de tejido conjuntivo relacionados con el mesodermo nuevo so n el tejido adiposo o graso, el hematopoyético, la sangre y los tejidos que forman la estructura osteoarticular: tejido conjuntivo fibroso, huesos y cartílagos. Los órganos derivados del mesodermo nuevo son la corteza adrenal, el parénquima rena l, los ovarios y los testículos, el bazo, los vasos y los ganglios linfáticos. Entre sus funciones se encuentran proporcionar al organismo sustento estructural , metabólico y nutricional, almacenar reservas energéticas, proteger ante infeccione s y reparar lesiones.

Corteza suprarrenal (adrenal) La corteza suprarrenal (Figura 2) está formada por tres capas de células diferentes que segregan hormonas llamadas corticoides, como la aldosterona, el cortisol y p equeñas cantidades de andrógenos. Estas hormonas tienen varias funciones: mantienen la concentración normal de glucosa en sangre, aceleran la absorción de agua en el riñón y estimulan el impulso sexual (principalmente en las mujeres). Otra de sus funci ones es coordinar la respuesta de «huida o lucha» ante una situación de estrés.

Fig. 2. Situación de las glándulas suprarrenales en los riñones y sección transversal de la glándula suprarrenal izquierda. Los corticoides son hormonas que representan la buena dirección de los proyectos. Cuando se vive un conflicto «de haber sido desviado del camino», «de ir en una dirección equivocada» o «de haber tomado una mala decisión» su concentración baja y la persona se s iente cansada, exhausta. Este era el caso de una mujer de cuarenta y ocho años a la que hacía diez se le había diagnosticado fatiga crónica. Seis meses antes de que empezaran los síntomas, su vid a se había derrumbado cuando su marido le había dicho que casarse con ella había sido un error. Desde entonces ella deseaba separarse. El marido se fue después de unos meses, pero volvió quince días después. Desde entonces seguían conviviendo, pero ella se sentía perdida, sin dirección, porque dependía económicamente de él y no sabía adónde ir. Para ilustrar la necrosis de las suprarrenales, Claude Sabbah, creador de la Bio logía Total, explica el conflicto del cordero. Para el cordero, el rebaño representa su estructura de vida y de supervivencia. Cada especie tiene su propia estructu ra, el banco para los peces, la jauría para los lobos, la familia para los humanos . Cuando una oveja se pierde, está en peligro, pues el primer lobo que la encuentr e se la comerá. En la naturaleza equivocarse de dirección equivale a la muerte. Si l a oveja sigue caminando en dirección equivocada, cada vez se alejará más del rebaño, por lo tanto la necrosis de las suprarrenales le impide alejarse de la zona y el re baño puede volver a encontrarla. Cuando alguien se pierde, ya sea en una ciudad o en medio del bosque, lo primero

que hace es detenerse, y a continuación se siente cansado, sin fuerzas. El Sentid o Biológico es no seguir avanzando en una dirección equivocada para no perderse más. El estrés derivado de no tener dirección en la vida, de no saber qué hacer, se manifie sta en una disminución de la concentración de cortisol. La sintomatología es de cansan cio, de fatiga, de agotamiento. Aunque estos síntomas son típicos de una fase curati va, en este caso se trata de la fase de conflicto activo.

Riñón (parénquima renal) Evolutivamente, el riñón aparece cuando la vida animal conquista tierra firme. Enton ces se necesita un órgano que gestione el agua. Cuando el animal necesita desplaza rse para sobrevivir, no solamente precisa retener agua, además necesita que el lí­quid o mantenga la calidad y la concentración necesarias para las funciones normales de l organismo. Las funciones18 del riñón son varias: • Filtra la sangre y elimina los deshechos mediante la orina. Filtra aproximadamen te doscientos li­tros de sangre eliminando entre uno y dos litros de orina de medi a al día. • Regula la homeostasis. • Segrega ciertas hormonas, como la eritropoyetina, que estimula la producción de glób ulos ro­jos, la renina que regula la presión arterial, el calcitriol (vitamina D), r elacionado con la homeostasis del calcio. • Regula el volumen del líquido extracelular. • Participa en la reabsorción de electrolitos. El riñón es el órgano de las raíces, de la existencia. Los conflictos que afectan el parén quima renal se deben a impactos emocionales acumulativos, situaciones que se rep iten hasta que sobrepasan el umbral de tolerancia. Los conflictos relacionados c on el riñón tienen relación con: • La gestión de líquidos, siendo su principal función la evacuación y la purificación. Se re fiere tanto a líquidos reales como simbólicos, por ejemplo, falta de «liquidez» económica, es decir, de dinero. • Tener que elegir constantemente entre lo que es bueno o malo para uno mismo. • Situación de miedo existencial, de pérdida de referentes. • Conflicto de desmoronamiento de la existencia. Veamos el ejemplo de una mujer de sesenta y tres años con obesidad mórbida y una ret ención de líquidos importante. Había estado casada muchos años con un maltratador que la rebajaba y la despreciaba constantemente. Después de separarse (no por propia ini ciativa, sino por consejo de su médico), seguía siendo maltratada por sus hijos. Vivía con un gran miedo a existir, a ser. Otro ejemplo: un hombre de sesenta años al que se había diagnosticado nefropatía IgA a los cuarenta y nueve años. Era autónomo y trabajaba para una empresa vendiendo piso s. Era un buen vendedor, se ganaba bien la vida y tenía buena relación con el jefe d e la empresa. Esta empresa contrató a un nuevo comercial que comenzó a hacerle la vi

da imposible y le impedía desa­rrollar su actividad: ese fue el conflicto desencaden ante. Al cabo de un año, y tras varios roces y problemas, aunque la empresa le dab a la razón decidió prescindir de sus servicios. Además, el director con quien había teni do más contacto ya se había jubilado.

Ovarios y testículos Las gónadas19 tienen la doble función de formar y madurar las células sexuales y de se gregar hormonas. Los ovarios son las gónadas femeninas: forman y maduran los óvulos y segregan estrógenos y progesterona. Los estrógenos actúan sobre diversos grupos celu lares relacionados con la actividad se­xual, desarrollando en la mujer los caracte res sexua­les secundarios. La progesterona está involucrada en el ciclo menstrual y el embarazo. Los testículos son las gónadas masculinas, encargadas de la formación y maduración de lo s espermatozoides y de segregar testosterona. La testosterona promueve el desarr ollo de los caracteres sexuales secundarios, estimulando el crecimiento de la ma sa muscular y la fuerza. Esta capa embrionaria guarda relación con el movimiento. Recordemos que, cuando la vida se desarrolla en el mar, la reproducción se lleva a cabo a partir de esperma tozoides móviles, de óvulos móviles, o de ambos, que nadan unos hacia otros. Sin embar go, en tierra firme los espermatozoides deben permanecer bañados en líquido hasta qu e lle­gan al óvulo. La fecundación interna, en la que los espermatozoides se introduce n en el cuerpo de la hembra, suele ir precedida en muchas especies por rituales de cortejo. Los conflictos biológicos de esta capa embrionaria están relacionados con la seducción . Generalmente los quistes y los tumores son propios de esta etapa. Un quiste o un tumor de ovario aparecen en la fase de solución del conflicto. El Sentido Biológi co es rejuvenecer a la hembra para aumentar la producción de estrógenos y atraer al macho. Los conflictos biológicos20 indican la pérdida de un ser querido por muerte o por separación, ya se trate de un hijo, de la pareja, de los padres o incluso de una mascota. También cabe el conflicto por ser denigrado, destrozado por una perso na del otro sexo, y el conflicto semigenital sucio, con connotaciones sexuales. El Sentido Biológico de un teratoma o un tumor en los testículos es hacer al hombre más fuerte, segregar más hormonas y atraer a las hembras. Los conflictos biológicos as ociados se relacionan con pérdida o abandono en relación con un hijo, el mejor amigo , una persona querida o una mascota. También puede tener relación con un conflicto «fe o», con connotaciones sexuales, con una hembra. Y con el conflicto de ser denigrad o, destrozado por una persona del otro sexo. Veamos algunos ejemplos: • Una mujer que quiere tener un hijo y su marido siempre le pone obstáculos. • Un hombre desea seducir a una mujer y experimenta una gran frustración. A una mujer de cincuenta años le diagnostican adenocarcinoma seroso bilateral de o varios con infiltración peritoneal (apéndice). Durante veinte años había trabajado en un a empresa con un jefe abusador. La empresa cerró y podía elegir entre trabajar en ot ra compañía o aceptar una indemnización y acogerse al paro. Ella deseaba inclinarse po r la segunda propuesta, pero aceptó el nuevo trabajo para complacer a su marido. E l conflicto desencadenante tuvo lugar porque en la nueva empresa no fue bien aco gida y oyó que el encargado hablaba de ella con desprecio. Se sentía sucia y desvalo rizada. Además, perdió la indemnización (de allí la infiltración en el apéndice).

Un mioma uterino21 es un tumor no canceroso que crece en el tejido muscular del út ero. Se compone de tejido conjuntivo y fibras musculares lisas. El músculo liso es el que tiene una función pasiva, porque está regulado por el sistema neurovegetativ o (involuntario). Los conflictos biológicos asociados se relacionan con impotencia en una situación en la que se es pasivo, con situaciones de desvalorización por no poder o no querer tener un hijo. El Sentido Biológico se encuentra en la fase de r eparación: el mioma crece en esta fase de manera que actúa como barrera para un emba razo. «Poner piedras en la matriz para evitar quedarse embarazada».

El tejido adiposo El tejido adiposo o graso está formado por células llamadas adipocitos, que almacena n lípidos en su citoplasma. Este tejido cumple funciones importantes en nuestro or ganismo: amortiguar, proteger y mantener en su lugar los órganos internos. Es un a islante del frío y del calor que cumple funciones metabólicas, generando grasas para el or­ganismo. Además de estas funciones clásicas, se ha podido comprobar que el tejido adiposo con tiene una cantidad importante de células madre no diferenciadas. El doctor Marc He ndrick, cirujano plástico de Los Ángeles, estudiando la grasa extraída de las liposucc iones, se sorprendió al encontrar lo que parecían ser células de médula ósea. Al analizarl as decidió realizar una serie de experimentos en los que añadiendo determinados fact ores de crecimiento y hormonas, pudo observar que las células madre eran capaces d e diferenciarse en células de hueso, cartílago, vasos sanguíneos y células musculares.22 A la luz de la BioNeuroEmoción, este descubrimiento nos lleva a interpretar que l a presencia de este tipo de células en el tejido adiposo indica que hay una falta de estructura. Por lo tanto, en caso de que haya una acumulación excesiva de grasa , debemos preguntar: ¿En qué situaciones la persona cree que no tiene suficiente est ructura? ¿En qué le falta estructura específicamente? Los adipocitos se acumulan preferentemente en la hipodermis, la capa más profunda de la piel. La mu­jer tiene un porcentaje mayor de tejido adiposo, porque su función es nutrir.

El conflicto de sobrepeso-obesidad El sobrepeso o la obesidad se producen cuando hay una acumulación mayor de grasas, una mayor retención de líquidos o ambas cosas. Claude Sabbah describe varios confli ctos biológicos que programan la obesidad y el sobrepeso, entre ellos: 1. Conflicto de abandono En la naturaleza, cuando se es abandonado, no se tiene defensa y esto puede sign ificar la muerte. Por ejemplo, en una manada de elefantes una cría acaba de nacer y tarda en caminar unas horas más de lo habitual. La manada la abandona. La cría, de spués de dar vueltas, perdida y sin dirección, finalmente se desploma y es devorada por los carnívoros. La manada no puede retrasar su marcha porque pone en peligro l a supervivencia de todos. En algunas especies, cuando los cachorros alcanzan la madurez y han completado el aprendizaje, los progenitores los abandonan. La única

opción posible para sobrevivir es tener alimento y almacenar la mayor cantidad pos ible para hacerse grande. Para poder obtener y conservar recursos y reproducirse, entre los animales es fr ecuente la exhibición agresiva: se hinchan, se erizan, abren sus alas o se pa­ran so bre dos patas para demostrar que se tiene mayor envergadura. El objetivo es eval uarse mutuamente para establecer una jerarquía de dominancia. El combate no es muy popular en la naturaleza, ya que independientemente del resultado, quedar lesio nado le convierte a uno en una presa fácil. Biológicamente, cuando se es abandonado, hay que imponerse al adversario para atem orizarlo. Si no es posible, entonces la solución es poder huir rápidamente, y en est e caso tendremos la delgadez. Por lo tanto, ante un conflicto de abandono tenemo s dos soluciones: ser obeso para afrontar un ataque, mostrando una actitud mascu lina; o bien ser delgado para huir rápidamente y pasar desapercibido, lo que repre senta una actitud femenina. 2. Conflicto de silueta Cuando se establece un sobrepeso, aparece un subprograma de desvalorización estética . La persona está a disgusto con su figura, con la imagen que refleja el espejo, i ncluso a la hora de vestirse, sentirse incómoda, etcétera. Además, en nuestra cultura está permanentemente estimulado, tanto en el ámbito externo por la publicidad, la mo da y las revistas, como en el interno, por los propios pensamientos, el juicio s obre uno mismo o la falta de aceptación. A nivel arcaico, para la biología ser grande y corpulento es una solución perfecta p ara sobrevivir. Si se suma un conflicto de silueta significa que, para el incons ciente, no se es lo bastante impresionante como para disuadir a los depredadores y evitar ser atacado. Cuando una persona desea por encima de todo adelgazar, espera que todo aquello q ue haga produzca el resultado deseado, lo que la mantiene en conflicto. Además, el régimen o la privación de alimento no son comprendidos por el inconsciente biológico porque implica peligro por falta de alimento, lo que estimula el aumento de rese rvas para evitar perder peso y la retención de agua. Este conflicto tiene más dificultad para liberarse, porque hay un estímulo constante que lleva una frustración en mi expectativa del cuerpo y, por lo tanto, se reprog rama constantemente. Esta situación acompaña al sujeto mientras tenga sobrepe­so/obesi dad. En consecuencia, es importante informar a la persona de la existencia y com prensión de este conflicto, para que ocurra un cambio en la percepción de su figura y a partir de allí se permita aceptar su propio cuerpo. 3. Conflicto de carencia indigesta El alimento mejor adaptado para cualquier mamífero es la leche materna. Este confl icto está relacionado con la falta de alimento materno, tanto real (falta de lacta ncia) como simbólico (falta de afecto de la madre). El cachorro humano sigue un códi go biológico programado en el que debe ser amamantado por su madre durante los tre s primeros años y debe permanecer en estrecho contacto con ella hasta los seis o s iete años (momento en que antiguamente se escolarizaba a los niños). En las tribus de cazadores-recolectores23 el niño puede mamar siempre que quiera: tiene acceso constante al pecho de la madre, mantiene contacto con ella durante el día y duerme junto a ella por la noche. Los cálculos realizados en alguna tribu ( los !kung, por ejemplo) han demostrado que puede hacerlo una media de cuatro vec es cada hora, de dos minutos cada una, y esta lactancia prosigue hasta los tres años. Esta elevada frecuencia de lactancia entre las madres cazadoras-recolectoras tiene consecuencias fisiológicas, ya que no suelen concebir durante varios años tra

s el nacimiento de un hijo, aunque retomen su actividad sexual. Todo lo que al bebé le llega por la boca va a construir su primera flora intestina l. El embrión se encuentra en un medio aséptico y, cuando nace, su sistema inmunológic o aún no se ha puesto en marcha. El contacto con los microorganismos empieza en el canal del parto y en el contacto con la piel de la madre. Durante el embarazo24 y los primeros días después del parto, las glándulas mamarias segregan calostro, un líq uido compuesto por inmunoglobulinas, proteínas, grasas, células y agua que actúan como defensa. El vínculo entre la madre y el niño es vital para el correcto desarrollo del bebé. Cua ndo la madre tiene la oportunidad inmediata y continua de tener al niño y amamanta rlo en el postparto, le transfiere el afecto que siente hacia él, facilitando el c omienzo de una relación con él como individuo autónomo. El bebé y la madre siguen fusion ados en el mundo emocional. Otra ventaja importante de la alimentación natural es que la madre no sabe realmen te qué cantidad de leche ha tomado su hijo. La cantidad consumida está determinada p or el niño, que si deja de succionar se supone que está satisfecho. Por el contrario , cuando es alimentado con biberón, se le estimula para ingerir hasta la última gota , lo que introduce un aspecto artificial respecto a la cantidad de alimento que se debe consumir. El entorno emocional en el que el bebé se desarrolla viene marcado por el vínculo co n la madre. Amamantar a su hijo facilita este vínculo, incidiendo en el desarrollo y la maduración emocional de ambos. El destete prematuro o brusco provoca dos cos as: la pérdida del alimento más nutritivo y la pérdida de contacto, dejando una huella en el niño en función de cómo la madre viva la experiencia. En nuestra sociedad indus trializada, donde la mujer se ha incorporado al trabajo, se ve obligada a dejar a su bebé al cuidado de otras personas, a veces poco conocidas. Separarse del hijo puede vivirse como un abandono. 4. Conflicto de identidad Se refiere a la experiencia de no tener lugar en la familia, o en el clan, bien porque no se es del sexo deseado (ser una niña en lugar de un niño, o viceversa), o bien porque la madre se queda embarazada para solucionar algún síntoma. 5. Conflicto de las grasas La grasa es un tejido imprescindible para el metabolismo, ya que proporciona un almacén de energía de gran aporte calórico y poco peso. Nuestros órganos y tejidos (espe cialmente el cerebro), utilizan la glucosa como fuente de energía para sus reaccio nes intracelulares. Esta se obtiene mediante la degradación de diferentes compuest os de los alimentos. Nuestro cuerpo no dispone de grandes almacenes para guardar la glucosa ingerida, pero sí está adaptado para guardar grandes cantidades de trigl icéridos. Por tanto, la mayor parte de la glucosa no utilizada es transformada en estos lípidos, y cuando se necesita ocurre el proceso inverso. Así, los triglicéridos son moléculas muy importantes y sobretodo ventajosas, tanto en nuestra vida cotidi ana, como evolutivamente. Contando únicamente con estas reservas, el ser humano ha po­dido adaptarse a la caza, a la vida nómada, etcétera. En consecuencia, han de cons iderase como moléculas aliadas de nuestro desarrollo y no como las simples causant es de las terribles grasas que se acumulan. Solo los excesos son perjudiciales. En consecuencia, hemos de reconocerlas como valiosas.

La grasa proporciona resistencia al frío y mantiene el calor. Por tanto, nos prote ge de las «relaciones frías» y evita «la pérdida de calor humano». También protege los órgano itales, amortiguándolos y manteniéndolos en su lugar, de manera que nos protege real y simbólicamente de contactos peligrosos.

Además, la grasa almacena una población de células madre que pueden convertirse en hue so, cartílago, vasos sanguíneos y células musculares, por lo que en el ambiente adecua do nos puede proporcionar estructura si fuera necesario. 6. Otros factores a tener en cuenta: • Obesidad derivada de una alteración glandular. Por ejemplo, hipertiroidismo, diabetes, alteraciones de la vesícula biliar, etcétera . Tendremos en cuenta el significado biológico de la glándula afectada además del rest o de conflictos. Por ejemplo, una mujer que acababa de tener a su primer hijo. Los primeros días el bebé tiene dificultades para amamantar y pierde peso. El pediatra le da dos días de margen antes de empezar a darle el biberón. Una semana después, la madre tenía un sob repeso de diez quilos: la analítica reveló signos de hipotiroidismo. El Sentido Biológ ico de su hipotiroidismo era detener el tiempo para poder «alimentar al bebé». Además, e l número de quilos (que considera que ha engordado) enlazan con dos puntos importa ntes a tener en cuenta: a los trece años es intervenida de un quiste folicular de ovario de diez litros y, además, a los diez años vive un abuso. • Bloqueos personales. El número de quilos de sobrepeso/obesidad es indicativo del impacto producido por el conflicto y gran número de veces tiene un significado a nivel inconsciente, tal y como hemos visto en el ejemplo anterior. Por ejemplo, una mujer de cincuenta y seis años engorda dieciocho quilos en un mes y medio. La situación desencadenante se origina cuando se va unos días de casa para realizar un curso y su hija y su abuela enferman. Ella no deja el curso, pero v ive la experiencia como un abandono. Recuerda que ella no quería cumplir los dieci ocho años porque significaba un aumento de sus responsabilidades, y ya se ocupaba de demasiadas cosas. Ella es la hija mayor de cinco hermanos, la madre muere cua ndo ella tiene catorce años y tiene que hacerse cargo de los hermanos y de la fami lia. Otro ejemplo sería el de una mujer con un sobrepeso, según ella, de diez quilos. Res ulta que este proceso de sobrepeso se desencadena cuando rompe con la pareja con la que planeaba tener un hijo. Los diez quilos representan ese embarazo. Otro caso sería el de una mujer que tenía un sobrepeso de veinte quilos. Al pregunta rle desde cuándo, esta reacciona dándose cuenta de que había ido cogiendo peso desde l a muerte de su abuela (de la cual era doble). Hacía veinte meses de ese momento. D e alguna manera, para el inconsciente engordar suponía incorporar la esencia de es a abuela. Como podemos observar el número de quilos puede tener una gran relevancia a la hor a de situar el conflicto y puede tratarse de algo muy evidente o algo muy sutil. • Factores metabólicos Una zona adipocitaria particular25 se desarrolla bajo una influencia hormonal pa rticular. Algunas hormonas favorecen la fabricación de grasas, como el cortisol o la insulina; mientras que otras dificultan su combustión, como las hormonas femeni nas. Así, la obesidad alta, con mayor acumulación de grasa en la zona de la cara, el cuel lo, el tórax y la espalda, está ligada a un desarreglo del cortisol plasmático, genera lmente asociado a la sobrealimentación y al estrés. Recordemos que una de las funcio nes del cortisol es coordinar la respuesta de lucha o huida. En una obesidad alt

a, además de la autodevaluación y el abandono, debemos tener en cuenta la función pate rna, la sobrecarga de responsabilidad, la masculinidad, etcétera. La obesidad abdominal, localizada en la parte inferior del tórax y la parte superi or de las piernas, tiene relación con un desarreglo de la insulina. También se asoci a al sedentarismo o a la sobrealimentación. En este caso es importante el tema de la protección de los hijos. También puede tratarse de un escudo protector frente a l a agresión. Si el abdomen baja hasta tapar el pubis, hay una protección del sexo por memorias de violación o de incesto. La insulina tiene relación con situaciones de a sco o repugnancia. La obesidad baja, localizada en las caderas, nalgas, piernas y brazos, se vincul a con las hormonas femeninas (estrógeno y progesterona) y, por lo tanto, con la pr otección de la feminidad. Otro matiz a tener en cuenta son los meridianos de acupu ntura: por la zona externa de las caderas pasa el meridiano de la vesícula biliar, cuyos conflictos siempre se relacionan con ira, rabia o cólera interiorizada. Hay obesidades en las que se mezclan todos los factores posibles, como la obesid ad constitucional familiar, que evoluciona por brotes en momentos precisos de la vida. O la obesidad hipotalámica, que puede empezar por un impacto afectivo con e pisodios depresivos. En estos casos debemos tener en cuenta, además del Proyecto S entido y el trans­generacional, lo que el doctor Hamer26 llama «la constelación esquiz ofrénica».

Recordemos Tenemos que tener en cuenta todo aquello que pueda mantener el sobrepeso: confli ctos bloqueantes y conflictos autoprogramantes. Evidentemente, siempre se ha de tener en cuenta el Proyecto Sentido y el árbol transgeneracional. Un ejemplo relacionado con el Proyecto Sentido: dos mujeres con obesidad, ambas son las hijas menores, son concebidas cerca del climaterio y la madre cree que e l aumento del volumen abdominal se debe a un tumor. Recordemos que en esta capa embrionaria se han de tener en cuenta las creencias y los valores. Por ejemplo, creencias desvalorizantes como «no valgo, no merezco, no soy suficientemente bueno». Necesidad de tener las cualidades requeridas como «te ner que estar a la altura, tener que dar la talla, tener que cargar con todo, te ner que aportar lo esencial, o tener que aguantar». Estar en peligro, necesidad de protección: «el mundo es un lugar peligroso», «solo puedo contar conmigo mismo, no pued o contar con los demás». Identidad en el clan, como «siento que no pertenezco», o «si no m e ven, no existo», o «no ser reconocido», «necesito que me vean».

La sangre La sangre27 es un tejido conjuntivo líquido que contiene sustancias químicas disuelt as y millones de células flotantes. La porción líquida se llama plasma y está compuesta por agua en un noventa y uno por ciento, además de proteínas, iones, nutrientes, gas es, etcétera. Existen tres tipos principales de células: glóbulos rojos o hematíes, glóbul os blancos o leucocitos y plaquetas.

La familia cumple tres funciones fundamentales: • En primer lugar, permite recibir la vida. Los pa­dres dan la vida a sus hijos y lo s alimentan para que estos crezcan y transmitan la vida a su propia descendencia . • Por otra parte, ofrece la necesaria seguridad y protección para poder desarrollar las capacidades personales. • Por último, la vida y la protección son posibles gracias a la cohesión del clan, al se ntido de unidad entre todos sus miembros. La sangre es la logística de distribución e integración sistémica. Cumple múltiples funcio nes necesarias para la vida, como el intercambio de gases, distribución de nutrien tes, defensa ante infecciones, etcétera. Los conflictos biológicos asociados se refi eren a situaciones de autodevaluación en relación a los «lazos de sangre», tanto reales como simbólicos. Son conflictos de desvalorización profunda, «hasta la médula», ya que las células sanguíneas se forman en la médula ósea.

Fig. 3. Esquema de las células sanguíneas.

Concentración de lípidos en sangre El colesterol es un lípido que se encuentra en los tejidos corporales y en el plas ma sanguíneo. Es imprescindible para formar la membrana plasmática, siendo un factor importante en su fluidez, permeabilidad y estructura. De manera que a mayor can tidad de colesterol, menos permeable y fluida es la membrana. La hipercolesterol emia o presencia de niveles elevados de colesterol en sangre se considera un fac tor de riesgo cardiovascular. El significado biológico del aumento de colesterol e n sangre guarda relación con un conflicto respecto a la construcción de las cosas: «to do lo hago con mis propias fuerzas», «solo puedo contar conmigo mismo», «conflicto por n o poder lograr algo solo». Veamos dos ejemplos. El primero es el de una mujer con hipercolesterolemia. Su m arido se subía a los árboles para podarlos y ella temía que se cayera. Lo amenazaba co n no cuidarlo si se lesionaba: «No te ayudaré a construirte». El segundo: un hombre presentaba un aumento de colesterol en sangre desde hacía mu chos años. Era el único hijo vivo después de varios abortos y dos hijos que murieron d e pequeños. Su padre era alcohólico y maltratador. Había tenido que marcharse de casa muy joven porque se enfrentaba a él para defender a su madre. Con veinte años le ofr ecieron un trabajo de encargado que se sintió incapaz de asumir; le sobrepasaba. N unca se había sentido apoyado, no podía contar con nadie. Los triglicéridos son lípidos que constituyen la principal reserva energética en forma de grasas. Y como ya hemos explicado, se trata de componentes esenciales que no s han permitido sobrevivir y adaptarnos a lo largo de la evolución. Se almacenan e n el tejido adiposo subcutáneo, en unas células especializadas en su acumulación y res erva llamadas adipocitos.

Un aumento de triglicéridos en sangre va asociado con un conflicto biológico de auto devaluación en la familia relacionado con la construcción de las cosas, en la que «se espera o se cuenta con ayuda del exterior, o cuento con los demás para construir: espero ayuda pero no la obtengo». Conflicto por sentirse obligado a dar o recibir «m aterial de construcción». Biológica y bioquímicamente, la persona pasa a aportar las moléc ulas más preciadas que tiene en su cuerpo, sus reservas de energía, a la sangre, a s u «familia».

Glóbulos rojos, hematíes o eritrocitos La función esencial de los hematíes es transportar oxígeno desde los pulmones hasta la s células y recoger el dióxido de carbono producido como desecho para eliminarlo. Pa ra transportar el oxígeno, los hematíes contienen un pigmento de color rojo llamado hemoglobina. Cuando el oxígeno no llega en cantidad suficiente, las células están en p eligro de muerte. La anemia es una disminución de la concentración de hemoglobina en sangre, que impid e un transporte óptimo de oxígeno a los tejidos del cuerpo. Puede deberse a una falt a de hematíes o de hierro, componente esencial de la hemoglobina. El conflicto de base se relaciona con la desvalorización global del linaje de sangre, desvalorizac ión de uno mismo en relación con lo que nos hace vivir, el clima de vida o de muerte en el linaje de sangre: «molesto en la familia», «me ahogo en esta familia», «tengo que v ivir lo menos posible en esta familia». La anemia ferropénica se desarrolla por falta de hierro para producir hemoglobina. El conflicto consiste en una desvalorización por no poder hacer lo que se debe en relación a una acción, conflicto por no vivir en el propio eje, por hacer lo que no es justo. El hierro tiene propiedades magnéticas y se relaciona con el arquetipo de la madre, que también tiene propiedades magnéticas. Si se da una falta de hierro, puede que haya alguien en mi clan al que no quiero que le llegue el oxígeno, ya q ue no me permite estar en mi centro. La talasemia es un tipo de anemia hereditaria causada por una producción anormal d e hemoglobina. Está relacionado con vivencias transgeneracionales de carecer de so stén, de tener que vivir permanentemente al día o tener que eliminar hijos porque ha y demasiados que alimentar. El prefijo thalass quiere decir mar, y la talasemia está vinculada con el mar mediterráneo. Lo opuesto a la anemia es la policitemia, un exceso de producción de hematíes por pa rte de la médula ósea. En este caso el conflicto viene determinado por un deseo de q uerer «llevar vida a alguien», «tener más oxígeno para retener la vida», por ejemplo, si un familiar está deprimido o ha muerto.

Glóbulos blancos o leucocitos Los leucocitos son un conjunto heterogéneo de células que defienden el organismo de las infecciones, identificando aquello que le es extraño: microorganismos, sustanc ias tóxicas, parásitos o restos celulares. Distinguen lo propio de lo ajeno y ofrece n seguridad y protección.

La respuesta de defensa está orientada en dos sentidos: una defensa inmediata e in específica, para responder rápidamente a una agresión; y otra programada y específica, c omo la respuesta inmune: una compleja serie de procesos que proporcionan protecc ión frente a las enfermedades infecciosas concretas y a los materiales tóxicos. Los leucocitos relacionados con la función de defensa inmediata e inespecífica son l os neutrófilos, los monocitos, los eosinófilos y los basófilos. Los neutrófilos y los mo nocitos «fagocitan», es decir, literalmente engloban y digieren a los microorganismo s o los restos celulares. Los eosinófilos contribuyen a la protección del cuerpo con tra sustancias irritantes regulando la respuesta alérgica, y defienden de los parási tos mediante fagocitosis. Los basófilos también intervienen en la respuesta alérgica y contienen la inflamación. Los linfocitos son los glóbulos blancos que intervienen en la respuesta inmune esp ecífica y programada. La inmunidad específica requiere memoria para reconocer y resp onder a bacterias o a determinadas sustancias perjudiciales. Así, en un primer con tacto con virus o bacterias, el cuerpo manifiesta la enfermedad y al mismo tiemp o combate para destruir los gérmenes. En caso de una segunda exposición al mismo tip o de agentes, no se producen síntomas, porque son destruidos de inmediato. Los linfocitos B producen unas moléculas llamadas anticuerpos, las inmunoglobulina s, que poseen la capacidad de unirse a las moléculas específicas del agente invasor con la misma precisión que una llave a su cerradura. Los linfocitos T son los resp onsables de coordinar la respuesta inmune celular, además de facilitar la función de los linfocitos B. Los leucocitos se relacionan con conflictos biológicos de autodesvalorización vincul ados a la defensa y al ataque. La leucopenia es una disminución anormal del número de leucocitos. Tiene relación con la identidad: «no me atrevo a autoafirmarme», «para mi supervivencia me interesa no au toafirmarme» o «no me autorizo a defenderme». El sida (síndrome de inmunodeficiencia adq uirida) es un ejemplo de leucopenia intensa; el conflicto se expresaría como: «Tengo que desaparecer de esta familia, la familia no me protege, no me defiende». La leucemia pertenece a un grupo de enfermedades de la médula ósea que provocan un a umento incontrolado de glóbulos blancos inmaduros. Es el cáncer más frecuente en la in fancia. Los conflictos biológicos se relacionan con una gran desvalorización de sí mis mo en el seno de la familia, en el linaje de sangre, con una desvalorización globa l, una prohibición de crecer o peligro si se crece. En el seno de la familia, gene ralmente hay mucha violencia entre los padres de los niños afectados. Entendemos t ambién como violencia la excesiva sobreprotección de los niños por parte de algunas ma dres. Los conflictos biológicos se vinculan con situaciones de «peligro de muerte inminent e con enormes temores», «conflicto de incapacidad de proteger», «desvalorización por no po der alcanzar el nivel de exigencia de los padres», «desvalorización en un contexto de separación, de ruptura con el propio origen o con el entorno, o en relación al recon ocimiento», «aislamiento permanente a lo largo de la vida». Para el doctor Hamer, la leucemia28, 29 es la fase de reparación de un cáncer de hue sos que incide de forma especial en la médula ósea. En la fase de simpaticotonía, o fa se-ca, hay una osteólisis localizada específicamente en función del tipo de conflicto. A cada parte del esqueleto le corresponde un tipo de autodesvalorización. La leuc emia aparece en la fase de reparación o fase-pcl, ya que señala que el conflicto de origen queda resuelto y la curación está en camino. La complicación principal de la le ucemia es la repetición del conflicto inicial responsable de la desvalorización y el nuevo conflicto desencadenado por el diagnóstico. Un conflicto de diagnóstico exper imentado como pérdida de existencia, soledad o pérdida de referentes programa una re tención de líquidos, que junto con el tratamiento convencional, agrava los síntomas de

la leucemia. Como veremos en las enfermedades crónicas, el peligro principal es «el síndrome». La BioNeuroEmoción siempre tiene en cuenta la memoria transgeneracional y el Proye cto Sentido. Cuando la leucemia afecta a un menor, el impacto emocional lo vive la madre, aunque el foco cerebral de Hamer esté en el niño. Probablemente la leucemi a aparece en una fase-pcl porque la madre soluciona su conflicto inconscientemen te. Pero, para que se produzca la curación, la madre debe tomar conciencia y pasar a la acción. Si sigue en un am­biente conflictivo, reactivando la desvalorización (po r ejemplo, soportando un ambiente de violencia), la enfermedad se complica, difi cultando la curación.

Plaquetas o trombocitos Las plaquetas son fragmentos citoplasmáticos de sus células precursoras, los megacar iocitos. Tienen un papel esencial en la coagulación sanguínea: inician la formación de una malla para detener la hemorragia. Un número de plaquetas demasiado bajo puede ocasionar una hemorragia importante. Si es demasiado alto, pueden formarse coágul os que obstruyan los vasos sanguíneos. El descenso del número de plaquetas en sangre se llama plaquetopenia. Los conflict os biológicos están relacionados con la autodevaluación por falta de cohesión en el clan , dificultad de agregación a la familia, no poder conservar la unión del clan, o pro blemática de separación en el clan familiar. Por ejemplo, una mujer tiene plaquetopenia desde los veintiún años, desde que su fam ilia decide trasladarse a otra ciudad y ella se queda sola. Decidió no marcharse p orque trabajaba y estudiaba, pero vivió la separación de la familia como separación de l clan. Por el contrario, un exceso de plaquetas indica un conflicto relacionado con sen tirse atrapado por la familia, sensación de «herida abierta», de que «la familia me sang ra». Fue el caso de un hombre de cuarenta y ocho años que, después de una fractura del pe roné, tuvo una tromboflebitis en la pierna derecha, seguida de una embolia pulmona r. Desde hacía años estaba involucrado en diversas asociaciones de su ciudad, tanto deportivas como sociales. Tenía un trabajo estable y deseaba dejar todas las oblig aciones que le quitaban tiempo y libertad para dedicarse a su pa­sión, pero no sabía cóm o abandonar a toda su familia simbólica.

El síndrome de Raynaud El síndrome de Raynaud30 se define como palidez o cianosis episódica de los dedos de bida a la vasoconstricción de las pequeñas arterias o arteriolas que los riegan, y s e produce en respuesta al frío o al estrés emocional. Las crisis vasoespásticas afectan especialmente a los dedos de las manos, pero tam bién pueden afectar a los dedos de los pies. Asimismo se han descrito en la nariz y en las orejas, e incluso en el pezón.

Los conflictos biológicos tienen relación con la desvalorización por no poder retener, atrapar, por no ser capaz de hacer algo, de ejecutar un trabajo. Hay una tonali dad de muerte, de querer retener a alguien que ha muerto, o de evitar que alguie n se dirija a la muerte. La desvalorización afecta a las arterias, por las que pas a sangre oxigenada, y por lo tanto hay una noción de «no poder ser efectivo o eficaz». Hay que tener en cuenta el significado de la zona afectada.

Sistema linfático El sistema linfático31 es una parte del aparato circulatorio que transporta la lin fa al corazón. El sistema linfático cumple cuatro funciones básicas: mantener el equil ibrio del líquido extracelular, formar y activar el sistema inmunitario, absorber y trans­portar grasas y controlar la concentración de proteínas en el intersticio. Los ganglios linfáticos son estructuras nodulares que forman parte del sistema inm unitario. Poseen una estructura interna de tejido conjuntivo, en forma de red, r ellena de linfocitos que filtran y recogen los agentes infecciosos o las sustanc ias extrañas. Los conflictos biológicos indican desvalorización en un contexto de angustia profund a, inseguridad, miedo anticipativo a ser atacado, a una amenaza que viene del en torno. En la fase-ca los ganglios experimentan necrosis. La adenopatía es un aumento de v olumen por una inflamación o una tumefacción del ganglio linfático en la fase de repar ación. Los ganglios afectados se correlacionan con el hueso o articulación cercana y con la autodevaluación específica asociada con esa zona (como veremos en los confli ctos osteoarticulares). El linfoma de Hodgkin se relaciona con una desvalorización en un contexto de miedo y angustia, sumada a la representación funcional o simbólica de la parte de cuerpo involucrada.

El bazo El bazo es un órgano cuya principal función es filtrar la sangre para madurar los glób ulos rojos y destruir aquellos que están «envejecidos». Forma parte del sistema linfátic o y tiene un papel importante en la actividad del sistema inmune. Por lo tanto, de­sem­peña funciones inmunológicas y hematopoyéticas. Los conflictos biológicos se relacionan con sentir desvalorización respecto a los la zos de sangre en el sentido más amplio, con no ser sostenido o apoyado por la fami lia, con el sentimiento de no pertenecer a la familia, de no contar con recursos . Como el bazo almacena sangre, puede relacionarse con un conflicto de miedo int enso a perder la sangre o a morir en un baño de sangre. En la fase de conflicto activo hay una necrosis. La esplenomegalia (aumento del volumen del bazo) se produce en la fase-pcl o de reparación.

El corazón El aparato circulatorio32 es el primer sistema orgánico funcional del embrión. Su fo rmación comienza en la segunda/tercera semana de gestación y el día veinte empieza a f uncionar. A partir del día veintitrés, la actividad del corazón puede comprobarse medi ante una ecografía. El signo inicial del desarrollo del corazón es la presencia de dos cordones endote liales que se fusionan para formar un tubo cardiaco único. A partir de la cuarta s emana comienza la división del conducto aurículoventricular, la aurícula y el ventrículo primitivos. Progresivamente y hasta finales de la quinta semana se desarrollan una a una las estructuras del sistema cardiovascular. El corazón33, 34 se encuentra situado en el tórax, detrás del esternón y las costillas, entre los dos pulmones. Es un órgano hueco que contiene cuatro cavidades: dos supe riores, denominadas aurículas y dos inferiores, denominadas ventrículos. Las aurículas recogen la sangre del organismo a través de las venas, mientras que los ventrículos envían la sangre proveniente de las aurículas al resto del organismo a través de las arterias. El nombre de cada cámara cardíaca indica su localización: las aurículas derecha e izquie rda están arriba y los ventrículos derecho e izquierdo se sitúan abajo. La pared de ca da cámara se compone de un tejido muscular estriado llamado miocardio, que está some tido a una contracción involuntaria, rítmica y espontánea. Tanto las aurículas como los ventrículos están separados por un tabique: el tabique interauricular y el tabique i nterventricular.

Ciclo cardíaco El corazón tiene dos movimientos, uno de contracción, llamado sístole y otro de dilata ción llamado diástole. Ambos movimientos no se realizan a la vez, sino que se distin guen tres tiempos: • La sístole auricular, en la que se contraen las aurículas y la sangre pasa a los ven trículos que están vacíos. • La sístole ventricular, cuando se contraen los ventrículos y la sangre sale de ellos a través de las grandes arterias. • La diástole, en la que las aurículas y los ventrículos se dilatan por la relajación de l a musculatura y la sangre entra de nuevo en las aurículas. La sístole empieza con la contracción, cuando la presión del ventrículo izquierdo supera la de la aurícula izquierda, y finaliza en el pico de la eyección. La diástole se ini cia cuando la presión del ventrículo izquierdo empieza a descender. En el interior del corazón existen cuatro válvulas que regulan el paso de la sangre, se abren y se cierran para que la sangre fluya únicamente en una dirección en cada latido. Las válvulas auriculoventriculares separan las aurículas de los ventrículos: l a válvula tricúspide entre la aurícula y el ventrículo derecho, y la válvula mitral o bicúsp

ide entre la aurícula y el ventrículo izquierdo. Ambas impiden que la sangre refluya hacia las aurículas cuando se contraen los ventrículos. Las válvulas semilunares están situadas entre los ventrículos y las grandes arterias p or las que sale la sangre del corazón: la válvula pulmonar, en el ventrículo derecho, y la válvula aórtica en el ventrículo izquierdo. Ambas permiten el flujo hacia las art erias, pero impiden su retroceso al ventrículo. Cada latido del corazón incluye la sístole y la diástole y se conoce como un ciclo car díaco. El sonido cardíaco corresponde al cierre de las válvulas. El primer tono corres ponde al cierre de las válvulas auriculoventriculares, cuando se contraen los vent rícu­los. El segundo tono corresponde al cierre de las válvulas semilunares durante la diástole ventricular. El término gasto cardíaco es el volumen medio de sangre bombead o por un ventrículo por minuto, y en un adulto normal en reposo oscila alrededor d e los cinco litros.

Flujo de sangre a través del corazón El corazón actúa como una bomba muscular para distribuir la sangre por todo el organ ismo. La sangre poco oxigenada llega al ventrículo derecho a través de dos grandes v enas, la vena cava superior y la vena cava inferior. La aurícula derecha recibe sa ngre poco oxigenada y la bombea hacia el ventrículo derecho a través de la válvula tri cúspide. Cuando los ventrículos se contraen, la sangre del ventrículo derecho es bombe ada a través de la válvula semilunar pulmonar hacia los pulmones, a través de la arter ia pulmonar. En los pulmones, la sangre se llena de oxígeno y elimina el dióxido de carbono. La s angre oxigenada vuelve al corazón por la aurícula izquierda a través de las cuatro ven as pulmonares, que la bombean hacia el ventrículo izquierdo a través de la válvula mit ral. Cuando se contraen los ventrículos, la sangre fluye por la aorta a través de la válvula semilunar aórtica y es distribuida por todo el cuerpo. El corazón actúa como dos bombas separadas a través de dos circuitos muy bien diferenc iados. La circu­lación pulmonar implica el movimiento de sangre desde el ventrículo de recho a los pulmones y la circulación sistémica implica el movimiento de sangre desd e el ventrículo izquierdo a través de todo el cuerpo.

La hipertensión arterial Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hipertensión arterial (HTA)35 cons tituye el primer riesgo de muerte para la mujer y el segundo para el varón en el m undo occidental. Se estima que el cincuenta por ciento de las enfermedades cardi ovasculares se pueden atribuir a la elevación de la presión arterial, que constituye el principal riesgo de ictus e insuficiencia cardiaca. El noventa por ciento de las personas con valores normales a los cincuenta y cinco años serán hipertensas an tes de su muerte. La HTA ya es un factor de alto riesgo prevalente para las enfermedades cerebrova sculares en el mun­do industrializado y su incremento en todo el mundo está resultan do ser un problema de salud muy común debido al aumento de la longevidad y la prev

alencia de factores que contribuyen a su de­sarrollo, como la obesidad, la inactiv idad física y una dieta poco saludable. La presión arterial 36, 37 se define como la fuerza o empuje de la sangre sobre la s paredes arteriales. A su vez, la tensión arterial es una fuerza de magnitud simi lar a la presión arterial, que se opone a la presión arterial para evitar una disten sión excesiva. Aunque la tensión arterial y la presión arterial son fuerzas opuestas, sus magnitudes son iguales, al medir una se obtiene el valor de la otra. En este principio se basa el examen clínico de la presión arterial, en el que se mide la on da pulsátil o de presión que recorre las arterias. Se entiende por presión sistólica o máxima el mayor valor obtenido durante la contracc ión ventricular. La presión diastólica o mínima es el menor valor observado durante la d iástole, que coincide con el final de esta. El valor promedio normal en un adulto es de 120 mmHg en la sistólica o máxima y 80 mmHg en la diastólica o mínima, aunque varía de unas personas a otras e incluso varía en la misma persona a lo largo del día. En la regulación de la presión arterial intervienen varios mecanismos y estructuras reguladas por el sistema nervioso autónomo. Los barroreceptores son terminaciones nerviosas que se hallan en las paredes arteriales (principalmente del seno carot ideo y del cayado de la aorta) y son sensibles a las variaciones de presión. El volumen sanguíneo está en gran parte bajo control hormonal. Cuando el volumen des ciende, el nervio vago envía señales a la hipófisis para que libere hormonas que actua rán sobre el riñón, disminuyendo la eliminación de líquido; y sobre las glándulas suprarrena les, aumentando la retención salina. Las glándulas suprarrenales segregan hormonas q ue aumentan la presión arterial y contraen los vasos sanguíneos. El hipotálamo es el centro de enlace entre el sistema nervioso y el sistema endocr ino: controla la hipófisis, que es la que regula la secreción de hormonas al organis mo. La hipertensión arterial se define como una elevación mantenida de la presión arterial por encima de los límites normales. El diagnóstico de un individuo como hipertenso se basa en clasificaciones que determinan los límites entre normalidad y enfermeda d de manera arbitraria. El Séptimo Informe del Joint National Comittee (JNCVII) de 2003 y el informe de la OMS del mismo año consideran como límites de la normalidad una presión arterial sistóli ca de 140 mmHg o superior y/o una presión arterial diastólica de 90 mmHg o superior. El JNCVII define como «prehipertensos» a aquellas personas que tienen una presión arte rial sistólica de 130-139 mmHg y/o una presión arterial diastólica de 85-89 mmHg.

La hipertensión arterial según la BioNeuroEmoción La hipertensión arterial esencial o idiopática es aquella en la que no puede identif icarse un factor causal, y representa del noventa al noventa y cinco por ciento de los casos. Produce de manera silenciosa cambios en el flujo sanguíneo a nivel m icro y macrovascular, y puede afectar a varios órganos diana, como el corazón, los r iñones, el sistema nervioso central, los ojos o las arterias periféricas. Prácticamente no produce síntomas, aunque a veces se manifiesta con cefalea, mareo o vértigo, trastornos visuales, zumbidos en los oídos, hemorragias nasales y palpitac iones, entre otros.

Los conflictos biológicos se relacionan con una desvalorización del clan familiar de una tonalidad general, impotencia con relación al territorio. Para comprender los conflictos biológicos de la hipertensión arterial (HTA) hemos de considerar varios aspectos: el corazón simboliza el hogar, la casa, los afectos, el territorio. Las paredes de mi corazón son los límites de mi hogar, de mi territorio, o los aspectos limitantes que tengo en mi hogar. Las aurículas son femeninas, porque reciben la s angre del sistema venoso y la envían a los ventrículos. Los ventrículos son masculinos porque llevan la sangre al exterior. La sangre simboliza el clan familiar, la f amilia (real o simbólica). En la hipertensión arterial (HTA) vamos a contemplar un aspecto masculino y otro f emenino. En la HTA central o masculina, el conflicto de base es «aumentar la presión para expulsar a alguien de mi corazón, de mi casa, de mi territorio». «Quiero ex­pulsar a un miembro de mi familia fuera del clan». En este caso hay un aumento de la pre sión y la persona tiene las manos calientes. En la HTA periférica o femenina el conflicto de base es «debo aumentar la tensión para restringir el acceso o la salida, para evitar que alguien se aleje demasiado, o por no querer que alguien entre a formar parte del clan». Las arterias se cierran , aumentando la tensión y la persona tiene las manos frías. Conflictos relacionados con la hipertensión arterial: • Conflicto de hacinamiento: demasiada gente en poco espacio. • Conflicto de falta de reconocimiento: mujeres que asumen un rol masculino. • Desvalorización relacionada con el clan familiar; pérdida de territorio vivida con i mpotencia y en estado de sumisión. La persona se siente forzada a la orden de un d ominante. • Conflicto de resistencia a vivir una situación, a salir de la casa, del territorio . Resistir para defenderse. • Necesidad de ser siempre el primero o de estar entre los mejores. • Amargura interior en relación al amor, decepcionado cierro mi corazón, me endurezco. Cerrar el corazón a los miembros de la familia que no me aman. • Conflicto de tensión en el clan, luchar contra la presión del clan, luchar para prot eger a la familia.

• Conflicto de equilibrio entre padre y madre. Si la presión sistólica y la diastólica e stán muy separadas, «quiero separar a papá y mamá». Si están muy juntas, «quiero que se acerq en». Ejemplos: Un hombre de cuarenta años tiene que interceder entre sus padres para que no se pe leen y se lleven bien. Siente rabia hacia ellos porque no encuentran vías de comun icación y lo utilizan. Una mujer de cincuenta y ocho años tiene hipertensión a partir de la muerte de su pa dre: siente que este se fue muy rápido y casi no lo había disfrutado. A los veintinu eve años su esposo la deja por otra mujer y ella regresa a casa de sus padres. Su madre quiso abortarla porque pensaba que sería un impedimento en la relación con su esposo. Toda la vida la madre la culpó de llevarse mejor con su padre que con ella .

Un hombre de cuarenta y cinco años tiene hipertensión desde los cuarenta, cuando des cubre que su mujer le es infiel, pero no puede echarla de casa «por sus hijos». A lo s once años vive como su padre golpea a su madre y él desea matarlo. Una mujer de treinta y cinco años tiene hipertensión desde los treinta y dos. Está sep arada y tiene un hijo. Conoce a un hombre que es viudo desde hace dos años y tiene dos hijos a los que ha malcriado. Ella no soporta a los niños, pero quiere al pad re como pareja. Quiere echar a los niños pero quedarse con el padre. En la hipertensión tendremos en cuenta los valores y las creencias que mantienen e l conflicto. Por ejemplo, la fidelidad familiar; muchas personas se sienten pres ionadas para cuidar de la familia y esta fidelidad les impide romper el círculo. L a HTA es una desvalorización que afecta a las arterias, que tienen el rol masculin o de la acción, de la responsabilidad de alimentar a la familia. Cuando la persona no actúa, acumula presión en el ambiente familiar. La hipertensión puede ser secundaria a un problema renal o a un problema endocrino . Entonces tomaremos en cuenta el significado biológico del órgano afectado, además de l conflicto de la HTA. La HTA está presente en la fase activa del conflicto, aunque a menudo es detectada en la fase de solución. La hipotensión arterial es el mismo conflicto que el de la HTA, pero vivido en la polaridad contraria. Se presenta en la fase activa del co nflicto y la tonalidad es una pérdida de territorio vivida con impotencia y renunc iamiento: «¿Para qué luchar?, de todos modos no lograré nada». La arritmia es la pérdida de la secuencia38 rítmica del corazón por una alteración de lo s impulsos eléctricos que determinan el latido cardíaco. Cuando una persona está en re poso o realizando una actividad física habitual, el corazón late dentro de un rango de normalidad que oscila entre sesenta y cien latidos por minuto. Si el latido e s más rápido de lo esperado, muy lento o es irregular, decimos que se encuentra en a rritmia. Los conflictos de arritmia conciernen a la relación, porque afectan a la conducción eléctrica y se vinculan con un trastorno de ritmo o de tiempo, falta de r itmo por falta de referente (padre): «El hombre no mide, no controla; carencia de límites, de medida, de referentes, de padre».

Las válvulas del corazón Las válvulas representan a los porteros que dan entrada y salida de la familia en la casa o el territorio. Las patologías relacionadas con las válvulas del corazón (val vulopatías)39 se producen por estenosis o por insuficiencia. La estenosis se produ ce cuando la válvula no se abre completamente, lo que ralentiza el flujo de sangre cuando pasa de una cámara a otra. La insuficiencia se produce cuando la válvula no se cierra por completo, lo que permite que una cantidad variable de sangre regur gite o fluya en sentido contrario. Ambas valvulopatías incrementan la cantidad de trabajo del corazón (ver Figura 4).

Fig. 4. Esquema del corazón y sus válvulas. Una estenosis en las válvulas auriculoventriculares implica una restricción en el fl ujo que va de la aurícula (femenino) al ventrículo (masculino), impidiendo el paso d

e lo femenino a lo masculino: «no querer retornar a mamá... la puerta debe permanece r cerrada»; «papá y mamá son diferentes, no hay relación entre ellos...»; «nunca está el mach uando se le necesita...»; «el marido quiere entrar en casa y la mujer cierra la puer ta»; «lo masculino quiere ir a lo femenino, pero no debe»; «quiero cerrar todas las posi bilidades de retorno»; «no quiero retornar donde está la madre o la esposa»; «no quiero qu e papá retorne a mamá»; «hay peligro si alguien retorna a lo femenino». Estenosis en la válvula tricuspide: «mamá me impide llegar a papá, en términos de regreso al hogar». Estenosis de la válvula mitral: «Mi madre me impide llegar a mi padre, en tér minos de salir del hogar». Una estenosis en las válvulas semilunares restringe el flujo en la salida de los v entrículos hacia las grandes arterias. Implica una restricción en la salida de lo ma sculino. La estenosis en la válvula aórtica restringe la salida del ventrículo izquierdo hacia la aorta: «estar retenido en casa por el padre, querer escapar pero no poder». La es tenosis de la válvula pulmonar restringe la salida de sangre «sucia» hacia el pulmón: «se desecha limpiar los trapos sucios». Como ejemplo, veamos el caso de una mujer de sesenta años a la que se la ha diagno sticado esclerosis en la válvula mitral y en la válvula aórtica hace unos diez años. Sep arada desde los cuarenta y ocho años, con dos hijos, su marido le pone una denunci a para lograr disminuir la pensión que les pasa a sus hijos. La mujer ha empezado a trabajar desde que se ha separado, pero los empleos que consigue son precarios y el sueldo bajo. Durante siete años están en el juzgado hasta la sentencia definit iva, que ella gana. Su vivencia es que quiere cerrar la puerta a su marido porqu e se niega a alimentar a sus hijos. La insuficiencia de las válvulas auriculoventriculares permite que la sangre reflu ya a la aurícula, hay un retorno de lo masculino a lo femenino, a la madre: «dejo la puerta abierta para retornar, esperando el regreso de alguien»; «mi padre me echa, pero vuelvo gracias a mi madre», «quiero volver a casa». La insuficiencia mitral permite el flujo desde el ventrículo a la aurícula izquierda : «mi esposo se fue con otra mujer y yo quiero que regrese». La insuficiencia de la válvula tricúspide permite el reflujo desde el ventrículo a la aurícula derecha: «mi madre no se ocupa de mí y busco a la abuela». Ejemplo: una mujer tiene una insuficiencia en la válvula mitral desde los cincuent a años. Se queda viuda a los treinta años, con un hijo de seis años. Cuando el hijo ti ene veintiséis años ella lo echa de casa para que espabile y se haga mayor, pero le deja la puerta abierta para que vuelva, porque se siente culpable. Una insuficiencia en las válvulas semilunares permite que la sangre refluya al ven trículo, hay una vuelta a lo masculino. Una insuficiencia valvular aórtica permite e l reflujo de la arteria aorta al ventrículo izquierdo: «expulsado por el padre, teme no poder volver a casa». Una insuficiencia valvular pulmonar permite el reflujo d e sangre venosa («sucia») hacia el ventrículo derecho. Hay que tener en cuenta tanto a la madre y al padre reales como a los simbólicos c on relación a la función materna/paterna.

El sistema osteoarticular

Tejido óseo El hueso40, 41 es un tipo de tejido conjuntivo especializado, compuesto por célula s que fabrican una matriz extracelular dura y calcificada que forma bloques estr ucturales conocidos como «osteonas». Se caracteriza principalmente por su rigidez y su resistencia a las fuerzas tanto de compresión como de tracción. El esqueleto es un armazón adaptable y bien ar­ticulado que forma la estructura del cuerpo y protege los órganos vitales. Además, es un banco dinámico de reservas mineral es en el que el organismo almacena el calcio y el fosfato en formas metabólicament e estables y estructuralmente útiles. Un hueso adulto está compuesto por un treinta por ciento de materia orgánica, principalmente colágeno, solo un dos por ciento de cél ulas y un setenta por ciento de minerales, como el fosfato y el calcio. El tejido óseo se renueva y se reabsorbe constantemente gracias a la actividad de sus células específicas. Las células formadoras de hueso son los osteoblastos, procede ntes de células osteoprogenitoras que se encuentran en las superficies libres de l os huesos. Los osteoblastos fabrican una en­zima para preparar la mineralización de la ma­triz ósea. Los osteocitos se derivan de los osteo­blastos y están enterrados dentr o de la matriz ósea mineralizada. No pueden dividirse, pero forman prolongaciones que están en contacto con otros osteocitos para regular la homeostasis mineral. Ot ro tipo principal de célula ósea es el osteoclasto, que proviene de células hematológica s. El osteoclasto degrada y reabsorbe la matriz ósea. El calcio es el mineral más abundante en el cuerpo y la mayor parte se encuentra e n los huesos. Tiene una importante función en la contracción muscular y en la transm isión del impulso nervioso, así como en la contracción del músculo cardiaco. El organism o mantiene firmemente estables las concentraciones de calcio para evitar el peli gro de aumento o disminución de este mineral en sangre. Cuando hay una hipercalcemia, es decir, un aumento de la concentración de calcio e n sangre, el conflicto biológico tiene relación con la desvalorización en la familia, porque «necesito ser fuerte, necesito que me sostengan pero no tengo a nadie que l o haga». Por el contrario, en la hipocalcemia o disminución de la concentración de cal cio en sangre, el conflicto es: «a mi lado hay alguien que es débil». Era el caso de una joven que presentaba una hipocalcemia porque sentía que su madr e vivía con dificultad una situación de separación. La consideraba débil y creía que le ib a a costar sobreponerse. Podemos aplicar un razonamiento similar cuando hay una alteración de la concentrac ión de magnesio en sangre. Este mineral cumple un importante papel en muchas de la s reacciones químicas que mantienen el funcionamiento normal del cuerpo. El magnes io tiene una relación simbólica con la madre (magnetismo terrestre) o la función mater na. El conflicto biológico es considerar que «una persona es frágil y hay que ayudarla en su función materna». Un aumento de magnesio representa la actitud: «yo soy quien q uiere aportar este mineral para dárselo a otro». En caso de una disminución, se trata de: «yo soy la persona que necesita ayuda». Por ejemplo: una mujer necesitaba diaria mente un aporte suplementario de magnesio desde que se había quedado viuda con dos hijos jóvenes.

Líneas generales del esqueleto

Como mencionamos en el capítulo del Sentido Biológico, la estructura del ser humano se ha adaptado a la marcha bípeda. Andar no significa solo ser capaz de mantener u n equilibrio rudimentario sobre dos piernas, sino una capacidad en la que interv ienen múltiples factores y que es fruto de la maduración.42 La marcha bípeda requiere un dominio del equilibrio que se produce gracias a la integración de la información que proviene de los dos laberintos de nuestro oído interno. Permite desplazarse co n soltura para explorar el entorno en virtud de un sistema visual y auditivo que proporciona una imagen tridimensional del espacio circundante. Moverse, hablar y pensar no son solo capacidades del ser humano, también son neces idades. El ser humano nace muy inmaduro y, para desarrollar al máximo sus capacida des, depende en gran medida del aprendizaje. La educación influye en su movimiento y le permite adaptarse a las leyes de la gravedad con mayor o menor esfuerzo. E l doctor Jorge Ferré Veciana,43 especialista en desarrollo infantil, ha expresado con claridad la importancia del aprendizaje: «Necesitamos tres años de vida extraute rina para descubrir el YO; tres años más para integrar el TÚ; tres más para asimilar rea lmente la imagen de ÉL; tres más para empezar a trabajar en equipo, a partir de la c onciencia del NOSOTROS; tres más, alrededor de los quince, para descubrir el VOSOT ROS. Y toda una vida para descubrir el ELLOS». El bebé se construye44, 45 con el sistema de representación de la madre. El bebé vive como propio lo que la madre siente, lo que le preocupa o rechaza. Para recorrer este camino la naturaleza nos ha dotado de un sistema nervioso con una serie de estructuras que se ponen en marcha sucesivamente en la misma secuencia en la que fueron apareciendo a lo largo de la evolución. Al nacer, se activan siguiendo est e orden: • El tronco cerebral, que controla los reflejos básicos de supervivencia para respir ar y comer. • El hipotálamo y el control de órganos y vísceras. • El cerebelo y los núcleos subcorticales, que regulan la función del sistema musculoe squelético. El ser humano necesita moverse para sobrevivir y desarrollarse. • Las informaciones sensoriales, que se desarrollan siguiendo el mismo orden en qu e fueron apareciendo en la evolución: las informaciones laberínticas, el tacto, la a udición y la visión. • El sistema límbico, el centro de las emociones. Las emociones y el afecto fueron f undamentales en el proceso de hominización. Del mismo modo, la identidad y la auto imagen se van organizando en base a todas las experiencias de relación con el ento rno, a partir del cual el niño elabora una imagen positiva o negativa de sí mismo. • La corteza cerebral es la encargada de las funciones más elaboradas, que necesitan más tiempo para conectarse y madurar. Desde que nace, el ser humano debe recorrer este camino sin saltarse ninguna eta pa, porque todas son interdependientes. Además, hay que tener en cuenta que cada b ebé tiene una velocidad de desa­rrollo distinta. La experiencia motriz de los tres p rimeros años de vida representa los cimientos de la autoestima y de la seguridad e n uno mismo. Si un niño desconfía de las posibilidades de su cuerpo en movimiento y se desarrolla con miedo, sienta las bases de una gran inseguridad. En su desarrollo psicomotor, el bebé sigue dos leyes: • Ley cráneo-caudal: primero se controlan las partes más cercanas a la cabeza y los br azos, más tarde las piernas.

• Ley próximo-distal: primero se controlan las partes más cercanas al eje corporal. La capacidad para elaborar reacciones motoras se aprecia inicialmente en la cabe za y el cuello, y prosigue en dirección descendente: columna dorsal, cintura escap ular, brazos, manos, columna lumbar, cintura pelviana (caderas) y finalmente pie rnas y pies. Para entender los conflictos biológicos del sistema osteoarticular hay que tener m uy presente el esquema anterior. A los nueve meses, aproximadamente, el bebé manti ene erguida su columna y puede estar sentado. Y recordemos que el bebé se construy e en el sistema de representación del alma de la madre: durante los primeros nueve meses está en fusión con su madre. Los conflictos generales de la columna vertebral de un adulto tienen relación con los valores fundamentales, con la estructura per sonal, las ideas, los pensamientos, las creencias sobre sí mismo. Todo ello se est ructura en estos primeros meses. La columna cervical, la primera que se domina, tiene relación con la comunicación ve rbal, con la armonía entre el pensar y el hacer. La columna dorsal y la columna lu mbar representan el mástil que sostiene la estructura, el tutor interno que sostie ne lo fundamental. A partir del primer año de vida, cuando el niño ya domina la posición y el equilibrio estático, empieza a dar los primeros pasos. Hacia los dos años ya ha adquirido exper iencia caminando y empieza a in­corporar el patrón contralateral, es decir, a coordi nar el brazo derecho con la pierna izquierda, que es la marcha característica del ser humano. Hacia los tres años, el dominio del equilibrio en bipedestación le ofrec e la posibilidad de correr: el pie ya no es plano. La actividad de la corteza ce rebral va aumentando a gran velocidad. La conciencia del yo lo convierte en el centro y en la medida del universo.46, 4 7 A partir de los tres años el niño empieza a desprenderse de la fusión emocional con la madre. En este momento el padre debe intervenir para liberar tanto a la madre como al niño. A lo largo del desarrollo, los conflictos generales del pie tienen relación con la madre o la función materna. El tobillo representa los tres años de vida, pues se en cuentra entre el maléolo de la tibia (madre) y el maléolo del peroné (padre). Para pas ar de la infancia a la adolescencia (representada por la rodilla), es necesario estructurarse equilibradamente entre el padre y la madre. La adolescencia signif ica descubrir el vosotros: el individuo empieza a integrarse en la sociedad, per o necesita obedecer las normas del grupo, conocer el lugar que ocupa, su posición respecto a los demás, su identidad sexual. La cadera tiene relación con la transformación en adulto, con la construcción de la pr opia familia, del propio clan. La pelvis está vinculada con los hijos, la familia, la casa. El sacro, con los valores fundamentales que sustentan la vida: la conc epción, el embarazo, el parto, la paternidad o maternidad, la condición de abuelo o abuela, etcétera. Los hombros tienen relación con lo que se hace, con el trabajo, con la responsabil idad como adulto, como padre o madre, como ser humano en la sociedad. El codo re presenta la actividad profesional. La muñeca y las manos son las que llevan a cabo los gestos más precisos.

Generalidades del sistema osteoarticular

Tenemos doscientos seis huesos. A cada uno de ellos le corresponde una autodeval uación específica48 y están asociados con una serie de creencias determinadas. El hues o no tiene terminaciones nerviosas, por lo que el dolor es causado por la inflam ación del periostio o de las estructuras que lo envuelven. La intensidad del dolor osteoarticular es proporcional al sufrimiento emocional. La función del músculo es producir movimiento. El músculo liso forma la pared de diver sos órganos (sistema digestivo, vasos sanguíneos) que requieren una contracción lenta y sostenida. Están controlados por el sistema nervioso autónomo, tienen una función pa siva e involuntaria y se verán afectados por una situación de desvalorización en la qu e se es pasivo. Los músculos estriados proporcionan potencia para la locomoción y el desplazamiento. Están inervados por el sistema nervioso central y se hallan, en parte, bajo contr ol consciente, por esto se llaman músculos voluntarios. Cuando un impacto emociona l afecta al músculo estriado, la situación se experimenta con autodevaluación, con imp otencia en relación al desplazamiento, al esfuerzo. La persona se cree incapaz de defenderse, de pelearse o de correr. Una contractura muscular indica que la pers ona quiere hacer un movimiento, pero se lo im­pide, no se lo permite. El conflicto emocional tendrá que ver con el significado y la acción específica del músculo afectado . El tendón se inserta en el hueso. Su función es transmitir la fuerza de la contracción muscular para producir movimiento. Cuando hay un problema en el tendón, la situac ión de autodevaluación guarda relación con un gesto que se vive en el presente. Indica impotencia en una situación presente que se está viviendo y en la que se quiere ser más fuerte en un futuro: algo que no logro en el presente, pero me esfuerzo por l ograrlo en el futuro. La aponeurosis es una variedad de tendón en forma de lámina aplanada. Pueden unirse entre ellas, entremezclando sus fibras, o bien unir músculos a otras partes del cu erpo. Las fascias son envolturas de tejido conjuntivo con varias funciones, como envolver y aislar uno o varios músculos, proporcionando ayuda y protección. Los con flictos que afectan a las aponeurosis y fascias también tienen relación con la prote cción, con «no sentirse protegido o no poder proteger». La cápsula articular es una membrana fibrosa que envuelve la articulación. La capa más interna, la membrana sinovial, segrega el líquido sinovial, que reduce la fricción, lubrica y acolcha la articulación durante el movimiento. Un conflicto de autodeva luación que afecte a la cápsula tiene relación con la protección de los otros. Los cartílagos articulares cubren la superficie del hueso en las articulaciones. S u función es amortiguar la sobrecarga de presión de las superficies ar­ticulares y per mitir su desplazamiento sin que se produzca fricción entre ellas. No tienen vasos sanguíneos ni terminaciones nerviosas. Se nutren por difusión del líquido sinovial. La membrana sinovial contiene numerosos receptores neurosensitivos. Un conflicto d e autodevaluación que afecta al cartílago articular tiene relación con autodevaluación e n relación al gesto en sí, funcional, simbólico o traumático, el gesto que se hizo y no debió hacerse o viceversa. Detrás del gesto está la intención con la que se hace el gest o. El ligamento es una estructura compuesta de fibras resistentes que unen y estabi lizan dos huesos adyacentes. Facilita el movimiento en las direcciones anatómicas naturales. Una lesión en el ligamento expresa un conflicto de desvalorización en un conflicto orientado hacia el futuro, vivencia anticipada de un temor con respect o a un gesto a realizar. La hiperlaxitud ligamentosa manifiesta una desvalorización en un contexto en el qu

e es necesario tener más amplitud de movimientos, o en la que hay que ser más flexib le. Como es estructural, el conflicto está en el Proyecto Sentido o en la memoria transgeneracional. La distensión ligamentosa está relacionada con una «situación en la que me siento frágil». C uando los ligamentos se acortan y limitan el movimiento articular, el conflicto se vive en una tonalidad de: «tengo que permanecer en esta esta situación», «no tengo de recho a salir de este contexto». El periostio es una membrana fibrosa que cubre los huesos. Contiene los vasos sa nguíneos y los nervios que nutren el hueso y le dan sensibilidad. Pertenece a la c apa embrionaria del ectodermo y tiene relación con la piel y el sistema nervioso. Los conflictos del periostio corresponden a una separación con una tonalidad estru ctural, una decisión definitiva de separación irrevocable, un conflicto de separación brutal en el que hay mucho dolor. Como existe una correlación cruzada entre el ce­rebro y el sistema musculoesquelético, hay que tener en cuenta la lateralidad. Se debe valorar: • La lateralidad biológica, es decir, la condición de diestro o zurdo. La relación es la misma que vimos en capítulos anteriores (nido estricto, nido ampliado). • En las extremidades inferiores podemos además tener en cuenta la acción: el lado der echo (en un diestro) implica una contrariedad en la acción que se está realizando, u na acción contrariada. El lado izquierdo (en un diestro) se vincula con una acción p rohibida, un deseo contrariado o una acción que me impido a mí mismo. En las extremi dades superiores, por ejemplo en el hombro, en relación al hombro director (derech o para un diestro e izquierdo para un zurdo), la desvalorización es en relación a un o mismo, aquello que juzgo mal de mí mismo. En cambio, en el hombro contralateral (izquierdo para un diestro y derecho para un zurdo), la desvalorización se refiere a lo que los demás piensan de mí. • Además, en cualquier caso hay que tener en cuen­ta la extremidad involucrada en el c onflicto. Por ejemplo, si un tenista se autodevalúa por no realizar correctamente un movimiento, la lesión repercute en el lado con el que realiza el gesto. Recordemos que en la fase activa del conflicto, la fase-ca, los músculos presentan atrofia. Los ligamentos, tendones y la cápsula articular presentan ulceraciones, necrosis; los huesos, osteólisis. La lo­calización específica depende de la tonalidad es pecífica del conflicto. En la fase de reparación, o fase-pcl, el músculo se regenera hasta la hipertrofia. E n los ligamentos, tendones y cápsula articular hay inflamación y crecimiento hasta l a reparación. La fractura de un hueso indica el inicio de la fase-pcl, que necesita seis seman as para formar un callo óseo (una cuarentena), más el tiempo de recuperación de la fun ción normal de la parte afectada. La recuperación depende de la solución total del con flicto de desvalorización específico y las secuelas nos indican que el conflicto que da pendiente de solucionar. La inmovilidad obliga al descanso, factor importante para regenerar la lesión. Para el doctor Hamer, en la fase-pcl de una osteólisis (o una descalcificación, o un a osteoporosis) hay una leucemia, y la recalcificación ósea puede ser diagnosticada como un osteosarcoma. Para llegar a la fase cicatricial es imprescindible la sol ución del conflicto. El Sentido Biológico de una lesión en el músculo, hueso, ligamento o cartílago es ser más fuerte que antes, y se encuentra en la fase de solución del conflicto, por esto Ha mer lo considera el «grupo de lujo».

Los conflictos osteoarticulares Los conflictos que afectan al músculo reflejan desvalorización en relación al movimien to de la estructura, es decir, a lo que hacemos. Los huesos reflejan desvaloriza ción de la estructura en sí, con relación a uno mismo, a lo que somos. Por esto los co nflictos que afectan al hueso son de mayor intensidad. Aunque generalmente hay una situación conflictiva desencadenante, las lesiones del sistema osteoarticular responden a conflictos reiterativos, de la misma tonalid ad, en los cuales se repiten conductas de autodevaluación, falta de respeto e impo tencia. La persona repite una situación conflictiva que la desvaloriza y conforma su estructura. El conflicto se repite y se mantiene por sus creencias y sus valo res. Cada zona del cuerpo tiene un significado específico en relación con su función r eal, simbólica, arquetípica o energética.

El pie El pie es la porción terminal de la extremidad inferior. Soporta el peso del cuerp o y permite la locomoción. El pie y el tobillo humanos conforman una estructura me cánica fuerte y compleja compuesta por veintiséis huesos, treinta y tres articulacio nes y más de cien músculos, ligamentos y tendones (Figura 5).

Fig. 5. Los huesos del pie. El pie nos conecta directamente con la «madre tierra»; los conflictos, en general, e stán relacionados, de manera real o simbólica, con la madre o la función materna. La m adre simbólica es alguien que ejerce la función materna de alimentar y cuidar, ya se a una persona o una institución. Por ejemplo, la Se­guridad Social o las ayudas económ icas del Estado pueden ejercer funciones de madre simbólica; también el padre o un m aestro pueden asumir este rol en una situación determinada. Veamos el ejemplo de un hombre de mediana edad con un esguince de tobillo. A los tres meses de que se hubiera producido la lesión, seguía sintiendo dolor y necesita ba una férula para caminar. Trabajaba en la Seguridad Social, pero había pedido una excedencia para poner en marcha un negocio. Unos meses después, en plena excedenci a, lo habían llamado de la Seguridad Social para instarlo a reincorporarse debido a que se habían producido cambios en la normativa. Esta situación le causó una gran co ntrariedad, porque acababa de iniciar ese negocio en el que había invertido tiempo y dinero. Se había lesionado justo un día después de volver a su trabajo.

Los dedos del pie

Cada uno de ellos tiene una función y significado determinado. El dedo gordo es mu y importante en nuestra estructura, porque tiene un papel fundamental en el movi miento y en el mantenimiento del equilibrio. • El primer dedo representa una obligación como madre o con relación a la propia madre . Veamos el caso de una mujer de sesenta años, tercera hija de su madre. Era abogada y tenía su vida y sus obligaciones, igual que sus hermanos. Su madre comenzó a pres entar signos de demencia y no podía quedarse sola. Sus hermanos, sin consultárselo, decidieron que a ella le tocaría cuidarla todos los miércoles, de día y de noche, lo q ue le representaba hacer un ajuste considerable en su planificación laboral. Tras escuchar el plan de sus hermanos, comenzó a sentir un fuerte dolor en el dedo gord o del pie derecho. • El segundo dedo se relaciona con los colaterales, ya sean hermanos, cuñados, cónyuge s, compañeros de trabajo u otros. • El tercer dedo está vinculado con los problemas de comunicación, con la forma en que se hace circular la comunicación con otros o con uno mismo, con los intercambios y contactos. • El cuarto dedo tiene relación con la injusticia. Para la medicina tradicional chin a, el meridiano de la vesícula biliar termina en el cuarto dedo. La vesícula biliar se asocia con la cólera reprimida, el rencor y la injusticia. Una lesión en este ded o indica un conflicto de autodevaluación vivido con cólera reprimida. • El quinto dedo está relacionado con el territorio. Según la medicina tradicional chi na, es donde termina el meridiano de la vejiga, relacionada con organizar o marc ar el territorio.

Otros síntomas a tener en cuenta El pie plano es el que presenta una deformidad de la parte posterior en valgo (d esviación del talón hacia fuera) asociada al hundimiento de la bóveda plantar. Es una afección frecuente. Los pies son planos hasta los tres años aproximadamente. Si cont inúa plano después de esta etapa, significa que se busca el afecto de la madre, como un niño que no quiere separarse de ella. Cuando el pie no forma su arco normal, l os conflictos se relacionan con situaciones de madres que impiden a sus hijos de spegarse, los clavan al suelo, madres que «aplastan» a sus hijos, o bien «con el deseo de quedarme pegado a mi madre». Se denomina pie cavo o hueco a aquel que tiene una altura de arco longitudinal m edial superior a la normal. Cualquiera que sea la causa, conocida o no (idiopática ), indica que hay una disfunción de la musculatura del pie. El pie cavo representa la búsqueda de autonomía en relación con la madre, resistencia ante su agobio, deseo de separarse de ella, rechazo de la fusión. Los huesos sesamoideos, pequeños y redondeados, se encuentran en diversas articula ciones del cuerpo. Están incrustados en tendones y son so­metidos habitualmente a co mpresión y a fuerzas de tensión. En el pie, se encuentran en la base del primer meta tarsiano. Su función es hacer palanca cuando el primer dedo del pie empuja al cami nar o al correr. También sirven como superficie que so­porta el peso del primer dedo

y lo ayuda a mantener el equilibrio. Las lesiones en estos huesos se relacionan con conflictos de obligación hacia la madre, con una noción de «no tener suficiente f uerza para luchar». Por ejemplo, una mujer tenía dolor en los huesos sesamoideos desde la muerte de su madre. Su emoción oculta era que no había tenido suficiente fuerza para expresarle su amor. El hallux abductus valgus, comúnmente conocido como juanete o bunio, es una deform idad de la articulación metatarsofalángica del primer dedo del pie, un agrandamiento de la articulación de la base del dedo gordo que se produce al desplazarse el hue so o el tejido de su articulación. Los juanetes se forman cuando se altera el equi librio de las fuerzas que se ejercen sobre las articulaciones y los tendones del pie. Aparecen tras años de movimiento y presión anormales en la articulación metatars ofalángica. Este síntoma tiene relación con obligaciones que se tienen con la madre o que esta impone. Se trata de personas que se sienten bajo el dominio de la madre , o bien se obligan como madres: «Algo pesado que me imponen», «no logro despegarme de mi madre». Si el primer dedo se coloca encima del segundo, hay una noción de: «Debo actuar porq ue soy el mayor». Si el primer dedo se coloca debajo del segundo, la noción es: «Debo actuar en lugar de los mayores». Si se entrecruzan los tres primeros dedos, hay «dif icultades para encontrar el camino». Si además hay hiperqueratosis, vulgarmente conocida como durezas o callos, se añade un matiz de separación o de protección respecto a la madre o a la función materna, con el significado de la zona concreta. Un espolón calcáneo es una calcificación en la zona del talón. El talón es lo primero que se clava en el suelo en el primer paso y lo primero que se despega. Los conflict os tienen relación con el primer paso a dar con respecto a la madre o a la función m aterna: «no tengo derecho a marcharme de casa», «no puedo poner el pie en el suelo par a marcharme», «me culpabilizo al pensar que quiero marcharme». Ejemplo: un hombre de cuarenta y tres años que trabajaba por cuenta propia como ve ndedor. Su pasión era salir en bicicleta los fines de semana, e incluso ocasionalm ente participaba en alguna competición. Sus ventas empezaron a disminuir y se le p resentó como una salida la posibilidad de trabajar los fines de semana. Debía dejar su deporte favorito. Se sentía sin derecho a abandonar su negocio (casa). El prime r fin de semana que trabajó, le salió un espolón en cada pie.

El tobillo Un esguince es una distensión o ruptura, parcial o total, de los ligamentos, que s e acompaña de hematoma, inflamación y dificultad en el movimiento. Dependiendo de ha cia qué lado se produzca la torcedura, afectará a los ligamentos laterales externos (que estabilizan la zona externa del tobillo) o a los internos (que estabilizan la zona interna). La tonalidad global del conflicto es autodevaluación en un conte xto de separación con respecto a la madre o a la función materna. El ligamento alude a algo relacionado con el propio futuro: un trabajo, un proye cto, etcétera. En general, el tobillo está vinculado a la madre, y la zona del maléolo del peroné, al padre. Los ligamentos que se lesionan más a menudo son los laterales externos. El dolor e

n la parte anterior del pie, en la zona del empeine, vinculada con el meridiano de la vesícula biliar, indica cólera reprimida, rencor ante una injusticia. Si el do lor es posterior, en la zona del talón (meridiano de la vejiga), hay un conflicto de territorio. Veamos un ejemplo: Una mujer de sesenta y ocho años tenía dolor en el pie, en la zon a del empeine, en el cuarto y el quinto dedo. No había sufrido ningún traumatismo. E l conflicto se desencadenó un día festivo típico de su ciudad en el que se acostumbra a regalar libros a las personas más queridas. Su marido y ella estaban jubilados y contaban con una pequeña pensión que apenas cubría sus necesidades básicas. Ella no podía comprar ni un cuento a sus nietos. El conflicto programante se había producido cu ando su marido perdió mucho dinero en una esta­fa, lo que condicionó su retiro. La emo ción oculta era de mucha rabia por no poder organizar su «territorio» (la jubilación que había planeado) y sentirse desvalorizada como abuela. Una lesión en los ligamentos laterales internos se relaciona con la preocupación por los hijos. Por ejemplo, vemos el caso de una mujer de cincuenta y cinco años con un esguince del ligamento lateral interno. Está de viaje con su marido y es la primera vez que deja a sus tres hijos solos durante dos semanas. Los mayores son autónomos, pero el pequeño aún es menor de edad. Mientras están de viaje, entran a robar en su casa y siente que ha abandonado a los hijos en un hogar inseguro. Además tiene planeados muchos viajes de trabajo y la situación va a repetirse en el futuro.

Tibia y peroné La tibia y el peroné son huesos largos que forman el esqueleto de la pierna. El pe roné o fíbula se encuentra en la parte externa de la pierna. La tibia, que soporta e l peso del cuerpo, está en la parte anterior e interna de la pierna, paralela al p eroné (Figura 6).

Fig. 6. Esquema de los huesos de la pierna (derecha). Estos huesos representan el paso de la infancia a la adolescencia, la emancipación progresiva del niño con respecto a su madre gracias a la intervención del padre. El niño va al colegio, sale de casa, hace deporte, juega con otros niños. Empieza a se r independiente. El padre tiene la función de dar permiso e introducir al niño en el mundo adulto.49 Una fractura de tibia o peroné indica que la persona ha tenido problemas en la fam ilia durante su crecimiento. Si afecta a la tibia, tiene relación con la madre (o la función materna); si afecta al peroné, con el padre (o la función paterna). Recorde mos que el conflicto puede ser como padre o madre, o con el propio padre o madre . También debemos tener en cuenta la edad del niño, porque puede tratarse de un conf licto de la madre del niño con su madre. Por ejemplo, un adolescente se fractura la tibia y el peroné cuando sus padres se separan y tiene que decidir con cuál de los dos se va a vivir. El nivel de la fractura puede indicar matices en la situación. Así, una fractura del

peroné en la zona del maléolo tiene relación con una preocupación materna por el padre. El tercio medio puede significar falta de apoyo del padre a la madre. La cabeza del peroné se asocia con el cabeza de familia. Veamos algunos ejemplos: Una mujer de cincuenta y tres años se fractura el maléolo del peroné en una caída poco a ntes de iniciar una caminata de cierta dificultad con su pareja. Ella cree que él no está físicamente preparado para llevarla a cabo. Unos días antes su pareja tiene un mareo, con sensación de opresión en el pecho, que ella vive con temor. La emoción ocu lta es una preocupación «maternal» por su pareja. Una mujer de treinta y cinco años se fractura el tercio medio del peroné. Tiene dos hijos pequeños, su marido trabaja muchas horas y además tiene una afición que le absor be mucho tiempo. Ella se siente poco apoyada en su labor de madre. Un jugador de baloncesto tiene un dolor irritante en la zona de la cabeza del pe roné después de los entrenamientos. Le irrita enormemente que su entrenador modifiqu e constantemente los sistemas de juego. El peroné también está vinculado con el derecho a compartir algo, siempre en relación co n la figura paterna, real o simbólica: situaciones en que la persona siente que de be elegir entre dos hogares o que no tiene derecho a compartir con el padre y la madre.

Tendón de Aquiles El tendón de Aquiles está formado por la reunión de tres músculos que forman la parte po sterior de la pierna: los gemelos y el sóleo. Es un potente y largo tendón biarticul ar que une la rodilla y el tobillo con un movimiento sincronizado que exige la r elajación en un extremo cuando se contrae el otro. La función del tendón de Aquiles es extender el pie para dar impulso al cuerpo en la marcha o el salto. Es el tendón que da más fuerza a la pierna. Su lesión indica desvalorización con respect o a un inicio, en situaciones relacionadas con la propulsión o el salto, sentimien to de incapacidad para dar el salto. También indica (por su nombre) un punto débil d e los fuertes, «fallé allí donde era el más fuerte». Puede referirse a un salto físico, por ejemplo en el caso de un deportista, o un s alto simbólico, como subir de categoría en una empresa. Al ser un tendón, alude a una situación vivida en el presente. Por ejemplo, veamos el caso de un hombre de cuarenta años con ruptura del tendón de Aquiles. Unos seis meses antes había sido ascendido a jefe de departamento. Desde entonces vivía situaciones que sentía que no podía superar. Los calambres musculares son contracciones bruscas, involuntarias y con frecuenc ia dolorosas de uno o varios músculos. Los músculos afectados pueden endurecerse y a garrotarse. Son frecuentes en la zona posterior de la pierna. Se relacionan con situaciones conflictivas en las que se debe ser competente en extremo.

Rodilla La rodilla es la articulación más grande del cuerpo humano y una de las más complejas. Está formada por la unión de dos huesos importantes, el fémur en su porción distal y la tibia en la porción proximal. Dispone de un pequeño hueso, llamado rótula, que se art icula con la porción anterior e inferior del fémur (Figura 7).

Fig. 7. Esquema de la articulación de la rodilla. Los conflictos generales de la rodilla están relacionados con la acción de arrodilla rse, de doblegarse ante los demás, de someterse a alguien o a algo (siempre que es ta acción no implique un honor). Básicamente son conflictos de obediencia, de sumisión a la autoridad real o simbólica. Situaciones de imposibilidad de actuar según los propios de­seos, resistencia a som eterse a la ley del padre. Indica problemas en la adolescencia, relacionados sob re todo con la sumisión al padre, la obligada obediencia y el deseo de no ceder. A la luz del conflicto principal de la rodilla, hay que valorar los matices según el tipo de tejido afectado. Si hay inflamación, la situación se vive con rabia; si a demás aumenta el líquido sinovial, tendremos en cuenta los referentes; una distensión de ligamentos alude a una situación que debilita, algo relacionado con el futuro. Una fractura frecuente es la que afecta a la me­seta tibial. Esta zona de la tibia , que forma la parte inferior de la articulación de la rodilla, tiene el aspecto d e una balanza, símbolo de justicia. Un matiz a considerar es este aspecto simbólico de justicia, de falta de equilibrio. También podemos valorar asociación de la tibia con la «madre». Por ejemplo, una mujer que se fracturó la meseta tibial llevaba tiempo intentando quedarse embarazada sin conseguirlo. Se sentía obligada a aceptar la situación, pero la consideraba injusta. Otra mujer, tiene un dolor en la meseta tibial posterior a una lesión de menisco. Su pareja desea tener hijos y ella por una parte quiere ser madre, pero por otra no cree en la familia. La cara interna de la erna, sobre la cabeza no quiero someterme. l territorio. La cara

rodilla tiene un matiz de oposición iracunda. En la cara ext del pe­roné, el matiz es de rencor, ante una situación a la cual La zona posterior (el hueco poplíteo) es sumisión con relación a anterior de la rodilla significa no querer rendirse.

Los meniscos son estructuras fibroelásticas con forma de media luna situadas en la parte superior de la tibia. Su función es aumentar la superficie de contacto entr e la meseta de la tibia y los cóndilos del fémur, para estabilizar la articulación de la rodilla. Los meniscos favorecen la lubricación y la nutrición por medio del líquido sinovial, absorben golpes y disminuyen el desgaste del cartílago. Los conflictos se relacionan con esta función de «adaptar» el movimiento y «amortiguar» el impacto del peso. Son situaciones de imposibilidad de adaptarse a las órdenes o a mortiguar el exceso de presión. La rótula o patela es una pequeña estructura ósea que se desliza sobre el surco que fo rman los cóndilos del fémur. Es un hueso plano que se encuentra incluido en el tendón terminal de los músculos cuádriceps femorales, por delante de la extremidad inferior

del fémur. Su función es desplazar el tendón haciendo de polea, para aumentar la fuerza de los músculos que extienden la rodilla, además de ser un escudo protector para los cóndilos femorales. La rótula se relaciona con un aspecto de futuro, con proyectos, con no poder o no tener derecho a organizar el futuro. Por ejemplo, una mujer de sesenta años se fractura la rótula unas semanas después de q ue a su marido le diagnostiquen que padece la enfermedad de Alzheimer; es un hom bre bastante mayor que ella y jubilado desde hace años. A ella le faltaba poco tie mpo para jubilarse. Entre sus proyectos estaba viajar con su esposo y hacer cosa s juntos. La enfermedad «rompió» sus proyectos de futuro. La sinovitis es una inflamación aguda o crónica de la membrana sinovial, especialmen te de las articu­laciones. La función de la membrana sinovial es reducir la fricción e ntre los cartílagos y otros tejidos. Por lo tanto, el derrame sinovial en la rodil la indica un conflicto de sumisión con una tonalidad de querer que todo se calme, que se arregle suavemente. Los músculos isquiotibiales se extienden desde la parte inferior de la pelvis hast a la cara posterior de la rodilla. Su función es extender la cadera y flexionar la rodilla, un movimiento que permite alzarse o subir escaleras. Su lesión indica un a situación de impotencia por no lograr superar una situación. Existen dos posibles alteraciones en la alineación de la articulación de la rodilla, llamadas «genu varo» y «genu valgo». El genu varo (también llamado «piernas arqueadas» y «tibia vara») es una deformidad física m arcada por una inclinación hacia afuera de la pierna con relación al muslo, en forma de arco. La rodilla se aleja de la línea media en el plano frontal. Alude a memor ias transgeneracionales o de Proyecto Sentido vinculadas al deseo incumplido de tener hijos. El genu valgo es una deformidad caracterizada por una desviación del muslo y de la pierna en el plano frontal, de tal manera que forman un ángulo hacia afuera y, cu ando el individuo está de pie, las rodillas se aproximan a la línea media formando u na X. Tiene relación con memorias transgeneracionales o de Proyecto Sentido de vio lación, de evitar una violación.

Cadera La articulación de la cadera o coxofemoral relaciona el hueso coxal de la pelvis c on la cabeza del fémur, uniendo el tronco con la extremidad inferior. Junto con la musculatura que la rodea, soporta el peso del cuerpo en posturas tanto estáticas como dinámicas (Figura 8).

Fig. 8. Esquema de la cadera y pelvis masculina y femenina. El fémur alude al paso de la adolescencia a la vida adulta. El adulto puede oponer se a la familia, al clan y formar su propia familia. Los conflictos están relacion ados con una desvalorización en la oposición, con el deber de ceder frente a alguien

más fuerte. Cuando empujamos un objeto o adoptamos una posición de lucha, la articu lación que más fuerza efectúa es la de la cadera. Se trata de un conflicto de oposición real o simbólica. Alude a situaciones donde la persona ha tenido que «mantenerse en su posición». Puede oponerse a alguien o a algo y luchar activamente, o puede tratar se de una oposición simbólica, por ejemplo, al defender otras ideas políticas. A veces se trata de una oposición pasiva, que puede expresarse como: «No quiero esta situac ión pero no puedo oponerme, no puedo hacer otra cosa», «no puedo luchar». Por ejemplo, una mujer vivía con su madre y debía cuidarla, pero no deseaba hacerlo. Decía: «No puedo con la carga de mi madre. Si se muriera, se acabarían mis problemas». Tomó conciencia de que su creencia era: «Como mi madre cuidó de la suya, yo debo cuida rla a ella». Sus dolores disminuyeron en menos de un mes. Conflictos de oposición sexual. Los problemas de cadera pueden significar que la p ersona cede constantemente en sus relaciones sexuales, porque accede a mantenerl as sin desearlo o porque las desea y su pareja se niega. Otro aspecto a tener en cuenta es el incesto, tanto real como simbólico; es decir, relaciones vividas como incestuosas. Hay muchas creencias asociadas al incesto. Puede tratarse de una relación de incesto real (con el padre o el hermano, por ej emplo) o simbólica (una mirada que interpreto como desagradable o incestuosa). Además de estos dos conflictos básicos, otro rasgo que se puede explorar es el energét ico, porque el meridiano de la vesícula biliar, según la medicina tradicional china, pasa por la cara externa de la cadera, a nivel del trocánter mayor del fémur. Se tr ata de situaciones percibidas con cólera, ira reprimida, rencor, injusticia, en un contexto de oposición. Es importante tener en cuenta este matiz en las personas q ue tienen «trocanteritis o bursitis trocantérea», un dolor en la cara exterior del fémur causado por inflamación de la bolsa serosa trocantérea o de los tendones musculares que se insertan en la parte superior del fémur, en el trocánter mayor.

Cintura pelviana La cintura pelviana es la zona del cuerpo en la que más se percibe la adaptación a l a marcha bípeda. Su estructura permite que el centro de gravedad oscile lo mínimo po sible durante el desplazamiento. La pelvis es robusta y sus principales funcione s son transmitir el peso de la mitad superior del cuerpo al esqueleto y resistir tanto las fuerzas de compresión como otras derivadas del soporte corporal (Figura 8). La pelvis es la estructura que sujeta y protege los órganos urogenitales, que acog e al hombre y también al bebé. Es una de las zonas del esqueleto con más significados simbólicos. Los conflictos biológicos se refieren a desvalorización en la sexualidad, con la tonalidad de golpes bajos, traición, sentirse socavado en la base, problema s sexuales repugnantes. Por su relación con el útero y la próstata, los conflictos en la cintura pelviana son los propios de la vida adulta. Así, podemos encontrar problemas de procreación, difi cultades en tener, retener o mantener a un hijo; o con el rol de abuelos, o bien situaciones en las que no es posible acoger o proteger a los hijos (o nietos). El útero es la primera casa, por lo que es posible detectar conflictos de desvalor ización relacionados con el hogar, con la casa de los hijos. También de desvalorizac ión por tener una sexualidad «fuera de la norma» (diferencia de edad con la pareja, ad ulterio, etcétera).

Otro aspecto a tener en cuenta es la dirección que se desea tomar, pero que se tom a en un clima de desvalorización por no poder oponerse. La cadera gira el pie cuan do se cambia de dirección, y la pelvis modifica la orientación del cuerpo al andar. El pubis es un hueso par que forma parte del hueso coxal, y ambos se unen en su parte anterior mediante la sínfisis del pubis. Un dolor o lesión en el pubis es un c onflicto de desvalorización sexual, dudar de la capacidad o la eficacia sexual, no sentirse sexualmente competente o considerarse mala pareja sexual.

Columna vertebral El término columna se refiere a un sostén vertical que soporta un peso. Vertebral, p or su parte, alude a las vértebras, una serie de huesos cortos y articulados que f orman el esqueleto axial de los vertebrados. La columna vertebral, conocida también como raquis o espina dorsal, es un sistema articulado de gran resistencia que se extiende desde la cabeza hasta la pelvis. Se divide en cinco regiones: cervical, dorsal, lumbar, sacra y coccígea. Vista en su plano frontal, la columna es recta. Pero, vista de perfil, consta de unas cur vaturas llamadas cifosis (columna dorsal y sacro) y lordosis (columnas cervical y lumbar). En condiciones normales estas curvaturas se encuentran equilibradas, lo que permite un modo de andar estabilizado con poco gasto energético (Figura 9).

Fig. 9. La columna vertebral. La columna vertebral consta de treinta y tres piezas óseas, aproximadamente: siete vértebras cervicales, doce torácicas o dorsales, cinco lumbares, cinco soldadas que forman el sacro y de tres a cinco vértebras soldadas que forman el vestigio de la «cola» o cóccix. Entre las vértebras se encuentran los discos intervertebrales, estruct uras formadas por un núcleo central gelatinoso (llamado núcleo pulposo), rodeado de anillos fibrosos concéntricos. Su función es proporcionar amortiguación y flexibilidad a la columna. Las funciones de la columna vertebral son varias: interviene como elemento de so stén estático y dinámico; protege la médula espinal, recubriéndola, y ayuda a mantener el centro de gravedad. Permite al ser humano desplazarse en posición bípeda sin perder el equilibrio. La columna vertebral se relaciona con la estructura personal, con las propias id eas y pensamientos, pues carga con el «peso» de los valores fundamentales. Los confl ictos implican una desvalorización central de la personalidad. De cada orificio in tervertebral salen dos pares de raíces nerviosas hacia cada lado del cuerpo. Estas llevan la información del SNC a todos los órganos. Por lo tanto, cabe destacar la r elación entre el órgano, la musculatura inervada y el significado determinado de cad a vértebra. Esto quiere decir que cada vertebra tendrá una tonalidad concreta, que h abrá que tener en cuenta además del conflicto global. Estudiaremos el significado de cada una de sus partes.

Coxis El coxis o cóccix es un hueso corto formado por cuatro o cinco piezas soldadas que representan el vestigio de la cola. Se encuentra debajo del sacro, con el cual se articula y al que da continuidad formando la última pieza ósea de la columna vert ebral. El coxis no cumple la función que tienen asignada las demás vértebras de soport ar el peso corporal en la bipedestación. Sin embargo, en la sedestación, se flexiona un poco, lo que indica que soporta parte del peso. Tiene relación con el ano y los conflictos tienen la misma tonalidad, aunque añadiéndo le la autodevaluación. El impacto emocional tiene que ver con la identi­dad sexual, ya sea que la persona reemplace a alguien o que sus padres desearan un hijo del otro sexo. También puede aludir al lugar que se ocupa en la familia y en el clan, porque sobr e el cóccix se toma «asiento», por lo tanto tiene una relación simbólica con la noción de af ianzarse, de ocupar el propio lugar. Hay que buscar sentimientos de exclusión, de haber sido dejados de lado por nuestro entorno. Ejemplo: una joven de quince años jugadora de futbol se rompe el cóccix en un entren amiento. La temporada anterior estaba en un equipo en el que ella era la jugador a estrella. En su nuevo equipo está rodeada de jugadoras muy buenas y ella se desv aloriza porque no sabe cuál será su lugar en el equipo. También puede estar ligado con la homosexualidad, la sodomización o el acceso forzad o al recto o al ano.

Sacro El sacro es un hueso corto, central y simétrico, formado por la fusión de cinco vérteb ras (las vértebras sacras). Se encuentra entre los huesos coxales, con todos los c uales se articula, debajo de la vértebra L5 y encima del coxis. Contribuye a forma r la columna vertebral y la pelvis. Su función principal es transmitir el peso del cuerpo a la cintura pélvica. Cuando hay un síntoma en el sacro, hay que tener en cuenta todo aquello que es sag rado para la persona, aquello en lo que se basa para construir su vida, en término s de gran transgresión de lo sagrado, gran posibilidad de incesto en la genealogía. Aparecerán conflictos en relación a la pareja se­xual, con desvalorización importante, b ien por exceso o por defecto, por ausente, porque no nos conviene o porque es de pravada. Desvalorización con relación a un amor impuesto, vivido como degradante por no poder mantener la dignidad, los valores sagrados.

Columna lumbar La columna lumbar es la zona de la columna vertebral situada entre la pelvis y l a caja torácica, y es la porción de la espalda que soporta más peso. Está compuesta por

cinco vértebras, que forman una curvatura llamada «lordosis». Las vértebras lumbares reciben los conflictos de desvalorización con respecto a la p ropia supervivencia en términos de creación, de funcionamiento, de relación con los de más y de estructuras a establecer. En el plano biológico esta relación tiene básicamente un contenido sexual, porque la columna lumbar es la responsable del movimiento durante la cópula. En la naturaleza, para poder copular con una hembra, el macho tiene que luchar, «m edirse», «compararse» con los otros machos, y solo el más capacitado puede reproducirse. Por lo tanto, los síntomas que afectan a la columna lumbar implican autodevaluación en la relación con los demás, en un contexto de comparación que muchas veces (aunque no siempre) está vinculado a la sexualidad. Cada vértebra lumbar tiene un matiz propio, relacionado con el órgano con el que está en contacto: • L5: alude a los colaterales (pareja, amante, compañero, etcétera). Entre L5-S1 desva lorización sexual, golpe bajo, traición. Por ejemplo, un hombre tiene un dolor en L5-S1 desde los dieciséis años, momento de su primera relación sexual con una chica mayor que él, y que forma parte del grupo d e amigos. Al día siguiente lo desvaloriza delante de sus amigos. • L4: en relación con la próstata, el cuerpo uterino. Conflicto con la «norma». No respeta r las normas con relación a la familia o a los otros, no tener una actitud normal o sentirse diferente a los demás con relación a las normas. Entre L4-L5, conflicto d e desvalorización relacionado con las normas y el colateral. Por ejemplo, no recib ir más ternura del compañero/a. • L3: se corresponde con los ovarios, los testículos, el útero. Conflicto de desvalori zación con relación a la sexualidad y la fecundación. También guarda relación con las rodi llas y la vejiga. Conflictos de desvalorización y culpabilidad con respecto al ter ritorio y la sexualidad. Por ejemplo, no haber sabido marcar el territorio sexua l; haber quedado embarazada de otro; violencia sexual. Entre L2-L3, desvalorizac ión en un conflicto indigesto, con una tonalidad de carencia de dinero y de pérdida. • L2: está relacionada con el apéndice y el abdomen. Conflicto de desvalorización con re specto a algo sucio, a tener que despegarse de algo que se quería guardar. Por ejemplo, una mujer sufrió fractura y aplastamiento de L2 a consecuencia de un accidente. Meses antes había muerto su padre. Aunque siempre había tenido una relación difícil con él, lo cuidó hasta su muerte. Unas semanas antes de la lesión, se abrió el te stamento del padre, en el que a ella ni tan solo se la mencionaba. Se sintió desva lorizada «por haber tenido que respetar a sus ascendentes cuando era mejor no verl os». • L1: se relaciona con el colon. Los conflictos de desvalorización tienen relación con algo sucio, con que la vida juega sucio, con que nos traicionan, con una tonali dad de intercambio no realizado, de sexualidad repugnante, por ejemplo. Entre L1 -L2, el conflicto es de pérdida, de cochinada, de algo indigesto con falta de dine ro. La lumbalgia o lumbago es un síndrome músculo-esquelético caracterizado por un dolor f ocalizado en la zona baja de la espalda. Generalmente la causa es una contractur a muscular, vinculada a un sentimiento de impotencia que afecta a la columna lum bar. En el ochenta por ciento de los casos se relaciona con la sexualidad. Por ejemplo, vemos el caso de un hombre de cincuenta y cinco años casado y en paro . Tiene una lumbalgia desde hace meses. Desea tener más relaciones, pero su mujer

no se lo permite. Se siente desvalorizado porque además depende económicamente de el la. Una hernia discal es una afectación del disco intervertebral en la que el núcleo pul poso se fisura y parte de su contenido gelatinoso se desplaza, de forma que pued e llegar a presionar una raíz nerviosa, causando dolor en la región afectada. Pueden producirse en cualquier parte de la columna, pero lo más frecuente es que ocurran en la zona lumbar, causando síntomas de lumbalgia y citalgia. Los conflictos son impactos repetitivos de autodevaluación relacionados con las dos vértebras involucra das por encima y por abajo del disco afectado. En la lumbociática o lumbociatalgia, el dolor se propaga a un miembro inferior deb ido a la compresión o irritación del nervio ciático. Este es el nervio más grueso y larg o del cuerpo; empieza en la parte baja de la espalda, atraviesa las nalgas y des ciende por las extremidades inferiores. El síntoma se origina frecuentemente en la s raíces del nervio (de L4 a S-3). Los conflictos que afectan a este nervio tienen una tonalidad de desvalorización en términos de instrucciones, de órdenes, relacionad as con sentir miedo a algo antes de que suceda. Si afecta a la sensibilidad, el conflicto está vinculado a la información que se recibe, a no querer sentirla, perci birla. Si afecta al control motor, está vinculado a no ser capaz de ejecutarla, a no querer ejecutarla. Guarda relación con conflictos de pareja combinados con carencia material, con la imposibilidad de adquirir lo que se desea. También puede tratarse de una carencia de algo simbólico en la que interviene lo material, un sentimiento relacionado con el dinero. El dolor puede manifestarse más en una pierna que en otra: si la piern a derecha es la afectada, puede tratarse de miedo a carecer de dinero y a no pod er hacer frente a las responsabilidades. Si el dolor se sitúa en la pierna izquier da, la falta de dinero puede intensificar el sentimiento de no poder darlo todo a los seres queridos. Por ejemplo, una mujer de treinta y seis años con lumbociatalgia derecha vivía con u na pareja que no aportaba nada de dinero. Además, sentía que cuan­do quería tener relaci ones con él, tenía que mendigarlas. Su emoción oculta era de profunda rabia contra su pareja. Después de tomar conciencia, el dolor desapareció en unas horas. Una mujer de cincuenta y dos años, que llevaba más de treinta casada, fue a la consu lta por lumbociatal­gia derecha. El conflicto desencadenante era una discusión repet itiva con su marido. La relación siem­­pre había sido tormentosa, con infidelidades mutu as, pero ella no se separaba porque él tenía un sueldo muy bueno que le permitía lleva r un vida holgada. La hiperlordosis es un aumento anormal de la curvatura de la columna lumbar que «o bliga» a que la cabeza mire hacia el cielo, un arquetipo del padre. Los conflictos se relacionan con el reconocimiento paterno, con una búsqueda del padre o de la r epresentación paterna. Como es estructural, el conflicto es transgeneracional.

Columna dorsal La columna dorsal o torácica está formada por doce vértebras que ocupan la parte centr al de la columna, entre las cervicales y las lumbares. Forman una curvatura deno minada «cifosis». Tienen una superficie articular para las costillas. El conflicto general de la columna dorsal alude a conflictos de desvalorización en lo que es fundamental, primero respecto a uno mismo y luego respecto al clan (u

na familia de la que yo ya formo parte y he de ser fuerte para sostenerla), en tér minos de funcionamiento de la estructura existente, de estructuras establecidas, de ser el pilar de la familia o del clan. Es donde se articulan las costillas, que representan el árbol familiar; la caja torácica protege el corazón (símbolo de la ca sa) y los pulmones (que representan el territorio vital). El conflicto central es «soy el pilar de mi propia supervivencia y de la de mi cla n». Cada vértebra dorsal tiene también un matiz propio. • T1: relacionada con los pronefros del embrión (que se convertirán en los túbulos colec tores del futuro riñón), vestigios de las branquias. Tiene relación con conflictos de autodevaluación relacionados con la existencia profunda, en los que se tiene «miedo a morir». También está relacionada con el antebrazo, la mano y los dedos. El conflicto está relacionado con que el orden de las cosas no es respetado, «con aplastarnos lo s dedos con algo». • T2: tiene relación con las arterias coronarias, el corazón, las válvulas cardíacas. El c onflicto es de desvalorización con relación a la supervivencia de mi hogar, a ser la estructura del territorio. También tiene relación con el padre real o simbólico. • T3: ligada a los pulmones, la pleura, las mamas, las costillas. Conflictos de de svalorización respecto a ser el pilar de la vida. Relación con la madre real o simbóli ca. • T4: se relaciona con la vesícula biliar. Puede haber ira, rabia, cólera reprimida, e tcétera. • T5: se corresponde con el plexo solar (padre) y el hígado. El conflicto es de excl usión, de falta de integración en el clan y de desvalorización por carencia. • T6: guarda correspondencia con el estómago. Indica una contrariedad reciente en el territorio, una incomprensión con tonalidad de desvalorización. • T7: correlacionada con el páncreas: infamia, ignominia, deshonor, etcétera. Indica u n conflicto de resistencia ante lo innombrable. • T8: en conexión con el bazo. Se relaciona con el linaje, la sangre. Por lo tanto, los conflictos son con la familia o el clan. • T9: tiene relación con las glándulas suprarrenales. Los conflictos están ligados a equ ivocarse de dirección, equivocarse en la elección o en la orientación. A menudo está lig ada a la T10. • T10: guarda relación con los riñones, con los líquidos. Los conflictos tienen que ver con el desmoronamiento del territorio, quedarse sin hogar. Problemas de dirección y de elección. • T11: se relaciona con el uréter, la uretra. El conflicto es de desvalorización con c ontrariedad en el marcaje de territorio, dificultad para definir lo que es mío: «me están pisando el territorio, me alejan, me sacan del territorio». • T12: se relaciona con el intestino delgado, el sistema linfático, las trompas de F alopio y el pubis. Vinculada con un conflicto de desvalorización sexual no limpio, con relación al otro o a uno mismo. Las contracturas, la artrosis y las demás dolencias de las vértebras dorsales respon den a impactos emo­cionales relacionados con el sentimiento de ser el pilar de mi familia, sostenido por la creencia de que se debe ser tan fuerte como un pilar q ue sostiene todo el edificio que amenaza con derrumbarse.

La hipercifosis, más conocida como «joroba» o «chepa», es la curvatura anormalmente acentu ada de la columna dorsal (la parte alta de la espalda). Es una deformidad cuya c ausa puede ser una alteración postural, frecuente en la adolescencia y asociada a la timidez. También puede ser estructural, como la cifosis de Scheuermann, que se acompaña de dolor y rigidez. Esta postura obliga a inclinar la cabeza hacia abajo, hacia la tierra. La espalda arqueada indica pasividad, miedo y la tierra es un arquetipo de la madre. En consecuencia la hipercifosis se relaciona con conflict os de desvalorización frente a la madre o con la descendencia. Puede también indicar un retorno a la posición fetal, ya sea para acercarse o para protegerse de una ma dre que pesa demasiado. El síndrome de espalda plana consiste en una disminución de la curvatura en las regi ones dorsal o lumbar. Es una postura cuyo signo conflictivo es la rigidez. La escoliosis es una desviación de la columna vertebral en el plano frontal en la que las vértebras se inclinan y giran formando una curvatura en forma de S o C. Su aparición es frecuente en la adolescencia, y más entre las mujeres. Puede ser idiopát ica (causa desconocida), congénita (debida a una anomalía vertebral) o neuromuscular (asociada a otras enfermedades, como parálisis cerebral, espina bífida o traumatism os). El método estándar de valoración del grado de evolución de una escoliosis consiste en te ner en cuenta la vértebra superior y la vértebra inferior más involucradas en la rotac ión. Ambas vértebras indican el matiz de la autodevaluación de la persona. También hay q ue tener en cuenta a qué costillas corresponden, porque las costillas representan el árbol familiar. Se trata de conflictos de gran desvalorización en lo fundamental vinculados a los colaterales, generalmente hermanos o hermanas, primos o gemelos. Estos están asoci ados al hecho de ser comparado con los colaterales, ser dejado de lado, o «cargar con de­masiado peso». Suelen ser personas que cargan con una importante desvalorizac ión en la genealogía y el Proyecto Sentido. Veamos el ejemplo de una adolescente con una escoliosis dorsolumbar. Sus padres se separaron cuando ella tenía un año. Cuando cumplió seis años, su madre se volvió a casa r y tuvo un niño. La chica se sintió desplazada, tenía celos de su hermano y sufría la a usencia del padre. Como la madre trabajaba muchas horas, la cuidaba la abuela, q ue, con muy buena intención, le repetía que tenía que hacer algo en la vida. Su madre también le recriminaba que no estudiara, que no hiciera nada. En su familia había un a historia de mujeres sumisas, con fuerte autodevaluación y parejas maltratadoras.

Columna cervical Está formada por siete vértebras que forman una curvatura llamada lordosis. La const itución anatómica le permite más movilidad que al resto de la columna, lo que permite aumentar el perímetro de percepción de los sentidos. La rotación de la cabeza es posib le gracias al diseño anatómico específico de las dos primeras vértebras (C1 o atlas y C2 o axis), mientras que la columna cervical inferior es responsable de la flexión, la extensión y la inclinación lateral. Los conflictos tienen relación con las principales tonalidades con relación a la com unicación, con la concordancia entre pensar (cabeza) y hacer (cuerpo). Además, en el cuello se sitúan los órganos de la fonación, y todo el sistema nervioso pasa por el c uello. Todos los síntomas de las vértebras cervicales se refieren a dificultades con la comunicación, tanto la que uno ofrece como la que recibe de los demás, la comuni

cación que se recibe del entorno y se vive con autodevaluación. Cada vertebra tiene un matiz propio: • C1: está relacionada con la cabeza, el cuero cabelludo, los huesos de la cabeza y el cerebro. Los conflictos tienen que ver con la expresión y la sensación de no ser escuchado. • C2: se relaciona con los senos nasales y paranasales, la frente, la lengua, los ojos, los nervios óptico y auditivo. C1 y C2 son las dos únicas vértebras con nombre p ropio y permiten que la cabeza se mueva para decir «sí o no». Son el fundamento de lo que es y de lo que no es. Se relacionan con conflictos de desvalorización, con la sensación de no ser escuchado, y con la comunicación profunda. Por ejemplo, una mujer sentía dolor cervical en la base del cráneo desde la muerte d e su hermana. Desde entonces había dejado de hablar con Dios, algo que acostumbrab a a hacer antes de perderla. • C3: está relacionada con los huesos faciales, los dientes, el oído externo. Los conf lictos tienen relación con la desvalorización por no ser capaz de decir las cosas. T ambién puede haber desvalorización con respecto a mi imagen estética. C3 y C4 están en r elación con el diafragma, múscu­lo de la respiración. • C4: guarda relación con las trompas de Eustaquio, la nariz y la boca. Los conflict os indican dificultades para expresar la propia opinión o los valores, para encont rar la solución, el equilibro, el justo centro. • C5: tiene relación con la faringe, las cuerdas vocales, las glándulas salivares y la s amígdalas. El conflicto de desvalorización asociado a esta vértebra tiene la tonalid ad de arreglar las cosas, de encontrar una solución, de lograr restablecer las rel aciones, las comunicaciones. • C5 y C6, desvalorización relacionada con lo verbal, con la palabra justa. • C6: tiene relación con los músculos del cuello y el hombro. El conflicto consiste en no bajar la cabeza bajo el yugo de la autoridad en un contexto de injusticia, d e humillación • C7: relacionada con la tiroides y la paratiroides, y con los codos. Conflicto de injusticia, de humillación, igual que en C6, pero en situaciones más recientes.

Costillas Las costillas son doce pares de huesos largos y elásticos. Junto con la columna ve rtebral y el esternón, forman el tórax. Representan el árbol genealógico, reflejan una g ran desvalorización respecto a los miembros de la familia, especialmente a nivel a fectivo. La zona posterior se relaciona con los sentimientos y las demandas del pasado, con la falta de respaldo. La parte anterior y el esternón con la auto­ridad y con acciones en el futuro. Los arcos laterales con el presente, con los confli ctos actuales. • Las costillas 1, 2, 3 y 4 se relacionan con los ascendientes (padres, abuelos, b isabuelos, suegros, tíos, etcétera). • Las costillas 5, 6, 7 y 8, con los colaterales (hermanos, primos, parejas, etcéter a).

• Las costillas 9, 10, 11 y 12, con los descendientes (hijos, nietos, sobrinos, al umnos, discípulos, yernos, nueras, etcétera).

Esternón El esternón es un hueso plano situado en la parte anterior del pecho, con el que s e articulan las costillas. La corbata expresa uno de los conflictos del esternón: desvalorización estética (en relación con el busto o con aquello que toca el esternón), desva­lorización del propio carisma. Por ejemplo, después de una mastectomía. También es el hueso que, junto con las crestas ilíacas, produce mayor cantidad de médu la ósea, donde se fabrican las células sanguíneas. Guarda relación con la angustia que p roduce el futuro o lo desconocido. El esternón tiene forma de espada. Representa el arma interior que se blande contr a un adversario cuando se hincha el tórax (al sacar pecho) y que se esconde, en ac titud de encerrarse, cuando echamos los hombros hacia delante.

Escápula Las escápulas u omóplatos (del griego omo, ‘hombro’, y plato, ‘ancho’) son huesos grandes, t riangulares y planos, situados a uno y otro lado de la espalda, en la zona dorso lateral del tórax, entre las costillas segunda y séptima. Se articula con el húmero (h ueso del brazo) y con la clavícula, y forma la parte posterior del cinturón del homb ro. Si miramos los dos omóplatos, uniéndolos sin tener en cuenta la columna vertebral, f orman la figura simbólica de una mariposa. Son vestigios de las alas; significan v uelo, libertad. Una patología del omóplato indica imposibilidad de volar: «Me están impi diendo volar con mis propias alas». Desvalorización por sentirse completamente domin ado, aplastado, por debajo de los demás. El omóplato forma parte del hombro. Por lo tanto, hay que recurrir al significado del hombro, con la lateralidad que corresponda, en un contexto de falta de liber tad.

Clavícula La clavícula es un hueso largo que tiene forma de S (ese) itálica, situado en la par te anterior y superior del tórax. Junto con la escápula, forma la cintura escapular. La etimología de “clavícula” significa ‘pequeña llave’. Es el único medio de unión entre el ro superior y el tórax. Las lesiones que afectan a la clavícula tienen un significad o simbólico de conflicto de Hércules:* «yo puedo con todo», o «no he podido apoyarme en mi padre», o «necesito apoyarme en mi padre para crecer». Son conflictos en relación con l

os proyectos de vida, en relación con la autoridad, necesidad de salir de una situ ación en la que nos sentimos prisioneros, fuerte presión frente a las responsabilida des. La clavícula se une al esternón y a la escápula. Cuando la lesión involucra la articulac ión entre la clavícula y la escápula, existe un matiz relacionado con la rea­lización. Cua ndo implica la articulación entre el esternón y la clavícula, hay una noción de separación .

Hombro El hombro une el brazo con el tronco. Es la articulación formada por la cabeza del húmero y la cavidad glenoidea de la escápula, y es la que tiene una mayor amplitud de movimientos en el cuerpo humano. Su función consiste en permitir que la mano pu eda orientarse en todos los planos del espacio. También es una de las articulacion es que se lesiona con más frecuencia (Figura 10).

Fig. 10. Esquema del pecho con costillas, esternón y hombro. El hombro simboliza el poder, la fuerza y la protección, la responsabilidad global como ser humano en la sociedad. La tonalidad general de los conflictos que afec tan al hombro indican una desvalorización de la propia actividad, por hacer o por no hacer, de la capacidad de retener, de abrazar: • Conflicto de protección, de «poner bajo el ala». • Desvalorización deportiva, vinculada a un deporte específico. • Afectos, como la ternura (los abrazos). • Llevar el peso de la familia, no sentirse respaldado, amparado. • Conflicto de sobrecarga y soporte. Las tendinitis, capsulitis y calcificaciones representan el mismo conflicto del hombro, con el matiz concreto de cada tejido. La tendinitis es la inflamación de un tendón, con microrroturas y áreas de necrosis. P or su parte, la tendinosis o tendinopatía es un proceso degenerativo que se hace c rónico. Aunque puede presentar brotes inflamatorios repetitivos, el componente inf lamatorio no siempre está presente. Las tendinopatías del hombro más frecuentes son la s que afectan al manguito de los rotadores, un grupo de músculos que se originan e n la escápula y se insertan en la cabeza del húmero, a cuya articulación proporcionan estabilidad. Como se refiere a los tendones, se trata de conflictos de autodevaluación en relac ión con el hombro, pero en una situación vivida en el presente. Si también está implicad a la cápsula articular, hay un matiz de protección. Si afecta a los ligamentos, es u n conflicto de futuro, y así sucesivamente. Por ejemplo, un fontanero acudió a la consulta por tendinitis del manguito de los

rotadores. Tenía un contrato para realizar una obra en un tiempo de­terminado, pero era demasiado trabajo y temía no poder acabarla en el plazo estipulado, lo cual re­p er­cutiría en sus honorarios. Una luxación recidivante del hombro se produce cuando la cabeza del húmero se sale d e la cavidad glenoidea de la escápula. Además de la distensión de los ligamentos, la p rincipal estructura que se daña es el labrum glenoideo, un anillo fibrocartilagino so que se fija en el borde de la cavidad glenoidea de la escápula, cuya función es d ar estabilidad a la articulación y mantener la cabeza del húmero dentro de la cavida d articular. Suele producirse por un traumatismo y es muy frecuente en la práctica deportiva. Los conflictos están relacionados con una desvalorización con relación a m i espacio futuro. Se trata de situaciones percibidas con deshonor, necesidad de libertad para ser uno mismo, de liberarse de la familia o del trabajo (como si s e quisiera llevar la propia «cabeza» a otro lugar). Por ejemplo, una mujer de treinta y siete años, con luxación recidivante de hombro. Trabaja en una asesoría para la viabilidad de empresas en tiempo de crisis. En muc has consultas debe aconsejar que se despida parte del personal, lo que experimen ta como una mancilla, un deshonor por no haber podido salvar el puesto de trabaj o de otros. Con la expresión «hombro congelado» se alude a la capsulitis adhesiva, una alteración qu e provoca dolor y rigidez en la articulación y afecta a la normal movilidad del ho mbro, que se siente como «congelado» en su lugar. En general surge sin razón aparente, en personas de cuarenta a sesenta y cinco años, y es más frecuente entre las mujere s. Los conflictos tienen relación con autodevaluación de la propia responsabilidad como adulto en el trabajo, en las relaciones afectivas, como padre o madre, etcétera. Son situaciones de autodevaluación en las que la persona siente que no ha protegid o lo suficiente o no ha recibido protección en un contexto de separación.

Codo La articulación del codo conecta el brazo con el an­tebrazo mediante tres conexiones que unen el extremo distal del húmero con los extremos proximales de los huesos cúb ito y radio (Figura 11).

Fig. 11. Esquema de la articulación del codo. La función del codo es acercar y alejar la mano del cuerpo para alcanzar los alime ntos y llevarlos a la boca. Las lesiones que afectan arquetípicamente al codo tien en relación con la actividad profesional, con autodevaluación en el ámbito laboral. Ta mbién se vinculan al desempleo, a la falta de trabajo, a la dificultad para alimen tar a la familia. Un eczema en el codo indica un conflicto de separación relaciona do con el trabajo o con alguien o algo que el trabajo aporta. La parte interior del codo apunta al afecto, porque es la zona de contacto en el abrazo. La parte exterior tiene relación con el trabajo y también con la identidad, con «hacerse espacio», «dar codazos» para apartar a alguien.

En la luxación del codo hay que tener en cuenta el matiz del deseo de mayor libert ad, de abandonar una situación. La epicondilitis, también conocida como «codo de tenista», es un dolor en la cara exte rna del codo, en una zona distal del húmero llamada epicóndilo, en la que se inserta n los músculos encargados de la supinación del antebrazo y la extensión de la mu­ñeca, un movimiento repetitivo típico en un jugador de tenis. Se trata de una inflamación de los tendones que se insertan en el epicóndilo, por lo que debemos considerar todos los matices de autodevaluación en relación con el trabajo en una situación presente, vivida con cólera interiorizada o rabia: desvalorización en el gesto, negación de lo q ue se desea, necesidad de ir siempre prendido de la mano de otro. Por ejemplo, una chica de treinta y siete años, con una epicondilitis desde hace s eis meses, trabajaba en geriatría, en una sala con mucha carga asistencial que, se gún todos sus compañeros y ella misma, era la peor. Su emoción oculta era que nadie va loraba su trabajo y se le asignaban las tareas que los demás rechazaban. Todo ello estaba sustentado por una creencia transmitida por su padre, quien siempre le d ecía que había que trabajar duro para conseguir reconocimiento. Veamos otro ejemplo de una mujer de treinta y cinco años con epicondilitis que no se atrevía a iniciar negocios sola. Siempre necesitaba encararlos cogida de la man o de su pareja. Sin embargo, era ella quien después los mantenía a flote.

Antebrazo El antebrazo está formado por dos huesos, el cúbito y el radio, que colaboran para q ue la mano pueda realizar acciones de precisión. Cuando hay una lesión que involucra el antebrazo, hay que tener en cuenta una tonalidad relacionada con el dominio de la acción. Son conflictos vinculados al «radio» de acción, todo lo que está al alcance de la mano: casa, profesión, familia, estudios, etcétera. Así como también están relacionados con la d elimitación del perímetro, de lo que debe haber o no debe de haber en nuestro espaci o. El cúbito comparte con el radio el movimiento de rotación del antebrazo, la pronosup inación. La supinación deja la palma de la mano mirando hacia arriba, como en la acc ión de pedir; y la pronación la deja hacia abajo, como en la acción de dar. Son confli ctos de desvalorización con relación al equilibrio entre dar y recibir, entre tomar y ofrecer. Por ejemplo, veamos el caso de un niño de tres años con fractura de cúbito. La madre t enía que dejarlo con su propia madre para trabajar. Además, ella guardaba en casa de su madre parte de su vestuario porque no cabía en la suya. Su hijo se rompió el cúbit o pocos días después de que madre y abuela discutieran porque esta permitía que su her mana utilizara la ropa, aunque este enfado solo fue la emoción social. La emoción oc ulta era el deseo de no compartir la educación de su hijo con su madre. Vemos aquí l a relación entre la necesidad de «pedir» a la madre que cuidara de su hijo y el deseo de no compartir (es decir, «dar») la educación de su hijo.

Mano

La mano (Figura 12) abarca desde el carpo hasta la yema de los dedos. El carpo u ne el antebrazo y la mano. Está formado por ocho huesos cortos dispuestos en dos lín eas, que se articulan con la extremidad distal del cúbito y del radio. Forma parte de la mano y confiere precisión a sus movimientos.

Fig. 12. Esquema de los huesos del carpo y de la mano. La mano representa arquetípicamente al padre y el trabajo en general. Expresa tant o la actividad como la potencia y el dominio. La palabra manifestación tiene la mi sma raíz que mano: lo manifestado puede cogerse con la mano. Además, los gestos de l a mano pueden suplir al lenguaje. Los conflictos del carpo o la muñeca tienen relación con la estructura del trabajo: con la fuerza, la resistencia y la solidez. Representan conflictos de desvaloriz ación en un trabajo entregado, ejecutado o por hacer, es la esencia misma del trab ajo. El carpo se divide en cinco partes de las que cada una corresponde a un ded o. El carpo representa la estructura, el dedo representa la función. El síndrome del túnel carpiano es una lesión que se produce cuando el nervio mediano q ueda atrapado al pasar por el «túnel» del carpo. Este nervio controla las sensaciones de la parte anterior de los dedos y el movimiento de algunos músculos pe­queños de la mano. Se trata de un pasadizo estrecho y rígido formado por los pequeños huesos del carpo y el ligamento, por el que discurren los tendones flexores de los dedos de la mano y el nervio mediano. Es un síndrome asociado con tensiones profesionales, con la transmisión de órdenes, con los intermediarios; con estar atrapado entre dos voluntades contradictorias, como cuando se «tiene las manos atadas» (es donde se po nen las esposas, signo de esclavitud). El escafoides forma parte de los huesos de la primera fila del carpo. Los escafo s eran las naves que, según se creía en el antiguo Egipto, transportaban a los muert os. Por lo tanto, “escafoides” significa ‘con forma de barco’. Está situado en el lado de la muñeca que corresponde al pulgar e interviene en todos sus movimientos. Es el h ueso de la muñeca que tiene más probabilidades de romperse. A menudo la fractura pas a desapercibida, por lo que puede dejar secuelas muy invalidantes, como retardo en su consolidación o necrosis. La lesión del escafoides se relaciona con el viaje y sus consecuencias en todas su s modalidades, tanto real (como unas vacaciones) o simbólico (un viaje astral, un viaje por drogas) o un viaje emocional. Por ejemplo, una mujer de setenta años tenía programado un viaje para visitar a sus nietas que vivían en otro país. Pero ocurrió un desastre natural y tuvo que aplazar la visita hasta las vacaciones del siguiente año. Entonces se cayó y sufrió una fractura de escafoides. Algo similar le ocurrió a un joven cuyo instituto tenía programado un viaje al final izar el ciclo educativo. Él no deseaba realizar ese viaje, y se fracturó el escafoid es jugando un partido de básquet. Otra joven se fracturó el escafoides en un accidente de moto cuando conducía bajo lo s efectos del cannabis. El trapecio se relaciona con desvalorización por haber falsificado algo en el trab ajo, con haber engañado. El trapezoide tiene el mismo significado que el trapecio,

pero en lo relacionado con la comunicación. El hueso grande del carpo representa su estructura, aquellos casos en los que la esencia del trabajo se ve afectada. El semilunar refleja la desvalorización en el trabajo ejecutado (engaño) o en los resultados. El ganchoso se relaciona con el a pego a la vida material, por haber estructurado el trabajo en torno a la agresiv idad. El piramidal se relaciona con no lograr discernir las pistas correctas, o con la traición a un compañero del clan. El pisiforme tiene una relación particular co n el piramidal porque se sitúa por delante, en el lado palmar, y hace referencia a un conflicto con el deber de ocuparse de las tareas menores, de ser el eterno s uplente. Un quiste sinovial es una tumefacción quística frecuente que aparece en los tendones , principalmente en el dorso de la mano (también en el pie). Contiene líquido sinovi al, aunque algo más espeso. Un quiste conlleva una noción de ataque a la integridad, a la dignidad. El líquido sinovial sirve de lubricante. El quiste sinovial se rel aciona con un conflicto relacional, con la imposibilidad de facilitar las cosas, de amortiguar o de lubricar, con un matiz de ataque a la integridad, además del s ignificado de la zona en la que aparece. Por ejemplo, una mujer de treinta y dos años tiene un quiste sinovial del tendón ext ensor del dedo índice de la mano derecha. Trabaja en un laboratorio (trabajo de pr ecisión) y su jefa es una mujer incompetente que desconoce el trabajo que dirige. Los compañeros se reparten las tareas entre todos. Un análisis concreto que ella rea liza debería haber sido revisado por su jefa, pero sabiendo que no sabe supervisar lo, ella ni se lo dice. Cuando el resultado llega a la jefatura superior, la rec riminación recae sobre ella. La palma de la mano es lo que se extiende desde tiempos ancestrales para pedir. También es la parte con la que se acaricia. El metacarpo representa el juicio de v alores, el juicio por las consecuencias del trabajo. Los dedos son las diez punt as de las extremidades de la mano que pueden apreciar la forma, el tamaño, la text ura y la temperatura de un objeto. Los dedos representan el movimiento, la función, la ejecución de los gestos en el tr abajo. Cada dedo tiene un significado concreto. El pulgar se relaciona con la precisión en el desarrollo de actividades en el ámbito del padre, con la ejecución de un trabajo. También guarda relación con el juicio cond enatorio o la clemencia (pulgar hacia arriba o abajo). Asimismo, está relacionado con el gusto. La rizartrosis es una degeneración de la articu­la­ción que une el trapecio y el pulgar, y está re­lacio­nada con un conflicto producido por la repetición de un gesto detestabl e o turbio. Por ejemplo, una mujer tiene artrosis en el carpo y el metacarpo del dedo pulgar e índice. Vive desde siempre una confrontación con su padre. Por su genealogía, es he redera universal de la abuela paterna, una mujer dictadora. También es heredera un iversal de la abuela materna, una mujer que se queda sin nada cuando muere su ma rido. El abuelo materno es un hombre alcohólico que, embaucado por un sobrino, fir ma un papel en el que le deja toda la herencia. Recordemos que se firma con el d edo pulgar y el índice. • El índice es el dedo de la culpabilidad social, de la acusación, de un silencio impu esto. Señala la di­rección. Está relacionado con el olfato, con la nariz. • El dedo medio alude a la sexualidad real o simbólica, al contacto sexual. Está relac ionado con el tacto.

• En el dedo anular se lleva la alianza, que representa el compromiso, los contrat os, las asociaciones, el juramento. Está relacionado con la vista. • El meñique es el dedo vinculado a los secretos y a las mentiras. Está relacionado co n la audición. Las uñas son de origen ectodérmico y representan el arma natural para atrapar la pre sa o arañar al enemigo. Comerse las uñas significa disminuir la agresividad, disminu ir el deseo de intervenir donde no podemos hacerlo. Prohibirse el ataque o la de fensa, desarmarse. La enfermedad de Dupuytren provoca el cierre progresivo de la mano, principalmen te de los dedos cuarto y quinto, por la retracción de la aponeurosis palmar superf icial. Hay que tener en cuenta todos los conflictos relacionados con la mano y con el s ignificado de los dedos afectados, generalmente el anular y el me­ñique: autodevalua ción en relación con la ejecución de un trabajo, con «no poder llevar las riendas» o «no pod er soltar las riendas», con relación a una alianza y un secreto. La mano extendida e s signo de bienvenida, una muestra de no tener armas ni intenciones agresivas. L a enfermedad de Dupuytren impide abrir totalmente la palma de la mano.

Síntomas generales del sistema osteomioarticular Artrosis La artrosis es una enfermedad de las articulaciones sinoviales caracterizada por una pérdida de cartílago articular y una respuesta ósea particular. La degeneración del cartílago y la respuesta ósea se reflejan en síntomas físicos y en exploraciones radiológ icas. También se alude a la misma dolencia con otros nombres, como osteoartritis, osteoartrosis o enfermedad articular degenerativa.50, 51 Es la dolencia articular más común y puede afectar a cualquier articulación del cuerpo . No obstante, las más frecuentes son las artrosis en la columna cervical y lumbar , en la cadera, en la rodilla y en las manos. Una particularidad que se observa en la artrosis es la falta de correspondencia entre los síntomas y la radiología, pues algunos pacientes presentan muy pocos signo s radiológicos de degeneración articular, pero se quejan de un dolor muy incapacitan te. Por el contrario, otros con importante desestructuración articular no sufren d olor ni pérdida de funcionalidad. Una artrosis es un conflicto repetitivo de autodevaluación en relación con el signif icado de la articulación afectada. Hay que tener en cuenta varios factores: • Son impactos emocionales acumulativos vinculados con la articulación afectada: com unicación (columna cervical), relación con los demás (co-­lumna lumbar), sumisión (rodilla ), oposición (ca­dera), etcétera. • Afecta al cartílago, por lo tanto son gestos que se repiten en el espacio y en el tiempo, que se realizan forzadamente o que se renuncia a hacer a pesar de desear lo siempre en situaciones repetidas. Como por ejemplo, «tener que hacer esto toda mi vida».

• Se considera una enfermedad degenerativa y crónica, por lo que hay que tener en cu enta todos los aspectos que rodean la cronicidad: tanto los conflictos bloqueant es como los autoprogramantes y las situaciones cotidianas que mantienen el confl icto. • El dolor articular se corresponde con el sufrimiento emocional. Es importante ex plorar qué situación «duele» en relación con la articulación afectada. Podemos preguntar qué o se desea cambiar en uno mismo o qué se desea cambiar en el otro, qué duele aceptar en una situación. • Hay que recordar que los valores y las creencias son aspectos muy importantes en el mesodermo nuevo, y que siempre derivan de improntas o de aprendizajes que cu estionan la valía personal. Es importante descubrir cuáles forman la propia estructu ra, para poder reconstruirse con nuevos valores y creencias. • Evidentemente, se deben valorar los aspectos del Proyecto Sentido y la memoria t ransgeneracional relacionados con la desvalorización. Las osteocondritis son enfermedades que destruyen el tejido óseo. la necrosis del hueso en crecimiento, por lo tanto se da en niños Puede afectar a cualquier hueso, pero algunas áreas tienden a ser o el síndrome de Legg-Calvé-Perthes, que afecta a la articulación

Se producen por y adolescentes. más propensas, com de la cadera.

La osteocondritis disecante es una lesión que afec­ta a una región subcondral, de mane ra que pueden liberarse en la articulación una porción de cartílago y una fina capa de hueso. Se presenta con mayor frecuencia en jóvenes adolescentes, aunque también afe cta a los adultos. La articulación en la que se localiza con mayor frecuencia es l a de la rodilla —afección conocida como «enfermedad de Koenig»—, aunque puede producirse t ambién en el codo, el tobillo o la cadera. El síndrome de Tietze, una osteocondritis producida por la inflamación de los cartílag os que unen las costillas con el esternón, es una causa común de dolor en el pecho. Bajo la mirada de la BioNeuroEmoción se han de considerar todos los factores menci onados para la artrosis, más el significado de cada articulación, con el matiz de «mue rte» y «familia» por la necrosis avascular. Además, si afecta a un niño, el problema emoci onal es de los padres, particularmente de la madre y su manera de vivir una situ ación familiar. En la osteocondritis de Tietze, se deben tener en cuenta la costil la afectada (árbol familiar), el significado del esternón (desvalorización estética, la autoridad y las acciones futuras).

Osteoporosis La osteoporosis, que literalmente significa «hueso poroso», es una enfermedad esquelét ica caracterizada por la baja masa ósea, el deterioro de la microarquitectura y el riesgo aumentado de sufrir una fractura. Más que una enfermedad, es un síndrome, at ribuido a múltiples causas y que se manifiesta de diferentes formas.52 El hueso es un tejido vivo, que se reabsorbe y se renueva constantemente. La ost eoporosis se presenta cuando el organismo no construye suficiente hueso nuevo o cuando este es reabsorbido en gran cantidad. Los conflictos relacionados con la osteoporosis se relacionan con autodevaluación crónica, lenta y progresiva en un clima de aceptación o de resignación: «ya no sentirse út il», «no ser lo que se era», «haber sido y ya no ser». Se debe tener en cuenta que está en f

ase activa, es decir, en fase de simpaticotonía, en relación con impactos emocionale s acumulativos de autodevaluación. Gran parte de la solución de la osteoporosis pasa por aceptar con serenidad el fun cionamiento fisiológico normal del paso de los años, respetarse y valorarse en el co ntexto familiar y laboral.

Artritis reumatoide La artritis reumatoide es una enfermedad sistémica autoinmune, caracterizada por u na inflamación de las articulaciones que ocasiona su destrucción progresiva, con dis tintos grados de deformidad e incapacidad funcional. Las mujeres son tres veces más propensas a contraer esta enfermedad que los hombres. Aunque el trastorno es d e causa desconocida, la autoinmunidad juega un papel primordial en su cronicidad . Puede afectar a cualquier articulación y, en ocasiones, a algunos órganos, pero es más frecuente en las pequeñas articulaciones de las manos y los pies. La artritis reu matoide se caracteriza por la inflamación de la membrana sinovial, que recubre la parte interna de la cápsula articular; esta es la responsable de los síntomas típicos de la enfermedad: el dolor y la rigidez. Los conflictos conciernen a la parte afectada con un matiz de «gesto con tonalidad de culpa» o «gesto equivocado o impedido». Como aparece con más asiduidad en manos y pi es, la artritis reumatoide tiene relación con los impedimentos para actuar, para h acer lo que se desea. Arquetípicamente la mano en su conjunto representa al padre. Pero, además, alude a conflictos vinculados con la forma en que se trabaja, a la autodesvalorización en el ejercicio de la profesión. Otro matiz a considerar es la m anipulación, palabra que deriva de mano, es de­cir, el sentimiento de estar siendo m anipulado. La dolencia se caracteriza por la inflamación. Tal y como veremos más adelante, en l os tejidos derivados del mesodermo nuevo, la inflamación es un síntoma que aparece e n la fase de solución del conflicto y siempre implica ira, cólera, rabia contenida. Como es una enfermedad autoinmune, comparte las características comunes de autodev aluación, culpabilidad e impotencia, asociadas con un matiz de falta de valor pers onal o de falta de reconocimiento. También se deben tener en cuenta todos los aspe ctos que intervienen en las enfermedades crónicas, ya que la persona entra y sale de pequeñas fases activas y de reparación. Al mantenerse a lo largo del tiempo, la e nfermedad degenera y promueve la aparición de las malformaciones típicas del cartílago . Veamos el caso de una mujer de cincuenta y dos años, profesora de primaria, con ar tritis en los dedos de las dos manos. Llevaba dos cursos escolares sintiéndose inúti l en su trabajo, porque no le gustaba manipular la plastilina ni el barro en los juegos de los niños y pensaba que así no podía enseñarles suficientemente bien para el desarrollo de sus habilidades manuales. Había pedido que le cambiaran de nivel par a trabajar con niños mayores, pero, mientras esperaba que su petición fuera aceptada , se le manifestó la artritis.

Espondilitis anquilosante

La espondilitis anquilosante es una enfermedad inflamatoria, de evolución crónica, q ue afecta de forma predominante a las articulaciones de la columna vertebral, la s cuales tienden a soldarse entre sí limitando la movilidad (el término “anquilosante” p roviene del griego ankylos y significa ‘soldadura’, ‘fusión’). La artritis sacroilíaca es su rasgo constante y característico.53 Es más frecuente en varones que en mujeres, en una proporción de cuatro a uno. Los conflictos biológicos van ligados a una desvalorización global, que implica no l legar a ser el pilar de la propia supervivencia, de la familiar, de la del clan o la empresa. La persona carga con todo a sus espaldas, ha de soportar el peso y todo lo que representa esta carga real, simbólica, imaginaria o virtual. La perso na se encuentra bloqueada por la situación. Además, en la situación también puede existi r una tonalidad de desvalorización sexual. En estos casos se deben tener en cuenta las situaciones cotidianas que mantienen el conflicto y todos los aspectos de la enfermedad crónica. Tam­bién es imprescindibl e analizar el Proyecto Sentido y la memoria transgeneracional.

Fibromialgia La fibromialgia es una enfermedad que plantea a la medicina más interrogantes que respuestas. La pa­labra “fibromialgia” significa ‘dolor en los músculos y en el tejido fib roso’ (ligamentos y tendones). Se caracteriza por dolor musculoesquelético generaliz ado y sensación dolorosa ante la presión en puntos específicos. La fibromialgia no puede ser diagnosticada por pruebas de laboratorio o exámenes r adiológicos, que dan resultados normales. El diagnóstico se basa en un examen clínico de los síntomas del paciente, que fundamentalmente son cinco: dolor generalizado, rigidez matutina o posterior al reposo, alteraciones del sueño, fatiga y alteración de la sensibilidad.54 Las personas que padecen fibromialgia sienten que la gente no les cree porque el dolor no se ve. Es un sufrimiento interior, es la «enfermedad de las fibras famil iares». Los conflictos están relacionados con los síntomas fundamentales que presentan : • La intensidad del dolor físico es proporcional al sufrimiento emocional. Son perso nas serviciales, excesivamente responsables con las obligaciones familiares. • La rigidez indica que hay conflictos de movimiento: no viven su vida, toman un c amino que no les satisface. • Hay un contacto impuesto: obligación de atender a alguien o de asumir una situación no deseada. • También puede ser un conflicto de doble obligación: «voy hacia la persona que quiero, pero al mismo tiempo es mi verdugo». • Se trata de persona bloqueadas en sus historias familiares. • La fatiga indica un conflicto de dirección: la persona se siente perdida, sufre un a profunda desvalorización en relación con lo que hace y con lo que deja de hacer.

Como en toda enfermedad crónica, es importante valorar todos los aspectos que la m antienen: conflictos bloqueantes, situaciones que se repiten cada día. Y siempre h ay que tener en cuenta el Proyecto Sentido y la memoria transgeneracional.

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El ectodermo

Introducción El ectodermo es la capa más superficial de todos los órganos. Todos los tejidos y órga nos que se originan a partir de esta capa germinativa están formados por células epi teliales escamosas o planas. Son órganos y tejidos controlados desde la parte del cerebro más nueva, la corteza cerebral. La corteza cerebral regula los conflictos biológicos más avanzados, es decir, las relaciones interpersonales, con una gran inc idencia en todo lo vinculado al territorio, al contacto, al miedo y a la identid ad (Figura 1).

Fig. 1. Correspondencia entre el ectodermo y la corteza cerebral. Inspirado en l os estudios de R. Hamer. Uno de los aspectos a destacar de este nivel o capa embrionaria es la importanci a de las hormonas, cuya función es fundamental en la regulación de las conductas tan to masculinas como femeninas. El órgano que controla todo este funcionamiento es e l córtex cerebral, donde se aloja la sustancia gris. Allí se dan los procesos superi ores de cognición y se reciben las informaciones emocionales que proceden del sist ema límbico. A partir de la información que capta, la corteza cerebral hace sus propias interpr etaciones de los hechos. Por eso es tan importante el trabajo del especialista e n BioNeuroEmoción durante el proceso de cambio de percepciones, pues propicia un c ambio de emociones fundamental para desaprender conductas programadas por la cul tura, las creencias, los tabús y los prejuicios. La eficacia del córtex cerebral para regular todos los procesos se debe a su divis ión en dos hemisferios, cada uno de los cuales tiene una polaridad: masculina el h emisferio derecho y femenina el izquierdo. Hamer, en la Nueva Medicina Germánica,1 lo expli­ca con mucha claridad. Este llevó a c abo un enorme trabajo de investigación, a partir del cual desarrolló la cartografía de l cerebro en general y del córtex en particular. Su trabajo, basado en la experien cia clínica, fue de una precisión asombrosa y magistral: desarrolló la cartografía y det ectó los relés o zonas que rigen cada uno de los órganos, dónde se ex­pre­sa el conflicto bi ológico de cada uno de ellos y có­mo evolucionan estos relés según en qué fase del conflicto se encuentren. Hamer designó las polaridades según la expresión hormonal. Esto se debe a que en el he misferio iz­quierdo se encuentran los relés de la vagina y del cuello del útero, mient ras que en el derecho están los de la vesícula seminal. Como se ve en la Figura 2.

Fig. 2. Conflictos asociados a los órganos derivados del ectodermo y sus relés corre spondientes en el córtex cerebral. Inspirado en estudios de R. Hamer.

La lateralidad Es fundamental conocer la lateralidad de un cliente antes de empezar a trabajar con él. Como veremos, es un punto muy importante y determinante en la percepción de los conflictos que pueda experimentar nuestro cliente. La lateralidad es funcion al y consta en saber si es diestro o zurdo. Podemos y deberíamos hacer siempre un test para corroborarlo. Por ejemplo: que haga los gestos de aplaudir, de enhebra r una aguja, de ponerse en guardia, de dar de mamar, de disparar, de superar un obstáculo con una pierna, etcétera. Veremos que hay personas que son zurdas contrariadas, es decir, que son diestras funcionales, pe­ro zurdas biológicas. A estas las catalogamos como zur­das. No hay zu rdos funcionales ni diestros contrariados, pues vivimos en una sociedad diestra. Hay que tener muy claro que, si se nace zurdo, se muere zurdo, aunque se aprenda a escribir con la diestra. Asimismo, no se debe olvidar que el hemisferio derec ho siempre está regido por las hormonas masculinas y el izquierdo por las femenina s. Veamos algún conflicto de lateralidad: • Lateralidad contrariada: se da en personas zurdas a quienes se obliga a emplear la mano diestra. Pueden tener conflictos de impotencia o artritis, entre otros. • Dislexia: en estos casos puede haber algo de lateralidad contrariada, y mucho de transgeneracional y de rotura de relaciones con los abuelos. • Confundir la derecha con la izquierda: hay que ver si se trata de un hijo que fu e deseado, y quiénes asumieron los roles masculino y materno en la familia.

La polaridad Las polaridades en las que el ser humano se expresa están determinadas por las hor monas, como ya hemos visto. Estas definen ciertas conductas y capacidades difere nciales. Los estrógenos confieren determinadas características a las mujeres, o a los hombres que están en esta polaridad. En cambio, la polaridad masculina está regida por la t estosterona, que da lugar a características y conductas muy distintas. Las polarid ades arrojan luz sobre los comportamientos diferenciales, sobre la forma de ver el mundo de los hombres y de las mujeres. «Los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus», se dice. Comprender el funcionamiento de las polaridades permite entender la forma de ver el mundo y de relacionarse de las personas. Muchas veces, ante situaciones extr emas, la gente se comporta de una manera nunca antes imaginada. Esto se debe a q ue se produce una polarización en el otro hemisferio y se asumen conductas propias del otro sexo. La polaridad masculina, regulada por la testosterona, induce a la acción, al enfre ntamiento; la fe­menina, regida por los estrógenos, inclina a la huida o a la sumisión . En el plano biológico, el hombre está programado para la competencia, y la mujer p ara la cooperación.

No debemos confundir ser hombre con la función masculina ni ser mujer con la función femenina: un hombre puede realizar funciones femeninas, y viceversa, siempre y cuando se polaricen en su hemisferio complementario, es decir, el hombre en el i zquierdo y la mujer en el derecho. Todo lo expuesto hasta ahora se refiere a mujeres y hombres diestros. ¿Qué pasa con los zurdos? La respuesta es muy simple: la mujer zurda rige sus conductas por el hemisferio derecho y el hombre zurdo, por el izquierdo. ¿Cuál es el Sentido Biológico? La naturaleza, previsora como nadie, tiene programado q ue, en caso de urgencia, haya miembros del clan que puedan realizar las funcione s del otro sexo. Una mujer zurda pasa fácilmente a la acción. En caso de peligro, el la es quien coge la lanza para defender la cueva o el hogar. Un hombre zurdo, po r su parte, realiza funciones de cuidado del hogar, de man­tenimiento del clan, de atención a los bebés, de enseñanza y orientación de los hijos. Las hormonas orientan hacia ciertas capacidades. • El hombre se orienta en el espacio. La mujer, en el tiempo. • La mujer tiene muy desarrollada la capacidad verbal y habla para relacionarse. E l hombre solamente habla para decir algo: está programado para estar en silencio y así poder cazar. • La sensibilidad de la piel es hasta diez veces superior en la mujer que en el ho mbre. Existe una razón biológica que lo explica: el hombre está en contacto con los ar bustos, caza, guerrea y es herido con mayor facilidad. Por eso las heridas cicat rizan antes en los hombres. • El olfato está desarrollado hasta cien veces más en la mujer que en el hombre. • El hombre tiene una mente más abstracta. La mujer, más concreta. • La mujer realiza mejor los movimientos finos y de precisión. El hombre, los más tosc os. • El hombre tiene un quince por ciento de grasa corporal, frente al veinticinco po r ciento de la mujer. Con la musculatura pasa lo contrario: el hombre tiene el c uarenta por ciento de su peso en músculos, y las mujeres, el veintitrés. • La mujer reconoce los colores con más precisión. El hombre desarrolla la visión de lej os. • La mujer siente atracción por el hombre fuerte, dominante y con experiencia, ya qu e busca protección. El hombre busca a la mujer joven para procrear y protegerla (t odo ello en términos biológicos). • A la mujer le gusta sentir que su hombre es bello. Lo mismo le pasa al hombre co n su mujer. Todo ello explica por qué las relaciones son tan importantes, y verlas desde este prisma ayuda a mejorarlas y a solucionar los conflictos con mayor facilidad. Las mujeres y los hombres reaccionan de forma diferente ante un impacto emocional: en la mujer se activan más centros del córtex que en el hombre. Se han hecho varios experimentos en los que se colocan sensores en la cabeza de mujeres y de hombres y se les proyectan imágenes impactantes. Las respuestas emocionales son muy difer entes. También hay que decir que no todo es estrictamente biológico, pues la cultura ha det erminado muchas conductas. El ser humano puede gestionar emociones sin pasar por

el sistema límbico. Daniel Turbón dice: «Un aspecto crucial del lenguaje es que puede relacionar dos impulsos no límbicos, esto es, no asociados a emociones: un concep to (primer impulso) con un sonido (segundo impulso). La mayor parte de los anima les solo son capaces de asociar un impulso no límbico (información de la visión, del oíd o o del tacto) a otro límbico, por lo que su conducta será continuamente emocional».2 Por lo tanto, los hombres y las mujeres tienen emociones, las experimentan y exp resan de manera diferente.3 «Los hombres no lloran», se nos ha enseñado, o «los hombres son insensibles». Aunque se ha comprobado que los hombres no piensan igual que las mujeres cuando realizan las mismas tareas, también es cierto que, frente a tareas distintas, la actividad cerebral de unos y otros es la misma. Descubrirlo fue u na sorpresa. La conclusión es que las cabezas de mujeres y hombres afortunadamente son muy diferentes.4 Una de las características importantes de las polaridades es que se puede pasar de una a otra en cuestión de segundos. El sentido de ello es la protección. Veamos dos ejemplos: Un hombre va conduciendo con tranquilidad y de repente otro conductor se le cruza haciendo una maniobra peligrosa. El primero se pone iracu ndo, lo insulta y hace sonar el claxon, hasta que el segundo se detiene y sale d el coche. Es un hombre fuerte de dos metros de altura. Automáticamente, el primer conductor intenta minimizar el incidente, se polariza al lado femenino con una p ostura más flexible y sumisa. El Sentido Biológico de este cambio de actitud es prot egerse para no sufrir daños físicos en el enfrentamiento. Una señora mayor está con sus dos nietos cuando se desencadena un incendio en la cas a. Automáticamente pasa a la polaridad masculina: coge a sus nietos en brazos y lo s salva del peligro. Pasa a la acción con una fuerza y empuje fuera de lo normal e n ella. Lo cierto es que cambiamos la polaridad muchas veces durante el día. Se trata de u n proceso que suele durar unos minutos.

Pat hormonal (empate hormonal) Un pat hormonal es una descompensación de los hemisferios cerebrales. En este caso todo el hemisferio queda afectado. Al sobrecargarse, busca equilibrarse con el otro: realiza una especie de basculación para conseguir un equilibrio hormonal o u n empate, en «tablas» como en el ajedrez. Una expresión empleada por otros autores es: «una vez que se produce el desbalance hormonal, el cerebro entra en pat hormonal, lo que favorece la producción de más conflictos y cambios de personalidad y de cond ucta».5 Cuando un hemisferio está sobrecargado a causa de varios conflictos, el cerebro se bloquea parcial o totalmente y «bascula» al otro hemisferio. En la naturaleza esto ocurre en multitud de ocasiones y de manera natural. Es el caso de una manada de lobos: hay un único macho alfa, los demás machos están en pat, es decir, polarizados en el hemisferio femenino, y tienen conductas más bien femen inas. Por ejemplo, orinan sin elevar la pata, no pueden levantar la cola y copul an entre ellos. El Sentido Biológico de estos comportamientos es proteger la vida del individuo, evitando peleas continuas entre los machos. En el caso de los seres humanos, por ejemplo: un jefe de personal, diestro, en u n estado hormonal normal mostraría un comportamiento masculino típico, por ejemplo m

ostrando su autoridad ante sus empleados. En el momento en que por alguna causa, sea natural (andropausia) o artificial (tratamiento que afecta a sus hormonas d irecta o indirectamente), entre en pat hormonal, mostrará un comportamiento difere nte, más femenino. Su polaridad habrá cambiado, ya que todo su hemisferio derecho es tará afectado. Si tiene un conflicto, lo gestionará de manera femenina, por ejemplo mostrando una conducta maníaca. Este tema se desarrollará ampliamente en el capítulo 1 8. Hay muchas formas de entrar en pat hormonal, y esto puede provocar multitud d e problemas de salud. La igualdad entre sexos puede no resultar favorable para alguna de las dos parte s: quizá la hembra no desee salir a la jungla a cazar o a luchar y prefiera estar en casa con su hijo de pocos meses, cuidándolo y amamantándolo. También se puede senti r un vacío existencial por no tener un rumbo en la vida. Además, está el tema de los h ijos: biológicamente, cuando la hembra está embarazada, necesita la protección de la p areja y una vida relajada, con el sustento asegurado, mientras que la pareja nec esita poder traer el sustento, porque si no, en­tra en conflicto. Si la hembra die stra que está cuidando a los hijos tiene que trabajar, puede en­trar en conflicto; y el hombre diestro que no pueda mantener a su pareja e hijos, también. Un ejemplo: un chico se mantenía en pat hormonal superados los catorce años por tene r un padre muy castrador que gritaba en casa y a quien todo el mundo debía obedece r. Al hacerse adulto, el joven conservó conductas femeninas. Esto no quiere decir que fuera homosexual, sino que era una persona sumisa, que se desvalorizaba muy fácilmente y que siempre procuraba agradar. Hoy en día, realmente la «igualdad de sexos» no solo no se ha hecho realidad, sino que ha promovido que mucha gente entre en conflictos biológicos, se enferme y sufra. La igualdad debería ser de derechos, de información, de poder criar los hijos que se desee. Toda la vida han existido mujeres que han trabajado porque biológicamente han tenido una dominancia del hemisferio derecho, que las ha capacitado para com petir y salir a la jungla. La opresión de la mujer es otra cosa, y no se ha evitad o con la libertad ni con la obligatoriedad de trabajar. Es más, la toma de la píldor a anticonceptiva, los tratamientos hormonales, etcétera, favorecen la do­minancia de l hemisferio derecho en las mujeres, haciendo que estas asuman roles biológicament e masculinos. Lo mismo ocurre en el caso de muchos hombres, los zurdos biológicos. Estos son menos propensos a la lucha por el territorio y también han sufrido debi do al sexismo.6 Existen dos tipos de pats hormonales: • Los pats hormonales naturales son aquellos que se dan en la naturaleza como una solución «normal» y biológica durante el proceso vital. Es el caso de los niños, los ancia nos y las mujeres embarazadas o menopáusicas y hombres en andropausia. • Los pats hormonales artificiales son los provocados por causas externas, como la administración de hormonas (la píldora anticonceptiva, como ejemplo), de antihormon as en los tratamientos contra el cáncer o los traumatismos craneales, la intoxicac ión por drogas, etcétera. La diferencia entre polaridad y pat hormonal es muy simple: la polaridad dura un os minutos y es muy lábil, y el pat puede durar horas, días, meses y hasta años.

Pat interhemisférico El pat interhemisférico7 tiene lugar cuando un relé, un único punto del hemisferio, qu

e está sobrecargado de masa conflictiva hace una basculación hacia el relé complementa rio del otro hemisferio, en función de cómo la persona viva el conflicto. Se trata d e un único conflicto que, con base en la situación hormonal y el contenido conflicti vo, «salta» al otro lado produciendo la enfermedad (Figura 3).

Fig. 3. Esquema de un pat interhemisférico. Si un individuo tiene un conflicto de territorio en el lado derecho (lóbulo tempor al periinsular), debe resolverlo lo más rápidamente posible, pues, si el conflicto e stá activo durante demasiado tiempo, morirá de infarto de miocardio. El pat interhem isférico es la solución a esta situación: al pasar al otro hemisferio, este individuo puede tener una angina de pecho, que es mucho menos grave y le da la oportunidad de sobrevivir. Un hombre diestro, con un estado hormonal normal, al encontrarse con un conflict o de gran im­pacto o con varios repetitivos del mismo contenido, afectará a un relé de terminado del hemisferio derecho. Si se satura, saltará al complementario del otro hemisferio. Cualquier conflicto se ha de resolver y es simplemente una manera d e hacerlo: si no se puede hacer de una manera masculina, la biología dará una nueva oportunidad para resolverlo, esta vez de una manera femenina. Este hombre tendrá e ntonces, por ejemplo, una laringitis. Para que haya sucedido, querrá decir que el relé inicial afectado es realmente el de bronquios e incluso podría haber provocado conductas o comportamientos depresivos, típicas del hemisferio derecho. Al saturar se, simplemente salta al hemisferio contralateral como solución de supervivencia. Como hemos dicho anteriormente, este punto se ampliará en el tema 18. El enfoque en BNE consiste en tratar primero el conflicto inicial en el hemisfer io donde se originó, para que, cuando bascule hacia el estado natural, en este cas o hacia el derecho, lo encuentre vacío de masa conflictiva y no se produzca el inf arto de miocardio. De no hacerlo así, si empezamos a tratar el pat interhemisférico, entonces este se liberará y sobrecargará el relé del hemisferio derecho, lo que puede desencadenar una enfermedad mortal. En este caso, al resolver el conflicto del hemisferio derecho, se produce una so lución biológica también del pat interhemisférico. Es decir, sin tratar el pat, se provo ca su solución al «abrir» el relé del hemisferio derecho que estaba bloqueado. Así se resu elve todo el conflicto. Por otro lado, cuando hay un primer conflicto activo y no resuelto en un hemisfe rio, se puede producir un segundo conflicto que afecte directamente al otro hemi sferio. Al quedar afectados ambos hemisferios simultáneamente, tiene lugar lo que Hamer denomina la «constelación esquizofrénica». Una persona puede estar en constelación durante mucho tiempo sin experimentar una enfermedad física muy grave. Si no manifiesta una dolencia orgánica, puede desarroll ar una enfermedad mental. En la mayoría de los casos, las enfermedades mentales so n constelaciones entre diferentes relés de la corteza y representan una magnífica so lución biológica de escape para evitar males mayores. Es más: se sabe que en los psiqu iátricos no hay personas con enfermedades orgánicas graves. Conocí a un hombre que tenía cáncer, se volvió loco y se curó del cáncer en pocos días. A la nversa, una persona considerada enferma mental puede recuperar la cordura y desa rrollar una enfermedad orgánica, como un infarto de miocardio. Trataremos los los trastornos de conducta en mayor profundidad en un capítulo posterior.

Conflictos ectodérmicos Los conflictos de esta capa germinativa son de orden superior: conflictos de rel aciones interpersonales. Pueden ser territoriales, de miedo, de separación, de ide ntidad o de asco y resistencia. Los conflictos territoriales se cuentan entre los más importantes, sobre todo entr e los hombres. El macho sin territorio no es nada, y lucha por un territorio si hay hembras en él. Para muchos machos, sobre todo humanos, la hembra misma puede s er el territorio, y su pérdida puede acarrearle muchos problemas físicos, como un in farto de miocardio. Obviamente, los conflictos pueden ser reales o simbólicos, y e n este apartado los simbólicos tienen mucho peso a la hora de encarar el tratamien to. Hay tres tipos de conflictos de territorio: • Amenaza en el territorio: afecta a los relés de los bronquios y de la laringe. • Pérdida de territorio: afecta a los relés del hemisferio derecho (las arterias coron arias, el corazón izquierdo, la vesícula seminal, el estómago y la vesícula biliar) y de l izquierdo (las venas coronarias, el corazón derecho y el cuello uterino). • Marcar el territorio: en ambos hemisferios afecta al relé de la vejiga urinaria, p ero hay una diferencia fundamental: el hombre tiene problemas relacionados con m arcar el territorio, y la mujer de organización del territorio.

Conflictos de amenaza del territorio Bronquios En los bronquios conviene distinguir la parte mucosa, que tiene que ver con tema s de separación, y la parte muscular, relacionada con temas de impotencia. Mi expe riencia clínica me ha enseñado que se trata de conflictos con la autoridad y que sie mpre tienen que ver con el asma. El asma es un conflicto de amenaza de territori o que muchas veces está en constelación con el relé femenino de la laringe. Hay que recordar que en esta capa germinativa los síntomas se manifiestan siempre en fase vagotónica y, concretamente, en fase exudativa. Entre los síntomas, destacan las bronquitis y neumonías. Se deben considerar las peleas por el territorio entr e los padres o los miembros de la pareja, o en el trabajo, probablemente con int ercambios de palabras (bronquios tiene una similitud con bronca). Pongamos el ejemplo de dos jóvenes que se enamoraron. Mientras él viajaba por todo e l mundo, ella participaba en un proyecto de aprendizaje para un futuro trabajo. Hablaban y hablaban, y sus rumbos divergían: él seguía su camino, pero tenía dudas. Ella , por su lado, estaba dispuesta a cambiar su vida. En consecuencia decidieron re plantear la relación, asumiendo un mayor compromiso. Al final ella fue a su encuen tro en un país musulmán. Hicieron turismo durante quince días, hablaron de su futuro y llegaron a un compromiso. Ella volvió a casa y tuvo una bronquitis.

Veamos otro ejemplo claro de conflicto de autoridad: un amigo mío lo tenía todo prev isto para un viaje. Sus papeles estaban en regla; faltaban algunos detalles, per o todo estaba bien. En el último momento, le denegaron un visado. Unas horas más tar de, sufrió un ataque de asma.

Laringe Corresponde al hemisferio femenino. Es un conflicto de miedo, de er gritar. Ante el peligro, la mujer grita y las cuerdas vocales Se trata de un conflicto de no hablar por miedo, de pánico a lo Tras todas las afonías, hay un conflicto de pánico, por ejemplo,

pánico, de no pod quedan tocadas. que pueda pasar. pánico escénico.

Por otro lado, he observado que los hombres tartamudos son zurdos biológicos forza dos a ser diestros, es decir, zurdos contrariados. La película El discurso del rey muestra a un personaje con pro­blemas de tartamudez que es un zurdo obligado a se r diestro.

Conflictos relacionados con la pérdida de territorio Arterias coronarias Las arterias son masculinas y llevan los nutrientes a todo el cuerpo. Un conflic to en sus válvulas indica que el problema puede ser la salida de casa (corazón) de a lgún miembro de la familia (sangre); puede tratarse del hombre (cabeza del clan): «n o quiero que salga de casa», «quiero que trabaje», «estoy esperando que entre en casa mi padre o mi marido». Hablamos del «corazón izquierdo» porque las arterias coronarias sal en por este lado. Además, también es el más musculoso (ver Figura 4 del tema 8). Recordemos que en la fase conflictual se produce una ulceración de las arterias, m ientras que en la fase de resolución del conflicto se reparan estas ulceraciones y , si no se pasa a la fase cicatricial, puede sobrevenir el infarto (crisis épica). El peligro siempre está en la duración de la fase conflictiva: cuanto más larga sea, mayor es el riesgo de infarto fulminante. En la naturaleza, cuando dos ciervos luchan por el territorio, a ambos se les ul ceran las arterias (se ensanchan) para que el corazón pueda bombear más sangre y lle var más oxígeno como alimento para los músculos. Los efectos de esto duran unos quince días, y muchas veces el ciervo perdedor muere de infarto de corazón. En el hombre, el territorio puede ser un campo de acción, un trabajo, una mujer, o bien la lucha simbólica por mantener un puesto de trabajo ante la entrada en la empresa de un j oven muy competente, percibida como una amenaza. En este relé se encuentra la vesícula seminal. En este caso, el conflicto es más concr eto. Tiene que ver con la pérdida de la mujer como territorio: la imposibilidad de poseer a una hembra, la pérdida de la mujer deseada por la intervención de otro. Mu chas veces se trata de un tema sexual; esta es la razón más biológica. De hecho, si un macho tiene un territorio (por ejemplo, un coche deportivo), aumenta sus posibi lidades de conquistar a una hembra. Por la misma razón, para el macho, tener un «nid o» representa poder conseguir a una hembra.

Algunos pájaros construyen nidos bajo la supervisión de la futura pareja. Cuando el macho termina, ella pasa revista y, si le gusta, se queda; es un ejemplo de la i mportancia del territorio para el macho. Recuerdo el caso de un joven que, cuando obtuvo el carné de conducir y se compró un coche, me dijo: «Desde que tengo coche, puedo ligar con mujeres más mayores». Otros hombres expresan que un puesto de trabajo de mayor prestigio les permite a cceder a un nivel social más alto y aspirar a mujeres más atractivas. Este es un pen samiento bastante común en mu­chos hombres, y una razón para luchar por un territorio que ofrezca mayor poder adquisitivo.

Estómago Se trata del hemisferio masculino. El estómago re­fleja, en su curvatura menor, los conflictos de relaciones familiares en un contexto de territorio vivido de una f orma digestiva. Es el caso de la úlcera estomacal, típica de situaciones familiares que el afectado «no puedo digerir».

Vesícula biliar Su relé está en el hemisferio masculino. Es un conflicto de pérdida de territorio vivi do con ira, con cólera. Las piedras en la vesícula representan si­tuaciones familiares conflictivas de pérdida de territorio por no tomar decisiones.

Venas coronarias Las venas coronarias pertenecen al hemisferio fe­menino, en el que se reflejan las anginas de pecho y, como consecuencia de estas, las embolias pulmonares. Es un conflicto de pérdida de territorio. Las venas llevan la sangre al corazón (simbólicame nte, a casa) para que el pulmón la oxigene. Así pues, se trata de conflictos familia res relacionados con alguien que no vuelve a casa. Este relé está compartido por el cuello uterino. Según Hamer,8 afecta al corazón o al cu ello del útero según como la mujer viva esta pérdida de territorio, que, como hemos vi sto, también tiene una connotación sexual. La mujer puede tener taquicardias y bradicardias. Todo ello también tiene que ver con los ritmos sexuales: la afectada no puede mantener las relaciones sexuales d eseadas, su pareja no le presta mucha atención, desea relacionarse sexualmente per o no tiene pareja, etcétera.

Cuello del útero El cuello del útero pertenece al hemisferio femenino. Se trata de un conflicto de pérdida de territorio con connotación sexual: «no he sido la elegida», «mi marido me ha en gañado con otra», «he descubierto que mi pareja recurre a prostitutas». También puede habe r frustración sexual. A lo largo de mi experiencia profesional, he visto esta situación muchas veces, ac ostumbra a ser una situación muy conflictiva. Hay que atender la fase curativa con sumo cuidado. Muchas veces la mujer presenta infecciones de tipo pelviano, muco sidades muy purulentas que expulsa el cuello uterino. En estos casos hay que hac er el tratamiento médico convencional, o eso es al menos lo que aconsejamos nosotr os. Veamos un ejemplo. Unas semanas antes de casarse, una chica descubrió que su novio la engañaba con otra. Todo su mundo se vino abajo: había perdido a su macho, él había e legido a otra. Intentó recuperarlo, pero no lo consiguió. El síntoma que manifestó en la consulta fue cáncer de cuello de útero.

Conflictos relacionados con marcar el territorio Vejiga urinaria Los conflictos de la vejiga urinaria en esta capa germinativa se vinculan a marc ar el territorio. Los hombres tienen una necesidad biológica de hacerlo. Deben dej ar señales que huelan a sus hormonas (testosterona) para indicar a otros machos qu e están entrando en un territorio que ya tiene propiedad. Es más, el macho se pasea por los límites de su territorio dejando todo tipo de huellas olfativas: algunos s e refriegan en los árboles, otros hacen señales con sus zarpas, etcétera. Recuerdo el caso de un hombre que r. Él pensaba que tenía problemas l descubrió que la causa eran los rma inconsciente, él se levantaba

se levantaba muchas veces por la noche a orina de próstata. El médico le dijo que no era así, y al fina nuevos vecinos: hacían ruido por la noche y, de fo para marcar el territorio.

Veamos otro ejemplo de un hombre con cáncer en la vejiga urinaria. Su mujer había tr aído a su her­ma­no a casa, porque él se había separado y a ella le daba mucha pena. El he rmano parecía sentirse «co­mo Pedro por su casa». A los pocos meses, el marido de­sarrolló u n cáncer de vejiga urinaria: no podía marcarle el territorio a su cuñado. La solución er a ob­via: hablar con su mujer y echar de casa a su cuñado. En la mujer, el conflicto es de organización en el te­rritorio. La hembra no puede, ni debe, marcar el territorio como el macho, pues se vería involucrada en un probl ema de asedio. La hembra marca el territorio defecando en medio de él, y se mueve con su prole por esas zonas. Las cistitis son patologías muy propias de las mujere s, y siempre, o casi siempre, hay un conflicto de organización del territorio: en las relaciones sexuales, o cuando sienten que otros les programan la vida, como si viene a casa la suegra y les organiza la cocina, etcétera. Veamos algunos ejemp los: Una mujer vino a mi consulta porque tenía cistitis repetitivas, y siempre después de

tener relaciones sexuales con su pareja. Al final me confesó que su marido le dab a asco. Una joven soltera sufría infecciones cuando tenía relaciones sexuales. Descubrimos e n un transgeneracional que una abuela suya había vivido las relaciones sexuales co n su marido como violaciones. Una mujer descubrió que el motivo de sus continuas cistitis era que su marido la c ontrolaba constantemente con el teléfono móvil. Una mujer llevaba varios meses con cistitis. El problema había empezado cuando ell a y su marido se trasladaron temporalmente a la casa de la madre de ella, mientr as reformaban la cocina. Su marido quería tener relaciones sexuales, pero ella no se sentía cómoda por estar en casa de su madre.

Conflictos de miedo El miedo es una emoción biológica y se expresa básicamente de tres maneras: miedo a lo s ruidos, miedo a caer y miedo al depredador. Todos los demás miedos son aprendido s, programados por nuestros padres u otros ancestros. Muchos miedos tienen un co ntenido simbólico. En el caso del miedo al depredador, este puede ser el jefe, el padre, la madre, un hermano, unos impuestos, etcétera. Hay tres tipos de miedo vinculados al ectodermo: miedo frontal, miedo por detrás y pánico. El primero está regulado en el hemisferio masculino por los ganglios nobles y en el femenino por la tiroides. El miedo por detrás está regido por la retina y e l cristalino en ambos hemisferios, y el pánico está regido en el hemisferio femenino por la laringe.

Ganglios nobles Su relé está en la parte frontal del hemisferio masculino. Regula el miedo a alguna consecuencia negativa. Un ejemplo claro fue el de un joven que, tras suspender el curso, sufrió una infla mación de los ganglios del cuello. Su emoción oculta era el miedo a la reacción del pa dre. Los ganglios nobles se encuentran en el mediastino; cuando hay problemas en ello s, siempre se deben buscar temores del cliente a verse involucrado en alguna sit uación adversa, por ejemplo, a sufrir una enfermedad.

Tiroides Como ya hemos visto, la tiroides tiene una parte conflictiva arcaica y siempre e

stá relacionada con el tiempo. El ectodermo está emplazado en los conductos o canale s de la tiroides. A esto hay que añadir una noción de impotencia, de no poder hacer frente a lo que depara el futuro. Tuve a una clienta con problemas en la tiroides: su conflicto principal era que el tiempo se le venía encima. El depredador era la vejez. El miedo a envejecer era su gran emoción oculta. Según el doctor Eduard Van der Bogaert,**** el significado etimológico de “tiroides” es ‘e scudo’. Pero yo opto por su otro sentido etimológico, que es el de ‘puerta’. La tiroides abre y cierra la puerta. El ana­tomista inglés Thomas Warthon (1648-1716) dio nombr e a esta glándula. En griego, thyreos significa ‘escudo’ y eidos, ‘forma’. Pero thyreos vi ene de thyra, que quiere decir ‘puerta’. Veamos el caso de una mujer con quistes en la ti­roides. Su conflicto estaba relac ionado con su madre, que tenía cáncer y un pronóstico de pocos meses de vida. Se sentía impotente por no poder hacer nada para que el tiempo transcurriera con mayor len titud.

La laringe Expresa los miedos extremos, o sea, los del pánico. Las mujeres diestras cuando ve n el peligro chillan o gritan. Si este peligro es enorme, pueden quedar afónicas o simplemente mudas. En este último caso, quedar mudas es una solución biológica para n o hacer ruido y evitar ser descubiertas por el depredador.

Senos nasales Los senos nasales tienen que ver con los miedos relacionados con el aire y las «am enazas en el aire». Los refriados o la sinusitis representan la fase curativa de l os conflictos de miedos frontales que afectan a la respiración. El olor es una gran solución biológica para el reconocimiento: desde que nacemos, el olor nos orienta en la búsqueda de seguridad. Tal es el caso del recién nacido, que reconoce a la madre por su olor. Un niño puede estar continuamente resfriado porq ue no huele a su madre o, mejor dicho, porque ella tiene un conflicto de no oler a su hijo. La imposibilidad de oler a un ser querido puede comportar problemas en las mucosas nasales. Recuerdo el dramático caso de un joven que se ahorcó. Sus padres estaban desesperado s y con multitud de preguntas, y la madre solamente se consolaba al oler la almo hada de su hijo. El cerebro recuerda cualquier olor y lo asocia a seguridad o a peligro. He aquí un a de las causas de los refriados. Recordemos que son conflictos asociados a amen azas en el aire: «No veo el peligro ?decimos—, pero lo huelo». Cuando el conflicto está resuelto (en fase de resolución), el resfriado es lo más común. Muy a menudo se escuch an frases como: «Ten cuidado, que este hombre vendrá a husmear por aquí» o «el jefe se está oliendo algo y está husmeando» o «este tema huele mal».

Retinas Las retinas y el cristalino regulan el miedo por detrás y están en ambos hemisferios : no hay diferenciación entre el masculino y el femenino. Las retinas siempre están relacionadas con situaciones de peligro potencial o real, difíciles de prever y, p or lo tanto, de atajar. Esto provoca un estado permanente de alerta, una necesid ad de vigilar en todas las direcciones. Se experimenta una amenaza continua, per o no localizada y sin forma: ¿cuándo aparecerá?, ¿en qué situación?, ¿qué forma adoptará? Esta amenaza afecta al nervio óptico, un nervio encargado de transmitir la informa ción visual desde la retina hasta el cerebro. El nervio óptico se origina en la capa de células ganglionares de la retina. Por lo tanto, todos los conflictos que afec tan al nervio óptico tienen que ver con miedos por detrás: • Miopía: sus dos sentidos biológicos son la necesidad de ver lo que está cerca, porque encierra un peligro, y el deseo de ignorar lo que está lejos. • Hipermetropía: sus dos sentidos biológicos son la necesidad de afrontar un peligro q ue está lejos en el tiempo o en el espacio, y el deseo de no ver lo que está cerca. • Glaucoma: es el conflicto de lupa; permite ampliar el campo visual. Hay un deseo de acercar algo hacia uno o un sentimiento de haber perdido algo. Siempre hay e mociones de ira y de cólera con relación a lo visto. Recuerdo el caso de un señor que perdió un negocio muy interesante, y lo perdió por no estar «ojo avizor»; lo perdió por muy poco y sentía una gran cólera contra un socio (fami lia simbólica). • Astigmatismo: hay un deseo de transformar una parte de la realidad. • Presbicia: rechazo a ver lo que hay delante de uno, a adaptarse a la situación. • Cataratas: deseo de correr una cortina que oculte lo que sucede. Veamos un ejemplo extraordinario, que me permitió descubrir un conflicto relaciona do con la miopía. Se presentó en mi consulta una mujer de mediana edad con un cuadro de miopía degenerativa desde los seis años, además de cataratas. En ese momento tenía v einte dioptrías. Cuando su madre tenía seis o siete años (atención a la edad), la abuela vivía con un hombre con el que no estaba casada. Tenían cuatro hijos. Este hombre t enía otra mujer, con la que tampoco se había casado. Él murió en casa de la otra, y esa familia hizo todo lo posible para quedarse con la herencia. Lo consiguieron, y l a familia de mi clienta se quedó sin nada. Mi clienta oyó decir a los abogados de su madre: «Hay que buscar maneras de solucionar esto». Pero la otra familia los compró, y no hicieron nada. La experiencia me ha enseñado que, cuando un niño tiene una patología, hay que indagar primero en la madre, y luego en el padre y sus demás ancestros. En este caso, mi clienta era doble de ese abuelo: ella había nacido el 6/5 y él, el 5/5. Además, era do ble de su madre. Todo ello le confirió un Proyecto Sentido que podría expresarse com o: «Hay que buscar el más mínimo detalle del asunto para arreglar esta injusticia». He bautizado este conflicto con el nombre de «el escudriñador», y pienso que refleja p erfectamente la conducta de mi clienta: en su afán de buscar hasta el más mínimo detal le de las cosas, sus globos oculares habían adquirido forma tubular, como si sus o jos fueran microscopios.

Un escudriñador puede expresar así su conflicto: «Tengo que buscar y encontrar hasta e l más mínimo detalle del asunto», «mi vida depende de encontrar el mínimo error», «tengo que er lo que no se ve».

Conflictos de separación La separación tiene que ver con la epidermis, la capa superficial de la piel, cuya función es el contacto, fundamental en toda relación. Si al nacer recibimos poco co ntacto, las conexiones neuronales son pobres. El niño necesita el contacto permane nte: le transmite seguridad y confianza en sí mismo y evita problemas en su poster ior vida adulta. En África, las mujeres siempre llevan al niño encima, y en los docu mentales se aprecia la placidez en los rostros de esas criaturas. La falta de contacto en la infancia o ser dejado en manos de personas que no son de la familia puede ocasionar problemas de necesidad de contacto en la vida adu lta y, con ello, problemas en la piel. La separación no solamente es de piel, sino que también puede ser de oído cuando no se oyen las palabras de un ser querido porque se ha ido. Estos conflictos se manif iestan en el conducto auditivo externo y en el oído interno.

Eccema En la fase activa de este conflicto de separación se producen microulceraciones, y en la fase resolutiva se manifiesta el eccema propiamente dicho. Muchas veces u n eccema se relaciona con una alergia de la piel. Hay que asegurarse muy bien de ello al analizar el conflicto, pues es muy diferente una cosa de la otra. Por ejemplo: una niña tiene una mascota; sus padres se separan y el padre se lleva al perro. La niña puede tener un conflicto de separación: cuando vuelve a estar con el padre, también está con el perro, y le sale un eccema.

Aftas (mucosas) Las aftas son conflictos de separación relacionados con la mucosa bucal. Una perso na con aftas tiene que preguntarse de qué se está separando. Se trata de una memoria de la separación del pecho ma­terno. Recuerdo el caso de un amigo mío a quien le salió un afta en la boca. Le pregunté de q ué se estaba separando. Su respuesta fue taxativa: «Del pecho de mi mujer; me estoy divorciando».

Herpes Esta enfermedad también afecta a la dermis. El conflicto del herpes es una separac ión con sentimientos de rabia y suciedad. Era el caso de una mujer con un herpes en la cintura. Se había separado de su mari do porque lo había sorprendido con otra mujer. Su conflicto de separación tenía que ve r con la zona en la que el marido la sujetaba cuando paseaban. El herpes era una mani­festación del resentimiento, la rabia y la suciedad expresada contra él.

Psoriasis La psoriasis es un conflicto de separación del padre. También puede ser un conflicto de doble separación y la zona donde se expresa la psoriasis indica el tipo de con flicto. Como en el caso de un niño, ya casi adolescente, que empezó a tener psoriasis tras l a separación de sus padres. La madre convivía con otro hombre y el hijo deseaba esta r con su padre y no con la pareja de su madre. Una mujer tenía psoriasis en todo el cuerpo. Se le había desencadenado tras la muert e de su padre. Este era para ella «el cielo mismo», expresión que utilizó al analizar su historia. Había un componente transgeneracional muy importante.

Oído (externo) En el oído externo suelen producirse eccemas. El conflicto también tiene que ver con la separación, con no poder volver a escuchar las palabras de alguien muy querido . Una patología común en el oído interno son los acúfenos. Tienen que ver con el deseo de oír o con el deseo de no oír lo que se dice, porque representa una agresión contra las propias ideas o sentimientos. Son palabras injuriosas que atacan mi concepción pe rsonal de la vida. Por ejemplo, una mujer empezó a tener acúfenos a partir de una conversación telefónica c on su hermana en la que sintió un gran resentimiento por todo lo que había tenido qu e oír de su boca.

Vagina La vagina es una zona de contacto muy íntima en la mujer. Las patologías asociadas a

esta parte del cuerpo tienen que ver con la pérdida del contacto íntimo. Un eccema en la vagina es un conflicto de separación del sexo del amante. La vaginitis, por su lado, es un conflicto de separación con un gran sentimiento de ira. En la reparación siempre hay infección; el papiloma virus se expresa en esta fase. T iene que ver con un conflicto de relaciones sexuales que ensucian, como cuando u na mujer descubre que su pareja mantiene relaciones con otra.

Córnea y conjuntiva Los conflictos en la córnea y la conjuntiva están relacionados con la separación visua l. La conjuntivitis es un conflicto de separación; una negación a ver lo que pasa, p ues ello produce mucha ira o cólera. También puede deberse a la pérdida del contacto v isual con una persona querida, o a la ira derivada de observar una conducta inde seada en alguien a quien se quiere. En la fase de reparación siempre hay inflamación y dolor.

Conflictos de identidad Los conflictos de identidad en esta capa germinal se reflejan en el córtex femenin o. El órgano afectado es el ano o recto. Es el lugar donde se colocan las posadera s. Cuando alguien «enseña el culo», muestra su identidad, masculina o femenina. Se tra ta de conflictos de pérdida de territorio, pero con un matiz de identidad. El homb re lo expresa de forma femenina, pues, cuando la hembra marca su territorio, lo hace defecando en el centro de este. En cambio, el macho marca el territorio per iférico. Por ejemplo, un hombre acudió a la consulta con cáncer de recto. Su conflicto se había desencadenado cuando estaba a punto de perder su terreno (era agricultor) por u na estafa cometida por su socio en una cooperativa del pueblo. Las fases curativas de conflictos menores en el recto y en el ano corresponden a las hemorroides. Si no se toma conciencia de esto, estas se cronifican, y siemp re que se repite el conflicto, desaparecen. Cuando se resuelve, las hemorroides regresan. Veamos el ejemplo de un señor con un problema importante de hemorroides. El confli cto tenía que ver con su trabajo como asesor en una empresa en la que se cometían il egalidades que él desaprobaba. Su emoción era: «debo dejar este sitio; no refleja mi i dentidad; atenta contra mi forma de pensar y de actuar». Pero abandonar el puesto implicaba una disminución de sus ingresos que no se podía permitir. Cuando tomó concie ncia, cambió su percepción y sus creencias... y las hemorroides desaparecieron.

Conflictos de asco y resistencia

En los conflictos de asco y resistencia hay un relé que se manifiesta en la zona d el mesodermo, pero tiene inervaciones neuronales de sustancia gris. Este relé regu la el páncreas en su función endocrina, llevada a cabo en los islotes de Langerhans, que producen las hormonas insulina y glucagón, entre otras. El asco está reflejado en el hemisferio femenino. La resistencia, en el masculino. El asco y la repugnancia tienen el Sentido Biológico de detectar qué alimentos no s on comestibles. Afectan a la hormona glucagón y su conflicto principal es sentir a sco por algo, por alguien o por uno mismo. Montserrat Batlló lo explica perfectame nte al abordar el conflicto de reprogramación relacionado con la grasa: cuando alg o nos da asco, el cuerpo reacciona bajando la insulina en sangre, lo que impulsa a comer más, ya que a las células les falta azúcar para funcionar. La resistencia es masculina, porque el hombre debe aguantar más tiempo sin comer. Cuando caza, mantiene la insulina en sangre: debe resistir.

Diabetes La diabetes es la enfermedad más importante relacionada con este tipo de conflicto s. Se trata de una constelación entre el asco y la resistencia (punto en el que se profundizará en el tema 18). Por eso los diabéticos pasan de una hiperglucemia a un a hi­po­glucemia, muchas veces sin saber por qué. Siempre hay que buscar qué produce asc o y a qué se opone resistencia. También es una enfermedad relacionada con el frío. Si tengo relaciones frías, si estoy en un lugar frío (ya se trate de frío real o simbólico), lo más probable es que aumente mi nivel de azúcar en sangre. Se trata de una solución biológica, pues el azúcar es un anticongelante natural. Pondré el ejemplo de una amiga que tiene diabetes. Ella debía ir a una conferencia e n un lugar en donde sabía que el aire acondicionado iba a estar a una temperatura muy baja para su gusto. En esa conferencia se estaba hablando de la diabetes. A partir de ese momento, comenzó a observarse y controlarse emocionalmente. Por aque l entonces ella se controló el azúcar, y vio que le había subido mucho. Al poco rato d e tomar conciencia de ello, su azúcar había vuelto a niveles normales. En la actuali dad, ha aprendido a controlar sus emociones relacionadas con lo que le da asco y lo que le provoca resistencia, y necesita dosis de insulina mucho más bajas. Se sabe que la diabetes afecta especialmente a poblaciones que viven o se siente n aisladas. Ello eviden­cia la relación de la diabetes con conflictos de aisla­miento, con sentirse aislado o sentir que se está siendo aislado. La diabetes también se vi ncula con «la casa divida en dos», como por ejemplo los conflictos de parejas que co mparten la misma residencia, pero dividida por la mitad, de una forma real o sim bólica. Dos ejemplos: Un señor vivía en un barrio periférico de una gran capital, donde cada día aumentaba la población de inmigrantes. Se sentía aislado y no quería o no se atrevía a salir de casa. Sus vecinos le daban asco, y desarrolló una diabetes de tipo II.

Un hombre tuvo que separarse de su hija debido al divorcio. Él vivía esta separación c omo un aislamiento. Decía: «No tengo contacto con mi hija porque su madre le habla m al de mí», «mi relación con mi hija es muy fría por culpa de su madre». También desarrolló un iabetes del tipo II. En síntesis, las personas que resisten, se aíslan o sienten que son aisladas. Esto p

ermite establecer un símil entre diabetes y apartheid. Por otro lado, el asco está relacionado con el hecho de vivir una situación de penet ración, con el sentimiento de ser invadido, como el caso de una mujer que se sient e violada por su marido y a la que le da asco esta relación. Según Eduard Van der Bogaert,9 la diabetes tipo I es masculina y la tipo II es fem enina. Aprovecho para agradecer su aportación y su experiencia en este campo: para nosotros fue clave para desencajar posiciones muy fijas de otros autores. Van der Bogaert indica que la diabetes de tipo I es masculina porque tiene que v er con los islotes de Langerhans, que compara con testículos que eyaculan insulina . El conflicto está ligado a no poder eyacular insulina para abrir las puertas de las células y fecundarlas. En la diabetes de tipo II, el páncreas produce insulina, pero, cuando la insulinallave llega a la cerradura de la membrana, esta está bloqueada porque hay una modi ficación en la membrana de la célula. Por eso el conflicto tiene que ver con evitar la penetración, la violación del territorio: cuando uno se resiste a algo que consid era repugnante, quiere conservar la situación anterior y no se permite abrirse a l o nuevo. La función de ambas diabetes es la misma, pero el proceso para conseguir que el azúc ar no llegue a las células es diferente. El objetivo es no dejar entrar la dulzura en lo más íntimo de la propia naturaleza, y hay una manera masculina y otra femenin a de evitarlo. Recientemente nos hemos dado cuenta de que la diabetes también tiene que ver con l as relaciones familiares (reales o simbólicas) de desconfianza. La persona corta l as relaciones para mantenerlas frías y distantes. Hay un profundo miedo a ser dañado y, antes de que esto ocurra, ellas las cortan. Reflexión: «Mi cuerpo es mi casa. Mi país y mi tierra son una extensión de mi cuerpo. Cu ando otras personas entran en mi casa, no me toleran o no las tolero; me aíslo o m e aíslan. Entonces, resisto» (Enric Corbera).

Fig. 5. Esquema de las áreas motoras y sensitivas del cerebro.

Conflictos independientes de las hormonas Las áreas más importantes del cerebro tienen que ver con las zonas que están por encim a del córtex periférico (Figura 4): • Área motora: parálisis, esclerosis, párkinson, tics. Son conflictos de contrariedad en el movimiento. • Área sensitiva: separación, pérdida de contacto. Si una persona tiene dolores en la pi el, puede tratarse de la memoria de un contacto impuesto o deseado. A esta área co rresponden los dolores provocados por la piel del hueso, el periostio. • Área postsensitiva: contacto impuesto, con manifestación de dolor.

Todos estos conflictos relacionados con las áreas motoras, sensitivas y postsensit ivas se desarrollan en el capítulo sobre neurología.

Referencias bibliográficas 1. Hamer, R. G., Ectodermo o capa germinal externa (dibujo). Obtenido en . 2. Turbón, D., La evolución humana, Barcelona, Ariel, 2011, p. 70. 3. Galarza, E., «Conductas: investigación de la Universidad de California» (dibujo). O btenido en . 4. Danishewsky, S., «Lágrimas bien masculinas», 2006. Obtenido en (consulta: 4 de enero de 2013). 5. «Manipulación hormonal y cerebral I», obtenido en (consulta: 5 de enero de 2013). 6. Ibídem. 7. Hamer, R. G., «El testamento de una nueva medicina» Parte II, obtenido en . 8. Hamer, Ryke Geerd. 2000. Resumen de la Nueva Medicina Germánica, traducción español a actualizada en el año 2004, Editorial Amici Di Dirk: Ediciones de la Nueva medic ina S. L., Málaga (España), 2005. 9. Van der Bogaert, E., «Los verbos psicomotores», seminario presentado en el marco de las «Formaciones Complementarias en Biodescodificación», en Sant Cugat del Vallés, el 13 de mayo de 2011. El doctor Van der Bogaert es licenciado en Medicina por la Universidad Libre de Bruselas, especialista en homeopatía, en medicina energética y en el simbolismo del cuerpo humano a través de las diferentes culturas y tradicion es. 10. Ibídem. **** Licenciado en Medicina por la Universidad Libre de Bruselas, especialista e n homeopatía, en medicina energética y en el simbolismo del cuerpo humano a través de las diferentes culturas y tradiciones.

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Manifestaciones de la enfermedad: Los microorganismos

Introducción En 1590, Zacharias Janssen descubrió el microscopio. En aquel momento se trataba s olamente de un conjunto de lentes que permitían aumentar el tamaño da las imágenes. No fue hasta 1674 cuando Antón Van Leeuwenhoek, observando una gota de agua, descubr ió un mundo totalmente nuevo en el que había millones de lo que él llamó «animáculos».1

Se trataba de la primera observación de microorganismos, que también se denominan mi crobios. Este es un nombre genérico, y si observamos su etimología veremos que «microb io» deriva del griego micro, ‘pequeño’, y de bio, ‘vida’. Según la RAE, designa a seres organ zados que solo son visibles al microscopio. Se trata de bacterias, levaduras, ho ngos, etcétera. En 1840 Friedrich Henle propuso la teoría de los gérmenes para demostrar que los mic robios eran responsables de las enfermedades del ser humano. Sin embargo, no fue hasta pasados más de treinta años cuando aparecen en escena Robert Koch y Louis Pas teur, quienes realizan una serie de experimentos para confirmar esta teoría. Por s u parte, Pasteur fue el fundador de una nueva área de investigación, dedicándose por c ompleto al estudio de los microbios en el ser humano (específicamente, las bacteri as) y a la búsqueda de formas de combatirlos. Para terminar de situar históricamente los puntos más importantes de la microbiología, cabe mencionar a Alexander Fleming, que descubrió el primer antibiótico, la penicilina, en 1928; y a John Enders, que r ealizó el primer cultivo de virus en cultivos celulares en 1946. Pasteur dedujo que si los microorganismos se encontraban en el lugar de la infec ción, debían ser los responsables y causantes de la enfermedad, sentando así las bases del paradigma clásico sobre la infección y el papel nocivo de los microorganismos p ara el ser humano. Este paradigma se ha mantenido a lo largo del tiempo hasta nu estros días. Sin embargo, gracias a los estudios de Hamer,2 sabemos que, por el co ntrario, realizan un papel beneficioso para la salud del ser humano, ya que están activos precisamente durante el proceso de curación. Cuando las bacterias entraron en escena debido a su aspecto patógeno (unido a la c oncepción darwinista de la naturaleza, basada en la competencia entre los seres vi vos) las estigmatizó como microorganismos productores de enfermedades que, por tan to, había que eliminar. Sin embargo, los descubrimientos recientes sobre su verdad ero carácter y sus funciones fundamentales para la vida en nuestro planeta han tra nsformado radicalmente las antiguas ideas.

Los beneficios de los microorganismos Las bacterias fueron cruciales para la aparición de la vida en la Tierra tal y com o la conocemos. Los microorganismos fueron los primeros seres vivos. Sus antepas ados fueron las primeras células en habitar el planeta, hace unos 3800-4000 millon es de años. Durante tres mil millones de años los microorganismos fueron las únicas fo rmas de vida y dominaban todos y cada uno de los ambientes. Hoy en día son las esp ecies más numerosas que existen en el planeta. Además, gracias a su intervención, la a tmósfera se hizo adecuada para la vida tal como la conocemos.3 Incluso ahora, los microbios ejercen un control constante en el mantenimiento de nuestro ecosistema , ya que regulan los ciclos biogeoquímicos y degradan la materia orgánica. A nivel más práctico, en nuestra vida diaria, las bacterias y levaduras nos aportan infinidad de beneficios, puesto que son responsables de los procesos de fermenta

ción, de los que se derivan algunos alimentos cotidianos como el pan, los producto s lácteos como el queso, la mantequilla o el yogurt, los procesos de maduración de t odo tipo de embutidos, así como también el vinagre, el vino, la cerveza, el sake, et cétera. De su actividad se deriva un gran potencial para la aplicación biotecnológica. Veamo s algunos ejemplos: • Terapéutica humana: producción de insulina, hormona del crecimiento, etcétera. • Agricultura: transgénicos vegetales, control de plagas, etcétera. • Medio ambiente: depuración de las aguas, compuestos recalcitrantes y tóxicos (biorem ediación). • Química: obtención de compuestos para fermentación y energías alternativas, enzimas anti mancha, etcétera. • Alimentación: enzimas, probióticos, prebióticos, etcétera. • Transporte: producción de etanol, biodiesel, etcétera.

Hábitat Actualmente se estima que existen 5 x 1030 bacterias (diez millones de veces el número calculado de estrellas en el universo) y de cinco a veinticinco veces más de virus; en ambos casos, se desconoce la gran mayoría de las especies. Las bacterias están presentes en absolutamente todos los ambientes y ecosistemas, incluso los más extremos (en lo más profundo de los océanos, a temperaturas extremas de frío y calor) . De manera paralela, nosotros también hemos sido colonizados. Se trata de la flora bacteriana: conjunto de microorganismos que están presentes y adaptados a vivir en distintas partes de nuestro cuerpo sin causarnos ningún efecto perjudicial,4 dent ro del paradigma clásico. Se calcula que el cuerpo humano tiene diez veces más micro organismos en el intestino que el número total de células del cuerpo. El primer contacto del ser humano con los microbios ocurre en el momento de pasa r por el canal de parto y durante el amamantamiento. Así se crea la primera flora microbiana del bebé. Se localiza en nuestra piel, boca, tracto respiratorio, tract o digestivo y urogenital. Esta población se encuentra en un cambio constante: hay un flujo continuo de microorganismos determinado por diversos factores como la e dad, la dieta, el estado hormonal, el estado de salud e higiene personal. La flo ra microbiana es básica para nuestra vida, ya que participa en la metabolización de los productos alimentarios, proporciona factores esenciales para el crecimiento, etcétera.

La aportación del Dr. Hamer Hamer descubrió la función biológica de los microorganismos: mantener los órganos y teji

dos en un estado saludable. Esta visión se contrapone al paradigma clásico, según el c ual los microbios son la causa de los procesos infecciosos. En su cuarta ley bio lógica, Hamer explica el rol beneficioso de los microbios al correlacionarse con l as capas embrionarias durante la fase de curación de cualquier programa biológico es pecial de la naturaleza.5 Los microorganismos solo están activos en la fase de curación, y se desarrollan en p aralelo a la enfermedad para estar disponibles en la fase de reparación. En ella s e encargan o bien de eliminar la materia sobrante, o bien de ayudar a la reconst rucción, actuando de manera específica en los tejidos, se­gún la capa embrionaria a la q ue corresponde su formación. Para entender la incomprensión histórica del papel de los microbios nos gusta hacer el paralelismo con un incendio: si una persona llega al lugar donde ha ocurrido un incendio, lo primero que observará será un equipo de bomberos. Eso puede inducirl e a pensar que ellos son los que han provocado el fuego, y no los que están trabaj ando para extinguirlo. De manera paralela, hasta hoy hemos considerado que los m icrobios son los causantes de la enfermedad, pero su función, como la de los bombe ros, es estar disponibles para cuando se les necesite para «apagar ese fuego», esa s ituación de emergencia. Además, cabe destacar la función de nuestro sistema inmune. En el paradigma clásico, e l sistema inmune es el responsable de luchar contra los agentes infecciosos, com batiéndolos de distintas maneras para poder curarnos. En cambio, y siguiendo con e l paralelismo del incendio, según nuestro paradigma el sistema inmune se comportaría como un sistema de contención. Serían, por ejemplo, los policías, que son los siguien tes en actuar en cualquier incendio o situación de emergencia. Su función es mantene r un perímetro de seguridad adecuado para que cualquier persona que pase por allí no se vea en peligro en ningún momento. Asimismo, el sistema inmune contiene la zona afectada por el conflicto para que ningún otro órgano o tejido se vea afectado, y e limina aquellas bacterias que ya no son necesarias.

Cuarta ley de Hamer Esta ley biológica de Hamer,6 aparte de describir el rol beneficioso de los microo rganismos, detalla su acción específica en función de la capa embrionaria en la que se origina el órgano o tejido afectado, tal como puede observarse en la figura sigui ente:

Fig. 1. Correlación entre el tipo de microorganismo y la capa embrionaria en la qu e actúan. Inspirado en los estudios de R. Hamer. Cada microorganismo tiene su rango de acción determinado. Esta acción es sumamente e specífica. A nivel de localización, los hongos y las micobacterias, considerados los microbios más antiguos, trabajan solo en los tumores regidos por el tronco cerebr al, en los órganos derivados del endodermo. En el mesodermo actúan las micobacterias y bacterias en general. Por su parte, los virus solo actúan en las úlceras regidas por el córtex cerebral de órganos ectodérmicos, como por ejemplo la úlcera de estómago. Las bacterias trabajan de forma parcial, tanto en los tumores de los órganos del m esodermo antiguo, regidos por el cerebelo, como en las necrosis de los órganos del

mesodermo nuevo, regidos por la sustancia blanca, en los que hay disminución celu lar. Ayudan en la reconstitución de las células, por ejemplo, en los huesos. Además de la localización, los microbios también son muy específicos en cuanto a su mane ra de actuar: • Los hongos son los encargados de descomponer todas las células que crecieron duran te el conflicto activo. • Las bacterias tienen una doble función: por una parte, igual que los hongos, se en cargan de descomponer las células que crecieron y se multiplicaron durante el conf licto activo (endodermo y mesodermo antiguo). Por otra parte, actúan como reconstr uctores en los órganos regidos por la sustancia blanca (mesodermo nuevo y ectoderm o). • Los virus son reconstructores y restitutorios puros, rellenando el déficit de sust ancia celular en procesos ulcerosos de los órganos ectodérmicos. Todos los microbios, sin excepción, trabajan en la segunda fase, la fase de curación -reparación, ni antes ni después. Tras la curación, estos agentes se convierten en gérme nes inofensivos. Si estos microorganismos no se encuentran disponibles en el mom ento en que son necesarios, el propio cuerpo es capaz de repararse y regenerarse a sí mismo, sin embargo los microbios optimizan estos procesos. En el caso de un cáncer, si los microorganismos son erradicados, lo más probable es que el tumor se e ncapsule.

La célula eucariota y la procariota Hagamos un breve recordatorio de las características y diferencias entre estos dos tipos de células. La célula eucariota tiene un núcleo diferenciado, rodeado por una m embrana, en cuyo interior se encuentran los cromosomas, formados por ADN y proteín as. Su tamaño varía entre diez y cien micras. La célula procariota no tiene núcleo, sino que tiene el ADN localizado en una región no ro­deada por una membrana. Se trata de células más pequeñas de entre una/diez micras, pero son seres vivos y autónomos.

Los hongos Los hongos son organismos eucariotas que viven en el suelo junto a la materia en descomposición o como simbiontes. Descomponen la materia muerta de las plantas y animales de los que se nutren. Según el doctor Hamer, operan en tejidos derivados del endodermo. Son los basureros, los que descomponen y limpian las células que cr ecieron durante un conflicto activo. Por lo tanto, las micosis en nuestro organismo su­ponen que hay una serie de micro organismos nu­triéndose de sustancias orgánicas muertas. Desem­peñan el rol del limpiador, del sepulturero. Así, pueden estar relacionados con la muerte o con la limpieza, siempre real o simbólica. A menudo tienen relación con la muerte, con la representac ión que la persona tiene de ella. Conviene preguntar al cliente cuáles son las susta ncias, las situaciones y las relaciones muertas para él.

En BioNeuroEmoción hay que buscar el sentido específico para cada persona. No se deb en hacer afirmaciones generales como que los hongos de los pies aluden a los mue rtos de la familia. No olvidemos que pie también significa madre, y puede aludir t anto a la madre biológica como a la madre arquetípica, es decir, a la Tierra.

Candidiasis Como ejemplo, veamos el caso de las candidiasis. Se trata de una infección por hon gos, una micosis. En la infección más común encontramos como «cooperante» a la Cándida albic ans. Este microorganismo forma parte de nuestra flora normal; sin embargo, hay m omentos en los que un aumento de su población se califica como micosis, cuando la persona presenta enrojecimiento, picazón y malestar. Y pueden darse en la cavidad oral, faringe, esófago, el aparato digestivo, la vejiga urinaria o los genitales ( vagina, pene).7 En mujeres son comunes los casos de candidiasis vaginal. Las cándidas están ahí para l impiar las células muertas, y su presencia indica que hay un exceso de ellas en la vagina. Las células muertas pueden proceder de la propia vagina o pueden haber em pezado en el útero y después haber pasado a ella. De no haber exceso, se eliminan de manera natural gracias al sistema de irrigación vaginal. La vagina es un órgano que está relacionado con el contacto. En los procesos relacio nados con la candidiasis, durante la fase activa del conflicto se produce una ul ceración. Pero, ¿qué Sentido Biológico tiene esto? El tejido se ulcera para aumentar el ár ea de contacto, para aumentar la sensibilidad de la zona, por lo tanto indica un a falta de contacto que está relacionada con una frustración sexual: «demasiado contac to sexual», «falta de contacto con el hombre que quiero», «relación sexual que no es como se desea» o el duelo de una relación. Cuando vuelve a haber contacto, la persona ent ra en la fase de reparación del conflicto. Es en este momento cuando los microorga nismos cooperantes entran en acción, limpiando las células muertas. Las cándidas están asociadas con la noción de duelo por un contacto sexual terminado, pero no enterrado. Se puede haber puesto fin a una relación con mucho dolor, y tod avía no se ha sanado ese contac­to sexual ni su pérdida. No se trata solamente de la a usencia física y concreta del pene. Una mujer puede volver a tener relaciones sexu ales satisfactorias con otra pareja y después de ellas tener candidiasis. Ello ind ica que muy probablemente la mujer no quería tener relaciones con esta nueva parej a y que quería hacer el duelo, o bien que sí quería, pero la pareja anterior la abando nó por otra y ella aún no ha hecho el duelo de la separación. En estos casos, es necesario trabajar la afectación por cándidas con delicadeza, con mucha intimidad, en relación con lo que siente esta mujer respecto a su sexualida d. Tener cándidas para una mujer no es agradable y no estará muy dispuesta a tener r elaciones sexuales. Así se sigue nutriendo este conflicto de frustración. Y se puede confundir el Sentido Biológico del síntoma con el efecto secundario. Pero el Sentido Biológico de hacer una ulceración es tratar de tener el contacto más ínt imo posible con el hombre deseado. Ese hombre ya no está, pero la mujer sigue pens ando en él. Entonces aparecen las cándidas, que indican que hay que enterrar al «muert o». Puede haber duelo por la falta de contacto, porque se ha terminado una relación. Por ejemplo, una mujer puede tener hongos vaginales tras el fallecimiento de su marido. Las micosis intervienen en la fase de reparación, pero a menudo la persona está toda vía en la fase de estrés. Ahora bien, el cuerpo no puede estar mucho tiempo en la fa

se de estrés, porque se agota. Puede pasar a una fase de reparación fisiológica como s olución de supervivencia, aunque el conflicto siga activo. Hemos de evitar decir: «No hay que hacer nada; estás en fase de reparación». Puede ser q ue, efectivamente, se esté reparando ese síntoma, pero en relación con un desencadenan te. Hasta que el conflicto no esté revisado a nivel de su programante, la vida tra erá en cualquier momento nuevos desencadenantes. En cualquier caso, también contempl aremos la historia que hay detrás de la historia, porque es muy probable que en su árbol genealógico existan memorias en relación con ese conflicto. Una alumna de BioNeuroEmoción quiso compartir su experiencia con la candidiasis va ginal: La tuve durante tres años, incluso durante el embarazo, y como no podía hacer ningún t ratamiento, tomé Flores de Bach. Me di cuenta de que la enfermedad siempre se mani festaba en la misma época del año. Mi marido entrenaba durante todo el año a un equipo de básquet, además de trabajar durante muchas horas. Me decía: «Cuando termine la tempo rada, estaré más en casa». Pero, cuando terminaba la temporada, empezaba la época de ren tas (mi marido es contable). En agosto estaba muy cansado y en septiembre empeza ba la pretemporada de básquet. Cuando tomé conciencia, me dije: «¡Nunca más voy a tener cánd idas!». La ausencia de su marido —únicamente la ausencia, no la ausencia de penetración— afectab a a su vagina; es biológico. Es ahí donde se produce el verdadero contacto. Su pensa miento no era tener a su marido para hacer el amor, solo que estuviera presente. Otro punto a tener en cuenta es que en nuestra sociedad a veces exageramos la hi giene, como si nuestro sexo tuviese que oler a rosas. Y el sexo no huele a rosas , ¡huele a sexo! A veces este olor se vincula con una gran dificultad sexual. Pued e ser que la persona se lave con sustancias agresivas para tener la seguridad de no oler a nada, de estar limpia. Esto indica un gran conflicto de suciedad ocul­t o. Debemos tenerlo en cuenta. Hay que poner las cosas en su sitio: las axilas hu elen a axilas, a feromonas. El sexo huele a sexo. Obviamente hay una diferencia entre no lavarse en tres días o lavarse demasiado. Pero a veces las mujeres exager an. Hay que mirar qué significa para ellas y utilizar sustancias muy suaves para e stas zonas frágiles. Cuando la limpieza es muy exhaustiva, hay que vigilar el pH d el jabón utilizado para no eliminar la flora bacteriana propia de la vagina. Y el olor a sexo es muy importante, porque proviene de las bacterias. Cuando la vagin a es agredida, la dermis responde y multiplica las células para protegerse, con el riesgo de contraer otras enfermedades.

Las micobacterias Las micobacterias son las bacterias más antiguas. Son procariotas aerobias e inmóvil es. Se encuentran ampliamente distribuidas en el agua y en los alimentos. Alguna s son patógenos intracelulares obligados. Este término indica que para su superviven cia necesitan que su ciclo se desarrolle dentro de un huésped, y no en el ambiente exterior. Esta relación no implica que el huésped presente signos de enfermedad (po r ejemplo, millones de personas tienen las micobacterias de la tuberculosis, per o no desarrollan síntomas). Normalmente se asocian con enfermedades como la lepra o la tuberculosis.8 Según el doctor Hamer, actúan en los tejidos derivados del endodermo y del mesodermo antiguo. Comienzan a multiplicarse en el momento del shock para estar disponibl es en la fase de reparación degradando, al igual que los hongos, las células que cre

cieron durante la fase de conflicto activo. La tuberculosis es la fase de repara ción de un conflicto de miedo a la muerte inminente o de un conflicto de profunda tristeza. Más adelante en este capítulo hablaremos de las epidemias de tuberculosis.

Las bacterias Las bacterias son microorganismos procariotas de entre 0,5 y 5 mm de longitud. N o tienen núcleo diferenciado, pero poseen, como cualquier otra célula, una membrana y un citoplasma con diferentes orgánulos. El material genético, constituido de ADN, flota libremente en el citoplasma. Presentan morfologías diversas que incluyen fil amentos, co­cos (esferas), bacilos (bastones), vibrios (forma de coma) y espirilos , entre otros. Muchas disponen de flagelos o de otros sistemas de desplazamiento , por lo que son móviles. El metabolismo de las bacterias es variable: algunas son anaerobias —no toleran el oxígeno—, otras son aerobias —necesitan oxígeno para vivir— y otras son aerobias facultat ivas —capaces de adaptarse a la presencia o ausencia de oxigeno—. Algunas bacterias obtienen su energía de componentes orgánicos, como por ejemplo las que fabrican el h umus. Otras dependen de seres vivos, como las que componen la flora intestinal. Incluso hay bacterias que obtienen su energía de los minerales. Las bacterias son la forma de vida más abundante, adaptable y diversificada del pl aneta. También son la más antigua. Se puede decir que lanzaron la vida sobre la Tier ra; sin ellas, seguiría siendo una piedra estéril. Han creado el aire que respiramos , la capa de ozono protectora, el petróleo, el gas, etcétera. Sin su acción, sería impos ible vivir. Incluso hoy, se sabe que algunos orgánulos de nuestras células, las mito condrias, provienen de antiguas bacterias, que parecen haber hecho un pacto con las células eucariotas. Son la central de energía de nuestras células. Actualmente se encuentran en todos los hábitats terrestres y acuáticos, incluso en l os más extremos, como los manantiales de aguas calientes y ácidas, en desechos radio activos, en las profundidades del mar y de la corteza terrestre. Algunas bacteri as pueden incluso sobrevivir en las condiciones extremas del espacio exterior. Como ya hemos dicho, constituyen parte de nuestra flora bacteriana, y cada uno d e nosotros lleva cien mil millones de bacterias en el intestino y mil millones e n la piel. Es decir, tenemos más bacterias que células propias. Si fueran tan peligr osas, ¿cómo es que aún existe la especie humana? A pesar de todos estos datos, las bacterias tienen muy mala fama, aunque solo un número muy reducido de ellas interviene en las enfermedades. De hecho, cuando un microorganismo entra en contacto con una persona, se habla de colonización. Esta p uede ser transitoria si se trata de un breve periodo de tiempo, como horas o días, o permanente, cuando se trata de un largo período de tiempo. En cualquier caso, l a colonización no al­tera las funciones normales del organismo. El único caso en que l as funciones del organismo se ven alteradas es cuando se habla de infección, desde el paradigma clásico, acompañada por un diagnóstico de enfermedad.

El origen etimológico de la palabra infección viene del latín in-fec, ‘introducir’, ‘mezclar’ más tion, ‘acción’. Desde la BioNeuroEmoción sabemos que esta acción introducida es la que ocurre en la fase de reparación, optimizando los procesos de curación. Cuando se dia gnostica una enfermedad infecciosa es cuando el ser humano ha vivido un impacto emocional y entra en fase de reparación. En este momento es cuando la acción de los microorganismos se hace necesaria para una adecuada y óptima sanación.

Según el tejido al que acuden, las bacterias actuarán de una manera u otra. En los t ejidos derivados del endodermo y mesodermo antiguo actúan como limpiadores, elimin ando la masa de células que se creó durante la fase activa del conflicto. Por el con trario, su acción a nivel de mesodermo nuevo y de ectodermo es la de ayudar al res tablecimiento y recuperación del tejido afectado por la úlcera generada durante la f ase activa. Por ejemplo, en los órganos que tienen su foco de Hamer o relé en el mes odermo nuevo, las células se destruyen en la fase de estrés. En la fase de reparación, las bacterias intervienen para aportar energía; se multiplican porque se trata de reemplazar, de rellenar el espacio de las células muertas. En cualquier caso, sie mpre ejercen su acción en la fase de PLC (postconflictolisis) de un programa con p leno Sentido Biológico.

Los virus Los virus son considerados parásitos obligados ya que solo se reproducen dentro de una célula. En el medio exterior «no tienen vida» y son totalmente inertes, por lo qu e son incapaces de asegurar por ellos mismos todo el ciclo de su existencia. Se considera que están en un limbo, entre la vida y la muerte. Su estructura básica es ác ido nucleico (ADN o ARN), rodeado por una cápsida proteica. Son mucho más pequeños que las bacterias y solo pueden verse con un microscopio electrónico.9

Fig. 2. Esquema de un virus. Para entrar en cualquier huésped, esta célula ha de estar receptiva a recibir el vir us. Cuando ya se en­cuentra dentro, o bien se queda en estado latente, o bien empi eza a expresar una serie de genes con el objetivo de tomar el control del metabo lismo de la célula en la que se encuentra, haciendo penetrar en ella su bagaje genét ico para duplicarse. Existen entre cinco y veinticinco veces más virus que bacterias, por lo que también se encuentran en todos los ambientes conocidos. Desempeñan un papel fundamental en el ecosistema: en los suelos, son elementos de comunicación entre las bacterias; en el mar mantienen el equilibrio entre las diferentes especies (plancton y bact erias). La materia orgánica liberada tras la destrucción de sus huéspedes enriquece el agua con nutrientes. Los virus son los agentes más activos de la diversificación de la vida. Nuevas inves tigaciones revelan que originaron las mutaciones adaptativas y la especialización. Se considera que los virus introdujeron enormes cambios en la evolución. Por ejem plo, hoy sabemos que la nidificación, es decir, la instalación del óvulo fecundado en el útero, es posible gracias a un virus endógeno, presente en el cuerpo humano desde hace millones de años. Esto es importante, ya que la nidificación permitió la aparición de los mamíferos. Los virus endógenos W realizan funciones muy llamativas: la formación de la placenta en los mamíferos, la fusión del sincitiotrofoblasto y la inmu­nosupresión materna duran te el embarazo. La aparición de la placenta, indispensable para la re­producción de lo s mamíferos modernos, se debió a una de las mutaciones adaptativas producidas en los últimos quinientos millones de años gracias a estos virus. 10 Los virus pueden ser parásitos con tal capacidad de simbiosis que acaben formando

parte del ADN de sus huéspedes, ya sean estos microorganismos, como las bacterias, u organismos superiores. En el genoma humano se han identificado entre noventa mil y trescientas mil secu encias derivadas de virus. Esto significa que también están en nuestro interior, cum pliendo funciones imprescindibles para la vida. Se encuentran en todos los medio s terrestres existentes, desde glaciares y desiertos hasta cuevas profundas. De hecho, donde quiera que haya una vida celular cualquiera, allí abundan los virus. 10 Además, se estima que son diez millones de veces más numerosos de lo que se creía hace algunas décadas. Un milímetro del agua de un lago puede contener más de doscientos mi llones de virus. Por ejemplo, los virus bacteriófagos, que infectan a las bacteria s, colocados longitudinalmente podrían cubrir la distancia de cien millones de años luz. Los virus conservan su información genética aprovechando una gran variedad de ADN y de ARN. Pero lo más sorprendente es que, cuanto más se estudian sus genomas, más genes nuevos se en­cuentran. Todo esto hace suponer que su material genético no está consti tuido por pequeñas porciones de ADN extraído del ADN de sus huéspedes, sino que parece asociado a formas de vida primitivas anteriores a las bacterias, es decir, arca icas.

El ADN Podemos decir que el ADN codificado en genes es información. En BioNeuroEmoción cree mos que los virus permiten modificar algunas informaciones de la célula. Esta nuev a información hace posible las adaptaciones a nuevos estados emocionales y ambient ales. Por lo tanto, un virus viene a dar o cambiar una información y, si me resist o a aceptarla, presentaré los síntomas de una enfermedad vírica. Se trata de un punto importante: aunque los virus pueden ser potencialmente mort ales, esto no impide que su papel sea transformar la información de la célula. El vi rus lleva una información holística: no apunta al individuo, sino a la colectividad. La información es para el colectivo. Por eso sobreviven las personas que se adapt an y que, sobre todo, tienen una mente flexible. Un ejemplo es el caso del «síndrome del viajero»: cuando viajamos a una zona nueva, nu estro cuerpo entra en contacto con nuevos microorganismos, nuevos colaboradores con los que nunca antes había tenido contacto. En estos casos, normalmente hay una separación y una necesaria adaptación a este nuevo ambiente. Si una persona en esta s circunstancias tiene algún tipo de conflicto emocional, la fase de reparación de l a enfermedad derivada del mismo puede ser más larga. Los microbios llevan la infor mación de esa zona concreta, y también de sus conflictos, permitiendo la integración d e las nuevas ideas que el viajero afronta. Si tiene una infección vírica, integra la información de esa zona y de esos conflictos. Otro ejemplo es el de las llamadas «enfermedades exóticas». Nuestro cerebro no está prep arado para adaptarse inmediatamente a los microbios que hay en un hábitat exótico y desconocido. El inofensivo sarampión que nosotros pasamos durante la infancia, en América causó la muerte de miles de indios adultos. Sin embargo, no murió ni un solo n iño. Esto se explica porque los niños están preparados mentalmente para asumir los cam bios que se vayan produciendo en su sociedad, mientras que los adultos se resist en a ellos. Los niños, por su parte, pasan a ser portadores del virus, pero solo e nferman aquellas personas cuyo inconsciente no está preparado para grandes cambios

. El virus vendría a ser la última oportunidad para hacer cambios en las mentes de l as personas. ¿Qué es lo que hacemos cuando trabajamos en BioNeuroEmoción? Tratamos de modificar la emoción oculta, que es nuestra información profunda. Es como si los virus estuvieran aquí para ayudarnos a cambiarla. Además, modificando esta información se modifica la memoria celular, el tema central de la BioNeuroEmoción. Y justamente es nuestro córt ex quien vehicula esta noción de información, de relación, por lo que los virus se rel acionan con las enfermedades que afectan a órganos de origen ectodérmico.

Hepatitis

La palabra “hepatitis” significa ‘inflamación del hí­gado’, sin apuntar a ninguna causa espec ca. Una persona con hepatitis puede: • Tener uno o varios trastornos, incluso una infección vírica o bacteriana en el hígado. • Presentar lesiones hepáticas provocadas por una toxina (alcohol, venenos o fármacos) . • Presentar lesiones hepáticas provocadas por la interrupción de la irrigación sanguínea d el hígado. • Tener un trastorno autoinmune que afecte al hígado. • Haber tenido un traumatismo abdominal en la zona del hígado. En los casos de hepatitis hay que tener en cuenta que el hígado pertenece al grupo de órganos que, por su origen endodérmico, tienen su relé en el tronco cerebral. Está a sociado a esa noción de «atrapar o escupir el bocado». Sin embargo, hay casos en los q ue también hay que considerar que los canales hepáticos son de carácter ectodérmico. Por lo tanto, el conflicto tiene que ver con el territorio, un conflicto vivido con tonalidad digestiva pero territorial. El hígado es indispensable en la función de la digestión, de la nutrición. Este órgano se asocia con la noción de falta, con el miedo a la carencia, porque una de sus funci ones es almacenar. Transforma los azúcares en ácidos grasos y los almacena para volv er a convertirlos en azúcares en caso de necesidad. Esta función de almacenamiento e s la respuesta lógica al miedo a carecer de algo, que lleva a almacenar. Por tanto , las células del hígado se multiplican para que sea más eficiente. Pero la noción de hepatitis es un poco diferente. Otra función del hígado es depurar e l organismo en caso de envenenamiento y también hace de filtro de los alimentos. E s en esta función donde se enmarca la hepatitis, porque está asociada con el conflic to de amenaza grave para el individuo, como si un veneno exterior lo pudiera afe ctar. La función del hígado es gestionar ese veneno. El veneno, a nivel concreto, pu ede tener que ver con setas o plantas venenosas. Pero a nuestro córtex llegan muchos lenguajes diferentes de nuestro inconsciente b iológico, y a menudo la hepatitis no se refiere a un lenguaje real y relacionado c on cosas concretas. Si comemos una seta venenosa, es normal enfermar, pero lo mi smo ocurre si nos da la impresión de que estamos «tragando una información envenenada». Gestionamos esta información a nivel digestivo. Las distintas hepatitis están relacionadas con este concepto de «información envenenad

a». Existen las hepatitis A, B, C y D, que tienen tonalidades diferentes. Pero, en principio, en esta enfermedad está presente la noción de toxicidad mental, intelect ual o biológica. Mientras la hepatitis A se vincula con una toxicidad conocida, en la B hay un se ntimiento de que hay algo tóxico, pero no se puede identificar su procedencia. Por su parte, la hepatitis C indica un rencor respecto a algo desconocido. La hepatitis está relacionada con la amenaza. En el córtex, cuando hay una amenaza aér ea contra el territorio, los senos pueden verse afectados. ¿Cuál es la causa por la que una amenaza afecta a los senos y otra al hígado? Depende de la historia personal, de cómo se experimentan los propios órganos. Es importante escuchar cómo se expresan los afectados. Si una persona dice: «¡No puedo tratar a fula no!» o «¡me remueve!», se trata del tubo digestivo. Pero si dice: «¡A esta persona no la pue do ni oler!», se trata de la nariz. Así podemos entender con qué órgano está viviéndolo esa persona. La hepatitis se asocia con la idea de amenazas en el territorio, vividas de una manera digestiva. Cuando en un cáncer hay metástasis hepática, esta representa otro co nflicto, generado por el hecho de tener un cáncer. Los nódulos en el hígado provienen de un conflicto de carencia. Esto tiene lógica, porque, cuando enfermamos, tenemos que dejar de trabajar. Los nódulos también aparecen cuando una persona recibe quimioterapia y se siente com pletamente envenenada por esta; es un conflicto de envenenamiento que afecta al hígado y su Sentido Biológico es multiplicar sus células para aumentar su eficiencia. Puede haber otros conflictos emocionales vinculados al hígado, porque este órgano cu mple más de treinta funciones diferentes. En medicina china el hígado se asocia con la ira, puesto que gestiona el metabolismo del hierro. La adrenalina y el cortis ol no empleados en un choque violento contra un enemigo se metabolizan en el hígad o. Se trata de un exceso tóxico relacionado con la violencia no expresada. Resumiendo, una hepatitis está relacionada con una amenaza en el territorio, vivid o de manera digestiva: conflicto de toxicidad mental relacionado con «atrapar o es cupir el bocado», miedo a carecer de algo, amenaza grave —como si un veneno exterior me pudiera afectar (quimioterapia)—, comer una información «envenenada», comer en un «amb iente tóxico», conflicto de rencor.

Poliomielitis La poliomielitis es una enfermedad que afecta al sistema nervioso central, destr uyendo las neuronas motoras. Se observa sobretodo en niños de entre cuatro y quinc e años. El agente cooperante es el poliovirus. Los síntomas se observan solo en el u no por ciento de los casos. Entre los síntomas físicos destacan: inflamación de las ne uronas motoras de la médula espinal y del cerebro, parálisis, atrofia y debilidad mu scular junto con algún tipo de deformidad, y, en el peor de los casos, puede darse una parálisis permanente o la muerte al paralizarse el diafragma. Actualmente se considera que la poliomielitis está erradicada en el mundo, excepto en Nigeria, In dia, Pakistán y Afganistán. El término erradicada se refiere a un período de tiempo de t res años en los que no ha habido ningún caso. Consideramos que tiene que ver con memorias de «expolio», personas a las que se les ha arrebatado algo material, sus bienes, su ideología y personas desaparecidas. A

lo largo de la historia ha habido grandes epidemias de poliomielitis. Muchas de ellas coincidían en el tiempo con la toma del poder político por parte de un régimen d ictatorial. La persona puede sentir que la han «arrastrado por la vida». Son casos e n los que se ha de revisar el transgeneracional.

Las epidemias infecciosas En este apartado debemos agradecer las aportaciones de Claude Sabahh, sin las cu ales no habríamos podido desarrollarlo. La epidemia se describe como una enfermedad que se propaga durante algún tiempo po r una zona afectando simultáneamente a gran número de personas. Una pandemia hace re ferencia al mismo concepto, pero en vez de estar delimitada a una zona concreta o país, se extiende a muchos países o ataca a casi todos los individuos de una local idad o región. Históricamente, las epidemias se han considerado castigos, incluso ca stigos divinos, ya que los seres humanos somos «malos» y debemos ser «castigados». Sin e mbargo, como ya hemos ido viendo a lo largo de este capítulo, no podemos considera r que estos procesos infecciosos sean los grandes males de la humanidad. Se trat a de todo lo contrario: los síntomas propios de las infecciones aparecen siempre d espués de conflictos activos, y por lo tanto en fase de reparación, gracias a nuestr os preciados colaboradores. Una epidemia indica que definitivamente hay algo contagioso en el ambiente, en e l sistema. No se trata de los microorganismos, sino más bien de los programas, cre encias y conflictos que afligen a un pueblo en un momento dado. Lo que se contag ia y transmite de una persona a otra son las ideas, las vivencias, y todo ello a nivel inconsciente. En estos casos la enfermedad tiene lugar en un contexto de soltar las ideas antiguas para dar paso a otras nuevas, en un contexto de cambio s ideológicos evolutivos para el inconsciente colectivo. Se trata de un punto de i nflexión en el que nuestro inconsciente nos pondrá a prueba para determinar si somos capaces de aceptar el cambio y de atravesar el umbral.

Tuberculosis Tal y como hemos visto anteriormente, la tuberculosis esta asociada con las mico bacterias, y específicamente con el cooperante Mycobacterium tuberculosis. Entre l os síntomas de la tuberculosis están la tos crónica, el esputo sanguinolento, la fiebr e y los sudores nocturnos. Se trata de la enfermedad infecciosa más prevalente en el mundo y de una de las primeras enfermedades de las que se tiene constancia (4 60 a. C.), con múltiples epidemias históricas. Según la OMS, actualmente existen dos m il millones de infectados, ocho millones de infectados nuevos cada año y dos millo nes de personas mueren anualmente por su causa. Además, un tercio de la población to tal ha estado expuesta a este mi­croorganismo. El conflicto asociado a este proceso infeccioso es el miedo a la muerte. Es lo q ue ocurre durante las guerras: es necesario salir a luchar, a defender el territ orio, a la población. Son momentos en los que el miedo a la muerte está en el ambien te. Esta es la fase activa del conflicto. Una vez acabada la guerra ya no es nec esario luchar, por lo que entran en acción las micobacterias para eliminar aquella s células que ya no se necesiten en el organismo. Existen distintos tipos de tuber

culosis, cada una con un matiz diferente dentro del mismo conflicto: • Pulmonar: guarda relación con el miedo a la muerte más básico, a la falta de oxígeno, de vida. • Digestiva: en este caso el conflicto tiene relación con morir de hambre. • Renal: el conflicto tiene un matiz de morir ahogado. • Ósea: tiene relación con memorias de aplastamientos.

Cólera El cólera es una enfermedad que tiene como síntomas la diarrea acuosa (como agua de arroz), muchas deposiciones, vómitos, deshidratación, etcétera. El agente cooperante e s el Vibrio cholerae. Tiene un período de incubación de cuarenta días. Se estima que u na de cada veinte personas «infectadas» presenta síntomas graves. En la ac­tualidad se c onsidera un proceso infeccioso endémico en más de cincuenta países. Históricamente se ha n contabilizado siete pandemias desde 1817. El último brote ocurrió en el año 2010 en Haití, después del terremoto. Los síntomas típicos de la enfermedad son producto de la t oxina colérica, producida por la bacteria. En este caso el conflicto tiene que ver con un descubrimiento: de una nueva cult ura o en general de algo que nos sorprenda. Como presenta un período de incubación d e cuarenta días, podemos decir que se trata del tiempo de adaptación necesario para abandonar las antiguas creencias y adaptarse a una nieva vida.

La peste Los síntomas de esta enfermedad son fiebre, dolor de cabeza, escalofríos y dolor en los ganglios linfáticos (axilares, cervicales e inguinales). En la peste negra, es pecíficamente, hay trombos que dan un color azulado a la piel. Se considera que la peste se transmite a través de las pulgas de las ratas y que es la enfermedad inf ecciosa más letal, de tal agresividad que las personas pueden morir en cuarenta y ocho horas después de manifestar los primeros síntomas. Se calcula que históricamente ha habido más de doscientos millones de muertos relacionados con la peste. La bacteria implicada, Yersinia pestis, es fagocitada por los macrófagos, que las llevan a los ganglios donde evitan la apoptosis. En este caso el conflicto tiene que ver con un desbordamiento o saturación de idea s nuevas.

Otras epidemias

• Sífilis: se trata de un conflicto relacionado con religión y la sexualidad. Existe c ulpabilidad con relación a la sexualidad. Se puede considerar que el sexo es solo para reproducirse y no para sentir placer, o puede que el sexo haya sido causa d e vergüenza para la familia. Históricamente se trataba con mercurio, y por lo tanto muchos de los síntomas relacionados con esta enfermedad tenían más relación con los efec tos tóxicos de este metal que con los síntomas de la fase de reparación. • Sarampión: como ya hemos dicho anteriormente, se trata de un conflicto de separación , en el que «algo apesta». • Varicela: conflicto de separación de la madre, en ambiente de cambio. • Paperas: conflicto de separación con relación a la afectividad (o al alimento). • Tosferina: conflicto de separación, con peligro de muerte inminente.

Las vacunas En general, desde la BioNeuroEmoción consideramos las vacunas como información que p uede despertar memorias familiares, o bien crear un conflicto que la persona —a pr iori— no tiene, ya que se está exponiendo a una información que no está en el ambiente c oncreto en el que el niño se está criando. Este conflicto puede ser de carácter activo por haber un miedo a la vacuna, sea por temor al pinchazo, a la inyección o bien por considerarla peligrosa. Además, puede también tener un carácter pasivo. Se trataría del miedo social en el cual «si no me pongo la vacuna, puedo enfermar de gravedad». En general, nuestra recomendación es evaluar todas las posibilidades y ser coheren te en la manera de actuar. Una vacuna puesta con miedo a que sea peligrosa puede generar un conflicto de toxicidad (como en el caso de las hepatitis, por ejempl o). Una vacuna puesta con tranquilidad se recibe de una manera muy diferente.

Recapitulación Guardamos en nuestro inconsciente, a nivel muy profundo, la idea de que podemos ser atacados por microbios. Si alguien escupe en la sopa, no queremos tomarla. E s algo que está muy anclado en no­sotros simplemente porque hemos crecido con ello, nos hemos construido así. Todo el mundo tiene en su historia a alguien que ha teni do una enfermedad muy grave causada por microbios. Y cuando somos niños, esa es la verdad; no hay otra. Vivimos inmersos en un mar de bacterias y virus, y ha llegado el momento de sent irlos como lo que son: colaboradores y socios cooperadores en nuestro caminar ev olutivo por la vida.

Los parásitos

En este apartado hablaremos de los parásitos, considerados como organismos plurice lulares eucariotas. Existe una gran diversidad de parásitos, tanto microscópicos com o macroscópicos, relacionados con el ser humano. Sus hábitats son muy variados y pue den llegar a presentar ciclos de vida muy complejos, con más de tres huéspedes de es pecies diferentes antes de llegar al hombre. En la mayoría de casos, los propios o rganismos no son altamente virulentos y/o son incapaces de reproducirse en el in terior de organismo anfitrión. En consecuencia, la gravedad de la enfermedad está re lacionada con la dosis infecciosa y el número de parásitos que estén actuando en ese m omento determinado. A diferencia de las infecciones víricas o bacterianas, las par asitosis suelen prolongarse en el tiempo durante meses o años.11 Desde la BioNeuroEmoción consideramos que, al igual que los microorganismos, los p arásitos desem­peñan un rol beneficioso para nuestra salud.

Veamos la etimología de la palabra «parásito», que viene de para ‘al lado de’ + sito ‘comida’ n Grecia se aplica a los hombres, no a los animales. Si­guiendo en esta línea, consi deremos alguna definición de parásito que da la RAE: • 1. Biol. Dícese del organismo animal o vegetal que vive a costa de otro de distint a especie, alimentándose de sus sustancias y depauperándolo sin llegar a matarlo. • 2. Persona que vive a costa ajena. Y como sinónimos: insecto, comensal, pulgón, chin­che; y también aprovechado: chupón, inútil , gorrón, vividor, sablista, abusón, etcétera. Todo esto nos lleva a considerar la presencia de parásitos reales en la vida del c liente. Las preguntas clave serían: ¿Qué parásito tengo en mi vida? ¿Quién me parasita? O ta mbién, ¿soy yo un parásito? Además, debemos tener en cuenta el Sentido Biológico de la zona, el tejido o el órgano afectado por estos parásitos. Dentro de las parasitosis más conocidas destacan: • Toxoplasmosis: el huésped natural del Toxoplasma gondii son los gatos, que tienen relación con lo femenino. Se trata de un conflicto de miedo a morir por la sexuali dad y/o la reproducción, ya que «lo femenino no es aceptado». • Solitaria (Taenia solium): se trata de un conflicto en el que la persona se sien te dominada por alguien que «le come su energía», alguien a quien tiene que obedecer. • Lombrices intestinales: es un conflicto de preocupación excesiva de la madre por e l niño. • Parásitos intestinales: conflicto de sentirse víctima de un parásito, «me han parasitado».

La inflamación

Introducción

El término «inflamación» viene del latín inflammatio, que quiere decir ‘encender’, ‘hacer fue Se trata de una alteración patológica en una parte cualquiera del organismo, caracte rizada por trastornos de la circulación de la sangre y, frecuentemente, por aument o de calor, enrojecimiento, hinchazón y dolor. Es una respuesta protectora del org anismo ante una agresión, cuyo objetivo final es destruir, diluir o aislar la caus a inicial de la lesión celular y reparar el daño. Asimismo, podemos decir que la inflamación es una respuesta inespecífica, de inmunid ad innata (en contraste con la reacción inmune adaptativa), que solo ocurre en los tejidos conectivos vascularizados. En 1793, Hunter, un cirujano escocés, la definió por primera vez en estos términos: «No es una enfermedad, sino una respuesta inespecífica que produce un efecto saludable en el organismo en el que tiene lugar».12

Fig. 3. Esquema del proceso inflamatorio. La inflamación ocurre en dos fases superpuestas: vascular y celular. • En la fase vascular, las arterias y las venas cercanas se constriñen brevemente y después se dilatan. La dilatación, junto con el aumento de permeabilidad, conlleva u n aumento de líquidos en el tejido afectado, dando como resultado los cinco signos clásicos: tumor, rubor, calor, dolor y disminución de la función. Al abandonar los va sos sanguíneos la sangre se hace más viscosa, fluye más lentamente y se produce el coágu lo. • La fase celular se inicia con un aumento de fagocitos (leucocitos o glóbulos blanc os) en la zona afectada. Atraviesan la pared del vaso para llegar al tejido afec tado mediante un proceso llamado quimiotaxis, donde atrapan bacterias o material extraño. Los productos de deshecho son exudados y se acumulan causando edema y do lor. También concurren en la zona afectada ciertos mediadores químicos, liberados como ac tivadores que se derivan de las células o del plasma. Uno de los primeros mediador es de la respuesta celular es la histamina, que se encuentra en grandes concentr aciones en los mastocitos del tejido conectivo, así como basófilos y plaquetas. La h istamina se libera como respuesta a la agresión y causa dilatación, aumentando la pe rmeabilidad capilar. En el proceso natural de la inflamación se suele producir una agresión del algún tipo, en la que pueden participar los «agentes inflamatorios». Básicamen­te, estos pueden ser agentes biológicos (cooperantes) como virus, bacterias, parásitos; y también agentes o condiciones que causan necrosis: agentes físicos, químicos, traumatismos, cuerpos extraños, alteraciones inmunitarias, enfermedades autoinmunes, alergias, etcétera. N uestro cuerpo reacciona mediante una serie de procesos: • Tumefacción: aumento del líquido intersticial y formación de edemas. • Rubor: enrojecimiento por el aumento de presión por vasodilatación. • Calor: aumento de temperatura en la zona por la vasodilatación e incremento del co nsumo local de oxígeno. • Dolor: por la liberación de sustancias que activan los nocioceptores.

• Pérdida o disminución de la función. Posteriormente la zona se deshincha y el tejido se repara totalmente. La inflamación es un proceso biológico. Es una es­trategia natural de curación. Se trata de un estado reactivo que afecta a las células y a su entorno líquido, y vascular c on el fin de restablecer la ho­meos­tasis. El término homeostasis hace referencia a la salud, el bienestar y el equilibrio biológico del cuerpo; es la tendencia a mante ner constantes los parámetros biológicos frente a las modificaciones del medio exter no. Existen dos tipos de inflamación: • Inflamación aguda: es una reacción inmediata a la agresión, con un comienzo abrupto, r econocible y de corta duración. Morfológicamente predominan los fenómenos vasculares ( vasodilatación e hiperemia) y polimorfonucleares (glóbulos blancos). • Inflamación crónica: tiene un comienzo insidioso o puede ser originada por una infla mación agu­da. Dura días o años. Morfológicamente predominan los fenómenos celulares y proli ferativos: macrófagos, linfocitos, fibroblastos, neovascularización, fibrosis.

La inflamación según Hamer Para el doctor Hamer la inflamación aparece en la fase curativa. Cuando hay una in flamación crónica la persona se queda en la primera fase de vagotonía (fase exudativa) . En medicina, los nombres de los diferentes tipos de inflamación se forman con el s ufijo -itis; en la emoción oculta hay rabia, una cólera no expresada. Por lo tanto, la inflamación es un proceso de reparación que se desencadena después de una fase acti va, que permite la reparación del tejido afectado. Desde la BioNeuroEmoción, hemos d e tener en cuenta que el dolor físico es proporcional al dolor emocional por el qu e está transitando la persona.

Las cinco etapas del proceso inflamatorio ¿Qué sucede desde el punto de vista biológico? 1. Vasodilatación Puede ser posterior a un traumatismo (mecánico, térmico, químico, radiológico, psicobiológ ico, etcétera). Es la primera reacción. Los vasos sanguíneos se dilatan localmente par a drenar lo negativo. Aumenta la permeabilidad capilar, lo que da lugar a mayore s intercambios de materiales entre los vasos sanguíneos y los tejidos, y a la recu peración de los desechos de los tejidos. Hay más sangre y, por lo tanto, aumentan la rojez y calor. En la zona afectada hay más trabajo y actividad local, por lo tanto se produce un edema, con la consiguiente hinchazón. El edema aprieta las fibras nerviosas, por l

o que aumenta el dolor. 2. Aumento de la permeabilidad de la zona afectada Este aumento permite el movimiento de líquidos hacia el tejido afectado. 3. Llegada de los glóbulos blancos La médula ósea fabrica y libera glóbulos blancos. Su función es consumir los desechos, l as células muertas. También llegan los microbios. 4. Liberación de alimentos y sustancias para cons­truir El cuerpo libera alimentos para construir y nutrir los tejidos localmente. Las p roteínas y los lípidos construyen y los glúcidos nutren. 5. Llegada de la fibrina Al abandonar los líquidos, en los capilares la sangre se hace más viscosa, promovien do la acción de la fibrina, que realiza un papel fundamental en los procesos de co agulación. 6. Proliferación de vasos sanguíneos en la zona afectada 7. Evacuación Se expulsan los glóbulos blancos muertos o vivos, los microbios, bacterias, etcétera . Se elimina el pus.

¿Qué sucede desde un punto de vista emocional? Paralelamente al proceso biológico tiene lugar otro proceso emocional y psicológico. 13 En el cerebro, en la fase de reparación, hay un edema de curación neurológica, psic ológica, emocional y afectiva. El proceso supone: 1. Vasodilatación e hiperemia Se trata de los procesos en los que es necesario abrirse a nuevas informaciones, nuevas creencias y formas de funcionar. 2. Permeabilidad Para eliminar los desechos psicológicos, las emociones. Cuando se superan las viej as creencias y emociones negativas, hay que ser permea­ble para eliminar los desec hos, dejando atrás los comportamientos antiguos y aceptar lo que aportan las noved ades para poder construirse; se necesita más espacio en uno mismo para el presente . En la reparación, se trata de estar permeable psicológicamente. 3. Llamada a los glóbulos blancos Es uno mismo quien hace espacio en su interior para curarse. Hay que discernir l o propio de lo extraño: curarse para uno mismo y no para el otro, diferenciarse de l otro; es uno quien se cura. Si no hay conciencia de uno mismo, de la propia id entidad, no hay curación ni evolución, ni transformación en el olvido de sí mismo. Enton ces la persona corre peligro de muerte o de entrar en cronicidad. Hay que presta

r atención cuando el cliente dice frases como «el otro es más importante que yo» o «ya no sé quién soy», porque se trata de una idea o creencia muy limitante y es necesario aco mpañar a la persona para que tome conciencia de ella y pueda cambiarla. 4. Reconstrucción

Liberar los alimentos o materiales para la re­construcción. Aportar información, noved ades, comprensión. Se le puede proponer a la persona que se plantee preguntas como : «¿Qué voy a aportar como novedad, como noción, como in­formación, como comprensión a este y reconstruido?». 5 Definición correcta de la naturaleza del problema con la fibrina El recurso proviene de un tejido sano en el cual hay que apoyarse; hay que conoc er ese recurso. Una parte de uno mismo está sana y observa lo que no funciona. La persona distingue dentro de sí lo que funciona y lo que no. La reflexión y el discer nimiento permiten definir aquello que no funciona. 6. Proliferación de vasos sanguíneos Tiene que ver con la aceptación de novedades, de nueva información para construirse de una manera diferente y tomar conciencia. 7 Finalización del trabajo del duelo Completar la eliminación de lo que ya no sirve; despedirse de todo aquello que ha permitido la reparación.

La inflamación crónica Cuando se habla de la inflamación, hay una palabra clave para entender el proceso de la cronificación: mantener. Por ejemplo, después de una maratón de cuarenta kilómetro s, se puede llegar y tras atravesar la meta derrumbarse. En este caso quizá se nec esiten varios días para recuperarse, lo cual es normal. Pero, si se mantiene un co nflicto con rabia reprimida durante mucho tiempo, cuando se soluciona y uno se p one en paz con la situación, toma conciencia y hace los cambios necesarios, entonc es se entra en la fase de curación. En esta etapa es posible sentirse mal y presen tar síntomas inflamatorios. Este también es un proceso normal, porque durante mucho tiempo se ha mantenido una emoción, y el cuerpo tiene que repararse, pues, aunque es posible que la persona no lo recuerde, su inconsciente biológico sí. En cualquier caso de inflamación, se produce un aumento de cortisol en sangre. Se trata de una hormona de estrés y bloquea la acción de la histamina. En todo proceso inflamatorio se produce un tipo de equilibrio entre estas dos hormonas, cosa que permite un avance normal y natural de cualquier proceso inflamatorio. Cuando un a inflamación se cronifica, hay que liberar la cólera, ira, rabia no expresada, así co mo la situación en la que la persona se siente «atrapada». Estas dinámicas producen un d esequilibrio entre las hormonas, por lo que el proceso de inflamación se ve parali zado por la acción del cortisol. Por lo tanto, una inflamación que no siga su curso temporal natural, lo hace porqu e el proceso no pasa a fase cicatricial, ya sea porque la persona sigue mantenie ndo conflictos en los cuales hay rabia contenida o bien porque no pasa a la acción (no hace nada al respecto). Si se toma conciencia de la situación conflictiva, pe ro no se pasa a la acción, se reprograma el conflicto y se mantiene la inflamación.

En la curación se produce una aportación de informaciones y experiencias; se puede e star abierto a novedades. El desbloqueo es movimiento y es necesario en todas la s formas de curación. Por eso, para sanar, es importante pasar a la acción. La vida está asociada con el movimiento, y la enfermedad con la inercia. El camino de la c uración requiere que el cliente movilice sus creencias, sus referentes, sus hábitos y sus ideas. Y es muy importante que haga el proceso personal interno de pregunt arse quién es, que se permita encontrarse y reconocerse a sí mismo. Hace poco, en la Facultad de Medicina de la Universidad del Estado de Ohio,14 se investigaron los efectos que el estrés causado por los conflictos matrimoniales t iene sobre la curación de heridas. Tras provocarles pequeñas ampollas en la piel, lo s investigadores pidieron a diferentes parejas que mantuvieran discusiones super visadas de distinto grado de intensidad y nivel de desacuerdo. A continuación, a l o largo de tres semanas, controlaron la producción de tres de las proteínas que el o rganismo fabrica para curar las heridas. Pues bien, los investigadores encontraron que la secreción de estas proteínas curati vas se había reducido en aquellas parejas que habían discutido acaloradamente, y que incluso las que habían tenido una simple discusión de desacuerdo en lugar de una ba talla verbal acalorada mostraron un menor índice en la curación de sus heridas. Pero en las parejas que habían sufrido un grave desacuerdo, con desaires, sarcasmos y críticas, la curación de las heridas se redujo en torno a un cuarenta por ciento, pu es solo secretaron pequeñas cantidades de las mencionadas proteínas. Si llenamos nuestros cuerpos de emociones curativas, veremos rápidamente resultado s maravillosos. Pero si, por el contrario, los llenamos de emociones venenosas, como las parejas del estudio anterior, obstaculizaremos las capacidades de curac ión de nuestro servicial organismo.

Las fases de la enfermedad y las enfermedades

Introducción Hemos visto que la enfermedad tiene una fase fría o simpaticotónica y una fase calie nte o vagotónica, y que esta última se subdivide en las fases exudativa y cicatricia l, separadas por la crisis épica o epileptoide. Lo importante es saber que las enf ermedades suelen diagnosticarse en una u otra fase, y que esto depende del tejid o germinativo del que está compuesto el órgano o aparato afectado. Todos los fenómenos observados, tanto en el inicio del conflicto como en la solución o crisis épica o epileptoide, se desarrollan en los tres niveles: psíquico, cerebra l y orgánico. Hablamos de tribiología, concepto que fue actualizado por Hamer, pero que procede del gran Aristóteles. El desarrollo en los tres niveles —la psique, el c erebro y el órgano— se lleva a cabo siempre de manera sincronizada. Conforme un conf licto avanza, como por ejemplo un crecimiento tumoral, la lesión en el cerebro y l a alteración en el órgano progresan a la vez. Cuando se produce un estancamiento en un nivel, el desa­rrollo en los otros dos se decelera.15, 16 Veamos los distintos síntomas en la fase de estrés o conflicto activo en cada uno de los niveles:

• Psíquico: pensamiento continuo y obsesivo sobre el conflicto. Ritmo diurno permane nte, no hay fases vagotónicas, la persona está en vigilia constantemente. Despertare s nocturnos alrededor de las tres de la madrugada.

• Vegetativo: insomnio, falta de apetito, pérdida de peso, ritmo cardíaco acelerado, p resión sanguínea elevada, disminución del azúcar en la sangre y náuseas son los síntomas típi os de la fa­se de conflicto activo. • Cerebral: los relés cerebrales presentan una imagen de diana correspondiente al co nflicto y al órgano. Se trata de nítidos anillos concéntricos cuyo tamaño es proporciona l a la intensidad y duración del conflicto, como en la Figura 4.

Fig. 4. Imagen de un anillo concéntrico bien delimitado, en un tac. • Orgánico: a nivel orgánico, los síntomas que están regidos por el cerebro arcaico, es de cir el tronco cerebral y el cerebelo están asociados a la proliferación celular. Los síntomas regidos por el cerebro nuevo, es decir, la medula cerebral y el córtex, so n necrosis o úlceras. En ese caso, hay disminución celular. Si no se soluciona el conflicto, sea este inconsciente o consciente, el individu o permanece en esta fase de estrés y se va agotando paulatinamente. Al final, el e nfermo puede no morir por la dolencia, sino por agotamiento.17 Si el cliente no puede solucionar el conflicto, ya sea porque no puede abandonar el trabajo, cortar una relación o cambiar su vida, este se degrada a la espera de que se den condiciones más favorables. Este punto es muy importante para el espec ialista en BNE. Es el momento de ayudar al cliente a trabajar con creencias, val ores, métodos psicológicos o espirituales, etcétera, para que consiga encontrar una so lución que le dé respiro y paz interior. Se trata de aligerar el estrés profundo del cliente, evitarle el agotamiento, darl e tiempo para que tome sus decisiones y pueda cambiar su vida (no literal, sino virtualmente). Solo el cliente puede sanarse; nosotros únicamente le facilitamos l a toma de conciencia. Nuestra experiencia clínica nos enseña que lo mejor que puede hacer nuestro cliente es hacer una cuarentena, término que aclararemos en el tema 19. Veamos ahora los distintos síntomas en la fase curativa o de solución del conflicto, también en todos los niveles: • Psíquico: gran tranquilidad, con un ritmo nocturno y diurno continuo. Puede haber despertares, pero a partir de las cinco de la mañana. • Vegetativo: el tono vegetativo pasa instantá­nea­mente a una vagotonía prolongada, una e xtensión del ritmo de noche. La fatiga, la debilidad y el buen apetito son los sínto mas típicos. La fase de curación también se llama «fase caliente», porque durante la vagot onía los vasos sanguíneos se dilatan. Esto da como resultado manos y piel tibios, y posiblemente fiebre. Desde un punto de vista biológico, el tono de descanso prolon gado, particularmente la fatiga y el buen apetito, refuerzan el proceso de repar ación y restauración de la salud. • Cerebral: los anillos diana están edematizados, es decir, hay un aumento de líquido cuya función es alimentar la zona para reparar el daño neuronal. Puede llegar a diag nosticarse un tumor cerebral, porque hay quistes. En la fase exudativa se produc en mareos, dolores de ca­be­za y hasta visión borrosa. Hay líquido en el cerebro y produ

ce presión. Este edema se elimina en la fase epiléptica mediante la orina. En la fas e cicatricial, aparece neuroglia. • Orgánico: entre los síntomas regidos por el cerebro arcaico (tronco cerebral y cereb elo), se cuentan la degradación y reducción por hongos y bacterias. Si estos faltan, el tumor permanece, pero queda enquistado. Esto se explica en el apartado de lo s microbios. Los síntomas regidos por la médula cerebral y el córtex incluyen prolifer ación celular, es decir, reconstrucción con la ayuda de bacterias y virus especializ ados.

Fig. 5. Foco de Hamer en fase curativa. Se observa edema y presión en las diferent es partes del cerebro.

Enfermedades que se diagnostican en la fase activa Las enfermedades que se diagnostican en la fase activa son todas las que produce n un aumento del tejido afectado por las capas del endodermo y del mesodermo ant iguo. Normalmente, se detectan en esta fase porque hay proliferación celular, en f orma de tumoraciones y de tejido adenoideo, también llamado «epitelio cilíndrico». Existen muchos órganos estructurados por varias capas embrionarias. Es el caso del útero, cuyo orificio y cuello son ectodérmicos, mientras que el cuerpo y las trompa s de Falopio son endodérmicos, y la muscula­tura mesodérmica. Otro ejemplo es el estómag o, cuya curvatura mayor es endodérmica, a diferencia de la menor, ectodérmica. Con e l esófago pasa lo mismo: la zona inferior (una tercera parte) es endodérmica y las d os terceras partes superiores son ectodérmicas. Por todo ello, cabe recalcar la importancia del diagnóstico médico y de saber a qué ca pa germinativa afecta, pues ello permite tener muy claro en qué fase está el cliente y qué tipo de conflicto tiene. Hay muy pocas enfermedades diagnosticadas en la fase activa que se deriven de la s capas germinativas del mesodermo nuevo (médula) y del ectodermo (córtex), en compa ración con la gran cantidad de las derivadas de las capas germinativas del endoder mo (tronco cerebral) y del mesodermo antiguo (cerebelo) que se detectan en esta misma fase. En este último caso, se encuentran la anemia, la reducción de plaquetas, la disminución de «leucos», la disnea (lisis pulmonar), el sarcoma cuando hay ro­tura d e huesos, la osteoporosis, las úlceras de estómago o la angina de pecho.18

Enfermedades que se diagnostican en la fase curativa Las enfermedades que se diagnostican en la fase curativa son las que tocan las c apas germinales del mesodermo nuevo. El proceso de reparación se acompaña frecuentem ente de un aumento de volumen, inflamación, infección, fiebre y dolor. El linfoma de Hodgkin, el osteosarcoma, el cáncer de ovario o testicular, la leucemia, el creci miento del bazo (esplenomegalia) o la artritis son síntomas de la fase de curación.

También hay enfermedades que se diagnostican en la fase curativa, pero que tocan l a capa germinal ectodérmica y están reguladas por el córtex cerebral. En estos casos e l proceso de reparación suele presentarse con un aumento de volumen, inflamación, in fección, descarga, fiebre y dolor. El cáncer de mama intraductal o bronquial, el car cinoma laríngeo, la bronquitis, la neumonía, los linfomas que no son de Hodgkin, el cáncer cervical, las hemorroides, las infecciones de vejiga o de riñón, el eccema y ot ros trastornos de la piel, la parálisis motora, los infartos de miocardio en la cr isis épica, así como las embolias pulmonares y las ausencias mentales, el resfriado común o la gripe son todos síntomas de la fase de curación. La angina de pecho en fase curativa no presenta sintomatología. Algunas enfermedades que tocan la capa endodérmica y del mesodermo antiguo también s e diagnostican en la fase curativa, como los derrames pleurales o pulmonares, la ascitis, las hemorragias del cuerpo del útero o de los intestinos por pólipos o tum ores, la enfermedad de Crohn (colitis ulcerosa), la acidez de estómago, la inflama ción de las mamas, los enquistamientos nodulares en el hígado, las calcificaciones e n la próstata o la otitis media.

Enfermedades oncoequivalentes Las enfermedades oncoequivalentes son las que se manifiestan en órganos relacionad os con el ectoder­mo. Están reguladas por el córtex cerebral y no presentan disminución de tejido en la fase de estrés o con­flictual. Sí presentan una disminución funcional, c omo la parálisis motriz, la diabetes, la insuficiencia de glucagón o los trastornos de la vista y del oído. Aunque el conflicto haya durado años, la función de estas célula s puede restaurarse una vez que se soluciona. Por ejemplo, hemos visto varios casos en los que un cliente con esclerosis múltipl e ha recuperado un porcentaje importante de funcionalidad en varios niveles. Des pués de tres años de tratamiento, todos ellos mostraban mejoría, aunque esta variaba e n cada persona, lo que no atribuimos a la gravedad del trastorno, sino a la carg a transgeneracional que cada uno lleva.

Fig. 6. Relación entre las fases de la enfermedad y el estado entre los distintos tipos de tejidos, según si están controlados por el cerebro «nuevo» o «antiguo». Inspirado e n estudios de Hamer.

Recapitulación Es importante insistir en la importancia de saber en qué fase de la enfermedad se encuentra el cliente, pues ello permite elaborar la estrategia más adecuada para a bordar el conflicto. No es lo mismo que un cliente esté en la fase activa o en la curativa. Hacer la co nsulta en BioNeuro­Emoción en la fase activa es fundamental para pasar a la fase cur

ativa. De esta manera, se busca que el tratamiento no empeore los síntomas (como v eremos en el apartado sobre las fases de la enfermedad y la medicación). En cambio , cuando el cliente está en fase curativa, se tranquiliza, lo que lo predispone a pasar a la fase cicatricial. Si el diagnóstico no se hace bien, puede bloquear la fase curativa, pues el cliente se estresa. El hecho de que esté en fase curativa n o quiere decir que el conflicto esté resuelto, sino que nuestro cliente ha tomado conciencia de algo y ello le ha llevado a tomar acciones. Sin embargo, si estas acciones no continúan y el cliente se sigue exponiendo a los «raíles» causantes del conf licto, no pasará a la fase cicatricial. Esto da lugar a enfermedades crónicas o a si tuaciones cronificadas que acaban agotando al cliente.

Los medicamentos y las fases de la enfermedad

Introducción Como se ha descrito en anteriores capítulos, el sistema nervioso se divide en sist ema nervioso central y sistema nervioso periférico, y dentro de este último nos cent raremos en el sistema nervioso autónomo, que regula nuestra actividad inconsciente e involuntaria, así como la de las glándulas exocrinas y endocrinas. Simplemente re cibe estímulos del entorno, captados por los sentidos, y responde a ellos mediante los músculos involuntarios. El sistema nervioso autónomo, a su vez, se divide en sistema nervioso simpático y pa rasimpático. Estos dos sistemas tienen acciones opuestas: el sistema simpático es el que se activa en una situación de lucha o huida, y el sistema parasimpático se acti va cuando estamos en relajación, con nuestros procesos metabólicos en un estado de n ormalidad, sin estrés. Los fármacos de acción simpática o simpaticotónicos estimularán los procesos regulados por el sistema nervioso simpático. Los síntomas de la activación de este sistema son: • Midriasis para ampliar el campo de visión frente a una situación de peligro. • Se inhiben los procesos metabólicos de la di­gestión. • Se dilatan los bronquios para captar más aire a fin de abastecer la demanda de oxíge no que permite afrontar la situación de estrés. • Aumenta la frecuencia cardiaca para llevar los nutrientes más rápido al lugar de dem anda. • Aumenta la liberación de glucosa por parte del hígado para tener más energía circulante en sangre. • Activación hormonal para afrontar la situación de peligro. • Se inhibe la contracción de la vejiga, que nos avisa de que hay que vaciarla. • También se produce una estimulación a nivel intestinal en el último tramo del recto pa ra eliminar desechos fecales.

Los síntomas que provoca el sistema nervioso parasimpático serán los contrarios de los que se han descrito para el simpático: son los síntomas de relajación cuando nuestro organismo funciona metabólicamente en un estado no alterado por ninguna situación de peligro, y los fármacos que potencien estos síntomas serán fármacos de acción parasimpática o parasimpaticomiméticos. La acción de los fármacos puede darse por mecanismos diferentes en diferentes vías met abólicas. Sin embargo no vamos a diferenciar dichos mecanismos, sino que nos centr aremos en la acción general que provocan. No haremos diferencias entre los fármacos que actúan a nivel de neurotransmisor, en el botón sinóptico, y los que actúan por otras vías metabólicas. Solo tendremos en cuenta el efecto sobre el sistema nervioso autóno mo. Recordemos ahora las fases de la enfermedad descritas anteriormente en el capítulo correspondiente. En la fase activa de la enfermedad, nuestro organismo se encue ntra en simpaticotonía, y en la fase de resolución o conflictolisis nos encontramos en una actividad parasimpática. Analizamos de qué manera un fármaco —dependiendo de su naturaleza y de cómo actúa sobre el sistema nervioso autónomo— puede modificar el es­tado de estas fases de la enfermedad . A continuación hablaremos del impacto de estos fármacos, inspirándonos en estudios d e R. Hamer.

Fármaco simpaticotónico Entre los fármacos simpaticomiméticos más habituales encontramos: • Los antibióticos en general. Son fármacos que ponen en guardia a nuestras células, ya que su acción no es suficientemente selectiva frente a bacterias y por lo tanto nu estras propias células se ven atacadas. • Los antiinflamatorios inhiben los procesos de inflamación en la fase de reparación. Por esta causa tendrán un efecto simpaticomimético. • Los análogos de la hormona tiroides que aumentan el metabolismo basal. • Los corticoides tienen una acción análoga al cortisol que se libera como respuesta a l estrés. • Los fármacos broncodilatadores también tienen acción simpaticomimética permitiendo la en tra­da de más aire en nuestros pulmones. • La quimioterapia y la radioterapia en las que nuestro organismo se siente agredi do, ya que re­pre­sen­tan una agresión a nivel celular y a nivel psíquico.

En fase activa Si tomamos un fármaco que potencia las acciones del sistema nervioso autónomo simpátic o —al que llamaremos simpaticomimético o simpaticotónico— tendrá efectos diferentes depend iendo de si estamos en fase activa o en fase de resolución.

En fase activa aumentará la simpaticotonía, como se muestra en la Figura 7.

Fig. 7. Acción de un fármaco simpaticotónico, tomado durante la fase activa de la enfe rmedad.

El organismo ya se encuentra en simpaticotonía y, por lo tanto, la acción simpaticom imética de un fármaco elevará aún más el estado de estrés. Se trata de una situación comprome ida para nuestro organismo, ya que los órganos pasan a funcionar en una simpaticot onía constante, con lo que se potencian todos los síntomas propios de esta fase, cos a que podría ser poco saludable en determinadas situaciones dependiendo del estado de cada organismo.

En fase de reparación Por el contrario, la acción de un fármaco simpaticomimético o simpaticotónico en la fase de reparación hará que se atenúen los síntomas de parasimpaticotonía. En la fase de reparación es cuando aparecen los síntomas más molestos de la enfermedad , nos encontramos cansados, tenemos dolor e inflamación. Este suele ser el momento en el que acudimos al facultativo para que nos prescriba una medicación que atenúe los síntomas. Es aquí cuando el facultativo debería proporcionar fármacos simpaticomimétic os, cuya acción se ve representada en la Figura 8.

Fig. 8. Acción de un fármaco simpaticotónico, tomado durante la fase de reparación de la enfermedad. La acción de los fármacos simpaticomiméticos en esta fase prolonga la fase de reparación : los síntomas son más tenues, pero se prolongan en el tiempo tal como se representa en la Figura 9.

Fig. 9. Acción de un fármaco simpaticotónico, tomado durante la fase de reparación. Nótese la prolongación de la fase en el tiempo. Puede ocurrir que se tome una dosis abusiva de fármacos simpaticomiméticos en fase d e reparación. Esto puede conducir a volver a entrar de nuevo en simpaticotonía. Si l a dosis y la posología del fármaco son suficientes, podríamos retardar esta fase de re paración, tal como se indica en la Figura 10.

Fig. 10. Acción de una dosis excesiva y/o repetitiva de un fármaco simpaticotónico, ad ministrada durante la fase de reparación de la enfermedad.

Fármacos parasimpaticotónicos Dentro de los fármacos de acción parasimpaticotónica destacan: • Los antihipertensivos, que actúan disminuyendo la presión arterial. • Los antitiroideos que ralentizan el metabolismo. • Los analgésicos. • Los opiáceos. • Los anestésicos que potencian la vagotonía.

En fase activa La fase activa de la enfermedad siempre es simpaticotónica. La acción de un fármaco pa rasimpaticotónico provocará una bajada en el estrés correspondiente a esta fase, atenu ando los síntomas de la simpaticotonía. Esta situación suele ser saludable para la bio logía porque los procesos metabólicos se ralentizan y tenemos una situación como la re presentada en la Figura 11.

Fig. 11. Acción de un fármaco parasimpaticotónico, tomado durante la fase activa de la enfermedad.

En fase de reparación Este sería el caso de una persona que esté en fase de reparación (parasimpaticotonía), a la que se le ha se sumar la acción del fármaco parasimpati­cotónico. Como resultado, se acentúan mucho los síntomas parasimpáticos, tal como se muestra en la Figura 12. Se t rata de una situación que puede plantear algunos problemas porque el metabolismo e stá en procesos vagotónicos, y pueden darse situaciones como la bradicardia o la red ucción de la actividad respiratoria.

Fig. 12. Acción de un fármaco parasimpaticotónico, tomado durante la fase de reparación de la enfermedad. Para resolver este tipo de situaciones se actúa con fármacos simpaticotónicos que nos sacarían de una situación comprometida de vagotonía.

La BioNeuroEmoción y los tratamientos Los médicos, tanto los anestesistas como otros, se dan cuenta de que los enfermos reaccionan de diferente manera ante el mismo medicamento. Esto se debe, como hem os venido explicando, a la fase diferencial de la enfermedad en la que se encuen tran. Lo ideal sería que los médicos supieran en qué fase se encuentra la persona. Si está en simpaticotonía, hay que evitar los simpaticotónicos, porque los síntomas se inte nsifican. Se puede dar un simpati­cotónico en la segunda fase, pero tiene que estar en proporción con la vagotonía. Del mismo modo, si se está en vagotonía se deben evitar los fármacos vagotónicos. Por lo tanto, hay que conocer en qué fase se encuentra la pe rsona y cuál es la acción del medicamento sobre el sistema nervioso neurovegetativo. Por ejemplo: si una persona con problemas osteoarticulares trabaja sus conflicto s en la consulta del BNE, cuando pase a vagotonía es normal que padezca un proceso inflamatorio que puede ser doloroso. Todo ello forma parte del conocimiento que debe tener el especialista en BioNeuroEmoción y debe advertir de posibles síntomas a su cliente tras una visita. Además, en la consulta hay que hacer hablar a la persona sobre su tratamiento. Alg unos pacientes viven muy mal hacer un determinado tratamiento, contra el cáncer u otras enfermedades. Por lo tanto, se debe diferenciar entre la acción biológica del tratamiento y la emo ción biológica en relación con ese tratamiento. Y es aquí donde debemos intervenir. En l a consulta hay que indagar qué siente el cliente al tomar determinado medicamento, cuál es la emoción oculta en relación con el tratamiento, cuáles son las creencias acer ca de la enfermedad y de los fármacos.

Efecto placebo y efecto nocebo El efecto placebo: es un efecto psicológico que algunos medicamentos desprovistos de principios activos tienen en las personas que los toman. Se trata del poder d e la mente sobre la materia, de la influencia del estado de ánimo en los procesos curativos. Se ha constatado que ninguna píldora, inyección o intervención quirúrgica está del todo exenta del efecto placebo. La confianza en el tratamiento clínico que se aplica influye de forma positiva en la curación. El efecto nocebo es el efecto psicológico contrario. A pesar de recibir un medicam ento efectivo, el cliente puede empeorar si cree que el fármaco es inadecuado o du da de su eficacia. El consultante rechaza la medicación por considerarla nociva. E s el caso de un enfermo de cáncer que reciba quimio en contra de su deseo. Ambos efectos han de ser tomados en cuenta en cualquier planteamiento que se hag a desde la BioNeuroEmoción.

Recapitulando En resumen, es básico saber a qué fase de la enfermedad corresponden los síntomas del paciente. Los medicamentos no tienen el mismo impacto en todas ellas. En la prim era fase, los productos estresantes aumentan el estrés y, por lo tanto, empeoran l os síntomas. En la fase de curación (pcl-A), tienden a limitar el edema, tanto en lo s órganos como en el cerebro. En fase cicatricial (pcl-B), estos productos disminu yen los signos desagradables de la curación.

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El sistema nervioso Introducción La historia del desarrollo evolutivo del sistema nervioso1,2 nos muestra cómo la m ateria viva está buscando, desde los seres unicelulares hasta los cerebros más desar rollados, recibir información, procesarla y producir las respuestas más adecuadas pa ra sobrevivir. El sistema nervioso es el encargado de captar y procesar rápidament e los estímulos del entorno, tanto del medio externo como interno del organismo, y organizarla para dar la respuesta más adecuada en un medioambiente cambiante. El progresivo aumento de tamaño del cerebro humano comenzó hace dos o tres millones de años, y el desarrollo de la corteza cerebral ha permitido el alto nivel mental del hombre actual. Se pueden distinguir tres periodos en la evolución de la cortez a cerebral, todos ellos visibles en la Figura 1.

Fig. 1. Esquema comparativo del SNC de diferentes especies. 1. Los rudimentos de corteza cerebral aparecen primeramente en los reptiles, en los que esta estructura ya se encuentra claramente diferenciada. 2. Con la aparición de los mamíferos la corteza cerebral adquiere una importancia fu ndamental, pues empieza a tener una gran extensión y complejidad estructural. 3. Con la separación de los homínidos dentro del orden de los primates se acelera la expansión cortical, el aumento de volumen y la complejidad estructural de los hem isferios cerebrales, lo que les ha permitido adaptarse y dominar to­dos los ambien tes que han poblado.

La organización del sistema nervioso3,4,5 puede describirse anatómica o funcionalmen te. En términos anatómicos el sistema nervioso de divide en sistema nervioso central (SNC) y sistema nervioso pe­riférico (SNP). Según las formaciones embrionarias de la cuales procede, el SNC se divide en: • Cerebro anterior o prosencéfalo, que a su vez se subdivide en: — Telencéfalo, donde encontramos el cerebro o encéfalo, los ganglios basales, la amígdal a y el hipocampo. — Diencéfalo, formado por el tálamo y el hipotálamo. • Cerebro medio o mesencéfalo. • Cerebro posterior o romboencéfalo, donde se encuentran el cerebelo, la protuberanc ia y el bulbo. • El tubo neural, que da lugar a la médula espinal. El SNP está formado por los nervios o pares cranea­les y por los nervios periféricos e spinales. En términos funcionales, el sistema nervioso se divide en: • Sistema nervioso somático o voluntario • Sistema nervioso autónomo o involuntario Estas dos divisiones no son entidades independientes, sino que se desarrollan a partir de las mismas células primordiales y comprenden partes centrales y periférica s íntimamente vinculadas. La unidad funcional del sistema nervioso es la neurona, una célula altamente especializada en transmitir impulsos nerviosos mediante poten ciales de acción (impulsos eléctricos).

Sistema nervioso central (SNC) Comprende aquellas estructuras de tejido nervioso situadas dentro de cavidades óse as: el cerebro, dentro del cráneo y la médula espinal dentro del la columna vertebra l. El cerebro comprende los dos hemisferios cerebrales derecho e izquierdo. El córtex o corteza ce­rebral es el lugar donde se localizan las funciones motoras, sensiti vas, auditivas o visuales, y donde se integran las funciones superiores como la memoria, el lenguaje, el razonamiento abstracto o las habilidades motoras volunt arias. Estas funciones se distribuyen (en el noventa por ciento de diestros y el setenta por ciento de zurdos) entre los hemisferios cerebrales de la siguiente manera: • El hemisferio derecho es el encargado de la motivación y la creatividad; procesa l os mensajes no verbales analizando estímulos espaciales o perceptivos, la memoria espacial a corto plazo, o las habilidades no verbales, como la música. Procesa la información utilizando mayoritariamente la síntesis, trata con patrones globales y c ontrola los componentes afectivos del lenguaje.

• El hemisferio izquierdo es el encargado del lenguaje y las funciones relacionada s, como la lectura, la escritura y el cálculo, la memoria verbal a corto y largo p lazo; también coordina las funciones intelectuales, el pensamiento racional, verba l y analítico. Procesa la información utilizando mayoritariamente el análisis de la in formación, independientemente de la naturaleza de la misma. El cerebro6,7 es una estructura de organización extraordinariamente compleja. Pres enta numerosos pliegues que forman las circunvoluciones, surcos y fisuras cerebr ales, delimitando áreas con funciones determinadas, distribuidas por los cinco lóbul os cerebrales: frontal, parietal, temporal, occipital y lóbulo de la ínsula. Ambos h emisferios se conectan mediante un haz de fibras nerviosas llamado cuerpo callos o.

Fig. 2. Esquema de distintas vistas del cerebro humano. Los hemisferios cerebrales se dividen en áreas con actividades específicas. Estas área s son: a. Áreas corticales primarias, sensitivas o motoras, reciben la información que prov iene de los diferentes sentidos y organizan la respuesta motora. b. Áreas de asociación, analizan las señales recibidas, cada una de las cuales tiene u na función específica: elaborar percepciones sensoriales, realización de movimientos háb iles, comprensión del lenguaje, lectura, denominación de objetos, etcétera. En la base del cerebro, en la parte filogenéticamente más antigua, se encuentra el s istema límbico, formado por una serie de estructuras relacionadas principalmente c on respuestas emocionales y procesos de aprendizaje y memoria. También controla la homeostasis: regula la temperatura corporal, la presión arterial y la concentración de azúcar en sangre. El sistema límbico solo está plenamente desarrollado en los mamíferos.8,9 Los animales con sistemas límbicos primitivos, como los peces y los reptiles, tienen patrones de alimentación, ataque o apareamiento fijos. Los mamíferos, incluidos los seres hum anos, tienen respuestas más flexibles al ambiente, lo que sugiere que el sistema lím bico coordina e integra la actividad del sistema nervioso suprimiendo ciertas co nductas instintivas. Entre las estructuras que forman el sistema límbico se encuentra la amígdala, que ej erce el control sobre el comportamiento emocional, principalmente las reacciones de miedo y enojo y las emociones asociadas al comportamiento sexual. El hipocam po está relacionado con la conversión de la memoria reciente en memoria a largo plaz o. Los núcleos de la base o ganglios basales son un grupo de estructuras formadas por cuerpos neuronales interconectados con el córtex. Su función es integrar los pensam ientos con las acciones físicas durante el aprendizaje de las habilidades motoras; colaboran en la coordinación del movimiento vo­lun­tario y modulan el inicio y el fin al del movimien­to. Los ganglios basales se han conservado a lo largo de la evoluc ión y su organización básica es prácticamente igual en los mamíferos y los anfibios.10 Entre el cerebro superior y el sistema límbico se encuentran el tálamo y el hipotálamo . El tálamo recoge toda la información que proviene de los sentidos, a excepción del o lfato, y funciona como una estación de relevo, dónde se recibe la información, se filt ra y se dirige a otras partes del cerebro para que sea procesada. El hipotálamo es el centro de control de la homeostasis, pues genera mensajeros químicos que regul

an el medio interno corporal y equilibran sus sistemas con respecto al mundo ext erior.

Fig. 3. Situación del tálamo, hipotálamo y la glándula pituitaria en el cerebro. El cerebelo, es una estructura que se ubica detrás del tronco encefálico y debajo de l lóbulo occipital de los hemisferios cerebrales. Recibe información,7 relacionada c on el movimiento voluntario, desde la corteza cerebral y desde los músculos, tendo nes y articulaciones. También recibe información relacionada con el equilibrio desde el nervio vestibular y de la visión. Su función principal es coordinar los movimien tos, permitiendo que se realicen con facilidad y precisión. Controla los impulsos necesarios para llevar a cabo cada movimiento, apreciando la velocidad y calcula ndo el tiempo que se necesitará para alcanzar un punto deseado. Es esencial para m antener la postura y el equilibrio. El tronco encefálico está constituido por el bulbo raquídeo, la protuberancia y el mes encéfalo. El bulbo raquídeo es la transición de la médula espinal al cerebro. Su sustanc ia blanca contiene los tractos somatosensitivos aferentes, que llevan la informa ción sensitiva al cerebro, y los tractos corticoespinales eferentes, que transmite n la información desde el cerebro a la médula espinal. El noventa por ciento de esto s tractos se cruzan en el bulbo raquídeo, lo que da como resultado que cada lado d el cerebro controla la sensibilidad y el movimiento voluntario del lado opuesto del cuerpo. La sustancia gris del bulbo incluye núcleos que controlan muchas funci ones involuntarias, como la presión arterial, la respiración o la deglución, entre otr os. La protuberancia o puente actúa como estación de relevo para la transmisión de informa ción entre el cerebelo y el cerebro. El mesencéfalo es la estructura superior del tronco encefálico. Su función primaria es controlar el movimiento ocular, pero también transmite señales para los reflejos au ditivos y visuales. La medula espinal es un cilindro, ligeramente aplanado, compuesta por un centro interior de sustancia gris rodeado por una cobertura exterior de sustancia blanc a. Empieza como una continuación del bulbo raquídeo y se extiende hasta las primeras vértebras lumbares. Es la encargada de llevar los impulsos nerviosos a los nervio s raquídeos, comunicando el encéfalo con el cuerpo. También controla movimientos inmed iatos involuntarios a través del arco reflejo.

Sistema nervioso periférico (SNP) Está formado por los nervios y las neuronas que se extienden fuera de las estructu ras óseas hacia los órganos o las extremidades. Su función es conectar todos los órganos y tejidos del cuerpo con el SNC. Está formado por: • Los pares craneales, que son doce pares de nervios que salen de los diferentes g rupos neuronales situados en la cavidad craneal. Pueden ser sensitivos o motores y se distribuyen principalmente por la cabeza y el cuello, a excepción del décimo p ar que inerva estructuras abdominales y torácicas.

• Los nervios espinales se originan en la médula espinal. Son treinta y un pares que se disponen en cada segmento de la columna vertebral: ocho cervicales, doce torác icos, cinco lumbares, cinco sacros y un coccígeo. Unos recogen la información sensit iva y otros llevan la información motora.

Células del sistema nervioso El sistema nervioso11, 12 está formado por dos tipos de células: las neuronas y las células gliales.

Las neuronas Las neuronas son células nerviosas, especializadas en la conducción del impulso nerv ioso mediante los potenciales de membrana. La neurona presenta cuatro regiones: el cuerpo celular, las dendritas que reciben información de otras neuronas, el axón conduce los potenciales de acción lejos del cuerpo celular y las terminales axónicas hacen sinapsis con las células diana (Figura 4).

Fig. 4. Esquema de una neurona.

Las células gliales o glía Son las células de soporte12 del SNC. Son mucho más abundantes que las neuronas y su función es proporcionar a estas soporte estructural y metabólico. El conjunto de célu las gliales recibe el nombre de neuroglia. Actualmente se sabe con seguridad que las células gliales también participan en la comunicación que tiene lugar en el siste ma nervioso, ya que en ellas se han encontrado receptores para los neurotransmis ores. En el SNC encontramos tres tipos fundamentales de células gliales:

Astrocitos Son las células gliales más abundantes. Proceden del ectodermo y se encuentran entre las neuronas, proporcionándoles soporte estructural. Separan y aíslan a las neurona s para evitar que se mezclen los mensajes neuronales. Pueden captar y almacenar neurotransmisores. Son las encargadas de reparar y regenerar el SNC cuando se pr oduce una lesión, limpian la zona ingiriendo y digiriendo los restos, y proliferan

para llenar el vacío que ha dejado la lesión. Proveen de nutrientes a las neuronas y forman parte de la barrera hematoencefálica que protege al cerebro.

Microglía Son células pequeñas que se encuentran en todo el SNC y proceden del mesodermo. Su f unción es proteger el SNC fagocitando microorganismos invasores, deshechos neurona les o interviniendo en los procesos de inflamación cerebral después de una lesión.

Oligodendrocitos Proceden del ectodermo y únicamente se encuentran en el SNC. Son los encargados de formar la capa de mielina de los axones del SNC. La mielina aumenta la resisten cia de la membrana del axón y la velocidad de conducción del impulso nervioso.

Las células de Schawnn Se localizan únicamente en el SNP realizando las mismas funciones que las células gl iales en el SNC: se sitúan ente las neuronas, fagocitan los restos en caso de que se produzca una lesión en los nervios periféricos y forman la mielina alrededor de l os axones.

La sustancia gris y la sustancia blanca Las células del sistema nervioso se distribuyen en dos tipos de tejido: la sustanc ia gris y la sustancia blanca. La sustancia gris está formada por los cuerpos neur onales, las dendritas, las sinapsis entre neuronas, así como células gliales. Ocupa el diez por ciento del SNC, formando parte del córtex cerebral, el cerebelo y los núcleos grises del interior del cerebro y se encarga de integrar y generar impulso s nerviosos. La sustancia blanca está formada principalmente por los axones y las células gliales . El color blanco se debe a la presencia de una lipoproteína llamada mielina, que rodea el axón de las neuronas. Constituye el noventa por ciento restante del SNC y es la encargada de la transmisión de los impulsos nerviosos. Las neuronas se conectan entre sí mediante una unión característica que se conoce como sinapsis. La sinapsis es el lugar donde los estímulos se modifican, excitando o i nhibiendo a las neuronas vecinas según el receptor que recibe la señal. Cada neurona tiene muchas sinapsis con otras neuronas, en su cuerpo celular y en sus dendrit

as, formando así millones de vías de comunicación que constituyen una gran red entre n euronas de una región a otra. Estas vías son de dos tipos: • Vías sensitivas o aferentes, encargadas de recibir, transmitir y codificar toda la información del medio tanto externo como interno. • Vías motoras o eferentes, encargadas de transmitir el impulso nervioso a los centr os efectores, como los músculos o las glándulas. La comunicación entre neuronas corre a cargo de las llamadas interneuronas, neuron as integradoras o neuronas de asociación, que conducen los impulsos desde las neur onas sensoriales a las neuronas motoras. Los axones del SNC que tienen un mismo origen y un mismo fin se denominan tractos.

Fig. 5. Esquema de un corte frontal del encéfalo.

Funciones cerebrales superiores Son las capacidades que se adquieren y desarrollan mediante la interacción social y el aprendizaje. Las funciones cerebrales superiores incluyen el lenguaje, la m emoria, la percepción visual, las capacidades práxicas, la orientación, la atención, las funciones ejecutivas, entre otras. Estas funciones13, 14 no se encuentran localizadas en centros aislados del cereb ro, sino que forman redes funcionales integradas por numerosas estructuras corti cales y subcorticales. Las áreas de la corteza cerebral relacionadas con las funci ones superiores son las áreas asociativas. El setenta y cinco por ciento de las ne uronas de la corteza cerebral están en áreas de asociación. El aprendizaje es una modificación del comportamiento a partir de la experiencia. La memoria es la capacidad del sistema nervioso para retener lo que se aprende y lo que se experimenta. El aprendizaje y la memoria son procesos interdependient es: la capacidad del cerebro para aprender implica la ca­pacidad del cerebro para recordar, y ambas funciones pueden resumirse en la capacidad del cerebro para ad quirir información. Animales muy simples pueden aprender y recordar, pero en el se r huma­no estas capacidades están altamente desa­rrolladas y son fundamentales para ad aptarse y sobrevivir. El bebé nace muy inmaduro y su capacidad de su­pervivencia y adaptación depende del cu idado pa­ren­teral y la educación. La estimulación que dirige el crecimiento del sistema nervioso se desa­rrolla sobre la base de un diseño genético, al que se añaden los datos que nuestros antepasados más in­me­diatos han aportado a través de sus experiencias y q ue quedan fijados en nuestra epigenética, y de los datos que surgen de la relación c onstante con el entorno. La educación y la relación con el ambiente introducen en el aprendizaje auténticos pro gramas que el cerebro utilizará toda la vida. La simbiosis entre el desarrollo del cerebro y los estímulos del entorno es tan grande que se hace difícil determinar si es el órgano el que hace la función o es la función la que hace el órgano.

Fig. 6. Esquema del recorrido que siguen las vías aferentes.

¿Cómo funciona la neurona? La neurona15 tiene unas características que la diferencian del resto de tejidos: e s capaz de recibir impulsos electromagnéticos, procesar la información que proviene del exterior, elaborar respuestas y acumular información transformándola en secuenci as de aminoácidos. El sistema nervioso recibe del exterior una cantidad de información estimada en un os mil millones de bits por segundo. Necesita funcionar como un sistema muy jera rquizado en el que cada grupo neuronal, que tiene unas funciones específicas, coor dine una respuesta integrada y operativa de adaptación al entorno con el resto de estructuras. Ante la llegada de un estímulo, la neurona responde de forma rítmica: se activa y de sactiva rítmicamente siguiendo estas leyes: • La respuesta de la membrana celular responde a la «ley del todo o nada», funciona co mo un sistema binario, interpreta la excitación o la falta de excitación, el sí y el n o, el 0 y el 1. • La respuesta de la neurona es discontinua aunque el estímulo sea continuo. • La membrana tiene capacidad de acomodación. Si el estímulo es continuo y no varía de i ntensidad, la neurona disminuye la respuesta rítmica hasta que acaba ignorándolo. Cuando una neurona genera un estímulo, solo llega a otra neurona o grupo neuronal que se encuentre en estado receptivo o en resonancia. Gracias a la capacidad de estimularse rítmicamente, el sistema nervioso puede adaptarse a un entorno que fun ciona también de forma rítmica. La diferencia entre los colores, entre un sabor, un sonido o el tacto es una diferencia de longitud de onda y de frecuencia. El cere bro interpreta estas diferencias y construye una imagen subjetiva de un entorno que no percibimos directamente, sino a través de los impulsos que el cerebro recom pone e interpreta para construir una realidad virtual y holográfica.

Fig. 7. Esquema de una sinapsis.

Organización del sistema nervioso Las estructuras del sistema nervioso se organizan en tres grandes niveles: • Un primer nivel, formado por el sistema nervioso autónomo y el tronco encefálico que

se encarga fundamentalmente de las funciones básicas de supervivencia, el manteni miento del tono muscular, la regulación refleja de la postura, la vigilia y el sueño , etcétera. • Un segundo nivel, formado por el sistema límbico y el hipotálamo, entre otras estruc turas, que dirige las funciones endocrinas, regula las emociones y organiza esqu emas arcaicos de movimiento. Se considera el cerebro emocional. • Un nivel superior formado por la corteza cerebral, el tálamo y ciertos núcleos de la base que están directamente implicados en el aprendizaje, el movimiento voluntari o y las funciones mentales supriores. La maduración es un proceso acumulativo y exponencial: cuando el sistema nervioso pone en marcha una función superior, la anterior no se suprime ni se pierde, sino que se integra en el modelo de respuesta más evolucionado, combinándose con todas la s anteriores. La maduración progresiva de los distintos niveles que integran el si stema nervioso permite que el niño llegue a construir una imagen de sí mismo y del m undo que le rodea. Para ello es necesario que el sistema nervioso opere como una unidad funcional. Para entender mejor la acción de la educación en el desarrollo de las interconexione s neuronales es necesario conocer el proceso de mielinización del sistema nervioso . La función de la mielina es conducir rápidamente el impulso nervioso. Una vía de con ducción nerviosa que no está mielinizada no puede utilizarse como soporte para el ap rendizaje. Por otra parte, la estimulación es necesaria para activar la producción d e mielina y el desarrollo de las sinapsis. La mielinización16,17 del sistema nervioso central empieza entre los cuatro meses de gestación y el primer año de vida postnatal. El ochenta por ciento se realiza has ta los seis años (el veinte por ciento en el útero), otro diez por ciento entre los seis y los veinticinco años y el diez por ciento restante durante toda la vida. Se inicia en la médula espinal y a los siete meses el feto ha completado la mieliniz ación del bulbo raquídeo, el puente del tronco cerebral y algunas conexiones con div ersos tejidos del cuerpo. Las vías responsables de las respuestas de supervivencia mielinizan precozmente. En el recién nacido existe muy poca función cerebral y en su mayor parte sigue siend o amielínico. Las vías sensitivas mielinizan antes que las motoras. Las vías que condu cen información de la médula al cerebro mielinizan antes que las vías del movimiento v oluntario. El proceso de mielinización no es aleatorio sino sistemático, cada estruc tura cerebral tiene su propio ritmo de crecimiento que está íntimamente ligado a la acción del ambiente en el que vive el niño. Por lo tanto, el exceso de estimulación o la falta de ella van a condicionar la construcción de la propia estructura.

Los ritmos cerebrales La actividad neuronal18,19 genera unos potenciales electromagnéticos que se pueden registrar me­dian­te el encefalograma. Se ha comprobado que existe una relación muy d irecta entre los ritmos cerebrales y el nivel de funcionamiento del sistema nerv ioso. El cerebro registra diferentes ritmos: • El ritmo delta aparece en estados de relajación profunda y de sueño. • El ritmo theta induce estados de activación inter-hemisférica propios de los momento s de gran inspiración y fluidez.

• El ritmo beta es propio de estados de concentración y alerta, idóneos para el aprend izaje cognitivo. • El ritmo alfa produce estados de relajación profunda. En relación a los procesos de aprendizaje, el más importante es el ritmo theta, porq ue corresponde a estados de alerta y expectación. Durante los primeros años de vida del bebé, especialmente desde el nacimiento hasta los dos años, el cerebro humano fu nciona sobre todo con ondas delta. A partir de los dos hasta los cinco o seis años se empiezan a manifestar los ritmos theta. La maduración de los ritmos cerebrales sigue el mismo ritmo que el desarrollo, rep itiendo el proceso filogenético en la historia personal de cada ser humano. El sis tema nervioso madura de abajo arriba, es decir, desde la médula al cerebro; de atrás hacia delante, primero el tronco cerebral, el cerebelo, y por último la corteza c erebral. Y de dentro hacia fuera, desde los núcleos más antiguos hasta las áreas más evo lucionadas.

Áreas de asociación cerebral Gracias al proceso de maduración, las áreas de asociación se activan, se construyen y establecen conexión con otras áreas, analizando simultáneamente las señales de múltiples r egiones corticales y subcorticales, tanto motoras como sensitivas, permitiendo i ntegrar el entorno como una unidad. Existen diferentes áreas de asociación:

Área de asociación parietal-occipital-temporal Está formada por las áreas de integración somática, visual y auditiva, y por los circuit os de conexión que cada una de ellas proyecta. Nos permite saber dónde se sitúa cada s ector de nuestro cuerpo, integrar la línea media corporal, reconocer los dos lados del cuerpo y del espacio que nos rodea. Incluye el área de Wernicke, situada en la parte pos­terior del lóbulo temporal del he misferio iz­quier­do, cuya función principal es la comprensión del lenguaje. Está conectad a con las áreas visuales del lóbulo occipital, lo que nos permite comprender las pal abras escritas. Cuando oímos una palabra, se activa el córtex temporal y parietal. Para procesar el lenguaje, el cerebro utiliza vías auditivas y visuales independie ntes, pero que deben funcionar sincronizadas para adquirir la lectura. El área de Broca está situada en la corteza prefrontal, y su función es permitir la ejecución de los patrones motores para la expresión de cada palabra, articulando el lenguaje ha blado y el escrito.

Área de asociación prefrontal

La función más importante de esta área es valorar las consecuencias de nuestros actos y planificar la conducta de acuerdo a esta conciencia. En esta función intervienen la memoria a corto plazo y la integración de la información sensitiva. El área de asociación prefrontal también interviene en la elaboración de pensamientos, p or lo que establece conexión con el área de Broca. La palabra es el instrumento fund amental que utilizamos para pensar.

Área de asociación límbica Interviene en la regulación del comportamiento, las emociones, la motivación y la me moria. Está en estrecha relación con las fibras del cuerpo calloso, que conecta ambo s hemisferios cerebrales. También está conectada con el hipotálamo, centro del control hormonal. Esta área permite que experimentemos la motivación o la desmotivación, el placer o el disgusto. La práctica totalidad de los estímulos que llegan a la corteza prefrontal pasan por el área de asociación límbica. Esto explica que un impacto emocional pueda c ausar un síntoma orgánico o bloquear la función del cuerpo calloso y la capacidad de i ntegración cortical. Por lo tanto, es importante la estabilidad emocional para des arrollar una conducta inteligente.

El sistema neuroendocrino Los sistemas nervioso y endocrino trabajan íntimamente ligados para controlar las funciones del organismo y ambos intervienen en el sistema inmune formando un ent ramado biológico que interviene en nuestras sensaciones, pensamientos y estados de ánimo.20

El cerebro regula la función de cada una de las glándulas gracias a la acción del eje hipotálamo-hipófisis-glándula-órgano. Según la información que recibe de las áreas corticales cerebrales, el hipotálamo libera enzimas que ordenan a la hipófisis segregar hormona s. Las hormonas son sustancias químicas mensajeras que activan las diferentes func iones de las demás glándulas endocrinas permitiendo que se mantenga la homeostasis. La amígdala, que forma parte del sistema límbico, está regulada por el hipotálamo y reci be información del nervio vago. Las experiencias estresantes o emocionalmente exci tantes estimulan la secreción de adre­nalina y cortisol. Aunque estas sustancias no atra­viesan la barrera hematoencefálica, sí que estimulan los receptores del nervio va go que envían información a la amígdala. Este es el punto de par­­tida para la liberación de neurotransmisores o mediado­res químicos, por lo que la conducta y el comportamien­to se expresan de forma involuntaria e inconsciente.

Los síntomas neurológicos y su Sentido Biológico

Tras exponer de manera general la configuración del cerebro y las funciones de alg unas de sus partes más importantes involucradas en la aplicación del método, veamos ah ora algunos de los síntomas neurológicos desde la perspectiva de la BioNeuroEmoción. Ya en la Antigüedad, diferentes autores, entre ellos Galeno, Platón, Sócrates e Hipócrat es, enunciaron que la conexión mente-cuerpo influía en la evolución de la enfermedad y se centraron en tratar al individuo como totalidad (cuerpo-mente-entorno). En la actualidad se sabe que un pensamiento negativo que causa una emoción produce la secreción de una hormona o grupo de ellas (oxitocina, serotonina, melatonina, etcétera). Esto, a su vez, genera muchos cambios en el metabolismo y en la fisiolo gía del cuerpo. Cuando se agotan los mecanismos de adaptación, se transforman en tra stornos de la con­ducta y enfermedades tanto agudas como crónicas. En capítulos anteriores ya se ha explicado que, desde un punto de vista evolutivo y biológico, el cerebro es una interfase entre la psique y el cuerpo. El ce­rebro ge stiona el estrés y la forma de vida mediante el inconsciente biológico. Esto permite vivir como si nada pasara, porque solo se es consciente de un diez por ciento d e la información que se recibe. Para el cerebro, el impacto biológico no es algo negativo, sino una necesidad que activa en el organismo programas especiales y de urgencia previstos para estas c ircunstancias. Según cómo la persona gestiona este impacto, lo expresa en tres áreas: • En el cuerpo (en los órganos), mediante enfermedades orgánicas. • En el SNC, mediante enfermedades del cerebro. • En el área psíquica, con enfermedades mentales. Ya vimos que, a lo largo de la evolución, cada área del cerebro ha sido programada p ara responder de manera instantánea ante conflictos que pueden amenazar la supervi vencia. El doctor Hamer propuso un mapa o cartografía cerebral donde se distinguen las diferentes áreas correlacionadas con los órganos del cuerpo. Conviene tener en cuenta estas áreas a la hora de abordar las diferentes patologías que afectan al cer ebro. Las neuronas simplemente mueren. La enfermedad cerebral se expresa en las células gliales, conformando el edema y aislando la zona afectada del cerebro (foco de H amer), lo que permite la recuperación neuronal. En el cerebro, la fase de reparación se traduce en edema de curación (Figura 8).*****

Fig. 8. Conflicto de separación brutal, conflicto central del periostio. En esta s erie se ve muy bien como una configuración concéntrica edematizada en la fase pcl to davía es bien visible es un estrato (A) y en el otro comienza a desaparecer (B). A la derecha (C) la diana se ha disuelto casi en su totalidad. Las personas que presentan enfermedades cerebrales comparten unas características generales que siempre hay que tener en cuenta: • Son personas muy mentales; lo razonan todo siempre; buscan explicaciones y soluc iones racionales, lógicas e intelectuales. • Tienen gran dificultad para sentir su cuerpo, ya que se desconectan de las sensa ciones: cuando se está desconectado del corazón, es el cerebro el que gestiona las e

mociones. • Ponen muchas barreras; lo justifican todo. Viven con miedo al futuro, puesto que no dejan de pensar y de proyectar. Recordemos que, para el inconsciente, «todo es ahora», por eso viven en este momento el miedo que proyectan en un futuro. • Sufren una descompensación entre el pensamiento, el sentimiento y la acción: piensan mucho, sienten poco y no actúan. • No pasan a la acción; viven en el mundo de las ideas, de los proyectos, de los sueño s (de los haría, debería, tendría...). Ser mental es una solución para protegerse de un dolor emocional. Este es el Senti do Biológico de ser mental, ya que la persona vive el impacto emocional como el at aque de un depredador, y para protegerse desconecta el corazón: razonar disminuye la intensidad del dolor emocional, pero no soluciona el conflicto. La neurología21 estudia la correlación entre los signos y síntomas y la estructura ana tómica dañada. Para abordar la problemática de alguien que presenta un síntoma o enferme dad neurológica, hay que tener en cuenta tanto las características generales de la p ersona afectada como el Sentido Biológico de la estructura dañada, la causa de la le sión, las células implicadas, el Proyecto Sentido y la memoria transgeneracional. Lo s síntomas neurológicos obedecen a: • Lesión vascular: que involucra sangre, por lo tan­to, familia. • Enfermedad tumoral: Hay que tener en cuenta la localización, la causa y el tipo de célula. • Trastorno degenerativo: relacionado con conflictos en el seno de la familia. • Lesión traumática: situación vivida con gran indecisión. • Enfermedad desmielinizante: vinculada a una marcada desvalorización. • Enfermedad metabólica: conflictos entre lo que se asimila y lo que se elimina. • Enfermedad infecciosa en fase exudativa de resolución. Hay que considerar el tipo de germen. • Lesión toxicomedicamentosa: sentimiento de que algo intoxica la vida. En medicina, un síntoma es la referencia subjetiva de un paciente ante una percepc ión o un cambio que reconoce como anómalo, causado por un estado patológico o enfermed ad. Aunque todos los cerebros tienen las mismas características generales, cada co nexión neuronal es única: refleja tanto una dotación genética especial como las experien cias vitales. Cuando se cambian las pautas de pensamiento, se modifica la estruc tura del cerebro. Cuando se produce una lesión del sistema nervioso, la información que recibe o la re spuesta que emite es deficiente o está interrumpida. Esto da lugar a: • Alteraciones de las funciones superiores: afasia, agnosia, apraxia. • Alteraciones de la función motora: parálisis, ataxia. • Alteraciones de la función sensitiva: hipoestesia, disestesia, parestesia.

Alteraciones de las funciones superiores Las funciones superiores están localizadas en el cerebro de manera asimétrica. No fo rman áreas independientes, sino redes funcionales integradas cada una de ellas por numerosas estructuras cor­ticales y subcorticales. Las áreas corticales relacionadas con las funciones superiores son las asociativas . El setenta y cinco por cien­to de las neuronas de la corteza cerebral están en áreas asociativas. La división funcional entre los hemisferios cerebrales (en un novent a por ciento de los diestros y en un setenta por ciento de los zurdos) es: • Hemisferio izquierdo: — Lenguaje y funciones relacionadas (lectura, escritura, cálculo). • Memoria verbal a corto y largo plazo. • Memoria visual a largo plazo. • Memoria semántica. • Funciones práxicas. • Hemisferio derecho: — Procesamiento no verbal. — Memoria espacial a corto plazo. — Atención espacial dirigida. — Memoria visual a largo plazo. — Recuperación de la memoria episódica. — Conocimiento topográfico. — Reconocimiento de caras. — Algunos componentes prosódicos o contextuales del lenguaje.

La afasia Es la pérdida o el deterioro del lenguaje a causa de una lesión en el cerebro, aunqu e sus estructuras neuromusculares se mantienen intactas. Puede presentarse por a ccidentes cerebrovasculares, traumatismos craneoencefálicos, tumores, infecciones, enfermedades nutricionales metabólicas o degenerativas. En los diestros, una afas ia puede presentarse cuando hay una lesión del hemisferio izquierdo. En los zurdos , las funciones lingüísticas se encuentran distribuidas en ambos hemisferios. Según el área lesionada, las afasias se clasifican en: • Afasia de Broca: es la incapacidad de expresarse verbalmente, tanto de forma ora

l como escrita, con comprensión conservada. La lesión se ubica en el lóbulo frontal. • Afasia de Wernicke: aumento del habla espontánea, incluso hay verborrea, pero la p ersona no comprende lo que dice ni es consciente de su problema lingüístico. La lesión se localiza en el lóbulo temporal. • Afasia de conducción: se conserva la comprensión del lenguaje, pero hay dificultad p ara nominar y repetir con un lenguaje espontáneo. La lesión se encuentra en el fascícu lo arqueado, que conecta las áreas de Broca y Wernicke. • Afasia transcortical: se produce por infartos extensos en las zonas de vasculari zación fronterizas de las grandes arterias cerebrales. En la afasia transcortical motora se mantiene la comprensión y la repetición, pero disminuye el ha­bla espontánea. En la afasia transcortical sensitiva no hay comprensión, aunque el lenguaje espontán eo y la repetición se mantienen. El Sentido Biológico de una afasia se relaciona con una gran incapacidad para comu nicar las ideas, los pensamientos o las preocupaciones, hasta que tie­ne lugar una claudicación y se destruyen las áreas responsables del lenguaje. Hay que tener en c uen­ta que pueden haber «secretos» en el árbol ge­nealógico.

La agnosia Es la incapacidad de reconocer el significado de un estímulo visual, auditivo o táct il, a pesar de que la percepción, la memoria, el lenguaje y la capacidad intelectu al aparentemente mantienen su normalidad. Puede ser debida a un traumatismo cran eoencefálico, un accidente cerebrovascular o una demencia. La agnosia visual es la incapacidad de reconocer estímulos que se presentan en el campo visual por parte de una persona con una percepción visual normal. La lesión es tá en la región occipital, bilateral y en áreas de asociación. La prosopagnosia es la in capacidad de reconocer los rostros, aunque sí se reconocen los cuerpos. Por su par te, la agnosia cromática es la incapacidad de reconocer los colores y la simultagn osia es la imposibilidad de ver dos objetos a la vez, aunque puedan verse por se parado. En cuanto a la persona que tiene acinetopsia, no puede distinguir un obj eto en movimiento. El Sentido Biológico de una agnosia visual es desconectarse: se desea dejar de reconocer el entorno, se considera que la vida se ha vuelto gris , se quiere detener el movimiento circundante. La agnosia auditiva es la incapacidad de reconocer los sonidos, verbales y no ve rbales, aunque la persona oye bien. Se produce por lesiones en la circunvolución t emporal superior. Cuando hay lesiones del hemisferio izquierdo, generalmente que da afectada la comprensión verbal. Las lesiones del hemisferio derecho alteran el sentido de los sonidos musicales. Si se produce una lesión bilateral, la persona s e comporta como si fuera sorda. El Sentido Biológico de una agnosia auditiva es ai slarse del entorno. La agnosia táctil es la incapacidad para reconocer objetos con los ojos cerrados. La lesión se encuentra en el lóbulo parietal, contralateral a la extremidad que pres enta el síntoma. La astereognosia es la imposibilidad de reconocer la forma, el ta maño y la consistencia mediante el tacto. La atopognosia es la pérdida de la capacid ad de localizar correctamente una sensación. La agrafoestesia se refiere a la inca pacidad de reconocer figuras trazadas en la piel. La asomatognosia es la falta d e reconocimiento de partes del propio cuerpo. La anosognosia es la incapacidad p ara percibir los propios déficits neurológicos. El Sentido Biológico de una agnosia táct

il es la pérdida de identidad de uno mismo en relación con el entorno.

La apraxia Es la incapacidad de coordinar varios movimientos con un fin determinado, sin qu e exista una explicación para ello. Un gesto correcto involucra dos sistemas, uno lo planifica y otro lo lleva a cabo, por lo que existen varios tipos: • Apraxia ideatoria: incapacidad de llevar a cabo secuencias de actividades con un a finalidad única (lavarse los dientes, encender un cigarrillo...) por mala planif icación. Aparece en lesiones cerebrales bilaterales. • Apraxia ideomotora: incapacidad de hacer gestos simples con cualquier segmento d el cuerpo en respuesta a una orden o por imitación. Se presenta por lesión en áreas fr ontales y parietales izquierdas. • Apraxia constructiva: pérdida de la capacidad para dibujar o construir formas o fi guras. Aparece en lesiones del hemisferio derecho. • Apraxia en el vestir: no se acierta a colocarse prendas de vestir. La lesión se lo caliza en áreas parietooccipitales derechas o bilaterales. • Apraxia de la marcha: la persona no consigue andar, aunque sentada mueve las pie rnas sin dificultad. Aparece en lesiones frontales bilaterales. • Apraxia visomotora: incapacidad para utilizar la información visual. Se observa en lesiones subcorticales parietooccipitales. El Sentido Biológico de la apraxia es la pérdida de sentido en relación con el entorno , las situaciones cotidianas y la vida en general.

Alteraciones de la función motora El funcionamiento motor normal requiere la integridad de diversos sistemas neuro nales: • La corteza motora. • La unidad motora (conjunto formado por la neurona motora y el músculo al que inerv a). • Los ganglios basales. • El cerebelo. • La médula espinal. Es posible localizar la lesión a partir de los síntomas y signos clásicos. Una parálisis es una pérdida o una disminución de la motricidad o de la capacidad de contracción de uno o varios músculos, debida a lesiones de las vías nerviosas o de los músculos. La

parálisis se puede deber a: • Una lesión de la vía piramidal, a nivel cortical, que afecte a la primera motoneuron a. • Una lesión de las neuronas del asta anterior de la médula espinal o de los núcleos del tronco encefálico que afecte a la segunda motoneurona. • Una lesión del nervio periférico. • Una lesión de la placa neuromuscular. • Una enfermedad muscular o miopatía. Las lesiones en la unidad motora y en el sistema corticoespinal se traducen en p arálisis de distintas características. Las lesiones en los ganglios basales, en el c erebelo y en sus conexiones con la sustancia reticular se expresan tanto en tras tornos del tono muscular, de la postura y de los reflejos como en alteraciones e n la modulación del movimiento, sin una verdadera debilidad o parálisis motora. Las alteraciones en la unidad motora pueden ocasionar fasciculaciones (pequeñas co ntracciones musculares involuntarias, visibles bajo la piel y que no producen mo vimiento), calambres (contracciones dolorosas del músculo por fatiga, deshidratación o falta de potasio), tetania (descargas repetidas de las neuronas, causadas por falta de calcio o por alteraciones metabólicas), atrofia muscular (pérdida de masa del músculo), pseudohipertrofia (aumento de volumen por acumulación de grasa) o fibr osis muscular (sustitución de tejido muscular por tejido fibroso, con retracción que fija la articulación y limita el movimiento). El Sentido Biológico de la alteración e n la unidad motora es una profunda sensación de incapacidad para realizar una acción (relacionada con la zona concreta que presenta el síntoma). Un defecto en la integración motora cortical puede causar acinesia (falta de inici ativa para el movimiento), inhibición motora, dificultad para inhibir una respuest a o perseveraciones (persistencia in­controlada de un gesto). El Sentido Biológico d e una alteración en la integración motora cortical es inhibir o cambiar la respuesta ante una decisión que desvaloriza profundamente a la persona. En las lesiones de la placa neuromuscular, predomina la fatiga del músculo afectad o más que la parálisis. No hay dolor, retracciones musculares ni alteraciones de la sensibilidad. Las miopatías se pueden deber a múltiples causas: inflamatorias (polimiositis), congén itas (distrofias musculares de Duchenne, de Becker y demás), me­tabólicas, distales, e tcétera. El Sentido Biológico de una lesión de la placa muscular o de una miopatía se relaciona con una gran impotencia ante una situación vinculada a la zona concreta que prese nta el síntoma. La fatiga muscular se refiere a situaciones en las que la persona no va en la dirección que desea. La mayoría de las miopatías son congénitas, por lo que la situación conflictiva radica en el Proyecto Sentido o en la memoria transgenera cional. En general, una parálisis siempre indica un conflicto de contrariedad u oposición al movimiento: incapacidad de huir y de luchar, de encontrar una salida, falta de iniciativa, imposición de un deseo irrealizable, sentimiento de impotencia, imposi bilidad de actuar. Se trata de situaciones en las que hay una orden y una contra orden; o una prohibición, con una noción de peligro inminente, con miedo al futuro. Las alteraciones motoras que causan lesiones en los ganglios basales son las sig uientes:

• Síndrome rigidoacinético: rigidez muscular permanente y uniforme durante el movimien to, o bien, retraso en su iniciación. Pobreza y lentitud de movimiento (incapacida d para gesticular al hablar, para mover los brazos al andar, etcétera). Los movimi entos más afectados son los alternantes (pedalear, remover, afeitarse, etcétera). Ot ros síntomas son las alteraciones de la postura, a veces con pérdida de estabilidad en los reflejos de enderezamiento, la voz hipofónica y la dificultad para deglutir . • Movimientos anormales involuntarios: temblor parkinsoniano (de reposo), temblor esencial (de causa desconocida), corea (movimiento anormal amplio, brusco, irreg ular, sin un patrón fijo), balismo (movimiento amplio y brusco que afecta a los músc ulos proximales), distonía (postura o movimiento anormal por contracción prolongada de agonistas y antagonistas, tanto en reposo como en movimiento, que puede afect ar a un segmento o ser generalizado) y acatisia (dificultad para estar quieto, y a sea de pie, sentado o en cama). Algunos de estos movimientos se relacionan con un exceso o con un bloqueo en la actividad dopaminérgica. La dopamina es un neurotransmisor que se libera para cons eguir algo, ya sea evitar un mal o alcanzar un bien. Los movimientos alterados p or la lesión de los ganglios basales son involuntarios, exagerados, no tienen dire cción, por lo que el Sentido Biológico se relaciona con situaciones de doble contrar iedad de movimiento, de orden-contraorden, problemas para controlar un movimient o o adaptar el comportamiento al movimiento, a la situación. Las lesiones en el cerebelo alteran la ejecución de movimientos precisos. Se manif iestan como dismetría (trastorno de la amplitud del movimiento), asinergia (trasto rno en la asociación de los movimientos elementales), discronometría (alteración en la iniciación y en la finalización de los movimientos), adiadococinesia (trastorno en la sucesión de los movimientos alternativos rápidos) y temblor (de tipo intencional) . La dificultad para mantener el equilibrio y la postura se manifiesta en la ataxi a, una descoordinación en la dirección y la amplitud del movimiento voluntario, la p ostura y el equilibrio. El Sentido Biológico de los síntomas causados por una lesión cerebelosa se relaciona c on situaciones de gran desprotección, en las que la persona no puede huir ni defen derse ante un peligro. La médula espinal es la encargada de comunicar el encéfalo con el cuerpo. Según el niv el de la lesión, los síntomas se traducen en alteraciones sensitivas, motoras o mixt as que afectan a la zona concreta del cuerpo que está inervada: • Raíz posterior (sensitiva): presenta un dolor eléctrico o lancinante, que se irradia desde la co­lumna hacia la banda del nervio afectado, acompañado de pérdida de sensib ilidad, hipotonía y abolición del reflejo muscular. El Sentido Biológico es la negativ a a recibir una información en relación con el segmento de cuerpo afectado. • Raíz anterior (motora): hay pérdida de fuerza, hipotonía, abolición del reflejo muscular correspondiente y atrofia muscular. El Sentido Biológico es la imposibilidad o el rechazo de moverse en relación con la zona afectada. • Síntomas disautonómicos: aparecen pático, con trastornos vasomotores, el nivel de la lesión. Para buscar significado del síntoma y el nivel

por una afectación de los sistemas simpático y parasim sudoración, trastornos urinarios o sexuales, según el Sentido Biológico, hay que tener en cuenta el de la lesión.

• Síndromes medulares: — Brown Sequard: es una lesión que afecta a todo un lado de un segmento de la médula.

— Siringomielia: malformación localizada en la zona del epéndimo en la que hay quistes con líquido cefalorraquídeo. Puede hallarse en cualquier lugar de la médula, pero la ubicación más frecuente es la columna cervical. — Polineuropatías: enfermedades sistémicas de los nervios periféricos, que se caracteriz an por déficits motores y sensitivos distales, con una distribución en guante o calc etín. En las lesiones medulares hay que tener en cuenta los valores fundamentales de l a persona en relación con el segmento afectado, así como el significado de cada síntom a que acompañe la lesión.

Alteraciones de la función sensitiva Los estímulos del cuerpo son detectados por los diferentes receptores: mecánicos, térm icos, químicos, sensibles a la luz, etcétera. Estos captan las modalidades de sensib ilidad y transforman la energía física o química en impulsos nerviosos. Todos los rece ptores son sensibles a cualquier variedad de estímulo, pero con un umbral diferent e: los receptores de Merkel reaccionan a la presión; los de Pacini, al tacto; los de Ruffini y Krause, a la temperatura, etcétera. Cada elemento tiene asociado un c ampo receptor. La distribución del déficit sensorial indica la localización de la lesión del sistema nervioso, según se produzca hipoestesia o disminución de la sensibilida d, hiperestesia o aumento de la sensibilidad, parestesia (una sensación alterada e n una parte del cuerpo que no está siendo estimulada), disestesia (una sensación alt erada y desagradable) o disociación (pérdida de una modalidad de sensación, aunque se conserve otra en la misma región del cuerpo). El Sentido Biológico de la alteración de la sensibilidad está relacionado con la infor mación que se quiere recibir. Un aumento de sensibilidad indica un deseo de más cont acto, o bien un rechazo de un con­tacto impuesto o doloroso. La pérdida de sensibili dad implica no querer tener más contacto con algo o alguien. La pérdida de una deter minada modalidad sensitiva señala concretamente el tipo de vivencia del afectado. Por ejemplo, si percibe que un segmento de su cuerpo está frío, aunque al tacto se a precia que la temperatura es la misma que en el resto del cuerpo, significa que un aspecto de la situación conflictiva se vive en una tonalidad de muerte.

Cefaleas y migrañas Por cefalea se entiende dolor de cabeza. Es una molestia o dolor de intensidad v ariable que se localiza en la bóveda craneal, la parte alta del cuello o la mitad superior de la cara. Es un síntoma común a cualquier edad y la causa más frecuente de consulta en neurología. La migraña o jaqueca es una forma peculiar de cefalea, de ti po pulsátil, usualmente intensa e incapacitante. Las cefaleas se dividen en primar ias, como las cefaleas tensionales o la migraña, y secundarias, cuando acompañan a o tras enfermedades, que pueden ser de origen muy distinto. El noventa por ciento de las cefaleas son primarias. Según la OMS (2007), la cefal ea más común es la tensional, que afecta a dos terceras partes de los hombres y a más de un ochenta por ciento de las mujeres. Establecer la causa de una cefalea prim

aria es complicado, porque influyen múltiples factores. Puede producirse por un es pasmo o inflamación de los músculos de la cabeza y del cuello, o por distensión, tracc ión o dilatación de las arterias y venas, tanto del interior del cráneo como del exter ior. Responde a la dificultad de solucionar un problema por medio del intelecto. Como es necesario aportar más nutrientes al cerebro, se produce una vasodilatación. Quienes tienen cefaleas pueden ser: • Personas evasivas, que viven de sueños, sin afrontar la realidad. Se instalan en l a negación y repiten que no pasa nada, que no hay problemas, que no vale la pena p reocuparse. • Personas apasionadas, que no saben contenerse. • Personas cerebrales, intelectuales y muy mentales, perfeccionistas, muy exigente s, con afán de superación, que no se conforman con nada.

Cefaleas primarias Cefalea tensional Es un dolor opresivo alrededor de la cabeza, asociado a contracturas y estrés, que suele mejorar con la actividad física y la relajación. Como en este tipo de cefalea está involucrada la musculatura de la nuca y del cuello, hay un matiz de comunica ción e impotencia, en el contexto de una persona mental que se desvaloriza. Cefalea en racimos o cefalea de Horton Es extremadamente intensa y debilitante, no pulsátil. Tiende a repetirse en la mis ma zona de la cabeza, generalmente la órbita, y es más frecuente entre los hombres. Migraña o jaqueca Es una cefalea de tipo pulsátil, hemicraneal, de intensidad moderada o severa, que se asocia a náuseas (en el noventa por ciento de los casos), vómitos (en el cincuen ta por ciento), fotofobia y fonofobia. Los síntomas varían de una persona a otra y d e una crisis a otra. Evoluciona por fases. Algunas presentan pródromos, que son sínt omas que se presentan horas antes del dolor (euforia, bostezos, irritabilidad, d eseo compulsivo de ingerir alimentos dulces). El aura se presenta en una de cada cuatro personas que tienen migraña y dura entre veinte y sesenta minutos. Cuando desaparece, hay un intervalo inferior a una ho ra sin síntomas y después surge el dolor. Los síntomas más característicos son los visuale s, como el escotoma centelleante (una zona ciega del campo visual acompañada de de stellos luminosos móviles). En otras ocasiones el aura provoca pérdida de sensibilid ad y hormigueo en la lengua, el labio, la mejilla, la extremidad superior y la m ano del mismo lado. Un cuarenta por ciento puede presentar deficiencias motoras. El significado biológico de cada síntoma indica la tonalidad del conflicto desencad enante. El dolor solo afecta a la mitad de la cabeza, derecha o izquierda, y empeora con el ejercicio físico. Suele durar entre tres y veinticuatro horas. Si el dolor du­ra más de setenta y dos horas, se trata de un «estatus migrañoso». El frío, el sueño y el repo so alivian, los analgésicos no siempre.

En la fase de resolución, el dolor disminuye y desa­parece, la persona siente cansan cio, somnolencia y falta de concentración. La migraña puede presentarse en fase de e strés en personas con conflictos de supercontrol, que no toman decisiones, con ten dencia a tener crisis existenciales, con sensación de vacío, de falta de pertenencia . También puede aparecer en fase de reparación (por ejemplo durante el fin de semana ) en personas que no se sienten con derecho a ser felices. El enfermo de migraña está constantemente preocupado por algo muy sutil, a veces inc onsciente. Los conflictos se relacionan con situaciones de desvalorización intelec tual en personas de alto rendimiento, que tienen miedo de no estar a la altura, con sensación de impotencia intelectual degradante. El afectado cree que no piensa bastante, siente que tiene el cerebro saturado, agotado. También pueden ser perso nas que tienen que llevar a cabo muchas tareas en un día, por verdadera necesidad o autoimposición. Según el síntoma concreto que acompañe la migraña, hay que averiguar qué es lo que no se q uiere ver, qué es lo que no se desea oír, qué se ve distorsionado, ante qué se desensibi liza el afectado. Un aspecto a tener en cuenta es la zona donde empieza el dolor. La migraña se inic ia en un punto concreto que la persona puede indicar. Si se tienen en cuenta los relés del cerebro descritos por Hamer, es posible aproximarse al tipo de conflict o que preocupa. Otro aspecto es la periodicidad de la migraña: si se repite con el ciclo menstrual, o en fin de semana, o ante cambios de presión atmosférica, etcétera. Veamos el caso de una mujer de cuarenta y cinco años, secretaria de dirección, que h abía comenzado a tener migrañas cinco años antes, coincidiendo con la llegada de su nu evo jefe, que la cargaba de trabajo. Su conflicto era la preocupación constante po r cumplir y ser eficiente en su trabajo.

Cefaleas secundarias Son aquellas causadas por una enfermedad, que puede tener un origen muy diverso: • Traumático: tras sufrir un traumatismo craneal. • Vascular: ictus, arteritis del temporal... • No vascular: tumor cerebral, aumento de la presión del líquido cefalorraquídeo. • Infeccioso: gripe, meningitis, encefalitis, otitis, sinusitis... • Trastornos en la homeostasis: hipoxia, diálisis, etcétera. Todas las cefaleas secundarias se abordan teniendo la causa que las provoca como punto de partida.

Las enfermedades del cerebro según la BioNeuroEmoción Tumores cerebrales

Un tumor cerebral es un crecimiento descontrolado de células derivadas de componen tes cerebrales —tumores primarios— o de células tumorales localizadas en otras áreas del organismo —tumores secundarios o metastásicos—. Para Hamer, un tumor cerebral es un f oco de Hamer en fase de re­solución. Lo que indica si la persona está en fase de soluc ión o de conflicto activo es el edema: cuando el conflicto está activo, la configura ción de los anillos es concéntrica; cuando el conflicto está en fase de resolución, hay un edema alrededor del foco (Figura 8). Según su localización, los tumores cerebrales se clasifican en: • Supratentoriales, cuando se sitúan en los hemisferios cerebrales. Es la situación pr edominante en el adulto, con más frecuencia en los lóbulos frontales y temporales. • Infratentoriales, cuando están en el tronco encefálico y el cerebelo. Es la localiza ción más frecuente en el niño. Según el tipo de tejido, pueden ser: • Primarios: tumores de tejido neuroepitelial; tu­mores embrionarios; derivados de l as meninges; tumores mesenquimáticos; tumores de la región pineal; de la región selar, u otros como linfomas o neurofibromas. • Secundarios: son los de origen metastásico. Los tumores primarios de tejido neuroepitelial se originan de las células gliales: el astrocitoma o el glioblastoma multiforme se derivan de los astrocitos; el ol igondendroma, de los oligodendrocitos; el ependimoma, de las células ependimarias. También pueden provenir de los plexos coroideos, de las células aracnoidales, del t ejido glandular, de las células de Schwann e inclusive de las células neuronales. Las células gliales son fundamentales en el de­sarrollo normal de la neurona. Su fun ción es formar la estructura de soporte del cerebro. Para ello, guían a las neuronas durante su desarrollo, forman parte de la barrera hematoencefálica, participan en la nutrición de la neurona, retiran neurotransmisores liberados en las sinapsis, etcétera. La mayoría de las células gliales derivan del ectodermo, excepto la microglía, de origen mesodérmico. Los astrocitos son los más grandes. Forman el tejido de sostén, de nutrición. Permiten la estructuración de las neuronas, protegen el sistema nervioso de los cambios br uscos en la concentración de iones en el líquido extracelular y nutren la neurona. E l Sentido Biológico de un astrocitoma o un glioblastoma multiforme guarda relación c on esta necesidad de estructurarse en una situación concreta (vivida con las carac terísticas típicas acompañan a la enfermedad cerebral). Los oligodendrocitos son las células responsables de la producción y el mantenimient o de la mielina en los axones del sistema nervioso central. La función de la mieli na es llevar la información rápidamente, ahorrando energía. El Sentido Biológico de un o ligondendroma se vincula a la necesidad de llevar mucha información de forma rápida, lo que consume mucha energía. Las microglías están dispersas por todo el sistema nervioso central. Su función es eli minar las células dañadas y la mielina alterada, y de ella se deriva el Sentido Biológ ico de los tumores que las afectan. Las células ependimarias se relacionan con el transporte de fluidos. En algunas lo calizaciones del encéfalo se modifican para crear los plexos coroideos, cuya función es formar el líquido cefalorraquídeo a partir de la filtración de la sangre que circu la por los capilares. El Sentido Biológico de un tumor en el plexo coroideo se vin

cula con los referentes, por el líquido, y a la familia, por los capilares sanguíneo s. En los tumores neurogliales, como por ejemplo el ganglioglioma, se encuentra tej ido mixto neuronal y glial. Generalmente son benignos y quísticos. El Sentido Biológ ico guarda relación con una información que se debe reestructurar. Además, hay que rec ordar la noción de quiste como un ataque a la dignidad o a la integridad. Los tumores embrionarios se originan a partir de células indiferenciadas derivadas del tejido embrionario. Los meduloblastomas son frecuentes en ni­ños y suelen local izarse en el cerebelo. Hay que buscar el Sentido Biológico en el Proyecto Sentido y en la memoria transgeneracional, en un contexto de falta de protección. El meningioma se deriva de las meninges. El Sentido Biológico está relacionado con l a necesidad de proteger el territorio en el que se localiza el tumor. La glándula pineal o epífisis produce melatonina, hormona inductora del sueño, a parti r de la serotonina. Su función está relacionada con la regulación de los ciclos de vig ilia y sueño. El pineoblastoma es un tumor maligno compuesto de células pineales ind iferenciadas o inmaduras. El Sentido Biológico es la necesidad de permanecer vigil ante, alerta. Una complicación frecuente a causa de un tumor es la hidrocefalia, una acumulación d e líquido cefalorraquídeo en los ventrículos por obstrucción de los conductos por los qu e circula. El Sentido Biológico de acumular líquido se relaciona con la necesidad de referentes y de protección. Los tumores en la región selar o «silla turca» afectan a la hipófisis, como el adenoma h ipofisario. En un cuarenta por ciento, no presentan síntomas. En otros casos se pr oduce demasiada cantidad de una o más hormonas. El Sentido Biológico se desprende de l aumento en la secreción de las diferentes hormonas hipofisarias (véase el capítulo d edicado al endodermo). Los tumores secundarios o metastásicos son los más frecuentes. El Sentido Biológico es tá en relación directa con la localización del tumor, la capa embrionaria de origen y el tipo histológico. Cada metástasis debe tratarse como un conflicto nuevo. Recordemos, además, que todos los cánceres en­cierran un conflicto de identidad, el se ntimiento de no ser quien se desea ser. Los tumores craneales tienen que ver con las preocupaciones obsesivas. Las multiplicaciones propias de un tumor correspo nden a un contexto conflictual dramático: la necesidad de dar con una solución que s upera las propias capacidades intelectuales. Si no se consigue este objetivo, la solución biológica es fabricar más células gliales para aportar más glucosa y oxígeno a las neuronas y que puedan trabajar y mejorar la capacidad intelectual. Las preocupa ciones se prolongan por mucho tiempo y se convierten en im­pactos emocionales acum ulativos. La sintomatología que aparece en estas enfermedades (cefalea, náuseas, vómitos, déficit motor, crisis convulsivas, cambios conductuales, trastornos de la marcha y del m ovimiento, anomalía en los pares craneales, hipertensión endocraneal, lesión expansiva , bloqueo del líquido cefalorraquídeo, compresión de estructuras cercanas, infiltración del tejido nervioso y de la corteza cerebral) dependerá de la localización y tamaño de l edema cerebral correspondiente.

Enfermedades cerebrovasculares

Son alteraciones neurológicas secundarias. Aparecen como consecuencia de una isque mia o hemorragia del encéfalo, producto a su vez de una alteración vascular. Entre u n ochenta y un ochenta y cinco por ciento de los casos corresponden a accidentes isquémicos y entre un diez y un veinte por ciento son hemorrágicos. Es la tercera causa de muerte en el mundo, y de muchas discapacidades permanente s: aproximadamente la mitad de los pacientes que sobreviven quedan incapacitados para reanudar plenamente sus actividades. También es causa de demencia. El factor de riesgo más importantes es la hipertensión arterial, seguida de la diabetes y la obesidad. Un accidente cerebrovascular causa una hemiplejia, parálisis que afecta a la mitad del cuerpo. El conflicto central consiste en la búsqueda de una solución mental a u n problema en un contexto familiar (real o simbólico) o la necesidad de enfrentars e a la familia. La situación se vive con mucha impotencia, con el sentimiento de c arencia de fuerza suficiente para luchar. El movimiento se detiene porque al cer ebro se le dan dos órdenes contradictorias: no poder resistir lo que se impone e i mpedir un desplazamiento. Puede acompañarse de alteraciones en la sensibilidad o e n las funciones superiores (afasia, apraxia, agnosia). La hemiplejia sobreviene con frecuencia después de una capitulación. En una hemorragia cerebral, la BNE tiene en cuenta dos aspectos importantes: el vascular (familia) y la zona del cerebro afectada. La hemorragia indica la inten ción de aportar más sangre a la región afectada para encontrar la solución al conflicto. La sangre pertenece al mesodermo nuevo. Por lo tanto, intervienen la autodevalu ación y la impotencia: urge alimentar el cerebro ante una situación de desvalorización . Además, hay que considerar los factores de riesgo asociados a las hemorragias: s i la persona tiene HTA, se trata de un conflicto de salir de casa o de evitar sa lir de ella; si es debido a un aneurisma, como es una malformación, es imprescindi ble estudiar el Proyecto Sentido y el transgeneracional. La isquemia cerebral consiste en la llegada deficitaria de sangre, y por lo tant o de oxígeno, a una zona del cerebro (Figura 9).****** Se puede deber a varios fac tores:

Fig. 9. Tac por ictus isquémico. El síntoma es una hemiplegia derecha —el foco de Hame r se encuentra en la región motora izquierda—. Quince días antes del ictus deja su cas a para ir a vivir con su hija y dejarle su hogar al nieto, que se casaba. • Por oclusión total de una arteria cerebral debido a una trombosis. • Por una estenosis (estrechamiento) arterial, de origen hereditario o debida a ot ras causas. • Por una embolia, generalmente de origen cardiaco, causada por una arritmia. Según la BNE, la noción conflictual es dejar de combatir, de buscar una solución, o bi en la pérdida de territorio intelectual. Como siempre, hay que valorar la causa de sencadenante. Una trombosis tiene el Sentido Biológico de impedir que alguien salg a de casa; una arritmia se relaciona con ritmos (de relaciones familiares, sexua les, intercambios, etcétera). El aneurisma es una pequeña hernia en una arteria. Si la pared de la arteria es mu y débil, se puede romper. La mayor parte de los aneurismas se localizan en la arte ria cerebral media o anterior y en las ramas comunicantes del polígono de Willis.

La hemorragia debida a un aneurisma puede aparecer a cualquier edad, aunque es más frecuente entre los cuarenta y los sesenta y cinco años. Para abordar un aneurism a, la BNE tiene en cuenta que se trata de una arteria (sangre) y, por lo tanto, del mesodermo nuevo. Esto indica desvalorización en un contexto familiar. Como afe cta al movimiento, hay impotencia, a veces con culpabilidad. Como se debe a una malformación, es imprescindible examinar el Proyecto Sentido y el transgeneraciona l. Existe también un conflicto intelectual.

Enfermedades degenerativas del sistema nervioso Las enfermedades neurodegenerativas son un grupo de dolencias neurológicas que se caracterizan por la degeneración y muerte de las células nerviosas. Los síntomas depen derán de la función y de la localización de las neuronas que mueren. En general, se cl asifican en aquellas que provocan demencia, es decir, una degeneración progresiva de las funciones superiores, y las que presentan otros síntomas, sin demencia. Son enfermedades propias de la edad adulta, y solo en un uno por ciento las causas son genéticas. El alzhéimer es la enfermedad neurodegenerativa más frecuente y la primera causa de demencia. Los síntomas son la pérdida progresiva de memoria, el deterioro cognitivo y los trastornos de la conducta. Son personas que han vivido su vida con un conf licto de separación con una doble contradicción o situaciones de separación y agresión. El Sentido Biológico es desconectarse de la realidad. El párkinson afecta a los ganglios basales, causando trastorno del movimiento, tem blor de reposo, rigidez muscular y lentitud en los movimientos voluntarios. Los ganglios basales juegan un rol fundamental en el control de la postura y el movi miento, pues son los responsables de la ejecución automática de circuitos motores pr eviamente aprendidos. Son personas que quieren controlarlo todo y no pueden, o q ue han sido rechazadas. El párkinson se relaciona con situaciones conflictivas en las que hay una doble contrariedad en el movimiento: querer solucionar dos cosas al mismo tiempo, o querer ha­cer algo y no poder, bien porque se prohíbe o por auto imposición. El Sentido Biológico es dejar de controlar la acción cuando no se tiene cl aro cómo actuar. La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica desmielinizante del SNC, de or igen desconocido, caracterizada por episodios repetitivos de inflamación del cereb ro y de la médula espinal causados por la agresión del sistema inmunitario, lo que p rovoca la pérdida de la vaina de mielina en diferentes zonas. La vaina de mielina recubre y aísla los axones neuronales responsables de conducir las señales nerviosas . La pérdida de mielina ocasiona la disminución de la velocidad de conducción, que se traduce en un déficit de la sensibilidad y del movimiento que puede conducir a la invalidez. Para abordar la EM, la BioNeuroEmoción tiene en cuenta varios aspectos básicos: • Es una enfermedad autoinmune. Por lo tanto, comparte las características de estas enfermedades: autoagresión, culpabilidad y profunda autodevaluación. • Es una enfermedad crónica. Deben tenerse en cuenta todos los conflictos bloqueante s, incluso el conflicto de diagnóstico. • Como afecta al sistema nervioso central, son personas mentales, indecisas, que p onen barreras, incoherentes.

• Se debe determinar el primer síntoma de la enfermedad: es el que da la tonalidad d el conflicto desencadenante. Por ejemplo, si el síntoma es visual, se ha de buscar qué es lo que no se quiere ver. • Conviene averiguar qué ocurrió en la vida de la persona unos seis meses antes de los primeros síntomas. El conflicto básico desencadenante de la EM es una situación de do ble obligación. La persona no debe decidirse por uno de los dos caminos, sino enco ntrar uno propio. • Se debe informar a la persona que la fase curativa es inflamatoria y los síntomas se parecen a una nueva crisis de EM. Este punto es muy importante, ya que, si la persona cree que ha empeorado, se bloquea. Se trata de una fase que puede ser p rolongada, pues está en función del tiempo que la persona lleve diagnosticada de EM. • Es imprescindible evaluar el Proyecto Sentido y la memoria transgeneracional, te niendo en cuenta la fidelidad familiar y aspectos como la cripta y el fantasma. En la esclerosis múltiple se parte de varios conflictos básicos con las siguientes c aracterísticas: • Una profunda autodevaluación, que se expresa con frases como: «No soy capaz de...», «no tengo la energía para vivir», «las obligaciones son difíciles de aceptar». • Un conflicto de doble obligación que impide un movimiento (real o virtual). La per sona siente que, si se mueve, se muere, que desplazarse es peligroso. No quiere desplazarse o siente que se lo impiden, que le prohíben crecer. • Puede afectar a los músculos de las extremidades inferiores; la persona no se pued e mantener de pie. Hay que explorar la noción arcaica de verticalidad (real o simból ica), la idea de que caer equivale a morir, o de que algo puede caer sobre uno y aplastarlo. Es un problema de supervivencia a nivel arcaico. Un ejemplo de vert icalidad real es el de un hombre que es doble de un tío suyo que murió al caerse de una escalera elevada. Un ejemplo de verticalidad simbólica es el de un militar que es degradado o una persona que se arruina. • Conflictos de separación: «quiero sepárame y no me dejan», «me veo separado de mi segurida d», «en mi familia no me permiten tener proyectos, me impiden partir», etcétera. Era el caso de una mujer de cuarenta y siete años con placa en relé pélvico (que signi fica desvalorización como madre). No tenía hijos. A los diecisiete años, sus padres la obligaron a abortar. A los treinta y cuatro, se divorció. Consiguió otra pareja, qu e no podía tener hijos. Como se puede ver, los programas del Proyecto Sentido y de los ancestros marcan la vida. La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad degenerativa de tipo neu romuscular. Se origina cuando unas células del sistema nervioso, llamadas motoneur onas, disminuyen gradualmente su funcionamiento y mueren, provocando una pa­rálisis muscular progresiva de pronóstico mortal, porque en sus etapas avanzadas los pacie ntes sufren una parálisis total que se acompaña de una exaltación de los reflejos tend inosos.

La ELA indica la pérdida de fibras nerviosas acompañada de una esclerosis (del grieg o ?????????, ‘endurecimiento’) o cicatrización glial en la zona lateral de la médula esp inal, región ocupada por fibras nerviosas responsables del control de los movimien tos voluntarios. La palabra amiotrófica (del griego a, ‘negación’; mio, ‘músculo’, y trofico, utrición’) señala la atrofia muscular que se produce por inactividad muscular crónica cu ando los músculos dejan de recibir señales nerviosas. La ELA no daña las motoneuronas que controlan los músculos extrínsecos del ojo, por lo que los enfermos conservan los movimientos oculares hasta el final. Tampoco res

ultan afectados los músculos de los esfínteres que controlan la micción y la defecación. Se conocen tres tipos de ELA: • Esporádica: es la más frecuente, afecta al noventa por ciento de las personas con EL A. Se caracteriza porque los afectados no tienen antecedentes de la enfermedad e n la familia. • Familiar: hay un componente hereditario. Son un diez por ciento del total. • Territorial o guanameña: con elevada incidencia en la isla de Guam, en el Pacífico. Según la ubicación de las motoneuronas afectadas al inicio de la enfermedad, se clas ifica en ELA de inicio espinal, que afecta en un primer momento a la motoneurona s de la médula espinal y se manifiesta con problemas motores en las extremidades; y ELA de inicio bulbar, que se inicia en las motoneuronas del tronco cerebral, p rovocando problemas del habla y al tragar. El síntoma físico previo al diagnóstico es una señal fundamental para comprender el conf licto. Es una enfermedad con una gran carga transgenera­­cional en la que hay que bu scar el problema relacio­nado con el síntoma desencadenante. El Sentido Bio­lógico del sín toma es no moverse, no hacer nada, no comer, no respirar. Al final solamente fun ciona el cerebro y el enfermo se convierte en el observador de su propia muerte, en «un muerto en vida».

Enfermedades que afectan a los pares craneales II, III, IV, VI, VIII Veamos los pares craneales relacionados con la visión. El II, el nervio óptico, es e xclusivamente sensorial: toma la información, la envía al cerebro, a las áreas asociat ivas, para que después se pueda decidir. El III es el nervio oculomotor, responsab le de la motricidad de los músculos oculares. Los nervios craneales III, IV y VI t ienen que ver con la motricidad del ojo. El Sentido Biológico está en relación con la impotencia visual (no poder ver, no estar autorizado para ver o prohibírselo a uno mismo) o con miedos que no se pueden ver , que vienen por detrás. Los trastornos de la visión se manifiestan en alteraciones del campo visual, pérdida de la agudeza visual o disminución de la visión, además de otros síntomas más complejos. La amaurosis es una ceguera parcial o total ocasionada por una lesión de la retina . Una disminución de la visión puede dar lugar a una amaurosis que puede llegar a la ceguera. El desprendimiento de la retina es una afección agu­da; la persona de repente «ve» una s ituación que atañe a su imagen o a su obra y que nunca habría imaginado. La degeneración macular es la visión de algo horroroso. Puede ser algo nefasto que o curre a menudo y no se quiere ver. Fue el caso de una señora que descubrió que su esposo frecuentaba a prostitutas. Ell a era muy ca­tólica y no quería ver esa suciedad (un pecado ho­rroroso). El estrabismo es la desviación del alineamiento de un ojo en relación con el otro. A fecta a los músculos laterales. La desviación es convergente cuando los dos ojos van hacia la nariz y divergente cuando miran hacia fuera. La palabra clave del múscul o es impotencia. El estrabismo se presenta en niños, por lo que se trata de una si

tuación que vive la madre y se relaciona con problemas en el matrimonio (divorcios , separaciones, etcétera). Los conflictos del estrabismo convergente indican un de seo de mirar solo dentro de uno mismo. El estrabismo divergente indica que se qu iere mirar hacia otra parte. El nistagmos es un movimiento involuntario, incontrolado y continuo de los ojos. Los conflictos se vinculan a situaciones en las que hay que buscar en todas par tes, en relación con la familia (real o simbólica). O bien se siente que el peligro está de­lante, pero no se sabe por dónde va a venir, por lo que hay que buscar sin tre gua para localizarlo. En la miopía, la persona ve bien de cerca, pero la visión lejana es borrosa. Se rela ciona con situaciones en las que el peligro está cerca, o bien en las que no se qu iere ver a alguien lejos (por ejemplo, alguien que ha muerto). También puede explo rarse la noción de escudriñar, de indagar, o bien de vivir en un mundo interior, por ejemplo, si el clima familiar es difícil y la persona se rodea de una burbuja. En la hipermetropía, la visión es buena en las distancias largas, pero borrosa en la s cortas. Los conflictos se relacionan con el deseo de alejar el peligro, de no ver lo que está cerca, o con el miedo al futuro. El Sentido Biológico es ver bien de lejos para no ser sorprendido. La presbicia, también llamada vista cansada, es un defecto de acomodación que aparec e a partir de los cuarenta y cinco años y ocasiona dificultad para ver de cerca. E l Sentido Biológico es el deseo de ignorar lo que hay delante o la necesidad de pr oyectarse al futuro, de vivir de ilusiones en el futuro. El astigmatismo es la alteración de la visión periférica. El Sentido Biológico es negar un sufrimiento interior, consciente o inconsciente, que la persona no es capaz d e mostrar a los demás. El glaucoma se caracteriza por un aumento de la presión intraocular debido a la ac umulación de lí­quido. Este exceso de líquido crea un efecto de lupa y acorta las distan cias. El Sentido Biológico es el deseo de acercar las cosas o las personas lo ante s posible, en un contexto de gran ansiedad por el futuro inmediato. La catarata es una opacidad en el cristalino que dificulta la visión. El Sentido B iológico podría expresarse metafóricamente como el deseo de bajar las persianas para n o ver lo que se tiene delante. Los tinnitus o acúfenos son la percepción de sonidos en ausencia de estímulos acústicos. Se caracterizan por una experiencia subjetiva, parecida a un silbido, tañido, rug ido, zumbido o susurro, o sonidos más com­plicados que cambian con el tiempo. Los acúf enos pueden aparecer como síntoma en casi todos los trastornos auditivos. Pueden s er continuos, intermitentes o pulsátiles (sincrónicos con el latido cardiaco). A vec es se asocian a pérdidas auditivas, pero se desconoce cuál es el mecanismo que los d etermina. El nervio afectado es el acústico o el cloqueovestibular. Es el VIII par craneal, un nervio sensitivosensorial que transmite dos tipos de información: la rama vesti bular lleva impulsos para coordinar el equilibrio, por lo que se relaciona con e l vértigo, y la rama coclear lleva los impulsos auditivos, por lo que tiene que ve r con los acúfenos. Para la BNE, los conflictos de este par craneal se refieren a situaciones en las que el silencio se hace pesado o un deseo de volver a oír un ruido interno que pr oporcionaba seguridad. También puede sen­tirse que hay demasiado silencio en el exte rior o en el interior. Es importante la descripción del tipo de ruido. Los sonidos graves tienen que ver con el padre o la función paterna. Los sonidos agudos se vi nculan a la madre o su función. Las frecuencias medias tienen que ver con los cola

terales. El vértigo es la sensación anómala de movimiento rotatorio asociada con la dificultad para mantener el equilibrio en la marcha y para relacionarse con el medio. La se nsación de movimiento rotatorio pue­de ser subjetiva (el afectado siente que se muev e con relación a su entorno) u objetiva (siente que el entorno se mueve a su alred edor). Se produce por alteraciones del oído interno, del VIII par craneal o de los núcleos vestibulares y las vías en el tronco y cerebelo. El Sentido Biológico del vérti go es impedir un movimiento que da miedo. El síndrome vestibular periférico suele aparecer más o menos bruscamente en forma de vér tigo, casi siempre rotatorio, que aumenta con los movimientos y ciertas posicion es de la cabeza. Suele haber náuseas y vómitos intensos. A menudo se acompaña de trast ornos auditivos, como acúfenos, hipoacusia o sordera. Las causas más frecuentes son las lesiones laberínticas, de las cuales la más clásica es la enfermedad de Ménière, carac terizada por crisis recurrentes de vértigo, hipoacusia y acúfenos. Los conflictos se relacionan con falta de referentes. Una falta de referentes pu ede significar que se ha perdido la «luz» que guiaba la vida, los proyectos, la vida espiritual. Puede tratarse también de la pérdida de un padre real o simbólico (un guía espiritual, un maestro, etcétera) o de la desaparición de una persona con quien se c ontaba. Asimismo, puede tener relación con un cambio en la vida: una etapa de tran sición, el sentimiento de encontrarse al borde del precipicio o de que un cambio s e aproxima.

Herpes zóster Es una enfermedad producida por un virus que afecta tanto la dermis como la epid ermis. Se presenta en forma de pequeñas vesículas, muy dolorosas, a lo largo del tra yecto de un nervio. Esta in­fección se da por reactivación endógena del virus de la vari cela zóster como infección primaria, muy frecuente en los niños. El Sentido Biológico es protección en una situación de separación con impresión de ser mancillado, humillado. A demás, hay que tener en cuenta el trayecto del nervio afectado.

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****** Imagen de tac cerebral. Cortesía del Departamento de Neuroimagen de Rosario , Argentina. El foco de Hamer es visible porque se dañó el filtro antiartefactos del centro.

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Las enfermedades crónicas Definición y epidemiología El significado etimológico de enfermedad se deriva de infirmitas, que significa ‘fal ta de firmeza’. «Crónica» se deriva de Chronos (dios del tiempo) y signi­fica ‘relativo al t iempo’. La medicina convencional (OMS)1 define la enfermedad no transmisible o crónica com o aquella patología de larga duración (más de seis meses), por lo general de progresión lenta, y cuya curación no puede preverse. Los cuatro tipos principales de enfermed ades no transmisibles o crónicas son las en­fermedades cardiovasculares (como los at aques cardíacos o los accidentes cerebrovasculares), el cáncer, las enfermedades res piratorias crónicas (como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y el asma) y la diabetes. Estas enfermedades representan, con diferencia, la causa de defunción más importante del mundo, pues acaparan el sesenta y tres por ciento del nú­mero total de muertes anuales: más de treinta y seis millones de personas cada año. Cerca del ochen­ta por c iento de las muertes por enfermedades crónicas se concentran en los países de ingres os bajos o medios. Más de nueve millones de muertes se producen en personas menore s de sesenta años. Las enfermedades cardiovasculares suponen la ma­yoría de las defunciones por enferme dades crónicas no transmisibles (17,3 millones cada año), se­guidas del cáncer (7,6 mill ones), las enfermedades respiratorias (4,2 millones) y la diabetes (1,3 millones ). Estos cuatro grupos de enfermedades son las responsables de alrededor del och enta por ciento de las muertes por enfermedades crónicas. Además, comparten cuatro factores de riesgo: el tabaquismo, el uso nocivo del alco hol, la mala alimentación y la falta de actividad física. En términos mundiales, estas enfermedades afectan por igual a hombres y mujeres. Las enfermedades crónicas no solo constituyen un problema sanitario, sino también un desafío en materia de desarrollo: empujan a las personas a la pobreza o las manti enen sumidas en ella debido al enorme gasto médico que entrañan. En 2008, mil quinientos millones de adultos de vein­te años o más tenían sobrepeso. Alre dedor de cuarenta y tres millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso en 2 010.

La enfermedad crónica desde la BioNeuroEmoción Para la BioNeuroEmoción la enfermedad crónica se instala cuando la persona se queda en la primera fase de curación de la enfermedad y no pasa a la acción. O bien cuando no se ha tomado conciencia de la causa emocional del síntoma o enfermedad y la pe rsona se mantiene en el mismo ambiente en el que se ha desencadenado la enfermed ad. La enfermedad crónica está vinculada con las dos fases de la enfermedad que distingu e el doctor Hamer en la etapa de reparación o postconflicto-lisis (fase-pcl), una fase exudativa y otra cicatricial, separadas por la crisis épica o epileptoide. Pa

ra pasar a la fase cicatricial es imprescindible la solución del conflicto. Las re caídas continuas interrumpen la fase de curación y prolongan el proceso, de manera q ue la persona no logra pasar a la fase cicatricial. Para comprender cómo puede reactivarse un síntoma es importante conocer el concepto de engrama.2 Un engrama es una estructura de interconexión neuronal estable cuyo e fecto es la activación en red de un sistema de neuronas. Cuando se ha vivido un im pacto emocional, nuestro sistema nervioso grava toda la información visual, auditi va y cinestésica del entorno, de tal manera que todos los componentes sensoriales que rodean la situación desencadenante están íntimamente involucrados en el conflicto. Cada elemento del engrama constituye una pista o ancla que puede activar el con flicto en cualquier momento. Si la persona está en una fase de curación y entra en contacto con una pista o ancla , sea por contacto directo o por asociación, el conflicto se reactiva rápidamente, p asando de la fase-pcl a la fase-ca. Las pistas son elementos a tener muy present es ante una enfermedad crónica. El doctor Hamer define como síndrome a una situación en la que hay simultáneamente dos impactos emocionales en diferentes fases, uno en fase activa y otro en fase de solución. Cuando además tenemos un conflicto en fase-pcl combinado con un conflicto activo de existencia, de refugiado o de sentirse solo en el mundo, el programa q ue se estimula es la retención de líquidos: recuperar agua para asegurar la superviv encia. Cuando a una enfermedad se le aplica el adjetivo «crónica» significa que, salvo excepc iones, la curación no va a ser posible. Esto obliga a la persona a adaptar sus rit mos a la enfermedad y a modificar su vida. Por esto es tan importante averiguar si la persona está en un conflicto de diagnóstico activo, experimentado como pérdida d e existencia, o so­ledad, o pérdida de referentes. Cuando un órgano o tejido está en fas e de reparación se edematiza, igual que el foco cerebral de Hamer. Si hay retención de líquido, un edema inofensivo puede convertirse en un gran derrame.

¿Cómo abordarla? Una enfermedad crónica implica un conflicto de larga duración, aunque su intensidad no sea muy grande. Además, la persona afectada se mantiene en contacto constante c on el ambiente conflictivo, activando anclas o pistas relacionados con todos los síntomas. Por lo tanto, tal y como hemos visto en la inflamación, en las enfermedad es crónicas se ha de tener en cuenta el efecto acumulativo de los conflictos. Esto quiere decir que se debe poner conciencia en los pensamientos, acciones, ambien tes y programas que de alguna manera son repetitivos y nocivos en nuestras vidas , que por sí solos no im­plican un impacto emocional, pero se acumulan a lo largo de l tiempo. Así se va creando el efecto gota a gota que hace que el vaso se desborde . Al no pasar a la acción y al dejar de hacer lo que la persona quiere realmente, no se supera la fase épica, y por lo tanto se vuelve a reprogramar el conflicto y el sistema, regresando a la fase activa. Las enfermedades crónicas pueden afectar a cualquier órgano o tejido del cuerpo. Por lo tanto, lo primero que hay que tener en cuenta es la capa embrionaria a la qu e pertenece el órgano o tejido afectado y el Sentido Biológico de cada síntoma que pre senta. Esto nos permite identificar el conflicto desencadenante y los conflictos diarios que mantienen la enfermedad o el síntoma (pistas o anclas). Evidentemente, para la BNE es imprescindible abordar el árbol transgeneracional y

el Proyecto Sentido, ya que ambos nos indican la razón por la cual nuestra biología ha adoptado el programa de solución que causa los síntomas. Se trata de indagar todos los aspectos que puedan impedir que la persona logre a lcanzar la fase cicatricial. Por lo tanto, debemos valorar:

Los conflictos autoprogramantes En la fase curativa, los síntomas pueden retroalimentar el conflicto o causar uno nuevo. Por ejemplo, la fase curativa de un cáncer de colon es un sangrado, a parti r del cual a la persona se le diagnostica el cáncer. Esto causa un nuevo conflicto o mantiene la enfermedad. Es importante informar a la persona de los síntomas que puede encontrarse en la fase de reparación.

Los conflictos bloqueantes Todos los conflictos bloqueantes pueden incidir en el mantenimiento de la enferm edad. Por ejemplo, formar parte de una asociación de personas que padecen la misma enfermedad. Inscribirse en una asociación implica compartir una identidad que se puede perder si desaparece la enfermedad. Las asociaciones se construyen en torn o a la enfermedad, dando soluciones para adaptarse a los síntomas que se manifiest an. Otros bloqueantes significativos son el victimismo, la fidelidad familiar, o los procesos verbales bloqueantes. Por ejemplo, era el caso de un hombre con bronquitis crónica que cada día mantenía dis putas y discusiones con su esposa porque ella quería organizarle su territorio.

«Un síndrome» En la enfermedad crónica confluyen varios conflictos, y si se dan en fases diferen tes, estaremos tratando con «un síndrome». Si la enfermedad está en fase de solución, pero está activo el conflicto de existencia, de refugiado o de sentirse solo en el mun do (que involucran a los túbulos colectores de riñón, con retención de líquido), habrá que t ratar «el síndrome» para alcanzar la fase cicatricial. Para abordar las enfermedades c rónicas es importante tratar los conflictos y saber en qué fase están.

Situaciones repetitivas También hay que valorar las pistas o anclas, así como las situaciones repetitivas qu e mantienen el conflicto día a día. Es esencial comprender que un entorno que incide

constantemente en la situación conflictiva mantiene los síntomas gracias al inconsc iente biológico. Esto explica la importancia de realizar una cuarentena para dar a la persona la posibilidad de deshacer los engramas, encontrarse a sí misma y hall ar una nueva forma de afrontar su vida. Veamos algunos ejemplos. A una mujer se le ha diagnosticado estenosis de la válvula tricúspide del corazón desd e hace cinco años. Está casada y tiene un hijo drogadicto al que quiere echar de cas a, pero se siente responsable y culpable. No toma la decisión. La emoción oculta es contra su hijo: «es un cabrón que me está amargando la vida». A otra mujer se le ha diagnosticado fibromialgia. Está divorciada y sus hijos ya s e han emancipado. Tiene varios conflictos: su esposo la dejó y lo vive como un con flicto de haber perdido la dirección. Trabajaba como secretaria de dirección, pero s u jefe la relega a otro despacho sin apenas trabajo, por lo que experimenta una gran autodevaluación. Ha de­jado de ser esposa, de ser madre y profesionalmente es c omo si no existiera (conflicto de muerte, pérdida de identidad), y debe de seguir trabajando para mantenerse (contacto impuesto). Veamos por último el caso de un médico de cincuenta y cuatro años con artritis reumato ide. Se le diagnosticó a los treinta años. A nivel de su línea contemporánea, se observa que el diagnóstico coincidió con una autodevaluación profesional que se manifestó en am bas manos en forma de dolor, inflamación e impotencia funcional en los dedos. Había sido «castrado» por su padre durante la adolescencia. Tiene un Proyecto Sentido de t rabajo, trabajo y trabajo: «para ser alguien, tienes que trabajar y estudiar». Al re visar su transgeneracional, vemos que es doble de una bisabuela paterna (línea mat erna, es decir, la madre de su abuela paterna). Tanto su abuela como su bisabuel a tuvieron artritis reumatoide. Su padre también tuvo artritis en las manos. El co nsultante, gracias a su profesión, hace una reparación a estos miembros de su clan. Aquí podemos constatar la amalgama de conflictos que presenta esta enfermedad crónic a de etiología autoinmune.

Las enfermedades autoinmunes

Generalidades sobre el sistema inmune El sistema inmune o inmunológico es aquel conjunto de estructuras y procesos biológi cos que protege a un organismo contra las enfermedades, identificando y eliminan do células patógenas. Este sistema detecta una amplia variedad de agentes, desde vir us hasta parásitos intestinales, y necesita distinguirlos de las células y tejidos s anos para funcionar correctamente. Por lo tanto, se trata de un sistema de recon ocimiento molecular que mantiene la identidad bioquímica del organismo. Bajo el prisma de la BNE resaltaremos especialmente el concepto de identidad bio química. Por identidad entendemos quién soy yo. Cuando esto no se tiene claro, la pe rsona trata de ser, de hacer o de sentir algo, y al mismo tiempo se impide reali zar esa acción. Normalmente esto ocurre porque la persona no se siente capaz, incl uso es posible que crea que «no vale», lo que la lleva a reprimirse y anularse. Esta s son las condiciones psíquicas idóneas para manifestar biológicamente una enfermedad autoinmune.

El sistema inmunológico no solo es el encargado de colaborar asistiendo a la acción infecciosa de los microorganismos (tal y como hemos visto anteriormente), también es la culminación de un largo proceso evolutivo que se concreta en una red de célula s especializadas con un cometido en aparien­cia simple: velar por nuestra superviv encia dando un Sentido Biológico a todo un intrincado camino evolutivo. Una caract erística relevante de nuestro sistema inmunológico es la capacidad de adaptarse; est o tiene un gran Sentido Biológico. El ser humano tiene un sistema inmunológico innato y otro adaptativo. Tal como decía , este último nos permite evolucionar y adaptarnos a los cambios. El sistema inmun ológico innato está compuesto por macrófagos, neutrófilos, mastocitos y células dendríticas, mientras que el sistema inmunológico adaptativo está compuesto por linfocitos, leuc ocitos, anticuerpos y células T, entre otros. Los sistemas inmunitarios de los vertebrados constan de muchos tipos de proteínas, células, órganos y tejidos que se relacionan en una red elaborada y dinámica. Como pa rte de esta respuesta inmunitaria más compleja, con el tiempo el sistema inmunitar io se adapta para reconocer patógenos específicos de manera más eficaz. A este proceso de adaptación se le denomina inmunidad adaptativa o adquirida, y es capaz de crea r una memoria inmunitaria. La memoria inmunitaria creada a partir de una respues ta primaria a un patógeno específico proporciona una respuesta mejorada cuando se pr o­ducen nuevos encuentros con ese mismo patógeno. Este proceso de inmunidad adquirid a es la base de la vacunación.

Estructuras del sistema inmune Entre sus estructuras se encuentra: • Adenoides • La médula ósea • El timo • El bazo • Las amígdalas palatinas • El ganglio linfático • La red de ganglios linfáticos

Adenoides Se trata de la masa o tejido linfoide situado cerca del orificio interno de las fosas nasales, en el techo de la nasofaringe. Cuando las adenoides se hipertrofi an, el conflicto se relaciona con un bloqueo de la nariz para evitar oler las co sas que producen daño, o para no oler lo que se desea oler.

La médula ósea Representa el núcleo más hondo de nuestro ser, donde nacen las células inmunes capaces de proteger el organismo. En ella se reflejan biológicamente todos los valores, l o que da valor a la vida. Sin ese valor, la vida carece de sentido.

El timo Órgano linfoide primario en el cual se diferencian los linfocitos que salen de la médula ósea. También puede influir en el desarrollo de las glándulas sexuales y en el cr ecimiento del individuo. Un síntoma o enfermedad que afecte al timo tendrá relación con conflictos de negarse a aceptar el crecimiento y la maduración, vinculados a la función de defensa dentro d e la familia. Se trata de situaciones en las que al sujeto le han quitado algo q ue le pertenecía —puede ser un trabajo, un cónyuge o un objeto material? y en las que se ha sentido «sin defensa», sin saber cómo reaccionar.

El bazo Se localiza en el abdomen. Su función consiste en filtrar la sangre para capturar y destruir los eritrocitos viejos que han perdido o mermado su función de transpor te de oxígeno. Los conflictos están vinculados con la noción de destruir a la familia: «siento que no pertenezco a esta familia», «mi sangre no es buena». Veamos, por ejemplo, el caso de una adolescente con un tumor en el bazo. Sus pad res se pelean constantemente y ella lo vive con culpa pues cree que discuten por su causa y que es ella quien está destruyendo la familia.

Las amígdalas palatinas Son dos masas ovaladas situadas a ambos lados del istmo de las fauces. Protegen la entrada de las vías respiratorias de la invasión bacteriana. Su inflamación significa que el afectado vive una situación que lo ahoga, ante la cu al inhibe sus sentimientos de cólera y frustración. También tiene relación con no poder atrapar algo y con la búsqueda del bocado afectivo.

Fig. 1. Esquema del sistema linfático.

El ganglio linfático Filtra la linfa para eliminar bacterias, partículas perjudiciales, contaminantes, etcétera, y así evitar su distribución por el cuerpo. Su afectación representa una gran dificultad para afrontar el peligro, vivida con desvalorización y angustia. Cuando el ganglio se inflama, el sujeto está en fase de curación y de re­solución del conflict o. Muchas veces esta reacción puede ser muy exagerada, y se necesita medicación para evitar males mayores y hacerla más soportable para el sujeto afectado.

Recapitulación Tanto la inmunidad innata como la adaptativa dependen de la habilidad del sistem a inmunitario para distinguir entre las moléculas propias y las que no lo son. Las moléculas propias son aquellos componentes de un organismo que el sistema inmunit ario distingue de las sustancias extrañas.

Un tipo de moléculas extrañas son los llamados antígenos [“anti”, del griego ????-, que si gnifica ‘opuesto’ o ‘con propiedades contrarias’; y “geno”, de la raíz griega ???, ‘generar’, cir’ (que ge­nera o crea oposición)], sustancias que se enlazan con receptores inmunit arios específicos y desencadenan una respuesta inmunitaria.

Las enfermedades autoinmunes Ante este tipo de enfermedades, debemos cuestionarnos: ¿para qué me ataca mi sistema inmunitario y no reconoce mis órganos como propios? ¿Cuál es el Sentido Biológico de ta l despropósito? Quizá haya que buscar las respuestas en el sistema psíquico: una parte de mí rechaza a otra parte de mí. Hay una lucha interior. Hay un profundo sentimiento de «no vivir», de «no poder ser yo». Mi inconsciente biológico me da la solución: destruye aquellos órganos que están en rela ción di­­rec­ta con mi conflicto emocional. Por ello hay que estudiar cada enfermedad in mune buscando su Sentido Biológico. El Sentido Biológico básico es una desvalorización p rofunda: «he sido atacado y no he podido defenderme». Se reconocen más de ochenta enfermedades autoinmunes. Destacaremos las siguientes:

La esclerosis múltiple Aparecen lesiones desmielinizantes, neurodegenerativas y crónicas en el sistema ne rvioso central. La psique de la persona con esta enfermedad de­muestra una gran rigidez mental; se trata de sujetos autoexigentes, inflexibles, intransigentes. Hay una energía psíqui ca excesiva que produce un recalentamiento del sistema nervioso, y de alguna for­m a funde su protección o mielina. La función de la mielina es proteger, entre otros e lementos, el po­tencial de membrana. Una analogía de lo que estamos expresando sería l a de un cable eléctrico que solo es capaz de soportar determinada intensidad. Si e sta se sobrepasa de forma continuada, se produce un recalentamiento que provoca que el recubrimiento o aislante empiece a deteriorarse. La persona con esta enfermedad se paraliza porque cree que nunca sabe lo suficie nte, que no está suficientemente preparada; duda del camino a seguir porque siempr e piensa en que pensarán los demás, y por todo ello presenta un conflicto importante de desvalorización. A ojos del exterior parece ser una persona indecisa, pero en realidad es una persona tan rígida, y se exige tanto, que antes de fracasar prefie re no moverse. Otro conflicto importante es: «si me muevo, muero». Veamos el ejemplo de una cliente mía con esclerosis múltiple. Estudiando el árbol gene alógico vimos que ella era doble, entre otros, de un abuelo suyo que tu­vo que hacer se el muerto durante la Guerra Civil española. Estaba solo y oyó como se acercaban s oldados del ejército del otro bando. Allí había unos cadáveres que antes habían sido fusil ados, de modo que se mezcló entre ellos y, con un pánico terrible, se quedó inmoviliza do. En muchos casos hay conflictos de doble acción o doble obligación: quiero estudiar, pero también quiero ser madre. La persona no ve, o no sabe ver, que quizás se puedan hacer las dos cosas a la vez; es tan exigente que no se permite términos me­dios: o todo o nada. No cabe la posibilidad de estudiar a un ritmo más lento que le permi ta hacer las dos cosas. En esta enfermedad y en las relacionadas con el sistema inmune nunca hay que dej ar de buscar si en el árbol genealógico hay «fantasmas». Se trata de informaciones de al gunos de nuestros ancestros que vivieron situaciones de máximo estrés en las que la vida pudo estar en juego.

Esclerodermia Es una enfermedad del tejido conjuntivo que produce cambios en la piel, los vaso s sanguíneos, los músculos y los órganos internos. A esta dolencia también se la llama l a enfermedad de la momia, pues es como si la persona fuera secándose y le queda un a sonrisa momificada. La persona con esclerodermia tiene varios conflictos, siendo uno de los más import antes el de desvalorización y el de protección. Se trata de personas que siempre se sienten heridas y desprotegidas. Como veremos, son portadoras de programas muy d

uros de desprotección y abandono. Hay una gran carga transgeneracional y del Proye cto Sentido. Veamos el caso de un cliente mío que tenía esta enfermedad. Su madre vive una gran d esvalorización, su marido se entiende con otra mujer y lleva una vida paralela. Es to es así hasta tal punto que mi cliente nace el mismo día que nacía otro hijo fruto d e la relación de su padre con la amante.

Su historia desencadenante es como sigue: su novia le acaba de engañar por enésima v ez y él está súper- enfadado y estresado por el engaño. Ese mismo día le llaman para que v aya corriendo a casa porque su hermano ha tenido un terrible accidente. Se dirig e directamente a la morgue porque su hermano ya ha fallecido, entra totalmente s hockeado, y cuando le besa piensa: «Hermano, tú ya no sufrirás más». Le que­da, según me cuen a, la frialdad y la rigidez que sintió al besarlo. Estos son los síntomas físicos de l a esclerodermia. La esclerodermia afecta a la hipodermis y la grasa desaparece; es el conflicto d e desprotección y abandono. En el caso que presento esto está claro, porque el clien te está viviendo el programa de su madre. Otro conflicto bastante evidente es el de aislamiento. Tengo que aislarme del su frimiento.

En este caso, mi cliente se dedicó a conquistar mujeres y más mujeres, y cuando lo c reía conveniente, las dejaba «tiradas» sin más explicación. Me aíslo del dolor de la relación «antes de morir, mato» (obviamente de forma simbólica). Los síntomas físicos de la esclerodermia son: • Calcinosis: depósitos de calcio en la piel. • Fenómenos de Raynaud: espasmos vasculares de frío y calor. • Disfunción esofágica: reflujo de ácido y disminución de la movilidad. • Esclerodactilia: engrosamiento y estiramiento de la piel en las manos y en los d edos de las manos. • Telanglectasia: dilatación de los capilares de la piel. En el estudio del árbol genealógico veremos mu­chas situaciones de hijos ilegítimos, hij os fuera del matrimonio, incestos, etcétera. En el estudio del Proyecto Sentido ve remos graves conflictos en los que la madre resta valor al padre.

Tiroides Hashimoto Afecta a la glándula tiroides, puede producir bocio y se manifiesta normalmente co n hipotiroidismo. Siempre hay un conflicto de tiempo y el Proyecto Sentido es muy importante, pues muchas veces la madre no desea tener al hijo, o no ve el momento de tenerlo. La persona vive permanentemente la necesidad de ser deseada y querida.

El sida-VIH Es la enfermedad autoinmune por excelencia. Pue­de manifestarse y dar diversos sínto mas en diferentes órganos. Como tiene que ver con la sangre, el conflicto más importante es desaparecer de la familia. Antes muerto que ser reconocido. El sida se relaciona con la homosexua lidad, y el por qué es evidente: «ser homosexual es un problema para la familia». La p ersona prefiere morir antes de dar un disgusto a su familia. Recuerdo el caso de un cliente mío que vivía en un país de Sudamérica. Él es homosexual y quedó infectado del virus del sida. Antes de que lo descubrieran sus padres se vin o a España y, en uno de los controles que le hicieron a raíz del contagio, se vio qu e el virus estaba inactivo. Simbólicamente había muerto para la familia. Obviamente, no todas las personas afectadas por el virus del sida son homosexual es, pero en estos clientes sí que hay graves problemas existenciales en cuanto a p ertenecer a una familia concreta. Mujer que vive con sus padres, los cuales no se hablan entre ellos desde hace tr einta años. Ella siente que está en el medio de los dos, ya que estos se comunican e ntre sí únicamente a través de ella. La mujer quiere desaparecer, está anulada, en una g ran desvalorización. Además revisamos el Proyecto Sentido y vimos que su madre nunca quiso tener hijos con su padre. Tal y como vemos en el caso anterior, la sintomatología asociada al sida está relaci onada directamente con desaparecer de la familia.

Diabetes tipo I La diabetes tipo I puede darse a cualquier edad, pero se diagnostica con más frecu encia en niños, adolescentes o en adultos jóvenes. En la diabetes tipo I, las células beta producen poca o ninguna insulina. En esta enfermedad están involucrados conflictos de repugnancia, asco y resistenci a. La falta de insulina provoca que el azúcar se acumule en la sangre y no pase a las células. El azúcar es un anticongelante y, como afecta a la sangre, podemos dedu cir que tiene que ver con que las relaciones son muy frías. Como es una enfermedad autoinmune, las relaciones frías son con uno mismo. ¿Cómo me re­laciono conmigo mismo?, es una de las preguntas que la persona debería hacerse. ¿De qué o de quién me aíslo? ¿Me si ento aislado? Mis relaciones me repugnan, me dan asco. Muchas veces tengo que ag uantar situaciones inamovibles, tengo que resistir, tengo que ser yo, me quieren cambiar, quieren que sea de una manera determinada. Todo esto se puede vivir en soledad, en aislamiento. La diabetes también es un conflicto de dividir a la familia, de sospechar de los d emás; siento desconfianza porque me pueden engañar. Uno no se fía nunca de la familia ni de nadie, vive sospechando de alguien, o bien alguien sospecha de uno.

La alergia Como ya hemos visto, la alergia es una reacción exagerada al alérgeno o sustancia pe ligrosa. El Sentido Biológico es prevenir, porque hay un peligro inminente. Es una señal de alerta ante un anclaje y está relacionada con una situación conflictiva que tiene una gran carga emocional. Las distintas manifestaciones de las reacciones alérgicas estarán relacionadas con e l conflicto en sí. Por ello, si la reacción es en la piel, habrá que buscar conflictos de contacto o separación; si la manifestación clínica es en la glotis, habrá que buscar situaciones de miedo y/o de ahogo, y así sucesivamente.

Artritis reumatoide Es una enfermedad inflamatoria sistémica autoinmune caracterizada por una inflamac ión persistente de las articulaciones, que en el caso típico afecta a las pequeñas art iculaciones de manos y pies, produciendo su destrucción progresiva y generando dis tintos grados de deformidad e incapacidad funcional. Sus características clínicas so n: dolor, inflamación, rigidez y pérdida de función articular. Se dan conflictos de profunda autodevaluación en los que la persona se encuentra s ola, con una gran falta de calor familiar. Es una enfermedad progresiva, por lo tanto los conflictos son repetitivos y reiterativos. La persona puede buscar el reconocimiento de algún familiar, por ejemplo el padre, y por ello su sintomatología se puede presentar en las manos. Aquí los conflictos tiene que ver con lo que se explicó en el mesodermo nuevo: donde esté la crisis reumatoide, allí hay que empezar a buscar el conflicto.

Espondilitis anquilosante Es un dolor y endurecimiento paulatino de las articulaciones. Afecta a la column a y a los ligamentos de las zonas cervical, lumbar y la articulación sacro-ilíaca. Tiene como característica la hinchazón en las vértebras y en las articulaciones entre la columna y la pelvis. Son personas que soportan una gran carga emocional, no s aben decir que no y siempre se devalúan a sí mismas. Se trata de sujetos anulados, c on creencias del tipo: «no existo». Tienen que de­mostrar constantemente su valía, y por ello aguan­tan todo. Su desvalorización es tan profunda que lo que hacen nunca les parece suficiente.

Cómo abordar la enfermedad autoinmune Para abordar en consulta los casos de personas con enfermedades autoinmunes, sie

mpre hay que tener presentes los puntos siguientes: 1. Hay una gran carga transgeneracional. El estudio del árbol genealógico es fundame ntal. Hay que buscar situaciones de los ancestros en las que se hayan vivido aba ndonos, haya habido hijos ilegítimos, no deseados, hayan sido cuidados por otros f amiliares y no por sus padres, hayan sido hijos de abusos y/o violaciones, etcéter a. 2. Siempre hay que estudiar el Proyecto Sentido. Hacer consciente al cliente o c onsultante de qué estados emocionales vivió su madre desde la con­cepción hasta los tres años aproximadamente. 3. Hay que analizar concienzudamente la situación en la cual se manifiestan los pr imeros síntomas y en qué parte del cuerpo surgen. Se ha de buscar la situación o situa ciones desencadenantes, el shock emocional que produce la activación o la manifest ación del síntoma. Como siempre digo, nuestro fin consiste en llevar al cliente a un estado de comp rensión para que pueda cambiar sus percepciones y sentimientos.

Introducción «Las mujeres acongojadas padecen más frecuentemente de cáncer de mama que sus congéneres alegres». (Postulado atribuido a Galeno, médico griego del Siglo II d. C.). Según la OMS, cáncer3 es un término genérico que designa un amplio grupo de enfermedades con multiplicación rápida de células anormales que se extienden más allá de sus límites hab ituales y pueden invadir otros órganos en un proceso conocido como metástasis. Estas alteraciones son el resultado de la interacción entre factores genéticos y tres cat egorías de agentes externos: carcinógenos físicos (radiaciones), carcinógenos químicos (co ntaminantes) y carcinógenos biológicos (infecciones).4,5,6 El estudio de las enfermedades cancerígenas ha evolucionado a lo largo del tiempo y los cambios en la manera de abordarlas se han acelerado al mismo ritmo que el creciente desarrollo científico. Queremos destacar especialmente la aportación del d octor Hamer7 al estudio del cáncer, pues su visión supone un cambio de paradigma en la forma de abordar la enfermedad. Su enfoque es uno de los pilares de la BioNeu roEmoción (BNE). La BNE es un método de consulta que aprovecha lo mejor de los planteamientos biológi cos de Hamer y los complementa con otras metodologías, como la programación neurolin güística (PNL), la hipnosis ericksoniana y la psicogenealogía.8,9 La evolución biológica de las especies y la relación entre los seres vivos son element os a tener en cuenta en el análisis de las enfermedades cancerígenas, pues nos permi ten comprender cómo se ha registrado esta evolución en nuestra psique, en nuestro ce rebro y en los demás órganos. La evolución implica que en el curso del tiempo se han p roducido cambios beneficiosos en el material genético para adaptarse a las amenaza s del entorno. La enfermedad se enlaza con la evolución; Hamer la consideraba una rememoración de ese pasado evolutivo, y lo expresaba con la frase: «Creemos que pens amos, pero la evolución piensa por nosotros».10 Como se ha desarrollado en el capítulo dedicado al Sentido Biológico, es importante aplicar el pensamiento biológico en relación con la enfermedad y enlazarlo con todas las manifestaciones de la vida desde su origen. Entender sus formas y motivos n

os acerca a la dinámica de cómo una célula normal se convierte en célula cancerígena.

El cáncer en BioNeuroEmoción El estudio del cáncer en BioNeuroEmoción se basa en las leyes biológicas de la Nueva M edicina Germánica (NMG) del doctor Hamer, además de la in­formación de la memoria transg eneracional y del Proyecto Sentido. El doctor Hamer describe cinco leyes biológicas: 1 ley biológica, la ley férrea del cáncer: • Primer criterio. Todo cáncer tiene su origen en un DHS (Síndrome de Dirk Hamer): un shock inesperado, agudo, altamente dramático y vivido en soledad que impacta simul táneamente en la psique, el cerebro y el órgano. • Segundo criterio. La forma en que la persona vive el conflicto en el momento del choque determina la localización del cáncer en el órgano y el área cerebral afectada. • Tercer criterio. El desarrollo en los tres niveles psique, cerebro y cuerpo disc urre siempre en sincronía. 2 ley biológica. Todo programa biológico especial se desarrolla en dos fases, siempre que exista so­lución al conflicto. Son las dos fases de la enfer­medad. 3 ley biológica. Une las dos primeras leyes dentro del contexto del desarrollo embr ionario (ontogénico) y evolutivo (filogenético) del organismo. 4 ley biológica. Explica el rol beneficioso de los microorganismos en la fase de cu ración. 5 ley biológica. La enfermedad tiene que ser entendida como un programa biológico esp ecial crea­do para resolver un conflicto biológico inesperado. La BioNeuroEmoción tiene en cuenta además la memoria transgeneracional y el Proyecto Sentido. La epigenética del comportamiento está demostrando que las experiencias tr aumáticas de nuestro pasado o del de nuestros antepasados recientes dejan cicatric es moleculares codificadas en nuestro ADN. También se heredan por medio de los cam pos mórficos11,12 y de lo que Rupert Sheldrake llama «resonancia mórfica»13. Además existe n numerosos estudios que demuestran que el estado emocional de la madre influye en el desa­rrollo del bebé antes del nacimiento y durante los primeros años de vida.

Las células cancerosas y la psique humana Es muy importante comprender la relación que existe entre la célula cancerígena y la p sique hu­mana. En BNE tenemos claro que la casualidad no existe y que la biología si empre tiene un sentido y una intención concreta, adaptada a un ambiente determinad o. También tenemos muy claro que la psique humana (consciente e inconsciente) inte ractúa constantemente con el cuerpo, produciendo una serie de sensaciones físicas qu e en determinado contexto se pueden manifestar como una enfermedad. Como ya hemo

s explicado, la psique no puede diferenciar entre lo real y lo imaginario. Una e xperiencia crea un ambiente y las células simplemente se adaptan. ¿Qué ambiente crea la psique? Esto se puede desa­rrollar haciendo un paralelismo entre las características de una célula cancerígena y las de una persona que tiene cáncer. a. Una persona emocionalmente inmadura vive las situaciones cotidianas con más est rés que un sujeto emocionalmente maduro. Son personas con una desvalorización import ante, personas que dan mucha importancia a lo que puedan pensar los demás. Dicho d e otro modo, viven pensando en los demás y se olvidan de vivir sus propias vidas. Las células cancerígenas presentan una maduración incompleta o carecen de ella: no alc anzan las formas adultas y especializadas; se manifiestan como células indiferenci adas. b. La gravedad de la enfermedad cancerígena guarda una relación directa con cómo la ps ique vive atrapada en los problemas de los demás. Estas personas se centran en la vida de otros, se preocupan de las enfermedades de terceros, de cuidarlos, sin s er conscientes de hasta qué punto esto afecta a su propia salud y estado interno, pudiendo llegar a estar en peligro de muerte. Un ejemplo ilustrativo es el de una mujer con un cáncer terminal (ya estaba en cui dados paliativos) que tiene un conflicto vital con su madre, una señora que abortó h asta doce veces y ella era la hija número trece. Su conflicto de desvalorización era enorme. Comprendió sus programas de desvalorización, pero seguía pensando en su pobre madre (que nunca quiso a su hija) que ya tenía demencia senil, y le daba mucha pe na. Nunca dio el paso de vivir su vida y seguía pensando que su madre algún día la que rría. La psique de estas personas no tiene límites. No saben decir: «No, hasta aquí he l legado. Vivid vuestra vida y yo la mía». Las células cancerígenas tienen un potencial ilimitado para dividirse: se multiplica n incesantemente, pierden el mecanismo de apoptosis. c. La psique de la persona con cáncer está desconectada de sí misma, de sus sentimient os, de sus necesidades. Es alguien que siempre usa los operadores modales: «debo d e», «tengo que», et­cé­tera. Son sujetos que no saben poner límites. La célula cancerígena tiene una pérdida de la inhibición de contacto, es decir, de la li mitación del crecimiento de una célula al entrar en contacto con otra, por lo que cr ecen de manera incontrolada. d. La psique de la persona con cáncer se deja invadir constantemente, siempre a la espera de un posible reconocimiento. No se da cuenta de hasta qué punto los demás s e han adentrado en su psique. No sabe sacar a los demás fuera de su vida, pues su vida son ellos. La célula cancerígena presenta alteraciones en la permeabilidad de la membrana: las sustancias que habitualmente entran y salen de la célula no pueden hacerlo. e. La psique de la persona con cáncer solo responde a los estímulos externos. No se escucha a sí misma, siempre se justifica y justifica a los demás. Su vida gira alred edor de una sola persona, situación o suceso. No se nutre de las circunstancias o elementos del entorno que podrían enriquecerla; no tiene en cuenta las aportacione s del contexto para crear nuevos vínculos o amarres. En la célula cancerígena se manifiesta una me­nor dependencia de los factores de creci miento provenientes del medio: no responde a los estímulos del entorno. Es posible comparar estas características con los conflictos biológicos que experime nta el enfermo de cáncer. A la luz de la BNE, las particularidades histológicas pres

entan similitudes con las de las personas que padecen cáncer. Algunas de ellas tie nen una marcada tendencia a mantener un único vínculo emocional, dejando de lado tod o lo demás. Cuando por alguna circunstancia este vínculo se rompe, la persona siente que su vida pierde sentido. Por ejemplo, una cliente con cáncer de mama se preguntaba: «¿Para qué vivir si no puedo formar una familia?, ¿para qué vivir si no tengo una pareja que me cuide?». El interrogante de otra paciente, esta con un tumor cerebral, era: «¿Para qué vivir si no puedo compartir mi vida con una pareja?, ¿para qué vivir si mis hijos se han ido con su padre?». El especialista en BioNeuroEmoción tiene la función de llevar al consultante o clien te a un cambio de percepción de su situación vital a través del estudio del árbol genealóg ico y de la comprensión de los programas heredados, para que ello le permita hacer un cambio neurológico y sanarse. Por ejemplo: la cliente con tumor cerebral antes mencionada recordó que había sido v iolada en su matrimonio, cosa de la que tomó conciencia al estudiar el árbol genealógi co. Su madre había vivido una relación de violación con su padre y el programa estaba tan activado que su hija también había sido violada. Entonces tomó conciencia de que e ra plenamente libre de tener las relaciones que ella quisiera y que no tenía que c omprometerse. Esto le había impedido vivir libremente sus relaciones sexuales; tenía programas heredados de su madre que había transmitido a su hija. El entorno y el ambiente de las personas son relevantes a nivel inconsciente. Ob servaremos diferencias en función de la región, el país, etcétera: el inconsciente de lo s españoles no es igual que el de los ingleses, argentinos, mejicanos o chinos. Veamos el caso de dos mujeres con cáncer de mama, concretamente con un adenocarcin oma. Su conflicto emocional es alimentar al hijo que está en peligro. Como eran cu banas, la situación problemática era que sus hijos no estudiaban, y para el inconsci ente cubano no estudiar es como no alimentarse, como estar muerto. Hay inconscientes nacionales, regionales, etcétera. Además está el inconsciente del cl an, de los más cercanos: padres, hermanos, tíos. Por último, también contamos con un inc onsciente individual. Todos ellos conforman los programas contenidos en nuestra psique. Por otra parte, tenemos un programa biológico que, sin que nos demos cuent a, interfiere en nuestra psique. Por todo lo expuesto hasta ahora, cuando nos consulta una persona con cáncer, hay que tener muy en cuenta cuál es su entorno familiar y los programas heredados, rel acionados con los conflictos que han vivido sus ancestros. En conjunto, hay much os factores a tener en cuenta y varios anclajes negativos en la psique del pacie nte de cáncer. Por ello se aconseja una supervisión constante del proceso evolutivo personal del consultante hasta que este alcance esta maduración neurológica y de ada ptación a un entorno que antes era conflictivo.

Las metástasis a la luz de la BioNeuroEmoción Para la medicina convencional la metástasis se produce a partir de un desprendimie nto de células malignas de un tumor primario, causando un tumor secundario por vía l infática o sanguínea. Este es un tema controvertido porque, en la literatura revisad a, algunos autores prestigiosos consideran su existencia, mientras que otros la niegan.

La posible diseminación de las células cancerosas desde un primer tumor primario has ta el punto de la metástasis debería darse por vía arterial, ya que es la única en el or ganismo que lleva sangre a la periferia. A esto se le denomina diseminación he­matógen a. Además, es posible la diseminación por vía linfática. En el caso de la diseminación hem atógena, hay que tener presente que nunca se ha logrado detectar ni aislar células c ancerosas completas que viajen por la sangre arterial; solo se han visto en sang re venosa (pero siempre en el posoperatorio, ya que durante la operación puede esc aparse alguna célula tumoral que el sistema venoso recoja). Lo que se detecta en l a sangre son las sustancias producidas por el tumor o liberadas por el propio or ganismo, pero nunca las células tumorales en sí. Estas no se aíslan ni se detectan com o tales.14 Otro hecho empírico que refuta la hipótesis de la aparición de las metástasis —y que, al m ismo tiempo, muestra que la oncología convencional acepta dicha hipótesis como una v erdad definitiva e incuestionable— es la existencia de los llamados carcinomas de tumor primario desconocido (CUP, por sus siglas en inglés). Según el Instituto Nacio nal del Cáncer (EE. UU.), el “CUP” se define como ‘una enfermedad por la que se encuentr an células cancerosas (malignas) en alguna parte del cuerpo’15. Sin embargo, no se p uede establecer el lugar donde estas células cancerosas comenzaron inicialmente a crecer (su lugar de origen). Esta situación ocurre aproximadamente en un porcentaj e de entre un uno y un tres por ciento de los pacientes con cáncer. La Nueva Medicina Germánica (NMG)16 niega la hipótesis convencional de la medicina. En su lugar propone que la aparición de un segundo tumor cancerígeno corresponde al impacto de un segundo conflicto emocional. Este segundo conflicto puede estar li gado al primero, ya que muchas veces se trata de un conflicto de diagnóstico, de m iedo a la muerte, conflicto de pronóstico, etcétera. Desde la BioNeuroEmoción estamos de acuerdo con las cinco leyes biológicas de la Nueva Medicina Germánica (NMG) del d octor Hamer, y por lo tanto consideramos que los cánceres secundarios vienen de un segundo conflicto. Cada cáncer es una respuesta biológica con un propósito ante un conflicto muy específico . Además, la correlación entre el número de células tumorales que circulan por la sangre y el desarrollo de metástasis es insignificante: no llega al 0,01 por ciento. En nuestro cuerpo existen células pluripotenciales que bajo la orden del cerebro t ienen la facultad de transformarse en lo que el ambiente les pide. Los neurobiólog os han demostrado que tomando células de piel y colocándolas en un ambiente determin ado, estas son capaces de producir distintas proteínas y de comportarse de manera diferente, diferenciándose, por ejemplo, como una neurona. Sin embargo, hemos de t ener en cuenta una limitación: las células nunca pueden cruzar el umbral de su capa germinal. Es decir, las células endodérmicas sólo podrán transformarse en otras células de esa misma capa germinal. De esta manera, las células cancerosas que crecen en el colon y pertenecen al ectodermo no pueden transformarse en células óseas, que se ori ginan en el mesodermo nuevo. Este hecho hace innecesario que haya células de un ti po concreto circulando por los vasos sanguíneos o linfáticos, ya que tienen la capac idad de hacerse en el lugar solicitado. Por ejemplo, a una mujer se le detecta un cáncer de tiroides y su pronóstico es de s eis meses de vida. Vive su conflicto como falta de tiempo o prisa por vivir. Un conflicto de miedo a la muerte se expresa en el pulmón, pero la prisa por vivir es un conflicto de tiempo que se expresa en la tiroides. Por lo tanto tendrá células t iroideas en el pulmón y a esto es a lo que se llama una metástasis. Tanto las células del pulmón como las tiroideas provienen de la misma capa embrionaria. Así, podemos distinguir un cáncer primario —como respuesta a un primer conflicto— de un cáncer se­cundario como respuesta a un segundo conflicto. La metástasis sería la adaptac ión específica de las células gracias a su pluripotencialidad.

Una reflexión que proponemos desde la BNE, y que compartimos con la NMG, es el imp acto que un diagnóstico o pronóstico de cáncer puede causar en la persona. Repasemos l os conflictos correspondientes a los cánceres más frecuentes: • El cáncer de mama siempre viene de un conflicto de falta de protección en el nido, r elacionado con no ser tocada y no querer ser tocada. Y también de falta de comunic ación en el nido, con la pareja o con los hijos, reales o simbólicos. • Cáncer de pulmón conflicto de miedo a morir, miedo arcaico a ahogarse, miedo viscera l «cuan­do desaparece la razón de vivir». Cuando se trata de alveolos, se teme morir por asfixia, de forma inmediata. En el caso de los bronquios, el conflicto es un ob stáculo simbólico que debemos eliminar (la tristeza, por ejemplo, que corresponde a la tisis), un problema de palabras injuriosas que invaden el propio espacio, pel eas en el territo­rio, invasión del territorio. • Cáncer de colon: situación vivida como una in­mundicia, trampa, bajeza, guarrada, coch inada, etcétera. Hay una relación directa entre la localización en el colon y las rela ciones implicadas en el conflicto: si tienen que ver con los padres estarán en el colon ascendente, si tienen que ver con los colaterales se hallarán en el colon tr ansverso y con los hijos en el colon descendente, siempre de manera real o simbóli ca. • Cáncer de huesos: conflicto de profunda autodevaluación. El sujeto siempre sale perd iendo en la comparación inconsciente que establece entre él y algún otro. • Cáncer de sangre: conflicto de profunda autodevaluación relacionado con la familia. • Cáncer de hígado: conflicto de miedo a no poder asegurar la supervivencia propia y d e la familia. Es el caso de los enfermos que no pueden trabajar y mantener a la familia. Muchas veces también se vincula con la intoxicación por el tratamiento. • Cáncer de páncreas: conflicto derivado de sufrir una gran infamia real o simbólica en un contexto familiar: herencias, casa dividida, gran ignominia, temas económicos, etcétera. Actualmente se reconoce que las metástasis convencionales o tumores secundarios ti enen una mayor presencia en tres órganos: huesos, hígado y pulmón. Desde la BioNeuroEm oción este hecho se explica a partir del impacto que la persona recibe cuando se l e diagnostica un cáncer. Por ejemplo, una metástasis ósea tendría una tonalidad de desva lorización (lo que pienso de mí mismo después de una amputación, de un tratamiento agres ivo, de una castración). La metástasis en el hígado tiene un tono de toxicidad (es pos ible que se trate del propio tratamiento del cáncer) o puede estar relacionada con el hecho de no poder alimentar más a la familia. En el pulmón, la metástasis es vivid a como miedo a una muerte inminente. Por ejemplo, consideremos el caso de una mujer diestra que tiene conflicto de ni do con su hijo y desa­rrolla un cáncer en el pecho izquierdo. Deben amputárselo y, com o consecuencia, sufre un conflicto estético y se siente desvalorizada. Esto deriva en un cáncer óseo. Por otra parte, tiene miedo a la muerte, lo que le afecta al pul món (alveolos). Y puede sentir que es una mala madre, con lo que el cáncer se extien de a los ganglios situados debajo de la axila izquierda; muchas veces esto puede venir acompañado de descalcificación del húmero. Además de la relación problemática madre/h ijo, hay un conflicto de desvalorización (se siente mala madre).

El ciclo celular

Para arrojar más luz sobre la acción de la BNE, a continuación explicamos brevemente e l ciclo celular y sus funciones. La información básica de cada célula se encuentra en su ADN. Esta información se expresa , mantiene y perpetúa a lo largo de generaciones de células gracias al ciclo de vida de las mismas. Su duplicación y multiplicación es esencial para la formación y manten imiento de todos nuestros tejidos y órganos, así como para hacer posible la perpetua ción de la es­pecie. El ciclo de vida de cualquier célula se divide en tres fases prin cipales: interfase (que a su vez se divide en las fases G1, G2 y S), mitosis y c itocinesis. Un ciclo celular se completa en pocas horas o días, dependiendo del ti po de célula y también de la influencia de los factores externos, como la temperatur a o los nutrientes disponibles. A continuación mostramos un gráfico ilustrativo de e stas fases (Figura 2).

Fig. 2. Esquema del ciclo celular.

Fases del ciclo celular Se trata de un mecanismo celular muy importante para la vida, y por lo tanto es un ciclo muy bien estructurado que cuenta con una serie de mecanismos de control .17 Interfase: es un estado en el cual la célula no se divide, pero realiza sus funcio nes específicas; es el período entre dos mitosis, dos divisiones celulares. Se trata de la fase más larga del ciclo de vida celular y constituye más del noventa por cie nto del mismo. A su vez se compone de: G0: la fase de reposo. G1: en esta fase la célula duplica su tamaño, aumentando el número de moléculas y estruc turas citoplasmáticas. En este paso se encuentra el primer punto de control, que s e denomina punto de restricción (R). S: es la fase de síntesis o replicación del ADN. Los cromosomas se duplican y comien za la síntesis de ADN y de histonas. Durante el proceso de duplicación del material genético, existe un mecanismo de control que asegura que la duplicación solo tenga l ugar una vez por ciclo. En este momento cada célula tiene el doble de material genét ico. G2: comienza la condensación de los cromosomas y el ensamblado de las estructuras especiales requeridas para la mitosis y la citocinesis (división del citoplasma). En esta fase existe un segundo mecanismo de control que garantiza que solo entre n en mitosis aquellas células que hayan completado la duplicación de su material genét ico. Fase M: es la fase de división de la célula en dos células hijas y comprende la mitosi s y la citocinesis (la división del citoplasma). Mitosis (M): el material genético —el ADN— se reparte entre dos. En el caso de las célul as somáticas humanas, cada una da lugar a dos células hijas con cuarenta y seis crom

osomas. A la mitosis le sigue la citocinesis, durante la cual la célula divide su citoplasma y finalmente pasa a producir dos células hijas. En el proceso de división celular, el material genético se duplica antes de dividirs e, por lo que no se pierde ni se gana información genética. Las células hijas son idénti cas a la madre, pues tienen la misma información genética y el mismo número de cromoso mas, de tal forma que si, por ejemplo, la madre es haploide, la hija también lo se rá. En los organismos unicelulares, este es el mecanismo por medio del cual aumenta el número de individuos de una población. En las plantas y animales multicelulares, la división celular es el procedimiento mediante el cual, por una parte, el organi smo crece a partir de una sola célula y, por otra, los tejidos dañados son reparados y reemplazados. El ciclo celular está finamente regulado. Esta regulación ocurre en distintos moment os y puede involucrar la interacción de diversos factores. Por ejemplo, la falta d e nutrientes y los cambios de temperatura o de pH pueden detener el crecimiento y la división celular. En los organismos multicelulares, además, el contacto con célul as contiguas puede tener el mismo efecto. La mayoría de las células del organismo se dividen periódicamente, con la notable exce pción de las neu­ronas (células nerviosas) y los miocitos (células musculares). La mitos is es solo una breve etapa del ciclo celular, ya que durante la mayor parte del mismo la célula está en periodo de interfase (S). Una vez completado el ciclo, las células pueden emprender otro nuevo de forma inme diata, o pasar a una etapa no proliferativa (G0). La medicina convencional plant ea que muchas neoplasias de crecimiento lento permanecen en estado G0 durante va rios años. El desarrollo y mantenimiento de la estructura de los organismos pluricelulares no solo se vale de la división celular, que rige el aumento del número de células somáti cas, sino también de la apoptosis, que es un proceso de muerte celular programada y controla múltiples dinámicas como: • En los vertebrados, regula el número de neuronas durante el desarrollo del sistema nervioso. • La eliminación de los linfocitos que no realizan correctamente su función. • Moldea las formas de un órgano en desarrollo, eliminando células específicas, como ocu rre con las que se localizan entre los dedos de las manos durante el desarrollo fetal. En cierto momento del ciclo celular, la célula decide si va a dividirse o no en fu nción de una serie de señales y reguladores celulares. Además, el número de veces que un a célula ya se ha dividido también influye en la división celular. Cuanto mayor sea la edad del organismo del que se toman las células, menor será el número de veces que la s células se dividan en cultivo. A este fenómeno se lo denomina senescencia o enveje cimiento celular. La enzima telomerasa se encuentra activa en las células y agrega continuamente ADN a los extremos de los cromosomas para evitar su acortamiento. Esta enzima también está activa en las células cancerosas. La medicina convencional tiene en cuenta el ciclo celular al aplicar la quimiote rapia con vistas a interrumpir el crecimiento celular en los tumores malignos. P ero es bien conocido que este tratamiento no siempre produce los efectos deseado s, especialmente en los cánceres de crecimiento lento con fracción de proliferación pe

queña, como los de colon o pulmón. En un artículo sobre el mecanismo de producción del cáncer, el investigador J. J. Cruz Hernández plantea que estudios de 1935 sugieren que el tumor parte de una sola célu la. Si se calcula que una célula tiene diez micras de diámetro, para llegar a un milím etro de diámetro tumoral se necesitan veinte duplicaciones, con lo que el tumor al canza un mi­llón de células. Las diez duplicaciones siguientes implican un peso tumora l de un quilo y un billón de células. En esta fase el equilibrio entre el tumor y el huésped es inestable, pero con solo cinco duplicaciones más se alcanzaría un peso tum oral de treinta y cinco quilos, que es absolutamente incompatible con la vida. Pues bien, durante más de la mitad de su tiempo de vida el tumor es indetectable. Recientemente se ha visto que las células que se reproducen sin control tendrían un número limitado de divisiones por deterioro de los telómeros, pero las células tumoral es tienen unas enzimas reparadoras (telomerasas y somerasas) que impiden la degr adación de los telómeros y por lo tanto su muerte, y así continúan siendo inmortales. Es tos hechos son clave a la hora de establecer el diagnóstico y tratamiento. Este au tor explica por qué la quimioterapia no siempre puede destruir las células malignas en los diferentes momentos del ciclo celular. Podemos afirmar que hasta ahora los tratamientos convencionales de la enfermedad pretenden eliminarla sin comprenderla y, al hacerlo, también destruyen al hombre enfermo. Expondremos nuestra hipótesis clínica acerca de la acción de la BNE en el paciente con cáncer, en concreto al nivel del ciclo celular. G1, el periodo que media entre la mitosis y el co­mienzo de la síntesis de ADN, se c orresponde con la predisposición genética, a la que se suman las propias historias ( la memoria transgeneracional y el Proyecto Sentido). En este punto, la BNE adqui ere protagonismo gracias al análisis transgeneracional de efectos profundos. Algunas preguntas oportunas para esta etapa serían: ¿Es necesario convertir los secr etos familiares en actos biológicos? ¿La lealtad a la propia historia implica su rep etición en uno mismo y en la propia descendencia? La fidelidad a la historia afect a a la síntesis de ADN hasta el punto de conseguir cambiarla. Al llegar a la mitosis, la pregunta pertinente es: ¿qué es lo que no dejamos salir d efinitivamente de nuestra vida? Lo que no dejamos salir depende de los conflicto s que nos programan, nos estructuran y desencadenan una serie de consecuencias e n nuestras vidas. Tomar conciencia del conflicto es el primer paso hacia la curación. La BNE propone un cambio de percepción que permite a la persona cambiar su historia, su Proyecto Sentido y su vida actual. La primera medida consiste en tomar conciencia. Sin c onflicto, no hay enfermedad.

Referencias bibliográficas 1. Datos de la OMS disponibles en internet: (consulta: 10 de agosto de 2014). 2. Guasc, A. M., «Modelo epistemiológico», en Arte y archivo 1920-2010: genealogias, t ipologías y discontinuidades, Ed. Akal, Madrid, 2011, pp. 24-26.

3. Definición de la OMS, disponible en: (consulta: 20 de septiembre de 2014). 4. Solidoro, Andrés, Apuntes de cancerología, Hozlo SRL, Lima (Perú), 2005. 5. Simón, David, ¿Qué hacer cuando el diagnóstico es cáncer?, digitalizador Hernán, Rosario (Argentina), 1999, L-69, 3.11.03. 6. Harrison, en línea, en español, Mc Graw-Hill, 2008. 7. Hamer, RykeGeerd, 2000. Resumen de la Nueva Medicina Germánica, Amici Di Dirk: Ediciones de la Nueva Medicina S. L., Alhaurín el Grande (Málaga, España), 2005. 8. Schützenberger, ¡Ay, mis ancestros!, Ed. Omeba, Buenos Aires, 2006. 9. Canault, N., Cómo pagamos los errores de nuestros antepasados: introducción a la psicogenealogía, Obelisco, Barcelona, 2009. 10. Hamer, RykeGeerd, op. cit. 11. Hurley, D., «Gransma’s experience leave a mark on your genes», Discovery magazine, mayo de 2013. 12. Weaver, I. et al., «Epigenetic programming by maternal behavior», Nature neurosc ience, vol. 7, núm. 8, agosto de 2004. 13. Sheldrake, Rupert, La presencia del pasado: resonancia mórfica y hábitos de la n aturaleza, Kairós, Barcelona, 1990, pp. 312. 14. Doctor Alfonso Hernandez, Lorenzo, Oncología: preguntas y respuestas, Prous Sc ience, Barcelona, 2001. 15. Definición del Instituto Nacional del Cáncer, de los institutos nacionales de la salud de EE. UU., disponible en: (consulta: el 20 de septiembre de 2014). 16. Hamer, RykeGeerd, op. cit. 17. Paniagua, R., Nistal, M., Sesma, P., Álvarez-Uría, M., Fraile, B., Anadón, R. y Sáez , José F. (2002), Citología e histología vegetal y animal, McGraw-Hill Interamericana de España, SAU, Madrid, 2007.

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El embarazo y la gestación Introducción El embarazo es el periodo que transcurre entre la implantación del óvulo fecundado e n el útero y el momento del parto. Durante el embarazo, se producen cambios en la

fisiología, el metabolismo y la morfología de la mujer para permitir el crecimiento del feto. Se denomina gestación a los procesos de crecimiento y desarrollo del fet o en el interior del útero. Por lo tanto, el término embarazo alude a la mujer, mien tras que gestación hace referencia al feto, aunque se suelen usar como sinónimos. Según el doctor Hamer, el embarazo es un programa biológico similar a los de enferme dad, en el sentido de que se acompaña de pautas de simpaticotonía, vagotonía y crisis epileptoide (por las contracciones uterinas en el momento del parto), aunque no se deba a un conflicto.1

El embarazo El embarazo se inicia con la fecundación, es decir, en el momento en que se unen e l espermatozoide del varón y el ovocito de la mujer para dar origen a una nueva célu la llamada huevo o cigoto. Antes de la fecundación, las células germinativas primiti vas tienen que pasar por una serie de etapas para madurar. El proceso persigue d os objetivos fundamentales: • Conservar el número de cromosomas que caracteriza a la especie. La célula germinativ a tiene que reducir su número a la mitad (veintitrés pares de cromosomas) para que, al fusionarse el óvulo y el espermatozoide, el cigoto tenga cuarenta y seis pares de cromosomas. • Modificar las células germinativas con el fin de prepararlas para la fecundación. En el varón, la diferenciación de las células germinativas empieza en la pubertad. Has ta esa edad las células se agrupan en los cordones sólidos del testículo. A partir de la pubertad, estos cordones se transforman en túbulos seminíferos y las células más prof undas que los revisten empiezan a madurar. El proceso tiene varias fases y dura unos dos meses. La maduración bioquímica se produce posteriormente, cuando los esper matozoides entran en contacto con los líquidos seminal y prostático. En la mujer, las células germinativas se convierten en ovogonias en el tercer mes del desarrollo em­brio­nario, y durante los meses siguientes se multiplican: algunas se transforman en ovocitos primarios y la mayoría degeneran y desaparecen. Al nac er, la mujer tiene entre setecientos mil y dos millones de ovocitos primarios. E stos van desapareciendo durante la niñez, de manera que en la pubertad solo quedan unos cuatrocientos mil. De estos, menos de quinientos llegan a la ovulación duran te el periodo reproductor de la mujer.2, 3 Es importante comprender que los ovocitos del feto femenino se forman ya en el úte ro de la madre y tienen información de ella. Por lo tanto, cuando una mujer gesta, la información de su madre se transmite a su descendencia de una manera indirecta . Pongamos un ejemplo: si una madre siente miedo durante su embarazo, su hija reci be esta información directamente. Al estar en contacto directo con la emoción vivida por su madre, puede generar recursos ante esto.4 Esta información pasa a sus ovoc itos. Posteriormente, cuando ella queda embarazada, vive otras emociones que pas an de forma directa a sus hijos, quienes, a su vez, generan recursos. Pero a est os también les llega la información del miedo de la abuela. Como viven esta informac ión de manera indirecta, no generan recursos, lo cual les puede acarrear conflicto s. Por eso la lectura del árbol transgeneracional suele revelar conflictos de las abuelas que pasan directamente a sus nietos.

El huevo o cigoto está formado por los veintitrés pares de cromosomas del espermatoz oide y los veintitrés del óvulo. Además de estos cuarenta y seis pares de cromosomas, el cigoto también recibe el ADN mitocondrial de la madre. Las mitocondrias de una célula albergan material genético. Cuando una célula se divide, sus mitocondrias lo ha cen con independencia del núcleo. Este ADN mitocondrial5 se hereda por vía materna, pues las mitocondrias se encuent ran en el citoplas­ma y solo el óvulo aporta citoplasma al cigoto. En el espermatozo ide, las mitocondrias están en el cuello y su función es aportar la energía suficiente para permitir su desplazamiento por la trompa uterina. Cuando penetra en el óvulo , el cuello del espermatozoide queda fuera de él. La fecundación también es la concreción de un proyecto: nada puede existir de forma ta ngible sin un proyecto previo. Un embarazo no se produce solo porque hay óvulos y espermatozoides. Es preciso que exista un proyecto de los padres, que en un porc entaje muy alto es inconsciente. Por lo tanto, el huevo o cigoto recibe tres mem orias: 1. Una memoria transgeneracional, en la que entran en juego cuatro generaciones. Está representada por los veintitrés pares de cromosomas de la madre y los veintitrés del padre, además del ADN mitocondrial de la madre. 2. Una memoria embrionaria-fetal, que se forma entre la concepción y el nacimiento . El embrión o feto lleva una vida emocional activa a través de los pensamientos y s entimientos de la mujer embarazada, lo que va a moldear su personalidad. 3. Una memoria individual y personal. En relación con las dificultades que la madr e viva durante el embarazo, el bebé intrauterino construye sus propios recursos. Durante la fecundación, se desplazan doscientos millones de espermatozoides. Atraído s por una sustancia que segrega el ovocito, atraviesan el cuello del útero y la ca vidad uterina para encontrarse con el óvulo en una de las trompas de Falopio, a la que solo llegan unos cuatrocientos. Una vez fecundado el óvulo, el huevo o cigoto es transportado por las vellosidades de la trompa hacia el útero, donde se inicia el proceso de división progresiva de las células hasta crear una estructura en form a de mora llamada mórula. Cuando la mórula llega al útero, comienza el proceso de nidi ficación, durante el cual el embrión, que es el que regula el equilibrio hormonal en esta etapa, se implanta en la membrana uterina. Al principio del embarazo, la madre produce anticuerpos para frenar el crecimien to de este cuerpo extraño, porque el embrión lleva un bagaje genético completamente di stinto al suyo. El proceso natural del embarazo reduce el estrés en la mujer al de sactivar la hormona cortisol y aumenta la confianza al liberar la hormona oxitoc ina. El embarazo corresponde a un estado de vagotonía, de «dejar hacer». Tras la fecun dación, la madre dispone de dos meses para dejar a un lado sus conflictos y pasar a un estado de vagotonía que evite el rechazo. El embarazo puede ser la resolución de un conflicto, pues, si una mujer no se qued a embarazada, puede sentirse inútil, desvalorizada. Con el embarazo, desaparecen e stos conflictos. Pero también puede ser la causa de un conflicto, si no es el mome nto oportuno, si el padre no es el apropiado, si la familia no acepta la situación , etcétera. Estos conflictos pueden ser causa de abortos u otros síntomas. El embrión ocupa el centro de gravedad de la madre. El vínculo entre la madre y el n iño que está gestando determina el nexo de esta con su cuerpo y su forma de asimilar su embarazo. El feto se fusiona con su madre, es su centro biológico y psicológico. Si la madre no toma conciencia de este vínculo y lo ve como algo externo, le resu lta difícil aceptar los cambios de su cuerpo y es posible que rechace el embarazo. Esta actitud puede manifestar una memoria transgeneracional.

Durante la gestación, la mujer es el nexo entre el bebé y el mundo, y todo lo que la afecte incide en él.6 Toda la arborización sináptica, es decir, todas las conexiones que el cerebro en desarrollo va creando en el útero, se reproducen a lo largo de l a vida: constituyen la base, el soporte del desarrollo posterior del cerebro. El vínculo natural, emocional y afectivo que durante el embarazo se genera entre la madre y el bebé influye decisivamente en este y, aunque no se trata del único factor que interviene, puede marcar su vida. Existe una unión simbiótica entre la madre y el feto en el plano psíquico: los dos cue rpos están diferenciados, pero, al mismo tiempo, hay un vínculo de dependencia, pues la vida de uno se mantiene a expensas del otro. Durante el embarazo la mujer es tá en un estado de vagotonía. Pero, si vive una situación de impacto emocional, puede pasar automáticamente a un estado de simpaticotonía. Esto causa una vasoconstricción p eriférica y uterina, lo que se traduce en sufrimiento fetal (por falta de oxígeno), contracciones del útero o incluso abortos. Durante el embarazo la mujer recuerda, inconscientemente, su etapa de gestación en el vientre de su madre.7 Además, el útero guarda una memoria de lo que sucedió en tod os los embarazos anteriores.

La gestación Al contrario que la madre, durante la gestación el feto está en simpaticotonía, porque en él se realiza un gran trabajo de construcción. Después de las sucesivas divisiones celulares, la mórula llega al úte­ro, donde se implanta en forma de una bola hueca de células llamada blastocito. A medida que se de­sa­rrolla, se estructura con dos cavid ades: el saco vitelino y la cavidad amniótica.8 A partir de este momento y durante las primeras semanas, el embrión humano se desa rrolla formando un complejo sistema de vesículas que le permiten sobrevivir y dife renciarse. En esta etapa solo depende de los aportes del ultrafiltrado del plasm a materno, alojado en el saco corial y transportado por el saco y el conducto vi telinos. El saco vitelino constituye el primer órgano extra­embrionario que cumple funciones vitales durante este periodo. Tiene el mismo ADN que el bebé: es su propio cuerpo, su casa, la memoria particular e individual de la que podrá extraer sus recursos en el futuro. Se trata de la primera estructura que produce nutrientes y células s anguíneas para el embrión. En sus paredes también se producen las células germinales pri mordiales, precursoras de los gametos. Así pues, el saco vitelino desempeña un papel fundamental tanto en el desarrollo como en el crecimiento del embrión temprano du rante gran parte del primer trimestre de gestación. Una vez establecida la comunicación embrionario-materna a través del espacio interve lloso, el saco vitelino entra en una etapa de regresión. Finalmente, en el transcu rso de la décima semana de gestación, se colapsa por la compresión del saco amniótico co ntra el corion, y todo el cuidado y de­sa­rrollo del feto se transfiere a la madre g estante. En la cuarta semana, comienzan a formarse el tubo neural y la médula espinal, germ en del sistema nervioso central (SNC). También se forma la placenta, que se encarg ará de llevar oxígeno y nutrientes a través del cordón umbilical, para cubrir todas las necesidades del feto. Este medio fetal se caracteriza por la homogeneidad y la constancia. La vida ute

rina se organiza alrededor de la sensorialidad, que está muy desarrollada y constr uye la estructura mental del futuro niño. El embrión se estructura mediante sensacio nes; no tiene conciencia de la naturaleza del objeto. Al finalizar el primer trimestre, las estructuras primarias y los órganos principa les del bebé ya están formados. El feto mide seis centímetros y pesa diez gramos. La m itad de su tamaño corresponde a la cabeza. El feto es un ser que oye, percibe y siente. A partir de la quinta semana, desar rolla un repertorio de actos reflejos. A las ocho semanas mueve la cabe­za, los br azos y el tronco; expresa sus gustos y disgustos con sacudidas y patadas. A las dieciocho semanas el esqueleto cartilaginoso empieza a solidificarse. Es cuando la madre comienza a sentir los movimientos del bebé. A partir de las veinte semanas, el sistema digestivo comienza a realizar la dige stión, ya que el feto empieza a tragar líquido amniótico. También se observan movimiento s de respiración en el abdomen y el pecho, en un principio irregulares y aislados, pero cada vez más frecuentes. En este punto su cerebro cuenta con treinta mil millones de neuronas. Se están des arrollando las áreas destinadas a los sentidos del gusto, el olfato, la audición, el tacto y la vista. La puesta en marcha progresiva de los sentidos tiene una dobl e función: modelar el sistema nervioso y prepararlo para la vida exterior. Los sentidos no cumplen la misma función que tendrán después de haber nacido. La función del tacto, por ejemplo, es entrar en contacto con algo distinto a uno mismo; se trata de un órgano de percepción de diferencias o sutilezas. Para el feto, el tacto es un medio de percepción de sí mismo como una totalidad. Para el feto no existe na da distinto a él: está en contacto con su propio líquido amniótico, inmerso en él. La piel es una superficie que percibe hasta la menor vibración. El sentido del oído en el adulto es una unidad anatómica relacionada con la audición y el equilibrio. En el embrión se desarrolla en tres partes, y cada una se origina en una de las tres capas embrionarias. A los dos meses de gestación se sueldan los huesecillos y se forma la cóclea, órgano del equilibrio. El futuro bebé es capaz de s entir la posición y el balanceo, por eso posteriormente suele sentirse seguro cuan do su madre lo mece en sus brazos. A partir de las veinticuatro semanas, el feto oye los retumbos estomacales de la madre y los sonidos amortiguados del exterior, como la voz de ella. Pero el son ido dominante en su mundo es el ritmo del corazón materno. El feto desarrolla el gusto y el olfato al tragar líquido amniótico, y se estructura neurológicamente a partir de estas percepciones. Se ha sugerido que la función olfa tiva humana tiene como precedentes directos los quimiorreceptores fetales, de ma nera que esta información se aplicaría al reconocimiento del entorno. La visión se desarrolla con mayor lentitud. Al nacer, las vías visuales están poco mie linizadas, aunque se ha demostrado que el feto es sensible a la luz a partir de las dieciséis semanas. Hacia el final de la gestación, en torno a las veintisiete se manas, abre los párpados. La capacidad para producir movimientos oculares aparece poco antes del parto. Entre las semanas dieciocho y treinta y dos, los circuitos cerebrales del feto y a han alcanzado el grado de evolución que tendrán al nacer. Ya se han de­sa­rrollado rit mos de vigilia-sueño. Ciertas pruebas sobre ondas cerebrales registran fases de su eño REM, lo que significa que el bebé intrauterino sueña. En el momento del parto, las vías mielinizadas del sistema nervioso del bebé son principalmente las del tronco, el cerebelo y el sistema límbico.

El mecanismo fisiológico9 que desencadena el parto aún no está totalmente clarificado. El inicio del trabajo de parto, bien descrito en algunos mamíferos, demuestra que hay una activación del eje hipofisario-adrenal del feto, y el aumento de cortisol fetal actuaría a través de la placenta. De ello se deduce que el bebé decide el momen to del nacimiento.

Conflictos del embarazo10,11 Contracciones uterinas La madre ha vivido un impacto emocional y está en simpaticotonía. Las contracciones uterinas producen sufrimiento fetal. Hay que explorar qué situación ha vivido la mad re, o bien qué ocurrió cuando estaba en el vientre de su madre, porque toda emoción no expresada queda memorizada en las células y se repite.

Embarazo ectópico Es la implantación del óvulo fertilizado fuera de la cavidad uterina. En el noventa y cinco por ciento de los casos se localizan en la trompa uterina, pero también se pueden detectar en la cavidad abdominal o en el ovario. El conflicto es un emba razo querido y rechazado a la vez: conscientemente se desea un niño, pero inconsci entemente no. Hay una doble presión que puede causar una parálisis, y el niño se encue ntra «arrinconado» en un lugar que no está previsto. Por ejemplo, una mujer separada formó una nueva pareja y su compañero le pedía insiste ntemente un hijo. Ella sentía que no era el momento adecuado. En este marco, tuvo un embarazo ectópico. El conflicto ser el padre viendo en un ntorno», «el

está relacionado con conflictos de tipo: «no ser el momento adecuado», «no adecuado», «el embarazo está fuera de la norma, de las costumbres», «estar vi lugar demasiado reducido», «no poder responsabilizarse del niño en este e niño no va a tener lugar y no tendrá hogar en el futuro», entre otros.

Huevo huero Es un embarazo en el que se desarrolla el saco embrionario, pero sin embrión. Se t rata de la principal causa de aborto involuntario. El conflicto está relacionado c on el deseo de tener un hijo, que no puede concretarse porque se teme no poder l levar bien el embarazo.

Enfermedad trofoblástica gestacional Se trata de un grupo de patologías que afectan al tejido que, en condiciones norma les, se convertiría en la placenta.12 Estas patologías son, entre otras: • Degeneración hidrópica: dilatación de las vellosidades coriales (el tejido que rodea e l embrión y la placenta) sin signos de crecimiento tumoral. • Mola hidatiforme: degeneración de las vellosidades coriales. • Mola invasiva: invasión de la mola hidatiforme en la pared del útero. • Coriocarcinoma: invasión en las capas del útero; ya no se puede diferenciar la estru ctura de las vellosidades coriales. La enfermedad trofoblástica gestacional se origina en los tejidos fetales, no en l os maternos. En la década de los setenta se descubrió que la mola hidatiforme se for ma por la fertilización de un óvulo vacío (es decir, sin material genético). Cuando este óvulo vacío se divide, provoca el consiguiente desa­rrollo celular dirigido solo por la carga genética del espermatozoide. Otras veces un óvulo vacío es fecundado por dos espermatozoides (por lo que presenta una base genética de cuarenta y seis cromosom as, pero solo de origen paterno) o un óvulo con material genético es fecundado por d os espermatozoides (tiene sesenta y nueve cromosomas, los veintitrés maternos y lo s cuarenta y seis paternos). Lo más frecuente es que la mola sea expulsada hacia el cuarto o quinto mes, porque se produce un rechazo. Si este rechazo no existe, se desarrolla una mola invasi va o un coriocarcinoma. El conflicto está relacionado con el deseo intenso de tener un hijo, pero también es intenso el deseo contrario. Según la intensidad del conflicto, aparecerá una degene ración hidrópica, una mola o un coriocarcinoma. Es importante explorar la memoria tr ansgeneracional de mujeres que murieron en el parto.

Hipertensión arterial gestacional El aumento de la presión arterial durante la gestación está relacionado con un conflic to de necesidad de resistir para defenderse, de proteger a la familia o al bebé. L a madre se siente agredida y puede sentir que su bebé está en peligro. Este fue el caso de una mujer embarazada con hipertensión cuyo marido no quería ese niño; deseaba que abortara. Ella quería tenerlo, pero se sentía in­segura.

Toxemia gravídica La toxemia gravídica es una enfermedad hipertensiva aguda de la gestación, el puerpe rio o ambos periodos. Su fase sin convulsiones se llama preeclampsia. Por lo tan to, la preeclampsia y la eclampsia son etapas de una misma enfermedad.

Esta dolencia aparece en el último trimestre de embarazo, en el parto o en el posp arto inmediato. Se caracteriza por una hipertensión arterial severa, edemas, prese ncia de proteínas en la orina e insuficiencia renal. Si la toxemia avanza, se prod uce la eclampsia, con crisis convulsivas tónico-clónicas generalizadas y estado de c oma. Los conflictos están relacionados con el miedo a morir durante el parto o el deseo de matar a al­guien para dar vida a ese niño. En ambos casos, se trata de memorias transgeneracionales de mujeres que murieron al alumbrar.

Hemorragia La hemorragia implica un conflicto relacionado con la familia. Como se trata de sangre que sale al exterior, hay que cuestionarse a quién se quiere eliminar de la familia, quién está de más ahí, en ese contexto. Por ejemplo, una mujer tuvo una hemorragia después del parto porque estaba su sueg ra. Ella sentía que estaría mucho mejor sin su presencia.

Anemia El conflicto de la anemia es el de: «no quiero mo­lestar a los otros, quitarles la v ida, quitarles oxígeno», «me da la impresión de que molesto en mi familia». Puede existir un cuadro familiar bastante conflictivo, vivido como una forma de borrarse para dejarle más oxígeno al niño: «no tengo derecho de combatir dentro de esta familia» (la ane mia priva a los músculos del oxígeno suficiente para combatir). Por ejemplo, una embarazada anémica había tenido una relación conflictiva con su parej a en su anterior embarazo; sentía que molestaba.

Hemorroides

Las hemorroides son venas varicosas que aparecen en el recto. Por lo tanto, impl ican una noción de familia (sangre) y una noción de identidad (ano). La madre puede vivir la gestación con la sensación de no tener un lugar propio. El conflicto puede expresarse con frases como: «¿Quién soy yo?», «¿cuál va a ser mi lugar en esta familia?»; o b : «tengo que drenar las suciedades de la familia».

Edema

Es una acumulación de líquido en el espacio intercelular. Puede aparecer en las pier nas o en los brazos. Se vincula a la fase de resolución de un conflicto anterior a l embarazo, o bien en relación con este. Hay un conflicto de pérdida de referentes. Cuando estos se pierden, la solución biológica es retener agua.

Toxoplasmosis La toxoplasmosis es una infección causada por el Toxoplasma gondii, un parásito intr acelular que puede causar infecciones desde leves y asintomáticas hasta graves y m ortales, que afectan principalmente al feto. Se considera que esta infección se tr ansmite de los animales a los seres humanos. El parásito cruza la placenta. Por lo tanto, la madre infectada puede transmitir l a enfermedad al feto. El mismo nombre del parásito da una idea de toxicidad. Así pue s, hay que buscar algo en la madre que ella juzgue tóxico para el niño (tóxico desde e l punto de vista emocional), algo que ha vivido o que ha pensado que es tóxico par a su hijo.

Pérdida de líquido amniótico El líquido amniótico es el fluido que rodea y amortigua al embrión, y luego al feto, d urante la gestación. Resguarda y protege al bebé y permite los movimientos fetales. El impacto emocional de perder líquido amniótico tiene relación con la pérdida de refere ntes o la necesidad de más referentes.

Placenta previa Hay placenta previa13 cuando ésta se inserta en la parte inferior del útero, cubrien do todo el orificio cervical interno o parte de él, o bien quedando muy cerca, de manera que obstruye el canal del parto total o parcialmente. Es como si la place nta protegiera al niño para que no fuera agredido. Por lo tanto, el conflicto tien e relación con la noción de protección (de una violación, de una agresión, del padre, etcéte ra). Es el caso de la mujer que durante el embarazo no desea tener relaciones sexuale s y se siente agredida por el marido.

Desprendimiento de placenta Los desprendimientos de placenta son complicaciones bruscas que surgen poco ante

s o después del parto, y son difíciles de predecir. Estas anomalías pueden tener lugar por defecto o por exceso: la placenta se desprende antes de lo debido, o bien n o se desprende del todo. El desprendimiento prematuro consiste en la separación total o parcial de la place nta del útero antes del nacimiento del feto. La función de la placenta es alimentar al bebé, por lo que hay que explorar los miedos de la madre a ser tóxica para su hij o. El desprendimiento tardío se produce cuando la placenta se demora en desprenderse del útero más allá del tiempo considerado normal. Algunas veces deriva en una retención completa de la placenta, pero en otras se expulsa la mayor parte de esta. En est e último caso, la parte retenida puede causar hemorragia e infección y, en consecuen cia, complicaciones muy graves para la madre. Se deben buscar conflictos relacio nados con la necesidad de proteger y alimentar más tiempo al bebé.

Embarazo gemelar La experiencia nos ha demostrado que el hecho de tener gemelos se relaciona con memorias de pérdidas de hijos, de abortos (espontáneos o provocados) y de hijos no r econocidos o extramatrimoniales en las dos o tres generaciones anteriores. Tener gemelos representa una oportunidad para reparar estas pérdidas o estas memorias d e falta de reconocimiento.

Parto y nacimiento En el parto, la madre pasa a simpaticotonía. En este momento se despiertan todos l os conflictos anteriores a la concepción, vividos durante el embarazo, e incluso l as memorias transgeneracionales (de su propia madre y/o abuela en ese momento). Al abandonar el útero, se inicia el patrón básico de abandono que regirá a lo largo de t oda la vida. A menudo, la madre y el niño viven este momento como una separación acompañada de agre sión. La mujer que da a luz se encuentra conectada inmediatamente a otro momento d e separación, el de su propio parto: se produce un contacto emocional con lo vivid o durante su propio nacimiento, además de una activación de las memorias de embarazo s y partos problemáticos de sus ascendientes. Después del parto, en la cuarentena o puerperio, la madre pasa a vagotonía, estado e n el que se recupera tras el nacimiento del bebé. Puede tener una depresión posparto debido al cambio o reequilibrio hormonal. Pero este tipo de depresión se relacion a sobre todo con los conflictos que reencuentra,14 las vivencias de la madre dur ante su propio nacimiento y la memoria transgeneracional. Veamos el ejemplo de una mujer con depresión tras su primer parto. Su abuela había m uerto inesperadamente cuando su madre estaba embarazada de ella, de manera que, cuando ella nació, su madre estaba de duelo. Después, cuando ella tuvo a su hijo, su madre «casualmente» estaba de viaje.

Parto prematuro Un parto es prematuro cuando se produce antes de las treinta y siete semanas de gestación, pues la mayoría de los embarazos duran más de treinta y siete semanas conta das desde la última menstruación. Expresa la necesidad de nacer «ya». Puede ser que la madre esté asustada o enferma, o que antes haya sufrido un aborto inducido o una muerte fetal.

Parto pelviano o de nalgas El parto pelviano está relacionado con conflictos de identidad, con la necesidad d e demostrar quién se es realmente o de mostrar la propia identidad sexual. Hay que interrogar a la madre sobre qué significa para ella que su hijo sea un niño o una n iña. También puede implicar miedo a ir hacia delante. Si se considera que el entorno es peligroso, se retrocede, se va hacia atrás. Hay que indagar los miedos de la madr e y qué significa para ella ir hacia delante.

Parto transverso Un parto transverso significa «no quiero salir», o bien «se perdió al buscar la salida». E s como buscar la dirección equivocada para sobrevivir.

Parto tardío o prolongado Un parto tardío se produce cuando, ante una situación conflictiva, la madre quiere r etener al niño, pues no se considera preparada para separarse de él. Fue el caso de una mujer que se estaba construyendo una nueva casa y mientras ta nto vivía en un piso en el que le faltaba espacio. El deseo de retener a su hijo h asta que su casa estuviera terminada la llevó a tener un parto tardío.

Cordón umbilical

Cuando el niño nace con una vuelta de cordón umbilical, puede haber una memoria biológ ica arcaica relacionada con la necesidad de salvar a la pareja: «hay que sacrifica r al niño para que la pa­reja continúe». El primer imperativo es perpetuar la especie: e l niño no es capaz de salvar la especie, pero la pareja sí. Es un proceso inconscien te que se inscribe en una memoria familiar. Además hay que explorar posibles ahogamientos, vividos por la madre durante el emb arazo o a nivel de memorias transgeneracionales (ahorcamientos, etcétera).

Nacimiento con carencia respiratoria Produce una inmensa rabia. El niño que aspira líquido amniótico vivirá como una traición l a acción de la madre, que no ha colaborado con él. Ciertos estudios científicos demues tran que una merma respiratoria de más de una hora durante el nacimiento increment a el riesgo de suicidio, sobre todo en la adolescencia.15

Ictericia La ictericia del recién nacido se caracteriza por el color amarillento de la piel, la conjuntiva (blanco de los ojos) y las mucosas, como consecuencia de un aumen to de bilirrubina (pigmento biliar que proviene de la degradación de los glóbulos ro jos) en sangre. Muy frecuente en los recién nacidos, la ictericia afecta a un sese nta por ciento de los bebés. Se trata de una condición temporal e inofensiva que sue le desaparecer por sí sola. En raras ocasiones, sin embargo, es muy grave. Puede deberse a una incompatibili dad sanguínea del grupo Rh. En este caso la emoción oculta tiene relación con la neces idad de proteger al niño de una familia tóxica, letal, o con el deseo de que el bebé n o pertenezca a esa familia. La ictericia también puede ser consecuencia de complicaciones graves, como trastor nos hepáticos, biliares o intestinales. Estos casos están ligados a situaciones de i ra interiorizada por la madre.

Cesárea Ya hemos dicho que el bebé decide el momento del nacimiento. Por lo tanto, una cesár ea programada puede experimentarse como un síndrome de interrupción, con el sentimie nto de haber sido desviado de la dirección vital original o expulsado del propio m edio. Hay que explorar memorias de Proyecto Sentido o transgeneracionales de con flictos relacionados con tener hijos. Las experiencias traumáticas durante la gestación y el nacimiento dejan huellas impo rtantes y pueden condicionar la vida. La persona que nació con retraso o prematura mente, por medio de una cesárea o con la ayuda del fórceps, con sensación de asfixia p

or el cordón umbilical o por haber tragado líquido amniótico, se encontrará con que, en ciertos momentos claves de su vida en los que hay que nacer a una situación nueva, padecerá la misma angustia que aquel bebé que no pudo pasar de una realidad a otra sin sufrir.

Referencias bibliográficas 1. Hamer, R. G., «La nueva medicina», Dermagic/Express, 4 (116), 2 de octubre de 200 2. Obtenido en . 2. Scott, F. G., Biología del desarrollo, Editorial Médica Panamericana, Madrid, 200 5, cap. 7, pp. 197-203. 3. Lagman, S., Embriología médica con orientación clínica, Editorial Médica Panamericana, Santiago de Chile, 2007, pp. 24-31. 4. Corral, E. y Pereda, J., «El tubo neural y el saco vitelino durante el primer t rimestre. Articulaciones del desarrollo embrionario temprano», Revista chilena de ultrasonografía, 2007, vol. 10, n.o 1. 5. ADN mitocondrial. Laboratorio de Genética Forense, Facultad de Medicina, Univer sidad Complutense de Madrid (consulta: 17 de febrero de 2013, en ). 6. Verny, T. y Kelly, J., La vida secreta del niño antes de nacer, Urano, Barcelon a, 1981, pp. 13-28. 7. Olza, I. y Palanca, I., «La experiencia del programa del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda», Psiquiatría perinatal y reproducción, Cuadernos de Med icina Psicosomática, 2012, n.o 101-2012. 8. Sadurní, M., Rostán, C. y Serrat, E., «El desarrollo de los niños paso a paso», UOC, Ba rcelona, 2008, pp. 21-34. 9. Cabero, L. et al., Obstetricia y medicina materno-fetal, Editorial Médica Panam ericana, Madrid, 2008, p. 383. 10. Corbera, E. y Marañón, R., Tratado de biodescodificación, Índigo, Barcelona, 2011, p p. 200-217. 11. Corbera, E. y Marañón, R., op. cit. 12. Kurjak, A. y Chervenak, F., Ecografía en obstetricia y ginecología, Editorial Médi ca Panamericana, Madrid, 2008, cap. 17, pp. 244-248. 13. Botella, J., Escudero, M. y Barrón, E., La placenta. Fisiología y patología, Díaz de Santos, Madrid, 1992, pp. 313-322. 14. Gutman, L., La maternidad y el encuentro con la propia sombra, Ediciones Del Nuevo Extremo, Buenos Aires, 2003. 15. Jodorowsky, A. y Costa, M., Metagenealogía, Siruela, Madrid, 2012, pp. 239-250 .

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El Proyecto Sentido Introducción

Debemos la expresión «Proyecto Sentido» a Marc Fréchet, psicooncólogo y psicólogo clínico fra cés, que la acuñó basándose en su propia historia. Fréchet decía que su vida había empezado c n dieciocho meses de cárcel, porque fue concebido al finalizar la Segunda Guerra M undial, cuando su madre fue encarcelada para ser juzgada. Ella pensó que, si estab a embarazada, el jurado sería más indulgente y la condena sería menor. El propósito de s u madre al concebirlo fue, pues, conseguir una reducción de pena y una estancia en prisión más confortable. Pasó en la cárcel todo el embarazo y los nueve meses posterior es al parto. Las condiciones de su concepción y nacimiento marcaron toda su vida. Marc Fréchet fa lleció prematuramente en 1998. Muchos de sus trabajos no han sido publicados, pero sus investigaciones son bien conocidas en Francia.1,2 Un proyecto es un deseo, un pensamiento, que im­plica planificar y elaborar una se rie de instrucciones para alcanzar un objetivo. El sentido es el significado, la razón de ser o la finalidad de este proyecto. «Un proyecto solo puede expresar el s entido por el cual ha sido concebido». El Proyecto Sentido está relacionado con lo que ocurre en torno a la concepción de u n hijo. No hay concepción si no existe previamente un deseo, un proyecto de los pa dres, que puede quedar totalmente en el inconsciente. El hecho biológico, el acto sexual, no es suficiente para explicar una concepción: hay mujeres que desean tene r hijos y no se quedan embarazadas, mientras otras se quedan embarazadas sin des earlo. Lo mismo ocurre en una inseminación artificial: algunas funcionan, otras no , y se desconoce la causa. El análisis del Proyecto Sentido exige tener en cuenta la dimensión temporal (un perío do que va desde nueve meses antes de la concepción hasta tres años después del nacimie nto) y la dimensión estructural (al hijo se le transmite, consciente o inconscient emente, toda la historia familiar). Todo lo que ocurre en el entorno de la familia durante ese lapso de tiempo condi ciona su estructura, porque se proyectan sobre el futuro hijo todos los deseos ( que sea médico, futbolista o presidente) y temores (que sea un alcohólico como papá o un drogadicto como el cuñado). Hay estudios3,4 que demuestran que los acontecimientos de la vida de los padres previos a la concepción influyen en la mente y el cuerpo del hijo. En las etapas f inales de la maduración del óvulo y del espermatozoide, se ajusta la actividad de lo s grupos de genes específicos que darán forma al niño mediante un proceso llamado «impre sión genómica».5 Al nacer, se heredan dos copias (o alelos) de cada gen. En algunos ca sos una misma copia (un mismo alelo) se expresa de forma diferente según proceda d el padre o de la madre. La regulación en la expresión (silenciamiento) de algunos ge nes pue­de producir síndromes y enfermedades. Du­rante la gestación, la madre empieza a establecer vínculos emocionales con el embrión. Estos vínculos son afectados por una s

erie de factores personales, familiares y ambientales. Diversos estudios indepen dientes6 demuestran que, durante el embarazo, la mujer vive en un estado especia l de sensibilidad psíquica y emocional, en el que resurgen recuerdos de su propia infancia, lo cual permite imaginar cómo será la infancia de su bebé. Si su infancia fu e agradable, el vínculo afectivo se produce de forma natural. Pero, si su niñez estu vo marcada por el abandono, los abusos o el desamparo, durante la gestación renace n los conflictos no resueltos. Esta influencia lleva a reproducir situaciones vividas en el ámbito familiar, bien por simple duplicación, es decir, por repetición de la historia (como una mujer cuy o padre abandonó a su madre cuando ella era pequeña y luego a ella le ocurre lo mism o), bien por oposición (la madre es abandonada y la hija no se casa ni tiene hijos para evitar vivir esa situación). En otras ocasiones, esta influencia lleva a reparar la historia familiar, aunque reparar no es sinónimo de solucionar. La historia familiar condiciona aspectos de la propia vida, limitando el margen de elección (por ejemplo, el hijo de unos pad res arruinados se hace contable, aunque no le apasiona esa profesión). La madre y el niño están fusionados7 desde la concepción hasta los dos o tres años de vi da del hijo. El bebé se construye en el sistema de representación del espíritu de la m adre: todo lo que la madre siente, la preocupa o rechaza, todo lo que ella ha re legado a la sombra es vivido como propio por el niño. «La sombra» es una expresión de la psicología de Jung que designa estas partes desconocidas de la psique. En la medi da en que una mujer se hace cargo de su propia sombra, libera a su hijo de la ma nifestación de dicha sombra. El Proyecto Sentido permite determinar qué conflictos estructurantes están asociados al síntoma o a la enfermedad del cliente, mediante la identificación de los conflic tos emocionales vividos por sus padres (principalmente la madre) desde nueve mes es antes de su concepción hasta sus tres años de edad. Tenemos muchos Proyectos Sentidos: algunos cons­cientes, muchos inconscientes, uno s fascinan­tes, otros limitantes. Pueden expresarse en la profesión, las relaciones, los amigos, las parejas, etcétera; y pueden condicionar comportamientos o ser cau sa de síntomas y enfermedades.

Proyecto Sentido y la concepción Las circunstancias que rodean la concepción se convierten en la base de patrones i nconscientes en la vida. Una concepción traumatizante condiciona las relaciones po steriores. Por ejemplo: • Una mujer concebida por violación es víctima de abusos sexuales. • Un padre muere en la guerra y la pareja de su hijo o hija muere poco después de em pezar la relación. • Un hijo extramatrimonial tiene relaciones furtivas o casuales. Si se libera de estos aspectos conflictivos, la persona podrá escoger conscienteme nte sus relaciones. La concepción es también la concreción de un proyecto. El clan decide el destino de ca da uno de sus miembros. Por eso es importante averiguar para qué se fue concebido,

qué ocurría en la vida de los padres cuando se fue concebido. Veamos diferentes asp ectos del Proyecto Sentido que se deben tener en cuenta:

Fidelidad familiar Cada persona experimenta una fidelidad interior a la historia del clan y a la hi storia personal. Está inconscientemente ligada a ese proyecto, y si no puede conci liar su vida con él, seguirá el proyecto con cólera oculta. Por ejemplo, si durante cuatro generaciones el primer hijo varón de una familia ha sido médico, sus miembros esperan que el primer hijo varón también lo sea.

Necesidad de reparar un drama familiar Hay que reparar una historia: problemas familiares, divorcios, enfermedades. Fue el caso de un hombre que había sido concebido para sellar la conciliación de los padres. Cuando fue adulto, vivió situaciones de conflicto con sus hijos y desarro lló una diabetes.

Secreto de los padres El niño expresa un secreto familiar con un síntoma (como las hemorroides) o con un c omportamiento (como el tartamudeo). Por ejemplo, si una mujer oculta que su niño no es hijo del padre que lo reconoce, sino del amante.

Amor imposible Por ejemplo, si una mujer está enamorada de un hombre, pero se ve obligada a casar se con otro, su hijo establecerá relaciones imposibles o inestables.

Acontecimiento especial durante el embarazo

Fue el caso de un niño diagnosticado de trastorno por déficit de atención cuya madre, durante su gestación, se había hecho una amniocentesis para saber si su hijo estaba bien. En un primer momento el médico le dijo que parecía que había una mal­formación. Hast a que esto se descartó, una semana más tarde, la madre no quiso vincularse emocio­nalm ente con ese embrión por miedo a tener que abortar.

Proyecto Sentido transgeneracional Está relacionado con la historia familiar: el bebé la absorbe y la transforma biológic amente en enfermedad (como problemas de corazón, malformaciones, vueltas de cordón, etcétera), o bien lo traduce en comportamientos adaptativos (como el déficit de aten ción). Se vincula a abortos o intentos de aborto previos, desapariciones o muertes prematuras. Ejemplos: En la familia hay una historia de maltrato entre los padres. La hija, embarazada de ocho meses, llega a casa de sus padres y encuentra a su padre a punto de est rangular a su madre. Logra liberar a su madre, pero entra en trabajo de parto. E l niño nace con una vuelta de cordón que le causa una parálisis cerebral con un síntoma residual: no puede mover la mano derecha. Un adolescente es diagnosticado de déficit de atención a los doce años, momento en que también se adhiere a la subcultura gótica. Durante el embarazo, su madre había sido d iagnosticada de sida, pero estaba convencida de que el diagnóstico era falso. Aunq ue el médico le prescribió retrovirales, ella no siguió el tratamiento. Hacia el final del embarazo el médico le dijo que, si no se tomaba los medicamentos, su hijo no llegaría a los doce años. Justo a esa edad el muchacho deja de ser un buen estudiant e y se adhiere al movimiento gótico. Al analizar la historia familiar de esta muje r, vimos que no había conocido a su padre, pues este había abandonado a su esposa e hijos cuando ella tenía pocos meses. Una generación antes, la abuela materna había int entado abortar a su hija porque eran tiempos de guerra. Veamos otros ejemplos de Proyecto Sentido:

Identidad sexual Si los padres desean intensamente que el ndrá la sensación de no ser aceptado, de ultades con su género o temen asumir las aben qué se espera de ellas ni qué deben

bebé sea de un sexo y es de otro, este te ser inadecuado. Estas personas tienen dific responsabilidades propias del mismo. No s esperar de sus relaciones.

Hijo de reemplazo Cuando los padres conciben un hijo que sustituye a otro que ha muerto. Es habitu al después de un aborto, tanto espontáneo como provocado (para el cerebro, el sentid o es el mismo). El útero encierra la memoria de un muerto; el hijo puede ser hiper

activo o sufrir déficit de atención, porque su proyecto es hacer vivir a alguien que ha muerto.

Hijo de apoyo Son hijos que nacen para salvar a la madre o al padre. Son personas que se sacri fican por los demás y tienden a adoptar una actitud protectora en todas sus relaci ones. Tienen la sensación de que, si no se sacrifican por los otros, estos las aba ndonan. Por ejemplo, una madre se sentía sola y desprotegida porque su marido era un maltr atador, el hijo cumplía la función de protegerla.

Hijos de reparación Estos hijos viven un síntoma para expresar el conflicto de la familia. Pueden carg ar con toda la historia del clan para liberar al resto de los miembros, o bien s er concebidos para reparar un problema concreto. Es el caso de los hijos concebi dos para ser donantes compatibles de células madre para un hermano mayor enfermo.

Parentalización Los padres delegan su responsabilidad en el niño. Por ejemplo, si la hija mayor cuida a varios hermanos porque la madre está enferma , cuando crezca puede no desear tener hijos, porque ya ha cuidado a muchos.

Hijo bastón Su función en la familia es cuidar a los padres en la vejez; no tiene derecho a te ner vida propia. El hijo bastón no forma parejas estables; no se casa para estar d isponible cuando los padres sean mayores y lo necesiten.

Hijo inexistente

Son hijos no deseados, con tentativas de aborto por parte de los padres. Son per sonas que se borran, que no se tienen en cuenta. Pueden ser extremadamente delga das, pasan desapercibidas.

Hijo accidente Por ejemplo, porque se rompe un preservativo. Tendrá tendencia a sufrir accidentes durante su vida.

Proyecto Sentido y el parto Los estudios científicos de la gestación,8 el nacimiento y la infancia durante una p arte del siglo xx afirmaban que los bebés carecen de sentidos físicos y de mente. Au nque parecían sentir dolor, se atribuía a un acto reflejo, no a una experiencia pers onal. También se decía que los neonatos no reconocen a sus progenitores como padres, sino solo como objetos en un mundo lleno de objetos. Con estos conocimientos se elaboraron protocolos de atención durante la gestación y el parto, sin prestar aten ción a las malas experiencias que podía tener el bebé antes o después de nacer. Aunque ya está sobradamente demostrado que esto no es así, durante una generación, com o mínimo, muchos recién nacidos experimentaron estos protocolos. Un ejemplo es la palmada en las nalgas para estimular la respiración del recién naci do, lo que genera temor y dolor inmediato y, además, impide una primera inspiración profunda. Este impacto emocional puede ser vivido como «si respiro, me lastiman», «si respiro, puedo morir», «voy a contener la respiración para que no me pase nada». Si un parto es prematuro y el bebé está un tiempo en la incubadora, vive un conflict o de separación doble: una sensación de separación y soledad con temor al contacto. Es tas personas pueden sentirse muy vulnerables, observadas, juzgadas, insignifican tes. Cuando un bebé nace con vuelta de cordón umbilical, hay un proceso inconsciente que se inscribe en una historia familiar: puede tratarse de memorias de ahogos o de ahorcamientos. En la vida adulta pueden ser personas muy susceptibles a la sensa ción de asfixia y vivir la intimidad como algo peligroso. Se sienten «asfixiadas» por las relaciones. Las personas nacidas en partos tardíos o prolongados pueden sentirse lentas, o inc luso ser perezosas. Creen que no pueden conseguir lo que quieren cuando lo desea n. Tienen la sensación de que pueden lastimar a los demás y de que la vida es dura y difícil. Si, además, el parto es inducido, pueden tener dificultades para empezar l as cosas y para orientarse en el tiempo en general. Se sienten indefensos y espe ran recibir ayuda. Tienen dificultad para iniciar proyectos: generalmente son im pulsados y luego se resienten de ello. También tienen la sensación de que los demás im ponen las reglas y se sienten atrapados en las relaciones. Un parto con fórceps puede estructurar una dificultad para realizar cambios en la vida sin ayuda externa. Estas personas temen el dolor, el contacto físico y tienen la sensación de no ser suficientemente buenas: creen que, no importa cuánto hagan,

nunca es suficiente. Sienten que la cabeza y el corazón están separados y están descon ectadas de sus emociones. Pueden ser muy mentales. Una cesárea se puede experimentar como una interrupción, con la sensación de que se ha sido extraí­do del propio medio o desviado de la dirección original de la propia vida . Quienes así nacen suelen ser testarudos, tener cambios de dirección, de parecer, y ser indirectos en la comunicación, contradictorios, con dificultad para tomar dec isiones. Necesitan con­tacto. Un parto pelviano o de nalgas puede estructurar un miedo a estar equivocado, a n o finalizar los proyectos. Estas personas a menudo no saben qué dirección tomar y se involucran en situaciones de las que después luchan por salir. Un parto transverso puede configurar situaciones frecuentes de confusión, de ir en la dirección equivocada: elección de parejas o profesiones equivocadas, tendencia a ir en el sentido contrario, a oponerse a todo para sentirse más seguro, etcétera. La fusión emocional del recién nacido y la madre se mantiene sin cambios hasta los n ueve meses, mo­mento en el que el bebé logra el desplazamiento autónomo. Cuando el niño nace, se da una primera autonomía: ya puede respirar y digerir por su cuenta. Pero los bebés son seres fusionados y, para entrar en relación con los demás, necesitan cr ear vínculos con cada persona u objeto que se incorpora a su ambiente. Esta relación la establece a través del vínculo con la madre. Las enfermedades de los niños se pueden equiparar al estado de la madre. Los síntoma s son portadores de información precisa: el síntoma del niño indica el conflicto emoci onal que experimenta la madre. La enfermedad del niño es una manifestación de la som bra. La separación emocional de la madre se inicia hacia los dos o tres años y termina en la adolescencia, hacia los trece o catorce. A los tres años se da una segunda aut onomía: se ha desarrollado el lenguaje, se controlan los esfínteres y la corteza cer ebral se estructura a gran velocidad. Cuando el niño empieza a desprenderse de la fusión emocional, cuando dice «yo», el padre debe intervenir para facilitar esta separ ación y liberar tanto a la madre como al niño. Son los padres los que colocan a los niños en el mundo adulto.

Referencias bibliográficas 1. Corbera, E. y Marañón, R., Tratado de biodescodificación, Índigo, Barcelona, 2011, pp . 244-261. 2. Marc Fréchet, psicooncólogo y psicólogo clínico francés, confirma la Nueva Medicina Ger mánica (30 de mayo de 2012). La nueva medicina en Perú (consulta: 3 de marzo de 2013 en ). 3. Lipton, B. H., La biología de la creencia, Palmyra, Madrid, 2007, p. 235. 4. Verny, T. y Kelly, J., La vida secreta del niño antes de nacer, Urano, Barcelon a, 1988. 5. Moreno, M. y Barreiro, E., «Impronta genómica», Hospital Universitario 12 de Octubr e, Servicio de Genética. Asociación Española de Pediatría, 1998, vol. 48, n.o 6, pp. 567 -574.

6. Olza, I. y Palanca, I., «La experiencia del programa del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda», Psiquiatría perinatal y reproducción, Cuadernos de Med icina Psicosomática, 2012, n.o 101. 7. Gutman, L., La maternidad y el encuentro con la propia sombra, Ediciones del Nuevo Extremo, Buenos Aires, 2003. 8. Chamberlain, D., La mente del bebé recién nacido, Ob Stare, Madrid, 2003.

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Los ciclos biológicos celulares memorizados Introducción Para explicar los ciclos biológicos celulares me­mo­rizados, veamos primero qué signific an las dos prime­ras palabras de la expresión y luego las dos últimas.

Ciclos biológicos Un ciclo es un conjunto de fenómenos o situaciones que se repiten de forma ordenad a en el tiempo. En la naturaleza, de la que el ser humano forma parte, todo es cíc lico, pues está gobernada por períodos. Por lo tanto, biológicamente también vivimos de forma cíclica. Ejemplos de la estructura cíclica de la naturaleza son la sucesión del día y la noche, las estaciones del año, la influencia de la Luna o los planetas, el ciclo menstrual o los ciclos de la vida (nacer, crecer, reproducirse, morir).

Celulares memorizados Todas nuestras células conservan la memoria de los acontecimientos vividos durante el primer ciclo de vida. La ciencia ha demostrado que una característica de las cél ulas es que poseen una memoria que queda inscrita en el inconsciente y se mantie ne en forma de recuerdos y repeticiones de eventos (síntomas, accidentes, traumas, etcétera). Así, los ciclos crean el principio de repetición. Este se comporta como un reloj bio lógico que, periódicamente, se manifiesta en esquemas de repetición o programas repeti tivos.

Gregg Braden estima: «Las antiguas tradiciones consideraban que el tiempo era una danza infinita de ciclos; grandes ondas de energía que vibran en todo el universo, relacionando pasado y futuro en su viaje. La ciencia moderna también parece coin­ci dir en esto. En el lenguaje de la física, el tiempo se fusiona con el espacio por el cual se desplaza, para crear el espacio-tiempo, ondas en el océano cuántico que h acen posible el universo».1 Marc Fréchet, profesor francés de psicología clínica y psicooncólogo, se inspiró en los trab ajos de la psico­analista Anne Schützenberger y trabajó más allá del con­flicto desencadenan te. Descubrió un método simple pero eficaz para hallar los conflictos programantes.

Fig. 1. Esquema del proceso de un ciclo biológico.

¿Cuál es el Sentido Biológico de estos ciclos celulares memorizados? El inconsciente hace una relectura de aquel evento pasado que no se solucionó. ¿Y pa ra qué hace la relectura? Para ofrecer otra oportunidad de aportar una solución dife rente y más adecuada. Un conflicto no resuelto marca la vida. El cerebro lo guarda como un programa en la memoria celular, como una creencia que se repite cuando se presenta otra situación que comparte la misma emoción oculta. Entonces el inconsc iente genera un ciclo para revivirlo y así dar una nueva oportunidad de solución. El reloj biológico inconsciente repite la situación o el conflicto programante. Sobrevivir es adaptarse y cambiar, para dar soluciones a lo vivido por el propio clan a través de la descendencia. Una buena noticia: lo mismo ocurre con los even tos agradables y positivos: se repiten en el futuro con situaciones similares.

Ciclos verticales o de autonomía Marc Fréchet aportó el concepto de edad de autonomía. La primera autonomía biológica consi ste en el paso de la vida intrauterina a la vida aérea du­rante el parto, cuando se abandona el nido maternal. Empieza entonces el ciclo de vida. La edad u padre padres arse la

de autonomía es el momento en que, una vez adulta, una persona «abandona a s y su madre». El nuevo adulto se marcha de casa: rom­pe la dependencia de los y es capaz de «cazar solo», de ganarse la vida, de comprarse la comida y lav ropa.

También es importante el momento en que la persona siente la necesidad de ir a «caza r el mamut», cuando empieza a trabajar, aunque no haya salido del nido familiar. S e siente la necesidad biológica de ser independiente.

Criterios Para Marc Fréchet, el criterio más importante para considerar que una persona ha sup erado la edad de autonomía es ver si puede cubrir por sí misma todas sus necesidades primarias. Si una joven deja de depender económicamente de sus padres para depend er de su pareja, entonces el cambio de dependencia (la pareja) es el criterio. L o mismo pa­sa si la persona se incorpora al ejército o a una comunidad religiosa, po r ejemplo.

¿Cómo se calcula? • Dibujamos una columna vertical, que corresponde al primer ciclo (nacimiento = 0, hasta la edad de autonomía = 20). • Este primer ciclo crea un período de una determinada cantidad de años. En este ejemp lo, es de veinte años. • Dibujamos otra columna vertical, paralela a la anterior, que corresponde al segu ndo ciclo (edad de autonomía = 20, hasta el valor del periodo sumado: 20 + 20 = 40 ). • Y así sucesivamente hasta llegar al ciclo de la edad actual.

Fig. 2. Esquema de un ciclo vertical. Por ejemplo, con treinta y cinco años, se está dentro del segundo ciclo, pero con ci ncuenta y cinco, en el tercero. Este dibujo representa el continente o estructura. Después, con la historia person al, se rellena el contenido. Veamos un ejemplo real con edad de autonomía a los ve inte años para ampliar el cálculo anterior: Una mujer de cuarenta y siete años (40 + 7) con cáncer de peritoneo (que indica dese o de proteger, miedo vinculado al vientre) llevaba meses sufriendo estreñimiento y dolor abdominal, y estaba angustiada por su vientre. A los veintisiete años (20 + 7), se había quedado embarazada. Su médico le había dicho que tuviera cuidado, puesto que podía perder al niño. Antes, a los siete (0 + 7 = conflicto programante), había s ido operada del apéndice. Mientras estaba sola en el hospital, sin explicación algun a, había sentido una gran angustia por lo que tenía en su vientre. Queda claro que t odo lo registrado en el primer ciclo y no sanado se repite en los ciclos siguien tes.

Fig. 3. Ejemplo real de un ciclo vertical. El ciclo vertical o de autonomía permite trabajar, en pocos minutos, sobre el conf licto programante de la operación a los siete años, y entrar en el programante-estru

cturante, que se encontraba en el Proyecto Sentido de una amenaza de aborto sufr ida por su madre. Se trataba de una salida de urgencia que permitía revivir el con flicto varias veces, hasta que la persona tomó conciencia, sanó su Proyecto Sentido y liberó a su familia. Otro caso real fue el de una mujer de cincuenta años con una edad de autonomía de ca torce años. Había tenido una madre ausente, enferma y depresiva. Ella cuidaba la cas a y se ocupaba de todo. En la consulta quiso indagar por qué tenía tantos accidentes . El último, con cuarenta y siete años, había sido un grave accidente de coche, casi m ortal. Veamos cómo conviene proceder en un caso como este.

Fig. 4. Ejemplo real de un ciclo vertical (2). Se dibujan los ciclos (continente) hasta la edad ac­tual, o bien hasta la aparición del síntoma (en este caso, cuarenta y siete años). Después se rellena el contenido, se va hacia atrás con la diferencia de cinco años en todos los ciclos anteriores, y se pregunta qué pasó entonces. Cuando le preguntamos qué le había ocurrido a los treinta y tres años, contestó que se h abía separado del único novio que había tenido. A la pregunta sobre su situación a los d iecinueve años, respondió que había sido atropellada por un coche. A los cinco la había atropellado una bicicleta. Al seguir hacia atrás, descubrimos en su Proyecto Senti do que ella había sido una niña accidente: su madre se había quedado embarazada de sol tera.

Ciclos horizontales Los ciclos horizontales son ciclos extraordinariamente rápidos, de fácil cálculo, muy eficaces. En pocos segundos, de forma casi «mágica», se halla el conflicto programante .

¿Cómo se calculan? Es fácil: hay que situarse en la edad en que aparece el síntoma. Esa cifra se divide entre dos (no importa si el resultado es medio año). Se sigue dividiendo entre do s hasta encontrar el conflicto programante. En ocasiones se alcanza una precisión asombrosa (un mes de diferencia), mientras que en otras puede haber una diferenc ia de unos seis meses, pero la persona ya sabe qué pasó a esa edad concreta en relac ión con ese tipo de conflicto.

Si alguien tuvo un conflicto de separación a los cuarenta y ocho años, hay que pregu ntarle qué le pasó a los veinticuatro años que guarde relación con una separación. Y luego qué pasó a los doce años, qué se­paración sufrió. Se puede seguir hasta los seis años, los t , etcétera. Generalmente, los conflictos se programan en la infancia o en la pread olescencia. Veámoslo en un esquema.

Un conflicto no resuelto a los cinco años de edad tenderá a reproducirse a los diez, a los veinte, a los cuarenta y a los ochenta años. En la Figura 5, la D indica el desencadenante y la P alude al programante.

Fig. 5. Esquema de un ciclo horizontal. Veamos el ejemplo de una mujer de cincuenta y dos años con hemiplejia cerebral lev e. A la pregunta acerca de qué le había pasado a los veintiséis años, respondió que su pad re había fallecido de isquemia cerebral. He aquí el programante. Otro caso fue el de una mujer de treinta y cuatro años con acúfenos desde los veinti nueve. Describió el ruido en sus oídos como «gorgoteos de agua». Le preguntamos qué tipo d e separación había vivido a los veintinueve años y dijo que se había separado de su mari do porque la había engañado. Buscamos la emoción oculta a los veintinueve años y su reac ción neurovegetativa fue nula (emoción secundaria). Aplicamos los ciclos horizontale s: al preguntarle qué había ocurrido en su vida a los catorce años y medio, se emocionó mucho al recodar que, exactamente a esa edad, su madre había entrado en estado de coma súbitamente y había muerto pocos días después. Su emoción oculta era su rechazo a des pedirse de su madre y a escuchar sus últimas palabras. Cabe recordar que agua equi vale a madre. Estos fenómenos cíclicos no son leyes inmutables o absolutas, solo son tendencias o inclinaciones, y hay que considerarlas como una herramienta del método. En mi expe riencia, he utilizado mucho los ciclos biológicos y resultan altamente eficaces.

Rangos de hermandad ¿Por qué tenemos más conexión o buena relación con algunos miembros de la familia que con otros? Los rangos de hermandad son la razón de que ciertos miembros de la familia tengan una relación especial, una mayor unión, simpatía o afinidad, muchas coincidenci as y sincronías, o incluso a veces un fuerte parecido. Veamos dos ejemplos de cómo d istintas personas describieron este tipo de vínculo: «Con uno de mis cinco hermanos me llevo de maravilla, existe una relación especial»; «tengo ocho tíos, y con algunos me llevo bien, pero por mi tía Teresa pierdo la cabeza». Marc Fréchet fue quien descubrió que los miembros de la familia que comparten el mis mo rango de hermandad están en resonancia. Durante muchos meses, desarrolló un exper imento muy interesante. Pidió a un granjero de cerdos de la región parisina que, en el momento del nacimient o, marcase con un distintivo rojo al quinto cerdito que nacía en cada camada. El e xperimento consistía en que estos cerditos se reprodujeran entre ellos y observar lo que sucedía. Entre sus descendientes, el quinto cerdito (que tenía el mismo rango que sus padres) siempre tenía privilegios si se los comparaba con el resto: mamab an los primeros, tomaban más cantidad de leche, eran más fuertes y los favoritos de sus padres. Repitió el experimento decenas de ve­ces, con parejas distintas, y siemp re verificó que este fenómeno se repetía (el número cinco fue elegido al azar).

Fig. 6. El «cuadro mágico» de los rangos de hermandad.

¿Cómo se calcula? Para saber exactamente con qué miembros de la familia alguien está en rango de herma ndad, se le pregunta qué número de hijo es. Después, hay que averiguar qué número de hijo es el familiar con el que se quiere comparar. Se debe recordar que se cuentan to dos los hijos: vivos, muertos y abortos. Luego se utiliza el llamado «cuadro mágico». Hay que mirar la columna en la que está la persona y seguir la dirección de las fechas, siempre dentro de la misma columna. E l orden dentro de la columna es independiente y aleatorio. Veamos el ejemplo en una familia formada por un padre que es número 4 y una madre número 5. Tienen dos hijos. El padre favorece al mayor, número 1, y la madre, al men or, número 2. Dicho de otra manera: si alguien es número 1 en la familia, estará en re sonancia con todos los números 1, 4, 7 y 10 de su familia con los que comparte la misma columna. Esto funciona tanto en las relaciones horizontales (hermanos, primos, etcétera) co mo en las verticales (padres, tíos, abuelos, bisabuelos, etcétera). Así pues, el rango de hermandad del padre está en resonancia con el hijo que corresponda numéricamente a la misma columna del cuadro mágico.

¿Por qué los rangos son de tres en tres? En la simbología de la Creación, uno es la individualidad y dos forman una pareja. E l tres es, pues, el hijo. El tres es el número de la creatividad, pues el hijo es la mayor creación posible en el plano biológico. Cabe recordar que en la capa embrio naria endodérmica la función de reproducción es básica y primordial. La ley de supervive ncia de la especie determina que el Sentido Biológico de la vi­da es su propia conti nuidad. Por lo tanto, hay una memoria de vientre de la madre en base tres. Esto quiere d ecir que existe un ciclo de la creación que comprende tres concepciones (y todas e llas deben ser inscritas y memorizadas, prestando atención a los hijos muertos y a bortos —naturales y provocados?, ya que cada concepción cuenta). En la tercera concepción se cierra el primer ciclo (filas), que volverá a iniciarse en la cuarta concepción, hasta la sexta, y así sucesivamente. De esta forma, el cuar to hijo toma el lugar del primero y todo comienza de nuevo (véanse las filas en el cuadro mágico).

Ejemplo: caso de Alfonso Ortega

Fig. 7. Ejemplo de los rangos de hermandad de la familia de Alfonso Ortega. • Mi abuelo Alfonso es número 4. Tiene una hemorragia interna. El médico del pueblo no puede hacer nada y lo deriva al hospital. Muere en el camino. • Mi padre Juan es número 10 (cinco hermanos vivos y seis abortos). • Yo, Alfonso, soy número 1. • Mi hija María es número 1 (y tiene una hermana menor). • Mi abuelo (4) es víctima de una estafa. Es analfabeto y pobre, y su deseo es que u no de sus hijos estudie. Elige a mi padre Juan (10) y le dice: «Quiero que aprenda s a leer, a escribir y a hacer cuentas». Los demás ayudan en el campo, pero Juan va al colegio tres años (entre los once y los trece). El abuelo sabe que de esta mane ra la familia estará a salvo de engaños. Juan regresa al trabajo en el campo. Mi abu elo, ya jubilado, sigue estudios básicos en la escuela de adultos. • Yo (1) estudio en un buen colegio y el deseo de mi padre es que me prepare para ser oficinista. Con doce años, me matricula en un curso de secretariado y contabil idad a distancia. También curso mecanografía. Termino los estudios básicos, luego hago formación profesional administrativa. Por último, estudio ciencias empresariales en la universidad mientras trabajo (en una oficina). Abandono los estudios el segu ndo año. • Mi hija María (1) es una estudiante excelente. Duda entre estudiar medicina, profe sorado o administración y dirección de empresas (ADE). Me pide consejo, pero no cond iciono su elección. Elige ADE. Termina un año antes en un programa especial universi tario y obtiene matrícula de honor. ¿En qué asignatura? En contabilidad. Realiza sus p rácticas en una auditoría contable y en la sección de contabilidad del Ajuntament de B arcelona. Después decide cursar un máster de pro­fesorado y en breve impartirá su primer a clase de prácticas. ¿De qué? de contabilidad. Es claro y evidente que cada miembro obedece por «fidelidad familiar invisible» al P royecto Sentido del abuelo y que todos reparamos lo que él no terminó. En el gráfico se puede ver que estamos en relación de rango de hermandad o afinidad. Para concluir, me gustaría citar a Paul Dirac, Premio Nobel de Física en 1993: «Dios u tilizó unas matemáticas hermosas en la creación del mundo».2 Acerca de esto, Gregg Brade n explica: «La belleza se encuentra en la simplicidad elegante. En un sentido muy real, cuando entendemos los números que hacen posibles los ciclos naturales, también aprendemos el lenguaje de Dios, y si aprendemos a aplicar esos números para acerc ar el pasado al futuro, estaremos hablando la lengua divina del gran programador del universo».3

Referencias bibliográficas 1. Braden, G., El tiempo fractal, Ed. Sirio, Málaga, 2012, pp. 5. 2. Dirac, P., «Genealogía de Paul Dirac», .

3. Braden, G., op. cit., pp. 90.

Bibliografía adicional recomendada «Les Cycles Biologiqyes Cellulaires Mémorisés du Cerveau, découverts par Marc Fréchet», . Instituto Belga de Biología Total (Institut Belge de Biologie Totale des êtres Vivan ts), . «Descodificación biológica de las enfermedades», módulo 2, p. 4, , extraído de «Biología Total» del Doctor Claude Sabbah.

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El análisis transgeneracional ¿Por qué nuestra vida nos hace sentir que estamos atrapa dos? Introducción

Para empezar, quiero explicar el concepto de análisis transgeneracional. El prefij o “trans” quiere decir ‘más allá’ o a través de, y “generacional” nos indica que es ‘relativo generaciones’. Por tanto, el análisis transgeneracional estudia los fenómenos, las cir cunstancias, las memorias dolorosas, los secretos y los silencios de los ancestr os. Lo que no se dijo provoca vacíos existenciales en las vidas de los descendient es que la mente racional no acaba de entender. Su estudio nos permite desentrañar programas que nos hacen vivir situaciones repetitivas, situaciones excesivas que no alcanzamos a comprender. Nos hace tomar conciencia de que todo está interrelac ionado, que la información no se pierde, que se transmite de padres a hijos con el objetivo, al menos así lo pienso yo, de que alguien del clan pueda liberar, trans formar, la toxicidad de ciertos programas que nos hacen vivir una vida, cuando m enos, dolorosa. Sigmund Freud inauguró el enfoque transgeneracional en el libro Tótem y tabú, al refer irse a la transmisión inconsciente de generación en generación. Luego varios autores f ranceses, americanos y alemanes hicieron valiosas aportaciones al movimiento de investigación transgeneracional, brindando conceptos y herramientas terapéuticas. En este sentido, Nicholas Abraham y Maria Torok acuñaron conceptos como el de «la crip ta y el fantasma» del duelo no culminado. Posteriormente, estos conceptos fueron apoyados por los trabajos clínicos de Moniq ue Bydlowski, neurosiquiatra y directora de investigación del Inserm y del Laborat orio de Psicopatología Fundamental y Psicoanálisis de la Universidad de París VII. Byd­l owski señala que a veces existe una relación directa entre el deseo de un hijo y un

duelo no realizado.1 El Diccionario de psicoanálisis lo define así: «El transgeneracional es la cadena de t ransmisión de significaciones que se lega de generación en generación y que abarca ide ales, mitos, modelos identificatorios y enunciados discursivos que involucran lo dicho; pero también lo que se omite por efecto de represión, de manera que tales en unciados adquieren la fuerza de mandatos cuya determinación es inconsciente. Lo in consciente aspira a irrumpir y, por lo tanto, guarda una eficacia potencial a tr avés de la transmisión generacional. Otra vertiente que participa en esta cadena de transmisión se refiere a las huellas que no alcanzan representación simbólica, a aquel las impresiones que superan las posibilidades de tramitación psíquica y circulan en calidad de energía no ligada que se lega como herencia en su capacidad traumática».2 El transgeneracional, tal como lo entendemos en BNE, proviene de la psicogenealo gía, disciplina en la que Anne Schützenberger ocupa un lugar destacado. Hacia los años ochenta, Schützenberger comenzó a utilizar el concepto ante sus alumnos , en la Universidad de Niza, para hacer referencia a los lazos familiares y la t ransmisión entre generaciones. Schützenberger aplicaba a sus pacientes el método terapéu tico del genosociograma (mapa genealógico que el paciente y el terapeuta construye n durante la sesión, donde se inscribe la información de la familia). El genosociogr ama es una representación del inconsciente familiar. Permite descubrir, por ejempl o, que todos los hijos mayores de diferentes generaciones de una familia fallece n a la misma edad, o que la edad a la que una persona recibe el diagnóstico de una enfermedad grave coincide con la edad en la que un ancestro tuvo un accidente i mportante. La psicogenealogía se apoya, entre otras herramientas, en la construcción de un árbol genealógico de forma conjunta entre el terapeuta y el paciente a partir de datos d e la historia familiar que este re­cuerda. Este trabajo terapéutico permite que emer­j an sentimientos durante el proceso. La tarea incluye la desprogramación de los laz os que unen a la persona con sus ancestros, para comprender las escenas que se j uzgaron y los escenarios donde los sucesos tuvieron lugar, con el objetivo de po ner luz, encontrar posibles orígenes de lo que a la persona le sucede aquí y ahora y poder explicarlo. Anne Schützenberger se inspiró, sobre todo en lo que se refiere al síndrome del aniver sario, en el trabajo de Josephine Hilgard, quien reconstruyó eventos traumáticos esp ecialmente de niños (Hilgard, 1969; Haesler, 1986). Hilgard describió este trabajo e n su artículo «Aniversary reactions in parents precipitated by children» («Reacciones de aniversario de los padres proyectadas sobre los hijos») en la revista Psychiatry en 1953. También trató el tema de los aniversarios de suicidios y homicidios (Polloc k, 1975, 1976).3

Los árboles espejo En este análisis del transgeneracional explicaré conceptos y teorías de la física cuántica , como los del holograma y los campos morfogenéticos. Ambas teorías científicas me ins piraron y las he aplicado al árbol genealógico, ya que este lleva información con cara cterísticas holográficas. La introducción del pensamiento y de la mente cuántica en el e studio del árbol genealógico me ha permitido ver, comprender y poder acceder a los p rogramas heredados en los diferentes miembros del clan, así como la proyección que e stos ejercen en otras familias, dándome cuenta de que se complementan de una maner a increíble.

Para hacer una analogía, voy a emplear conceptos químicos. A las sustancias, cuando están libres, se les denomina iónicas y son altamente inestables, por lo que cada su stancia busca su polaridad complementaria, su homónimo. Es el caso, por ejemplo de l Cl (cloro), al que le falta una carga negativa para ser estable. Por tanto bus ca estabilizarse con un átomo de Na (sodio), que tiene una carga negativa, y se la sustrae. De esta manera ambos formarán la sal común: NaCl. Nosotros somos un elemento de un clan que se manifiesta en la vida como sustanci a iónica; es decir, debemos complementarnos, y para ello buscamos una forma iónica c omplementaria que será la persona que atraigamos a nuestra vida. Pero este punto v a más allá: el clan propio y el de las personas que atraemos a nuestra vida son comp lementarios, vendrían a ser dos galaxias con polaridades diferentes que se atraen para encontrar su estabilidad. A esta cualidad yo le llamo árboles es­pejo, lo que q uiere decir que mi familia lleva una programación que se refleja de una forma dire cta o inversa en la familia del otro. Puedo aprender mucho de mí si soy capaz de v erlo reflejado en el otro y en su clan.

Teoría del holograma

La teoría del holograma fue planteada por Dennis Gabor, ingeniero y premio nobel d e Física en el año 1971. La expresó así: «Cualquier imagen óptica pue­de ser convertida en su equivalente matemático de patrones de interferencia, que es la información resultant e cuando las ondas se superponen unas sobre otras. Mediante esta técnica, transfie res algo que existe en el tiempo y en el espacio al dominio espectral. Una espec ie de código inespacial e in­temporal de las relaciones entre ondas medidas como ene rgía».4 Esta técnica, semejante a la fotografía, permite la reproducción de imágenes tridimensio nales fieles al original. No olvidemos que la holografía nos permite obtener una i magen tridimensional a partir de una placa bidimensional: al proyectar un láser a través de cualquier punto de ella, se obtiene el holograma. La principal diferenci a entre ambas técnicas es que en la fotografía se registra la imagen del objeto, mie ntras que en la holografía se registran las ondas de luz reflejadas por dicho obje to, de manera que es posible su reconstrucción con el mismo comportamiento físico. C ada parte de la película holográfica, por pequeña que sea, contiene la información del o bjeto fotografiado. Es la demostración de la teoría según la cual la parte contiene al todo y este contiene cada parte. Esta teoría nos enseña que la información queda guardada en la memoria cerebral y en l a memoria del inconsciente familiar en patrones de interferencia de ondas, lo qu e explica la vastedad de la memoria humana y del árbol genealógico. Mi experiencia clínica me ha enseñado que cada miembro del árbol tiene toda la memoria del inconsciente familiar y que hay ciertos individuos en quienes se activan ci ertos programas, dando como resultado patrones de comportamiento inexplicables p or las teorías psicológicas y psicoanalíticas. El análisis del árbol genealógico permite conocer los comportamientos de los ancestros del cliente, estudiando también los comportamientos o problemas que este presenta en su vida cotidiana. Al vincular las fechas, por ejemplo, se pueden entender l as relacio­nes de otras generaciones y buscar esas circunstancias de manera real o mediante la técnica de hipnosis. En cuanto a por qué usamos las fechas, las en­tiendo como una especie de código o de m atrícula: el número en sí mismo ya es información, sobre todo teniendo en cuenta lo impo

rtantes que son las matemáticas en el universo. Las fechas, es decir, los códigos, s e identifican entre ellos, se atraen para completar o complementar información rel evante para el individuo. El mensaje sería: «oye, no te olvides de esto», «cuídate de aque llo», «vigila lo otro», «resuelve esto por mí», «gracias por compartir», «te doy lo mejor», « ito mi sufrimiento para que no sufras», etcétera. Veamos el caso de una clienta que vivía una constante crisis existencial, un senti miento profundo de no ser querida por su madre, un rechazo inconsciente. Sus rel aciones personales no fructificaban; no tenía hijos ni pareja; sentía que no existía. Su historia era el fiel reflejo de la de su madre, con quien se relacionaban sus fechas. La hipnosis reveló que ella era fruto de una violación, hecho que su madre había escondido. Cuando ella la interrogó, la reacción de la madre fue tan extrema y f uera de lugar que simplemente demostró que se había tocado una herida abierta y sang rante. Mi clienta gritó con todas sus fuerzas: «¡Voy a matar a este tío!». Sé por experienci a que, cuando alguien tiene una respuesta ex­cesiva ante cualquier comentario, sea el que sea, detrás hay un conflicto más o menos profundo. La teoría del holograma nos permitió conocer, comprender e integrar la historia de m i clienta, y ahora ella se siente libre.

Los campos morfogenéticos Rupert Sheldrake, biólogo y escritor inglés que de­sa­rrolló el concepto de resonancia mórfi ca, del que se derivan los campos morfogenéticos. Su trabajo sacudió todas las teorías mecanicistas oficiales. Sheldrake tenía una visión holística de la biología. Hacia 1920 ya existía la idea de que la biología está formada por campos, llamados «campos morfogenéticos». Sheldrake comprendió que estos campos deben tener algún tipo de memoria y que los organismos evoluciona n gracias a ella. Así nació el concepto de resonancia mórfica. Según la teoría de la resonancia mórfica, las cosas idénticas afectan a otras cosas idénti cas a través del espacio y del tiempo. Todos los sistemas que se organizan tienen una especie de memoria inherente. Cuando habla de sistemas autoorganizados, Shel drake se refiere a átomos, moléculas, células, tejidos, órganos, organismos, animales, e cosistemas y sociedades.5 La idea básica es que cada especie tiene una memoria colectiva que le viene dada p or la resonancia mórfica. Cada individuo contribuye a esta memoria colectiva y está conectado a la misma fuente. Los grupos sociales, tales como las bandadas de pájar os, los bancos de peces o las colonias de termitas, también tienen campos mórficos. Uno de los libros donde Sheldrake desarrolla esta teoría es La memoria del univers o.6 Se hace inevitable preguntarse por qué no considerar a los seres humanos como grup os sociales, a partir de esta teoría. Sheldrake lo explica así: «Esta idea permite ver el funcionamiento de la memoria individual, los instintos heredados y las capac idades de la conducta como aspectos diferentes de un mismo fenómeno. Todos depende n de la resonancia mórfica, pero el funcionamiento de la memoria individual es más e specífico que los instintos y conductas heredados. La memoria, la capacidad indivi dual de aprendizaje, opera contra el fondo de una memoria colectiva heredada por resonancia mórfica de los miembros anteriores de la especie. En el reino humano, un concepto de este tipo ya aparece en la teoría junguiana del inconsciente colect ivo como memoria colectiva heredada. La hipótesis de la resonancia mórfica permite c onsiderar el inconsciente colectivo no solo como un fenómeno humano, sino como un

aspecto de un proceso más general, en virtud del cual los hábitos se heredan en todo el mundo natural».7 Esta teoría refuerza nuestro trabajo de acompañar, que realizamos tanto a nivel indi vidual como colectivo, y apoya nuestro método, que expongo a continuación.

El análisis transgeneracional8 Los secretos, lo no dicho, los silencios forman una memoria muy potente, reforza da por la necesidad de evitar la exposición de ciertos eventos. Trabajamos con los principios junguianos de proyección, sombra y espejo, así como con el árbol genealógico , el cual refleja estas memorias no expresadas en acontecimientos muchas veces i ncomprensibles para las personas. Patrones como las creencias, los tabús o los prejuicios conforman una resonancia mór fica en el árbol familiar, en el inconsciente colectivo, que determinará en futuras generaciones comportamientos ineludibles, como un programa que, por simple que s ea, hace vivir experiencias no vividas por los antepasados. Gracias al análisis tr ansgeneracional, sale a la luz lo no dicho; la resonancia queda liberada y, por lo tanto, también quedan liberados los descendientes. Por eso el análisis transgener acional conlleva una profunda catarsis de liberación y limpieza. Al hacer conscien tes esos sucesos, las personas no tienen que seguir reparándolos y pueden abrazar libremente el programa o establecer otro en sus vidas. Veamos el ejemplo de iente, afirmaba, por pues para él era lo e odiaba a su madre. res: a su hermano, a

un cliente con cáncer de próstata. Al relatar su historia consc un lado, que lo más importante en la vida era el acto sexual, único por lo que valía la pena vivir. Por otro lado, aseguraba qu Siempre la había odiado, porque ella aborrecía a todos los homb su hijo, a su marido, a su padre...

Entonces buscamos la historia que había detrás de la historia. La madre del cliente había vivido una violación, por lo que en su memoria resonaba e l hecho de que todos los hombres querían lo mismo. Proyectó esto en su marido, en su hermano y en cualquier hombre que hubiera en su vida. Su hijo consultó su caso co n un terapeuta de coaching, que le dijo que no debía odiarla. Le enseñó a no odiarla, y llevaba tres años sin enfadarse con ella. Al llegar a este punto, le pregunté desd e cuándo tenía cáncer. Respondió que desde hacía tres años. Este caso deja claro que aprender una nueva forma de pensar y percibir sin elimi nar la memoria mórfica no tiene sentido. Él había reprimido su odio hacia su madre, pe ro el inconsciente, al sentirse reprimido, expresó la emoción oculta, la primaria, e n un síntoma llamado «enfermedad». Durante la terapia, liberamos ese odio: comprendió que para su inconsciente su mad re era el depredador, y lo mismo le pasaba a ella. Cuando se toma conciencia de algo, se libera la memoria. Entonces se tiene que pasar a la acción: en este caso, sencillamente tenía que dejar de ver a su madre. No olvidemos que el inconsciente tiene memoria, y que esta se expresa en la memoria celular. Este periodo de «no v er a su madre» es, como mínimo, una etapa necesaria de reflexión y de desprogramación a la que sigue una posterior reprogramación, que yo llamo cuarentena, concepto que s e expondrá más adelante en este Tratado en BioNeuroEmoción. Es un período de convalecenc ia, en el cual la neurología se recompone, como si hiciera un reinicio, ante la nu eva comprensión y percepción de los hechos. El cliente, el consultante, tiene una nu eva conciencia, y él y solamente él sabe cuál debe ser su nueva conducta con relación a

los elementos desencadenantes de su patología. A este período de tiempo que se neces ita para pasar a la acción le llamo cincuentena, que junto a la cuarentena conform an los noventa días que son necesarios para que la persona alcance la plena concie ncia de su nueva programación, que le lleva a vivir su vida de otra manera. Para reafirmar esta idea basta con explicar lo que le pasó a este cliente un día en el que estaba tranquilamente en su casa mientras le tomaban la presión sanguínea. De pronto entró su madre, y la respuesta fisiológica fue tan simple como esclarece­dor a: la presión subió de súbito. Atención: «el incons­ciente tiene razones que la mente no comprende». Otro ejemplo es el de una chica que no quería casarse pero sí tener hijos, y utiliza ba a los hombres con este fin. Ella no entendía por qué odiaba a los hombres y por q ué no se quería casar. Lo mismo les pasaba a su madre y a su abuela. Durante la tera pia descubrió que su abuela había tenido varios hijos no deseados fruto de violacion es de su pareja. Cuando los niños nacían, los mataba y los entregaba a los cerdos (e sto no es una metáfora). Las hijas de esa familia no se casaban: el «fantasma» (concep to que explicaré más adelante) de la abuela clamaba al universo, su memoria resonaba en las mujeres del clan y su espíritu no podía descansar hasta que alguien lo liber ase. La liberación se produjo a través de la toma de conciencia, del perdón, de la com presión. Hicimos el duelo en terapia bajo hipnosis y la chica se sintió libre. Actualmente estoy desarrollando un concepto al que llamo «la comprensión», entendiendo con ello que el cliente, el consultante, toma otra concien­cia de por qué le ocurre n ciertas cosas en su vida y ya no lucha contra ellas. Si lleva un programa de n o tener hijos, lo primero que hace es aceptarlo, no luchar para tenerlos, pues e sto casi siempre conlleva más frustración. Es una rendición y no debe confundirse con la resignación, pues la rendición es plena aceptación, es una liberación, es permitir qu e lo que tenga que ser sea. No hay que hacer caso de los terapeutas que con muy buena intención dicen: «No renun cies al deseo de tener hijos», sin darse cuenta de que, para el inconsciente, esto se traduce como lucha, intranquilidad, desasosiego, inconformismo, y todo ello se proyecta al campo cuántico, a la matriz del universo, que nos lo devuelve con más frustración. Para desprogramarse rápidamente hay que llevar la mente a un estado de paz interior y plena aceptación, es entonces cuando lo que tiene que ser simpleme nte es porque ya no hay barreras, ya no hay necesidades, ya no hay anhelos apega dos a unas creencias que nos encadenan a sufrimientos y enfermedades. En el análisis del transgeneracional se encuentran situaciones muy duras. Todo el mundo tiene secretos heredados que se expresan en la propia vida y en los órganos. Por ejemplo, en los dientes, los cuales pueden tomar formas particulares, con p iezas atravesadas, etcétera.9 Los secretos también pueden ser causa de infertilidad en mujeres u hombres sin que haya impedimentos físicos; de enfermedades mentales, de violaciones repetidas por los descendientes (síndrome del aniversario), retraso s mentales, etcétera. Estas son las dos ideas fundamentales que no hay que olvidar: • Lo que no se ha podido expresar con lágrimas ni con palabras se expresa después con dolores, por falta de palabras para decirlo. Son los silencios. • Para hacer un análisis transgeneracional, se recurre a planteamientos científicos y analíticos. Se trabaja en el campo de experimentación, con crónicas históricas, papeles familiares, partidas de nacimiento, de defunción, con registros civiles, médicos, no tariales, funerarios, con documentos sobre cultos nacionales, etcétera. «En los silencios está la clave del árbol. Callamos por el bien de los demás, y esto se

convierte en nuestras enfermedades» (Anne Schützenberger). Veamos varios ejemplos: Uno de ellos tiene que ver con la memoria de un abuelo alcohólico: su nieta no beb e ni una gota y es presidenta de una liga antialcohólica. Otro caso es el de una chica joven que se licencia en Farmacia, pero siente que debe estudiar Enología. Su padre es alcohólico y sus fechas de nacimiento coinciden. Estos dos ejemplos demuestran la necesidad del árbol, del inconsciente familiar, d e reparar hechos traumáticos, hechos que se soportan en silencio. Como dice Schützenberger, «somos menos libres de lo que creemos, pero tenemos la pos ibilidad de conquistar nuestra libertad y de salir del destino repetitivo de nue stra historia si comprendemos los complejos vínculos que se han tejido en nuestras familias».10 ¿Por qué se repiten estos hechos? Puede haber varias respuestas. Yo creo que los hec hos, las fechas, etcétera, que conforman el drama familiar tienen que ver con leal tades familiares: son una manera de honrar a los antepasados. También es una forma de sacar a la luz hechos ocultos muy dramáticos, silencios profundos que piden se r expresados para poder liberar el inconsciente familiar. Duelos no realizados, proyectos no terminados, deseos profundos no cumplidos, vi das no vividas (como cuando alguien desea estudiar y no puede, y luego una nieta puede hacerlo y va a la universidad). Se honra a los ancestros exponiendo a la luz de la conciencia todos estos hechos ocultos o reprimidos. Así se limpia la pro pia memoria mórfica, si se me permite hacer una analogía con Rupert Sheldrake. Experimentos rusos demuestran que toda esta información tiene un soporte biológico, el famoso «ADN basura»: El ADN puede ser influenciado y reprogramado por palabras y frecuencias sin cortar, y reemplazar los genes individuales. Solamente el diez p or ciento del ADN se emplea en la construcción de proteínas. Los experimentos demues tran que los alcalinos del ADN siguen una gramática regular y tienen reglas fijas similares a las de los idiomas. Por lo tanto, los idiomas son el reflejo del ADN . Esto explica científicamente por qué las afirmaciones, la hipnosis y las equivalenci as pueden tener tales efectos sobre los humanos y sus cuerpos. Se han podido cap turar patrones de información de un ADN en particular y transmitirlos a otro, repr ogramando células a otro genoma para transformar al sujeto.11 Cuando se estudia un árbol genealógico, muchas veces se ve que el cliente no se perc ata de nada. Esto es porque está atado a lealtades familiares y no lo puede evitar . Hay personas que no se curan porque en su inconsciente saben que, si se recupe ran, alguien se va a poner enfermo. Por eso hay que devolver el proyecto, median te un ritual que se puede hacer con relajación e hipnosis. Esta técnica permite que la persona visualice que devuelve un «regalo» que contiene el programa heredado. Se devuelve con la conciencia de que no hay que reparar nada más, porque, al tomar co nciencia, la persona disuelve el programa y se libera, al tiempo que libera tamb ién a sus ancestros y a sus descendientes.

¿Qué hay que tener en cuenta al hacer el árbol genealógico? 1. Las repeticiones

Son uno de los aspectos más importantes. Veamos algunas: • Personas que mueren de la misma enfermedad. Hay que prestar atención a las fechas. • Personas violadas a la misma edad, o acontecimientos parecidos. • Personas bulímicas o con otros trastornos alimentarios. • Accidentes que se repiten en la misma fecha. • Repeticiones de matrimonios. Muertes de maridos en todas las mujeres del clan, a lrededor de las mismas fechas. • Personas que se enamoran de hombres que son estériles. • Sobre todo hay que buscar los excesos. Acontecimientos extremos, un «más de lo mismo otra vez». Todos tendemos a repetir historias. Una muy famosa es la del hijo de Bruce Lee: falleció «accidentalmente» cuando en una representación se disparó un arma que teóricamente debía contener balas de fogueo. Su hijo, Brandon Lee, murió de un derrame cerebral e l mismo día. Cuando algo se repite con tanto dramatismo, hay historias escondidas en la familia. Es fundamental tener muy presente que tanto las casualidades como los accidentes no existen. Detrás de un accidente, desde el más leve hasta el más dramático, siempre h ay algún mensaje del inconsciente.

2. La memoria de la sombra Cuando el inconsciente individual, que está programado por el inconsciente familia r, se experimenta como un vacío, hay que llenarlo. No se sabe cómo hacerlo, y por es o se lo llena con vacíos de los ancestros. No hay que olvidar que: • Las sombras en las memorias están creadas por los silencios de la familia. • Estas sombras crean vacíos que el inconsciente obliga a llenar. • Hay que prestar atención a la dualidad madre/hijo: el niño vive en el inconsciente d e su madre. Un ejemplo son las adicciones: adicciones emocionales, drogas y conductas adicti vas. Siempre hay padres ausentes, madres que no se pueden ocupar de todo, sumisa s o con conductas sobreprotectoras. Todo ello se complementa con conductas inmad uras que se proyectan en los hijos, quienes, frente a los problemas o dificultad es cotidianas, se refugian en conductas adictivas. El estudio del árbol genealógico puede aportar mucha luz a estos programas.

La mujer y su sombra

El arquetipo de la mujer conlleva memorias de dolor y sufrimiento, memorias de a busos y violaciones. El útero alberga memorias ancestrales de generaciones de muje res. El dolor silencioso y violento de no poder expresarse ni defenderse, de muj eres que no tenían ninguna libertad. Pero es hora de que la mujer reconozca su som bra y se conecte con su verdadero ser, de que entienda que el hombre es su refle jo. Las mujeres que no se aman a sí mismas atraen a hombres que no se aman a sí mismos. Esto es un caldo de cultivo para la incomprensión y la violencia. La violencia de género es el resultado de memorias no sanadas, y alimentar esta realidad es respon sabilidad tanto de la mujer como del hombre. El hombre no es el malo de la películ a ni la mujer es la víctima. Esto solamente perpetúa la re­petición de la situación.12 Est a dinámica se explica mediante el siguiente principio: atraemos a nuestras vidas p rogramas reparadores; en este caso, la mujer puede reparar un programa de sumisión de las mujeres de su árbol genealógico. La reparación puede ser el respeto que ella t iene la determinación de recibir, cosa que no supieron o no pudieron hacer las muj eres del clan. El estudio del árbol genealógico arroja luz y compresión sobre este tip o de relaciones de violencia.

El hombre y su sombra El arquetipo del hombre conlleva muchas memorias de dolor profundo. Al hombre se lo ha educado para que no exprese sus sentimientos, y esto acarrea un gran dolo r que aflora como violencia. El arquetipo del hombre arrastra heridas profundas en su corazón. Despertar su parte femenina es, hoy en día, una necesidad de primer o rden.13

El niño y su sombra El niño vive bajo la sombra de su madre, al menos hasta los tres años, y tiene como ún ica realidad las emociones de ella. El niño vive y siente las emociones de su madr e. Incorpora sus programas y vi­vencias, y estos pueden determinar conductas que c ondicionen su vida. Recomiendo leer los libros de Laura Gutman, so­bre todo el que trata el tema de la sombra de la madre (Figura 1).

Fig. 1. Ejemplo de cómo un niño asume la vivencia de la madre, para proteger al clan .

3. Los silencios

Los silencios tienen una base emocional muy clara: la vergüenza, el miedo al recha zo social o familiar, a quedar fuera del clan. Por ello las personas esconden vi olaciones, adulterios, asesinatos, maltratos, temas de dinero, herencias, hijos ilegítimos, incestos, niños que nacen enfermos o discapacitados, adicciones, muertes inesperadas que se convierten en duelos no hechos, etcétera. Estos silencios conf orman «la cripta y el fantasma», conceptos que desarrollaré más adelante.

4. Las reglas familiares En todas las familias hay reglas más o menos conocidas y acuerdos tácitos. Estas reg las conforman un condicionamiento más o menos inconsciente y provocan conductas qu e no se desean llevar a cabo acompañadas de estados emocionales alterados. Los mie mbros de la familia deben guardar fidelidad a estas reglas, y ello ocasiona bloq ueos que afectan a la salud o información que influye en la descendencia. Veamos a lgunos ejemplos de este tipo de reglas: • Los papeles atribuidos a cada hijo: el hijo cuidador, el que se debe ocupar del negocio, el que debe seguir la carrera de su padre, etcétera. • Residencia tan próxima como sea posible, mejor si es en la misma calle o edificio. Y aún mejor si la madre (o suegra) tiene la llave de casa y puede entrar cuando q uiera. • Constitución del primer hijo varón como he­redero. • Reparto de funciones según el sexo: los hijos deben estudiar y las hijas han de ap render a ocuparse del cuidado de la familia y de casa. • Prohibición de pasar por encima del padre. Muchas veces esta regla es inconsciente , pero produce un gran bloqueo.

5. Las relaciones entre los miembros Los miembros de la familia se mueven por afinidades. Unos no se hablan; otros co mparten todas las experiencias; alguno, por ejemplo, puede tener una afinidad es pecial con la abuela porque lo cuidó de pequeño. Existen relaciones inconscientes entre los miembros. Freud las llamó complejos de Edipo y de Electra. El complejo de Electra es la afinidad de la hija con el padr e. Puede ser que la hija (Electra) tenga un padre ausente. En el caso del Edipo, la madre puede ser muy sobreprotectora o ausente, y en sus relaciones el hijo b usca a esta madre para que lo cuide. Seguramente han oído más de una vez: «no sé si me h e casado con mi marido o con su madre». Esta frase denota un complejo de Edipo muy fuerte del marido. A mi entender no existen los complejos de Electra y de Edipo inversos, es decir, la afinidad del hijo hacia su padre o la afinidad de la hija hacia su madre. Pa ra el inconsciente solamente existen los roles, no los géneros masculino o femenin

o. Por lo tanto cuando hablamos de conflicto de Edipo, puede ser del hijo o de l a hija, y lo mismo pasa con el de Electra. En todos los casos, estas necesidades no satisfechas en los vínculos entre padres e hijos determinan futuras relaciones que muchas veces las respectivas parejas no acaban de comprender. Todo el mundo ha oído: «¿Cómo es posible que esta pareja pueda convivir?». También hay que tener en cuenta las relaciones con personas que recuerdan a los an cestros. De forma inconsciente, muchas personas buscan parejas que les recuerdan a los abuelos o abuelas. Repito: se trata de recuerdos totalmente inconscientes . Cuántas veces habré visto en mi consulta a personas cuyos cónyuges, por fechas de na cimiento o de concepción, son dobles de algún abuelo o abuela, y escogen parejas que tienen que ver con la pareja del abuelo o de la abuela. De esta manera reparan relaciones de sus ancestros para darse la oportunidad de arreglar lo que no pudo ser hecho, dicho o vivido.

Aspectos a estudiar en el análisis del árbol En el análisis del árbol hay que tener en cuenta aspectos muy concretos que compleme nten lo ya dicho: • Hay que buscar las enfermedades más importantes de los miembros del clan, sobre to do si el cliente viene a consultar porque padece una dolencia concreta. • Se deben conocer las fechas de nacimiento de los miembros del clan, al menos has ta la tercera o la cuarta generación, tanto en la parte superior del árbol como en l a inferior. • Hay que conocer las fechas de defunción, siempre que sea el caso. • Se debe averiguar si ha habido muertes de niños, abortos o hijos extramatrimoniale s, es decir, ilegítimos. • Las profesiones pueden ser una pista muy interesante, pues a través de ellas se re para a los ancestros. Esto es lo que pasa cuando alguien elige una profesión porqu e siente en lo más profundo de su ser que debe hacerlo. En realidad hay un program a detrás. Fue el caso de una comadrona cuya abuela, con la que estaba relacionada por fecha de nacimiento, había muerto al dar a luz. • Es muy importante conocer la identidad sexual del paciente, es decir, saber si l os padres querían un hijo del otro sexo. También hay que averiguar si el paciente fu e deseado, lo que no es lo mismo que ser querido. Uno puede ser querido y cuidad o, pero en primera instancia no haber sido deseado. Su madre pudo pensar: «Ahora n o es el momento», «vaya, estoy embarazada», «yo no quiero tener hijos», etcétera. • Hay que tener en cuenta las semejanzas físicas, que en la familia se expresan con frases como: «Te pareces al abuelo», «eres igual que tu abue­la», «te mueves o hablas igual que él». • Los nombres también son importantes. Un nieto que se llama como el abuelo recibe i nformación inconsciente de este. Cuando se comparten varios de estos aspectos que hemos mencionado con un ancestr o, se es su doble. Los más importantes son las fechas de nacimiento y defunción. Par a el inconsciente no existe la muerte, sino que se trata de otro nacimiento, por que, de alguna forma, al morir se nace a otra realidad.

Proyecto de vida: reparación Los dobles A los que reparan los actos u omisiones de otras personas les llamamos dobles. P ero ¿qué es exactamente ser un doble? Para ser doble de alguien tienes que estar rel acionado con ese ancestro por fechas de nacimiento y/o de concepción. Si yo nazco el 15/03, mi doble tendrá que haber nacido el 15/12, pues mi fecha de nacimiento e s su fecha de concepción. También es mi doble si nace el 15/06, pues su fecha de nac imiento es mi fecha de concepción. Todas estas fechas con un rango de  7 días aproxim adamente. También soy doble por el nombre, y con menor fuerza si me parezco físicame nte a él. Lo más importante siempre son las fechas. El doble vive la misma experiencia que su ancestro, para poder repararlo. No tie ne que ser exactamente igual, pero sí en aspectos concretos y con la misma problemát ica de fondo. La expresión «proyecto de vida» alude a los programas heredados de los dobles. Cuando esto ocurre, se reparan los programas del doble, ya sea por repetición o por compl ementariedad. La reparación consiste en repetir situaciones vividas por los ancestros. Al reiter arlas, el inconsciente del clan pretende realizar aquello que no se hizo en su m omento. Se repiten historias de los padres o abuelos. Por ejemplo, un hombre que es doble de su abuelo alcohólico puede ser abstemio o presidente de una liga de l ucha contra el alcoholismo. A mi consulta acudió una mujer que dirigía un centro de niños maltratados por sus padr es; ella era doble de su madre, que había sufrido violencia familiar. La reparación se hace por repetición cuando se repiten situaciones vividas por un do ble con el que se comparten tendencias, conductas, vicios u otros problemas. Por ejemplo, si una mujer se casa con un hombre ausente, que siempre está fuera de ca sa trabajando, su hija puede buscar una pareja parecida a su padre. En cambio, se actúa por complementariedad cuando se hace lo contrario que el doble . Por ejemplo, un hombre doble de un abuelo con muchas amantes no consigue casar se. No sabe por qué no se compromete con nadie, aunque esté enamorado. Como comenté al hablar del holograma, todos tenemos la información de todos, pero el proyecto de vida dispara la fidelidad a ciertos miembros del clan. No debemos confundir el proyecto de vida con el Proyecto Sentido. Este último se h ereda de la ma­dre; es el programa que se incorpora en el útero materno. «¿Qué pasaba por las cabezas de mamá y papá antes de ser concebido, durante la concepción, el embarazo, mi nacimiento y hasta los tres años de edad?». Esta es la pregunta que deberíamos hac er a nuestra madre cuando nos disponemos a estudiar y analizar nuestro árbol genea lógico. Los proyectos de vida pueden ser aspectos que relanzan la propia vida o impedime ntos para hacer realidad los deseos. Son programas que nuestra alma, a través del inconsciente, se prepara para revivir. Por eso es tan importante estudiar y anal izar el árbol. En él es posible encontrar grandes apoyos y grandes obstáculos.

También soy doble de un ancestro si mi fecha de nacimiento o de concepción coincide con la fecha de defunción del ancestro. A esto se le llama ser heredero universal. En este caso heredo todos los programas de este ancestro, y la carga es máxima. Asimismo puedo ser doble por línea maestra. Esto se sabe porque la diferencia entr e fechas es de seis meses. Si yo nazco el 15/03, mi maestro tiene que nacer el 1 5/09. Los dobles, bien sea por fecha de nacimiento, por fecha de concepción o por fecha de línea maestra, se pueden casar entre ellos. El Sentido Biológico es no tener hijo s, aunque se tengan muchos. A este proceso se le llama incesto simbólico. Los dobles pueden ser hermanos tuyos, y ello indica claramente que en el árbol hay hijos ilegítimos, y/o incestos. A este proceso se le llama gemelos simbólicos. Los hermanos que son gemelos simbólicos acostumbran a tener experiencias complementari as. Por ejemplo, uno no puede tener hijos o pareja y el otro tiene hijos de vari as parejas porque se ha casado varias veces.

La lógica del árbol El árbol res para si todos ia en la

tiene respuestas válidas para todos los miembros del clan y otras particula cada uno. Existe una lógica general que abarca, por ejemplo, a todos o ca los descendientes, como en el caso de alguien que pertenece a una famil que ningún hijo varón se casa ni tiene descendencia.

Por otro lado, puede existir una lógica particular que corresponda a un miembro de l árbol. Una consulta puede ser muy concreta: «¿Por qué yo no puedo tener hijos y mis he rmanas sí?» En cada caso, hay que buscar la lógica en todos los aspectos ya mencionados: rastr ear el doble, las fechas y sincronías, estudiar el Proyecto Sentido y el proyecto de vida. Muchas personas que consultan son los llamados «niños basura o síntoma», es dec ir, los miembros del clan en quienes se proyectan los mayores conflictos o silen cios. Para mí, estas almas son las más elevadas espiritualmente: asumen los «pecados» de los padres para que el clan pueda seguir existiendo. El árbol siempre tiene una historia que debe resolverse. Estudiarlo permite libera r programas indesea­bles, como enfermedades, infertilidades o abusos. También existen las memorias del país, de la región, del pueblo: las guerras, las revo luciones. En el caso de España, arrastramos memorias de dolor de la Guerra Civil: desconfianza con respecto a tal o cual región del país, memorias de traición, de escas ez. No olvidemos que en las guerras civiles se lucha contra el vecino, contra el hermano. Estas memorias permanecen en las historias familiares y perduran duran te varias generaciones. Siempre que sea posible, se deben tener en cuenta todas las memorias del árbol, se deben llevar a la conciencia para ser sanadas y transmutadas. Es muy importante mirar hacia atrás y abrazar a los ancestros, comprenderlos, liberarlos de sus car gas y honrar su memoria hablando de ellos, recordándolos. De esta manera, se toma conciencia de que se repiten sus conductas, de que se vi ven sus experiencias una y otra vez, y en ellas se reconoce a algún familiar. Se d ebe aprender algo de todo ello, porque, de no ser así, no tendría sentido. Cada repe

tición de una experiencia constituye una oportunidad de tras­cenderla. En caso contr ario, estas memorias cristalizan en el cuerpo y se manifiestan como enfermedades y desequilibrios. Cuando se estudia la lógica del árbol y se toma conciencia de que los propios progra mas tienen un sentido y una dirección, y de que están allí para que uno los repare, lo primero que se debe hacer es aceptarlos y dejar de lamentarlos. Hay razones que solamente el alma conoce. Solo entonces los ancestros se convierten en guías.

Aspectos concretos: los síndromes Veamos ahora aspectos muy concretos del análisis del árbol genealógico:

El síndrome del aniversario Es uno de los síndromes principales. Hay que localizar las fechas que se repiten e n el árbol. Anne Schützenberger contó su propia historia: «En los años setenta, iba a anal izar a una joven sueca de treinta y cinco años que estaba desahuciada por el cáncer. Los médicos acababan de amputarle una parte del pie y se preparaban, impotentes, a amputar todavía más. Ya que yo era psicoanalista, pedí a esta mujer que dejara libre su mente y me contara todo lo que pasaba por su cabeza. Como ya sabe, este ejer cicio habría podido desarrollarse durante diez años. En la pared del salón de su casa había un retrato de una mujer joven. Mi paciente me dijo que se trataba de su madr e, muerta de cáncer a la edad de treinta y cinco años. Y bueno, no sé por qué, ese día, es ta doble coincidencia de edad y enfermedad me dejó estupefacta. De pronto tuve la impresión de que esta mujer se había programado para caer enferma a la misma edad en que su madre había muerto de cáncer».14 Recuerdo a una clienta que desde los dieciocho años tenía una infección de orina después de mantener relaciones sexuales. Quería a su marido y el suyo no era un conflicto de protección del territorio, al menos a esa edad de su vida. Al estudiar el árbol, vimos que era doble de su abuela. Al preguntarle qué le había pasado a su abuela a esa misma edad, es decir, a los dieciocho años, me contó que había sido violada. En su libro Cómo pagamos los errores de nuestros antepasados, Nina Canault cuenta la historia de una joven que en un accidente quedó empalada por el himen. La madre consultó con Schützenberger. Se descubrió que la abuela había sido brutalmente violada por dos hombres a esa misma edad. Por lo tanto, hay que prestar atención a las fechas importantes en el árbol de la fa milia: bodas, divorcios, accidentes.

Por ejemplo, mi sobrino sufrió accidentes de coche en la misma fecha durante tres años consecutivos. Su madre tomó conciencia de que él había sido un niño «accidente», es deci , un hijo que no era esperado, de esos que hacen decir a la mujer embarazada: «Aho ra no es el mejor momento».

La fiestamanía Se trata de un concepto empleado en psicoanálisis. Expresa precisamente eso: una f iesta en un momento inadecuado. En mi consulta he visto varios casos y todos tie nen las mismas características. Por ejemplo, una mujer me contó que, después de la muerte de su hijo, ella y su mari do tenían unas ganas enormes de copular. Me lo dijo con vergüenza, pero le expliqué qu e es algo muy biológico y que, además, le había ahorrado un posible cáncer de ovarios. L a biología es muy inteligente y rápidamente actúa cuando hay un conflicto. En este cas o el conflicto es la pérdida de un hijo. La solución biológica es hacer otro. Otro caso muy parecido, fue casi igual, pero el fallecido era su padre. Ella me cuenta que después de enterrar a su padre hizo el amor con su marido como nunca lo habían hecho. Le expliqué lo mismo: cómo se expresa la biología en forma de urgencia de reemplazar al fallecido. El inconsciente biológico no diferencia hijos de padres, pero sí la emoción de perder a las seres queridos.

La cripta y el fantasma En estos casos la familia guarda un secreto sobre algún evento trágico o difícil, frec uentemente un duelo no realizado, diciendo «es para tu bien». El secreto que se inst ala en la primera generación es ignorado por la segunda. Pero de alguna forma sale , se escapa, se esconde en una «cripta» y aparece como un «fantasma»: obsesiones, búsqueda s, sufrimientos, pesadillas, enfermedades graves, accidentes, etcétera. El secreto se manifiesta indirectamente en la tercera generación y a veces durante más de un s iglo. Es lo que Anne Schützenberger llamaba «lazos transgeneracionales». Según Didier Dumas, el fantasma, lo «no dicho» o impensado transgeneracional, provoca estragos considerables al transmitirse a los descendientes, y oculta esencialmen te las preguntas relativas al sexo y a la muerte. La cripta siempre oculta el cadáver de un duelo que no se ha hecho. Este cadáver se suele esconder en el niño, pero también en mujeres que se niegan la satisfacción sexua l después de la muerte de un ser querido (por ejemplo, desde la muerte de un padre muy querido, la hija se niega a tener relaciones sexuales). Se trata de personas melancólicas, que arrastran deseos prohibidos de sus padres o abuelos. También se desarrollan fantasías sexuales entre los dos y los siete años: so n los aspectos de la sexualidad de los padres que estos esconden. Se trata de un cadáver simbólico: el constructo del deseo sexual prohibido por el clan por creenci as o tabús. Ocurre en familias que no hablan de sexo, ni de relaciones porque es t abú, donde el sexo es feo, asqueroso, es el culpable de todos los pecados; las muj eres son portadoras de todo lo malo (arquetipo de Eva), y la mujer debe ir tapad a porque es la tentación para el hombre. Como me decía una vez un árabe: «No entiendo cómo dejáis a vuestras mujeres ir casi desnudas por la calle, ante los ojos deseosos d e otros hombres». El fantasma supone una incorporación, como en el caso de los llamados «hijos de sust itución»: una hija a la que se le pone el nombre de una tía muerta o un hijo llamado i gual que otro que murió antes que él. Cuando hay un fantasma, se carga con una información muy pesada de alguien a quien

se está muy ligado, sea por el nombre o porque la propia fecha de nacimiento coin cide con la de su defunción. Por ejemplo, una niña a la que al nacer le ponen el nom bre de su abuela, que murió al dar a luz a su hija (la madre de la niña), puede llev ar como fantasma el rechazo a quedar embarazada, porque parir es sinónimo de muert e. Este solo es uno de varios casos que he tenido en mi consulta: mujeres que no se quedan embarazadas sin causas físicas. También he visto mujeres con este tipo de fa ntasma que se emparejan con hombres con problemas de fertilidad.

El síndrome del fantasma Hablamos del síndrome del fantasma porque la palabra síndrome indica que un conjunto de características determinan la vida, y es muy importante estudiarlas y verlas d e cerca. Cargar con un fantasma puede marcar la vida de una persona de tal maner a que sienta que no la vive: se siente dividida, siempre está indecisa. Para evitar errores, es de vital importancia entender que los fantasmas suponen «c argar» con alguien fallecido antes del propio nacimiento. Por ejemplo, mi fecha de nacimiento coincide con la de defunción de mi abuelo, que murió varios años antes de que yo llegara al mundo. Lo mismo ocurre con mi hijo Dav id: su abuelo (mi padre) murió el 1/09/1979, y mi hijo nació el 5/09/1990 (siempre b uscamos +/- 7 días). Mi hijo lleva el fantasma de mi padre, y esto le provocaba pr oblemas a la hora de tomar decisiones en su vida. Me percaté de que tenía ciertos bl oqueos e hicimos el duelo. Lo llevé al pueblo natal de mi padre, lo acompañé hasta don de jugaba al baloncesto (él también practica este deporte), donde estudió, donde vivió, etcétera. Nos llevó toda la mañana. Mi hijo se quedó turbado: no se quería ir. Es más: retrasó la vuel ta a casa aduciendo que tenía sed y quería tomar algo en un bar cercano. Estuvimos u n rato hablando. Me preguntó cosas de mi padre. Unos días más tarde, hizo una carta de duelo en la cual se despedía de él y le pedía permiso para ser el hijo de su padre. T omó conciencia de que todos los abrazos que me daba eran abrazos que mi padre no m e había dado a mí. La carta terminaba diciendo: «Abuelo, déjame ser hijo de mi padre y d eja que todos los abrazos que le dé sean míos. Ya eres libre». Pero muchas veces esto no es tan fácil, porque, algunos años después, a mi hijo le sac aron una muela, la misma que me falta a mí, y esto tiene que ver con los padres. I ndica la liberación del vínculo con los padres. Ocurrió a la misma edad en la que yo f ui totalmente independiente, y mi hijo también quiere serlo. La muela no salía, el d entista estaba nervioso y decía: «no puedo, no sale». Mi hijo toma conciencia, siente a su abuelo (mi padre) y es como si le dijera: «No dejes a mi hijo Enric». Entonces él se relajó, se soltó de este mandato y se dejó fluir: «Yo soy hijo de mi padre, gracias abuelo», y la muela salió. Para que observéis cómo los programas se heredan y proyectan en nuestras vidas: mi h ijo es psicólogo como yo, y ha decido hacer un máster en dirección de empresas, al igu al que mi padre, que era director general de dos empresas, y yo también lo soy. A través del portador, el fantasma busca redimirse de aquello que no pudo o no sup o hacer en su vida. Busca reparar o perpetuar una memoria que resuena en el indi viduo portador. Todo ello puede provocar trastornos psíquicos, como indicaron Nico las Abraham y Maria Torok, analistas húngaros afincados en Francia que arrojaron l uz sobre estos trastornos. Según ellos, en estos casos se produce una transferenci

a psíquica. Muchas veces el receptor siente que no vive su vida. Está bloqueado y dice sentirs e triste desde que tiene uso de razón. Ello es la expresión de un duelo no realizado . El sujeto portador suele manifestar que se prohíbe el placer: «es como si divertir se estuviera prohibido; cuando me divierto, me siento culpable». La experiencia me ha enseñado que el síndrome del fantasma puede dar lugar a diferen tes estados clínicos. Quienes lo presentan suelen tener estas ca­rac­terísticas: • Son silenciosos; hablan bajito. Algunos hasta susurran. • Les gusta el color negro. El movimiento gótico es un buen semillero de portadores de fantasmas. • Pueden dormir con los brazos cruzados o al lado. Apenas se mueven mientras duerm en. • Algunos sufren mucho frío o les gusta el calor; duermen a oscuras. • Ciertas profesiones predominan entre ellos: fisioterapeutas, profesores de yoga, actores de cine y teatro, bailarines, médicos anestesistas, etcétera. • Algunos son sonámbulos. Hay que dejar muy claro que no se trata de síntomas ineludibles, sino solo de algu nas de las características observadas en mi experiencia clínica y en la de otros aut ores que refieren signos parecidos.15 El síndrome del fantasma también se puede expr esar en una serie de enfermedades, algunas de ellas psíquicas. Mi trabajo con algu nos portadores de fantasmas corrobora experiencias clínicas de otros autores.15 Ve amos algunas: • La esclerosis en placas: en un porcentaje muy elevado, los sujetos que manifiest an esta enfermedad llevan incorporado un fantasma. • Algunos tipos de párkinson: en estos casos el porcentaje es mucho menor. Según mi ex periencia, se trata de secretos muy importantes (he tenido algunos casos de ases inatos entre hermanos). • Enfermedades mentales: como psicosis, esquizofrenia, autismo y depresión. • Síndrome de hiperactividad infantil: la experiencia demuestra que un setenta por c iento de los que sufren esta patología llevan incorporado un fantasma. • Bruxismo: es el conflicto de no permitirse atrapar el pedazo, el placer. • Ciertos tipos de diabetes: en estos casos el porcentaje es bajo, pero es interes ante estudiar cada uno y tener en cuenta esta posibilidad. El fantasma es una información psíquica incorporada al inconsciente que no pudo ser expresada por los ancestros. Es como un parásito que sustrae la libertad de decisión .

Síndrome la maldición de los Átridas

El portador vive con un deseo que debe expresar, y no puede hacer otra cosa que perseverar en él. Es la lucha por realizar un deseo que nunca se satisface, un des eo que el sujeto no sabe por qué anida en su psique. Siempre se siente impulsado a insistir para conseguirlo y no lo puede dejar. Carl Gustav Jung llama a este fe nómeno «la maldición de los Atridas».16 La maldición de los Átridas17 se expresa en las si­guientes metáforas: • A menudo lo que más deseamos es lo que está fuera de nuestro alcance. • No siempre lo más cercano es lo que está más a mano. El rey Tántalo estiraba su mano con ansiedad y ardor. La sed y el hambre lo consumían, pero no podía llegar a los fruto s y al agua a pesar de que estaban cerca de él. Vivimos atrapados en el deseo. Un ejemplo más clarificador sería el de un cliente con problemas de próstata. Él ardía en deseos de satisfacerse sexualmente con su secretaria y ella no quería. La tenía cada día delante de él y no podía.

Síndrome de Medea Tiene relación con la problemática que rodea a un matrimonio con respecto a sus hijo s. Uno de los miembros de la pareja usa al hijo (o a los hijos) para manipular a l otro, para hacerle daño, como por ejemplo hablando mal de su padre o de su madre . El hijo en cuestión puede presentar una serie de síntomas que se manifiesten en su vida: • Tiene dificultad para encontrar pareja. • Tiene dificultad para salir de la casa. • Tiene problemas para tener hijos. • Repite las historias de sus padres. • En general, presenta diversas problemáticas en las relaciones de pareja.

Síndrome del hijo plan de pensiones para la vejez Se trata de hijos que no son esperados y, cuando vienen, se les cataloga: «mira qu e bien, ya tenéis al que os va a cuidar cuando seáis viejos». También se da este síndrome cuando se busca un hijo para que cuide de sus padres cuando sean mayores. Son personas que tienen gran dificultad para formar una familia. Cuando son mayo res, muchas veces no salen nunca de casa. Están obsesionadas por cuidar a sus padr es, aunque sus sentimientos son de aversión contra ellos. Se sienten atrapadas por su madre o por su padre. Si se alejan, les entra una gran culpabilidad. No vive n su vida en absoluto, pues tienen un programa de cuidadores. En nuestra experie ncia clínica vemos muchísimo este programa que genera gran sufrimiento, pues la pers ona se siente hipotecada, como en deuda con sus progenitores. Por eso le llamo p lan de pensiones para la vejez.

Síndrome del avestruz Es un síndrome que abunda mucho en las familias. Consiste en que un miembro se hac e el ciego, sordo y mudo frente a una situación familiar grave; casi siempre es un miembro femenino. Niegan lo evidente, como por ejemplo abusos del padre con la hija (o hijas). Cuando esta se lo comunica a su ma­dre, la madre hace como si nada ocurriera. Sus frases típicas son: «no pasa nada», «todo está bien», «tu padre es así», «no a tanto», «debes aguantar y no quejarte tanto». A veces simplemen­te la respuesta es ign orar el hecho. La persona que ha pasado por estas situaciones vive en la incomprensión, en la dud a, en el no saber: se comporta con inseguridad y no tiene claros sus sentimiento s. Tiene problemas sexuales, relacionales, de comunicación y ante las dificultades de la vida muchas veces opta por el silencio.

Síndrome de volver a casa La fecha de nacimiento es importante para el inconsciente, pero nacer al mundo, al útero o al más allá es lo mismo para el inconsciente, y hay muchas personas que se mueren en su fecha de nacimiento o fecha de concepción: vendría a ser como si el inc onsciente abriera las puertas para volver a casa. Yo entiendo que nuestra celebr ación del cumpleaños es para reunirnos con las personas queridas, y también vendría a se r una despedida simbólica antes de partir. Los cumpleaños serían una alegría, una celebr ación del nacimiento, una ida/venida. Hoy precisamente vengo del cementerio para v er las fechas de defunción y nacimiento de la hermana de mi padre. No me he sorpre ndido, porque ya tengo cierta experiencia en estas cosas; cuando en la lápida he v isto: nacimiento 11/08 y defunción 18/08 y yo he tenido ganas de ir al camposanto el 8/08. Sin comentarios: las casualidades no existen, las sincronicidades sí.

Síndrome del custodio Esta expresión que hace referencia a las personas que guardan la «cripta», que custodi an los secretos, lo más sagrado. Asumen responsabilidades muy concretas que muchas veces les impiden casarse y formar familias, porque deben custodiar. Veamos el ejemplo de la señorita que quiere marcharse de casa; tiene unas ansias t remendas de irse. Ella se llama Nancy (doblemente en gracia) y es doble de su ma dre y de su abuela, y ambas se llaman Sagrario. En su clan hay muchos incestos y violaciones. Ella debe de guardar lo más sagrado de las mujeres, hablando arquetípi camente, la virginidad. Cuando decide marcharse de casa con su pareja, tiene un accidente que la deja parapléjica, afectándole la zona lumbosacral. El lector puede ver este caso ampliado en el libro Visión cuántica del transgeneracional, de Enric C orbera y Rosa Rubio.

Síndrome de Parentalización Son personas que muchas veces asumen el rol de padres de sus padres. Se ocupan d e todos los problemas familiares, de sus hermanos y de sus sobrinos, hasta el pu nto de que los familiares no hacen nada sin antes comunicárselo. Es un referente f amiliar casi único. Era el caso de una señora que se ocupaba de sus padres. Él era alcohólico, su madre er a depresiva (ausen­te) y tenía tres hermanos más que también tenían problemas con el alcoh ol. Ella se ocupa de todos. Son personas que se han «borrado» de vivir su vida; lo que les motiva es hacer que l os demás vivan bien. Suelen tener profesiones en las que se dedican a ocuparse de los demás.

Recapitulación Reordenemos todas las ideas expuestas hasta ahora. El primer paso es la construc ción del árbol; esta tarea se debe llevar a cabo entre el cliente y el terapeuta. La nomenclatura empleada para ello es la de la Figura 2.

Fig. 2. Nomenclatura del árbol transgeneracional. Siempre que sea posible hay que representar tres generaciones. El cliente tiene que buscar los siguientes datos: • Fechas de nacimiento (dd/mm/aaaa). • Fechas de defunción, si procede. • Fechas que el clan considere importantes, como la celebración de algo especial. • Nombres. • Abortos, muertes súbitas. • Enfermedades importantes. • Hijos ilegítimos (saber si se fue deseado; no hay que confundir ser deseado con se r querido). • Problemas de dinero, como herencias. Además de tener en cuenta todo esto, el especialista debe tener claros los siguien tes conceptos:

• Se es doble de alguien cuando la propia fecha de nacimiento coincide con la de n acimiento o concepción (y, en algunos casos, de defunción) de un ancestro. Para cons iderar que dos fechas coinciden, deben estar separadas por un margen no mayor de siete días. Por ejemplo, si un cliente nace el 9/03, su doble será cualquier ancestro o miembr o del clan que haya nacido entre el 2/03 y el 16/03. Pasa lo mismo con la fecha de concepción, que en este caso sería nueve meses antes (el 9/06) o nueve meses desp ués (el 9/12), siempre más/menos siete días. En el primer caso, si yo nazco el 9/03 mi fecha de concepción es el 9/06, por lo tanto los que nazcan en ella son dobles míos , porque su fecha de nacimiento es mi fecha de concepción. Si mi doble nace el 9/1 2, entonces mi fecha de nacimiento es la fecha de su concepción. También se puede considerar que alguien es el do­ble de un ancestro por otros aspect os, como el nombre. De alguna manera heredar el nombre de un miembro de la famil ia crea un vínculo con él. En estos casos también hay que estudiar todas las característ icas ya mencionadas. • Se deben buscar los posibles síndromes del fantasma, sin olvidar que la persona qu e proyecta el fantasma tiene que haber muerto antes del nacimiento del cliente. La búsqueda del fantasma sigue las mismas reglas que acabamos de mencionar en los dos puntos anteriores. Las fechas, en este caso, son muy importantes. Una forma fácil de hacerlo es disponer las afinidades de los meses en forma de columnas, tal y como se explicó en los rangos de hermandad. • Se tiene que buscar en el árbol a los miembros que están en línea maestra, un concepto que solo he puntualizado. Todo el mundo tiene en su árbol a alguien que está en línea maestra. Se trata del ancestro que recuerda a una persona cómo debe construirse. Esto tiene resonancia con el sexto mes de embarazo, cuando el cuerpo del niño ya e stá formado. Comparativamente, a los seis años el niño ya tiene su estructura terminad a, porque tiene integrado el «yo» y el «tú».

Fig. 3. Esquema de la relación mensual, según las fechas. En la línea maestra, la fecha de nacimiento o defunción del ancestro se encuentra a seis meses de la fecha de nacimiento del cliente. Siguiendo con el ejemplo anter ior, el maestro de una persona que nace el 9/03 sería un ancestro nacido el 9/09. En estos casos también se aplican las mismas reglas que en el doble y el fantasma, es decir, +/-7 días. Si no se encuentra a nadie que esté en línea maestra, hay que bu scar a alguien muy allegado: puede ser un amigo. El maestro tiene algunas características que gustan y otras que se aborrecen. El a prendizaje consiste en buscar las que más molestan y luego aplicar el concepto de espejo. Veamos un ejemplo de la consulta. Una chica no soportaba a su padre. Le pregunté q ué era lo que más aborrecía de él. Sin dudarlo, me dijo que siempre miraba por él mismo, q ue siempre era el primero, que no pensaba en los demás. «Muy bien ?le dije?. En la m edida en que tú lo juzgas porque no se preocupa por ti, él te enseña lo poco que tú te o cupas por ti misma». La chica se quedó pálida y dijo: «¡Qué fuerte, es verdad! Solo me preoc upo de lo que piensan de mí los demás, y no analizo si hago lo que realmente deseo». El maestro puede ser alguien a quien se quiere mucho o alguien a quien no se ha conocido porque falleció antes del propio nacimiento. Lo importante es saber cómo er a esa persona y cuáles eran sus características más sobresalientes.

• Buscar si eres heredero universal de algún abuelo, de tu padre o de tu madre. Este ancestro ha vivido en la misma época que tú, pero la fecha de su muerte está ligada a la fecha de tu concepción o nacimiento. Una señora estaba triste porque su padre había muerto el día de su cumpleaños. Su herman a le recordó que ella era la preferida de papá, y que este hecho representaba un rec onocimiento hacia ella. Por lo tanto, debería estar contenta de que su papá la hubie ra elegido como heredera de sus programas. • En consulta, nunca se deben olvidar el efecto espejo y la sombra. • Nunca olvidarse que, para el inconsciente, FN (fe­­cha nacimiento) = FC (fecha de co ncepción) = FD (fecha de defunción). Para él todo es nacimiento: nacimiento al útero (nu estra primera casa), na­cimiento a este mundo (segunda casa) y nacimiento al otro mundo (tercera casa). FN = FC = FD

Las desarmonías de las parejas Cuando se analiza el árbol genealógico, siempre es interesante que el cliente traiga las fechas de los padres de su pareja. Muchas problemáticas tienen una relación más o menos directa con la pareja; en numerosos casos el árbol de la pareja juega un pa pel clave. Esto es muy importante: la experiencia clínica señala que casi siempre el cáncer de ma ma está vinculado con problemas de desarmonía en la pareja y con los complejos de Ed ipo y de Electra.

Ya se explicó al abordar el tema del cáncer de mama que su conflicto principal es la falta de protección del nido. El conflicto de la afectada puede derivar de no sen tirse protegida o de no poder proteger. En la gran mayoría de los casos, estos con flictos se expresan en las relaciones de pareja. Estas mujeres suelen decir fras es como: «Mi marido nunca está en casa», «es como si fuera viuda», «no sé si me he casado con mi marido o con mi suegra», «mi marido no me ayuda en el cuidado de los hijos», «estoy s iempre sola a cargo de todo». Todas estas frases, y muchas más, tienen relación direct a con los complejos de Edipo y de Electra.

El complejo de Edipo Se da en la relación entre madre e hijo. En la mayoría de los casos, la madre tiene un marido ausente y proyecta en el hijo la necesidad de protección. Lo sobreproteg e, lo «castra» y lo hace depender de ella. Estos hijos suelen ser emocionalmente inm aduros. A menudo eligen parejas que son dobles de sus madres: buscan una madre p ara que los siga cuidando. Recuerdo el caso extremo de un cliente que estuvo en mis consultas grupales. Era incapaz de alejarse del hogar materno; es más, dormía en la habitación de su madre. N unca tuvo una relación con otra mujer, y el motivo de su consulta era precisamente que tenía problemas con el alcohol.

Mientras comentaba que mi experiencia clínica me ha enseñado que las personas con pr oblemas de adicciones acostumbran a tener madres extremadamente sobreprotectoras , una joven que también estaba en la consulta lo confirmó: «yo también ten­go problemas co n el alcohol y tengo una madre que no me deja ni a sol, ni a sombra. Estoy total mente de acuerdo con lo que dices, pues conozco a otras personas a las que les p asa lo mismo». Por eso, el complejo de Edipo puede darse entre la madre y su hijo o su hija; no hago diferencias. Si miramos el significado de la palabra “complejo” en psicología, se nos dice que vien e del latín complectere: ‘abrazar’, ‘abarcar’. Aquí este significado nos viene como anillo a l dedo. Soy abarcado-a por mi madre. Muchas veces cuando el complejo de Edipo es madre-hija, la hija no se siente querida por su madre y establece una relación em ocional con ella que es adictiva, y en los casos extremos tenemos enfermedades c omo la anorexia y la bulimia. Muchas veces la hija busca a su madre desesperadam ente, y se casa con un hombre que es su doble. Así persigue el cariño que no recibió d e ella.

El conflicto de Electra Tiene que ver con la relación de la hija con su padre. Normalmente este se halla a usente y la hija tiene una necesidad inconsciente de protección y de reconocimient o. Busca en su marido esta protección que no ha vivido en su casa. Cuando es entre hijo y padre, este puede ser muy sobreprotector o muy castrador, y el hijo busc ará una mujer que sea doble de él y así ser cuidado por ella como si fuera su padre. E stas mujeres acostumbran a «llevar los pantalones» en casa. El hombre puede repetir las costumbres de su padre, como ser celoso y controlador. Veamos algunos aspectos disfuncionales derivados de estos conflictos: • Estos conflictos pueden expresarse en la vida de la pareja en forma de infertili dad. Cuando a mi consulta acuden parejas que no pueden tener hijos, les propongo que estudiemos juntos estos conflictos. • También se pueden manifestar en maltratos o adicciones (consumo de drogas o alcoho l), de carácter emocional o físico. • Algunas personas con estos conflictos no encuentran pareja. Les cuesta asumir co mpromisos. • Existen casos espectaculares, como el de una mujer a quien se le mueren varios m aridos. • Es interesante estudiar las disfunciones sexuales o el rechazo a mantener relaci ones sexuales. • Una mujer o un hombre puede elegir una pareja porque tiene la voz de su padre o las manos y el pelo de su madre. Se trata de manifestaciones de los conflictos y a mencionados: la búsqueda inconsciente del padre o de la madre. • En otros casos se establecen incestos simbólicos, es decir, relaciones en las que los miembros de la pareja son dobles por sus fechas de nacimiento. Estas relacio nes empiezan con un gran fuego sexual o un gran interés mutuo que dura poco tiempo . Una frase típica es: «quiero a mi marido como a un hermano. Nuestra relación no es s exual, pero sí de mucho cariño». El marido suele mantener relaciones extramatrimoniale

s, lo que produce conflictos y síntomas en las mamas. Los incestos simbólicos acarre an muchos problemas, como infertilidad, cesáreas o un exceso de hijos. En estos ca sos se deben buscar incestos reales entre los ancestros, desde el más normal (el m atrimonio entre primos) hasta relaciones entre padres e hijas. También hijos extra matrimoniales. Los padres de niños concebidos in vitro suelen indicar conflictos de incesto entre los ancestros. En estos casos existe un mensaje inconsciente de no tener hijos. Me consultó una mujer infértil que se había casado con un doble de un abuelo que había t enido muchos hijos ilegítimos. La infertilidad de la nieta respondería a un mensaje inconsciente de la abuela: «ten cuidado con este hombre, que deja hijos por todas partes». Era una relación de reparación. En muchos casos, estas mujeres se casan con h ombres muy fieles y muy comprometidos con el matrimonio. Como el inconsciente biológico no puede diferenciar entre lo real y lo imaginario, son frecuentes los casos de maltratadores que no atacan a su pareja, sino a sus empleados o hermanos. Las fechas suelen mostrar que son dobles de padres ausent es o alcohólicos. Hay un aspecto muy importante a tener en cuenta: la tendencia a buscar una parej a que repare a un abuelo o abuela. Se trata de reparar problemas que fueron muy disfuncionales. Este era el caso de una clienta que siempre salía con hombres que eran dobles entr e ellos. Descubrimos que en realidad eran dobles de su abuelo, que había desaparec ido durante la Guerra Civil española. Llevaba un programa de reparación que la abuel a había transmitido a su madre: «Busca a mi marido». Los complejos de Electra y Edipo también se pueden presentar entre hermanos. En es tos casos, la mujer busca un marido que sea doble de su hermano y el hombre busc a una mujer doble de su her­mana. Buscan en sus parejas el cariño de los her­manos. En algunos casos la hermana había asumido el papel de madre, porque la auténtica estab a en­ferma, o al revés: la mujer busca en su marido al hermano que la cuidó. Hay casos más simples, co­mo el de la persona cuya pareja es doble de su hermano/a: buscan la compañía de su hermano o hermana. El recuerdo inconsciente puede remontarse a cuand o eran pequeños y, por falta de espacio, dormían juntos en la misma habitación.

Árboles espejo Ya he comentado que hay matrimonios cuyo fin es reparar, mediante la unión, los pr oblemas de ambas familias. Son matrimonios cuyo objetivo es compensar o reparar conflictos graves de ambos árboles. Veamos algunos ejemplos: Una mujer vino a la consulta por un problema de déficit de atención de su hijo. Ella era doble de su abuelo paterno y de su abuela materna. El abuelo había visitado l os prostíbulos a menudo, mientras que la abuela se había casado con el rico del pueb lo, quien la había obligado a abandonar a su hija. El hijo de la mujer, con déficit de atención, nació el 10/8. Todos estos miembros de l a familia estaban relacionados por fechas de nacimiento y de concepción: la madre era doble de sus abuelos por fecha de concepción (14/11 y 15/11) y el hijo era dob le de su madre por fecha de nacimiento. Por eso el hijo reparaba los conflictos de sus bisabuelos a través de su madre. Esta no tenía relaciones sexuales con su par eja, y su hijo llevaba un programa de no ser reconocido. Este programa estaba en

relación directa con la hija que su bisabuela había tenido que abandonar (ver Figur a 4).

Fig. 4. Ejemplo de un árbol espejo. El conflicto de déficit de atención suele relacionarse con fantasmas heredados. En e ste caso, el niño con el problema llevaba los fantasmas de sus bisabuelos: el abue lo paterno y la abuela materna de la madre. La lógica del árbol era: «no te puedes fia r de los hombres». Otro caso: una mujer de sesenta y cinco años sufría cistitis desde que se había casado nueve años antes. Su conflicto desencadenante era: «no quiero tener relaciones sexu ales, pero siempre cedo». Ella era heredera universal de su abuelo paterno (+28/04), ya que hay cinco o se is días de diferencia para su fecha de nacimiento: 3/05, y de su abuela materna (+ 30/01), con cuatro días de diferencia (ver Figura 5). Los maridos de las abuelas, que son dobles por fechas de defunción, 28/04 y 21/01, estaban ausentes, y ambas tuvieron muchos hijos. Ninguna de las dos había querido tener hijos con sus respectivos maridos, pero eran muy sumisas. Ellas son doble s en línea maestra 30/07 y 30/01 entre sí y con su nieta, siendo la abuela del 30/01 la que realmente le enseña qué debe hacer. La clienta reparaba los conflictos de las abuelas sufriendo cistitis. Este síntoma le permitía no tener relaciones, que era el mandato y la solución del inconsciente; biológicamente es el marcaje femenino del territorio: si no hay relaciones, no ha y hijos. La lógica del árbol era impedir tener hijos, fuera como fuera, pues ese era el mandato de las abuelas.

Fig. 5. Ejemplo de un árbol espejo (2). Normalmente, en los árboles espejo, cuando uno hace algo, su doble hace lo contrar io, tanto en lo relativo a los actos como a los comportamientos y a la forma de afrontar las situaciones. Veamos otro caso interesante. Aunque es poco frecuente, fue el primero que me en contré durante un seminario, y después me he encontrado con varios: una pareja viene a la consulta con un grave problema de relación. Apenas tienen relaciones sexuale s, no tienen hijos y no se pueden separar. Veamos su árbol (Figura 6). La pareja está en incesto simbólico, lo que lleva implícita la dificultad para tener h ijos, pero también denuncia incestos en el árbol: tanto los padres de él como los de e lla estaban en incesto simbólico. Las dos parejas de padres eran imágenes especulare s entre sí. Estaba claro que tres generaciones más arriba tuvo que haber graves prob lemas de incestos o hijos extramatrimoniales. De acuerdo con la lógica del árbol, la solución era no tener hijos.

Fig. 6. Ejemplo de un árbol espejo (3). Es muy interesante que en los árboles espejo el reflejo de un miembro de una rama sea complementario de otro de la otra rama. Por ejemplo: una abuela puede ser mu y sumisa, y la otra muy mandona y controladora. O un abuelo es mujeriego y el ot ro muy fiel. Son imágenes especulares.

El duelo El duelo es uno de los procesos más importantes en terapia. Cuando el trabajo de a nálisis ha dado sus frutos y el cliente se identifica con algunos miembros de la f amilia y siente que tienen alguna relación con su vida y su problemática, lo primero que hay que hacer es «el duelo». El duelo puede tomar diversas formas: • Se puede hacer mediante una carta dirigida a la persona en cuestión. Una carta de despedida y de liberación, donde quede expresada la toma de conciencia y el deseo de no seguir reparando nada del ancestro. Porque, al liberarse el cliente, se li bera su ancestro. Veamos un ejemplo: «soy heredero de un problema familiar, pero n o soy sim­plemente miembro de una familia. Como individuo, poseo un potencial de i nnovación, de creación y de originalidad. Mi destino me pertenece; no es de mis ante pasados. No estoy únicamente al servicio de la temática familiar. Mi libertad será la vuestra; renuncio a seguir reparando vuestra vida y decido vivir la mía por derech o de ley. Accedo a la soberanía de mi vida». • Se puede llevar a cabo un acto ritual, como ir al cementerio o a los lugares don de vivió el ancestro. Siempre se deja una impronta en los lugares donde se ha vivi do o que se ha frecuentado. • El duelo se puede hacer también a través de una relajación; por ejemplo, una hipnosis ericksoniana. El estado alfa favorece la entrada en el inconsciente. Esta técnica permite al cliente descubrir situaciones o personajes que no han sido vistos dur ante la terapia. El inconsciente es más libre de expresarse. • Se pueden contemplar fotografías de estos personajes y sentir durante la relajación que se cortan los vínculos emocionales con ellos. Una cosa es conocer la información del árbol y otra muy diferente es sufrirla. • Hay que tener plena conciencia de que se es libre de vivir la propia vida y de d ejar de reparar. Una vez tomada la decisión, se puede seguir haciendo lo mismo, pe ro los resultados son diferentes. La razón es muy simple: ya se es libre y no hay que reparar.

La comprensión Este es el objetivo al que todo especialista en BNE debe aspirar: ver que su cli ente o consultante consigue cambiar su percepción de los vínculos emocionales que le unen con los miembros de su árbol.

La comprensión lleva al cliente o consultante a un estado de paz interior, de acep tación, a tomar conciencia de que su madre o su padre no pudieron hacerlo de otra manera, porque ellos, a su vez, estaban bajo la influencia de los programas de s us padres y abuelos. Una hija puede comprender que su madre quiera más a su herman o que a ella porque su madre lleva un programa de que «ser mujer es una gran desve ntaja, una desgracia» y la madre solo quería tener hijos. Puede comprender sus dific ultades para quedarse embarazada porque su madre no la esperaba, no quería tener o tro hijo, no era deseada, y además el hecho de que naciera le impedía hacer otras co sas y se sintió atada. La consultante comprende que casarse y tener hijos en su in consciente significa pérdida de libertad. No debemos olvidarnos nunca de que el inconsciente biológico no juzga, es inocente y siempre da soluciones en función del conflicto emocional. Su capacidad de razon amiento es simplemente nula. La compresión de la que hablo es una toma de conciencia, un percatarse, un silenci o interior, un suspiro que dice: «Por fin, ahora ya lo sé, ahora ya lo comprendo, ¡qué p eso me he quitado de encima!». Cuando uno alcanza este estado de conciencia, ya no hay que hacer nada más. Todo e stá bien; para mí este es el auténtico duelo. Hay personas que me dicen: «He hecho cinco duelos y nada ha cambiado en mi vida». Es tas personas están en el cómo y no comprenden que no hay que hacer nada, simplemente hay que sentir. Es una experiencia interior, no una acción exterior como el acto de tomarse unas pastillas para un síntoma. Cuando uno alcanza el estado de conciencia de compresión, ya no hay nada que perdo nar, ya no hay culpables, ya no hay víctimas. Todos formamos parte de un proceso, nos podemos alejar de tal o cual persona, pero lo hacemos libres de ataduras emo cionales. Ya no esperamos nada de nadie. Es una rendición, una liberación, solamente hay gratitud, pues tu acto de comprensión libera al clan de programas tóxicos; te h as convertido en una especie de salvador. Has insuflado nuevo aire en el árbol gen ealógico, y ahora los demás miembros tienen la oportunidad de activarlo. Pero tú no lo haces por ellos, pues cada cual debe vivir sus experiencias. Tú lo haces por ti, porque en el universo solamente eres tú el que se debe liberar y dejar la informac ión para los demás. Ya no manipulas más, ya no quieres que las cosas sean como a ti te gustarían que fuesen. Aceptas plenamente lo que ves y compartes tu vida con aquel los con los que te sientes en armonía, sin culpabilidad, sin rencor, sin victimism os y con plena aceptación.

La consolidación de los procesos Una vez que el cliente o el consultante han alcanzado un mínimo de comprensión, de c ambio de percepción, si su patología es grave se le recomienda la muerte simbólica, un proceso de despedida de los familiares y un posterior «retiro al de­sierto» al que ll amo la cuarentena. La muerte simbólica responde a la pregunta ¿qué pasaría si mi muerte aconteciera hoy? Es una toma de conciencia de que hay algo que tengo que hacer y ese algo pasa por vivir esta experiencia, con la salvedad de que sigues vivo. Esto consolida los n uevos cambios neurológicos. Esta muerte simbólica precisa de un aislamiento, de un p roceso de convalecencia para que la neurología se adapte a esta nueva comprensión y cambio de percepción. En este retiro la persona revive experiencias, las transmuta y renace de nuevo. Se ha reprogramado, ha aprendido nuevas maneras de vivir y d

e comportarse. Ahora es el momento de llevarlo a la práctica en otro proceso al qu e llamo la cincuentena, en el que la persona actúa según su nueva percepción y compren sión de las cosas. Ha nacido una nueva persona. Ahora los vínculos emocionales ya so n otros, ahora es más libre. Ha sanado.

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Pensamiento y creencias Pensamiento biológico Para poder ayudar al cliente a desaprender o desprogramarse, es muy importante t ener claro qué tipo de pensamiento hay que emplear al establecer el raport con él. Vivimos en una sociedad muy mental y tendemos a vivenciar las emociones a través d e la mente. Esto puede llevarnos a estar desconectado de nuestro cuerpo, cosa qu e nos impide experimentar las emociones físicamente: la explicación nos aleja de la experiencia. Es muy importante que el especialista en BioNeuroEmoción piense biológicamente, es d ecir, que su pensamiento siempre esté en relación con la función biológica del síntoma o e nfermedad de la persona que consulta. Para ello, el especialista debe tener muy claro el Sentido Biológico de la dolencia física, no ha de olvidar que encierra un «pa ra qué». Veamos un ejemplo. Un jugador de baloncesto jugaba en dos equipos del mismo club , el A y el B. Tras jugar con el equipo B, debe hacerlo con el A. Cuando se leva nta para ir, de repente le duele la rodilla. De una lectura mental se podría deduc ir que, tras realizar un partido, está cansado. Pero la verdad es que no sufrió ningún percance durante el partido que explique un dolor físico. La pregunta que el especialista debe plantearle a este jugador es para qué le duel e la rodilla iz­quierda, cuál es el Sentido Biológico de esa rodilla. La respuesta se hace evidente cuando el jugador manifiesta que no soporta a ese entrenador, pues lo convoca pero no lo hace jugar. El dolor en la rodilla significa una obligación de doblegarse, de hacer lo que no se desea, una desvalorización con relación al mov imiento. El inconsciente, siempre tan inocente, le da la solución: si le duele la rodilla, no puede jugar. Es de una precisión milimétrica, como un láser. Responde al i nstante. Si varias personas comparten una comida y a una luego le duele el estómago —a pesar de que los alimentos estaban en buenas condiciones y a los demás no les han hecho daño—, hay que preguntarle para qué le duele, qué ha pasado mientras comía, de qué ha hablad o. De pronto el enfermo puede darse cuenta de que ha salido un tema de conversac ión que lo afecta mucho, ha sentido que era un tema muy desagradable y ha experime ntado una serie de sentimientos y emociones. Para el inconsciente, la comida ha sido tóxica y se lo hace saber con dolor de estómago, con el Sentido Biológico de vomi tarla. Como vemos, cualquier síntoma, por leve que sea, tiene un Sentido Biológico. Hay que buscar el pensamiento biológico que lo acompaña. ¿Para qué me duele la cabeza si hace un rato es­taba muy bien y aparentemente no ha pa sado na­da? ¿Para qué me he hecho un corte en un de­do?, ¿es un accidente o un llamado de atención de mi inconsciente? ¿Para qué me duele el vientre o siento dolor cuando estoy con la menstruación? ¿Cuál es el Sentido Biológico de un quiste de ovario si la finalid ad de este órgano es la procreación?, ¿cuál es mi conflicto con relación a tener hijos y c on qué «macho» quiero tenerlos? Estas y otras preguntas son imprescindibles para anali

zar el Sentido Biológico, hallar el pensamiento biológico que lo acompaña y encontrar el conflicto emocional que hay detrás de todo síntoma. El especialista debe saber acompañar al cliente para que encuentre el conflicto em ocional inconsciente. Debe rescatar a su cliente de la explicación mental y conduc irlo a la experiencia biológica del síntoma. En esto consiste el arte de desaprender o desprogramar síntomas o conductas nocivas o dolientes.

Pensamiento arquetípico Este es un pensamiento que el especialista en BioNeuroEmoción debe dominar. Carl G ustav Jung introdujo esta temática al explicar que, a lo largo de la historia, el inconsciente ha ido incorporando constructos psicológicos que constituyen abstracc iones de la realidad. Jung opinaba que no hay un número fijo de arquetipos que puedan listarse, sino que se superponen y combinan según la necesidad. Veamos algunos: el sol y el pan equivalen al padre; el agua y la leche represent an a la madre, así como a la madre tierra. El Estado equivale al padre, y la Segur idad Social a la madre. Los pies nos relaciona con la madre (tocan a la madre ti erra); las manos, con el padre (el trabajo, la labor de sustento). El corazón es l a casa y el útero, la primera casa. El inconsciente puede relacionar el coche con el úte­ro; las costillas, con los diversos miembros de la familia; la cabeza, con el padre (cabeza del clan); los estudios, con el alimento, etcétera. Los jueces, pol icías, maestros, profesores y clérigos simbolizan el poder y la autoridad. Importantes también son los complejos de Edipo —desarrollado por Freud— y de Electra —de sarrollado por Jung—. Estos indican las relaciones in­conscientes con los progenitor es que luego se proyectan en las parejas. La pregunta acerca de para qué alguien s e casó con un hombre o mujer se puede responder estudiando los complejos de Edipo y de Electra en su árbol genealógico. En mu­chos casos son la clave de males como el cán cer de mama y las adicciones. Veamos varios ejemplos. Una alergia al sol manifiesta algún conflicto con el padre , mientras que la explicación de la alergia a la leche debe buscarse en la relación con la madre. Lo mismo ocurre en caso de estreñimiento (falta de agua). Un celíaco, en cambio, tiene conflictos con el padre o la función paterna. La alopecia indica conflictos con quien encabeza el clan. Por su parte, una dermatitis en las manos señala conflictos de separación con el padre o con el trabajo.

Pensamiento transgeneracional o genealógico Un especialista en BioNeuroEmoción se formula preguntas como para qué una niña nace co n inmadurez intelectual. Entonces busca en el árbol de su cliente, que en este cas o es la madre de la niña que padece el problema. Se trata de un caso real que atendí en mi consulta y constituye un buen ejemplo. A l estudiar el árbol, vimos que la niña tenía vínculos muy claros con el abuelo y la bisa buela por línea paterna, ambos muy violentos. La madre de esta niña siempre tenía prob

lemas con su padre por el mismo motivo, y con su madre por lo sumisa que esta er a. La bisa­buela ma­terna de la niña había ocupado el decimotercer lugar entre muchísimos hijos y abortos, por lo que era evidente que no se trataba de una hija deseada. Era una mujer muy sumisa y también tenía relación con la niña. La niña estaba vinculada co n ancestros violentos y sumisos. La clave del Sentido Biológico de su inmadurez in telectual se encontraba en el pensamiento biológico transgeneracional: para evitar hacerse mayor, pues ser mayor era peligroso. Si permanecía «inmadura», no tenía que asu mir responsabilidades. Obviamente, este no es un pensamiento racional, sino biológico. El inconsciente —que es irracional, inocente, muy rápido, y no distingue entre lo real y lo virtual— res ponde a los conflictos emocionales de la madre y a los programas de sumisión de la abuela y de los bisabuelos. Ella es la reparación. Al ser hija única, si permanece en la inmadurez, el árbol muere y no intoxica más. Si se produce el desbloqueo, que es lo que la madre buscaba, puede haber un cambio biológico y el árbol tiene una pos ibilidad de evolucionar libre de todo conflicto. Para ello la madre tiene que «cor tar» con todos esos programas tan tóxicos y tomar concien­cia de que ella los repitió al casarse con un hombre (el padre de la niña) que también es violento. Este es el tra bajo del especialista en BioNeuroEmoción. La última palabra, la última acción, siempre e s del cliente. El especialista no da soluciones; su labor es limpiar, aclarar la s situaciones y ofrecer una percepción nueva y responsable, libre de culpa, gracia s a la comprensión que brinda el árbol genealógico. ¿Cuál es el Sentido Biológico de que ninguno de varios hermanos pueda tener hijos? Al estudiar el árbol genealógico vemos que hay muchos niños fuera del matrimonio, hijos n o deseados, amantes que tienen hijos con el abuelo de mi cliente, etcétera. Recuerdo un caso clínico que atendí en mi consulta. Tres hermanas no podían tener hijo s, y alguna ni siquiera pensaba en casarse. Al estudiar el árbol genealógico, vimos que las tres tenían una serie de vínculos con una abuela. Averiguaron la historia de la abuela y supieron que esta se había casado con su abuelo a pesar de estar enam orada de otro hombre. El abuelo era el rico del pueblo y obligó a sus padres a que le entregaran a su hija. Como venganza, se deshizo de muchos de sus hijos. Cuan do se quedaba embarazada, solía abortar, o bien mataba a los niños recién nacidos y lo s tiraba a los cerdos. Es una historia espeluznante. Hay historias muy fuertes, con programas muy tóxicos. La solución biológica del inconsciente puede ser no tener h ijos, no desear te­nerlos. Se trata de un pensamiento biológico: ¿para qué esta mujer no podía tener hijos? La respuesta es: para no tener que matarlos. Este era el progr ama que habían heredado las tres nietas. Por eso el pensamiento del especialista debe estar limpio de todo juicio. Debe s aber que, detrás de conductas o problemas excesivos, hay conflictos de diversa índol e y programas muy duros.

Las creencias

¿Qué es una creencia? Una creencia es una red de conclusiones por la que nos movemos. Las creencias es tán formadas por dos estructuras: una profunda, de programas neurológicos, y otra su perficial, fácilmente detectable a través del lenguaje.

Las creencias se manifiestan en diferentes actitudes, aptitudes y comportamiento s, así como en síntomas y enfermedades. Si se observa la vida y el desarrollo de una persona, sus dificultades o éxitos habituales —entendiendo el éxito como la consecución de sus objetivos—, es posible descifrar las creencias que ha integrado, las cuale s, por su­puesto, funcionan de manera automática e inconsciente. A veces resulta difícil reconocer el vínculo entre la estructura superficial y la pr ofunda, simplemente porque no encaja en la lógica del individuo. Las creencias tienen dos caras: pueden ser un valioso recurso o una gran limitac ión en la vida. Son las que nos dan permiso para actuar; en función de ellas evoluci onamos y adquirimos nuevos recursos y habilidades, o bien nos estancamos en un i nmovilismo, petrificados en el tiempo. La mayor parte de las creencias son inconscientes y aprendidas. Son improntas, p rofundas raíces adquiridas en los primeros años de vida y durante el de­sa­rrollo. Se in tegran mediante la introyección, a través de los mensajes verbales y no verbales de los padres y otros familiares cercanos, que transmiten sus valores, actitudes, p rohibiciones y consejos. Eso significa que no nos damos cuenta de que están funcio nando las veinticuatro horas del día, sin que nosotros lo decidamos conscientement e. Ni el consciente, ni la lógica intelectual ni el razonamiento dirigen la vida, sino que es el inconsciente quien impulsa y decide los comportamientos, pensamie ntos y emociones. Lo hace de una forma determinante: el resultado son actos invo luntarios, sin libre albedrío. Por ejemplo, una persona no decide enojarse, sino q ue súbitamente se siente así y lo atribuye a algo externo ajeno, a un estímulo externo . Pero fue su cerebro el que evaluó las circunstancias de manera tan rápida que no s e dio cuenta, en un proceso automático e inconsciente. En otras palabras, si bien el sujeto no es consciente de ello, es su sistema evaluativo, basado en sus cree ncias, el que determina la emergencia de una emoción. Por lo tanto, en una creenci a siempre hay emociones implícitas, en mayor o menor me­di­da. Simplemente ocurre un e vento exterior, im­pacta emocionalmente y se le da un significado casi siempre ilógi co. ¿Por qué se elige darle un significado y no otro? No se trata de un proceso lógico , sino solo de asociaciones neurológicas. Por ello los humanos somos la única especi e cuyos miembros se matan entre sí o se suicidan por sus creencias. El ser humano puede hacer lo que quiera, pero no decide lo que quiere (Einstein) . Generalmente las creencias que se adoptan pertenecen al entorno social y familia r. Son transmitidas por el inconsciente grupal, es decir, provienen de la cultur a y de la sociedad en la que la familia está inmersa sin ser consciente de su infl uencia. Las creencias se adquieren por similitud o por contraste. Imitamos a nuestros pa dres, ellos captan to­da nuestra atención, porque ellos conocen los códigos para sobre vivir, y nosotros integramos esos có­digos asociados con determinadas emociones. Est o tiene un sentido adaptativo, puesto que el aprendizaje suele ser más rápido y efec tivo si está ligado a las emociones. Por ejemplo, si una madre trabaja mucho, su h ijo, al crecer, puede trabajar mucho también o no trabajar en absoluto. A su vez, nuestros padres también habían recibido la impronta de los suyos, de la so ciedad en donde se desarrollaron. Por lo tanto, las creencias que adquirieron ta mpoco eran «suyas». Cualquier sociedad está estructurada sobre la ba­se de una serie de creencias y valo res que la hacen distinta de otras sociedades. Por consiguiente, las creencias f amiliares son generadas por el inconsciente del grupo. Estas creencias pueden se r causa de malestar o de bienestar, de conciliaciones o de conflictos, de salud o de enfermedades. Uno de los miembros de la familia puede ser el portador in­cons­c

iente de estos programas familiares. También puede ocurrir que todos compartan cre encias in­tro­yectadas acerca de temas tan diversos como el dinero, el éxito profesion al o la sexualidad. Lo demencial de las creencias es que quedan desfasadas, «congeladas» en el tiempo, y se mantienen cuando la realidad a la que corresponden ya no está vigente. Las creencias determinan las relaciones, la elección de amistades, de parejas. Tam bién los rechazos. Nuestros valores decidirán nuestra relación con los demás. Se trata d e un proceso totalmente inconsciente. Todos solemos pensar que lo que creemos «es verdad», sin tener en cuenta que la realidad es subjetiva y que cada uno construye su propio mapa del mundo. Las personas a menudo actúan sin pensar demasiado en qué las impulsa. Pueden constru ir un pensamiento lógico acerca de su actuación, pero tampoco saben por qué piensan así, cuál es el origen de esa forma de pensar. Siempre hay algún valor que rige la condu cta y, por supuesto, se cree que ese valor es importante. Tanto el valor como la creencia son inconscientes. En trabajos de transderivaciones o líneas del tiempo, se encuentran decisiones tom adas muy temprano, incluso antes de nacer. Se trata de conclusiones que se puede n mantener muchísimos años y a partir de las cuales se funciona en el mundo. ¿Por qué piensa alguien que la responsabilidad personal ante su familia es mucho más i mportante que ocuparse de sí mismo? El motivo de que alguien intente aferrarse con tanta fuerza a algo está en una experiencia de impronta. Estas creencias acostumbran a pautarse en una época en que la persona está formándose una opinión sobre su identidad. Cualquier definición u opinión sobre la vida, sobre uno mismo o los demás, sobre la sa lud o sobre Dios encierra una creencia. Se trata de una fantasía, no de una descri pción de la realidad basada en hechos verificables a través de los sentidos. Cuando la persona cree en algo, sus comportamientos, su lenguaje, su gesticulación y sus emociones son congruentes con esa creencia. Las creencias son un elemento clave de la estructura profunda. Cambian la vida. Determinan lo permitido y lo prohibi do. Condicionan la percepción del mundo y confieren estabilidad. No se puede vivir en el caos. Cuando algo provoca una emoción o sensación, se produce una descarga quím ica en el cerebro. Las creencias no se basan necesariamente en un sistema de ideas lógico. De hecho, son notoriamente refractarias a la lógica. Su función no es coincidir con la realida d. Puesto que uno no sabe qué es lo real, tiene que formarse una creencia: es un a sunto de fe. Si la realidad coincide con la propia expectativa o interpretación, todo va bien; si no coincide, habrá problemas. Si no se cree que un determinado libro puede apor tar algo, no se lo lee. Por tanto, dar significado a las experiencias es una fun ción biológica. Siempre se tienen creencias; la vida está bajo la constante influencia de programas inconscientes, llamados creencias, que abarcan desde una opinión —una creencia poco arraigada y fácil de cambiar— hasta un juicio —más profundo, una estructur a de pensamiento— o una convicción o principio ina­movible. Las creencias son procesos inconscientes de pensamiento organizado. Puesto que s on inconscientes, resultan difíciles de identificar. Las conclusiones se establecen en diferentes niveles. Hay conclusiones consensua das que conducen a afirmaciones «universales». Se trata de algo en lo que todos están de acuerdo, normas consensuadas y ampliamente aceptadas, como la creencia en que determinados valores como la paz, la unidad o el amor son buenos para todo el m

undo. Estos universales son necesarios para ahorrar energía y convivir en grupo, y son compartidos por diferentes culturas. Hay que diferenciar entre una realidad de primer orden —una experiencia sensorial con hechos ve­rificables, basada solo en evidencias— y una realidad de segundo orden —una interpretación sensorial o un impacto emocional—. Cuando no hay evidencias, hay creencias. Como ha dicho Candace Pert, las emociones no solo se derivan de una respuesta co rporal a la información del ambiente. Por otra parte, llamamos realidad de tercer orden a la interpretación de lo que se piensa: lo que se piensa de lo que piensa, la conclusión de la conclusión. Es el si gnificado que atribuimos a la interpretación sensorial. Las personas dan significa do a sus interpretaciones. La interpretación de la interpretación, pensar sobre el p ensar; esto nos ancla en los estados internos. Mediante la autoconciencia, la mente puede utilizar el cerebro para generar «molécul as de emoción» y liberarlas en el sistema. Las creencias no son necesarias cuando hay evidencias sensoriales. ¿Hay que creer que existe la fuerza de la gravedad? Si se expresa lo que se piensa del entorno, esa afirmación es una creencia. Pero, si se describe el entorno, no se trata de una creencia.

Las creencias no tienen ninguna lógica Una creencia es una conclusión a la que se llega. A veces es una defensa, como un arma. Es una estructura de significado que no se presenta aislada, sino asociada a otras. Las más poderosas son inconscientes. El cerebro funciona como un procesador de textos; utilizamos ese «programa» porque e s el que te­nemos. Durante el proceso de aprendizaje condicionado, las rutas neurales establecidas entre los estímulos y las respuestas conductuales se estructuran para asegurar un patrón repetitivo. Estas rutas estructuradas son los hábitos. Si se recibe del padre el mensaje o la enseñanza de que todo es muy peligroso, el mandato implícito es no hacer nada. Se trata de mensajes heredados de los padres, quienes, a su vez, los recibieron de los suyos, y así hasta el principio de los ti empos. Aunque la intención de estos programas es positiva, lo cierto es que conlle van emociones asociada que los niños absorben como si fueran esponjas.

Generalización de experiencias Una creencia está estructurada en una generalización de experiencias. La primera vez que alguien toca una llama aprende que quema y, como el cerebro funciona por ge neralización, aplica ese aprendizaje a todas las llamas.

Si a un niño se le dice que es tonto, según quién se lo diga y cuántas veces se lo repit a, se lo creerá. Cuando se es pequeño, la información viene de fuera. Pero en el adult o proviene del propio mapa, y en este nivel solo hay interpretaciones. Una creen cia nunca va sola, es como una viga importante de la estructura, y la acompañan ot ras vigas menores. Es imposible carecer de un sistema de creencias. Muchas de ellas son limitantes, porque distorsionan la realidad, como las generalizaciones y las omisiones. Tod o el mundo carga con ese aprendizaje, que no se cuestiona hasta que uno se encue ntra en otros contextos en los que esas creencias están desfasadas y limitan la pr opia evolución. De las creencias que recibe, cada uno acoge las de mayor carga emocional. A part ir del mapa del mun­do recibido, en un momento dado el sujeto de­cide cuáles de esos a prendizajes incorporar, y lo hace por su propio interés. Por tanto, hay cierta res ponsabilidad en lo que se escoge del bagaje heredado de los padres y otros famil iares. También se es responsable de la propia salud integral. Los síntomas o enfermedades e stán causados por creencias limitantes. Utilizar las drogas recetadas para acallar los síntomas corporales permite desente nderse de cualquier relación que se pueda tener con el motivo que los ha desencade nado. El uso excesivo de medicamentos es una forma de deshacerse de la responsab ilidad. Las creencias son hipótesis que no se han verificado. Cuando hay evidencias, ya no hace falta creer. Mientras no hay evidencias, solo hay hipótesis. Lo más asombroso del cerebro humano no es su capacidad de conocimiento, sino su ha bilidad para superarse a sí mismo. Aprendemos con la experiencia y podemos superar nos constantemente. El conocimiento es acumulativo, y por eso las ciencias avanzan. Pero, al mismo t iempo, el conocimiento no es fiable, ya que lo que ayer se aseguraba hoy puede s er refutado. Cambiamos continuamente unos conocimientos por otros. Lo que ayer e ra dogma hoy deja de serlo, y lo que hoy es dogma mañana no lo será. Basamos nuestro s conocimientos en creencias, y creemos que algo es cierto porque nos da segurid ad. Pero lo que ayer nos servía hoy está obsoleto; el mundo cambia de forma continua y rápida. La física gravitacional sirvió durante siglos, pero hoy es motivo de risa p ara cualquier niño que juega con su videoconsola y sabe que nuestro pequeño planeta es atraído y re­pelido por otros sistemas. A pesar de todo, nuestro conocimiento sig ue basándose en puras creencias. Incluso los científicos ateos basan sus teorías en el las. Los médicos del pasado estaban convencidos de que había que sangrar a los pacie ntes; los de hoy aseguran que hay que someterlos a radiación, y mañana nos parecerá un a barbaridad «radiar» a un ser humano. Pero los nuevos tratamientos seguirán fundamentán dose en creencias. Estos aprendizajes sirven para formar el propio mapa del mundo, para instalar fi ltros. Ya no se parte de cero; se ahorra mucho tiempo. Este sistema de pensamien to se estructura sin que ningún otro sistema interno lo cuestione. Los mamíferos sup eriores funcionamos así. Las creencias son limitantes en algún punto. A menudo son a ntagónicas y nos llevan a actuar con incongruencia. Podemos pensar de una forma y actuar de otra; de he­cho, lo hacemos. Veamos el caso de un varón que acudió a la consulta porque quería perder peso pero no lo lograba. Pesaba noventa y un quilos y deseaba bajar a ochenta. Había empezado a engordar a raíz de la muerte de dos seres muy queridos y la partida de un hermano a otro país, lo que suponía largas temporadas sin verlo. La creencia subyacente era

que tenía la responsabilidad de su familia. Al faltar el padre, había asumido el ro l de macho alfa en la familia y se había hecho «grande». Respecto a sus criterios para querer pesar ochenta quilos, dijo que con ese peso podría presumir, ser coherente con su trabajo y ser de utilidad. Se le preguntó cuál era para él el principal valor de los mencionados: familia, presumir, coherencia o utilidad. La respuesta fue «fa milia». Su inconsciente priorizaba el valor «familia» y las creencias asociadas a ese valor con más carga emocional. Esta parte de él boicoteaba su deseo de pesar ochenta quilos. Durante el desarrollo del niño, mientras se lo acompaña en su crecimiento y formación, es conveniente reforzar lo que hace bien con el reconocimiento y la retroalimen tación, ya que en esa etapa se consolidan las creencias sobre su identidad, y su a utoestima dependerá de lo que viva en su hogar y de cómo lo viva. Así se establecerá su concepto de sí mismo. Cuando se adquiere una creencia, esta se autojustifica con e xperiencias que la confirman. La persona incluso puede negar una evidencia basándo se en su creencia, que actúa como un filtro muy poderoso.

Objetivo de la revisión de creencias El objetivo básico de la investigación de las creencias es, en primer lugar, detecta rlas, y luego transformar, enriquecer y actualizar las que limitan la propia vid a, para poder integrar otras que permitan crecer y evolucionar, en definitiva, «ab rir el abanico». ¿Qué creencias son posibilitadoras y cuáles son limitadoras? No es posible vivir sin creencias. Usar la inteligencia no consiste en no tener creencias, sino en saber que, aunque estas son falsas, resultan útiles si se las s abe elegir. En cambio, son inútiles si se las convierte en dogmas bloqueadores. Lo s grandes problemas de la humanidad se producen cuando una persona o una comunid ad se aferra a creencias inhabilitantes u obsoletas. Los grandes avances tienen lugar cuando una persona o una comunidad supera una creencia que la mantenía ancla da en el pasado.

Identificación de las creencias Al que más le cuesta ver el agua es al pez. En el trabajo de investigación y cambio de creencias, el primer paso es averiguar en qué medida se está determinado por los proyectos de los padres. Es conveniente ag uzar la atención al máximo y tomar conciencia de que se tiene una serie de creencias heredadas. La capacidad del cerebro humano para aprender ideas es tan avanzada que puede ad quirirlas de forma indirecta a través de maestros. Una vez que se aceptan las idea s de otros como verdades, estas se graban en el cerebro y se convierten en verda des. Esta herencia puede representar una oportunidad, ya que el sistema tiende a tran smitir buenas soluciones para la supervivencia. Pero también puede ser una limitac

ión. Por ejemplo, cuando se concibe un niño como solución para los problemas de pa­reja. Por lo tanto, para identificar las creencias de una persona hay que remitirse a su infancia, y no se debe olvidar que muy probablemente se resistirá a identifica rlas. Se pueden identificar cuando la persona cuenta sus experiencias vitales; cuando expresa sus opiniones acerca de sí misma, de los demás y del mundo; cuando crea teoría s o hipótesis para explicar las cosas. La verbalización de una experiencia es solo e structura superficial, pero da una pista para investigar la estructura profunda. ¿Qué dificultad presenta esa persona? Generalmente, si presenta alguna dificultad, está actuando una creencia poco flexible. Es posible estructurar las creencias en diferentes niveles lógicos, según hagan refe rencia a: • Ambientes: «las casas con parqué son de mejor calidad». «Esta sala no es adecuada para h acer el curso». • Conductas: «es conveniente limpiar la casa». «Esa forma de sentarse es incorrecta. • Capacidades: «saber enfocar la atención es un recurso muy útil». • Creencias: «creer que todo es posible expande la propia creatividad». «Creer que todo es posible es bueno». • Valores: «la libertad de elegir es lo más importante». • Identidad: «soy un ser imprevisible». «Eres ma­ravilloso». • Sistema: «mi familia me aporta equilibrio». «El universo es bueno/malo». ¿Cómo se puede saber qué es lo que lleva a una persona a creer en algo? Existen una es trategia y una orientación básica de esa estrategia que producen sentimientos y emoc iones como consecuen­cia de lo que se ve y de lo que se oye. Hay muchas cosas involucradas en el sistema, y no se tiene una visión del todo. A partir de ciertas conclusiones, de ciertas creencias, la persona empieza a actua r. Las premisas llevan a conclusiones; modificar las premisas conducirá a otras co nclusiones y a otras acciones diferentes. Las creencias abarcan desde simples opiniones has­ta convicciones muy firmes. Es p osible clasificarlas en tres clases: 1. Creencias limitantes acerca de la posibilidad. Causan desesperanza, ya que la persona cree que sus objetivos son inalcanzables. 2. Creencias limitantes acerca de la capacidad. Causan impotencia, ya que la per sona cree que es posible alcanzar los objetivos, pero que no está capacitada para hacerlo. 3. Creencias limitantes acerca de la identidad. Afectan a la autoestima, ya que la persona piensa que tiene poca o ninguna valía personal y que no merece consegui r sus objetivos. En ocasiones, la persona tiene una creencia posibilitadora en el nivel de capaci dad y al mismo tiempo una creencia limitante en el nivel de identidad. Veamos un ejemplo. Una mujer manifestó que había sufrido maltratos desde pequeña por p arte de su hermano mayor, a tal punto que los padres habían decidido enviarla a un internado. Más tarde también había recibido tratos vejatorios por parte de su familia

política con el consentimiento de su esposo, y por parte de sus hijos abían alcanzado la adolescencia, de nuevo ante la mirada de su esposo. oraba mucho profesionalmente y su experiencia era de habilidad y éxito jo. Por eso le costaba reconocer su autodesvalorización en el nivel de De hecho, se valoraba por lo que hacía pero no por lo que era como ser

desde que h Ella se val en el traba identidad. humano.

Es fácil caer en esta trampa: identificarse con la profesión, o con las capacidades y resultados, pensando que «tanto haces, tanto vales». Hay que ver qué tipo de vida ll eva la persona para comprender las creencias implícitas que funcionan de forma inc onsciente y que por supuesto pautan sus experiencias. Estas creencias suelen ten er su origen en el árbol familiar. Una de las tareas más importantes consiste en des cubrir su origen y cambiar la percepción o lectura de las experiencias recibidas c omo improntas, para dar salida a la emoción bloqueada. A partir de aquí la persona a costumbra a adoptar otros comportamientos de autovaloración que a menudo sorprende n a quienes la rodean. En el caso de esta mujer, la evolución fue lenta pero muy s ignificativa. A menudo las creencias se transmiten de una generación a otra. Este fue el caso de una mujer que acudió a la consulta «desesperada», ya que no sabía qué hacer. Había probado todo tipo de terapias y no dejaba de desvalorizarse. También a su pareja e hijos. Pensaba que cualquiera era mejor que ella y que cualquier cos a era preferible a todo lo que la rodeaba. Nunca hacía frente a nadie para no resu ltar desagradable. Al investigar el árbol familiar, vimos que era doble de la abue la materna. Al ocupar la posición de la abuela en un protocolo de investigación, man ifestó: «Tengo que dar la talla». La abuela había sido madre soltera y el padre de la cr iatura no había querido casarse con ella. Esta mujer se sentía menospreciada y poco valiosa. Quien piensa que «tiene que dar la talla» está convencido de que no la da. Existen varias clases de creencias: • Sobre causa: creencias sobre las causas de algo, que generalmente se buscan en e l mundo exterior. Por ejemplo, ¿qué causa el cáncer? • Sobre significado: ¿qué significado tiene ese evento o esa experiencia? Por ejemplo, si alguien tiene cáncer, ¿significa que es malo y necesita ser castigado? • Sobre identidad: incluyen causa, significado y límites. ¿Por qué alguien hace algo?, ¿qué significan sus comportamientos?, ¿cuáles son sus límites personales? Al ser inconscien tes, impiden cambiar. Tienen que ver con el yo.

Cambio de creencias La gente no es lo que pensamos de ella. Cualquier persona puede cambiar sus programas neurolingüísticos. Por lo tanto, puede modificar sus creencias. Como estas son el permiso que uno se da o no para actu ar, cuando las cosas no van como se desea es el momento de revisarlas y actualiz arlas. Sabemos por experiencia que es muy difícil cambiar las creencias a través de la lógica o el pensamiento racional, porque las más arraigadas suelen ser inconscientes. Un a vez que se efectúa el cambio, las experiencias se modifican y los resultados son distintos.

Todas las creencias vienen del pasado, de épocas que desconocemos. El cambio de al gunas de ellas es un proceso natural que se hace a lo largo de la vida. A veces se inicia con la llegada de una información nueva. Entonces aparece la curiosidad, nuevos aprendizajes y nuevas creencias. Otras veces, con la aparición de una simp le duda acerca de la antigua creencia y el desapego de la emoción que la acompaña. E n ocasiones el proceso de cambio es rápido. En otras cambiar significa ir en contr a de la propia madre, rechazar lo que se oyó durante mu­chos años, cuestionar a los pr ogenitores. En estos casos puede haber muchas emociones asociadas, y el camino p ara el cambio es más lento. Se trata de poner «el pie en la puerta» para que no se cie rre. A veces se planta la semilla y la persona se empieza a cuestionar la veraci dad de esa creencia, lo que se traduce en cambios de comportamiento. Cualquier sistema se basa en unos postulados más o menos amplios, teorías que result an útiles y que se mantienen automáticamente. Hasta que llega una nueva información o aprendizaje y dejan de serlo. Ante una nueva experiencia, se crea una nue­va refer encia o aprendizaje. Aparecen otros filtros, nuevas percepciones de la realidad y se produce una sinapsis diferente. Cada nueva creencia da lu­gar a otra sinapsis , y cuando el sistema aprende algo nuevo que le permite funcionar o vivir mejor, no hay vuelta atrás. Quien no actualiza sus creencias repite siempre lo mismo. Es bueno dedicar tiempo a descubrir los elementos más críticos de una creencia limit adora. No hay nada necesariamente importante en cómo se añadan los recursos. El proc eso de añadir recursos, sea cual fuere la técnica que se utilice, es menos important e que saber qué hay que cambiar. La clave del cambio de creencias está en tener la capacidad de descubrir e identif icar la estructura del pensamiento de una persona, la manera en que alguien ha c onstruido su realidad y sus creencias. Esto permite saber cómo intervenir con efic acia. Cada uno proyecta de forma involuntaria sus creencias en los demás. De hecho, solo se puede proyectar en el otro lo que se conoce de uno mismo. Por eso, al acompaña r procesos evolutivos de otras personas, es muy importante tener conciencia de l as propias creencias. Se trata de un paso obligado para quien quiera escuchar la s creencias de los demás; en caso contrario, se compromete toda la relación de acomp añamiento. Es imposible no influir en los demás. El acompañante debe desembarazarse de las prop ias teorías para ir a buscar el saber en el otro. Al mismo tiempo, el cliente a veces busca un padre o una madre. Cualquiera que s ea la corriente teórica o terapéutica de referencia, la calidad relacional es más impo rtante que la técnica y la teoría que la sostienen. La relación es un factor clave en la terapia; es terapéutica en sí misma.

Transmisión de creencias potenciadoras Es importante adoptar una postura abierta ante los hijos, trasmitirles el mensaj e de que el mundo está lleno de posibilidades. La línea del tiempo permite ir al fut uro y experimentar cómo sería todo si ocurriera lo que se desea. De esta forma se im plantan creencias que se irán desarrollando y manifestando en las experiencias dia rias. Se construye el propio futuro sobre la base de las propias creencias. Tamb ién resulta útil proponer tareas contrarias a la creencia que se sustenta, ya que la nueva experiencia puede modificar la antigua creencia.

Vivo ahora mismo un «como si». Si vivo este «como si», puedo vivir cualquier otro... ¿Quién me lo impide? ¿Qué creencias se necesitan para conseguir obje­tivos? Si se integra la creencia de qu e «todo es posible» y se aprende a aplicar los nuevos aprendizajes, ¿adónde lleva esa cr eencia? Debemos los avances de la humanidad a la gente que creía que lo imposible era posi ble. El verdadero reto es creer en lo imposible, pues todo lo demás se hace posibl e. Quien así lo cree es capaz de transmitir esa creencia a los demás con la fuerza d e su coheren­cia interna. El efecto placebo vuelve real lo que no lo era, hace pos ible algo que de entrada era imposible. Las personas que poseen capacidades para conseguir su objetivo pero no lo creen así, a menudo fracasan en su empeño. En cambio, las que tienen la creencia, pero no las capacidades buscan la manera de conseguirlo, y a veces acaba surgiendo el re­c urso o la habilidad de una forma que consideramos espontánea. En el acompañamiento de procesos terapéuticos, también se utilizan nuevas creencias pa ra hacer reencuadres. Por ejemplo, la creencia de Hellinger ante desgracias y ab usos perpetrados por progenitores: «Te dieron la vida, y eso es más importante que t odo lo demás». Es muy útil poner en contacto a la persona con la finalidad, con la mis ión de su vida, con mensajes como «el universo tiene planeado algo positivo para tod os» o «algo muy poderoso nos trae a este mundo, y es por algún motivo». Esto le permite encontrar el significado de su existencia y crear su futuro o alcanzar el estado deseado.

Modelos de la programación neurolingüística para el cambio de creencias La programación neurolingüística presenta un am­plio abanico de intervenciones sumamente efectivas para el cambio y la integración de nuevas creencias. La mayoría de ellas se aprenden en el máster en PNL. 1. Submodalidades (transformar el fracaso en feedback). 2. Generalización de submodalidades. 3. Anclas (inoculación de pensamiento). 4. Prestidigitación lingüística (metamodelo IV). 5. Línea del tiempo para crear nuevas creencias. 6. Reimpronta (reaprendizaje). 7. Niveles neurológicos. Una creencia o una «verdad» actúa como una forma inflexible de leer una experiencia. P or lo tanto, es una forma inflexible de crear la propia realidad.

Lecturas recomendadas

Lipton, Bruce H., La Biología de la creencia: la liberación del poder de la conscien cia, la materia y los milagros, Palmyra, Barcelona, 2007. Braden, Greg, La curación espontánea de las creencias, Sirio, Málaga (España), 2009. Dilts, Robert, Cómo cambiar creencias con PNL, Sirio, Málaga, 1998. Dilts, Robert, El poder de la palabra, Urano, Barcelona, 2003.

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Trastornos del comportamiento y estados de ánimo Antes de empezar, queremos reiterar una vez más nuestro más sincero agradecimiento a l doctor Ha­mer, sin el cual no se habrían podido comprender ni resolver los trastor nos del estado de ánimo ni las enfermedades mentales.

Introducción Los trastornos de los estados de ánimo son procesos afectivos y cognitivos del des arrollo considerados anormales con respeto al grupo social de referencia del cua l proviene el individuo. Según el DSM-IV-TR. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales1 no ex iste una definición que especifique adecuadamente los límites del concepto ni una de finición operacional consistente que englobe todas las posibilidades. El DSM-IV ha bla de episodios afectivos de carácter depresivo (pérdida de interés o de sensación de p lacer) o ma­niaco (estado de ánimo anormal, persistente, ex­pansivo o irritable). El doctor R. Hamer2 no hace ningún tipo de distinción entre enfermedades físicas y psíqu icas. Para él, todo es biología, y esta se expresa en sus tres niveles: la psique, e l cerebro y el órgano. Desde la BioNeuroEmoción (BNE), además de los tres niveles de Hamer, como ya hemos i do viendo a lo largo de todo este libro, damos mucha importancia al transgenerac ional y al Proyecto Sentido. La BNE integra los avances de diferentes ciencias p ara propiciar el conocimiento de la relación entre las emociones y su impacto en e l funcionamiento biológico del ser humano y, por tanto, en su calidad de vida. La aplicación de este método es, sin duda, una herramienta importante en el manejo de e stos trastornos.

Aparato psíquico de Freud La expresión «aparato psíquico»3 se utiliza en la teoría freudiana para subrayar ciertas c aracterísticas atribuidas al psiquismo, tales como su capacidad de trasmitir y tra nsformar una energía determinada (impacto emocional) y su diferenciación en sistemas o instancias (inconsciente, preconsciente y consciente). Se trata de un sistema de integración de las relaciones a través del cual el individ uo se adapta a su medio y asegura su autonomía. Es decir, la organización de todos l os elementos del psiquismo, de todas las fuerzas de la vida psíquica de forma inte grada, para mediatizar la relación del organismo con su medio. Su función consiste en mantener la energía interna de un organismo en el nivel más baj o posible, y su diferenciación en subestructuras ayuda a transformar la energía (ela boración psíquica). En otras palabras, el aparato psíquico funciona como regulador ent re la energía interna y las energías externas del ambiente.

La primera tópica de Freud constituye una buena explicación del funcionamiento de la psique. «Tópica» es un término que proviene de la palabra griega topos, ‘lugar’. El psicoaná isis alude inicialmente a los «lugares» y luego a las «instancias» en que ocurren los pr ocesos psíquicos. El aparato psíquico está constituido por tres tópicas que para Freud (1925) estructura n la personalidad: el consciente, el preconsciente y el inconsciente.

El consciente Se trata de la parte del aparato psíquico más próxima al mundo exterior y se encuentra entre este y la memoria. Su función es fundamentalmente perceptiva, de dominio y control del pensamiento. Registra la información procedente tanto del exterior com o del interior. Propias de este sistema son también las funciones del pensamiento, el razonamiento y la rememoración. También a él le corresponde el control de la motilidad. Sin embarg o, el consciente no memoriza nada; esta es una función del preconsciente. Según esto, la conciencia es el carácter imprescindible de lo psíquico. Sin embargo, l os procesos intelectuales más complicados y correctos, a los que no se les puede n egar el nombre de procesos psíquicos, pueden desarrollarse sin intervención de la co nciencia del individuo. El hecho de que, para llegar a la conciencia, las excitaciones tengan que pasar por una sucesión invariable, esto es, por una serie de instancias —hecho que nos fue revelado por las transformaciones que la censura les impone— nos sirvió para establ ecer una comparación especial con el siguiente elemento.

Preconsciente

El sistema preconsciente aparece como una pantalla entre el sistema inconsciente y la conciencia. Comprende los pensamientos y vivencias que en un momento dado no son conscientes . Aunque sus con­tenidos no se encuentran en el campo de la con­ciencia, pueden esta rlo en cualquier momento. Sus contenidos son accesibles a la conciencia. Para in­g resar en ella no deben superar una censura represiva, sino solo de tipo selectiv a, ya que todos los contenidos del exterior no caben en la memoria. Cualquier información que llegue al sistema perceptivo, aunque luego sea reprimida , dejará de estar en el campo de la conciencia para pasar al preconsciente. Al mis mo tiempo, los recuerdos pueden volver fácilmente a la conciencia. El preconscient e regula los procesos vitales.

Inconsciente Es la parte más arcaica del psiquismo y, al mismo tiempo, la más próxima a los confine s psíquicos, a las fuentes pulsionales. Es el habitáculo de los impulsos innatos, los sentimientos, los deseos y los recue rdos reprimidos. En general, sus contenidos son inaccesibles a la conciencia. So lo pueden llegar a este a través del preconsciente, que cumple la función de censor o filtro, por medio de la crítica o la represión, y excluye los contenidos inconscie ntes considerados dañinos. Los contenidos del inconsciente están reprimidos y no pueden acceder a los sistema s preconsciente y consciente. Estos contenidos tienen su origen, principalmente, en la vida de cada individuo, sobre todo en su infancia. El inconsciente es como un lugar psíquico, un sistema con un contenido, con unos m ecanismos y quizá con una energía específica. Entre lo consciente y lo inconsciente se halla una barrera energética llamada «censura». Así, se distinguen dos tipos diferentes de representaciones no conscientes: las preconscientes, que fácilmente pueden con vertirse en conscientes; y las inconscientes, positivamente rechazadas pero efic ientes, determinantes en la elaboración de los sueños, por ejemplo, en los actos fal lidos o en los síntomas neuróticos o psicóticos. La teoría considera que cada enfermedad tiene una fuente conflictiva, situada en e l inconsciente, donde se halla todo el conflicto en forma de emociones o recuerd os reprimidos. Esta fuente conflictiva se va llenando de energía psíquica y, como si de prés se tratara, necesita descargarla. Pero solamente un diez por ciento de esta energía logra emerger de la fuente del conflicto. De este diez, al exterior el uno por ciento. Y con este uno por ciento de información a llega a la consulta.

una olla ex del total solo sale la person

Por esto decimos que no podemos creer la historia que el cliente trae a la consu lta, porque su conciencia solo conoce ese uno por ciento, una mí­nima parte de la in formación sobre el conflicto: la que se manifiesta en el síntoma. El síntoma siempre e s un residuo de lo que se ha quedado en la fuente conflictiva, el noventa por ci ento, que es donde se encuentra la verdadera historia.

Terminología psiquiátrica En psiquiatría se denomina neurótica a una persona que sufre mucho. «Neurosis» significa ‘dolor emocional excesivo’ y, según la psiquiatría, tiene secuelas conductuales. El neu rótico es consciente de su estado. El término ‘psicótico’ ha sido definido de varias formas distintas, ninguna de las cuale s es universalmente aceptada. La definición más restrictiva alu­de a ‘ideas delirantes y alucinaciones manifiestas’. Estas últimas se presentan sin conciencia de su natural eza patológica (DSM-IV-TR). «Psicosis» es un término psiquiátrico que designa un estado mental descrito como una esc isión o pérdida de contacto con la realidad. La BioNeuroEmoción enseña que un estado de áni­mo puede transformarse rápidamente en otro siem­pre que la persona viva un nuevo impacto emo­cional o que se resuelva un antigu o conflicto.

Trastorno obsesivo compulsivo (TOC)4 El TOC es un trastorno de ansiedad, igual que la agorafobia y la claustrofobia. Está caracterizado por la presencia de ideas, pensamientos y conductas obsesivo co mpulsivos de carácter recurrente. Las obsesiones son ideas, imágenes o impulsos que z y son vividas con repugnancia o sin sentido. El piadas y le provocan un malestar significativo. A rar o suprimir estos pensamientos e ideas, o bien tras actividades.

pasan por la mente una y otra ve individuo las considera inapro menudo la persona intenta igno neutralizarlos desarrollando o

Las compulsiones son conductas repetitivas o «rituales» que la persona se siente imp ulsada a realizar de un modo determinado y de forma estereotipada. El propósito es prevenir o aliviar el malestar, pero por sí mismas no proporcionan placer ni grat ificación. Al contrario, la persona con TOC suele sentirse culpable porque no es c apaz de controlar sus compulsiones. La utilidad biológica del TOC es no pensar en la actividad conflictiva. Las ideas, imágenes y conductas repetitivas ayudan a reducir la ansiedad y la angustia, en l a creencia de que pueden impedir que ocurra algo malo. Veamos distintos tipos de TOC:

Limpiadores Son personas que no paran de limpiar y tienen un sentimiento de contaminación. Las palabras clave son suciedad y porquería. Han sufrido tocamientos o violaciones, o llevan estos impactos a nivel transgeneracional.

Acumuladores Coleccionan objetos sin valor y la idea de desprenderse de ellos les genera un g ran malestar. Aquí encontramos personas con el síndrome de Diógenes. Era el caso de una mujer, madre de tres hijos ya adultos. La hija del medio se h abía suicidado. El hijo menor era adicto a las drogas. Contrajo el sida y estaba e n estado terminal. Ella no quería desprenderse de sus hijos.

Verificadores Inspeccionan de una manera excesiva, con el propósito de que no ocurra una catástrof e. Veamos el ejemplo de una mujer que cuando llegaba a su casa tenía que inspeccionar la entera: los armarios, debajo de las camas... Temía que hubiera un intruso. Al b uscar en su Proyecto Sentido, supimos que durante la guerra su madre, embarazada de ella y sola, había sufrido la amenaza de unos soldados que empezaron a llamar a la puerta de su casa con la intención de tirarla abajo si no abría.

Las Fobias La fobia, según el DSM-IV-TR,1 es un tipo de trastorno de ansiedad. Se caracteriza n por un miedo intenso, irracional y desproporcionado ante situaciones y objetos concretos que habitualmente no inspiran angustia ni miedo. El Sentido Biológico es solucionar un gran temor, miedos experimentados personalme nte o por los ancestros (transgeneracional) o por la madre durante el embarazo ( Proyecto Sentido). Podemos observar tanto el TOC como las fobias desde el prisma del aparato psíquico . En el inconsciente se halla la totalidad de la fuente conflictiva: el conflict o y su causa. Se libera el diez por ciento de esta energía y solo el uno por cient o se manifiesta en forma de síntomas. El trabajo del especialista consiste en investigar, a partir de este uno por cie nto, el impacto emocional que se esconde en la fuente conflictiva: la historia q ue hay detrás de la historia.

Claustrofobia

Consiste en un miedo exagerado a los espacios cerrados y a las posibles consecue ncias negativas de permanecer en ellos. En estos casos hay que investigar qué pasó cuando el cliente estaba en el útero de su madre ya que debió experimentar sensaciones de malestar y de peligro: «no estoy bien en el vientre de mamá» o «siento peligro en el claustro materno».

Agorafobia Es un miedo intenso a estar en lugares donde es di­fícil escapar, donde no se podría d isponer de ayuda. Miedo a las multitudes o a estar solo afuera, en espacios abie rtos o públicos en los que pueden presentarse aglomeraciones. La emoción oculta tiene que ver con la gestación, cuando la persona estaba en el útero materno. En este caso, el niño se siente bien en el vientre de su madre, pero per cibe que afuera hay un infierno. Puede tratarse de que el contexto familiar no e s acogedor, de peleas entre los padres u otras personas o de memorias de un muer to.

Fobia social En este caso, el miedo intenso, propio de todas las fobias, se presenta en las s ituaciones sociales de la vida cotidiana. Aterra la idea de ser observado y juzg ado y de hacer cosas que puedan parecer ridículas a los ojos de los demás. Hay que buscar en el transgeneracional situaciones en las que algún antepasado hay a padecido burlas o se haya sentido ridiculizado. También puede ser la misma perso na afectada la que haya vivido esta experiencia. La fobia social, para Hamer, corresponde a la constelación fronto-occipital, detal lada más adelante.

Otras fobias • A las ratas: simbolizan cosas sucias, basura, episodios oscuros que ocurrieron e n la familia. • A las arañas: encierran un simbolismo de red, de trama. • A los aviones: relacionados con la independencia o los muertos.

Las depresiones Desde la psiquiatría se definen como trastornos del estado de ánimo transitorios o p ermanentes caracterizado por sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabil idad. Provocan incapacidad total o parcial para disfrutar de las cosas y de los acontecimientos de la vida cotidiana. Hipócrates (460-370 a. C.)5 definió la melancolía como una grave dolencia caracterizad a por una intensa tristeza, según él originada por el efecto de la bilis negra sobre el cerebro. «El miedo y la tristeza, cuando duran mucho tiempo, constituyen una a fección melancólica» (Hipócrates, Aforismos, IV, 23). Hay diferentes tipos de depresión: • Depresión estructural endógena • Depresión coyuntural reactiva • Depresión compensada

Depresión estructural endógena Es la depresión que existe desde siempre, incluso puede darse en la niñez. Es una de las más frecuentes, pues se da en tres de cada cuatro personas depresivas, un por centaje muy significativo. En este tipo de depresiones no hay conflicto o causa desencadenante en la propia vida de la persona, sino que por lo general presenta n ciclos temporales regulares (ciclos memorizados) de origen transgeneracional. Por lo tanto, en la historia vital de la persona, no parece haber ninguna explic ación aparente de la tristeza y melancolía que experimenta, como tampoco causas exte rnas que justifiquen su estado. Se las considera hereditarias. Más adelante veremo s que muy a menudo son depresiones compensadas. Estas no suelen detectarse ni di agnosticarse, ya que la persona vive con ella con normalidad y asume que es part e de su personalidad o temperamento, por lo que es posible tener este tipo de de presión y no saberlo. El origen de este tipo de depresiones radica en historias de responsabilidad arc aica. Pueden ser conflictos del transgeneracional, como quiebras económicas, drama s amorosos, disputas familiares o duelos que no se pudieron elaborar en su momen to (familiares asesinados, fusilados en una guerra, etcétera). Su origen también puede estar en por la madre durante el embarazo pueden vivir duelos que luego se a fidelidad al clan familiar, un

el Proyecto Sentido. Por ejemplo, duelos vividos o el parto. En los tres primeros años de vida se arrastran toda la vida. En este caso, influye l conflicto de tipo bloqueante.

Entre los síntomas destacan llanto, tristeza, desinterés general, disminución del rend imiento intelectual, hipersensibilidad, insomnio, cavilaciones y astenia. Cuando se detecta alguno de estos síntomas, hay que investigar en el transgeneracional, el Proyecto Sentido y la infancia, sobre todo en los tres primeros años, para aver iguar qué ha ocurrido en la vida de la persona. La finalidad de esta depresión es poner al sujeto en un estado psíquico disminuido y

a la vez brindarle protección psíquica.

Depresión coyuntural reactiva En este tipo de depresión hay un antes y un después de un acontecimiento particular. La persona ha vivido un conflicto muy definido, que puede identificar como el o rigen de este estado depresivo. Se vive como un drama, que puede ser un fallecim iento repentino, una separación o divorcio, un despido, etcétera. Según E. S. Paykel (1979),6 «existe un riesgo seis veces mayor de desarrollar una de presión en los seis meses siguientes a la aparición de acontecimientos vitales estre santes». Los afectados suelen presentar ciertas características específicas de personalidad. Son personas que no saben decir que no; les cuesta mucho respetarse; hacen lo qu e quieren los demás, sin tener en cuenta sus propios deseos. Una de cada cuatro personas deprimidas tiene este tipo de depresión. Entre los sínto mas principales, se encuentran los sentimientos de abatimiento, tristeza y disfo ria, de distinta intensidad y duración. También fatiga acentuada, trastornos del sueño y pérdida de apetito, entre otros. Son casos en los que es muy importante hacer el duelo por la persona o por la si tuación de pérdida, por la causa que produce esta depresión. Esta causa habitualmente se halla en la vida contemporánea de la persona, pero siempre hay que tener en cue nta el transgeneracional y el Proyecto Sentido.

Depresión compensada La mayor parte de las personas diagnosticadas de depresión, tanto reactiva como es tructural son de­presivos compensados. A menudo hay un duelo bloqueado o congelado, es decir, que no ha sido elaborado. Puede tratarse de una situación vivida directamente por el afectado o transmitida por Proyecto Sentido o por el transgeneracional. Estas depresiones no suelen de tectarse ni diagnosticarse, ya que la persona vive con ella con normalidad y asu me que es parte de su personalidad o temperamento. El afectado no presenta los síntomas clásicos de la depresión. Como ha compensado, no siente tristeza ni apatía, pero sufre una serie de síntomas físicos, como estreñimiento o problemas de digestión. Estas depresiones habitualmente se compensan con excesos; por ejemplo, exceso de trabajo, de deporte, de compras, de sexualidad. Quienes la padecen muestran un carácter optimista; se ríen (la máscara sonriente del payaso triste) con la intención de evitar la melancolía típica de la depresión.

Hamer: Programa especial de la naturaleza con Sentido Biológico (SBS) Ante cualquier síntoma, sea físico o mental, según Hamer lo único que siempre se contemp la es un SBS. No hay enfermedad, solo programas especiales con Sentido Biológico q ue se activan ante el impacto de conflictos y cumplen en su totalidad las cinco leyes biológicas, ya comentadas en capítulos anteriores y que afectan a la persona e n los tres niveles: psique, cerebro y órgano. Por lo tanto, para Hamer esta es la naturaleza de las denominadas psicosis.

Influencia de las hormonas Una más de sus grandes aportaciones ha sido descubrir la influencia de las hormona s sexuales en los proceso de manifestación de los programas especiales en las psic osis. Los tres tipos y funciones principales de las hormonas sexuales que tiene en cue nta son: • Hormonas masculinas o testosterona: posibilitan la capacidad reproductiva y el e stímulo sexual del macho; reguladas por el hemisferio derecho. • Hormonas femeninas o estrógenos: estimulan la producción de la glándula mamaria y la h acen crecer. Son responsables de que los animales se pongan en celo y, en los hu manos, de la disponibilidad de amar y la ovulación de la mujer; están reguladas por el hemisferio izquierdo. • Hormonas del embarazo o progestágenos (hormona del cuerpo lúteo): permiten conservar y controlar el embarazo. Hamer determina que todos los individuos tenemos estos tipos de hormonas, y por lo tanto entender la combinación entre ellas es decisivo. • La testosterona y estrógenos se producen tanto en los testículos y ovarios, como en la corteza suprarrenal. • La progesterona tiene un efecto un poco virilizante ya que frena la producción de estrógenos. Actúa de manera similar a la píldora y es por esto que también tiene un efec to virilizante en las mujeres que la toman. Por el contrario, en los hombres, la progesterona administrada de manera exógena (por ejemplo a través del agua potable) produce un efecto desvilirizante. Esta puede ser una de las causas del incremen to de «hombres femeninos». Las hormonas sexuales, tienen un efecto sobre cada célula del cuerpo. Según el sexo de la persona, las células se ven modificadas gracias a la acción de las hormonas, q ue además influyen especialmente en el cerebro. Aunque su papel fundamental es la regulación de la reproducción, también afectan al comportamiento y a los estados de ánim o. Por lo tanto, de la interacción del órgano, la psique, el cerebro y las hormonas sexuales se obtiene una dimensión particular.

El empate hormonal (pat hormonal) Aunque el cerebro continúe siendo el órgano que dirige todo el organismo, se le pued e controlar externamente con las hormonas. El cerebro puede ser «lateralizado» de ma nera artificial, lo que le lleva a reaccionar a los conflictos de un modo totalm ente diferente a como lo haría normalmente. Una de las modificaciones de la sexual idad puede darse por la castración (por la ovariectomía, por irradiación o por uso de cistostáticos). En la mayoría de los casos, se producirá una inmediata transposición de la lateralización o empate hormonal. Esto quiere decir que el conflicto será gestion ado por la parte opuesta del cerebro, con una orientación hormonal masculina por l a prevalencia de los andrógenos producidos por la corteza suprarrenal. La persona reaccionará con el área periinsular derecha de territorio masculino, cosa que tendrá u nas consecuencias diferentes para ella. El empate hormonal indica solo una relación de equilibrio entre el nivel de hormon as masculinas y femeninas, aunque se de? una pequeña prevalencia de los componente s femeninos o masculinos. El estado hormonal se modifica a lo largo de la vida y se puede estar en empate hormonal natural en la menopausia, andropausia, el embarazo, la lactancia y dura nte la niñez. Además de estos estados que se dan de manera natural en las personas, se puede provocar un empate hormonal bloqueando el exceso de cualquiera de los c omponentes hormonales o sustituyendo la falta de otros componentes cuando se tom a la píldora anticonceptiva, en las castraciones quirúrgicas, en las radiaciones, cu ando se administran citostáticos o se toman inhibidores hormonales. Si la situación hormonal se modifica, los conflictos también se viven de manera dife rente. Con el im­pacto de un conflicto en el lóbulo temporal iz­quier­do (femenino), el nivel de estrógenos descien­de. Si el impacto se produce en el lóbulo temporal derecho (masculino), la que desciende es la testos­terona.

La lateralidad: diestros y zurdos Otra de las grandes revelaciones de Hamer ha sido a la hora de entender el impacto cerebral de los nifestaciones comportamentales. Como hemos visto, r a lo largo de la vida de una persona por causas la lateralidad es constante y no cambia.

tener en cuenta la lateralidad conflictos y sus diferentes ma el estado hormonal puede varia naturales o artificiales, pero

Además, da una explicación biológica a la necesidad de que haya personas zurdas: hay u n cuarenta por ciento de personas que son zurdas. Estas constituyen la reserva d e la humanidad, ya que tienen una manera diferente de gestionar los conflictos, tal y como iremos viendo a lo largo de este capítulo. La forma de gestionar los conflictos cuando se produce el impacto emocional es l o que otorga a los zurdos su condición de reserva de la humanidad. Al gestionarlos con una lateralidad diferenciada, permiten la aparición de una solución bilógica de s upervivencia diferente para la especie. Por ejemplo, ante un conflicto de pérdida sexual, la mujer diestra podría perder la ovulación y la posibilidad de procrear, po rque el conflicto impacta en el hemisferio izquierdo. En cambio en la mujer zurd a, aunque el conflicto es femenino, impacta en el hemisferio derecho. Esto hace que no pierda la ovulación por lo tanto, pueda procrear. Asimismo, un hombre diest ro ante un conflicto de territorio, tendrá un impacto en el hemisferio derecho, pr oduciendo, por ejemplo, una ulceración en las arterias coronarias que podría provoca

r su muerte. En cambio ante el mismo conflicto masculino, los zurdos tendrán el im pacto en el hemisferio izquierdo, siendo las venas coronarias las afectadas, lo que será menos grave para ellos. Como bien dice Hamer: «En la naturaleza todo está maravillosamente orquestado».

La depresión y manía, según Hamer Hamer2 observó que la depresión y la manía pueden surgir con el primer impacto emocion al. Una persona diestra con un estado hormonal normal solo puede entrar en manía o depresión cuando el conflicto involucra a uno de los dos hemisferios cerebrales t emporales del córtex (conflictos de territorio). La depresión y la manía están determinadas por: • El sexo: masculino o femenino. • La lateralidad, si la persona es diestra o zurda. • El estado hormonal, si dominan las hormonas masculinas —testosterona— en el hombre o femeninas —estrógenos— en la mujer. El grado de la patología mental o de comportamiento está determinado por la magnitud de los conflictos involucrados. En la depresión y manía encontraremos solamente a hombres y mujeres diestros con un estado hormonal normal.

Depresión Un hombre diestro en un estado hormonal normal (testosterona) puede tener una de presión. El im­pacto afectará las áreas corticales laterales (temporales) derechas. Dism inuye el nivel de testosterona que es la hormona que rige este hemisferio, el cu al se cierra ante una mayor actividad conflictiva. Los conflictos que afectan a este lado del córtex son el miedo por amenaza territo rial, la pérdida de territorio, el enojo en el territorio y el marcaje en el terri torio. Son conflictos masculinos (Figura 1).

Fig. 1. Relés de los conflictos masculinos. Un hombre diestro que tenga un conflicto de territorio tiene muchas probabilidad es de entrar en depresión. No hay que olvidar que la depresión es un conflicto que s e gestiona a nivel cerebral. Veamos el caso de un hombre diestro que vino a la consulta con un diagnóstico de d

epresión. No podía tener hijos. El médico le había dicho que tenía espermatozoides vagos. Era un hombre diestro, y no tenía territorio. Vivía con su mujer en la casa de la su egra, bajo sus normas. La suegra se metía en la habitación de ellos cuando quería. Él es taba en un estado depresivo con un conflicto de territorio importante. Un macho sin territorio tiene dificultades para procrear.

Manía La manía se considera un estado de ánimo contrapuesto a la depresión. La persona vive en un estado anormal y exagerado de euforia, presenta una conducta desinhibida y distraída. Se muestra irritable si se le lleva la contraria y no acepta críticas. Puede tener manía una mujer diestra en un estado hormonal normal. Con el impacto q uedaran afectadas las áreas corticales laterales (temporales) izquierdas. El nivel de estrógenos disminuye, y a consecuencia de esto se puede suspender el perío­do mens trual y el hemisferio izquierdo se cierra ante una mayor actividad conflictiva. Los conflictos que afectan a este lado del córtex son: miedo o susto territorial, conflicto sexual, de identidad y de marcaje o seguridad en el territorio. Son co nflictos femeninos (Figura 2).

Fig. 2. Relés de los conflictos femeninos. En estos últimos casos tanto de depresión como de manía puede haber una enfermedad físic a que afecte al órgano correspondiente al conflicto.

Depresión primaria y manía primaria Para Hamer, las depresiones y las manías primarias forman un «grupo especial». Las per sonas presentan un solo conflicto que ha tenido lugar en condiciones especiales: en personas zurdas o que están en situa­ción de empate hormonal. Recordemos que el he cho de ser zurdo es algo constante, mientras que el empate hormonal puede variar a causa de la píldora anticonceptiva, el embarazo, la lactancia, etcétera.

Depresión primaria Una persona tiene una depresión primaria cuando el impacto emocional del conflicto satura un relé del lóbulo temporal derecho del córtex. Este lóbulo está dominado por el s exo masculino y la hormona masculina testosterona, y como consecuencia del impac to sus niveles descienden.

Los conflictos que afectan a este lado del córtex son el miedo territorial, la pérdi da de territorio, el enojo en el territorio y el marcaje en el territorio. Se tr ata de conflictos masculinos (Figura 1). Con un único impacto puede entrar en depresión primaria: • Una mujer zurda, con estado hormonal normal. • Una mujer diestra, en menopausia o con un es­tado hormonal alterado. • Un hombre zurdo con andropausia o en un nivel de testosterona suprimido. La depresión primaria afectará a una mujer zurda con un estado hormonal normal (estróg enos). Esta mujer vivirá su primer conflicto femenino territorial de susto/miedo, conflicto sexual, identidad, marcaje o seguridad en el territorio. Al ser zurda, la manera de experimentar este conflicto «salta» e impacta en el hemisferio derecho (masculino), donde su nivel de testosterona desciende. En estos casos, la mujer se vuelve doblemente femenina y no pierde la menstruación. También afectará a una mujer diestra en el climaterio o con un nivel de estrógenos dis minuido como consecuencia de una ovariectomia o de fármacos como anticonceptivos o por el embarazo, lactancia, etcétera. Con el empate hormonal cambia su identidad biológica, viviendo el conflicto de manera masculina e impactando en el área cortica l lateral del temporal derecho. Además está el caso de un hombre zurdo en la andropausia o con el nivel de testoster ona disminuido. Al haber cambiado su identidad biológica, experimenta los conflict os de una forma femenina, y al ser zurdo «salta» al hemisferio derecho. Con el prime r conflicto territorial entrará en depresión. En la depresión primaria, puede haber una enfermedad física que afecte al órgano corre spondiente al conflicto.

Manía primaria Una persona tiene una manía primaria cuando el impacto emocional del conflicto sat ura un relé del lóbulo temporal izquierdo del córtex. Este lóbulo está dominado por el sex o femenino y la hormona femenina, el estrógeno, desciende con el impacto. Los conflictos que afectan a este lado del córtex son el miedo o susto territorial , el sexual femenino, de identidad y de marcaje en el territorio. Son conflictos femeninos (Figura 2). Con solo un impacto puede entrar en manía primaria: • Una hombre zurdo, con estado hormonal normal. • Una hombre diestro, con un estado hormonal alterado. • Un mujer zurda en el climaterio, o con un nivel de estrógenos bajo. Los hombres zurdos con un estado hormonal normal, dominado por la testosterona, vivirán los conflictos de manera masculina (miedo territorial, pérdida de territorio , enojo en el territorio y marcaje territorial). Pero por el hecho de ser zurdos «saltará» e impactará en el lado izquierdo del cerebro.

También un hombre diestro con un nivel de testoste­rona bajo o suprimido como consec uencia del consumo de fármacos, de tratamientos hormonales o en la andropausia. Es to produce que cambie su identidad biológica y que experimente sus conflictos de f or­ma femenina (susto/miedo, conflicto sexual, de identidad y de marcaje de territ orio femenino o de se­­guridad en el territorio) en el hemisferio izquierdo. Además, pueden entrar en manía primaria las mujeres zurdas en la etapa del climateri o o con un nivel de estrógenos suprimido. Viven el conflicto de una manera masculi na pero al ser zurdas «salta» al hemisferio izquierdo y entran en manía. En la manía primaria puede haber una enfermedad física que afecte al órgano correspond iente al conflicto.

Síndrome y constelaciones Recordamos aquí las características específicas de los síndromes, ya comentados en capítul os anteriores, por su gran relevancia a la hora de abordar una constelación. Se de nomina «un síndrome», cuando hay dos SBS en diferentes fases. Uno en fase ca (conflict o activo) y otro en fase pcl (post- conflictolisis). En cambio, Hamer denomina «el síndrome» a cuando hay un SBS en fase pcl combinado con un conflicto en fase ca de existencia, de refugiado o de sentirse solo y que implica los túbulos colectores d el riñón. La constelación se da cuando dos SBS activos se desarrollan simultáneamente, p ero en los dos hemisferios cerebrales.

Constelaciones esquizofrénicas, generalidades Como ya se ha comentado, Hamer aplicó las mismas cinco leyes biológicas que se desar rollan en los trastornos físicos, que ya conocemos. Así descubrió el programa de super vivencia por excelencia al que llamó constelación esquizofrénica y que es la última opor tunidad que tiene el cuerpo para no generar una enfermedad o resolución grave con peligro de muerte, porque la constelación evita la enfermedad y la formación de edem as de reparación en el cerebro. Este es su principal Sentido Biológico, ya que es un intento de proteger al ser vivo ante el carácter excesivo del conflicto. Por esto es tan importante el efecto protector de la constelación cerebral. La aplicación de los principios que rigen la interacción entre la psique, el cerebro y el órgano permite conocer las diferentes manifestaciones de trastornos y patolo gías mentales como las depresiones, la esquizofrenia, la paranoia, la bulimia, la anorexia, las alucinaciones o la violencia, cuya aparición se vincula al grado de alteración en el comportamiento y a la magnitud del conflicto.

¿Cómo y en qué condiciones se produce una constelación? Una constelación se da cuando hay dos conflictos: uno en cada hemisferio. La perso

na se encuentra en doble simpaticotonía y, por lo tanto, en un estado de doble est rés. Esto produce una ruptura y pérdida de sincronía en el ritmo base de los hemisferi os. Entonces se instala la constelación. También se puede tener una constelación con u n único conflicto, cuando se ha sufrido una lesión cerebral o se consumen drogas o a lcohol. Para Hamer, cada una de las denominadas constelaciones esquizofrénicas, es decir, cada combinación de dos programas especiales, biológicos y con sentido (EBS), tiene un nuevo Sentido Biológico propio. Se podría hablar de un Sentido Biológico específico d e la combinación de dos programas especiales biológicos y con sentido, lo que él denom ina un «Suprasentido Biológico».

¿Qué hemos de tener en cuenta? Además de las constelaciones del tronco cerebral, del cerebelo y de la sustancia b lanca, las más conocidas e importantes son las de la corteza cerebral. Hay que distinguir entre la corteza no hormonodependiente y la hormonodependient e. La diferencia entre las dos es que, en la primera, si se trata de conflictos de igual contenido, se crean focos de Ha­mer en áreas vecinas del mismo hemisferio. En este caso, la constelación se da cuando los conflictos son de contenido distint o. En la segunda, en cambio, si un conflicto aún no está resuelto, se puede vivir ot ro conflicto del mismo contenido. Este no afecta a la misma área, sino al hemisfer io contralateral. En ambos casos, se han de tener en cuenta el sexo y la lateralidad. Solo en el s egundo, el estado hormonal actual de la persona es decisivo. En el tronco cerebral no hay que tener en cuenta la lateralidad ni el estado hor monal. En cambio, en el cerebelo y en la sustancia blanca sí importa la lateralida d. Las constelaciones esquizofrénicas no son sinónimo de esquizofrenia. Aunque la esqui zofrenia es una de las constelaciones posibles cuando se dan dos o más conflictos simultáneos en el tronco cerebral, en el cerebelo, en la médula o en la corteza de a mbos hemisferios cerebrales. Los dos focos simultáneos en el cerebro causan altera ciones en los neurotransmisores (sustancias químicas del cerebro), según el tipo de constelación existente. La función de las constelaciones esquizofrénicas es proteger a los órganos donde tendría que generarse la enfermedad, que no se desarrolla. La enfermedad orgánica puede a parecer si hay un nuevo conflicto que no tenga que ver con la constelación. La mas a conflictiva es menor con la constelación esquizofrénica que sin ella.

Constelación esquizofrénica del tronco cerebral Esta del mino son

constelación es la más antigua en la evolución. Nos sitúa en el recuerdo filogenético animal, cuando, para volver a su medio, tenía dificultad para encontrar el ca adecuado. Recordemos que los conflictos relacionados con el tronco cerebral conflictos de supervivencia.

En el tronco cerebral, encontramos los relés de los riñones. Es importante tener en cuenta este dato en cualquier patología que no avance, ya que pue­de estar relaciona do con el síndrome. En este tipo de constelaciones hay dos conflictos activos, y cada uno de ellos p uede afectar a un órgano de un aparato diferente (A. digestivo y A. reproductor). Por ejemplo, a los alveolos pulmonares por un conflicto de terror o miedo a mori r de forma inminente, y al riñón por un conflicto de re­ferentes (Figura 3).

Fig. 3. Relés del tronco cerebral correspondientes a los túbulos colectores. En esta constelación no se tiene en cuenta la lateralidad. Al no existir esta, los conflictos impactan en cualquier lugar del tronco, en correspondencia con el ma pa de los órganos afectados. En esta constelación el síntoma psíquico es de consternación, abatimiento y pena. Si se ven afectados los túbulos colectores del riñón, se trata de conflictos de abando no, de prófugo, de refugiado o existenciales. Pueden afectar a partes distintas de l mismo riñón o al otro riñón. El conflicto de prófugo o de desarraigo deriva del tiempo e volutivo en el que los organismos vivientes hicieron la transición del hábitat acuátic o al de tierra firme. La persona vive desconcertada, desorientada en el tiempo y en el espacio. Inclus o, a nivel personal, puede ignorar quién es. Se siente aturdida. Puede haber psico sis de desorientación espacio-temporal. El Sentido Biológico es desorientar a la per sona para que no se aleje. Los dos conflictos activos se reflejan en una mirada extraviada (divergente). Veamos el caso de una persona con miedo a la carencia (que afecta al hígado, pues el relé de este órgano está situado en el lado derecho del tronco cerebral). Además, se sentía víctima de una mala jugada. El conflicto se instaló en el colon (en el lado Izq uierdo). Se produjo una constelación, ya que existían dos conflictos arcaicos activo s. Cuando existen conflictos de riñón y pulmón, o de riñón e hígado, la persona se desorienta e n el es­pacio.7 Si están involucrados el riñón y la tiroides, la constelación implica una desorientación en el tiem­po-espacio. Si el síntoma son vegetaciones, el afectado manifiesta como conflicto la exageración de los pequeños detalles de los problemas. Otra constelación se detecta cuando se asocian afecciones de los alveolos pulmonar es (miedo a la muerte inminente) y de las gónadas (miedo a la pér­dida). En el conflic to de pérdida (gónadas), se puede entrar en constelación mediante exageraciones (aluci naciones), cuya finalidad es trascender la situación de conflicto y hacerla más llev adera. La finalidad de la constelación es asegurar la supervivencia del individuo.

Constelación esquizofrénica del cerebelo

En esta constelación sí se contempla la lateralidad. Los dos conflictos implicados i mpactan uno en cada hemisferio del cerebelo (Figura 4).

Fig. 4. Relés del cerebelo correspondientes a las glándulas mamarias. Desde el punto de vista evolutivo, en el cerebelo encontramos por primera vez la inervación cruzada del cerebro al órgano. El contexto general del cerebelo implica la función de protección (hijo, nido, tra­bajo...). En las personas diestras, el lado izquierdo del cuerpo representa a la madre y el niño (el nido estricto). El lado d erecho del cuerpo corresponde, en las personas diestras, a la pareja, al padre y a los colaterales (el nido ampliado). En las personas zurdas sucede exactamente al revés. En un primer momento, la persona se siente agredida (conflicto de agresión) y se q uiere proteger. Luego vive un nuevo impacto emocional y se vuelve a sentir agred ida y amenazada. El afectado puede hacerse un caparazón psíquico; se coloca en el va cío emocional volviéndose frío e insensible. La persona con esta constelación se siente psíquicamente apagada. Como si de muertos vivientes se tratara, suelen decir: «No siento nada», «estoy co­mo muerto, como quemado». Tienen dificultad para expresar las emociones. Mantienen la misma ex­presión facial tanto si explican vivencias alegres como tristes. El Sentido Biológico es protegerse a nivel emocional para no sentirse agredido. Este era el caso de una pareja que, tras un año de matrimonio, había iniciado un tra tamiento de fertilidad. Después de cinco años de tratamiento, se les recomendó adoptar . Ella se quedó embarazada al mes de empezar los trámites.8 Durante los años previos al embarazo, ella había descubierto a su marido con otra mu jer. Se fue a casa de sus padres, donde permaneció cinco meses. La actitud de sus padres fue de rechazo a la separación. Le decían constantemente que su lugar estaba al lado de su marido y que debía perdonarlo. Una noche, el marido la visitó y los pa dres les prepararon la cama matrimonial para que durmieran juntos. Se reconcilia ron, pero las infidelidades continuaron y ella lo amenazó con irse cuando tuviera a su hijo. Durante el periodo de tratamiento de fertilidad, la operaron tres veces de nódulos en las mamas. Además, tuvo que ser ingresada por un cuadro de de­presión. En los años previos al nacimiento de su hijo, la mujer tuvo distintos conflictos q ue se manifestaron con síntomas de nódulos en las mamas (separación de la pareja), inf ertilidad (conflictos sexuales) y depresión (cuestionamientos repetidos de su iden tidad y de su territorio), con un sentimiento de rechazo y asco por todo lo que le sucedía (anorexia). Hasta este momento la mujer huía. No había signos de una respuesta de ataque ante la s amenazas a su identidad como esposa que provocaban las infidelidades y las sep araciones (las trompas también reaccionan ante ellas). Lo que ella podía hacer con l o que sucedía era «vivir como en una nube». Después del nacimiento de su segundo hijo, su marido comenzó una relación con una muje r con la que más tarde se casaría. Se trataba de una amiga de la infancia de ella. La mujer comunicó a su ginecólogo que temía tener cáncer en la mama en la que había tenido

varios nódulos. Le preguntó si existía algún método para prevenir el cáncer de mama, y el g inecólogo le dijo que el único consistía en la amputación de ambas mamas. La mujer lo ac eptó sin dudarlo. Fue demasiado para ella. Al año de la cirugía le diagnostican cáncer e n los dos ovarios. En una nueva operación, le extirparon todo el aparato reproduct or. Aquí ya sus células no pudieron seguir huyendo. Los tejidos primitivos comenzaron a reaccionar con proliferación celular para atacar a su agresor. La automutilación de los órganos de la feminidad provocó que los ovarios buscaran crecer para compensar l a grave pérdida. Entonces la mujer empezó a sentirse vacía, nada le importaba. Vivía una completa constelación esquizofrénica del cerebelo, donde se produjo un bloqueo afec tivo por recurrentes conflictos en los que el miedo dio lugar a la desesperación.

Constelaciones de la sustancia blanca (médula cerebral) Implica dos conflictos activos de autodevaluación, uno en cada hemisferio de la médu la cerebral (Figura 5).

Fig. 5. Relés de la sustancia blanca correspondientes al músculo de miocardio. Su manifestación es la megalomanía o delirio de grandeza. «La megalomanía es un estado psicopatológico caracterizado por los delirios de grandez a, poder, riqueza u omnipotencia. A menudo se asocia a una obsesión compulsiva por el control. A veces es un síntoma de desorden psicológico, como el complejo de supe rioridad o la compulsión eufórica, en que el sujeto aquejado de esta perturbación tien de a ver situaciones que no existen o a imaginarlas de tal forma que él termina cr eyéndoselas. La puede emplear para manipular sentimientos y situaciones de cualqui er tipo».9 La megalomanía expresa delirios de grandeza. Estos pueden ser variados y se basan en la desvalorización y en fuertes creencias para compensarla. Incluso se puede al canzar un grado notable de delirio. Suele darse la siguiente situación: como el in dividuo no quiere sentirse desvalorizado, su solución biológica es un conflicto de g randiosidad. Por lo general son personas que suelen empezar a hablar con frases como: «Yo soy el más...». Su estrategia consiste en pensar que son los mejores. El Sentido Biológico de la megalomanía es evitar la osteolisis, la destrucción del hue so. Cuando se soluciona el conflicto de autodesvalorización, la megalomanía desapare ce sin dejar huellas. Se reconstruye la autoestima y se favorece la recalcificac ión. El Sentido Biológico se da solo al final de la fase de reparación. Si hay continuas recaídas, de tal manera que los dos conflictos vuelven a estar ac tivos aunque sea por breve tiempo, la megalomanía también se reproduce constantement e. Los valores y las creen­cias dominan a estas personas y sus comportamientos. «La megalomanía es un estado psicopatológico caracterizado por los delirios de grandez a, poder, riqueza u omnipotencia. A menudo se asocia a una obsesión compulsiva por el control. A veces es un síntoma de desorden psicológico, como el complejo de supe rioridad o la compulsión eufórica, en que el sujeto aquejado de esta perturbación tien de a ver situaciones que no existen o a imaginarlas de tal forma que él termina cr

eyéndoselas. La puede emplear para manipular sentimientos y situaciones de cualqui er tipo».9 La megalomanía expresa delirios de grandeza. Estos pueden ser variados y se basan en la desvalorización y en fuertes creencias para compensarla. Incluso se puede al canzar un grado notable de delirio. Suele darse la siguiente situación: como el in dividuo no quiere sentirse desvalorizado, su solución biológica es un conflicto de g randiosidad. Por lo general son personas que suelen empezar a hablar con frases como: «Yo soy el más...». Su estrategia consiste en pensar que son los mejores. El Sentido Biológico de la megalomanía es evitar la osteolisis, la destrucción del hue so. Cuando se soluciona el conflicto de autode